miércoles, 6 de abril de 2016

El enredo




¿Todo está tan liado o es que nadie sabe hacer la lazada correctamente? Evidentemente, unos quieren ir aprisa sin saber a dónde, otros no quieren ir a ninguna parte, otros desean quedarse como antes de la última atadura, otros prefieren avanzar un poco y otear el horizonte de los demás, los hay que dicen que van más allá pero solo se mueven en círculos viciosos, unos dan unos pasos un día y al siguiente retroceden, todos se contemplan cómo hace cada cual el nudo hasta engordarlo más y, lo más siniestro de todo, hay quien opta por no mover un dedo y esperar a que los otros se pillen en la maraña de la lazada pegajosa y no puedan salir de ella. El lazo está entrelazado, ¿quién lo desenlazará? Me temo que invocar la voluntad popular no sea suficiente garantía. En alguna instancia se mueven los hilos y en cualquier momento el ente decisorio tirará del lazo y zas, todos se precipitarán al vacío del enredo total. ¿No se darán cuenta de la imagen de show que hay montado?

El rumbo de la nave de los necios amenaza con hacerse insoportable.  



(Escultura de Pablo Reinoso)



martes, 5 de abril de 2016

lunes, 4 de abril de 2016

Fabio mirando a otra parte





"Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora campos de soledad, mustio collado, fueron ...", me vinieron a la mente los versos de aprendizaje forzoso de adolescencia, pero los deseché. Las piedras, de hercúleas acrópolis o humildes ermitas, quedaron donde el destino quiso. El destino de los desafueros, menosprecios u olvidos producto de los hechos de los hombres, naturalmente.  Al fin y al cabo, ¿no es el destino de una piedra trascenderse en edificio o retornar a los orígenes? Trascender es metamorfosearse, aspirar a otra vida  -otra función, otro rol, otro quehacer-  en esta vida. Hay algo que me horroriza últimamente y es la vigencia de cierto lenguaje humano que, ingenuamente, creía superado. Los hombres aspiran a su trascendencia, dicen ciertos descubridores del vacío. Es una de esas frases con las que se pretende resumir lo que algunos llaman la capacidad espiritual del hombre. Lo que alimenta aún esas formas primitivas devenidas en religiones. Estas gentes no es que ignoren del todo la obra secular, poderosa y práctica de los hombres, sin la que no estaríamos aquí, sino que la regatean, la minusvaloran, pretenden quitarle importancia, si no desdeñar su influencia y harta determinación sobre las formas de vida y de pensamiento. Ay, la trascendencia metafísica, cuánta ignorancia en tu pomposo nombre. Y esto en tiempos de la revolución de las ondas gravitacionales, cuyo descubrimiento nos va a hacer trascender, ay, no, perdón, lapsus pegajoso, nos va a permitir conocer no que somos como dioses, ni falta que nos hace, sino que somos consecuentes con la capacidad de investigación y comprensión de las vidas que hemos desarrollado durante siglos. Naturalmente, si a los descubrimientos físicos se añadiera una dosis definitiva de justicia, equidad y reparto de bienes, estaríamos más cerca del mundo feliz (no obstante mis dudas, aunque sí me deseo) Mientras no llega a alcanzarse este buen deseo, la lucha cotidiana del vivir, para algunos en condiciones tan extremas, centrará nuestras existencias. Vivamos de metamorfosis que nos hagan sentir lo que somos y lo que no somos. ¿Las piedras? Que se sigan desgastando en la intemperie. Peor es la intemperie humana.




domingo, 3 de abril de 2016

Libros de lance




¡Qué admirable contraste puede ofrecernos una feria del libro de ocasión! Si la literatura se reduce a un mercado de libros de sobras o de segunda mano, qué manera de hermanarse de modo banal unos acontecimientos y otros de la vida. Hombres mayores y menores, barbaries e invenciones, personajes y ficciones, ilustres imaginarios e influyentes códigos morales se mezclan en el escaparate callejero traspasando, acaso transgrediendo, su ubicación en el tiempo. Todo ha acabado así, en una exposición de saldo. Ni los grandes reinos, ni los gobernantes más despiadados, ni las más espantosas persecuciones, ni los más complejos sistemas de pensamiento, ni las numerosas aportaciones técnicas, ni las creaciones fantasiosas más elaboradas han llegado a ser otra cosa que un amontonamiento de papel impreso a liquidar. Justo ya en los estertores del libro tradicional. Y pensar que aún muchos se matan por publicar un  libro, cuando tener un hijo ya no apetece, y acaso no se deba, y plantar un árbol no cae sino a trasmano...Siempre nos quedará la feria de lance como horrendo testigo de la reducción.



sábado, 2 de abril de 2016

Dos de abril















Aquel día empezó todo. Y aquí estamos.

(Al final todo se reduce a un signo o, mejor dicho, todo lo reducimos a un símbolo llámese fecha o presencia ausente. La fecha sin la presencia no tiene ningún valor. Vinculamos días y trabajos para designar el tránsito humano. Caras, nombres y situaciones se precipitan de repente. A los rostros les concedemos una capacidad de rescate. Están ahí y ante el impacto de su aparición nos preguntamos qué nos aportaron. Sus nombres son meros picaportes que nos abren la puerta del individuo que tuvo que ver en algún momento, o en muchos, en nuestra existencia.  A veces compartimos imágenes con otros, realizamos un intercambio de recordatorios que buscan complementarse para hacernos una idea más aproximada de la persona que hemos traído al reconocimiento o simplemente a la cháchara amable.  Pero por detrás, los significados más profundos permanecen preservados en estancias de la memoria que solo cada cual sabe honrar. Nunca revelamos en todo su calado la influencia del ser allegado sobre uno mismo, en parte porque el pudor nos lo impide, en parte porque obramos como quien protege un tesoro, en parte porque no hemos conocido lo suficiente a quien ha podido estar cerca durante años. Al final, ya digo, nos alimentamos de gestos. Pero resulta tan difícil reducir el alcance de lo que nos fue dado, de aquello de lo que estamos hechos...)


jueves, 31 de marzo de 2016

¿Dónde queda eso?




