"...Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto". Claudio Rodríguez





lunes, 27 de mayo de 2024

Breves preguntas a los criminales


 

Esta niña, víctima del bombardeo israelí de hoy sobre un campo de refugiados de Rafah en Gaza, ¿es antisemita, asesinos? Vuestra criminalidad es insoportable. La inacción de Oriente y Occidente aturde. La alta política y la falsa moral de las religiones se desacreditan permanentemente. La impotencia consume. Mientras, los palestinos padecen. Y los más inocentes no entienden nada. Verdugos, ¿ya no os acordáis de la Shoá? ¿La habéis borrado de la memoria?


https://elpais.com/internacional/2024-05-27/guerra-entre-israel-y-gaza-en-directo.html



sábado, 25 de mayo de 2024

La logia de los bustos




"Otros habrá -lo creo- que con rasgos más mórbidos esculpan 
bronces que espiran hálitos de vida y que saquen del mármol rostros vivos, 
que sepan defender mejor las causas y acierten a trazar con su varilla 
los giros en el cielo y anuncien la salida de los astros".

Virgilio, Eneida, libro VI, 847-850 



El responsable del taller recibió al visitante. Deseo encargar, dijo este, un busto para el senador acorde a sus características y, por supuesto, a sus acciones y labores de gobierno. 

El encargado se deshizo en amabilidades y, aunque desconocía a la autoridad citada, se tomó el capricho de alabar al poderoso magistrado. Naturalmente, le puedo mostrar los vaciados de algunas de las obras que hemos realizado anteriormente pero para mayor aproximación a la personalidad del senador le sugiero que él venga aquí o bien puedo enviar a mi mejor especialista a su villa. Los matices son importantes a la hora de elaborar un busto que se diferencie de otros. Ya sabe, qué atributos desea que queden resaltados, el aire de su vestimenta, qué clase de peinado, si con su rostro pretende emitir severidad o bonhomía. También es decisivo saber dónde piensa el senador situar su imagen ¿Dentro de su casa o en el jardín? De ser en interior interesaría conocer el espacio. Si se trata del vestíbulo o de la sala de banquete o inclusive en el propio dormitorio. En el caso de que sea en zona ajardinada importa conocer si va a ir acompañada de luz o en un rincón umbroso. Debe haber una compenetración entre la identidad del prohombre y el ámbito donde perdure su presencia a través de la escultura, incluso más allá de su vida dichosa. 

Nada de eso, y el enviado detuvo bruscamente las explicaciones del maestro. Va a ocupar un lugar concreto en una logia y ya sabe usted lo que eso significa. 

Por supuesto, intervino de nuevo el otro. Que deberá competir su imagen con una sucesión de bustos que estarán ocupando el recorrido de la arcada. Complicada propuesta aunque más apetecible aún; supone un desafío para nosotros. Porque en ese marco por una parte se corre el riesgo de minimizar su carácter respecto a otras hermas expuestas. ¿Y eso es un problema que zanjaría ahora mismo el encargo?, se impuso el mensajero. Déjeme terminar. También se garantiza que la escultura sea visualizada y, sobre todo, más conocida debido al tránsito de ciudadanos. Ya le he dicho que para nuestra imaginación es un desafío. Nos exige más. Solo trato de ver pros y contras. Habrá que buscar la manera de que se imponga el busto de su señoría a otras obras. 

El negociador del magistrado lo dejó claro. Por cuestión de emolumentos no va quedar. Los multiplicaremos si el acierto es insuperable.  Déjeme que insista en un riesgo, dijo el tallista. También en una logia importa la ubicación. No es igual un extremo que un espacio centrado, ni un ángulo que la posición más exteriorizada, ni estar en la proximidad de una columna o tener una pared detrás. Cierto, dijo el visitante. Pero de eso no se preocupe. En una logia no siempre permanecen las personificaciones de todos los próceres y además muchos benefactores vienen a menos. Los bustos también pueden ser efímeros, dependiendo de circunstancias y, digamos, de los aires que soplen. Eso del sitio reservado es cosa nuestra. Ustedes trabajen en dotar al senador de una caracterización exquisita y única, que sorprenda y destaque. 

Disculpe, caballero, pero me sigue quedando una duda fundamental, intervino otra vez el artista. Sin una referencia más exacta de su señoría, ¿por dónde empiezo a pensar en cómo voy a abordar la obra? ¿Qué rostro le voy a diseñar si no le conozco en persona? Échele magín, maestro, usted tiene una fama extraordinaria. Dote a la obra de todas las perfecciones estéticas posibles y de todos los símbolos virtuosos más reconocidos. El senador se acomodará a la imagen que usted labre de él. Al fin y al cabo son las estatuas las que sobrevivirán al tiempo más que los vivos y en gran manera serán ellas las que pasarán a la historia, ¿no cree? ¿O no sabía que en el futuro nuestros prohombres solo serán reconocidos por el aspecto que ustedes los artistas ejecuten de ellos?    





*Fotografía que hice una vez en un mercadillo callejero. La cita de Virgilio está tomada de la edición de Eneida en Editorial Gredos, traducción de Javier de Echave-Sustaeta.

miércoles, 22 de mayo de 2024

La voz que no cesa desde la piedra testigo

 




No hablo desde mi boca, desaparecida. No busquéis, pues, el órgano por donde debería emitir la voz. Escuchad más bien en la huella de mi aviesa mutilación.

Es lo que sigue siendo mi cuerpo el que narra. Este torso una vez triunfante el que clama. ¿Veis acaso en él rastro de un lloro? ¿Os transmito la imagen de rendición y de hundimiento?

Los ejecutores de mi partición creyeron que me convertían en insignificancia. ¿Pensaron que privándome de la cabeza y de los miembros acabarían con lo que yo signifiqué? ¿Y que separándome de las otras figuras que llevaron análogo destino destruirían  el objetivo por el que fui creada?

No me ahogo en la indignación, pues los indignos son aquellos que combatieron con saña no solo otras vidas sino los símbolos de estas ocultos en la piedra.

Los cercenadores infames rieron al acabar con los atributos que una vez representé. Torpes ellos, no cayeron en la cuenta de que en mi torso se concentran todas las cualidades de la vida. En su obnubilación no advirtieron que lo que han dejado de mí permanece entero.  

Al destruir el grupo de estatuas cantaron victoria. ¿Puede proclamarse el odio como una victoria? Al desperdigar los pedazos de todas nosotras se empaparon de su propia ebriedad. ¿Puede ser objeto de brindis la destrucción?

Arrojado al olvido he hablado a través de la eternidad con el légamo y la lluvia que celebran con modestia los días y amparan a los perseguidos. Ellos saben de la maldad de los hombres, pero los perversos no pueden hostigarlos.

Los verdugos no acaban nunca con el valor y la verdad que emergen tras cada destrucción. Sus hazañas devastadoras pueden desviar unos metros la historia. Jamás la detienen para siempre. Mas las vidas perdidas y las urbes arrasadas no hallarán por ello consuelo.

Soy testigo de un tiempo histórico pero también de la naturaleza contradictoria de los hombres. Hablo, seguiré hablando, y los visitantes receptivos deben escucharme. 





