jueves, 29 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (Amaneceres)

 



Lento el vuelo y el instinto aún turbio
             fue el sueño claro, como la luz del día
mas al abrir los ojos la confusión persiste
cenáculo de pensamientos sin sosiego

adviene un ingrávido bostezo
             os saludáis el otro y tú
en un balbuceo de palabras 
frente a un espejo de dudas compartido

el instante te lleva a recrear su antítesis
             no es algo mórbido sino solo juego: 
no despertar ya nunca
el hombre juega a morir desde que nace

apartas la tristeza del vacío
            para qué poner rostro al borrado de la vida
y un vaho débil escupes al cristal 
buscando recuperar inciertos sueños

una instantánea serenidad te alivia  
             escuchando al filósofo de Samos: 
mientras vives no existe lo que temes
y cuando exista no estarás para temerlo

la luz se crece y reclamas su despliegue
             elevando un brindis sarcástico a las horas





*Dibujo de Inés González Soria

martes, 27 de febrero de 2024

El selfi impúdico de las vencedoras

 


Dime, dónde vas morena, dime, dónde vas salada...decía la vieja canción. Y ahí las tenéis, empoderadas ante la destrucción en la que han sido causantes y copartícipes. Se trata de mujeres soldado del Tzáhal, el devastador Ejército israelí, cuyo afán de victoria a sangre y fuego lo están registrando entre las ruinas de Gaza, se supone que para el álbum de su historia personal y familiar. Son sus días de gloria miserable.

Son las vencedoras -nada que objetar porque sean también mujeres y no solo hombres los que están arrasando Gaza- y como tales vencedoras se consideran con derecho de pernada sobre la dignidad de los palestinos expulsados y masacrados. Están haciendo pagar el precio del dolor, de la privación, del destierro y de la muerte a la población civil. 

El gesto divertido, lúdico, riendo a mandíbula batiente, eso de qué bien lo pasamos, al fotografiarse ante la destrucción de una ciudad denigra a estas soldados, no las hace muy dignas que digamos. Por lo menos ante el pensamiento y la sensibilidad de quienes aborrecen del mal. ¿La ética? Las guerras acabaron con ella hace tiempo. Y la política está prostituida allí por un gobierno extremista y violento. 

En fin, ¿cuántas fotografías se habrán hecho mujeres y hombres soldados ante ruinas o ante prisioneros o ante cadáveres del enemigo para exhibirlas en sus redes sociales? Que venga Yahvé y lo interprete. Claro que ya cuentan los llamados libros sagrados que aquel todopoderoso suyo es colérico, vengativo, exclusivista y lo permite todo cuando se trata de proteger a los suyos, a los elegidos. Y los colonos ilegales se encargan de rematar la tarea.




*Fotografía de Tsafrir Abayov para APLaPresse

sábado, 24 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (Crepitación)

 





esta luz sin tus manos 
            no sería luz 
ni alumbraría los secretos anhelos

yo te nombro 
            silábico susurro
y me prendo en su llama

            lento crepita el silencio



                                                 
   
* Fotografía de Mona Kuhn

miércoles, 21 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (Necesidad)

 


El viajero lo encontró en el árido camino. 
Ese árbol agostado, dijo al nativo, es un capricho. 

El hombre de la tierra no torció su rostro 
ni hizo mueca alguna. Secamente habló: 
este árbol es la necesidad.

¿Quién lo necesita en estos parajes desolados?
preguntó con insolencia el visitante.
El suelo que lo sustenta y cuanto hay debajo,
no dudó en responder el lugareño.
No será la sombra del bosque que usted sueña
pero es testigo de otro mundo que jamás conocimos.

El otro no cejaba. Es un árbol viejo,
y poca vida puede consumar ya
salvo esperar paciente su exterminio.

Imperturbable el indígena, le atajó.
Lo viejo no es la muerte, señor,
y enarcó manso su arrugada frente.
Esta especie tiene hambre y sed de vivir,
no como muchos hombres que no aprecian los días. 
 
No está el venerable arraigado en el sendero 
para la mirada del turista ni para desprecio 
de los buscadores de tesoros menos dignos.
 
Por sus raíces y sus ramas corren misterios
que el sol y la ventisca respetan.
¿Acaso usted y yo sabemos de los secretos
que nutren su resistente feracidad?






*Fotografía de Juan Carlos Gargiulo

lunes, 19 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (Fugacidad)

 


Una vez pregunté al poeta paseante: 
¿hacia dónde diriges la vista cuando escribes,
a lo que has perdido o hacia lo que buscas? 

Me respondió: yo no miro nunca al horizonte
y doy la espalda a lo que hubo antes.

Pero si no sabes a dónde vas
ni te interesa el recuerdo, me indigné,
¿sobre qué puedes hablar en tus poemas?

El poeta paseante rio 
contemplándome con mirada aviesa.

Mis poemas son el instante volátil, proclamó
ufano y prominente.
Solo sé de la fugacidad y de la posesión temblorosa.
Cualquier otro interés sobre la poesía
sería una banalidad para mí.

