La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose. Karl Kraus.



domingo, 12 de agosto de 2018

Dead Can Dance. Los muertos pueden bailar...con Góngora





El británico Brendan Perry y la australiana Lisa Gerrard formaron en 1981 el grupo Dead Can Dance. Permanecieron unidos hasta 1998, aunque en diversas ocasiones volvieron a reagruparse para realizar giras internacionales. No sabía que una de sus canciones está basada en una poesía célebre de Luis de Góngora, Da bienes Fortuna. Pienso que Góngora no haría ascos de la versión anglosajona, sino todo lo contrario. Y sobre el contenido de la poesía, que cada cual haga su reflexión. Es de actualidad cuatrocientos años después.


Da bienes Fortuna
que no están escritos:
cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

¡Cuán diversas sendas
Se suelen seguir
En el repartir
Honras y haciendas!
A unos da encomiendas,
A otros sambenitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

A veces despoja
De choza y apero
Al mayor cabrero,
Y a quien se le antoja;
La cabra más coja
Pare dos cabritos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.

Porque en una aldea
Un pobre mancebo
Hurtó sólo un huevo,
Al sol bambolea,
Y otro se pasea
Con cien mil delitos.
Cuando pitos flautas,
cuando flautas pitos.






Fortune presents gifts not according to the book
Fortune presents gifts not according to the book
When you expect whistles it's flutes
When you expect flutes it's whistles
What various paths are followed in distributing honours and possessions
She gives awards to some and penitent's cloaks to others
When you expect whistles it's flutes
When you expect flutes it's whistles
Sometimes she robs the chief goatherd of his cottage and goat pen
And to whomever she fancies the lamest goat has born two kids
When you expect whistles it's flutes
When you expect flutes it's whistles
Because in a village a poor lad has stolen one egg
He swings in the sun and another gets away with a thousand crimes
When you expect whistles it's flutes
When you expect flutes it's whistles







(La primera fotografía está sacada de Last.fm. La segunda, de Luxembourg Times)






sábado, 11 de agosto de 2018

Crónica de la pacífica devastación




"Ya no sabemos a quién debemos apreciar y respetar, y a quién no. En este sentido nos estamos comportando como bárbaros los unos con los otros. Sin embargo, ya seamos griegos o bárbaros, todos somos iguales, tal como se deduce de lo que, por naturaleza, es intrínseco del ser humano: todos respiramos por la boca y la nariz, y todos comemos con las manos".

Antifonte de Atenas, De la Verdad.


No creo que haya devastación pacífica, sino que todo acto destructivo, sea cual sea su intensidad, alcance y perversidad, se nutre del mal que portan los individuos, las sociedades o los instrumentos que estas fomentan para regularse y acaban desarticulándolas. Naturalmente, la palabra devastación trae inmediatamente las imágenes de las guerras que acaban con regiones o naciones enteras, es decir, sus ciudades, sus medios de transporte y comunicación o sus medios productivos. Y, en consecuencia, con miles o millones de vidas. Sebald ya habló largamente de ello en su obra sensible sobre lo acontecido en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Pero de la misma forma podría hablarse de conflictos regionales como los balcánicos, los de Yemen, el iraquí o el sirio y su área de influencia. Desgraciadamente, ejemplo próximos y recientes no faltan. Tampoco en pocas ocasiones podría dejar de mencionarse los desastres causados por los seísmos, las inundaciones, los huracanes o, de manera más sigilosa, la hambruna de la desertización. El grado y envergadura de las devastaciones, con su secuela de daño en vidas, hábitat y coste económico general, se escribe siempre con mayúsculas.

Hay destrucciones que no alcanzan sino una proyección menor, pero cuya iniciativa y realización revelan un alma sumamente negra en los individuos que se prestan a ello. El daño a pequeña escala, sea su forma considerada gamberrada, ataque parcial o simplemente divertimento hiriente, me hace pensar en la calaña de la que están hechos ciertos seres humanos, incapaces de traducir su parte ingeniosa u ocurrente en algo constructivo y estético. Ejemplos cunden todos los días, y si elijo dos más o menos próximos es porque me suscitan tanta indignación como horror. Tipos que son capaces de realizar ciertas fechorías de aparente pequeño volumen, ¿de qué no pueden ser capaces en sus relaciones con otros individuos, familiares o quien pase por la calle?