* La escultura es un torso perteneciente a un conjunto escultórico realizado por Emiliano Barral, importante artista del primer tercio del siglo XX, nacido en Sepúlveda (Segovia) y fallecido en 1936 combatiendo como integrante de las milicias cenetistas segovianas en la defensa republicana de Madrid. El conjunto, del que se desconoce el destino del resto de las figuras, era un homenaje al poeta vallisoletano Leopoldo Cano y se instaló en una plaza. Pero la sublevación anticonstitucional triunfante en la ciudad provocó que el odio de los intolerantes y fanáticos destruyera la obra. Como en siglos pasados e incluso en nuestros días hicieran y hacen análogos reaccionarios de todos los pelos. Este torso se encuentra instalado en los jardines del Museo Nacional de Escultura de Valladolid. 



lunes, 20 de mayo de 2024

Confidencias de un atleta

 


Soy la apariencia. La armonía de mis proporciones durará lo que la naturaleza y los avatares de mi vida lo permitan. 

No eres lo aparente, me dicen otras esculturas que no se diferencian excesivamente de mi imagen. Te conservas bastante completo, se apresuran a recordarme figuras más mutiladas. Es un lujo lo tuyo, señalan los bustos demediados. Ya quisiéramos nosotras retener algo de tu presencia íntegra, claman entristecidas facciones de rostros golpeados. Incluso me hablan con celo algunos anónimos torsos de piedra o diminutos fragmentos de bronce de cuerpos desaparecidos. 

Fui algo mientras celebré aquellas festividades en honor de nuestras ciudades y en reconocimiento a las divinidades que decía la tradición que nos protegían. Durante los ejercicios donde competía en camaradería con otros atletas. Pero sé que mi esfuerzo era solamente algo específico de mí y yo estaba enormemente agradecido al organismo que había desarrollado.

Cuando los efebos entrenábamos y más tarde solazábamos juntos no se manifestaban especiales envidias. Yo nunca fui competitivo. Tan solo tenía que probar lo que daba de mí y al desarrollar la carrera o desempeñar lanzamientos era consciente de que rendía culto a las posibilidades proporcionadas por mi propio cuerpo.

Yo y mi cuerpo. Y rigiendo estas proporciones una mente que intuye el tiempo de que dispondré y decide lo que mis energías alcanzarán. Sé que habrá un límite. Acaso no lejano. Probablemente incluso antes de la pérdida de propiedades físicas. Las guerras de la Hélade se han llevado por delante a atletas superiores a mí. Puede ser también mi destino precario.

Mi amiga hetaira, que me ha abierto la perspectiva del placer de la inteligencia, dice que no debo consumirme inútilmente. Que belleza no solo, o casi nunca, es apariencia, como tampoco es un estado duradero. Que belleza no se limita a musculaturas armoniosas ni a volúmenes medidos por la física. Que belleza no consiste en exhibición de formas, sino en entrega e intercambio de emociones. Que belleza es dejarnos llevar por el conocimiento de la naturaleza. Que belleza es el placer del intercambio y de la observación.

A los atletas se nos admira porque superamos capacidades físicas de otros individuos. Pero hay muchos a los que no se les ha facilitado la posibilidad de demostrarlo en los juegos. Sin embargo, como sé que existen, a ellos también los reconozco y les brindo mis triunfos si tienen lugar o les extiendo mi mano para animarles en cualquier empeño, de cuerpo y mente, que impulse las aptitudes que cada humano lleva dentro.

Ahora que me han instalado en un museo como una pieza más, como si no tuviera más sentido que el recuerdo de lo que una vez representé, reclamo el mérito de lo ausente.  La consideración de la vida que hubo en otras épocas y ciudades. El gran valor de los trabajos y los días donde los hombres y mujeres se esforzaron, disfrutaron y padecieron. Los personajes desaparecidos bajo tierra o en las profundidades marinas hablarán de nuevo alguna vez como yo he hablado.



 
* Atleta de Fano, también llamado Atleta victorioso, escultura griega del 300-100 a.e.c., recuperado de sus adherencias submarinas, actualmente en el Museo J. Paul Getty en Los Ángeles. Según sentencia reciente del Tribunal de Estrasburgo Italia puede pedir la devolución de la obra pues considera que fue sacada de contrabando de Italia.


sábado, 18 de mayo de 2024

Las inoportunas parálisis en la vida

 



No fui nunca excesivamente habilidoso. En el servicio militar no se me daba mal ejercitar la carrera, subir por una maroma o tirarme cuerpo a tierra y afinar la puntería. De hecho, me seleccionaron para un cursillo de francotirador, que decían de manera más rimbombante tiradores de élite. Eso de ser francotirador con objetivos estáticos no tenía ni mérito ni emoción, pero llegaron a premiarme. Sin embargo en otros ejercicios la maña, bien fuera por nervios o porque no acertara con el artilugio, me traicionaba. 

Recuerdo un día en que fuimos a practicar con granadas de mano. Era habitual que me costara un poco desprender la cinta de la espoleta con los dientes, arrojar lo más lejos posible el artefacto y tirarme de bruces al suelo, resguardándome siempre tras unos sacos de arena. Antes o después lo lograba. Pero aquel día que pudo ser fatídico no sé qué me sucedió. 

Ante la orden del sargento chusquero me dispuse a colocar mi cuerpo en acción para arrojar la bomba de mano lo más lejos posible. Le pegué la dentellada a la cinta pero sin embargo fui presa de la inacción. ¿Saben lo de la cámara lenta del cine? Tuve de pronto la sensación de que no coordinaba mis movimientos y que sujetaba el artefacto con ligereza excesiva, demasiado volátil. Arrancar la cinta de seguridad me estaba pareciendo un proceso largo, inacabable. Permanecí inmóvil en una posición difícil de precisar. Yo miraba tontamente aquel ingenio maligno. Incluso presentí un diálogo sordo con él. De pronto lo que tenía en la mano no me parecía familiar. Me desagradaba la forma cilíndrica, las estrías de su superficie, el mismo color terroso oscuro con que venía de fábrica. 

Todo el mundo pendiente de mí. Hasta el suboficial dudó y creo que le contagié la parálisis. El recuerdo vago que tengo es que me quedé contemplando el fruto prohibido en la mano y que las voces del superior retumbaban mientras a mis compañeros, atónitos, se les congelaba el alma. 

Ellos a dos metros de mí. Tírala, tírala de una maldita vez, oí la voz tronante. Pero yo permanecía indeciso, despistado, casi indispuesto para ejecutar el lanzamiento. Sentía mi mano agarrotada sobre la bomba. No soltaba aquella carga destructiva y mi cuerpo vacilaba en una postura retorcida, nada cómoda. 

De pronto los dedos se fueron relajando, la palma se abrió como una ofrenda perversa. Sentí cómo me orinaba. Las voces me llegaban de todas partes, pero las recibía apagadas, dispersas. El tiempo se detuvo. Fue una escena también de cine. Alguien corta por un instante el proyector. Silencio mudo y expectativa. No recuerdo si el público pateaba o estaba sin palabras. Los instantes, tan largos. 