De vivir hoy Bertolt Brecht añadiría un par de versos más a cierto poema suyo. muy citado, en que un obrero se hace preguntas ante un libro:

"El Estadio de fútbol de Qatar de 2022 lo levantó el jeque Abdullah bin Nasser bin Khalifa Al Than
¿no empleó siquiera un solo obrero al que pagó dignamente por realizar la obra?"

Leo en los medios acerca del mal pago de los obreros contratados para la construcción del faraónico campo de fútbol. Esta obra, y lo que se lleve a cabo allí, será coreada por el Comité Olímpico Internacional y todos los lameculos que en cascada habitan en este mundo pensado para negocios o para ocio desde un sofá que, al fin y al cabo, debe ser lo mismo o parecido. Qatar, Qatar...¿dónde cae eso? Ah sí, un nombre en unas camisetas deportivas. Y luego hablamos de solidaridad, de política y de otras gaitas destempladas. Hartazgo.

El poema de Brecht tiene futuro. Dan ganas de dejar la puerta abierta para prolongarlo. ¿Lo intentamos?



Nota. Esto viene a cuenta de:





miércoles, 30 de marzo de 2016

Visita vespertina




Qué buena lectura la de esta tarde. Sin páginas, sin letras, sin historias. Sin dañar la visión. El hilo invisible la ha permitido colgarse de mi ventana. Razón tenían cuando de niño me increpaban que me dedicaba a pensar en las musarañas en lugar de atender. Hoy tampoco tengo ganas de estar pendiente de nada. Todo sigue igual, el argumento aburre y no hay misterio en la trama. Es mejor concentrarse en los arácnidos que vienen de visita. Si las mariposas decían que traían cartas, ¿qué me deparará esta sencilla y curiosa, acaso mensajera, araña?




martes, 29 de marzo de 2016

El amigo y amado Ramón Amat, devenido Llull




El hombre común que habita en mí ha entendido siempre la mística como expresión poética. La poesía le lleva a intentar comprender como un pulso entre Éros y Tánatos lo que otros llamarían espiritualidad. ¿No es el arrebato una afinación material más que nuestra encarnadura humana nos permite? Un arrebato psicótico, dirán otros. En este 2016, en que se cumplen setecientos años de la muerte de Ramon Amat (significativo su apellido verdadero) devenido en Llull, no viene mal acceder a una obra que permanece desconocida para gran parte del común. Llibre d'amic e amat/ Libro de amigo y amado, es una parte del Llibre d'Evast e Blanquerna, pero puede leerse de manera independiente. Su construcción de conjunto se nos ofrece como poesía pura, donde el juego formal de influencias de literaturas árabes o de tradición trovadoresca enriquece la filosofía neoplatónica que subyace en sus textos. El último versículo del libro me parece tan sugerente para los tiempos que vivimos:

" 357

- Di, loco, ¿qué es este mundo?
  Respondió: - Una cárcel para los amadores y servidores de mi amado.
  - ¿Y quién los encarcela?
  Respondió: - La conciencia, el amor, el temor, la renuncia, la contrición y la compañía de gente perversa. Y es un trabajo sin recompensa, que entraña un castigo".



domingo, 27 de marzo de 2016

Atracciones y rechazos, 9






















El hombre común ha sobrevivido a una semana larga tomada por el dogma rancio y su show. El hombre común se ha inquietado lo justo. El hombre común podría callar, echarse a la espalda las parafernalias que le pasan por las narices, pero se hace cada vez más preguntas. El hombre común quisiera saber por qué no imperan los conceptos y las palabras correspondientes en ese pacto de ciudadanos llamado Democracia, que se supone debe serlo. Quisiera saber por qué las leyes no se cumplen. Por qué los poderes se complacen mutuamente, injuriando y saltándose a la torera la laicidad que debiera ser identidad del Estado. Por qué el dogma cerril y opresivo tiene que intervenir en la vida cívica, tomando cada vez más presencia, agazapado como truhan tras la excusa del espectáculo, la farsa de las tradiciones, el reclamo del turismo y la supuesta fama de la ciudad. Por qué sus ejecutores no pagan nada, y todo les sale gratis, lo cual implica que los que no creen ponen forzosamente en el presupuesto ajeno lo que no les corresponde poner. El hombre común, que se siente cabal con sus pensamientos y consecuente con sus indignaciones, ha salido indemne otro año. Pero más inquisitivo y más enfadado. Los del dogma jamás se fueron. Con esa gente no se puede (¿porque no se quiere?)



(Capricho de Goya)


viernes, 25 de marzo de 2016

Día de los diez mandamientos




Creo que hoy es el día de los diez mandamientos. Vamos, del recurrente pase en alguna cadena de tv de la película célebre. De la colección de cromos que yo hice también y que debe andar en el desván. Un film de aventuras sobre un relato de aventuras, que no otra cosa es la Biblia. O sí, es también un tratado secular de control social y moral, aunque sea de difícil aplicación en las sociedades ya no sojuzgadas al imperio del papado. Lo curioso es que el afán imperial que contemplamos en la película es algo que han gustado de heredar los actuales mandatarios de Egipto. Han puesto en circulación un vídeo épico exaltando el valor y las virtudes de su ejército en línea con la mercadotecnia de nuestro tiempo. En el periódico Jeune Afrique leemos: "El vídeo, que dura 3 minutos y 15 segundos, comienza recordando : 'los hombres que no creen en el miedo, los hombres que no aceptan la derrota, los hombres que nunca se dan por vencidos. Estos hombres están convencidos de una cosa: Dios los puso en la tierra para proteger toda su alma. Esta tierra es Egipto'. A continuación, termina con: 'Ellos derramaron la misma sangre en el mismo lodo, viven con honor y mueren con dignidad. He aquí los hombres de las fuerzas armadas egipcias. Un corazón, un alma, una creencia". El recurso Dios y la Patria una vez más. Y de la Muerte, cómo no, que suele ser fundamentalmente de civiles. ¿Ha cambiado algo a lo largo de los siglos en las sociedades humanas de la guerra? Con ustedes, ta ta tachín, versión aumentada y actualizada de Los diez mandamientos, que ahora no hablan egipcio sino árabe.