Le dejé registrando el viento del Este
sobre su pedestal de carne flaca,
despreciando mi presencia.





sábado, 17 de febrero de 2024

Bertolt Brecht lo tenía claro: A los que vendrán después

 




Esta entrada con el poema de Bertolt Brecht es en memoria del asesinado líder opositor ruso Alekséi Navalny.


A los que vendrán después

I

Realmente vivo en tiempos sombríos.
La inocencia es locura. Una frente sin arrugas
denota insensibilidad. El que ríe
es porque todavía no ha oído
la terrible noticia.

¡Qué tiempos son estos, en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque implica silenciar tanta injusticia!
Ese, que cruza tranquilamente la calle,
¿será encontrado cuando los amigos
necesiten su ayuda?

Es verdad que todavía me gano el sustento,
pero creedme: es por casualidad.
Nada de lo que hago justifica
que yo pueda comer hasta hartarme.
Las cosas todavía me van bien
(si la suerte me abandonase, estaría perdido).

Me dicen: “Come, bebe, alégrate por lo que tienes!
Pero… ¿cómo puedo comer y beber
si estoy arrebatando al hambriento su comida,
y mi vaso de agua le falta al sediento?
Y sin embargo continúo comiendo y bebiendo.

Me gustaría también ser sabio.
Los libros antiguos nos hablan de la sabiduría:
consiste en apartarse de los problemas del mundo
y, sin temores,
dejar que transcurra tranquilamente
el tiempo de nuestra breve vida en la tierra,
pagar el mal con el bien,
no satisfacer nuestros deseos, sino desecharlos.
He aquí lo que llaman sabiduría.
Pero yo no consigo hacer tales cosas.
Verdaderamente vivo en tiempos sombríos.

II

Llegué a las ciudades en tiempos conflictivos
cuando reinaba el hambre,
me mezclé entre los hombres en época turbulenta
y me rebelé con ellos.

Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Comí mi pan en medio de batallas,
dormía entre asesinos,
traté despreocupadamente los asuntos amorosos,
y fui impaciente con la naturaleza.

Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
En mi época todos los caminos conducían al fango,
mis palabras me traicionaban ante el verdugo,
yo era poca cosa. Pero pienso que los gobernantes
se sentían más seguros sin mí.

Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Nuestras fuerzas eran escasas, la meta
se hallaba distante
y aunque podía distinguirse claramente, me parecía
que yo tal vez no la alcanzaría.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

III

Vosotros, que surgiréis del marasmo
en que nosotros nos hemos hundido,
acordaos también,
cuando habléis de nuestras flaquezas,
de los tiempos sombríos
de los que os habéis librado.
Cambiábamos más frecuentemente de país
que de zapatos,
a través de las guerras de clases, desesperados,
porque reinaba la injusticia y nadie se indignaba.

Bien sabemos que el odio contra la ruindad
deforma el rostro
y la rabia contra la injusticia
enronquece la voz. ¡Ah!, nosotros,
que queríamos preparar el terreno para la bondad
no pudimos ser bondadosos.

Pero vosotros, cuando llegue el momento
en que el hombre sea bueno para el hombre,
acordaos de nosotros con comprensión.


(De Bertold Brecht, Poemas – 1913–1956, 1986) Traducción: A. Marcos (Tomado del blog https://paulatinygriego.wordpress.com/)




El vídeo -se puede poner en castellano- está tomado del medio disidente ruso Novaya Gazeta. Con manifestación espontánea, controlada y disuadida por la policía, de disidentes a la Piedra Solovetsky, símbolo de la represión del Gulag, en una plaza de Moscú.  


jueves, 15 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (Palpación)

 





Tu nombre se hace cuerpo 
tu cuerpo se hace sueño 

Manos peregrinas en la extensión de la piel

                         Mi tacto confluye 
con tu tacto 
ambos abandonándose a un roce
                         donde trazan signos inciertos

                         Desordenada escritura
sobre la tibia superficie de las indecisiones

                         La ausencia no es olvido





*Fotografía de Mona Kuhn

lunes, 12 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (a Nausícaa)






El advenedizo contempla absorto 
desde su desazonada orilla
                   el movimiento de espuma de tu cuerpo 
                    
Albergas al hombre en estancias amables
¿sabe agradecer tus cuidados?

                   No esperes de un recién llegado que se ancle en ti
con la delicada compañía de los afectos
te expones a que te engulla una evanescente fantasía

                   Ni tampoco olvides que no es el argonauta
que anunció el oráculo ni aquel otro osado 
que pretende volver a su origen lejano tras una arriesgada travesía

                   sino solo un náufrago cualquiera que un día apareció
varado en tu costa

                   y de cuya indefensión te compadeciste






*Fotografía de Jason Eskenazi

sábado, 10 de febrero de 2024

La clase muerta, de Tadeusz Kantor, y una conversación mañanera con mi amigo Max

 