Si fue un calambre o estar sufriendo una abducción lo que me atacaba no se supo nunca. La granada se deslizó juguetona entre las piernas de los reclutas próximos. Yo con la cinta aún entre los dientes y aquél explosivo yaciendo inútil por los suelos para relajada sorpresa de todos. Sin explosionar. Qué suerte, cabrones, repetía una y otra vez todo sudoroso el sargento. Defecto de fábrica. Pero tú...y me acusó energúmeno, disfrutando de toda clase de improperios. 

Mejor evito relatar la disciplinaria que me vino a continuación. Pero aquello me sirvió, un tiempo después, para escalar entre los tiradores de objetivos móviles. Era más seguro para los míos. Las figuras de paso que se pusieron a tiro no podrán decir jamás lo mismo.


  

* Imagen: Galo moribundo. Copia en escayola de 1885, sobre una copia romana del siglo III antes de nuestra era. Casa del Sol. Museo Nacional de Escultura de Valladolid,


lunes, 13 de mayo de 2024

Ni sé si he nacido, ni sé si me he muerto

 


Ni sé si he nacido, ni sé si me he muerto. Al mirarme advierto que desconozco mi estado. Puedo estar en formación de un ente que no sabría situar en el mundo de las especies. O tal vez es la imagen que brinda mi propia descomposición, sin que logre recordar si antes tuve otra identidad. 

En este espacio de inmersión que me oculta las sensaciones tengo la impresión de estar habitado por otros seres. Puede que sea la suma de todos ellos. Adheridos a mi cuerpo irreconocible me impregnan, me mecen, procuran mi abrigo, me colonizan. No soy. Soy de todos ellos. 

Tanta humedad ha penetrado en la materia de origen. Ignoro si soy transformación o una condición amorfa. De no verme de este modo jamás hubiera pensado que la vida fuera tan plural y llegara a poseerme. Acaso a haberme hecho.  La pluralidad compitiendo consigo misma. Yo, en una situación en la que no me reconozco. 

Otras vidas se imponen a la que supuestamente tuve. Anclado en un fondo arenoso mi secuestro es una liberación. Si alguna vez fui otro lo he olvidado. Ahora me veo solamente como masa. Una masa olfateada por multitud de especies. Corroída por la salinidad. Engrosada por una sucesión de elementos que no sé descifrar. Mis pies se hunden, tal vez sean vago recuerdo. A veces siento oscilaciones. Cuando no derribos. 

Pienso ahora en los que viven. Creen ingenuamente que son algo. Que son. Necesitan saberse en sus relaciones, sus posesiones, sus experiencias. Se identifican más con un estatus que con las propias sensaciones. Aquellos filósofos que se pasearon alguna vez junto a mí gustaban de debatir sobre la existencia. Según ellos allí yo era un ser. Pero aquí soy la nada. La preñez de la naturaleza marina que se empeñó en darme cobijo. 

Llevo mucho tiempo en las profundidades y no he visto nunca a ningún ser fantástico que marinos y exploradores nombraban como reales. Ni siquiera las sirenas de aquel que decía sentirse acosado por ellas y buscaba eternamente un retorno al origen. ¿Seré yo una quimera o simplemente un error intrascendente? Los hombres viven cultivando la ilusión, fomentando la construcción endeble de una trascendencia. ¿Fui yo una vez como cualquiera de ellos?

Desecho o fango, soy la secuela de mi propia pérdida. La huella extraviada de algún pasado cuya interpretación me es privada. 

 

 

*Imagen del Atleta de Fano


sábado, 11 de mayo de 2024

Esta eclosión que me asombra

 




Estos días observo el florecer. Hasta ayer se sugería. De pronto eclosiona. Me pregunto cuál es su estado auténtico. Llamamos flor a lo que acaba de nacer. ¿Por cuánto tiempo? 

La belleza sin parangón de la manifestación definitiva de unos brotes nos desborda. Ya ha echado flores, decimos. Lo hemos estado esperando. Expectantes e incrédulos. Este año no sale, decían los agoreros. Todos nos quedamos admirados, sorprendidos, silenciosos. Un gesto orante. Luego las palabras elogiosas. Si no hablamos no nos sentimos alguien, no nos hacemos presentes. Pero el florecimiento no precisa articulación de vocablos. Solo nos pide sentir la sensación. Consecuentemente desarrollar un sentimiento. 

Los botánicos nos han explicado el proceso, pero nos cuesta comprenderlo. No somos la planta. No nos basta comparar el desarrollo, ese modo técnico y vital, de engendrarse y crecer de un vegetal con el de un humano. Nos aproximamos a ese otro mundo relacionándolo e incluso equiparándolo con el nuestro. Necesitamos que los demás mundos, las demás vidas del universo, nos ratifiquen. Somos torpes e ingenuos. Esos mundos pueden afirmarse por sí mismos. Sin necesidad de nosotros. A pesar e incluso en contra de nosotros.

Me quedo pensando si mi actitud ante este destello de vida, que es el final, no será una actitud de amor. Miro y vuelvo a mirar por todas partes. El capullo aún no brotado, la flor abierta con sus amplios y sedosos pétalos, su cáliz brindador, el recóndito pistilo pletórico de feminidad, los delicados pero efectivos estambres, los colores tenues, su verde corazón como testigo de un origen que volverá. 

Siento amor porque me abstraigo. Por unos instantes no soy un varón, ni siquiera un hombre. Me limito a entregarme como observador embriagado por una manifestación que me supera. Esta mirada tiene una vertiente opuesta. La flor no va a pasar de ahí. Va a acabarse en pocos días. No se mantendrá en el tallo. Habrá cumplido su ciclo, pienso. Yo también cumpliré el mío, me digo para establecer un nexo con ella. Vano intento, solo fantasía. Yo aquí, ella ahí. Pienso entonces en unas palabras de Alberto Savinio en su deleitosa Nueva enciclopedia: "El examen 'especializado' de cada género de amor nos dejaría probablemente con las manos vacías. Hay una razón ineludible que impide toda posibilidad de encuentro entre nosotros y el amor, y es que, en el instante mismo en que está a punto de nacer, el amor muere. ¿Muere solamente el amor de los sentidos, como por desgracia sabemos? No, también cualquier amor, incluso el de la riqueza, que muere en el acto mismo en que el hombre adquiere la riqueza".





jueves, 9 de mayo de 2024

Lo que la naturaleza no da, Salamanca no presta. Pero esta vez la secular Universidad pública ha perdido el norte

 


Ay, Fray Luis, si tú supieras. Si te enteraras de que va a dirigir tu universidad preclara un personaje llamado Juan Manuel Corchado, que ha hecho trampas durante años. Probablemente perderías tu calma y bajarías de la peana para tirar de las orejas al profesorado y al estudiantado por elegir lo mediocre o por permitirlo. ¿Tan bajo has caído, Salamanca? ¿Aún se podrá invocar aquel lema histórico, Salmantica docet, Salamanca enseña?

Según leo en El País, el recién elegido rector de la Universidad de Salamanca "...ha hinchado su impacto científico con trampas durante años, añadiendo miles de autocitas irrelevantes en sus publicaciones, dando instrucciones a sus trabajadores para que citaran sus estudios y beneficiándose de multitud de perfiles fraudulentos de investigadores inventados dedicados a mencionar compulsivamente sus artículos".