Viene a cuento, por una parte, de la aparición de una pintada que se pretende graciosa en una escultura románica de la catedral de Santiago, ubicada en una portada recientemente restaurada. ¿Qué concepto de civilidad se reserva para sí mismo el imbécil que dañó la estatua? ¿Qué garantías ofrecerá de que no lo intentará de nuevo o realizará una escalada? ¿En qué zona cero de la sociedad se ve ubicado tal bárbaro? Sería bueno saberlo. Por otro lado, hace dos o tres días se realizó en horario nocturno una llamada a Emergencias y Guardia Civil en un pueblo próximo a Valladolid, avisando de un accidente de carretera. Cuando los auxilios llegaron se encontraron en el arcén con un montaje anónimo en que una bicicleta rota y un maniquí aparentaban un accidente. Por lo demás, nada de nada. ¿No es una chufla retorcida? ¿No es jugar con el dolor de quienes hayan sufrido de verdad accidentes? ¿De qué van esos personajes oscuros y siniestros que se entretienen causando trastornos que pueden derivar en males mayores? Parecen agresiones menores, pero por el bien de la ciudadanía se deben investigar y dar con los idiotas desaprensivos que quieren celebrar el tedio de agosto de manera inicua.

El título de la entrada puede parecer desproporcionado con los ejemplos que cito, pero siempre me queda la intriga. Ese tipo de personajes que juegan a hacer el mal, traspasan los límites de la cordura, cometen trastornos invadiendo el bien público o la vida de otros individuos, ¿no tienen dentro de sí un germen de escalada de sus actos destructivos? Parecen muestras leves de limitada devastación lo que hacen, pero ¿a dónde llegarán? (Y miren que no me veo en el papel de moralista; solo que me revientan los actos de desprecio que cotidianamente se cometen) Antifonte tenía razón: todos somos iguales, es decir, potencialmente capaces del bien y del mal. Pero cuando se desproporciona la balanza, ¿qué cabe esperarnos?

   



viernes, 10 de agosto de 2018

Las mariposas nocturnas





"De fuera, entraban mariposas nocturnas que daban un leve chisporroteo en torno a la lámpara, cumpliendo un impulso de su especie, de ser atraídas por la luz.

'Todos sujetos a oscuros impulsos', se dijo Trigo y contemplaba los vuelos insistentes de una mariposa sufriendo la abrasadora temperatura de la bombilla. 

Un impulso tenaz, indomable de escribir, de inventar historias, y sin embargo, lo hacía con sufrimiento porque muchos temas de las novelas abrasaban al ser recuerdos lacerantes que venían a su conciencia como rastros de delitos o vergonzosos errores".


Juan Eduardo Zúñiga, Flores de plomo.


¿Sufrirá cada escritor que recrea un tema, reinventa una historia, se apropia de un tiempo, cultiva unos vínculos como aquellas mariposas a las que las atrapa la luz ardiente? ¿Sentirá el abrasamiento en sus invenciones? Mira que atrás hay escritores que existieron y de los que se sabe de su existencia, otros que estuvieron pero desaparecieron a los ojos de las crónicas, otros a los que apenas se dejó nacer porque se acercaban a las luces intensas, pletóricas de energía, y se les abortó para impedir que las hicieran suyas y no llegasen a posteriores e hipotéticos lectores. El valor de lo escrito es el valor de lo circular. Se han contado historias, narrado situaciones, realizado introspecciones sobre caracteres y emociones de los individuos, y así la vida da para escribir sobre ella y se escribe sobre ella para extrapolar ideas más o menos fecundas, impresiones más o menos bien dirigidas, conclusiones harto relativas, explicaciones contradictorias e hipotéticas hasta la saciedad que intentan arrojar luz sobre el hecho fundamental, el acontecimiento único, la obvia constatación de que vivimos. ¿Se consumirán los escribientes de nuestros días en su afán por descubrir las luces y las sombras de la historia y de la vida, como en otras épocas? Ponerse a escribir sobre la anécdota puede ser relajante, hacer disquisiciones sobre el difuso e impreciso concepto del amor puede oscilar de la comodidad a la inquietud, pero novelar sobre un episodio del pasado lleva al escritor a quemarse en los rescoldos siempre candentes de lo inexplorado que, frecuentemente, es la experiencia trágica. Y la identificación y el empeño que se pone en ello causan aún en nuestros días angustia y dolor. Admiro al autor que se esfuerza en merodear en torno a la cálida luz tibia que todavía proyecta el tiempo pretérito. Cuanto más se acerca al conocimiento más riesgo de arder en los aparentes filamentos rusientes que cualquier acontecimiento complejo de la historia deja sueltos para conectar con nuestro tiempo e iluminarnos. Esto piensa el eterno novel, el inagotable aprendiz, ese que en cada uno de nosotros porta algo de curioso impertinente.





