Quien diga que no se aprende de la sombra, miente. O simplemente no lo percibe porque no la escucha. Ella es hermana y maestra de la vida. Lo que no captamos ella lo coge al vuelo. Lo que no comprendemos, lo procesa. Lo que consideramos válido y hacemos axioma de nuestro limitado conocimiento, se encarga de ponerlo patas arriba para que lo consideremos de nuevo. Cuanta información recóndita revolotee en nuestra cercanía la sombra lo cataliza para que aprendamos. Cuanto instinto siniestro azuce en nosotros ella sugiere el antídoto. Nos adscribamos o bien rechacemos los mensajes que nos llegan ella nos permite la elección. Por supuesto el camino, equivocado o acertado, lo elegimos, tantas veces intuitivamente, nosotros. Tal vez casi siempre sea así por más información que creamos tener sobre lo que nos acontece y las opciones que se nos brindan. El acierto puede desvanecerse porque a un paso sigue otro paso y el anterior acaso ya no sirve. El error no tiene por qué durar más que el tiempo en que nos haya producido el descalabro. En ese sentido, nuestra sombra, ¿podría definirse, por lo tanto, demoníaca o angélica? Yo prefiero huir de calificaciones tradicionales y tratar de comprenderla porque lleva implícito entender mi propia personalidad. La veo como ese mundo paralelo en el que nos movemos, con inconsciencia gran parte de las veces, y que nos invita siempre a medir cada acto y a valorar cada incitación. Ni la claridad ni la penumbra nos envuelven siempre. Ni el saber nos está garantizado de manera definitiva ni la decisión queda asegurada como verdad. ¿No es en ese juego de tensión donde vamos a aprender a conocer y sobre todo a decidir? Escucho a mi sombra: no te sientas hundido cuando se acumulan desdichas; no te creas salvado cuando coincida la suerte favorable.
*Imagen de una página de cuaderno de dibujo escolar de infancia lejana.

Podríamos decir que la sombra ampara y acapara todas nuestras negligencias.
ResponderEliminarY ello nos permite, o debe permitir, corregir, ¿no?
EliminarLas sombras o límite de nuestras certezas teóricas, bien podría titularse esta entrada.
ResponderEliminarNo hay verdades aseguradas y cada uno es responsable de sus decisiones. Somos libres (Sartre), y por lo tanto estamos condenados, aunque parezca un oximoron.
Solo somos salvados -o "salvados"- por nuestra búsqueda.
EliminarTe voy a decir un secreto. Hace muchos años muchos mi sombra que no es ni buena ni mala me repetía continuamente que comprara acciones de empresasque estuvieran en proceso de quiebra. Le dije,!, Estas loca! Me respondió! Hazlo capullo! Que las compre, Papelera Española y Sarrio,. Fui a ver qué pasaba a la propia Bolsa, que entonces estaba cerca de la Barcelona. Me metí en el corro y efectivamente gritaban y no paraban de subir. Luego ambas quebraron, pero ya había vendido.
ResponderEliminarSaludos
En cuestiones de Bolsa no recurras ni a tu sombra ni a tu conciencia. Es azar, por mucho que analices las cotizaciones.
EliminarDe la Barceloneta
ResponderEliminarLo entendí.
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