¿Morimos cuando dejamos atrás los pupitres, querido amigo?, me interrumpe Max. En cierto modo, le digo, pero no del todo, porque, ¿no es en la edad provecta cuando más rememoramos aquella etapa? Cierto, cierto, me replica. Max viene hoy sereno. Su tono es constructivo, se podría decir que estoico si no fuese porque no le gusta sentirse estoico. La actitud estoica solo sirve para resignarse y entregarse a los oportunistas, me ha repetido más de una vez. Continua su mirada analítica de esta mañana fría. Suele criticarse de mala manera a los ancianos por hablar con frecuencia de sus tiempos de infancia o juventud, ya sabes, acusándoles alevosamente de ser nostálgicos. ¿Desde cuándo la nostalgia es un vicio, un delito o un comportamiento destructivo? No tengo a estas  horas ganas de polemizar pero lo aclaro. Siempre que se tengan claro los límites la nostalgia no perjudica. Ya sé, dice Max. Te refieres a no traspasar el ejercicio regocijante de la memoria para caer en la melancolía. Exacto. Mira, Max, los humanos llevamos a cuestas, como una mochila en la espalda, al niño que fuimos, al escolar que se pasó horas repitiendo infinidad de términos inútiles y algunos pocos interesantes. Y estos decisivos, masculla mi amigo. Pero trasportamos también o sobre todo en esa mochila las emociones, los sentimientos, el instinto de curiosidad que cada cual sabe si los ha desarrollado y qué importancia han tenido en su vida adulta. Max, asiente. Me gusta su tranquilidad reflexiva. De hecho, matiza, conozco mucha gente mayor que ha sido dura y adusta toda su vida y que en la etapa final se tornan más sentimentales y afectuosos, por no decir desbordantes de cariño, que nunca. Debe ser el peso o, mejor dicho, el bagaje de la mochila, que nunca se lo quitaron de encima, ¿no crees, Max?





miércoles, 7 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (Mirada)

 



Me asomo al aire 
                         donde habita todo
y no sé nombrar cuanto veo

ni el paisaje visible ni las entrañas de la tierra
                         han necesitado de los nombres
para vivir sus metamorfosis

Vano empeño humano
                         narrar repetidamente los surcos de la historia
como si fueran los frutos del suelo





*Fotografía de un paisaje agrario desde las murallas de Urueña.
                          

lunes, 5 de febrero de 2024

Crímenes contra la humanidad

 


A estos los abandonó el mundo, es decir Occidente, sus potencias supuestamente democráticas.

(Fotografía en campo de exterminio nazi. Segunda Guerra Mundial)



A estos los abandonó el mundo, es decir Occidente, es decir el Oriente árabe, sus potencias supuestamente democráticas y las falsamente democráticas.

(Fotografía de muerte y destrucción por mano israelí en la ciudad de Khan Younis, Gaza. Actualidad)


Algún día pagaremos cara la pasividad.


sábado, 3 de febrero de 2024

Un hombre pequeño tras una boca enorme

 



"...porque en esto que todos llaman el gran teatro del mundo, a menudo vale más la representación, la máscara y el ruido vacío que la verdadera sustancia de la realidad. Quiera el cielo que en cuestiones de armas, de violencias y guerras, valga, de todos modos, siempre la ficción".

Vincenzo Consolo, Retablo.



Oh, vosotros los que...

(la voz se precipitó sobre el auditorio; el silencio se impuso; un sobrecogimiento colectivo se extendió con un tono de culpabilidad expectante)

...vosotros los que habéis nacido para llevar una vida pacífica y sin embargo os abandonáis a que otros os sojuzguen...

(los rostros del público se contuvieron; al veterano centurión lisiado que tenía al lado se le cayó el bastón, pero nadie se esforzó en recuperarlo; la meretriz culta que me había presentado Catulo cubrió con la gasa de su vestido el perfil dionisíaco de sus labios; el carnicero de mi barrio se miraba nerviosamente las manos como si de ellas se desprendieran rastros de su oficio)

...porque no llegasteis de la nada a través de designio alguno, ni los dedos ungidos de una divinidad os proporcionó el lugar que ocupáis...

(a medida que la voz se iba elevando, ampliada como si aquella boca fuese la entrada a una caverna, la concurrencia se paralizó aún más; ni una tos, ni el carraspeo de un gargajo forzoso al ser tragado, ni un pataleo, si bien la desazón era latente)

...y ya que estáis estrenando las nuevas calendas, advertid, quienes pretendéis que vuestro tiempo es vuestro y suponéis también eterno, advertid, digo, todas las señales alarmantes y oscuras que agitan nuestros días...

(los espectadores se movieron inquietos en las gradas; las palabras de aquel desmesurado hocico rebotaban en el teatro; yo permanecí cual estatua yerta; la frialdad del asiento era mi propia frialdad; es temible vivir pendiente de las voces del más allá, aun sabiendo de sobra que esto es una farsa, pensé con pensamiento no menos pétreo)

...¿no habéis comprobado nunca que la comodidad de estar dominados tiene un precio, que reduce la capacidad de vuestros cuerpos, que nubla vuestra inteligencia hasta anularla y aleja los anhelos que no cesáis de perseguir...?