(Fotografía tomada de la revista Iluminet)


jueves, 9 de agosto de 2018

No llores por nadie, Argentina, que al viento no se le puede parar




Una vez más, esa Argentina despiadada, cruel, intolerante, beata y que ignora y no reconoce a la mujer ha tomado una decisión hiriente. El catolicismo y su larga mano, que no cesan jamás. Pero también el oscurantismo y el fundamentalismo tienen sus días contados. La consideración sobre la vida está más que nunca en manos de todas las mujeres, no de los clérigos ni de sus malévolos mitos, de los cuales viven. Los tiempos han cambiado, el papel de la mujer no es ya la sumisión perpetua. Y como dice el diario Página12, al viento no se le puede parar.


https://www.pagina12.com.ar/134017-nadie-puede-parar-el-viento

https://www.pagina12.com.ar/134081-ganamos



(En la fotografía, Ricardo Darín, que se movilizó a favor de la despenalización del aborto en Argentina)


martes, 7 de agosto de 2018

Zúñiga-Larra y la impotencia de llegar a alumbrar






"...Atravesará la ciudad donde nació, dejará atrás las envidias, la ignorancia, atravesará la historia reciente de la política española, de las elecciones de agosto en las que él fracasó como diputado, pasará delante de adustos conventos y cuarteles, cruzará por redacciones de periódicos venales, entre grupos de ociosos que soportan, junto a los escaparates de las tiendas, el agua helada que trae el viento; seguirá por la calle Mayor donde hombres embozados parecen vigilarle y donde unas mujeres le llamarán; él pensará que no solo en este lunes de carnaval sino durante años, ha vivido rodeado de caretas, falsos rostros y falsas palabras, y él mismo, al escribir sus artículos de oculta intención, o cuando exaltaba sus amores en el drama Macías, quería cubrir toda su vida con una máscara mentirosa y así ha ido madurando en años y trabajos, ocultando su auténtico ser. Verá ante él a un farolero que va prendiendo las escasas farolas.

-- Yo también con mis ideas he querido iluminar, alumbrar mi época, este país de sombras -se dirá- pero no he podido". 


Juan Eduardo Zúñiga, Flores de plomo.