Consolación: de 33.000 universitarios llamados a votar en una candidatura sin alternativa porque nadie más se presentó (por qué habrá sido) solo han votado a este señor 2.131, un 6,5%. ¡Rector con un 6,5! Entre los profesores permanentes, informa El País, el rechazo a Corchado fue altísimo. Sobre una participación del 72% se dio un voto en blanco del 46%. Ya dice mucho. Pero el elegido ¡va a mandar! Y con un presupuesto anual de 293 millones de euros.

Me acuerdo de alguien relativamente cercano a nuestro tiempo: Miguel de Unamuno. ¿Qué pensaría aquel rector sabio que fue depuesto por golpistas? ¿Que siempre han estado ahí los que vencen pero no convencen? Ni el pudor ni la prudencia deben ser ya virtudes académicas. Y eso no es sabiduría y menos enseñanza, al menos ética.


https://elpais.com/ciencia/2024-05-07/juan-manuel-corchado-gana-las-elecciones-a-rector-de-la-universidad-de-salamanca-con-la-mitad-del-profesorado-en-contra.html#

https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/provincias/salamanca/juan-manuel-corchado-sale-elegido-nuevo-rector-universidad-salamanca_1_11348490.html



lunes, 6 de mayo de 2024

Del banquete en casa de Lárico de Siracusa


 
Cuando vierte Atis, la sierva de mi amigo Lárico, el vino en mi vaso me estremezco. Plena confusión. El porte inquietante de la muchacha, su natural fragancia, el modo tan refinado de escanciar de la jarra y la jarra misma me abstraen del banquete. 

Mientras mi anfitrión sigue hablando yo me extravío en la contemplación del hombro descubierto de la esclava y en el baile que ejecuta con su brazo al llenar mi copa. Lárico hace como que no lo advierte. 

Cuando hemos sido servidos él paladea esperando algún gesto por mi parte. No bien acabo de degustarlo me parece acertado darle una opinión. Con estar en buen punto este vino, le digo, aún he quedado más sorprendido por el ceremonial que tan sencillamente ha ejecutado la muchacha. 

Lárico se sabe orgulloso de la servidumbre que atiende su casa pero es recatado. Me deja seguir hablando. No esperaba un enócoe tan elaborado y con una decoración tan sutil. Si te dijera que su calidad ha crecido en manos de la sirvienta, ¿dirías que exagero?

Lárico esboza una sonrisa prudente. No tendría sentido que poseyera objetos hermosos, mi estimado Alceo, si no dispusiera de las personas adecuadas para tratarlos y ennoblecerlos, ni de los amigos que valoran con su contemplación la obra del artesano. Pero tú no equivoques nunca el disfrute de un elemento de uso, por muy exquisito que les parezca a tus ojos, a tu boca o a tu tacto, con la atención y  el cuidado de una mujer que reclama y procura tu satisfacción.




*Enócoe de cerámica corintia del museo etrusco de Villa Giulia.

viernes, 3 de mayo de 2024

La noche en que se me apareció la evanescente

 


La otra noche se me apareció la evanescente. No estoy seguro si fue en la fase REM o en duermevela. Por fin te has acordado de mí, me dijo. Y como advirtiera mi perplejidad: pensé que podrías haberte muerto. No reaccioné de momento. ¿Te quedas callado? Balbuceé pesadamente. No sé, hay veces, que pueden ser años o siempre, en que uno muere para algo. Para una actividad o una relación o para esto mismo de las escrituras al vuelo. La evanescente me miró molesta. Lo entiendo, pero esta vez te habías olvidado de mí completamente. Y no han sido dos días, han sido...Calla, la corté. Estoy dispuesto a subsanarlo. Oh, no, el tiempo abandonado no se subsana jamás, no te justifiques, y usó un tono indignado, pero se mantuvo expectante. ¿Cómo es que ahora de pronto me has buscado nuevamente? Tal vez ya no soy la misma y probablemente tú tampoco. Se mostró dura. Frotándome las legañas acerté a hilar una explicación lógica. Eso es lo interesante, no ser los mismos ninguno de los dos y pretender tratarnos de nuevo. Como si no se hubieran producido interrupciones. Las distancias temporales suelen resultar más aportadoras que las espaciales. Ambos arriesgamos en nuevos encuentros, teniendo en cuenta que el principal riesgo está en que nos rechacemos fácilmente, a la primera de cambio. La observé muda. ¿Ahora callas tú? Reventó, pero con tono moderado. No es necesario que me des explicaciones. Del mismo modo que tampoco espero las mismas efusiones que en otras épocas, amigo mío. Y para celebrar el reencuentro, dime, ¿de dónde has sacado ese personaje con un rostro tan desagradable, por no decir repugnante? Espero que no dure mucho, porque me irrita. Veré qué puedo hacer, le prometí esquivo. Ya te lo contaré algún día, de momento veo en esa cara una fisionomía gestual que resulta interesante. ¿No será más bien una fisiognomía a través de la que pretenedes aproximarte a un carácter o a una personalidad?, dijo con agudeza. Puede ser, y es que sucede que los tiempos gestuales son en ocasiones más expresivos que los verbales. Los latinos sabían mucho de ello.


https://tulaevanescente.blogspot.com/

(Un enlace por si alguien quiere saber más de ella, la evanescente)



martes, 30 de abril de 2024

El desprovisto

 


El desprovisto. (Il derelitto. Brevissimo racconto di Pier Nicola di Bacucco)


"Vistieron a un santo tras dejar al otro en pelota picada. Y el viejo quedóse en los huesos, exhibiendo a mayores el costillar vano. Pero mantuvo la dignidad de un rostro severo e hizo gala de un tan poblado como noble mentón barbudo. Si algo no soltó, en el vaciamiento al que le sometieron, fueron los grilletes que había mantenido en su cautiverio. Largo había sido este y perdida tenía la esperanza de recuperar un estado anterior ya olvidado. Te desproveemos de casi todos los atributos, le dijeron. Pero te permitimos que te quedes con los hierros que tan dócilmente has llevado todo estos años. Total, esposas sobran en este reino carcelario y muchas de ellas terminan oxidadas a causa de los sudores y llagas que a sus portadores les producen. El santón miró complacido a sus liberadores, no tanto por la bondad de permitirle salir a una vida incierta como por el obsequio a través del cual él había cavilado que iba a predicar a los gentiles.

El hombre, precario, se debate siempre entre la esclavitud y la libertad condicional, empezó por pregonar ante sus carceleros a medida que estos le abrían el portón. Se suele decir del agónico que se debate entre la vida y la muerte, pero esta expresión se debe a una mirada superficial. Si un individuo ha llegado a un extremo de no recuperación es porque la vida ya la ha jugado y solo le queda apagarse. Sin embargo los hombres vivimos creyendo que somos lo que no somos ni tenemos. Y tan lamentable es la situación de aquellos que se acomodan en la servidumbre como la conducta de quienes ven en el margen de libertad de que disponen, engañosa y limitada, la realización total de su espíritu.