(aquellas palabras brotadas de la entraña de la tierra golpeaban a los que estábamos presenciando el espectáculo; empecé a ver huecos en el graderío; no parecía que nadie se hubiera movido y sin embargo la masa asistente iba mermando; el tribuno que se había sentado delante de mí de pronto había desaparecido; tampoco veía ya al prestigioso Vatinio, que está pintando los frescos en la villa del recaudador Curio Licinio; ni al senador Celio Calvo, de visita estos días en casa de uno de los príncipes de la ciudad; el decurión recién retornado de campaña, con el que había estado hablando a la entrada, también había abandonado su asiento; yo mismo palpé con disimulo mi túnica ceñida para asegurarme de que seguía allí)

...mas no debéis desalentaros cuando ya casi nada esperéis ni os parezca que no hay nadie en quien confiar, pues es sabido que no obstante el vacío que os amenaza mientras haya un ciudadano ímprobo y sobre todo ingenioso...

(me sentía huérfano, de acompañantes y de fortaleza; al entrar había sido golpeado por el agobio de la masa; ahora la vaciedad del teatro me asustaba; se suponía que aquella farsa debía ser divertida, pero el público no reía; no me atrevía a preguntar; no debía moverme; no sabía separar mi mirada de aquella máscara, cada vez más hipnótica; ni lograba cerrar mis oídos al tronante actor que desde un oscuro espacio había convertido al público en una asistencia invisible) 

...dejad, pues, conciudadanos, que la nueva calenda decida por vosotros, que la palabra profética os indique el camino, que el sonido de las trompetas anuncien liberación y no derrumbe...

(me resultó desagradable la mención de las trompetas, porque estas ¿qué suelen traer? ¿victoria o sometimiento?; me descompuse: ¿acabaría yo también fuera de la grada?; el espanto me tenía aturdido; a cada momento captaba menos el eco desgañitado de un indescifrable personaje oculto tras la careta; no lograba entender el argumento de su actuación, ni si se trataba de un episodio de ficción o de un sermón colérico que nos predisponía ante mayores males; de repente este intérprete fatídico enmudeció; el actor y su máscara fueron retrocediendo del proscenio; la grotesca máscara se desplomó; quedó en el suelo dirigiendo su gesto inalterable al cielo; logré otear que al fondo, medio caído junto a la fachada de la escena, un hombre pequeño y sudoroso hacía un corte de mangas dirigido a la cávea, quejoso de que nadie le aplaudiera) 




* Máscara de una exposición en el Museo Ara Pacis, de Roma.

jueves, 1 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (Crepuscular)




El argentado crepúsculo ya estaba allí 
cuando aún te llevaban de la mano

¿Está lejos el sol? preguntabas
con el candor de quien iba percibiendo la luz
y los nacientes paisajes que después se extenderían
innumerables y pausados ante tus ojos

Está lejos y está cerca, te replicaban
para impedir nuevas preguntas
que a ellos les exigiera viejas respuestas

¿Por eso se va y luego viene?, insistías
desde el enjambre curioso de tu mente

Alguien que sujetaba tu mano chica
acertó a satisfacer el natural instinto: siempre está ahí
somos nosotros quienes nos vamos un poco cada día

Solo un poco
dijiste consolándote del enigma
y aquella mano grande añadió: pero volvemos

Hoy te estremeces al medir la distancia recorrida
la lenta e inexorable huida entre dos soles
cada vez más acortada y ya sin vuelta





martes, 30 de enero de 2024

Ejercicios de instinto (Pasaje)




De luz a luz hay una noche
de noche a noche se expande el hombre

feraz sustancia
            la voz cercana susurra
trovas que son bálsamo para sus días 

lentitud que demora el vértigo que vive
            tránsito monocolor hacia la finitud
y que le envuelve 
en la esencia del instante

            obsequio de la fortuna
pasaje de serenidad
            rescatándole del absurdo




lunes, 29 de enero de 2024

Deus ex machina en Sevilla

 


Deus ex machina. El escultor Gregorio Fernández (siglo XVII) esculpió sus cristos de la Pasión con un pathos típico del Barroco. Son las figuras que salen en los desfiles de la tradición católica. Sin duda para aquel maestro de la imaginería castellana posarían modelos de la guisa de este personaje del cartel sevillano. Pero el artista pasó del modelo humano al ejemplo divino donde el misterio de la Pasión exigía un redentor sufriente, dolorido y abrumado por el escarnio.

Conociendo el gusto por el escándalo que ciertos sectores religiosos suelen manifestar cuando algo rompe el esquema sospecho que en Sevilla habrá conatos de rebelión. O acaso no. Aquí no hay un Ecce homo al uso, desde luego. Pero tal vez a muchos les convenza más este otro pathos carente de sufrimiento pero pleno de majestad. Obsérvense tres rasgos mayestáticos: la posición erecta del personaje, el rostro de mirada decidida y la posición del dedo índice de la mano izquierda. No, no se queden necesariamente con el cíngulo turbador. Es parte del guion que también los imagineros respetaban. Francamente a mí este Cristo me recuerda más al Cristo de Reinaré en España, que algunos quisieran invocar de nuevo con otros fines.