Y va Zúñiga-Larra o Larra-Zúñiga, y crea un personaje que existió y que pervive, y no solo porque Zúñiga, el novelista actual, se sienta identificado con él, sino porque aún subyace, incluso emerge, la oscuridad de aquellos tiempos que dieron vida y acabaron con la del periodista, lo de menos es si las formas han cambiado y determinadas situaciones o novedosos episodios nos hacen pensar en nuestro tiempo que todo es diferente, sino que a poco que se observe las máscaras, con carnaval o sin él, persisten, la falsedad de las palabras permanecen incólumes en su alevosía, las trampas se siguen desarrollando hoy como entonces, los engaños adquieren su faz de moneda de cambio repugnante , como estamos viendo cada día, en el círculo de muchos y ansiosos políticos, la manía por no reconocer la opinión del otro se sigue instalando, lo cutre, disfrazado de modernidad hipócrita, late en muchos rincones de las conductas de los españoles de hoy, la agresividad contenida traduciéndose bien en frustraciones bien en violencia, cuando no en ambas, y cuando leo Flores de plomo es como si entrara en las historias y las vidas, y me doy cuenta en ese momento de lo importante que es la intrahistoria, esa clase de efectos, manifestaciones, comportamientos y relaciones profundas de los que componemos la sociedad que si se citan es solo como segundo grado, y que son tan importantes, y por qué no más, como las determinaciones de los poderes establecidos, la parafernalia de las instituciones, la ambigüedad calculada de los medios de comunicación, así que me gusta este Zúñiga haciendo de Larra, calado por Larra, algo que no es imposible si la sensibilidad de uno se constituye como racionalidad, como afán de superación y de entendimiento, y en ese sentido no creo que Larra no lograse iluminar aquella época, a alguien afectaría su luz aguda y larga, su voz certera, su dirección crítica atravesando los aires pestíferos de la sociedad que avanzaba un paso y retrocedía tres, y si hoy son aún no solo objeto de lectura atractiva los artículos periodísticos de Larra, sino acicate para desentrañar lo que hubo y lo que hay, uno llega a la conclusión de que aquella interpretación de su entorno sirve para entender ahora el nuestro, las actitudes y móviles de los pobladores de estos días, relacionando pautas que sobreviven, sopesando si las mentes están más abiertas o siguen obturadas, midiendo y valorando los temores, comprobando si los prejuicios latentes son una aviesa arma de intolerancia, desacreditando las demagogias de los voceros que toman el nombre del individuo en vano, así que sigo deleitándome, sin mayores pretensiones pero con afán de pasarlo bien, y no importa si el desasosiego, la inquietud o la compasión que suscitan en mí los episodios me acompañan, prosigo con la lectura de una ficción sobre aquel hombre que eligió el carnaval de 1837 para quitarse la vida, y que, al menos para mí, resulta imprescindible para entender ese fenómeno denominado España y españoles.     





domingo, 5 de agosto de 2018

Los que llegan




La polémica sobre los inmigrantes forzados está servida, manipulada y exagerada incluso, pero todo indica que las invasiones de nuestro tiempo no las para nadie. Las sociedades europeas son un modelo de abundancia para los africanos o asiáticos, no obstante para nosotros sean también desiguales como todos sabemos, pues aquí tampoco se nos regala nada. Pero las diferencias económicas y de vida son sustanciales, profundas y diría que de agravio incluso. Un modelo el que tienen los hombres y mujeres, jóvenes y niños, del sur por alcanzar las costas europeas, ya digo, mitificado en exceso por ellos (el efecto llamada) y espoleado sin duda por traficantes sin escrúpulos de hombres, cuando no por las políticas imperantes y los gobiernos de los países africanos. Al convertirse en un problema intenso, que probablemente no esté aún en el límite para los pobladores tradicionales de los países sureños, pero que lleva camino de estarlo, no tardará mucho en formar parte de los problemas patrios, digamos. Los españoles se posicionarán, si es que no lo han hecho ya, ciertos políticos malsanos harán del problema una causa belli contra otros políticos, se promoverá la demagogia del miedo al que llega, la canallesca teoría de la prioridad de los que ya estábamos, el afán de culpabilizar a los inmigrantes de potenciales delitos y, en fin, todo ese mejunje de argumentos equívocos y medias verdades irá calando en la sociedad y entorpeciendo el diálogo entre nosotros. 

Así que no estaría nada mal que en vez de hacer cada partido su política de capillitas vaticanas se pensara más en razones superiores -y esto atañe a los pretenciosos nacional separatistas, que no les veo con espíritu solidario precisamente-, se hablara generosa y cuerdamente, se llegara a acuerdos y pactos de obligado cumplimiento. Naturalmente que la misma intención sería deseable para otros temas de capital importancia para el país, haya que cambiar lo que sea preciso modificar, y uno enseguida piensa en el juego parlamentario o en las leyes reguladas por una Constitución. Pero acaso lo primero a alterar constructivamente sean las mentalidades y conductas individuales, gremiales y partidistas, y disponer de una mentalidad abierta que nos lleve a encarar los problemas con la perspectiva de resolverlos. Porque la llegada de gente o el intento, con el precio de morir en el mismo, no se va a detener. En esta tesitura uno no sabe bien si la Unión Europea, tan dividida a su vez, está interesada, es capaz o tiene suficiente voluntad por tomar cartas en el asunto. Dejar a los países europeos del sur al pairo para que se hagan cargo en solitario del problema de la llegada de emigrantes no parece una actitud ni sabia, ni rectora, ni moderna, ni solidaria, ni de Estado. Ay, ese Estado nonato de Europa por el que muchos clamamos, incluso los que siempre hemos sido críticos con el rol del Estado,  y que no llega, mientras campean los más retrógrados y reverdecen los más peligrosos nacionalismos. 



