"...Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto". Claudio Rodríguez





lunes, 27 de abril de 2026

La temeraria

 



No hagas que no se sabrá. Y mira que te lo advirtió ella. La más experimentada de la vida. La más asentada tras una juventud aventurera. ¿Te lo decía porque te quería o porque temía por ti? Acaso amar a alguien, en cualquiera de sus formas de cariño, implica recelos, preocupaciones e incluso miedo. O sobre todo miedo. No hagas que no se sabrá. Pero no hacer ¿es negarse a una misma la posibilidad de decir no a otros? Tú no has percibido todavía toda la dimensión del riesgo. Y cuán extendido está incluso entre lo que parece bajo control o que carece de amenaza. Te hallas lanzada, y se entiende el acicate innato de tu juventud, a todo aquello que te fue prohibido. No es que seas inconsciente ante el poder que existe repartido por doquier. Sabes de sobra lo que fueron las invectivas del padre y sus castigos. Conociste pronto los traicioneros asaltos de alguno de tus hermanos. Supiste de las aproximaciones descaradas de algún que otro clérigo que, aprovechando la influencia sobre el fervor de tu familia, tuviste que sortear con decisión. Y con sumo asco. No quiero nombrarte ya tus experiencias laborales en aquel taller en que alguno de los jefes o sus secuaces arreadores te acosaron sin tregua. Los odiabas. La huida. Tantas veces la huida es el mejor mecanismo de defensa. ¿Encararse a otros? También. Decisivo para derribar al otro y para erigirse una a sí misma. Pero sin duda conlleva peligro. Entonces el poder del otro puede manifestarse de modo extremo. Difícil optar. Y, sin embargo, en cuántas ocasiones hay que reaccionar rápido para salvar la situación. ¿Otra vez huir de nuevo? Te repele la simple idea de tener que huir ante cada muestra de un poder ajeno que, no obstante su magnitud, no estás dispuesta a aceptar. No hagas que no se sabrá. Una expresión que te parece odiosa y que te viene a la cabeza. Y cuestionas, como cuestionabas cuando lo escuchabas de aquella persona que te amaba, qué hay que hacer y qué no hay que hacer. Y qué es que sepan de ti y si te da lo mismo en unos casos, porque no arriesgas nada en ellos, y si te refrenas porque puedes jugar con fuego. Buscas entonces la protección de la tribu. De los que piensan y dudan como tú. De quienes quieren dar pasos sin negarse su opción de negar cuanto significa y aplica poder. ¿Será suficiente? ¿Durará para siempre el apoyo mutuo del grupo? No piensas en ello, simplemente porque no puedes alcanzar a ver todavía cómo pueden acabar los pequeños mundos de refugio. Entonces, ¿hasta dónde llegarás en tu temeridad? No voy a reprobar tu conducta expuesta. He pasado por ello y sé que es necesario hacer. ¿Cómo, si no, poder detener ese ejercicio patrimonialista de quienes quieren tener nuestras vidas en sus puños? 



Egon Schiele. Mujer sentada con la pierna izquierda levantada. 1918. Galería Nacional de Praga.


18 comentarios:

  1. ¿Durará para siempre el apoyo mutuo del grupo?
    No, ni en este caso ni otros similares, aunque la causa sea direrente, porque el grupo siempre se resquebraja al ver grietas, por más fidelidad que haya jurado de antemano.

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  2. Schiele y sus descarnadas imágenes.
    Perfecto para ilustrar este enfrentamiento continuo entre el más débil, en cuaquiera de las circunstancias que le muestren así, con el poder, por pequeño que pueda ser para aprovecharse de ese otro ser.

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    1. Nadie escapa de ese enfrentamiento. Porque doblegarse ante el poder es aceptarlo. Una cuestión ética.

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  3. El texto condensa la lucha entre el miedo y la afirmación personal, mostrando cómo la experiencia enseña a desconfiar del poder y, aun así, a desafiarlo. Transmite con fuerza la tensión entre huir, resistir y construirse a una misma, reforzado con la descarnada imagen de Schiele.
    Saludos

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    1. Pero es un riesgo que siempre lleva implícito si hay que hacer algo para poner límites a los poderes o ceder al miedo. No hagas que no se sabrá parece una expresión sensata pero es reflejo del miedo.

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  4. Tienes muy buen gusto para seleccionar tus cuadros,pienso que formas un museo imaginario,al que acudes de vez en cuando mentalmente.Este con una técnica sencilla,acuarela y lápiz consigue el pintor expresar todo lo que con otra (óleo ),no podría expresar.
    Saludos

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    1. Claro, tengo mi museo imaginario y voy añadiendo nuevas obras a mi museo, porque hay tal cantidad de representaciones que me asombro de las pocas que he conocido hasta ahora. Es una extraña pero sugerente relación entre alguna idea que ronda y una imagen (un cuadro) que descubres.O a la inversa, una obra que desconocías te sugiere tanto que hurga en tu interior: en los recuerdos, en lo que no llegaste nunca a hacer, en los anhelos irrealizados o irrealizables...

