La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







domingo, 21 de febrero de 2016

Diario apócrifo, y 7













"...Que las palabras terminan donde termina todo lo demás deberíamos saberlo, me tenía dicho quien sabía de ello. Hasta entonces nos sentimos fértiles, aunque tal vez fue una añagaza para persistir en el día a día. Hoy siento que se van desenganchado de mí. Que ellas, el pensamiento, las emociones y los sentimientos, desde la ternura hasta el odio, llegan hasta aquí. Se diluyen porque yo me voy..."


2 comentarios:

  1. Palabra y pensamiento son la misma cosa aseguran los estructuralistas. Soy de esta opinión y añado que el pensamiento es el señuelo con el que atrapamos la realidad que nos emociona.
    El arte y la razón son los dos bienes que han nacido de la añagaza y la persistencia. Sin pensamiento -sin palabra- hay animalidad.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Palabra y pensamiento son discurso mutuo y por lo tanto transcurso. Una relación de causa a efecto, un bucle, un ovillo que se trenza y se deshilacha permanentemente. Las ideas son la urdimbre de un señuelo cuya materia prima son los instintos, las pasiones, las emociones, la necesidad...

      Arte y razón siguen siendo faros aunque el hombre-mercado que es hombre-mercancía, no se olvide, los mantenga con luz bastante tenue hoy día.

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