No queremos aquí locos, le dijeron los esbirros. ¿Por qué crees que te soltamos? Y el hombre se puso a andar, sujetándose a los muros de aquella ciudad podrida por los vicios. Atravesó las calles donde abundaban las meretrices ofreciendo sus carnes y los efebos sorteando sus modales y guiños. Liberado de prejuicios tras tantos años privado de una vida exterior no sentía complejos por pasear su enjuta desnudez. Sin embargo ante todos aquellos seres ofreciendo la mercadería de sus cuerpos temió ser sometido a escarnio. Pero a su paso todos los personajes callaban. Algunos se santiguaron. Otros se cubrieron sus partes mollares. Alguien dijo: es un santo varón que ha sobrevivido a las penurias. Hubo quien, perturbado por su vida libertina, de la que sabía que le abocaba a la destrucción, osó dirigirle una súplica. Ruega por nuestra salvación, ya que nuestros cuerpos están perdidos, imploró. Todos observaron su paso con profundo respeto, como si se tratase de una procesión sacra.

Acertó a llegar al trote un condotiero de buen porte. ¿No tienes nada con qué cubrir tu pestífera escualidez?, espetó al pobre hombre. Este alzó la mano mostrando los grilletes y respondió: señor, con mi flacidez me visto, con mis grillos me basto. Tu ingeniosa respuesta es profunda pero los ciudadanos no verán con buenos ojos esa facha. El santón liberado se atrevió a replicar al militar. No sé lo que es ser ciudadano. He permanecido largo tiempo en el inframundo. Se me ha negado todo menos la respiración. No sabría comportarme entre las gentes bienpensantes y tampoco quiero ser un vagabundo mal visto y peor temido. Solo quiero predicar. ¿Predicar?, dijo sorprendido el jinete. No eres clérigo, los tonsurados se te echarían encima por competir con ellos. Puedo hablar del bien y del mal, de la posesión y de la carencia, del dominio y de la opresión, del disfrute y del dolor, insistió el hombre. ¿Acaso eres filósofo o académico?, volvió a cuestionarle el condotiero. Pero él, doblando la cerviz,  apostilló: señor, fuera del mundo también se llega a saber mucho de lo más oscuro del mundo.

El caballero tiró de las bridas del animal, azuzó la cabalgadura y retomando el trote dijo al viejo: no tienes cura. ¿Acaso desconoces que las gentes ya no escuchan a predicadores de tu laya?"


(Traducción libérrima de Max Maxius)


*Fotografía tomada en la exposición "Almacén. El lugar de los invisibles", del Museo Nacional de Escultura de Valladolid en 2019.

lunes, 29 de abril de 2024

Hay días mejores que peores, sin duda

 


Así me he encontrado hoy a medida que avanzaba la mañana.



(La imagen está tomada del libro Los mejores días, cuyos autores son Heinz Janisch y Helga Bansch, editado por Edelvives)




sábado, 27 de abril de 2024

Mala gente que camina y va apestando la tierra...

 


Mientras uno sigue transitando su propio tiempo y el espacio que le prestan y que quieren negarle los que se creen dueños de la finca española, no acaba de sorprenderse. ¿De lo vivido o de lo soñado? Más bien de la ruindad tan extendida, de la miseria moral, de la insidia constante, de la infamia como argumento, de la canalla tan rastrera, de la pillería al asalto, de la falacia más burda, del acoso y derribo de los valores éticos, del hundimiento tal vez de la conquista democrática... Así que uno se refugia en la nobleza y claridad del verdadero poeta. Y al encontrar aquellos versos de Machado "...mala gente que camina / y va apestando la tierra" se le aparecen los rostros chulescos de los conspiradores, contiene su repugnancia, respira hondo y piensa para sí: lo que te queda por ver y por aguantar, acaso por padecer. 


HE ANDADO MUCHOS CAMINOS

Antonio Machado


He andado muchos caminos
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra.

Y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio
preguntan a donde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja.

Y no conocen la prisa
ni aún en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino,
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.






*Fotografía tomada de Éric Marváz.

viernes, 26 de abril de 2024

Nunca tuvieron espalda, nunca dispusieron de cuerpo

 




Todos están desnudos por dentro. Los dioses, los santos, los papas, las vírgenes, los mártires, los mandatarios, los condotieros, los mecenas, los tribunos, los dictadores, los CEO y la pléyade de personajes exaltados en ámbitos sacros o laicos, todos están desnudos por dentro y no solo por detrás. La desnudez interior es la peor desnudez. Es el vacío. Aparentes en sus imágenes de frente, a través de sus gestos hieráticos solo disponen del espacio robado al aire. Perímetros y contornos revestidos de atributos, símbolos, vestimentas. Fachadas. Acompañados de medios de comunicación fieles. Aquellas imágenes de peana y retablo que el Barroco ha perpetuado desde la conspiración retrógrada de Trento resultaron ser figuras de trampa y cartón, o mejor dicho, de trampa y madera de pino. Salvo las efigies de los museos, que probablemente hayan sido tratadas, la mayoría han sido pasto de termitas. Acaso la materia de que estaban hechas propiciaba la acción de los isópteros. ¿Llevarían de origen el embrión del vacío y de la carcoma de sus ideas? Figuras a medio hacer. Figuras que nunca fueron sino el rostro de las falsedades, disimulando u ocultando los vicios éticos llamados vanidad, soberbia, dominio, riqueza, manipulación...Portes colocados y dirigidos para imponer una visión ficticia de la vida. Estatuas huecas, demediadas, frágiles en el fondo, reconvertidas y sustituidas hoy día por nuevas expresiones técnicas. Las nuevas ideologías y conductas, remedo de las antiguas, también están rendidas a modalidades de cultos actualizados o con apariencia nueva pero que en realidad siguen respondiendo a las ceremonias y objetivos de toda la vida. Efigies de tribuna o de consejo de administración con sus días precarios que consideran de gloria. ¿Tuvieron y tienen alguna vez cuerpo aunque fueran producto del tiempo? 



*Fotografía tomada en la exposición "Almacén. El lugar de los invisibles", del Museo Nacional de Escultura de Valladolid en 2019.


miércoles, 24 de abril de 2024

Aquel que lancea al dragón me dio la espalda

 


