"...Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto". Claudio Rodríguez





miércoles, 8 de julio de 2026

Invitación a la danza, de Miquel Martí i Pol




"A duras penas mantengo intacto
un viejo reducto que al correr del tiempo 
se ha convertido en una fortaleza. 
Parapetado detrás de lo perdido, 
con lucidez defiendo el privilegio
de ser quien soy, de escribir como escribo
y de vivir como vivo, siempre que el cuerpo
se me conserve dentro de unos mínimos aceptables.
Ahora que agosto bate sus metales 
con una escandalosa desmesura, 
yo me refugio en la solemnidad
que se ha integrado en mí y me representa. 
Después, los dioses dirán por qué camino 
y con qué gente debo seguir la ruta; 
dócil y grave alargaré las manos 
para aprender el nuevo ritmo de la lluvia".


Qué bueno es el poema Invitación a la danza, de Miquel Martí i Pol, del poemario Después de todo, que le hace a uno meditar. 

Quien no mantenga incólume un rincón del viejo reducto -¿acaso un residuo de la inocencia?- no se sentirá protegido del todo. Hay que dar lo perdido por perdido. Hay que saber ser incluso con lo que no se tiene ya. Amistades, familias, reconocimientos, ilusiones, capacidades, salud...se han ido fugando de nuestro entorno y de nuestro imaginario. Es el tiempo de pugnar por aguantar el tirón en los márgenes secretos, que paulatinamente se van reduciendo. Impugnar lo no realizado o el fracaso de lo que hicimos es ineficaz. Húyase, pues, de los lamentos. Ha ido llegando un nuevo mundo en el que nos cuesta reajustarnos. Un mundo que no nos admite como fuimos y con dificultad nos soporta. Un mundo con el que engarzamos dificultosamente y a contrapié. Los viejos espacios no nos pertenecen. La luz es más tibia y el ruido ensordecedor que nos rodea pretende empequeñecernos. Hay quien reivindica antiguos conceptos. Tales como dignidad, saber, bondad, apoyo, libertad interior. Si son actitudes conquistadas en la personalidad del individuo, bienvenidas sean y alabadas que se mantengan. Sirvan, pues, para la supervivencia. La solemnidad del poeta es un arcano. ¿Cada cual tendrá su propia solemnidad o se trata de otra ficción más que se empeña en concedernos una tímida esperanza? Basta tal vez con que nos valoremos en un afán de persistir en una resistencia, por otra parte cada día más menguada. Frágil ya nuestra renuencia ante el desgaste solo queda confiar en que este no duela. Porque dolor es recordar. Dolor es pensar en lo que una vez fuimos o creímos ser. Dolor es saber que no nos bastaron las fantasías y los placeres efímeros. Dolor es evocar compañías desaparecidas. Dolor es ser conscientes de lo poco que aprendimos y ve a saber cuánto metabolizamos. ¿Andar el camino? ¿Qué camino hay por delante que pueda ser mejor de lo que nos parece que fue? No me cabe duda de que imploraremos la lluvia ante una purificación imposible. 






* Estatua romana de mármol, siglo II. Villa de Algorós. Elche. Museo Arqueológico Nacional.
* Fotografía de Miquel Martí i Pol.


domingo, 5 de julio de 2026

Los grilletes

 


Mi intención es fugarme. El esclavo Virto hizo la confidencia a su mejor amigo. Yo, que no nací para esclavizarme ni a una divinidad ni a una idea ni a un poder ni a un explotador he decidido arriesgarme. Cualquier destino, aun jugándome el todo por el todo con la fatalidad, antes que el de ir mermando el cuerpo y destrozando la vida en este lóbrego lugar y bajo estos tiranos. Llévame contigo, bien sabes que mi aguante ha tocado techo, replicó Tertius. Aunque me consideres una posible rémora, pues mi salud me tiene con escasas fuerzas, te acompañaré. Te serviré de cebo si nos persiguen. Haré de centinela en nuestros reposos. Me abandonaré por el camino si voy a suponer peligro para ti. Si debo perecer que sea en una apuesta libre. Si llegamos a otro territorio donde nos admitan a pesar de nuestra procedencia, lo celebraremos. Virto no se esperaba la petición de su compañero de penurias. Dudó un instante pero consideró enseguida que Tertius merecía una oportunidad, ya que la vida le había negado casi todas. Creo haber encontrado el hueco por donde escapar. Donde apenas hay control y aunque el lugar es escarpado y puedes quedar al descubierto es el camino más corto para salir de este infierno. Si aparece algún guardián no debemos dudar en hacer uso de nuestra fuerza. Si lanzan a los perros tras nosotros deberemos correr más que ellos o despistarlos con alguna treta. Si nos cortan el camino y nos vemos atrapados en el acantilado solo tendremos una salida, sumamente aventurada pero esperanzadora. Al océano no nos seguirán. Tercius le escuchó anhelante y a la vez temeroso. No me cuentes más, compañero. No quiero ver los riesgos sino apaciguar las ganas mientras llega el momento. Saldremos de esta. Por cierto, Virto, ¿sabes hacia dónde nos dirigiremos? Virto afirmó con la cabeza. No conozco demasiado este territorio, pero confía en mí. Por aquí hay gente que ha viajado con comerciantes de Oriente y me ha hablado de las vías terrestres y de las rutas marinas. Ahora piensa solo en escapar y librarnos de estos grilletes. Herreros que no son fieles a nuestros tiranos los hay por todas partes. Nativos que ayudan a los evadidos son frecuentes.    

Virto, despierta, nos toca el relevo. Despierta antes de que llegue el arreador. Vamos, que el oro no espera. Virto estira de mala manera los hombros y agita pesadamente la cabeza. ¿El oro?, dice abúlico con una voz aguardentosa y seca. El oro está bien en las entrañas de la tierra, Tercius. Los que no pueden esperar son nuestros amos. También son esclavos de su avidez, pero a nosotros nos toca lo peor. Tengo los tobillos hinchados y estos hierros se me clavan cada día más. Estabas profundamente dormido, Virto, ¿que soñabas? Virto sonríe con amargura a su compañero. Soñaba, dice, lo imposible.



* Grilletes de esclavos en las minas romanas de la península. Museo Arqueológico Nacional. Madrid.