La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose. Karl Kraus.



domingo, 24 de junio de 2018

Deriva de Epicuro















"...Así mismo dispongo que el Jardín sea la morada de todos los que atiendan a la filosofía en mi  escuela, y también la de sus herederos, para que conserven el Jardín del modo que les parezca más seguro, y lo mismo hagan aquellos a quienes mis sucesores lo confíen".

Epicuro de Samos, Testamento.


CLARIDAD relajada de la tarde. Antes de que el filósofo existiera en vuestra vida ya ejercitabais la cita cotidiana en el jardín. ¿Qué fue primero? ¿El pensamiento, la palabra o el beso? Quién pudiera sentirse de nuevo acariciado por aquella iniciación que iba de la mano. Nostalgia de primitivas verbosidades que hilaban con alegre energía razonamientos y seducciones. Nunca conocisteis el tedio. Al orden en vigor contraponíais propuestas arriesgadas. A veces avasalladoras. No, los primeros besos, como las primeras disputas acerca de la visión del mundo, no fueron torpes. Volveríais a repetirlo todo. Era la lenta entrada en el jardín perfumado de las ideas y en el frondoso ámbito de la pasión. El jardín epicúreo siempre permanece abierto.


   

sábado, 23 de junio de 2018

Deriva del torcimiento

















DICES haber practicado el saber torcido. Quédate en él, ahora que sabes mejor que nunca que no hay meta. Al menos ese recorrido sinuoso te ha enseñado lo que para otros permanece oculto y te entretiene placenteramente. De recoveco en recoveco elegiste, sin saberlo, tu paradójico y particular recto camino. Entre salto y salto no te importaron las jugadas, aparentemente torpes, que te hicieron perdedor. ¿Perdedor? Saber que no se llega a parte alguna es vencer las ilusiones vanas que solo conducen a la angustia y a carecer de uno mismo. Vive al sesgo, aunque ello implique desatinos.


viernes, 22 de junio de 2018

Yo también soy carne humana





Según el ministro de Interior italiano los migrantes (o emigrantes o inmigrantes, según el punto de vista del statu quo) no tienen siquiera el reconocimiento de individuos o personas. Son simplemente carne humana. Eso ha dicho Matteo Salvini, ministro del interior de Italia, del partido ultra Liga Norte. Aunque todos tenemos una faceta en que somos carne de mercado -el capital es lo que nos convierte cuando trabajamos a cambio de un salario, y lo ratifica aquella teoría de la plusvalía y de la alienación que emitió el filósofo alemán del XIX- al menos somos una carne pagada, con todos sus altibajos y riesgos. Pero los que huyen de la miseria y de la persecución ni siquiera eso. Son lo peor de lo peor. Su ser queda reducido a carne para la mentalidad energúmena y racista. Salvini sabe de sobra que sus referentes históricos (recuérdese Abisinia, por ejemplo) utilizaron esa carne humana para enriquecerse. Qué ambivalente y desigual es la política y la cultura italianas. Capaz de lo más elevado y llevando el camino, de nuevo, de lo más abyecto. El escritor Roberto Saviano, amenazado por la mafia, lleva años con escoltas. Como ha denunciado en público al ministro citado, este le amenaza con retirarle la protección. 

No tiene pérdida el artículo suyo que sale hoy en El País. No se lo pierdan. 


https://elpais.com/internacional/2018/06/21/actualidad/1529606732_902146.html




(Fotografía de Stefania D'Alessandro, Wireimage, tomada de El País.
 El escritor Saviano rodeado de guardaespaldas)




jueves, 21 de junio de 2018

Deriva mediterránea

















VARADOS en aquel rincón de la vieja taberna, apagado el griterío de los insurrectos, atrás ya sus pasos agitados sobre los últimos adoquines, humedecidos por la salinidad mediterránea, estremecidos por el lenguaje secular de las campanadas de la iglesia gótica, toques de incendios, de revueltas, de ceremonias, de acatamientos, que conmovieron antes a individuos de otras generaciones, ambos se miraron curiosos, fluyendo sus fúlgidas miradas con aturdimiento, sin recelos, y se reconocieron desde sus orígenes dispares, ella tan joven, él tan reacio a que su madurez le obstaculizara la juventud perdida y aún deseada, sortearon con sus palabras, sus bocas y sus gestos un día y otro enternecidamente el damero de lo prohibido, dispuestos a decidir sus movimientos sobre la marcha, hasta que de pronto un atradecer de luz atenuada, sin saber por qué, la partida quedó inconclusa y el bar perdió a sus más entregados amantes.



miércoles, 20 de junio de 2018

Leyendo a Ortega por lo que me toca





"¿Quién es ese o esos otros a quienes encargo de ser yo? ¡Ah!, nadie determinado; ¿quién es el sujeto responsable de ese decir social, el sujeto impersonal del se dice? ¡Ah!, pues...la gente. Y la gente no es este ni aquel -la gente es siempre el otro que no es precisamente este ni aquel- es el puro otro, el que no es nadie. La gente es un yo irresponsable, el yo de la sociedad  -o social. Y al vivir yo de lo que se dice y llenar con ello mi vida, he sustituido el yo mismo que soy en mi soledad por el yo-gente-me he hecho 'gente'. En vez de ser mi auténtica vida me la desvivo alterándola.  (...) Lo que decimos es simplemente que la vida tiene realidad -no bondad ni meritoriedad, sino pura y simple realidad en la medida en que es auténtica, en que cada hombre siente, piensa y hace lo que él y solo él, individualísimamente tiene que sentir, pensar y hacer".

José Ortega y Gasset, En torno a Galileo.


Con qué ligereza se usa hoy el término gente por parte de ciertos ideólogos y políticos. Desaparecidas ¿por generación espontánea? las clases sociales tal parece que nos movemos en una nebulosa abstracta en la que, aunque todos sabemos quién tiene y quién no tiene, quién madruga y quién pasa en vela de ocio todas sus horas, quién es feliz y quién padece, una extraña y absurda sensación pseudo igualitaria nihilista y uniforme nos persigue. No somos ni ricos ni pobres, no somos ni obreros ni empresarios, no somos ni ignorantes ni sabios, no somos cuerpo ni emociones, somos gente, se nos dice. ¿Pertenecemos todos a un engendro fantástico que se denomina de ese modo? ¿Un mundo irreal donde no se expresan sentimientos individuales y cuyas manifestaciones responden más bien a las órdenes de unos oscuros poderes y de otros no más claros aprendices de brujo? Entonces a mí, ¿no me es dado sentir y reflexionar en ni siquiera una parte alícuota y mínima del ente gente? ¿Dónde ha quedado mi individualidad en medio de ese barullo reduccionista? Me quedo mejor meditando las palabras de Ortega, esas valen por sí solas.




(Pablo Picasso, Minotauro tirando  de una carretilla, 1936)


domingo, 17 de junio de 2018

¿Va de fútbol? ¡Va de memorias!