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  5. Está visto que cada uno tiene su piedra, su desafío, su lucha.
    Muy apropiada la imagen. Hay un aire de rebeldía en ese aparente desaliño.
    Saludos, Fackel.

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    1. Pero todos tenemos nuestra propia lucha, nuestros desafíos a la carta, nuestra piedra de Sísifos y ese continuo subir y bajar la montaña...pero sin la eternidad de Sísifo, por suerte.

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  6. Huir o pelear, recordar el dolor, usarlo casi como un refugio, o tratar de empezar de cero, con la misma esperanza de las primeras veces... El apoyo del grupo suele ser decepcionante, al final sólo tenemos lo que llevamos dentro.

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    1. Pero el grupo ha sido siempre poderoso...ay, sin querer lo he dicho, lo de poderoso implica poder. ¿El grupo como poder? ¿Alguien del grupo ejerciendo también su propio poder? Mi experiencia de grupo ha sido durante un tiempo útil, mientras determinadas circunstancias duraban, daba seguridad, confianza, afianzamiento, crecimiento personal. Pero nada es eterno ni necesario siempre, o no sé.

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  7. Egon Schiele muy Klimt en esta mujer sentada con la pierna izquierda levantada, se nota que fue discípulo suyo.
    Si la lucha de poder se mezcla con el hecho de ser mujer, se complica todo...
    Fackel, te veo muy primaveral últimamente -claro, es lo que toca.

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    1. Puede que se complique todo, que la mujer tenga desventajas ante el ejercicio patriarcal del poder, pero tampoco los hombres nos libramos.

      ¿Muy primaveral? ¿En qué sentido?

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    2. A veces me cuesta expresarme correctamente, me había parecido que tus últimos posts tenían que ver con la estación, pero claro lo de los claveles es por el 25 de abril, quizás ha sido una percepción desde un punto de vista solo mío, lo siento.

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    3. Pues no fue mi intención relacionar lo escrito con la primavera. Es una estación para mí muy ambivalente. Ya sé que todo el mundo hace elogios de la primavera, y tiene mucho simbolismo. Y que al reverdecer las plantas y haber más luz y mostrarse la gente con desenfado a veces exagerado parece contagiar todo un descubrimiento. Pero no creo que deba incidir más o menos en nuestras vidas que cualquier otra estación. Además las alergias acechan, las astenias nos descolocan, no sabes qué ropa ponerte, al menos en mi ciudad, donde las mañanas son bastante frescas y luego se multiplica la temperatura por tres o cuatro. En fin, yo quisiera que la especie humana de nuestro entorno viera la primavera con sentido más relacionado con su existencia. Que aspirase a renacer en vez de retroceder, que es lo que algunos proponen, pero ya sé que parecerá que me voy por los cerros de Úbeda, pero ya me entiendes.

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  8. Egon Schiele rompió con los ideales tradicionales de belleza y se centró en temas existenciales como el miedo, la muerte, la sexualidad y la melancolía. Sus figuras a menudo parecen delgadas, distorsionadas y desgarradas por dentro. A diferencia de su mentor Gustav Klimt, Egon Schiele dio menos importancia a los elementos decorativos y más a los contornos fuertes y bien diseñados y a las líneas expresivas. Gran parte de su obra consiste en intensos autorretratos, en los que a menudo se presentaba desnudo o en poses teatrales para explorar estados psicológicos. También pintó paisajes melancólicos de la ciudad (a menudo de Krumau) y paisajes "moribundos". Uno de mis pintores favoritos.

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    1. Gran descripción la que haces. Precisamente es esa ruptura con el arte tradicional, incluso con el simbolismo de Klimt, y lo que veo como aproximación al expresionismo (si Schiele no es expresionista de facto tú me dirás) lo que más me fascina. ¡Y sin embargo todas sus obras son asombrosamente bellas! Sus autorretratos son un desafío a sí mismo, un contra narcisismo duro pero sincero. Estimo mucho la obra de este autor, sí.

      Por abril y mayo de 2023 escribí en el blog una serie a la que titulé Diario de Egon (nada menos) con imágenes suyas. Te invito a verla.

      También en otro momento hice una serie más breve sobre dibujos de desnudos de las modelos de Klimt, muy sencillos pero magníficos, basados en un cartapacio que me enviaron desde Deutschland.

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