miércoles, 23 de marzo de 2016

Atracciones y rechazos, 8


















Imaginarse desde el sofá el sufrimiento y el horror de otros no es más que un mero ejercicio de ficción. ¿Cabría decir incluso de entretenimiento? Las imágenes que nos pasan los medios nos acostumbran a la película. Respuesta automática de nuestro yo: menos mal que no nos sucede a nosotros. Y pasamos a otro tema de nuestra vida banal o simplemente parcelada. Al fin y al cabo, percibiendo las cosas como triviales lo único que conseguimos es desinteresarnos de lo (que nos parece) ajeno. En esa actitud no nos esforzamos en buscar explicaciones acerca de las causas del horror y el sufrimiento de los otros. Nueva respuesta del yo: si alguna vez llega a ocurrirnos a nosotros, ya veremos; ignorando que las situaciones no llegan de la noche a la mañana ni por azar. ¿Es más intensa y profunda la banalidad en la que vivimos hoy que en otros tiempos? No lo sé. La de antes revestía la forma de la superchería religiosa o la exaltación de patrias y naciones, la de hoy consagra la fe en el ocio, el sacramento de lo virtual, la partición del individuo. Acaso efectos análogos. Otra voz del yo: todo lo ajeno me supera, debo concentrarme en mí mismo. Y si la voz es muy sincera y hasta honesta dice: si incluso me supera lo propio... Lo peor del mal que padecen los otros no es únicamente lo que se exterioriza sino lo que oculta. Y lo que esconde es un bicho que puede atravesar barreras entre los que hoy son maltratados por la existencia (aquí hay que poner rostros concretos de políticas, estados, intereses económicos, etcétera) y nosotros. Las distancias pueden acortarse. Sigue el yo justificándose: eso no ocurrirá nunca, mis gobernantes no lo permitirían. Pero los gobernantes lo están permitiendo todo, allá y acá. Para los prójimos y para los propios. El yo personal, el yo colectivo, siempre tienen excusas para que no les inquiete en exceso la película. Porque si les inquietara podría suscitarse acicate para buscar razones y reaccionar de otro modo. Pero se eligen las excusas, aunque ante determinadas muestras de atrocidades cundan las máscaras virtuales. Ya se sabe, eso de yo soy no sé quién, poniendo el rostro o la bandera de quien acaba de ver cómo le han infligido una herida sangrienta. La excusa es el meollo de nuestra no reconocida fragilidad.



(Fotografía de Rober Capa)


domingo, 20 de marzo de 2016

Atracciones y rechazos, 7
















Mente en blanco para el exceso de ruido producido por el parloteo. No ya contención o prudencia o inhibición de opinar por opinar en un paisaje grotesco. Acaso hay que ir más atrás. Esta sucesión creciente de situaciones tan desabrigadas como estrepitosas que vivimos hay que afrontarla con una actitud más ausente. No porque no nos interesen los temas sino porque nos perjudica la agresiva cascada de palabras vanas en las que no creemos. Todo el mundo se cree obligado a sentar dictamen sin saber de qué habla. No entrar en el juego turbio donde el objeto queda desfigurado por la idea preconcebida, la prédica interesada, el runrún de la moda mediática. Ir al fondo de otra manera. Intentar que el manantial de los pensamientos preserve sus aguas recónditas, sin que sean despilfarradas. No he visto jamás agua más reposada, clara y fresca que la que se aposenta en los piélagos misteriosos de las cuevas. Allí donde se ve el fondo y la carencia de ruido y de elementos perturbadores vuelve más pura la sigilosa corriente. Algo de esta metáfora quiero para la vida del día a día. Que la interferencia de cuanto circula en superficie no trastorne la búsqueda de lo interesante y el disfrute de la quietud. Perseguir lo que merece la pena, ahuyentar el estrépito de la banalidad, ser reticente de la palabrería falaz y categórica que pretende ocupar nuestros íntimos espacios y rechina en nuestras sienes. Consolarse en la sabiduría de un Epicteto, por ejemplo: "A toda imagen desagradable esfuérzate en decirle: tú eres una imagen, de ningún modo eres lo que representas".



(Fotografía de Frank Eugene)




jueves, 17 de marzo de 2016

Atracciones y rechazos, 6





Somnoliento aún, la luz se me ofrece tibia. La luz no entiende de hombres ni de deberes ni de cansancios. Desde que se formó  -la luz no existió siempre, una vez se hizo desde otros elementos- se abrió un tiempo largo a través del que fue creciendo hasta nosotros. Probablemente hasta más allá de nosotros. No está sola. Debe haber tantos campos oscuros en el universo, sin haber parido todavía aquello por lo que somos. La luz, que los hombres convierten en uno de sus símbolos a su vez, no necesita sacramentarse. Ella está, simplemente, y si la destrucción total de la humanidad llega a producirse por mano propia (de este ente grupal) la luz permanecerá y deparará nuevas sorpresas pobladoras en el planeta. No nos necesita. Sin embargo, cuando la somnolencia se desprende del hombre que despierta bien sabe éste mirar. Y tal mirada, urgente, concisa, generosa, es todo un homenaje a la luz. A la posibilidad de vida. A la vida efectiva. Al transcurso, sea efímero o prolongado. A la ratificación de nuestra medida y finita existencia. Aunque callemos.