En fin, un cartel con apariencia de modernidad pero que sigue rezumando tics barrocos, no se alarme nadie.




*Fotografía del cartel de Semana Santa, Sevilla 2024, tomado de la prensa en internet. Obra de Salustiano García.

viernes, 26 de enero de 2024

Ejercicios de instinto (Huáng Hé)

 



Nunca te fuiste. 
Aunque el silencio nos suplantara
y aquel episodio se diese por cerrado,
rezaba un escrito oculto en el vientre del pez. 

De ordinario la carpa saltarina
trasladaba mensajes cifrados de un amante alejado a otro
por la corriente impetuosa del Huáng Hé.

No siempre se obtenían respuestas.

A veces los remotos amantes
acuciados por la angustia de  la separación
se conjuraban para matar al mensajero. 

Pero el mensajero era escurridizo
y no lograban acabar con él.
Nadaba siempre a favor de las aguas de los mortales
obstinado en hacer llegar cartas de presencia
escritas incluso de su propia mano. 

Los poemas son los ríos que cortejan
el celo ansioso de quienes se aman en la distancia.

¿Quién sabe más de las emotivas cuitas de los enamorados 
sino los leales heraldos que curso arriba curso abajo
serpentean por el Huáng Hé?  






miércoles, 24 de enero de 2024

Ejercicios de instinto (Egotismo)

 



Al despertar de su letargo 
el hombre miró el cielo
palpó la oquedad del aire
y sujetó su vientre de soñador

en aquel paisaje no vio
dolor ni tampoco entusiasmo

simplemente sonrió con apetito cómplice
al animal que le habitaba
simulando ser la divinidad


 

lunes, 22 de enero de 2024

Ejercicios de instinto (Transparencia)





Transparente es el día. En su diáfana luz te busco
a ti, extravío de mí, entre unos pasos antiguos, nerviosa carrera 
por los órdenes y el caos de la infancia, 
allí unas figuras que ponían nombre a otras figuras, allá un paisaje 
que desplegaba lo visible y lo oculto
recorriéndome en vertical con sangre cristalina, 
y a la vuelta de cualquier juego de luces
de una tibia mañana entre las sábanas o de una siesta
en sordo diálogo impulsivo y confuso
ibas conociendo al que ahora persigues de nuevo,
ya sin intermediarios, ya sin mito,
ya sin vigilancia que te hable del redil con persistencia,
tú, aquí, donde has llegado, acaso
obstinado aún en una batida que no cobrará pieza nueva,
y donde cara a cara tú y tu extravío
seguís siendo dos desconocidos,
intranquilos viajeros de una travesía
que desafió, probablemente en vano, 
el ciego disparate del tiempo.




domingo, 21 de enero de 2024

Ejercicios de instinto (Perseverancia)

 



¿Qué fue de los objetos que nos miraban estupefactos
cuando nos alejamos?
¿Qué dijeron mientras nos deshacíamos de ellos? 
¿Tendrían sentimiento? ¿Permanecerían impasibles 
al abrirse la distancia entre silencios?
¿Se sintieron desamparados temiendo verse abocados al muladar? 
¿O padecieron la injusticia de expiar una culpabilidad
que no era suya?
 
Mas la esencia de aquellos objetos mensajeros
no pereció del todo, 
ni se alojaron en las gavetas del olvido. 

Fue una mano errante la que los encontró
luciendo de nuevo con una luz de alba
como si apenas hubieran transcurrido nuestras vidas.
 
Tientan tanto los sueños...


jueves, 18 de enero de 2024

Ejercicios de instinto (Penumbra)

 



Penumbra de las horas
en que no sé si pertenezco a mi cuerpo
o si mi materia es asida por una presencia fugitiva
poseyendo mis sentidos
         derivando los sueños
                     disolviendo al hombre en la bruma.




martes, 16 de enero de 2024

Ejercicios de instinto (Pecios)

 


El océano trajo hasta mí
sus huellas; una a una pregunté
qué vida hubo bajo sus pulidas texturas;
solo somos pecios, dijeron, y las vidas
tiñeron de color el mar.

 

 

 

lunes, 15 de enero de 2024

Ejercicios de instinto (Gelidez)

 



Transitan los días fríos y te reflejas en ellos.
Pulsas con riesgo lo que te ofrecen: escepticismo,
desgana, aversión. Y una mueca turbia te dice
carcajeando malévola:
si tú no eres así.
 
Te concedes un margen. Ensueñas 
sobre qué te gustaría catar en la mesa de los estímulos
para no perecer en la indolencia. Repasas.
Una charla amena y franca, cada vez más escasa. Una lectura
que asombre y abduzca. Pergeñar una escritura
con la que descifrar el mundo. Una llamada
lejana -tal vez del pasado- que te agite.
Incluso te atreverías a degustar, frágil voyeur,
una sonrisa que espera. Despiertas.
 
