¿No te doy miedo? ¿Por qué tendría que temerte? No sé. Por mi figura ajada. Por mi palabra oscura. Por mi mirada turbia. Por el olor acre de mi piel. Por la aspereza de mi tacto. Por mis intenciones libidinosas. Por la congestión babosa que arrastro en esta senectud impenitente. Yo te veo como has sido siempre. No mientas; la carrera de los días pasa factura; la galopada de las pasiones destroza el cuerpo. Entonces, ¿vienes hasta mí para ponerte a prueba? Llego para apurar contigo la ilusión de los últimos días. No te imagino en el postrero instante, ni siquiera en el de las vísperas, Fauno. He vivido desenfrenadamente, Psiqué, y tú nunca lograste salvarme de mí mismo. Cada vez que me acercaba a ti se interponía el otro. El que, enmascarado en su figura angélica, se te antojaba más puro, más elegante, más resuelto, menos perturbador y, a la postre, más dócil. El que al tomarte se deshacía en tus brazos. ¿No pensaste nunca, Fauno, que yo lo quería así? ¿Que no necesitaba una posesión que me arrojara fuera de mí misma? ¿Que mi concupiscencia era un tesoro que debía permanecer a resguardo y para mi disfrute? Pero yo, Psiqué, yo solo buscaba tu ternura y cometiste un error al pensar que la lascivia era lo opuesto a mi estima. Jamás me espantó la lascivia con la que pretendías rendirme. ¿Entonces? Simplemente que no sabías llegar. Que siempre te quedabas en una furia que te impedía salir de ti mismo. Que confundías impulso con entrega. Que no querías sentir como yo sé sentir. Que te crecías en la insolencia cuando deberías haberte empequeñecido en la sumisión. Aún estoy a tiempo de cambiar, Psiqué. Pero no sería tu condición, Fauno. ¿Puedes invitarme siquiera a las migajas del banquete? Siempre has estado en mi banquete y has libado mi néctar exquisito y has catado los frutos más sabrosos y has olido las esencias más perfumadas. No supe verlo, Psiqué. No pudiste saberlo, Fauno.
* Giulio Romano. Frescos de Cupido y Psiqué. Palacio del Té. 1526-1528. Mantua.


¡Si es que no pue ser! ¡Un fauno galante! ¡Sería pedir la cuadratura del círculo!
ResponderEliminarSalu2, Fáckel.
Los faunos son muy galantes aunque depredadores acaso...si se lo permiten.
EliminarEl Fauno en su laberinto.
ResponderEliminarMe suena a película más o menos moderna.
EliminarYa ni los faunos, son lo mismo que fueron. Un fauno buscando ternura y tratando de confundir lascivia con estima. Y luego nos quejamos de ciertos políticos de banderita.
ResponderEliminar( ͡ᵔ ͜ʖ ͡ᵔ )
Por favor, no me compare usted a un fauno y su recóndita aunque acaso infinita bondad con las especies cavernícolas.
EliminarNo, hombre, no era una comparación directa. Además, el fauno tiene un escroto considerable, que los de la banderita tienen hipotrofiado y menguante.
EliminarEra ironía por mi parte; pero ya que hablas de cierta hipotrofia matizaré: hipotrofia en todo caso en su escroto mental. Pero lo eligen.
EliminarAnécdota: me lo contó una persona de suma credibilidad hace unos días. Estaba esperando a ser llamado en una consulta médica. Todas las sillas ocupadas. Llega un individuo de edad avanzada pero buena presencia aún. No da los buenos días. Luce en su chaqueta una banderita. Otro señor -de raza gitana- le cede el puesto. El citado señor no da las gracias. De pronto suena el móvil. ¿Qué cancioncita himno crees que sonó? Aunque se apresuró a controlarlo enseguida. Sin complejos el buen señor (alguno tendría aún para cortar enseguida la tonalidad sonora)
Sin comentarios.
Lectura número uno:
ResponderEliminarAlgunos no saben qué inventar para pillar cacho. Vaya con el fauno. Hasta parece un galán educado. Quién le ha visto y quién le ve.
Léctura número dos:
El deseo (el fauno lascivo) y la razón (la Psique esquiva) se suelen llevar mal. Como el agua y el aceite tienen difícil "ayuntamiento".
Salud.
Un galán frustrado por no ejercitar ternura. Una psiqué que cree saber por dónde se anda. Y lo proyecto fuera del texto, porque esto se ve cotidianamente.
EliminarHacerse con Psiqué no es simple... Fauno se pone muy pesado...
ResponderEliminarEs decir que adiestrar la mente no es moco de pavo... y así a menudo, los humanos nos dejamos fácilmente arrastrar por el vicio...
Pero ¿acaso Psiqué no es también querer y no saber o no poder? Los humanos nos dejamos arrastrar por la frustración de nuestros límites. Hasta el término vicio puede estar claro en unos casos y situaciones y en otros no. Depende su práctica. También es un término ideológico y no solo de apariencia moral.
EliminarSuena raro (mal) el término "vicio", desde luego...
EliminarPsiqué se acercaría a Eros... y el querer se construye con tiempo...
Pero ¿querer es desear?
EliminarNo, pero claramente Psiqué elige a Eros... y la entiendo
EliminarClaro, hay elecciones partidas.
Eliminar¿qué es "elecciones partidas"?, no lo consigo entender.
Eliminar¿Por un lado lo lascivo, y por otro lo deseado?... se pueden unir, no?
EliminarSe pueden unir pero no siempre se logra. En las parejas de recorrido largo que se diría ahora, o en los matrimonios (para el caso lo mismo) hay partición (necesidad de supervivencia adjunta y mutua respecto a deseo y sexo compartido, por ejemplo) Y luego que se llama amor a cualquier cosa, pero no me preguntes que clarifique el concepto. Es uno de esos conceptos y términos como sacos sin fondo, se puede aplicar a tantas conductas de apoyo mutuo o de compensación personal...
EliminarNi me hagas mucho caso, me he inventado lo de elecciones partidas, dicen que haberlas haylas.
EliminarPobre Fauno, toda la vida sin saberlo y estaba en sus deseos.
ResponderEliminarAcaso se hacía el tonto.
Eliminar¿Qué hombre no tiene algo fáunico?
ResponderEliminarAnder.
Buena pregunta, que cada cual responda.
Eliminar¿Será eso el "problema"?
EliminarChi lo sa (si es que es problema)
EliminarEl fauno es feo con ganas, lo que si observo es que esta bien dotado para la reproducción, eso es una ventaja.
ResponderEliminarSaludos
¿No hay canon, dudoso pero canon, de belleza? Pues también los pintores idearon el canon de fealdad. La dotación puede ser postiza.
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