(Fotografía de Duane Michals)



martes, 15 de marzo de 2016

Atracciones y rechazos, 5
















La paradoja de los símbolos es que tienen mucho de bumerán. Se pretenden con un fin ajeno, exterior, y con el tiempo y las actitudes se vuelven contra sí mismos. Hay símbolos que son armas y no pueden ocultar sus orígenes dolorosos. Obviamente, como es sabido, en algunos casos fueron levantados sobre instrumentos de castigo, de daño y de humillación. Sublimándolos algunos trataron de que su significado fuera lo opuesto. Tengo dudas de su éxito moral, por mucho que mantenedores de esos simbolismos se reclamen de la buena nueva. Cuando los símbolos nacen de una abyección vano es pretender que se consagren como bienes abstractos tales como felicidad, bienestar o entendimiento. Claro que precisamente es esa abstracción aquello que los sostiene. Si la convivencia universal, el logro de la calidad de la existencia y una vida dichosa fueran una conquista real y extendida a la humanidad tales símbolos desaparecerían. Bien están las cosas como están...de mal. De ese modo los símbolos de la muerte, de la opresión y de la no conciencia triunfan como negocios. Que cuenten otras historias es parte de la verborrea del ¿quién da más? que cunde entre pregoneros de feria.




(Fotografía de Duane Michals)

domingo, 13 de marzo de 2016

Atracciones y rechazos, 4















A veces la sensación que te persigue se impone con la imagen de una sola palabra: agobio. Puesto que las palabras son imágenes no necesitas más. En ellas se polarizan otras representaciones y se concentran con una capacidad de síntesis eficaz. Fue un gran hallazgo el lenguaje. ¿Hallazgo? Sobre todo invención. Medido, comedido, prudente. No siempre, según el uso al que te impulse el significado de las cosas, de las situaciones. Riesgo de reducir, sí. Peligro de obsesionarte, también. Puedes incluso apoyar la palabra en otros sustantivos y hasta colocar nombres propios, para rebajar la presión. Pero para qué.



(Montaje fotográfico de Duane Michals)


jueves, 10 de marzo de 2016

Atracciones y rechazos, 3

















Recorres la vida como una sucesión de ejercicios paralelos. A otras vidas, a las pruebas, a lo experimentado. No hay vida paralela con los deseos ni con las aspiraciones ni con las metas propuestas, porque todo ello se sitúa en campos inaprensibles. Y cuando han sido aprehendidos su vuelo efímero no queda sujeto más que del tendedero de la frustración. Entonces sigues recorriendo, ya sin urgencia, sin emoción especial, con escasas pretensiones, como un juego que no puntúa, tus propios márgenes. Y en el despropósito de la noche insomne echas los dados con el cubilete del no pensamiento, de la no memoria, de la no posesión. Lo haces simplemente por ver cómo las caras del cubo te sonríen o te regatean. Buscas, sin saberlo, la vida paralela en cada puntuación que sale. Hasta que un día esos diminutos círculos equidistantes, que suman una cifra, el uno, el seis, el cuatro... aparezcan borrados. Y no tenga sentido seguir echando los dados.



(Fotografía de René Groebli)


lunes, 7 de marzo de 2016

Atracciones y rechazos, 2
















Reflejándome en las sombras de mi imaginación me pregunto: cuál de todos los otros hombres soy. Cuál de ellos: el de al lado, el anterior, el previsible, el incierto, el del subsuelo, el que sube la montaña sin llegar jamás a cima alguna, el de mañana tras levantarme de la cama, el que jadea, el que se confunde, el que siente dolor, el que me rebusca en las vísceras. Qué hombre de tantos hombres intrascendentes llama a mi cráneo cuando me desvelo. A qué hombre de diversa memoria me parezco. Al que hace poco correteaba con pantalón corto, al que hace menos se dejaba seducir por unos ojos luminosos, al que lee, al que sujeta en su subconsciente aún la teta de la madre, al que se indigna, al que renuncia a la vida inerte, al que escucha sin reposo una sinfonía que le habla tanto de todos los mundos, de todos los hombres, de todas las fieras. (Léase todo ello con tono interrogativo)

Reflejándome en las sombras de la memoria solamente soy máscaras de mi mismo. Proyectándome en las fantasías esos hombres se acercan más al que quiero ser. Debo buscar tal vez en la no conciencia y esperar que un golpe de viento agite todos y cada uno de los hombres que llevo dentro y los ponga patas arriba. Acaso en ese instante empiece a saber qué hombre soy y, sobre todo, si lo acepto. 


(Foto: Duane Michals)


viernes, 4 de marzo de 2016

Atracciones y rechazos
















Esta noche me encontré con un amigo muerto. Celebro verte vivo, me dijo, afectuoso como siempre. Tú estás igual, y fui sincero en mi respuesta. El hombre que fue tenía ganas de recordar los viejos tiempos. Bebimos unos tragos, o yo por él, él se ha vuelto abstemio desde que está muerto. ¿Sabes que ahora veo las cosas de otra manera?, y fue el punto de dulzura de su voz lo que me resultó convincente. Imagino, acerté a responder por inercia. Mi amigo salió al quite. No, no imagines ni por asomo que pienso de otro modo por el simple hecho de que estoy muerto. Y yo, perplejo: ¿entonces? Es la carencia de tiempo, lo que antes fue mío o creí que era mío, la que me hace tener más claridad. Por ejemplo, ya no me irrito. Quiero decir que no me siento naufragar en círculo vicioso alguno y entonces el mundo de ayer, el que tú y yo y otros compartimos, se me muestra imposible. Poseo el don de la imposibilidad, y eso me calma. Si lo hubiera tenido claro en vida hubiera padecido menos. Nada es imposible mientras vivimos, se me ocurrió decirle con un optimismo estúpido. Nada lo es en términos abstractos, dijo, pero con frecuencia en vida lo posible es equívoco, lo probable resulta una traición, y el resultado de esa pugna es un desasosiego permanente que para mí ahora es vago recuerdo. ¿Sabes que yo me acuerdo de ti con placidez?, y me salió auténtico. Me alegro tanto, dijo. Mira, será que tú también me ves de otro modo desde que estoy muerto. Pero sigue en tu ámbito de inquietud, porque al menos eso indicará que respiras. Y yo siempre necesitaré de alguien que me tenga en cuenta desde el otro mundo, el que abandoné.