Estrems, Solé, Mirlo, Matito, García Verdugo, Endériz, Zumalabe; Macario, Benítez, Martínez, Aramendi y Morollón...Temporada 1960-1961, creo, ¿cuántos años dices que tenías, pequeño? No eras futbolero y si pisaste el viejo Zorrilla fue ocasionalmente, allá cuando venía el Osasuna y un compañero de tu padre te llevaba con él y con su hijo a ver el partido contra los rojillos. ¿Entender? Nunca entendiste, ni ese ni ningún deporte; quiero decir, que no has conocido las reglas ni a medias ni a fondo. Fuiste mal alumno. ¿Jugar? Naturalmente, pero a lo loco, nada de ser de los mejores de la clase en el equipo y si te podías zafar lo hacías, sin mayor problema. En los recreos siempre preferiste los juegos dialécticos o de simular aventuras, y además se imponía una fuerza mayor: los más grandes o los más bestias, solían ser los mismos, daban unas patadas y unos balonazos que se te quitaban la ganas. Claro que ya entonces cundía algo de amor propio y si no contaban contigo a veces no te gustaba. Así que tampoco eras un chico de conversación deportiva los lunes y menos de euforia o tristeza por triunfos o derrotas; sabías cómo habían quedado algunos partidos, para no estar al margen, y para de contar. Eso sí, ¿recuerdas el juego de las chapas? Las gaseosas y cervezas ya se cerraban entonces con una chapa, creo que de mejor material que las actuales. Por una parte servían para coleccionar las marcas, pero por otra las utilizabais para eso, para el juego de las chapas. En el envés, su interior, vaya, se ponía la foto de un jugador de tu preferencia o de un ciclista, se bordeaba con cera para que no escaparan -los chicos más lujosos o mañosos, o ambos caracteres, aunque acaso se lo hicieran sus hermanos mayores, ponían un cristal incluso-   y hala, a darle al corazón y al pulgar, al unísono, para que avanzaran por una línea de la que convenía no salirse. ¿Sería parte del ordenamiento moral de la época eso de ir por el recto camino incluso en un juego? Alguno se preguntará: pero ¿te acuerdas de los nombres del equipo? Pues no sé, pero lo más divertido era cuando ibas a la peluquería: cada veinte o treinta días máximo te mandaban a poner la testa ante el peluquero, no como ahora, que pareces un bohemio en tiempos de ausencia de bohemia. Un corte de pelo, entre espera, trabajo del artista de las tijeras e interrupciones para desatar la pasión del fútbol, podía llevarte fácilmente una hora u hora y media. La barbería atestada, atención por orden de caída, aguante a los adultos del sexo masculino con el tema del partido anterior o próximo de la semana. Y ya digo, entre el olor a Floïd, el del jabón de afeitar y los sudores del personal, aquello era un ambiente más propio de la España eterna que no acababa de deseternizarse. Tú callado, aguantando estoicamente, mirando a las musarañas o divertido porque el peluquero dejaba de lado tu rapado y se encaraba con un disidente de sus teorías conspiratorias sobre la buena o la mala marcha del equipo. Aquellos nombres de los jugadores duros de entonces se repetían una y otra vez como objeto de ensalzamiento o crítica, y hay que ver lo que saben los hinchas de fútbol, pensabas. Y cómo arreglan al equipo como quien arregla España, que se decía mucho entonces. Memorias, memorias, memorias. Sin el poderoso recuerdo de aquellos pases obligados por la peluquería para salir casi al dos y con flequillo ¿qué hubiera dicho yo de fútbol?



(Foto del Real Valladolid en mis tiernos años de infancia) 


sábado, 16 de junio de 2018

Cuando acecha alguna pesadilla




De vez en cuando alguien dice: ¡chitón! ¿Ordenando acallar voces? Simplemente tratando de escuchar los sueños. Y ¿quién se resiste a ellos?

https://ehchiton.blogspot.com/


(Fotografía de Evgeniy Shaman)


viernes, 15 de junio de 2018

Deriva de las fotografías que callan





CONTEMPLACIÓN de viejas fotografías. Sepias, grises, cromáticas. Personajes que te miran y que tú ahora repasas. ¿Qué buscas en ellos? A algunos los años los han vuelto irreconocibles. Otros, la mayoría, son solo personajes de estampa. Incluso hay bastantes que no has llegado a conocer jamás, pero sobre los cuales algo te contaron. ¿Quiénes fueron realmente todos ellos? Un nombre, un vínculo, una edad, ciertos acontecimientos. Eso es todo lo que sabes. Más allá de estos vagos datos, ¿qué conocimiento tienes de ellos? Si de los individuos que llegaste a tratar supiste siempre algo insuficiente, ¿qué cabe pensar de aquellos cuyas referencias, aparte de la imagen fija, fueron orales por mor de tu madre o de tu abuelo? ¿Son fotografías fieles o traidoras? Ay, aquellos familiares o amigos que fueron un día cuerpo y expresión para tu percepción de niño, ¿eran como se manifestaban contigo? ¿Qué protegían que nunca te fue revelado? ¿Qué ocultaban con celo que para cierta gente eran ángeles y para otra demonios? ¿Qué visteis, qué escuchasteis, qué tocasteis?, les preguntarías ahora. La vida se desgajó hace tiempo del personaje que contemplas, al que interrogas. Ni siquiera te consuelan aquellos que aún viven, apesadumbrados por su decrepitud, abrumados por el olvido que todavía respiran. ¿Testifican cuando los ves en el mismo sentido que lo haces tú? Tantas cosas se han ido desalojando de ellos y, algo peor, algunos ya no saben andar en otra dirección que no sea la del naufragio.



miércoles, 13 de junio de 2018

Deriva de la extrañeza














BRAMAS  como un animal desorientado, a medida que vas perdiendo territorio.



(Fotografía de Taichi Gondaira)


lunes, 11 de junio de 2018

Deriva del arcano
















A AQUELLA oscura caverna llegaba el eco de tantos sonidos fieros, al que se infiltraba a través de las grietas más insignificantes lo llamabas viento, océano a otro que rugía con su quemante humedad penetrando las entrañas, al que periódicamente hacía vacilar tu suelo lo llamaste sacudida, al espantoso e inextinguible resplandor que devoraba el valle fértil lo pusiste devastación, al grito de las heridas simplemente sangre, vida dijiste de los vagidos estridentes que emanaban desde el chorreante regazo de la hembra, y a la queja desgarradora que apagaba a los otros hombres para siempre la denominaste arcano, pero ¿y a los desmesurados bramidos del amor?, ¿por qué a nada nombraste amor?