Me importa un pito que el personaje que lancea al dragón me haya vuelto la espalda. Lo bueno de que alguien te vuelva la espalda, sea animal fantástico o figura de leyenda, es precisamente que les ves por atrás. Y por atrás su entidad se desvanece. Nadie adoraría, en el transcurso de los siglos de culto a los ídolos, a unas imágenes huecas, aplanadas, sin terminar. El envés de las cosas o de los individuos, aun existiendo, no gusta. El otro lado de la vida espanta. Nadie me ha regalado en la fecha típica, que ha prendido solo y de modo parcial en el resto del país, un libro y tampoco una rosa, ni siquiera de papel, y no por ello me he sentido menos objeto de solicitud. Lo cual no quiere decir que me hayan solicitado. Además, nunca me falta el perejil en casa, y me viene el recuerdo de aquel piropo de la madre en mi infancia: perejil de todas las salsas que, en ocasiones, también lo fui de algunas grasas. Tal vez, a determinadas alturas de la edad, uno debe acostumbrarse a ver los acontecimientos, y no digo ya las situaciones, las personas o los objetos, por el lado de su espalda. Porque en todo hay un lado trasero. Probablemente en esa visión posterior haya más autenticidad y significativas claves para comprender cuanto compone la vida y nuestros comportamientos. De una mirada de frente ya sabes lo que te esperas: el héroe -o quienes se creen que lo son- amaga con rejonear al ser fabuloso. Pero el ser fabuloso -todo lo que nos sale al encuentro en cualquiera de sus formas- se resiste, se retuerce, se envuelve bajo los cascos equinos y la furia que pretenden acabar con él. Y esa especie de saurio con procedencia en el tan lejano como metafórico árbol del bien y del mal sabe que desgasta a su perseguidor. Pobre héroe inconcluso cuyo desgaste advierte la fiera maligna. Pobres de nosotros cuando mantenemos nuestra credulidad con quienes nos ofrecen su rostro con mirada de ingenuidad, de condescendencia e incluso de aparente bondad. Y que hacen gala de palabras que fingen entendimiento y acuerdo con las nuestras. Habrá que observarles por la espalda, que es realmente el espacio que desmiente la apariencia, muestra las debilidades y denota las insuficiencias. Alguno dirá: más que la espalda hay que mirar en la trastienda. Bueno, acaso a eso me refería. Mas no siempre llego a ese extremo de curiosidad. Uno va aprendiendo a ver venir al otro.




*Fotografía de un San Jorge y el dragón, tomada en la exposición "Almacén. El lugar de los invisibles’ del Museo Nacional de Escultura de Valladolid en 2019.


lunes, 22 de abril de 2024

El niño que no perdió ni el lápiz ni la goma de borrar después de muerto (Cuento como la vida misma)

 


Érase una vez un niño que tuvo la mala fortuna de haber crecido en un período duro de la historia de su país. Pero él no lo sabía, aunque vivía en un ambiente de carencias y, por lo tanto, peleón. 

Era un entusiasta del dibujo y no se le daban nada mal las cuentas. Así que tenía por costumbre llevar siempre en el bolsillo un cuaderno, un lápiz y una goma de borrar. No lo hacía solo por la escuela, a la que asistía gracias a que el maestro de la aldea donde vivía había convencido a los padres. Llevaba sus útiles también para entretenerse. 

Y eso que no era ningún muermo. Jugaba con otros niños, se tiraba largos ratos recorriendo los barrancos de la zona y hasta en ocasiones se ofrecía de jornalero. Pero la tentación de los números y de las palabras era muy fuerte para resistirse. 

Cuando algún vecino le pedía que le escribiese una carta a un familiar que vivía en el Norte, porque no sabía, el chico cogía el lápiz y transcribía lo que le decía el vecino. Y si un muchacho a punto de incorporarse a filas acudía a él para que le pusiera unas letras de despedida a la novia, el chaval se esmeraba y redactaba de su propia cosecha frases lindas sobre los sentimientos que le comunicaba el otro.

Ni que decir tiene que en su modesto hogar solía llevar registro de las menudas cuentas que ingresaba su padre y lo que debía su madre en el colmado.

Pero él se sentía feliz y libre cuando a la orilla del arroyo se ponía a dibujar una rana o los juncales esbeltos. Un ejercicio que a veces acompañaba de frases al estilo de las poesías tan impactantes que el maestro les hacía leer a los alumnos. Era frecuente que pensara: pero la vida que llevamos no es de poesía bonita. Y se le ocurrió que también podía escribir sobre la escasez y acerca del trato que los capataces daban a los jornaleros, algo que vivía él mismo, nada poéticamente, cada día.

Un día le mostró al maestro los dibujos y las poesías que escribía. Al maestro, hombre de vida y vestir casi tan precarios como los de aquellas gentes, se le iluminó la mirada. Atención, dijo a la clase. Vuestro compañero va a leer una de sus poesías. El chico, un tanto acobardado, no tuvo opción. Leyó un escrito con indecisión y voz quebrada. Pero al observar el interés que había concitado entre sus condiscípulos se envalentonó y leyó otra de sus poesías ante el asombro del profesor. Era evidente que el joven poeta necesitaba testigos a los que llegase el mensaje de sus poemas.

Los niños comentaron en sus casas lo que consideraban un acontecimiento. Desde las casas el afán de aquel muchacho llegó a oídos de los personajes que mandaban en el pueblo e incluso en los pueblos de los alrededores. Alguno de esos personajes dijo compasivo: es bonito que un niño salga espabilado, aunque dice unas cosas que son de mayores. Otro dijo: qué va a ser bonito si tiene palabras de resentido, y es solo un crío. Otro: un chaval con esa mentalidad a sus años es peligroso. El médico, el cura, el secretario y el alcalde siguieron jugando a las cartas en medio de la humareda de los cigarros y del hedor de bocas aguardentosas.

Luego llegó el tórrido mes de julio. Las mieses de los propietarios lucían espléndidas. Los olivares se hallaban sobradamente florecidos. Los vecinos comentaban noticias cargadas de inquietud. Se vio incluso que algunos de ellos se agrupaban alarmados, sin saber el chico muy bien por y para qué. 

Aquella madrugada al niño lo despertaron con brusquedad. 



*Dedicado al chico anónimo de entre 11 y 14 años cuyos restos se han encontrado en una fosa de fusilados de Víznar, Granada, en 1936. Su cráneo presenta dos orificios de bala, lo cual indica que los miserables pistoleros que habían asesinado a los demás hombres hallados en la fosa perpetraron con él también el crimen.

https://www.lavozdelsur.es/actualidad/sociedad/lapiz-goma-dos-disparos-en-cabeza-encuentran-restos-nino-fusilado-en-36_313449_102.html


* Pintura de Otto Dix.


sábado, 20 de abril de 2024

Somos fragmentos aunque creamos que somos un todo

 


La historia de las vidas humanas es la historia de las fragmentaciones. Somos fragmentos desde el nacimiento y vamos formando un todo de fragmentos a lo largo de la existencia. La misma constitución física, el comportamiento corporal en cada fase de nuestro tiempo vital, nuestras ideas y pensamientos variopintos, los proyectos que llevamos a cabo y las realizaciones obtenidas son una muestra sucesiva de fragmentos que vamos engarzando. Empalmar unos viejos con unos nuevos implica desechar otros para siempre. Con la vejez los trozos que hemos sido y que han tenido un nombre y unos apellidos van deteriorándose en porciones cada vez más pequeñas. Y no digamos nada si antes del proceso natural de desgaste definitivo no ha habido un sismo que nos haya quebrado de pronto o en breve tiempo. Tal vez los arqueólogos del futuro de nuestro (re)descubrimiento cuando ya no existamos sean nuestros hijos o nietos. O si no hay sucesores gente que se aproxima a saber de lo que fuimos a través de alguna pista. Pero, ¿cuál será la técnica que unifique nuestros fragmentos ya disueltos? Acaso el recuerdo y la buena voluntad y acaso la mejor intención. Pero casi siempre la ficción. Fiel compañera esta en nuestras existencias y me temo que aún más cuando hayamos muerto.