(Foto: Duane Michals)


jueves, 3 de marzo de 2016

Sapos y culebras






















Max dice: este es un país de clérigos. ¿Lo dices por la investidura de ayer, que no invistió nada?, le replico. Él: siempre lo he pensado, pero ayer lo confirmé una vez más. Unos son rancios y bujarrones, otros pretenden profesar aún bisoños, otros van de simples novicios y ya se ven en Roma. ¿Quieres decir que el modelo clerical ha cundido hasta el extremo de invadir las pautas de la democracia parlamentaria?, le inquiero curioso. Naturalmente, aquí no se libra ni la divinidad, dice Max. Todos y cada uno de esos pontífices de pacotilla hablan para sus propios fieles. No están seguro de convertir a los ajenos y por eso insisten en predicar sobre los del propio rebaño, para que no se escapen o para apaciguar su confusión temporal. La vida del más allá, siempre imprecisa y ordinariamente traicionada, solo es producto de la verborrea y del mantenimiento de su estatus. Le espeto: ¿Estás diciendo que de diálogo nada de nada? Max: ¿diálogo? Suena a Platón y a este le matamos hace tiempo.



miércoles, 2 de marzo de 2016

¡Al fin, de nuevo cerro!




En principio -no el principio del principio pues no lo habría salvo el caos-  fue un cerro. Uno de los que quedan como testigos al bajar el nivel de las aguas que cubrió la zona y originó el valle donde habitamos. Fueron millones de años. Erosión, precipitación de materiales, sedimentación. Un cerro cuyas tripas de yeso han producido afloramientos que nos gustaba escarbar de chicos. Si antiguamente alternó períodos de arbolado con otros de cima y laderas peladas pudiera ser. Puedo suponerlo pero no afirmarlo. A sus pies había una fábrica de ladrillos y alguien contaba que incluso habían aparecido restos de un mamut. Debía ser leyenda, nunca volví a saber nada del tema. Lo que sí sé es que hasta ahora no había conocido el cerro como cerro a secas. Esa humilde pero bella erección de la naturaleza que, junto a oteros, alcores y altozanos, hace menos monótona la llanura. También sé que los antediluvianos de mi infancia decidieron convertir el hermoso y altivo cerro en un lugar de recuerdo de gente de su banda. Incluso vino su caudillo salvador de la patria a inaugurarlo. Y así ha habido en su cima durante cincuenta y cinco años un horroroso monumento a una de las facciones que propiciaron la última dictadura, de los que se beneficiaron con haber desencadenado una guerra cruel. Como todo pasa y nada queda y hay una ley de por medio  -cumpliéndose a cachos- que exige la eliminación de símbolos y representaciones del antiguo régimen el monumento se ha derribado recientemente. Hoy las laderas son un jardín de cipreses. Lástima que la antena telefónica interrumpa la estética total. Es el precio de la modernidad. 


http://www.lacisternigadigital.com/reportajes/2016_01_25_cerrosancristobal/01_02_2016_monumento_onesimo_redondo.html



lunes, 29 de febrero de 2016

Reconciliación













Se suele hablar, harto tópico, de conciliar el sueño. Pero, ¿y si el sueño no fuera otra cosa sino la posibilidad de reconciliarnos con nosotros mismos? El acto efímero, recurrente, que nos desconcierta. Donde nos enfrentamos cara a cara como amigos y sobre todo como enemigos. Los demás personajes que aparecen en él son secundarios. Las escenas, simples tramoyas. La acción argumental, un guión de serie B para justificar el tema principal: la necesidad de nuestro reencuentro profundo y, en la medida de lo posible, verdadero.



(Imagen del film Sunrise de Mornau)

sábado, 27 de febrero de 2016

El valor de los gestos humildes




Oigo y leo por ahí que en Reino Unido se está empezando a celebrar a lo grande la efeméride de los cuatrocientos años del fallecimiento de William Shakespeare. Que tienen preparados variados actos y difusiones por aquello de que se le considera el autor nacional por excelencia y la ciudadanía y sus representantes saben ser generosos con la memoria y agradecidos con lo que vale. Oigo y leo que se cumplen también los cuatrocientos años del óbito del otro grande, Miguel de Cervantes, pero la pobreza de los actos previstos, la cicatería organizativa, la dudosa visión sobre el valor de la cultura y la falta de interés campan en las administraciones del Reino de España. De reinos va la cosa, más que de autores, y siguiendo a Hamlet, algo huele a podrido en ambos territorios coronados, si bien por diferentes motivos. Pero al menos el tufo es menos si se incide en lo que salva y dignifica. Las obras del dramaturgo por una parte y las del del novelista por otra. Sin entrar en competencias, ¿quién habrá sido más leído dentro del recinto de sus reinos respectivos? No me atrevo a apostar porque seguro que ganaría. Pero si las autoridades patrias que tanto han cacareado siempre y con escasa convicción sobre la lengua castellana no son capaces de estar a la altura de un homenaje y promoción del legado cervantino, apaga y vámonos. En realidad, tampoco se trata de celebrar a Cervantes solamente cuando hay efemérides de por medio, y me daría con un canto en los dientes si se promocionaran de manera estimulante y continuada las obras de nuestros clásicos que, dicho sea de paso, son en muchos casos bastante más modernas, originales, enjundiosas y divertidas que lo que se escribe en estos tiempos. 