(Fotografía pintada de desnudo, de Saul Leiter)

sábado, 9 de junio de 2018

Deriva del hacer













QUIÉN SE ACUERDA hoy de los viejos profetas que denunciaban los abusos, que ponían el dedo en la llaga de las vanidades, que execraban los provechos obtenidos desde el poder, que lamentaban las desgracias de los sometidos. Ay, pero tú, que apenas creíste en aquellos personajes que te parecían justicieros, ¿a quién vas a invocar? Solo te vincula a ellos una especie de relativa desesperación compartida que, no obstante, bascula a tu favor. El hombre, no importa si anónimo, que hace con razón y lógica en nuestros días es mucho más recto, sabio y constructivo que los que farfullaban desde sus ególatras columnas del desierto para no aportar nada. 


(Fotograma del film Simón del desierto, de Luis Buñuel)


viernes, 8 de junio de 2018

Deriva interrogante
















"...voy por tu cuerpo como por el mundo"

Octavio Paz, Piedra de sol.



EN QUÉ momento fue la caída, que desde entonces soy el ausente.  



(Fotografía de Tono Stano)


jueves, 7 de junio de 2018

Deriva del atardecer











DESLIZANTES atardeceres en que el sol, a nuestra espalda, nos envidiaba. De aquella juventud, que era más auténtica cuanto más pretendíamos descubrir, ¿que nos ha quedado? Dices que una vez fue y que ahí está. Dices que no hemos perdido al anhelo por la búsqueda, si bien por otras sendas. Dices que hay que asumir la mirada a Poniente para ser feliz. Pero la memoria de los sentidos es plañidera.



(Fotografía de Karen Szekessy)

martes, 5 de junio de 2018

Deriva del irreductible





NO ERES quien habla al espejo cada mañana. Ni este se dirige a ti provocando un diálogo sereno. ¿Que no acabas de vislumbrar a un tercer personaje que se interpone entre el espejo y tú? Legañoso, socarrón, escéptico os hace guiños a ambos. Su mirada se infiltra por vuestras retinas, cómplice y exigente. Propone tu reducción a un tiempo histórico anterior a la existencia del reflejo. Pero tú te resistes. Te muestras irreductible.


(Fotografías de Duane Michals)

domingo, 3 de junio de 2018

Deriva de la dibujante




MIENTRAS ella dibujaba una y otra vez minotauros él se perdía en su laberinto. 



(Picasso, de la Suite Vollard)


sábado, 2 de junio de 2018

Me voy al desierto (con Baltasar Lobo)




Me voy al desierto en busca del silencio. También de la belleza. Ambas aspiraciones son inalcanzables pero de vez en cuando conviene saber que existen. La obra de Baltasar Lobo nos proporciona una posibilidad tangible. Les invito a que me acompañen en mi deriva de hoy. 


http://eltaklamakan.blogspot.com.es/





(Fotografía del escultor en su estudio de París en 1983, realizada por Jean Marie del Moral) 


jueves, 31 de mayo de 2018

Deriva del aire




















IMPÁVIDA transgresión del aire. ¿De qué lado estás tú? ¿Del perfume de los jardines babilónicos o del hedor de las cochineras de aldea? El viento que traslada los aromas y aguza el sonido de las voces te apuñala en vertical y divide tu cuerpo. Ocultas las heridas. Las vestales salen a recibirte. Los guerreros rinden sus lanzas a tu paso. Los cónsules te ofrecen la toga y el laurel. No siendo tú nadie, ¿por qué se deshacen en símbolos de la concordia? No viendo en ti signo alguno de sometimiento, ¿por qué te temen? ¿Admiran en tu porte despojado al humilde aventurero que expande cantos armoniosos y relata historias de otras regiones del orbe? Han oído que vienes de otras orillas. La mirada que ellos perciben de ti no sobrepasa su altura. No entras en su tierra dispuesto a apoderarte de sus bienes ni de sus pobladores. Necesitan al desconocido porque en su confusión te reconocen como hijo de Eolo.



miércoles, 30 de mayo de 2018

Deriva del relámpago














APENAS el relámpago ilumina la tarde que se acaba, ellos se buscan desesperadamente, huyen del castigo de la separación y miran hacia todas partes, como si fuera de ambos estuviera la respuesta. El encuentro es una precipitación al fin del abandono. No hay senda más intrincada, pero a la vez más útil, que la que bordea el interior de los hombres y conduce a los rincones más inexplorados.



(Eddy Van Gestel, photo)

martes, 29 de mayo de 2018

Deriva de Selene en su plenilunio














"Aún hoy la recuerdo
preciosa,
y aunque me esforcé cuidadosamente
no contemplé en parte alguna
un rostro como el suyo".

Bilhana, de Los cincuenta poemas del amor furtivo.



SALES a la noche y te la encuentras. Las chicharras corean tu paso, los grillos se acompasan a su luz, los perros se encelan. Caminas junto a la corriente refrescante que zigzaguea el fondo del valle y Selene te guía.  ¿Dónde vas, pequeño hombre? La pregunta, amable e incluso cariñosa, no te sorprende y ella se siente tan opulenta que hace que te mires con condescendencia. Has estado a punto de responder que en busca del equilibrio, como el planeta que te acoge, pero sabes que el eco de allá abajo puede revelar los secretos de tu marcha. Por qué, Selene, ¿por qué  creces, disminuyes, te ocultas, incluso mueres hasta eclosionar de nuevo, en la inmensidad flotante del silencio? ¿Acaso para recordarnos a los humanos nuestro ciclo  de los días contados? ¿Tal vez para sugerirte como rectora moral de nuestros torpes y desmedidos comportamientos? ¿O llegas ofreciéndote como maternidad necesaria que nos regenere desde un vientre paciente e inmortal? En noches como esta los  hombres son más pequeños, y se pierden por llanos, laderas, escarpes y tesos de sus sueños en busca de luz. Precisan entender un poco de su lado oscuro. Y tú Selene, con tu fuego especular, intenso pero efímero, los redimes.



(Escultura de la diosa Selene, la Luna, obra de Baltasar Lobo)


domingo, 27 de mayo de 2018

Deriva de unas pisadas




















HAS entrado en la casa deshabitada y detrás de ti llegan otras huellas de lluvia. Crees ser el único que ocupas la desolada habitación, y las pisadas, cuyo tamaño es desigual respecto a las tuyas, te inquietan. Elegí hacer el camino solo, piensas, no puede ser que me haya seguido nadie y menos quien me ha olvidado. Permaneces quieto, luego giras completamente. Las mismas marcas sobrepasan tu ubicación, trazando círculos de reconocimiento alrededor del cuerpo. Un perfume suave; un calor denso; un roce invisible; una inteligencia secreta. Estás aquí, exclamas, sin poner nombre. Entonces le preguntas cómo ha llegado a dar contigo. No invité a nadie a mi soledad, dices molesto. Ella, por respuesta, pisa con sus huellas las tuyas. En ese momento un pálpito te dice que nunca se había alejado de ti. Te acercas a cerrar la puerta. Nada te urge. Afuera, sequedad.