Epílogo. Lo admito, hoy me ha dado el ramalazo ingenuo.




(Fotografía tomada del periódico Deia)


sábado, 4 de agosto de 2018

Caballo de Civita Lavinia




Ah, si el caballo de Civita Lavinia se encabritase y abandonara su tedio del museo donde pace secuestrado. Vendería su naturalismo de rampante a cambio de la libertad del trote amable o del galope desenfrenado. No fue esculpido por el talentoso artista ático con el fin de que permaneciera cautivo a manos de los desagradecidos hombres por toda la eternidad. Su relincho es la trompeta que pide recuperar el sentido de la armonía y el retorno al origen de las formas ejemplares. Hace tiempo que la ira de los dioses renunció a vengar los desatinos cometidos con sus obras. Pero quién sabe si algún día pasarán cuentas y volverán justicieros para hablarnos de la belleza intacta y reclamarla de nuevo.



(Copia en escayola del caballo original en mármol encontrado en Civita Lavinia, del siglo V antes de nuestra era. Esta copia es de 1944, realizada por el formador Alberto Sánchez. Se encuentra en la Casa del Sol de Valladolid, sede de una exposición  permanente de reproducciones de obras clásicas)

miércoles, 1 de agosto de 2018

Deriva del Amanecer





"En otoño o en primavera
¿Qué importa?
En la juventud o en la vejez
¿Qué más da?"


Gunnar Ekelöf, La leyenda de Fatumeh




ALGUIEN te dice: parto a destino incierto. Alguien te pide: disculpa mi aleteo. Alguien te susurra: volveré. Alguien reconoce: no hay ida no hay vuelta, Ítaca no tiene nombre. ¿Para qué? Entonces tú vas y lo llamas simplemente Amanecer.





lunes, 30 de julio de 2018

Deriva de la voz en off




















¿CON CUÁL de los dos rostros me miras?, preguntas airado. No soy yo quien te mira, contesta la voz en off, sino tú y tu disímil simetría. (Tras la apariencia de la imagen solo hay una oquedad mal disimulada donde reverberan palabras insignificantes, se escabullen los argumentos pergeñados, se exageran las risas condescendientes, enmudecen los llantos. Apariencia)



domingo, 29 de julio de 2018

Al vuelo (De ambiciosos, mediocres y energúmenos)




















Tres (funestos) ejemplos de la semana pasada: Un tal Imran Khan, autoproclamado ganador en las elecciones de Pakistán: "Dios me ha dado una oportunidad de cumplir mi sueño". Como siempre, Dios igual vale para un roto que para un descosido. Después de todo se ve que para eso crearon los hombres a Dios. Pablo Casado, elegido presidente del PP: "No admitiré corrientes dentro del partido". No recurrió a Dios expresamente, pero el Otro ínclito, no precisamente divino y sí con bigote, estaba detrás. Un taxista, no sé si líder o crecido en su protesta: "Tenemos al país parado y al gobierno contra las cuerdas". Gritones: ¿dónde está vuestra victoria con esa manera de expresarse? Ganas de cubrirse de mala fama. Es bonito aferrarse al monopolio mientras se creía que iba a ser eterno pero, ¿nadie se había enterado de que el capital se regula a través de su invento denominado libre mercado? Cuánta necedad de palabras que hieren y faltan al prójimo, de intenciones que son reflejo del despotismo nada ilustrado de algunos, de acciones que van contra el respeto y el servicio de los ciudadanos, del que viven, de callejones de muy mala salida, en fin, si no se impone la buena voluntad.