*Pintura etrusca de la necrópolis de Cerveteri representando el combate mortal entre Aquiles y Pentesilea.

miércoles, 17 de abril de 2024

Francisco de Goya y Ghayath Almadhoun ante el horror de las matanzas

 


Hay un grabado de la serie Desastres de la guerra que Goya titula Para eso habéis nacido. En él se representa una escena de matanza humana. Un amontonamiento de cadáveres abigarrado que parece emitir el vaho pestilente de la muerte o la sombra envolvente del espanto. Un sobreviviente reacciona vomitando ante los cadáveres, sin duda una instintiva y natural reacción por el horror que le produce aquello. Para eso habéis nacido es una coletilla amargamente irónica con que Goya remata la imagen. No hubiera hecho falta. El verdadero lenguaje está implícito y la clave es ese vómito. La auténtica denuncia. Al Goya genial, clarividente, testigo, acusador y de atormentada personalidad, no se le puede objetar ni enmendar nada. 

Me ha venido a la mente ese grabado cuando he relacionado dos textos. Por un lado las interpretaciones que se exponen en el ensayo Goya y el abismo del alma, del profesor húngaro László F. Földényi. Por otro, dos textos del poeta sirio palestino Ghayath Almadhoun, en su web Poetryng the World!. Dejo aquí dos textos suyos, Nosotros y Masacre. En ellos late el vómito de Goya y el de Ghayath Almadhoun.


  


NOSOTROS 



Nosotros, que estamos esparcidos en fragmentos, cuya carne vuela por el aire como gotas de lluvia, ofrecemos nuestras profundas disculpas a todos los habitantes de este mundo civilizado, hombres, mujeres y niños, porque hemos aparecido involuntariamente en sus pacíficos hogares sin pedir permiso. Pedimos disculpas por haber estampado partes de nuestro cuerpo cercenado en su memoria de blanca nieve, porque hemos violado la imagen del ser humano normal y entero a sus ojos, porque hemos tenido la impertinencia de aparecer repentinamente en los informativos y en las páginas de Internet, desnudos salvo por nuestra sangre y nuestros restos carbonizados. Pedimos disculpas a todos aquellos que no tuvieron el valor de mirar directamente nuestras heridas por temor a horrorizarse demasiado, y a los que no pudieron terminar su cena después de haber visto inesperadamente imágenes frescas de nosotros en la televisión. Pedimos disculpas por el sufrimiento que causamos a todos los que nos vieron así, sin adornos, sin que se intentaran unir o recomponer nuestros restos antes de que apareciéramos en sus pantallas. También pedimos disculpas a los soldados israelíes que se tomaron la molestia de pulsar los disparadores de sus aviones y tanques para hacernos volar en pedazos, y lamentamos el horrible aspecto que teníamos después de que apuntaran sus proyectiles y bombas directamente a nuestras blandas cabezas, y por las horas que tendrán que pasar en las clínicas psiquiátricas, tratando de volver a ser humanos, como lo eran antes de su transformación en repulsivos fragmentos de cuerpo y que les persiguen cada vez que intentan dormir. Somos lo que han visto en sus pantallas y en la prensa, y si hicieran un esfuerzo por encajar las piezas, como un rompecabezas, obtendrían una imagen clara de nosotros, tan nítida que no podría hacer nada con ella. 


Ghayath Almadhoun 
Translated from English by Constanza Mendoza & Carlos Soto Román



(Fotografía de Abed Rahim Khatib/Flash90)


MASACRE 


Masacre es una metáfora muerta que se está comiendo a mis amigos, comiéndoselos sin sal. Eran poetas y se han convertido en Reporteros Con Fronteras; ya estaban cansados y ahora están más cansados. 'Cruzan el puente al amanecer a paso raudo' y mueren sin cobertura telefónica. Los veo a través de gafas de visión nocturna y sigo el calor de sus cuerpos en la oscuridad; allí están, huyendo de ella, por más que corren hacia ella, entregándose a este enorme masaje. Masacre es su verdadera madre, mientras que el genocidio no es más que un poema clásico escrito por generales pensionados. El genocidio no es apropiado para mis amigos, ya que es una acción colectiva organizada y las acciones colectivas organizadas les recuerdan la Izquierda que los defrauda. 

Masacre se despierta temprano, baña a mis amigos en agua fría y sangre, lava su ropa interior y les hace pan y té, luego les enseña un poco sobre la caza. Masacre es más compasiva para mis amigos que la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Masacre les abrió la puerta cuando se cerraron otras puertas, y los llamó por sus nombres cuando las noticias buscaban números. Masacre es la única que les concede asilo sin importar sus antecedentes; sus circunstancias económicas no le molestan a Masacre, ni a Masacre le importa si son intelectuales o poetas, Massacre mira las cosas desde un ángulo neutral; Masacre tiene los mismos rasgos muertos que ellos, los mismos nombres que sus esposas viudas, pasa como ellos por el campo y los suburbios y aparece repentinamente como ellos en las noticias de última hora. Masacre se asemeja a mis amigos, pero siempre llega antes que ellos a las aldeas lejanas y a las escuelas para niños. 

Masacre es una metáfora muerta que sale de la televisión y se come a mis amigos sin una sola pizca de sal.


Ghayath Almadhoun 
Translated into English by Catherine Cobham, and translation into Spanish through English by Mariana Morena.



Para el que quiera ampliar informaciones sobre el conflicto Israel/Palestina o en general todo el Próximo Oriente ahí van dos enlaces. Mondoweiss es un medio estadounidense con visión crítica e independiente. +972Magazine es un medio israelí antisionista y crítico con el gobierno.








lunes, 15 de abril de 2024

Ejercicios de instinto (Sibilinas)

 



Cada hombre que recurre a ella teme
sus sentencias 
y los verbos conjugados en futuro
                   ¿generan más certeza o más indecisión
en los expectantes que anhelan un destino favorable?

los hombres se inquietan más con sus profecías
que con el mandato de los dioses
y la consideran intermediaria
                   mas no entre las divinidades y los mortales
sino entre el pasado insatisfecho y el porvenir inseguro

la elección es una apuesta de osados o imprudentes jugadores
                




*Pintura de Michelangelo Buonarroti

jueves, 11 de abril de 2024

Ejercicios de instinto (Aprensiones)

 


Miedo, miedo a perder
no ya la memoria sino lo aprendido 
o debo decir lo aprehendido
lo que un día y otro así y sujeté a mi cuerpo
las voces o visiones o íntimas calideces
obradoras de lo que soy y gocé
aun lejanas o ausentes las invoco
último recurso ante los extravíos
para perder los miedos



martes, 9 de abril de 2024

Ejercicios de instinto (Ancestrales eclipses)

 



Intranquilas las nubes ulularon y el fragor de los árboles 
cesó como si un hachazo hubiera derribado el bosque

fue el desconcierto en las manadas y cedió
el rumor de los ríos y el aliento se contuvo en todas las bocas

y nosotros ¿qué hicimos nosotros
cuando el día no dudó en suicidarse?