(Fotografía de Willy Ronis)


sábado, 26 de mayo de 2018

Deriva de espectros














TRANSPARENCIA por las calles del barrio antiguo. ¿Sirve de algo situar miradas sobre la acera, a la puerta de una tienda, en el ábside de una iglesia...retrotrayendo el pensamiento décadas? Esas reconstrucciones que habilitas para que se ponga el hombre mismo a prueba es un ejercicio silencioso. Nada de contar a nadie, salvo que otro te diga que él lo hace también. Sombras que se reivindican más nítidas, efigies inciertas, cuerpos borrosos, personajes vagos que de pronto se muestran diáfanos. El repertorio de individualidades resucita para tu contemplación. ¿Se encarnan por tu voluntad o son espectros benéficos que se te aparecen? Repoblados en sus sonrosadas carnes, activos en gestos, expresivos en sus peculiares tonos de voz, característicos en sus andares, parecen deseosos de esperarte. ¡Y tú les hablas! ¿Quién dijo que la trascendencia no existe? Mientras un solo tipo como tú luche por la supervivencia también sobreviven aquellos seres desaparecidos. Don imaginativo, hazte cuerpo y sangre para comprenderlos. Compensa ahora la cuenta que quedó abierta con ellos mientras estaban vivos.    



(Ilustración de Frédéric Pajak)


jueves, 24 de mayo de 2018

Deriva de la desgastada voz















PRUEBAS a leer en voz alta, como tanto te gustaba en otros tiempos. Pero al invocar la palabra se precipita la conciencia de tu fragilidad. Los textos no se reconocen de mano de tu voz. Los tonos son un filo de sierra gutural. Los significados se sienten traicionados por la garganta herida. ¿Serán menos auténticos? ¿Tendrán otra oportunidad de reescribirse? Mis antiguos oyentes se quedarán huérfanos, finges, como si el Tiempo no fuera ahora más opaco que nunca. Cierra la boca y lee. Pon sonido sin emitirlo. Haz que las frases gesticulen. La mente proporciona recursos. Levanta un bastión dentro de ella que proteja las palabras. Pero ¿dónde queda la oralidad añorada? En tu relato interior. En la crónica enmudecida de tu propia historia.



(Foto de Lee Jeffries)

martes, 22 de mayo de 2018

Deriva del poeta entre dos fuegos














"Cansado estoy de ti, dominio oscuro
y tempestad de llama".


Bartomeu Roselló i Pòrcel, En mi muerte (de Imitación del fuego)


EL POETA necio dice temer a la muerte, pero la busca de mentirijillas y se regodea con énfasis. La busca en la distancia porque sabe que pensar en ella de manera recurrente es cosa de vida y no hay tema que no se rinda a su sed de palabras. Teme el fin a medias porque no lo ve próximo y practica una retorcida sutileza: hablar de lo que produce espanto para fumigar con el humo de la ironía la sombra de la negra presencia. Pero hay poetas que pueden hablar con propiedad y razón de la tempestad que les va corroyendo día tras día su lacerado cuerpo; poetas con más pena que gloria, con más olvido que conocimiento, con más bondad que obra. Poetas a los que acompañan dos muertes, la segunda apostada para caer sobre ellos certeramente si la muerte primera falla en su momento. Poetas como aquel, apenas hoy sabido, a los que escoltaban dos balas, una incubada en el pecho, otra flotante en el aire, que se hubiera detenido sobre el hombre de haber fallado su trayectoria la elegida. Fácil es hablar de lo fatídico e inexorable en el juego verbal que practicamos, mezcla de retórica y nadería, desde la retaguardia de las horas monótonas y aparentes. Duro y desabrigado es, por el contrario, recurrir a mentar al dominio oscuro cuando el poeta se ve asediado y puesto cada vez más contra la pared del callejón sin salida. Es la aspereza de los hechos la que dota a las palabras de su verdad. Agria estética de la verdad. Luminosa sinfonía de las luces que se apagan. Aquel poeta doblemente herido, ¿habría sorteado la virulencia del viento de haber sobrevivido a la íntima llama que lo devoró?

  


lunes, 21 de mayo de 2018

Deriva de la fugacidad

















"...huyó lo que era firme, y solamente
lo fugitivo permanece y dura".

Francisco de Quevedo



DESPERTAR y situar ante los ojos las luces del día. No los objetos externos -inmóviles, fieles- sino la perspectiva de uno mismo desde todos los ángulos posibles que permite la insaciable mente. ¿Cuántas ruinas quedan entre las pesadillas de la noche? ¿Cuántos sujetos tratan de emerger desde dentro de ti? ¿Con qué intenciones, fuerzas, propuestas y voluntades? Huyes de lo soñado a lo tangible y viceversa; pertinaz círculo vicioso. Habitas lo fugaz y encima sonríes.



(Fotografía de Jean Marie del Moral)


domingo, 20 de mayo de 2018

El anhelado silencio de las matracas




Vivimos en un país de matracas. Y el que más ruido mete se cree el matraquero mayor. En realidad los que le dan a la matraca lo que pretenden ocultar es el silencio de los corderos. Pero, ¿para cuándo el silencio de las matracas? ¿Para cuándo dejar de escuchar el balido estéril de los borregos?



(Foto de Miguel Auza, Zacatecas, México)

sábado, 19 de mayo de 2018

Deriva de las palabras




















DÍAS en que el sarcasmo le pide dirigirse a ellas. Las espeta: ¿nacisteis para la fidelidad o para el juego sin compromiso? Las palabras entran y salen de su vida como el aire que transita su cuerpo. ¿Cuántas se quedan atrapadas en sus entrañas? Qué empeño en amarlas cuando siempre le dejan tan insatisfecho. Y sin embargo se obceca en desearlas con la pasión de un enamorado adolescente. ¿Qué convivencia quiere con ellas? El instante, el instante, clama alocado uno de sus nombres. La eternidad, la eternidad, susurra prudente y tímido su personaje más anciano. Por qué insistirá en las preguntas. Sabe de sobra que ellas tan pronto le consuelan como le traicionan. ¿Qué sabría de la vida este provecto individuo si no hubiera sentido las heridas y los placeres de las palabras?



(Foto de Jean François Jonvelle)

viernes, 18 de mayo de 2018

Deriva de Anja Franziska Plaschg




Hoy, al menos a estas horas, no tengo ganas de escribir. Y menos de derivar. Solo de escuchar. Sonidos agradables, músicas con armonía, voces tibias, diálogos tranquilos,  palabras prudentes, roces del viento. Tal vez la voz especial de Anja hablando con el diablo.