(Fotografía de Saul Leiter)

jueves, 26 de julio de 2018

Deriva del descenso





BAJAS CON PASO FIRME y ágil las escaleras del faro. Aprehensión refleja del medio. Simbiosis. Tu cuerpo ejercita una infinita torsión y a cada peldaño que desciendes vas percibiendo el impacto de una pérdida. De pronto te detienes a medio recorrido. Algo, alguien, una fuerza indeterminada te sujeta para que no avances ni retrocedas. Te preguntas si la escalera helicoidal no será sino una variante más de calendario que acumula tiempos transcurridos, sin que precise los que te quedan por andar. En ese momento, justo en el punto de tu parada te encuentras con una mujer que sube hacia la terraza donde gira el fanal. No duda como tú. Viste con una clámide blanca que le otorga aire de amazona. Al principio te ignora, luego sonríe y te pregunta: ¿vas a quedarte ahí? No puedo ir para atrás, pero tampoco deseo avanzar hacia mi destino, le respondes. Pero uno no puede permanecer en el mismo punto, eso sí que provocaría una caída fatal, te sugiere. Luego continua subiendo; te quedas mirándola hasta que la pierdes de vista. Te has sentado en un escalón. En medio de tu confusión recuerdas los versos absurdos de aquel vate eólico: No os propongáis metas extraordinarias que no os llevarán a ninguna parte / y así no tendréis que echar en falta lo que se va dejando atrás / más bien deteneos al borde del camino y contemplad la luna o la asombrosa luz de unos ojos. Pero el poema te aturde más.



(Shadi Ghadirian, fotografía)


miércoles, 25 de julio de 2018

Deriva de los saltos




















ESCRIBE, como vive,  a saltos. Se remonta a cualquier episodio del pasado y lo altera. Se dispone a ocupar un espacio del presente y se arrepiente. Intenta imaginar un estado posterior y se desinteresa. ¿Qué clase de escribiente es que solo sabe manejar las palabras a golpe de instinto? Solo le atrae negar que el tiempo haya avanzado, no obstante su cuerpo le dé toques de atención irreparables. Vive pues en la constante ficción de que continua siendo un animal que se sigue haciendo. No importa si presencia entre asombrado y jocoso su propia descomposición. Con frecuencia toma un texto de un clásico griego y le da por pensar en lo que llama la necesaria invención de la eternidad humana. Pero no es en absoluto metafísico. Su estado natural es el deseo. Más allá no encuentra otra explicación ni razón ni motivo.



(Fotografía, Martin Munkacsi)


lunes, 23 de julio de 2018

¿Y si con la excusa del ocio, las vacaciones y el cambio de los ritmos cotidianos nos da por leer libros sobre la Historia?