Siempre nos quedará el valor de los gestos humildes, por cierto. Como la instalación de ese mural en la ventana de un céntrico colegio público de mi ciudad recordando el aniversario del escritor. No sé si los viandantes serán receptivos al mensaje. Yo, en las próximas y nada lejanas elecciones a las que desgraciadamente parece que estamos abocados, votaré al candidato de las novelas ejemplares y de la historia del hidalgo. Lo tengo claro. Me pongo ya a hacer campaña.





viernes, 26 de febrero de 2016

De ayer a hoy




¿Quién dijo que la decrepitud es la antesala de la muerte? Hay algo de resistencia opositora a los tiempos presentes por esas calles cotidianas. Por el contrario, la bonanza de un invierno menos invernal que otras veces ha traído ya floraciones insospechadas. Debo ser de los escasos transeúntes que se detienen a dedicar una mirada de asombro y perplejidad a lo feo y a lo bello casi por igual. El trastero de la memoria es inagotable. La capacidad diaria de sorprendernos aporta algo de optimismo. No todo es banalidad ni engaño.  





miércoles, 24 de febrero de 2016

Palomas y kirikas



En estos tiempos de halcones de casi todo, por no hablar de otras clases de depredadores humanos, es un alivio saber que existen otras especies de low cost. No hago más que pensar en ello desde que hice ayer la fotografía.

NB. Me hiere la sensibilidad la canallesca y cainita actitud de los buitres humanos que cunden en el ruedo ibérico:

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/02/24/madrid/1456302927_277250.html





martes, 23 de febrero de 2016

Recordándote, Emilio




Por supuesto, por entonces no ibas con sombrero ni barba. Pero sí ya de clérigo protestón y desacorde con aquella sociedad de élites corruptas. Con ese por entonces quiero decir que yo era casi un chiquilín, un novato de la vida adulta. Que no sé por qué desembuchabas conmigo tus iras en los cafés del Pepillo, en el Grande de Ávila. Tal vez necesitabas un neófito que empezara a tener fe en una vida más amplia que la que ofrecía aquel tiempo, aquel régimen, aquella sociedad provinciana y caciquil, aquellas doctrinas cerradas. Para desahogarte y tener un interlocutor que recogiera el mensaje de tus propios hallazgos. Yo necesitaba escucharte para saber de otra vida que no me contaban. Cuando me empezaba a gustar la historia de eso tan complejo y discutible llamado Arte y te enfadabas por las aberraciones que empezaban a cometerse con las falsas restauraciones de los monumentos. Aquel rosetón de cemento que suplantó al original en San Pedro te irritaba tanto...Lo tendrá algún cacique en su finca de recreo, me decías. Ejemplos tan reducidos  -hoy abundan y agobian los que hablan de la corrupción-  eran para mí un dato a tener en cuenta. De alguna manera me hiciste díscolo. Aportaste tu grano de arena para que yo no me creyera los cuentos que León Felipe denunciaba. Luego, todos nos hicimos mayores, no supe de ti, siempre teniendo pendiente una toma de contacto que no ha podido ser. Ávila sigue ahí, pero nosotros no; todo ha cambiado.  Salud y levedad, Emilio. No como deseo solamente, sino como satisfacción de haberte conocido una vez, un tiempo, una necesidad de hacerse el hombre que más o menos onerosamente va conmigo.



En memoria de Emilio Rodríguez Almeida, que dejó de estar el domingo 21.

 


lunes, 22 de febrero de 2016

77 años después




Mirad. Solo hay uno que no mira de frente. Que dibuja garabatos imposibles con un bastón. Los demás, recluidos en sus rostros severos, mantienen el tipo, que no la esperanza. El hombre caído, geómetra de escrituras y filosofías de la vida, no tiene ya ganas de alzar la cabeza. Todos son perdedores. Él, esos días, el que más. ¿Acaso en ese instante recuerda aquellos versos que escribiera veintitantos años antes?

El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero...

Pero él sabe que no, que no tiene mañana, y es ahí cuando se siente más ligero que nunca de equipaje, casi desnudo como los hijos de la mar.



* El 22 de Febrero de 1939 fallecía exiliado en Collioure, Francia, Antonio Machado Ruiz.



domingo, 21 de febrero de 2016

Diario apócrifo, y 7













"...Que las palabras terminan donde termina todo lo demás deberíamos saberlo, me tenía dicho quien sabía de ello. Hasta entonces nos sentimos fértiles, aunque tal vez fue una añagaza para persistir en el día a día. Hoy siento que se van desenganchado de mí. Que ellas, el pensamiento, las emociones y los sentimientos, desde la ternura hasta el odio, llegan hasta aquí. Se diluyen porque yo me voy..."


sábado, 20 de febrero de 2016

Diario apócrifo, 6















"...Al principio pensé que lo más importante para mí era ser poeta. Yo me empeñaba en la máscara y nunca sabía con claridad si la poesía era el aprendiz a tientas que llevaba dentro, primero para distraerme, luego para conocer a otros, más tarde para reconocerme en esa especie de círculos concéntricos de la expresión escrita. Hasta que mi maestro me lo aclaró: lo importante es ser hombre antes que poeta y sentir en ti antes que nada; todo lo demás vendrá por añadidura. La que tú pongas de tu parte, que no la caída del cielo, añadía jocoso..."