(Fotografía de Bryan Adams)

jueves, 17 de mayo de 2018

Deriva de una geografía doméstica





















QUEDAS ATRAPADO por sorpresa en una casa lejana. Ves a sus habitantes, hueles los olores, escuchas los ruidos, permaneces atento a las voces. Lo conoces todo pero no tienes nada. Sin embargo percibes con intensidad las luces y la umbría, los aromas de las estaciones, la textura de las paredes. Te ves corriendo por todos los cuartos, subiendo como un alma inquieta desde el zaguán a la azotea. La casa está tan abierta para ti como lo estuvo siempre. Los jacintos y los alhelíes te miman, y el aire que hace corriente acaricia tu cuerpo de púber. De pronto la casa se ha vaciado. Cada manifestación de vida se extingue. Estás solo y no lo aceptas. Al fondo del largo pasillo, junto a la puerta de la terraza, aparece ella. Hace gestos para que te acerques, te sonríe, da saltos para reclamar tu atención. Resistes a su llamada, te arrimas a los muros, tus pies desnudos golpean con extrañeza la tarima. Buscas los rincones. Oyes que te llama por uno de tus nombres. No soy mis nombres, has pensado con nerviosismo resistente. Cuanto más te alejas de donde está ella más te llegan sus voces. Te refugias en un espacio donde domina la oscuridad. Es reconfortante estar oculto y protegido por la oscuridad. La casa nunca había sido muda, pero tú has enmudecido del todo. Agitado y convulso por aquellas llamadas quieres ser sombra de las sombras. Razonas: es el olvido que no permite que se le cuestione. Es la memoria imaginada que rediseña una y otra vez el pasado para que no deje de reconocer su mérito. ¿Te has arriesgado a desaparecer para no quedar encerrado en un mundo que nunca puede suplir al que tuviste? Entonces decides no seguirle la corriente a ella. Para qué despertar.




(Fotografía de Mona Kuhn)


miércoles, 16 de mayo de 2018

Deriva inquisitiva




DIME, ausente, si de volver sobre tus pasos me conformarías de la misma materia. 



(Jorge Molder desdoblándose)

martes, 15 de mayo de 2018

Deriva del renacer




















OCULTO tras los rostros que se desvanecen,  renaces. Quién eres. Nunca se es el mismo tras cada disolución. Solo en parte las reminiscencias siguen actuando sobre ti. El personaje histórico -un tiempo, un espacio, un quehacer, el tejido de los vínculos- acabará siendo suplido por la honesta y llana identidad nombrada simplemente cuerpo. Y de este solo cabe esperar desgastes y a largo plazo debacle. Pero la manifestación cuerpo no es mera sustitución, es verdadera encarnación. Que ello se te revele en su cruda y auténtica realidad miserable, ¿no es a su vez grandeza?



(La mujer entre la hojarasca es obra de Erwin Blumenfeld)


domingo, 13 de mayo de 2018

Deriva de la soledad de Neptuno





















MUTAS desde tu perenne ubicación, dios, padre de las entrañas pelágicas, ¿acaso has ordenado a las aguas que cesen en su flujo caótico? En un rincón fronterizo, semiescondido por cañaverales y sauces, te impones al desorden y te exhibes a la memoria. ¿No habrá sido una concesión excesiva? ¿Han hecho mérito otras manifestaciones de la naturaleza para que te desmarques de tu designio habitual y te asientes en los territorios de las desdichas humanas? ¿U otras fuerzas, superiores a la tuya, lo cual no se nos ha dado compulsar, te han desplazado del solio oceánico? No dudo de que el cálculo no haya sido ciego por tu parte, y que la curiosidad por el hábitat terrestre te atraiga por su aliciente desconocido. Pero, en tu ausencia, ¿quién ordenará el mundo sumergido? ¿No clamarán las aguas por tu retorno, heridas y desairadas a causa del abandono a que las sometes? Elige: o su soledad o la tuya. No te quejes de que los hombres de la superficie te ignoren, ya que no te reconocen. ¿Crees que estás hecho para ser un ermitaño de la tierra seca? Perecerás en una orfandad que no te mereces. Pues los hombres son ingratos.




sábado, 12 de mayo de 2018

Deriva del contorsionista





















ADORMECIMIENTO que trae el impetuoso rumor de los días. Superposición de imágenes sobre cristales rotos. Falsos reconocimientos, angustiosas llamadas de los sentimientos arruinados, estéril reclamación de amores imaginarios, antiguos compromisos devenidos adversos. Onerosas contorsiones que tratan de evitar una mala caída. La vida ordinaria late sin carácter. ¿Que no tienes vigor ni talante para cambiar el rumbo de tu deriva? Ruega que la línea de flotación de las horas no te arroje contra el filo inclemente de la desventura. 



(Philip Trager photo)


jueves, 10 de mayo de 2018

Deriva de las presencias






















UN TEMBLOR te invade de golpe al encontrar a la vuelta de la esquina una ausencia rehabilitada. Las ausencias duermen dentro de nosotros. Sin saber por qué se las rescata de su sueño, del nuestro, y nos cogen de la mano. ¿A dónde nos llevan? ¿Al instante que fue o a la situación que quedó pendiente? Antiguas presencias que no han perdido su imagen, ni su vigor, ni su sensorialidad. ¿Qué tememos realmente? Acaso que ellas no hayan cambiado su tez y nosotros sí. O que dispongan aún de una energía que permite que se conserven enteras. O que sus sentidos sigan receptivos y a la vez entregados, mientras nosotros nos hundimos en la carencia. Acepta ese temblor. Sea cual sea la vuelta que se te depare. Entrégate a su sacudida. Por un instante vibra y no lamentes. Sigues siendo el mismo que una vez -cuando estaban tan próximas ellas- te diste a conocer. Aquellas presencias reveladas tienen memoria. No solo pueden condescender contigo como en los mejores tiempos. También pueden saldar la deuda que no osaron compensar en su momento. Tiembla si quieres, la sorpresa es instintiva. Pero no niegues.



(Eric Kellerman fotografía)


miércoles, 9 de mayo de 2018

Deriva del viaje





"¡Qué gran volumen de aventuras puede captar en tan breve espacio de vida el que se interesa en todas las cosas, y con los ojos bien abiertos a lo que tiempo y azar siempre le ofrecen, no desperdicia en su viaje nada de lo que sus manos pueden asir honradamente!"

Laurence Sterne, Viaje sentimental.


SONRÍES ladinamente cuando oyes hablar de viajes exteriores, las más de las veces experiencias agitadas e incompletas que acaban causando estrés, si no sensación de monotonía. Las ciudades están repletas de visitantes que apenas visitan nada, hojarasca de otoño que cubre los suelos del conocimiento. Te resistes a sumarte al número, a formar parte de una acumulación de cifra que es llevada y traída sin tiempo de parada. Porque la visita, si quieres que te enriquezca, debe de proporcionar parada. Detenerse es disponer del tiempo conforme a ti te parece que debe ser dispuesto. ¿Será por ello que eres desde siempre el modelo secreto de viajero solitario, que precisa retener el tiempo de una ciudad? La ciudad que ves también puede ser la que percibes imaginariamente. Nunca podrás absorber lo suficiente su carácter ni empaparte de su pasado, pero podrás ensoñarla. Viajar es efectuar aproximaciones. Las distancias las marcas tú. Pero ¿es que tendrías que desplazarte a alguna parte para sentir que tanteas la vida y que quieres sujetarla de la manera más sosegada? ¿No es tu mente un territorio y a la vez un vehículo que se activan para disponer de nuevos espacios y asentarse en ellos? ¿Acaso no viajas cuando contemplas en la oscuridad de la atalaya cuanto has ido dejando atrás? Sonríes cual Mefistófeles, jugando la timba de cada jornada. ¿Pensando en la vuelta cuando aún te falta completar la ida?