¿qué hijo parió en el fondo de la caverna
la hembra del hombre bajo el incierto signo del cielo?

el anciano brujo metió las manos en la hoguera 
que ahumaba aquel abrigo de piedra y frío

luego las elevó ante el horror del clan
expandió estrellas invisibles en su entorno y pontificó:

si el astro nos niega la luz tomémosla de las brasas 
y hagámosla crecer para que al menos nuestros hijos sigan viviendo

debió ser la fe en el instinto 
la que hizo ganar el pulso al día

fue entrañable pero sencilla la ceremonia de despedida al inmolado




domingo, 7 de abril de 2024

Ejercicios de instinto (Relecturas)

 



Tersura extensa y receptiva en la que se escribieron 
los relatos más vivos que nunca haya narrado una piel 

Tintas indelebles de labios lentos y caligrafías de frágiles dedos 
supieron registrar la memoria de agudas sensaciones 

Alguien que no fueras tú ni gozara de tu emocionada sed de saber
¿podría traducir un texto cuidadosamente ocultado a ajenas miradas?

Discretamente se guarecen sus sintaxis en una gaveta secreta de tu cuerpo
esa que en la soledad abres para reincidir en una lectura imaginaria






*Fotografía de Mona Kuhn

viernes, 5 de abril de 2024

En nombre del sufrimiento judío del pasado

 



Israelíes: acordaos de la soah, si es que aún os queda una pizca de compasión. ¿No sirve de nada la memoria del pasado? ¿No es norma ética la experiencia del sufrimiento que vuestros mayores padecieron bajo el holocausto nazi? Lo padecido, ¿solo os ha enseñado a ser verdugos y a reproducir la opresión, el apropiamiento y la muerte sobre los vecinos de Gaza? ¿Creéis resolver el problema expulsando a vuestros hermanos palestinos de los territorios y ocupándolos a sangre y fuego? Decís combatir el terrorismo pero engendráis terrorismo a dos bandas: con vuestra actitud directa y violenta y germinando el odio en los otros, cuyos hijos no os lo perdonarán en el futuro. ¿Pensáis que vais a poder vivir en paz de ahora en adelante, si es que alguna vez lo habéis hecho, solo porque el respaldo de los Estados Unidos os permite vuestra acción terrible de estos días? En nombre de la dignidad, de la legalidad, de la inteligencia y de una moral merecedora de tal nombre aristotélico, acordaos de los siglos en que fuisteis perseguidos. Contasteis siempre con la simpatía y solidaridad de muchos de nosotros que, incluso en un país como España que, en el pasado, aun siendo tan de aquí como los cristianos, fuisteis expulsados por un reinado católico, seguimos valorando y recordando a nuestros hermanos sefarditas del exilio forzado. Pero habéis traspasado todas las líneas rojas de la convivencia, del justo humanitarismo y, simplemente, de la generosidad y la tolerancia con los otros. Impidiendo la paz, la vida digna y el reconocimiento de los derechos humanos. Ahora mismo vuestro crédito está por los suelos.



*Foto tomada del Memorial Yad Vashem sobre el holocausto nazi, sito en Jerusalén.

miércoles, 3 de abril de 2024

Ejercicios de instinto (Iluminación)

 


¿De dónde la luz?            
        ¿Llega del cielo o emerge 
desde la llama oculta 
en los abismos de la tierra?

A la orilla del arroyo
con la mirada fija en el chapoteo de las ranas
como hacías de niño
        vuelves a las viejas preguntas.

¿Será que la luz siempre estuvo aquí
aunque los hombres nazcamos de las tinieblas?

        La respuesta fluye presurosa e inaccesible
en el imparable curso de la corriente
que inexorable te engulle.





lunes, 1 de abril de 2024

Ejercicios de instinto (Sujeciones)

 





Y allá al atardecer
        no tan lejano 
detendrás tus pasos 
suspirarás absorto 
te obsequiarás con la travesura
       de una sonrisa

sujetarás al sol





*Ilustración de Balbi López Santos

sábado, 30 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Tiempo es materia. Materia es tiempo. Y Richard Serra)






¿Fueron sus curvaturas?¿Acaso sus concavidades? ¿Tal vez las espirales? ¿Sin duda lo elíptico? ¿O unas rectas que se distraían formando paralelepípedos? La geometría es forma y medida. Preserva la solidez de cualquier mineral en su estado bruto. Sortea así la materia del tiempo, tan sinuosa. 

¿Recuerdas cuando jugábamos al esconderite lerite lerón? Los espacios más cavernosos nos atraían. Era el instante de la fuga, de la ocultación de lo ordinario, del escape a la conceptual rectitud que se nos imponía. 

La capacidad del artista orfebre. Lo grande es pequeño. Lo pequeño es enorme. Lo simple es complejo. Lo complejo se reduce. Los volúmenes son lo que la mente del hombre quiera que sean.

Yo no salía nunca. Se me daba muy bien la permanencia en los recovecos de la casa ruinosa, bajo las higueras, acostado en la estrecha acequia junto al muro. Todos me llamabais a gritos. Yo me perdía en mí mismo. Me separaba del grupo. Me dejabais por imposible. Ya entonces la tribu me llevaba a la soledad.

Las vidas de los materiales. Sus movimientos en dos sentidos. Uno temporal: cualquier avance se detiene antes o después. O se demora. Otro espacial: permanecen en un espacio preciso.

Nuestra imaginación nos hacía estar en otra parte. O tendíamos a ir ese otro impreciso lugar. Hubo quien al crecer resultó ser práctico, seguir lo rectilíneo, y asumió otros juegos marcados y sus distancias medidas. Otros concebimos la vida como juego continuo. Se trataba, se trata, de adecuarnos ficticiamente a sus modalidades pero a la vez trazar los signos que nos enseña la naturaleza interior. Y construir una morada que nos permita sobrevivir sentidamente. Auto instigándonos a un descubrimiento sin fin.

La observación y el pensamiento son aliados de las obras. La materia se ofrece pero los hombres deciden qué hacer con ella. El creador puede transformarla para su íntima interpretación. O puede prestarla para que la obra sea aplicada con lo que la sociedad llama la practicidad. En cualquiera de los dos casos a los individuos se les ofrece la posibilidad de la contemplación. Y también el acogimiento.

Me dices que sigo empeñando en jugar al escondite como entonces y que acaso por eso nunca llego a nada, a nada reconocido por la grey, a nada enaltecido como valores ad hoc. Pero ¿a dónde hay que llegar? ¿Cómo buscar tu propia materia si no te apartas de la que se te vende como falsa?

Cualquier progreso no es lo que parece. El progreso es un concepto cultural y no sé si existe como biológico, pues ¿en qué sentido se avanza y hay superación? Pero también la cultura es materia. O una elaboración de la materia con los perfiles que el humano ha ido marcando a lo largo de su recorrido temporal.

Te has avergonzado de que en el museo me moviese entre las portentosas figuras de acero como un crío. Ágil, inquieto, yendo para adelante y para atrás, tocando. ¿De qué otro modo podría haberme comportado para poder sentir aquellas estructuras que ora me parecían gigantescas, ora adaptadas a mi proporción, pues era yo quien crecía?

La obra del artista se somete al individuo que la mira. Metáfora. La forja no es más que el desarrollo que cada individuo logra de sí mismo. Metáfora añadida. La oxidación nos habla de la transformación de nuestros cuerpos. Envejecer  no es abandono, es epifanía de nuestras posibilidades.








* Richard Serra retornó a otro estado de la materia el pasado martes 26.