De pronto detrás de ti, una voz tímida, 
casi inapreciable, acaba de pronunciar 
tu nombre. Te vuelves
pero nadie sostiene la palabra.
Solo una racha gélida con que el invierno
te niega.
 
 
 
 
 

sábado, 13 de enero de 2024

Sacos de patatas. ¿De patatas?

 


Llega Max, lúdico pero abrupto. Cuando yo era muy niño, dice, mi tío, que era grande y vigoroso, me levantaba y me cargaba sobre sus hombros, diciendo: llevo patatas, quién compra este saco de patatas, patatas baratas. Y yo reía a carcajadas por el movimiento del balanceo y las cosquillas y repetía feliz: soy un saco de patatas, soy un saco de patatas. 

Divertido, le replico, pero ¿a cuenta de qué me vienes con esa anécdota lejana, Max? Max duda. No sé, es una asociación de ideas que he tenido al ver en la prensa una fotografía de sacos de distinto tamaño de una morgue, o algo parecido, en Gaza. Naturalmente ya sé qué vas a pensar: que es una asociación infeliz. Que la asociación de pensamiento más bien lleva a pensar en los sacos de desperdicios de un restaurante o grandes almacenes, y ahí me aproximaría más a lo real. Le miro perplejo pero me transmite su ironía mordaz, no exenta de angustia. Di lo que piensas, me increpa. 

Yo callo, no quiero contagiarme de la furia que ha empezado a desatar. Bien, no digas nada, lo diré por ti, sigue. ¿Y es que acaso no son desperdicios? ¿Qué es un cadáver sino un desperdicio, un cuerpo vivo que fue y que ahora solo es deshecho para pudrirse bajo tierra? Pero la cuestión no es la existencia de un cadáver, algo que todos seremos porque hemos dejado de ser en un momento dado. La cuestión es por qué cada saco es un muerto, y por qué hay tantos sacos, es decir, tantos muertos. Y aún más: por qué han muerto. Por qué los han matado y por qué hay asesinos, no tanto bandidos de calle, como ejecutores desde la máxima estancia de un Estado. Ah, y no me vengas con que es la guerra. Una guerra es una situación. Un enemigo es la imagen inventada pero necesaria en esa dialéctica de un contendiente sobre otro cuando se empeñan en el conflicto. Para uno el otro tiene que ser siempre el malo, y viceversa; es la justificación de la matanza de cualquier guerra. En este caso todo reside en quién desencadena la matanza. Y en desde cuándo se origina, no solo en fechas inmediatas o en una acción bárbara y también criminal del  contendiente más débil,  sino en una situación de dominio de los otrora David devenidos en Goliats a costa de los más desfavorecidos vecinos y a cuenta de las potencias occidentales que ganaron otra guerra. Vecinos instalados allí de toda la vida, a quienes se ha estado hurtando territorio y posibilidades de existencia digna y libre durante décadas. Se dice pronto. 

Miro enmudecido a Max. Me pone delante de los ojos la fotografía. Y todo acaba en esto, clama sin freno. En sacos de algo mucho peor que patatas. En la putrefacción de la vida a la que todo el mundo debería tener derecho.


*Fotografía de Haitham Imad, distribuída por EFE, tomada de El País, con sacos de cadáveres de civiles palestinos asesinados por Israel. Obsérvense la diferencia de tamaño de unos y otros y saquen conclusiones.





jueves, 11 de enero de 2024

Ejercicios de instinto (Liviandad)

 




Sus pasos en el desierto
            lleva al hombre tras pérdidas y carencias

qué turbadora y vacía contradicción
añorar lo que ya no tiene
perseguir lo que jamás poseerá

altiva errancia la suya
desprovisto transitar
 
            apenas si permanece el aire
 




martes, 9 de enero de 2024

Ejercicios de instinto (Resplandor)

 



Es al despertar cuando la luz tiene nombre
y deja atrás los tibios destellos del insomnio.
Voy directo a ella y la nombro en cada objeto.
Aquí eres libro, digo. Ahí, taza de café. Más allá 
eres mi mirada abstraída que apenas distingue el día.
Cama has sido, las estrías de las sábanas
aún portan la luminiscencia de mi cuerpo.
Este cuerpo, ay, que se resiste a entregarse 
al tiempo oscuro y frío
y al que también nombro luz.
Bajo el agua que desborda mi piel
te siento luminosa caricia
y yo me engaño ingenuamente 
como si tu presencia me estrenara. 
De pronto he extendido la palma de mi mano
y te has posado en ella.
Es al despertar cuando tu nombre 
y el nombre de todas las cosas
se hace luz.


 

domingo, 7 de enero de 2024

Ejercicios de instinto (Silvestre)

 




¿Volverías conmigo alguna vez a las ramas 
por las que saltábamos en un juego intrépido
          aborígenes ansiosos de los mejores días? 

Tal vez nos aguarden aún entre su fronda
aquellos deleitosos frutos que nos alimentaron
          compensándonos del acíbar de las entrañas yermas.