(Caricatura de Torres)

viernes, 19 de febrero de 2016

Diario apócrifo, 5















"...Ahora tengo más conciencia que nunca de que ni he sido único ni todos los demás que he pretendido. De estar aquí el maestro me corregiría: eres el que has sido, nunca el que pretendías ser, me diría. Me conformo con haber sido el hombre que se complementó a sí mismo, o que lo intentó, cuando no le satisfacía una de sus dos mitades. Nunca me gustó el hombre que se tuvo por suficiente y mucho menos el engreído que fanfarroneaba como total. Ambos no sabían lo que se estaban perdiendo de sí mismos por elegir un camino cerrado..."




jueves, 18 de febrero de 2016

Diario apócrifo, 4












"...Nada me dolió jamás de tal manera como aquel Duelo a garrotazos que pintó Goya. No es el mero garrote como arma sino el brazo armado que la esgrime lo que me crea honda desazón. Dicen que dirimir las diferencias de esa guisa es algo que llevamos en la sangre. Demasiado abandono a la ignorancia, excesiva exhibición de la baladronada, desconsoladora manera de discrepar. El culto a la sangre y a quienes la propagan, incluso sacralizándola, me produjo siempre un asco profundo y un horror hiriente. Tanta ausencia de letras se paga. Tanta falta de atención a lo que dice el otro dificulta el entendimiento. Y luego la mala voluntad, hija de la soberbia, de la envidia y de la ira..."



miércoles, 17 de febrero de 2016

Diario apócrifo, 3















"...No me ha abandonado mi maestro y son sus enseñanzas las que aún me sostienen. Pero ¿quién iba a decir que tanto ingenio, tanta cordura y tanta cautela razonada como la suya iban a acabar de esta manera? La sinrazón triunfa hoy por mor de la fuerza más bruta de los hombres. Pero si las palabras del maestro quedan como simiente, pequeña y lenta acaso, mas eficaz, otro gallo cantará algún día..."



martes, 16 de febrero de 2016

Diario apócrifo, 2















"...Yo, que me he acompañado de la duda toda la vida, veo que me va llegando ahora la única certeza. Una vez que lo irremediable tomó la forma del despojo entre los míos y sabiendo que allí todo está perdido, siento que este cuerpo no sabe resistir y no encuentra cada día que pasa el pequeño hueco necesario donde seguir siendo..."



lunes, 15 de febrero de 2016

Diario apócrifo




"...No me encuentro muy bien, pero me asomo a la terraza. Allá abajo, muchos otros se encuentran peor, si es que se encuentran. Solo me queda buscar el dudoso sol de febrero, aquí février a secas, allá el loco. Como si el clima, siempre tan fiel a sus ciclos, cometiera más locuras que los hombres..."



sábado, 13 de febrero de 2016

Paradoja




Tal vez no se puedan poner puertas al campo, pero sí alambradas.

(El derecho sacrosanto de propiedad versus los signos de la primavera que pretende destellar poco a poco)

viernes, 12 de febrero de 2016

Desnudeces. Efímeros

















Una voz, la de Píndaro, que nos avisa, aunque muchos no quieren enterarse, de nuestras vanidades. "Efímeros somos, ¿qué es uno? ¿qué no es? Sueño de una sombra, el hombre". Entre ese ser o no ser que no se desenmaraña de la pregunta, el transcurso. Los acontecimientos transitan y nos empapan. Con ellos el lenguaje, el pensamiento y el diálogo. Pero ¿por qué a veces estas herramientas, que nos hacen y que de hecho habitamos en ellas, nos parecen insuficientes y casi agotadas? Tal vez el ruido excesivo o el ritmo oneroso de lo superfluo o simplemente la inhibición de su uso. Los habitantes "entre la ciudad sí y la ciudad no" (Evtuchenko) no podemos extendernos más allá de unos confines, por mucho que deseemos prolongarlos. El árabe Ibn al-Mu'tazz debió beber la filosofía del griego cuando tan poéticamente, y menos mayestático que Píndaro, escribió aquello: "¿Acaso el mundo no es sino la sombra de una nube que, no bien el hambriento de sombra la anhela, se disuelve?"




jueves, 11 de febrero de 2016

El conocimiento es la esperanza




La gran noticia del día es esperanzadora. en medio de tanta ruindad y conflicto entre humanos. Y proviene de la naturaleza inmensa que nos supera. Veo en ella esperanza porque está relacionada con el conocimiento. La confirmación de que las ondas gravitacionales, de las que se había hablado e investigado desde hace muchos años, existen. De ello comenta la prensa y la investigación astrofísica seguramente dará más pasos de gigante en nuestra aproximación al saber sobre el universo. Todo conocimiento es un paso positivo y más si se hace del mismo un uso constructivo en la historia humana. Casual y paradójicamente leía hoy también estos versos del poeta español del siglo XVII Gabriel Bocángel:

"Lo que pasó ya falta; lo futuro
aún no se vive; lo que está presente
no está, porque es su esencia el movimiento.

Lo que se ignora es sólo lo seguro.
Este mundo, república de viento, 
que tiene por monarca un accidente."





miércoles, 10 de febrero de 2016

Desnudeces. Los muertos



















Sustancialmente nada diferencia a los muertos registrados, luego reconocidos, de los muertos ignotos, de los que no se quiere saber. Solo nombres en lápidas y ubicaciones de tumbas, en unos casos, o cunetas, montes o solares vergonzantes que los acogen entre sus venas en otros. Estos son los muertos de la vergüenza, de la injusticia y de la incuria españolas. Esas plagas específicamente nuestras que no solo se ceban con los vivos, sino que en un canto siniestro de ingratitud no se quieren erradicar de una vez para siempre. Desprecio a la memoria, a la tolerancia, a la hermandad. Pervive un cainismo supersticioso y secular, que muchos reducen al dicho más vale no meneallo. Cuando paseo por los Montes Torozos me cosquillean los pies en algunas zonas, recordando viejos testimonios familiares. Cuando visito el cementerio antiguo de la ciudad me hierve la sangre cuando piso una zona devastada que acoge tumbas de librepensadores, masones, católicos rebeldes, no católicos o republicanos fallecidos en la noche de los tiempos. Después de un rato, aquel espacio sin apenas nombres, sin cuidados, sin reconocimiento me produce una cierta placidez. Es un espacio de libertad. Ellos, los diferentes en un país dogmático tradicionalmente, están tal vez mejor así. Su tierra les es tan leve como a los muertos de los sepulcros lujosos o simplemente rotulados. Bajo tierra, la clase social y el pensamiento son solo materia ajena.





martes, 9 de febrero de 2016




- Pues nosotros no nos metemos en la caja, hala. Que se escondan bajo las piedras los que tienen mucho que esconder.