(Photo: Jack Birns)

martes, 8 de mayo de 2018

Deriva del hombre dentro del hombre




















ERA ETERNO pero no lo suficiente para que hubieras sabido más de él. ¿O no supiste aprovechar su tiempo de paso? Ahora sí, ahora que no hay remedio se te ocurren infinidad de preguntas que en su eternidad provisional no le hiciste jamás. La ausencia del hombre interroga al hombre. Cuán ausentes somos mientras estamos presentes. ¿Quién sabe de nosotros? ¿Cuánto conocemos del otro? Le hablas al hombre anterior a ti que aún habita dentro de ti. Si hubiera sabido más de tu vida, dice el hilo enojado y algo cínico del hombre pendiente que llevas dentro. Le preguntas y el ansia inútil de querer saber te acuchilla la intención. ¿Qué te responde desde la lejanía? El hombre te ocupa y alarga el pulso entre dos hombres. ¿Hasta aquí te persigue su inmortalidad



(Partida del tren por SamBell)


domingo, 6 de mayo de 2018

Deriva de Narciso















SE TE OFRECE en una concha nacarina o en un cuenco de barro o en el envés de una mano. No, no la satisfacción de la sed, sino la sed misma. Cuántas veces has rogado desde la infancia dame de beber. ¿No estabas pidiendo acaso padecer más deseo? No hay trago que te sacie. No hay manantial que agotes. No hay fluido que te compense. Allí vas, te agachas sobre la patena calcárea por donde fluye la corriente, te contemplas, reclamas más de ti mismo. Como mucho piensas: qué buena está. Pero no hay gusto pleno en tu boca ni mirada feliz suficiente en tus pupilas ni memoria que te haya dado paz. Miras la disolución del hombre en el perfil inestable del hontanar. Cuanto más te observas más te extravías en la noción de ti mismo. Dilema contradictorio que te espanta: si abandonas tu propio reflejo, ¿quién aparecerá?



(Una disolución de Andy Denzler)

sábado, 5 de mayo de 2018

Deriva de los pies




"- Con estos pies he caminado mucho -aseguró el hombre, ya empeñado en abrir los cordones para facilitar el calzado-. Más de lo que nadie imagina. Con ellos he estado en muchos lugares, algunos que pueden resultar increíbles, otros de los que ni me acuerdo...Mis pies son todo para mí. Por eso los cuido, no todo lo que debería..., lo que puedo. ¿Qué me haría sin mis pies? No podría volver, no podría volver -repitió el hombre, y terminó de calzarse.

- ¿Volver adónde? - se atrevió el Conde".

Leonardo Padura, La transparencia del tiempo.



SALTAS en un ejercicio acrobático de la memoria. Saltas una y otra vez, das volatines, haces el pino, te retuerces sobre tu columna de recuerdos medulares. Vas y vienes sobre pasos que diste y sobre los que imaginas que otros avanzaron antes de que nacieras. Tan pronto te precipitas sobre generaciones pretéritas, como te dejas caer de pie sobre la tuya propia, esta misma que pensaste que nunca sería historia. Cuántos giros, la de veces que a punto estuviste de quebrar, incluso de romperte el eje, tienes en tu haber. ¿Fueron riesgos inútiles? ¿Sirvieron para algo tantas volteretas audaces, que no fuera sino para medirte a ti mismo? ¿Cuántos aplaudieron el espectáculo con agrado? Era mucho más medible aquella energía, lejana y sencilla, del caminar de tu infancia. Entonces la palanca de tus pies se ponía en acción y palpabas la materia en la verdad de su sustancia. Te sorprende todavía la ágil ceremonia de tu estilizada figura esquivando lúdica los días. Después cuántas veces hiciste que los pies no te condujeran a ninguna parte. Que anduviesen en círculos viciosos. Que pretendieran escalar laderas de difícil acceso. Que echaran carreras que no llegaron a meta alguna. No. Ellos ya no pueden volver sobre sus pasos. ¿Acaso tus pies solo fueron hechos para soñar, saltimbanqui?





(Pies musicales por Ángela Burón)

jueves, 3 de mayo de 2018

Deriva de Elia y el diablo



ELIA se presentó a su manera. Yo te conozco, dijo. No sé tu nombre, pero una vez te soñé cercano. No tengo nombre, le dije, aunque unos me invocan y otros me repudian. Entonces, ¿no debo llamarte de ninguna manera?, insistió. Te conviene no conocerme. Quien lo hace pierde su pasado, le dije pausadamente. No creo que nadie se quede sin pasado, pero por si acaso no me hables de ti, dijo la mujer. ¿Me prefieres dentro de aquel sueño que una vez te desasosegó?, pregunté. Entonces ella recostó su cabeza en la butaca del vagón, cerró los ojos, soñó. No quiero saber tu impronunciable nombre, dijo en sueños, pero no te alejes. 



(Foto de Tony Catany)


miércoles, 2 de mayo de 2018

Deriva del orto que no llega





















DESCRIPCIÓN de un amanecer lento. Te apoyas sobre la barandilla oxidada, el agua escalando el farallón. Te salpicas de su baba furiosa. Un solo olor, una misma corriente, una exquisita soledad. Estremecido ante el ruido ensordecedor, universal y épico, de la masa turbulenta, aturdido por tu inquietante y endeble condición, deseas que el instante permanezca. Sin mácula, incorporal, desposeído. ¿Cuántos milenios tendrá esta convulsa belleza de las tinieblas que me engulle?, piensas con ingenuidad. Rumor de galopada, estremécete ante el paso de los jinetes negros. El orto agazapado, tú inerte, arañando con las garras de la confusión los contrastes. La luz, la oscuridad; la serenidad, la agitación; la apariencia, la hondura; lo denso, lo leve; el tránsito, la muerte. El vacío, la sustancia. Tanta desmesura te hace crecer -¿no te tenías por disminuido ante el abismo?- entre los objetos invisibles, a los que pones nombres. O tal vez los invocas. Pero lo invisible ¿tiene forma, voz, rostro? El llanto de cuanto pereció antes que tú exclama  con angustia para que comprendas. Envuelto en la humedad intuyes el océano, amas su invariable aspereza. No llega el día, el deseo te agota. Pero ¿qué amanecer esperas? ¿Qué clima, qué claridad, que dulzura que rehagan y moldeen tus carnes angostas y ajadas? Inhóspito aislamiento al que te aferras inútilmente. Nada de lo perdido te será devuelto.