Si la cosecha está en su ajustada madurez
y se nos brinda la ventura de sus apetecibles sabores 
          ¿por qué dejar que se pudra?


viernes, 5 de enero de 2024

Ejercicios de instinto (Odiseico)

 



Allá intuyes lo ignoto
y te adentras odiseico en lo incierto.        
Al elegir la argéntea ruta 
explorarás paisajes lejanos 
buscando la fuente del hombre. 

Muchos antes que tú aventuraron sus vidas
si bien de pocos se supo el retorno.
Mas no olvides nunca 
que el aceite el pan y la lumbre 
siempre estarán esperándote
en la costa quebrada que dejas. 
        
Procura emboscado en tu euforia
disponer una travesía benigna 
y si los rostros del riesgo te apuran 
conjúralos con tu valor y el ingenio
para que algún día la narren 
las voces que mantienen el fuego.





miércoles, 3 de enero de 2024

Ejercicios de instinto (Imperativos)

 




habla, boca, sal 
más allá de ti
sangra palabras que manchen, 
dame una a una 
cada gota de tus heridas 
sed sobre sed 
íntimo lamento 
antes de perecer en el olvido





* Fotografía de Saul Leiter

domingo, 31 de diciembre de 2023

Shane MacGowan, farewell. Y hasta nunca, 2023



"Conocí a mi amor junto a la pared de la fábrica de gas / Soñé un sueño en el viejo canal / Besé a mi chica contra la pared de la fábrica / Ciudad vieja sucia, ciudad vieja sucia..."

Shane Mac Gowan, de Dirty Old Town.


A algunos personalmente 2023 nos enseñó los dientes más feroces, pero en lugar de poner rostro enjuto de nobles y clérigos de la Contrarreforma y posteriores tiempos (recuerdo la imagen de los aristócratas españoles en aquella cena con nobles italianos de la película Casanova de Fellini) sonreímos y el guiño despistó a la atacante. Pero cuántos, cercanos y lejanos, y 2023 no es culpable más que de levantar acta, no resistieron los embates de la crueldad definitiva. Que gran parte de responsabilidad en el infortunio  humano se lo llevan las guerras, las plagas y la hambruna es algo que sería injusto olvidar cada día por nuestra parte. Incluso personajes célebres de esos que nos entretienen y amenizan a lo largo de años se despidieron. Por supuesto, eso ya lo cuenta la prensa típica y tópica. Por mi parte, y como el óbito de cierto personaje que traigo a colación ha sido reciente, vale recordar al poeta y compositor Shane MacGowan, el alma de The Pogues. Propongo escuchar algunas de sus composiciones. 


Nota. Por cierto, sugiero que quien pueda ver Crock of Gold: Bebiendo con Shane MacGowan, un filme documental musical dirigido por Julien Temple y producido por Jhonny Deep no se lo pierda. Fastuoso largometraje. Salen Jhonny Deep, Bono, Nick Cave, Gerry Adams, Victoria Mary Clarke.





 







sábado, 30 de diciembre de 2023

Ante 2024: Que otros ladren, hay que seguir cabalgando

 



Dedicado a los que cabalgan mientras otros no saben más que ladrar. Poema Ladrador, de Johan Wolfgang von Goethe:

 

Ladrador 

Cabalgamos en todas direcciones 
en pos de alegrías y negocios; 
pero siempre ladran detrás 
y ladran con todas sus fuerzas. 
Quisieran los gozques del establo 
acompañarnos todo el tiempo, 
pero el ruidoso sonido de sus ladridos 
solo demuestra que cabalgamos. 




(Cuadro de Kazimir Malévich)

jueves, 28 de diciembre de 2023

La cinta de Moebius

 


Siempre ha estado ahí en la geometría, también en la humana, si se puede decir así, aunque muchos no la recuerden o no la reconozcan. 

En aquel mosaico romano de Sentinum el atributo del dios de la Eternidad venía avalado por una representación geométrica muy ilustrativa. Le acompañan la Madre Tierra divinizada como Tellus, las Cuatro Estaciones y el Zodíaco. Los humanos han necesitado siempre categorizar y nombrar los procesos y elementos naturales. La civilación romana no se iba a quedar atrás.  

Más allá de la representación de los mundos físicos externos, ¿no sigue habiendo una cinta de Moebius de comportamientos humanos que siguen deviniendo constantes desde el principio de los tiempos, conformados a través de civilizaciones y culturas diferentes pero análogas, se doble como se doble y se gire como se gire?

Esa cinta que dibuja y hace rodar sin fin las apetencias humanas, puede alterar aspectos y rostros, pero mantiene el plano de unas mismas constantes. El poder, la avaricia, la humillación y el sojuzgamiento del prójimo, por ejemplo, tienen la compañía de lo que se suscita a la contra: la resistencia, el ansia de liberarse de los esclavos, la lucha contra viento y marea, el temple de los perdedores.