- Más bien que devuelvan lo que tienen que devolver.





lunes, 8 de febrero de 2016




- Oye, Verde, qué país más hipócrita, ¿no?

- Oye, Amarillo, mejor nos metemos de nuevo en la caja, ¿sí?


Desnudeces. Náufragos
















Náufragos. A los lapiceros se les perdonaba la vida cuando al pulgar y al índice al unísono ya les costaba cogerlos. Un indulto de vejez. La juventud faber castell apretaba y nuestros dedos deseaban palpar la nueva sangre. Eso fue en otro siglo, antes de la era informática. Pero el tacto y los labios recuerdan. Nuestros sentidos deben tanto a los lápices. Y aquella inmersión en pensamientos perdidos cuando teníamos una vida por delante.


domingo, 7 de febrero de 2016

Desnudeces. Azar















Cuando me viene a la cabeza la palabra azar no razono. Me pongo a ciegas en sus manos y contemplo el trébol que llegó un día, no se sabe cómo, y se ubicó en una maceta huérfana.


jueves, 4 de febrero de 2016

Desnudeces. Materia prima















Que la naturaleza sea inclemente se entiende. Lo ha sido desde el principio y aun ahora lo es para unos más que para otros. Pero ¿por qué las relaciones humanas son también rudas y ásperas? Max Maxius me escucha con gesto de sorna y salta certero: por eso mismo, porque el hombre es lo que se sigue haciendo. No su reflejo ni su proyección ni su desdoblamiento ni su forma. Es sustancialmente totalidad bruta. Y, aunque a través de los siglos, ha refinado parcialmente su condición, la mena es mucha y obra magnética sobre él. Desnuda al hombre y hallarás en su cuerpo la materia acogedora de los árboles, la astucia de las serpientes, la fluidez del liquen, el deslizamiento inadvertido de los peces y, cómo no, la ira del cielo.

Los paseos con Max son siempre estimulantes.


miércoles, 3 de febrero de 2016

Desnudeces. Aprehender






















He paseado con Max Maxius por la ribera en neblina. La inquietud que late en el hombre es signo de búsqueda, me ha dejado caer. El hombre sigue haciéndose hasta el mismo momento en que se deshace del todo. Qué olvidados tiene sus orígenes, tanto los de la historia de su género como la procedencia individual. ¿Crees que paralela a la trayectoria de conocimiento hay una satisfacción por lo comprendido en cada etapa de la vida?, le pregunto. Max Maxius es tajante: No. El hombre da por hecho que conocer es un mecanismo reflejo y no siempre es consciente del don que conlleva. Ni siquiera del ciclo último de la vida puede decirse que no podamos ni sepamos aprender. Eso me recuerda algo, le digo. ¿Sabes que en nuestra lengua hay otro verbo análogo que casi se confunde, aprehender? Max: Se parece en la forma, aunque no tanto en el concepto así a primera vista. Pero ¿acaso al aprender no poseemos y por lo tanto no aprehendemos algo de lo que nos rodea y que antes desconocíamos? Llegar es ocupar. Tocar es sentir. Escuchar es entrar. Ir hacia la oscuridad última es aprehensión de la vida. Hasta el último latido lo es. 


martes, 2 de febrero de 2016

Examen de ciencia infusa





Tema a interpretar. Una derivación filtrada de los caucus de Iowa asegura que en España va a volver a salir de presidente del gobierno el mismo presidente de gobierno último y actualmente en funciones ni se sabe de qué (leo que la diplomacia española está por los suelos o en el limbo y que el cubano Castro lo primero que hace es irse a Francia y pasar olímpicamente de la madre patria, por algo será) 

Comentario de texto. Debido a la inteligencia, generosidad, altura de miras y sentido de Estado de los partidos políticos nuevas elecciones se ciernen sobre la ciudadanía. Habrá que agradecer a aquellos que no se mojan el look y ni saben dónde están, a los inflexibles y soberbios que quieren conquistar no sé qué cielo, a los que están más marcados por sus barones que por los votos recibidos, a los taifas que quieren poder más de lo que pueden, a todos ellos habrá que darles las gracias cuando el ínclito último inquilino de La Moncloa vuelva a quedarse en su palacete, ad maiorem Dei gloriam de sus fieles, que estos no fallan nunca. 

Consideración moral final. (Aquí que cada uno ponga la suya) Tanta ciencia infusa ¿para qué?



(Ilustración de cachondo de jahvé)



(Ilustración de Guerra en último cero)



lunes, 1 de febrero de 2016

Desnudeces. Lenguaje






















Leo en un blog una cita de Emilio Lledó que me hace pensar. "Porque el lenguaje tiene luz, y no es una metáfora". Tiene o es luz, llave, palanca. No logro entender que los hombres se enreden tanto en la oscuridad y la confusión cuando tienen al alcance la mejor herramienta jamás inventada. Las palabras no se niegan nunca a quien desea utilizarlas apropiadamente. Pero la voluntad es otro dominio del hombre que, egoísta, siente celos de uno de sus hijos.



(Fotografía de una exposición de Benardí Roig tomada del blog el ojo heterotópico)