(Foto de Eddy Van Gestel) 

martes, 1 de mayo de 2018

Deriva del nutrido



"El que piensa que deja un arte por escrito y, de la misma manera, el que lo recibe como algo claro y firme por el hecho de estar en letras rebosa gran ingenuidad y, en realidad, desconoce la profecía de Ammón al creer que las palabras escritas son algo más, para el que las sabe, que un recordatorio de aquellas cosas sobre las que versa la escritura".

Platón, Fedro.


SIGUE haciendo lo mismo que hacía en sus años de aprendizaje elemental. ¿Deletrear, garabatear, practicar caligrafía, ejercitar redacción, pulsar el primer teclado de una máquina? Soñar, simplemente. ¿Que hay ahora un pequeño público de amigos, muy escaso y sufridor, que atiende benévolamente a sus escritos? ¿Que esa gente viva se codea, y acaso no lo sabe, con los muertos que escribieron y ahora él lee? Eso parece. Pero ese entorno de gente amable, y esos espíritus de ultratumba que le arrastran, ¿no serán una prolongación de sí mismo por otras sendas? O bien: ¿no se estará nutriendo de cada escribiente y dicente que arriesga su opinión? Qué paciencia, piensas, tienen los demás para interesarse por tus ensoñaciones. Dadme, dadme, dadme, suplicas tú a la materia nutricia. Pides a unos y coges de otros aunque no se quejen en sus pupitres ni levanten la voz desde sus letras sepultadas. Necesitas tanto mirarte en ellos para compensar tus oquedades, por las que transita el viento. Quieres probarte en los otros -sus letras, sus aventuras, sus sueños, sus desvaríos-  para comprobar si la sustancia que a ellos les alimenta es análoga a la tuya. Harás bien en evitar la autocomplacencia estéril. Al fin y al cabo embarcado te hallas, como todos los demás, hacia el mismo destino.



(Imagen adjunta: Barthel Beham, grabador alemán, 1502-1540, representando a Czinmon)


domingo, 29 de abril de 2018

Deriva de la búsqueda




OBSESIÓN por la búsqueda. Quisieras que fuera como antes, como siempre. Buscar, ese verbo ilimitado, sin duda una metáfora. Multiplicas su conjugación. Te reproduces con ella. Buscar es deslizarse, colarse por rendijas, asomarse un peldaño al paisaje. Animal te ves, olfateando ámbitos que desconoces, ya contrarreloj. ¿Se trata, una vez más, de aquella lejana búsqueda a ciegas? La busca como fuerza. Identidad del hombre mutante. Pero la búsqueda es algo inasible. ¿Pretendes que te sostenga solo porque en ella te miras? Te ves y no te ves donde empezaste.


(La fotografía del hombre que mira es de Jacob Aue Sobol)


sábado, 28 de abril de 2018

Deriva de lo inconcluso















"¿Los sueños buscan el mayor peligro?"

Jorge Guillén, Cántico.


CONSTRUCTOR de caminos paralelos te crees. ¿Uno, el que tienes, te parece de poco recorrido? ¿Acaso pretendes caminar por dos direcciones que se bifurcan? ¿O temes el horizonte que se te brinda abierto pero que convergerá en lo finito? No se sueña para la vida cotidiana, sino contra sus límites. Absurdo, absurdo, grita el arquitecto de engañosos edificios cuya arenosa cimentación pretende sostener. Pero mientras sueño, edifico, dices. Si bien, ¿te das cuenta que no calculas las medidas correctas y acabas dejando las obras a medias? Te arriesgas a un alzado perpetuamente indefinido, una de esas estructuras que prometían tanto y a la que se acaba llamando la casa inconclusa



(Vela, desvela Evgeniy Shaman)


jueves, 26 de abril de 2018

Deriva de la senectud














OLVIDADAS las canciones, borradas las confidencias de los descubrimientos, apagado el griterío desenfrenado de los juegos, desgastados los mimos, ignoradas del todo las caricias, los ojos se nos fueron achicando, las palabras que nos impulsaban otrora se adentraron confusas en territorios que no sabíamos reconocer, los músculos rezagaron nuestros saltos hasta lo inimaginable, mientras los monstruos maquinaban contra nosotros y el suelo se agrietaba en su fragilidad, y solo entonces, en un ejercicio último de salvación, supiste reconocer en la succión de aquellos dedos cómplices los antiguos sabores de la frutalidad generosa, guardados incólumes en un rincón del sueño, redivivos en un espacio secreto de tu reservada habitabilidad, silvestres y ácidos como el primer día que se te ofrecieron.   



(Eric Kellerman, foto)


martes, 24 de abril de 2018

Deriva de la indolencia





















"Ahora veo bermejos, verdes, azules, blancos y amarillos vergeles, sotos, llanuras, colinas y valles, y la voz de los pájaros suena y tintinea con dulce acuerdo mañana y tarde. Esto me induce a colorear mi canto con tal flor cuyo fruto sea amor, cuyo grano sea gozo y cuyo olor sea salvaguarda de la tristeza".

Arnaut Daniel, Er vei vermeills, vertz, blaus, blancs, gruocs.


¿POETA provenzal tú? Cierra los ojos bajo los olmos robustos. Que tus manos tallen sus raíces. Escucha su sinfonía de hojas aleteando calma. Si ha de haber un cómplice, que sea el mochuelo. No te proveas de ideas, solo de sensaciones. No estés en guardia por voces humanas, han olvidado el silencio. No atiendas recado alguno, aquí no hay más disciplina que la de la arboleda. No atices fuegos dentro de tus vísceras, devorarán tu paisaje. No te urjas con el tránsito de tus días, su dueño es el viento. No te angusties con redenciones, sino sálvate en cada instante. No ansíes crecer ni temas disminuir, el suelo te sostendrá. ¿Propuestas de un viejo hacedor de trovas que llevas dentro de ti? De aquel aprendes. De ti huyes. ¿Buscas, como el cantor alegre, suscitar atracción o tan solo te recreas en tantear tus límites? Date entonces a la sutileza del abandono. Humilde vasallaje a los reinos que te deslumbran.




(El poeta Hendrik van Veldeke en una miniatura del Codex Manesse o Gran manuscrito de la canción de Heidelberg)


lunes, 23 de abril de 2018

Deriva de la fotografía aparecida














HALLAZGO de una foto entre las páginas de un libro. La tuya. Suelo encontrar a veces hojas secas. Esa salvación o cautividad que uno suele acometer con las hojas aún lozanas de los árboles. Pero esta otra imagen, sin huella del paso del tiempo, donde aún no se aprecian nervaduras ni ajamientos, afila mi memoria. La corta, la hiere. Una foto extraviada, acaso guardada con disimulo, preservada de la finitud de nuestros cuerpos, tiene siempre algo de trampa. Desde el momento en que quedaste registrada en ella hasta la fecha se ha producido una traición. Hay un traidor, no yo, no tú, sino el Tiempo. También el paisaje fue sujeto a infidelidad, pero sobre todo lo fueron nuestros pasos. Tu caminar de madrugada entre la nieve, la agitación disimulada de tu voz, los mensajes que nos redimían del periclitar cotidiano. El intercambio de las sensaciones y de los deseos. Lo efímero es lo que permanece. Lo que conmovió nuestras horas nunca cicatrizará del todo. Loca carrera, se supone inútil, por la mirada de lo irrecuperable. Una fotografía traspuesta, una hoja lacia, un escrito lejano, los golpes ocasionales de la memoria, ¿claudicarán ante la zozobra del hombre? 