Hoy, en Occidente y como modelo mundial, la sociedad de consumo hace creer que no hay tal cinta de Moebius en la Humanidad. Que esa cinta se ha cortado, pero ¿se puede ignorar que cortes por donde cortes la cinta humana, como la geométrica, sigue reproduciendo y manteniendo el mismo plano que conocemos a lo largo de la historia?




Banda de Moebius en el mosaico de Sentinum, en la Gliptoteca de Munich

martes, 26 de diciembre de 2023

Postal que habla por sí misma

 


Postal que recibo de Max:

Pulso y contraste entre la belleza aliada con la potencia de las personas para arrostrar las dificultades de su supervivencia. Huida de la miseria para afrontar lo incierto. Capacidad sin límites de superación. Hoy les toca a unos, que son muchos y en todas partes. Mañana puede tocar a cualquiera. Mis mejores votos, no obstante, para ellos, para millones de ellos. Los arriesgados, los desesperanzados, los expulsados, los del infortunio, los que están al otro lado de tu cómodo y caliente sillón, compañero. No sufras en vano, que tú, en realidad, no sufres de verdad, como esta auténtica verdad que depara una suerte ingrata e injusta para los condenados de la Tierra. Nos vemos a mi vuelta oceánica.


NB. Fotografía de humanos atravesando el río Darién con dirección a Panamá, que me envía Max. Autor: Iván Valencia/ AP Photo



lunes, 25 de diciembre de 2023

Lectura de la vida según Jorge Manrique

 



Lectura festiva de un día de celebración para unos y simplemente no laboral y de asueto para otros. Porque leer al hijo del Maestre de Santiago Don Rodrigo Manrique en este extenso poema exclusivo que tiene su miga también brinda su goce. No, no me guía ningún criterio barroco y decadente, y mucho menos de un romanticismo tardío. Ni siquiera pesimista y deprimente. Nunca lo leo así. Es un punto de reflexión al que quedamos invitados todos los de la edad tardía, que dicen los repetidores de tópicos y eufemismos. ¿Que ya sabíamos de qué hablaba el poeta 547 años después de escribir las Coplas? Nunca sabemos comprender un texto salvo cuando nos toca en la carne. Sí, en la carne, en el cuerpo, en el momento en que el organismo habla con dudas y a la vez con convencimiento y se funde con las palabras sabias de escribientes que nos precedieron. Así, que sin que nadie me lo impida voy a seguir leyendo estas Coplas con la sonrisa que produce la perplejidad en mis labios y en mi mirada. Y ¿sabéis? Leer como en un espejo reconforta. Es siempre un brindis a la aceptación de uno mismo. 


(Esta lectura la hago en una impresión de 150 ejemplares de Ediciones Artesanas, de Cuenca, bajo la edición de Julio Martinez y Segundo Santos  y el cuidado de Beatriz Miranda Garcia. Prólogo de Gustavo Martín Garzo. Año 2003)








sábado, 23 de diciembre de 2023

Las manos ¿gesticulan, hablan o se quejan?

 



Llega Max, impetuoso, sin ocultar su regocijo morboso. Me muestra dos fotografías con mujeres.

Mira, dice. Haciendo tiempo, y resguardándome de la baja temperatura, he entrado en una iglesia católica. De pronto una estatua barroca me ha traído a la memoria una imagen reciente en Gaza. La estatua pertenece a un conjunto escultórico que representa una escena mitológica de un dios que se metió a redentor. La imagen muy reciente de dos mujeres palestinas se inscribe en la pura y cruda realidad de algo muy parecido al exterminio. No se sabe si el mito tradicional redimió alguna vez algo, y no veo tampoco redención sino más bien condena en el sufrimiento de las gazatíes.

Me he quedado absorto ante ambas imágenes primero y con las palabras de mi amigo a continuación. Max ha notado cierta convulsión en mí. En las dos se refleja un tipo de dolor análogo, ¿no?, le digo. Sin duda, responde, y además creo que ambas lloran la pérdida de un hijo o de un ser próximo, o ve a saber de cuántos. Sigo intrigado con la perspicacia de mi amigo. Pero ¿esas manos tan expresivas que se agitan con aspaviento? Cuando Max se siente tocado por sus particulares asociaciones de ideas le brillan los ojos. Las manos cuando gesticulan son lenguaje abierto. En ocasiones silente, otras veces complementario del grito clamoroso y estridente. El lenguaje de unas manos puede indicar todo. ¿Por qué las alzan al cielo?, pregunto ingenuo. ¿Solo como veredicto de sus creencias? Max continua con el resplandor en su mirada. No sé, acaso no únicamente por eso. Más bien porque es el gesto de la impotencia, del estallido contra la ignominia, de exigir a la indefensión de la nada la solución imposible.

Max me conmueve cuando proyecta sus tesis al vuelo. Ciertamente, le digo, al comparar una y otra imagen me parece como si el tiempo histórico siguiera latente. Como si nada hubiera cambiado. Ni en vestimentas, ni en quejidos, ni en violencias, ni en sufrimientos. En ese marco histórico ni lo formal parece haber variado, me interrumpe. Pero el mal y la desdicha persisten. Son también patrimonio de la humanidad, clama mordaz.