(Fotografía de Eric Le Sourd)

sábado, 21 de abril de 2018

Deriva de la carcajada




















COMPRUEBAS que los mundos en que has vivido  -te dan ganas de decir en que has soñado- se han ido poco a poco emborronando. Como un dibujo a carboncillo para el que te ha faltado el fijador todo se difumina. ¿Cuántos bocetos terminaste y cuántos quedaron en apuntes pasajeros? En bastantes casos ni siquiera triunfa la imagen vívida del recuerdo. Como mucho permanecen ciertas huellas del significado de lo que recuerdas. Pero también ellas se van diluyendo. Una simple carrera ya no es un galope. Un paisaje callejero ya no es un lugar habitado cómodamente. Un corro de amigos cómplices queda en una mirada al entorno y el latigazo del escalofrío porque no está nadie. Una idea o un proyecto mantenido con ilusión devino en una negación total, como si no hubiera existido jamás. ¿Qué decir de gratos coloquios interminables, de situaciones de seducción que nos nublaban, de las algarabías entusiastas que rompían las barreras entre lo aspirado y lo factible? Compruebas tus defensas mermadas y te consuelas. Aún tengo este reducto, resistente y llegado el caso fiero. Pero la carcajada, que piensa por ti, pone tus pies en el suelo. También llega en tu auxilio. La carcajada habla, discurre, se entrega. Ríe mientras sepas, dice. (Aunque realmente piensa: ríe mientras puedas)

 

(Corre que te corre, pequeño, por Willy Ronis)


jueves, 19 de abril de 2018

Deriva de la simetría











PON que la luz solo llega desde un lado. ¿Qué ves de ti mismo?  Una parte del rostro, al iluminarse, te hace creer que eres tú. Otra zona en penumbra te invita a adivinar. Tus dos lados dialogan desde mundos diferentes. ¿Y si recibo la luz desde ambos perfiles?, te preguntas. No te verás mejor. Habrás perdido tu sombra, que habla tanto o más de ti que la falsa claridad. Además, ¿no sabes que la luz total es cegadora y te conduciría a las tinieblas?



(Karin Székessy, foto)



miércoles, 18 de abril de 2018

Deriva del día siguiente















ES INCIERTO cuanto se tiene por delante. Incierto el mismo adverbio, jactándose de una ubicación aún no pisada. No por hacer planes el suelo es más firme, ni por echar cuentas más seguro, ni por pulsar el silencio del cuerpo está más garantizado. No hay un lugar para el día siguiente hasta que amanece. Solo la presunción y la costumbre, esos viejos mercachifles que por la noche se emborrachan dentro de nosotros y nos arrastran a la partida de trileros cotidiana, nos hacen creer que despertaremos. En la alborada un gallo, si es que aún queda alguno, cantará por nosotros. Y aun y todo habrá quien lo niegue.



(El fotógrafo Boris Smelov recorriendo las calles)


lunes, 16 de abril de 2018

Deriva del contemplativo



"Miro la espuma, su delicadeza
que es tan distinta a la de la ceniza".

Claudio Rodríguez, de Alianza y condena.


ASÍ ES, piensas, tu vida. Una contemplación. Allá, en lo más alto de la galería, la oscuridad a veces te devuelve destellos. ¿Las estrellas? ¿El guiño plateado de las olas? ¿Las esquirlas de luz golpeando los acantilados? No naciste para habitar las tinieblas, ni ellas se te dan a elegir. Los bramidos de los monstruos, seductoras sirenas o temibles lestrígones, no te asustan. Es el callado movimiento de los seres invisibles revestidos de hombre, ocupando territorios de tu inconsciencia, lo que te produce espanto. Pero no es su imagen lo que más rechazas, sino sus contradicciones. La oscilación entre su engañosa y aparente bondad y la perversa oferta de que las cosas no pueden ser sino como dictan que sean. ¿De verdad crees que la lámpara que ilumina el océano también te da luz a ti? Este espacio que crees te corresponde, por mucho que el fanal gire indicando tu posición, no se amplía ni es más tuyo por ello. Cava un sótano dentro de tu casa cuerpo y resiste en él. Atesora tus pequeños goces. Escarba y busca cuando la escasez te acucie. Pues sabes que bajo el roquedal la espuma es tuya.



(Willy Ronis, fotografía)


domingo, 15 de abril de 2018

Ce ne sont pas des seins o Willy Ronis censurado





El fariseísmo tradicional y la posverdad han engendrado un hijo también hipócrita en nuestro tiempo. La censura mediática de los señores y vigilantes de las redes sociales. En esta ocasión Facebook -sí la misma Facebook que ha dejado escapar los datos de 50 millones de usuarios, como se ha informado recientemente- se marca uno de esos paseillos de moralina que no se sabe si es producto de la ignorancia -¿Facebook ignorante y analfabeta?- o de una política de distracción.

La fotografía aquí presente de Willy Ronis (París, 1910-París, 2009), perteneciente al Museo Jeu de Paume de París,  ha sido cedida junto con otra parte de la colección al Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo Español de Valladolid para una exposición temporal. El viernes 13 se inauguró la exposición y le faltó tiempo a la empresa de Silicon Valley para imponer en sus medios la censura  de la fotografía, bloqueando temporalmente la página facebook del museo. ¿Cuestión de programación, de algoritmos o de simple puritanismo? Supongo que política, siempre política de provecho propio para aparentar y despistar. Hay que aparentar que se protege a los usuarios de los "peligros" del mundo y del demonio, aunque luego se desproteja a millones de la intimidad de sus datos personales.

Si no distingue el poderoso señor Zuckerberg el tocino de la velocidad, y se confunde tanto en el mundo de las expresiones artísticas o simplemente naturales, habría que decirle que al igual que existió el fotógrafo francés Willy Ronis que captaba espléndidamente más allá de la vida cotidiana, también hubo un pintor apellidado Magritte que pintaba una pipa y ponía: esto no es una pipa. Y entonces a los que ven febrilmente lo que les interesa de la realidad se les podría recomendar una cita análoga: ce ne sont pas des seins. Ah, mais non, monsieur, sí son unos hermosos pechos de mujer y ni usted ni nadie podrá impedirlo, por mucho que lo niegue y lo censure, una vez que Willy Ronis los captó.