Como son tiempos de vacaciones o simplemente de holganza o de mayor tiempo libre, si es el caso de quien sea, parece que se presta el lapso personal a perder el tiempo de manera más natural, esto es, no haciendo nada, aunque también existe otro modo, uséase, hacer lo que otros exigen que se haga aunque no sirva para nada, ergo la pérdida es mayor, y en estas tesituras de tirarse a la bartola con la sana intención de conquistar el verdadero ocio, no responder llamadas, no viajar a ninguna parte, no quedar necesariamente con citas obligadas o acostumbradas, no comer lo de todos los días, no ver telediarios, no cumplir reglamentos, no ajustarse a horarios, no tener que decir ni hola ni adiós ni mú, o eso se supone, en una situación así en que nos dejamos encantar por un vacío que enseguida comienza a aburrirnos, pero dando la espalda a la rutina cotidiana que tanto nos abruma, en un estado peculiar, propio, indivisible e intransferible en que nos miramos al espejo y nos vemos como una interrogación o simplemente cual una tilde ondulada, es cuando nos acechan las eternas preguntas de la angustia existencial, que no deberían angustiarnos, y Kierkegaard me disculpe,  tales como quién pude ser y no soy, cuándo llegaré a no ser ni estar ni rezongar ni refunfuñar, cómo es que parece que fue ayer que uno crecía y luego se creía eterno, si quedaré calvo, ciego, impotente o simplemente flácido cuando las hormonas al uso tomen las de villadiego, o cuando llegamos a conclusiones tales como no hay mejor amor libre que estar libre de amor, o bien cuando recordamos que los primeros pobladores de España fueron Túbal y Tarsis y caemos entonces en la cuenta de que no tenemos ni puñetera idea de si eran pareja de hecho o solo de ligue, y si por eso del ocio que nos descoloca un poco nos da en pensar en la llamada Historia, ya se sabe, ese transcurso veloz de visión y versión idiota en que no salimos de que fue una cosa de moros y cristianos, las otras culturas para qué, y como mucho nos viene a la cabeza por testimonio recurrente de nuestros abuelos o padres o por aquellos que revuelven obstinada y generosamente en nombre de la memoria que hubo una matanza monumental hace apenas ochenta años, y la que siguió rondando luego, que casi está olvidada y que muchos recuerdan por alguna película de Berlanga o de Saura, y no pasan de ahí, y entonces en un punto de contrición sobre nuestra leve conciencia de la curiosidad nos exige saber algo, un poquitín más, un trocito de conocimiento nos reclama, oigan, no sé si para satisfacer instintos racionales o para quedar bien en las charlas de amigos cuando volvamos a la monotonía cotidiana, y de ahí que si nos apetece adentrarnos en algún texto que merezca la pena (y es aquí y ahora cuando me pongo serio) invito a acercarse a libros de historiadores reconocidos por su trabajo, nada por la televisión, por supuesto, eso sería excesivo, textos más o menos recientes cuya lectura no es farragosa, autores que merecen credibilidad, dentro de todo lo complicado que es analizar la historia en general y la española en particular (por aquello de que conocer es apasionarse por el conocimiento pero desapasionarse del partidismo que cada cual lleva dentro) y se me ha ocurrido retratar aquí las portadas de una lista de libros que andan por casa (no es broma, por las noches de insominio bajan de sus estantes, se pasean y los personajes charlan entre ellos), y lo hago por aquello de que no tengan de mí, amables lectores y estimados amigos que me aguantáis, la idea de que soy negativo por esencia, pesimista por vocación y destructor por incapacidad de construir nada, y eso sí, si ven algún rostro conocido que da miedo en la portada de alguno de estos libros no se me escandalicen, que hoy ese personaje es tan osamenta como la de los que yacen por las cunetas (no entro ahora en la dignidad e indignidad de las osamentas), así que buen provecho, que realmente quiere decir buen aprovechamiento. Porque chicha y sustancia estos libros tienen mucha. A gusto de cada cual. 

















(Viñeta de El Roto)


Paradojas




Mientras aquí los populistas que se encarnan unos como nacionalistas españoles y otros como de la nación catalana se endurecen en sus posiciones y se radicalizan augurando futuros enfrentamientos y, por lo tanto, mayor división y riesgos de quiebra del país y de sus ciudadanos, allí no tienen tiempo de pensar en nada parecido. Mientras aquí los señoritos de las élites de las clases medias enfebrecen con sus delirios y veleidades, allí esperan, aunque sea a nada. Paradojas. Lo que va de la riqueza a la miseria. Del tener a la desposesión.



domingo, 22 de julio de 2018

Al vuelo (Steven Pinker y los populistas oscuros)

















Cuando el periodista le pregunta al psicólogo cognitivo Steven Pinker que si el mundo es un lugar mejor y los mercados ayudan a ello, ¿por qué asistimos a un ascenso del populismo? Pinker responde: "Nadie lo sabe con certeza. Seguramente la Gran Recesión contribuyó a ello. En Europa hubo además un factor añadido. Al tiempo que se registraba una fuerte corriente migratoria desde los países musulmanes, aumentaba el terrorismo yihadista y se exageraba su riesgo. El resultado fue que el miedo y el prejuicio anidaron en muchos ciudadanos y se generó una reacción. No es algo nuevo. Los populistas están en el lado oscuro de la historia. Se sienten inquietos y marginados frente a esa corriente gradual e inexorable que conduce al cosmopolitismo, la liberalización de las costumbres, los derechos de las mujeres, los gais, las minorías… Eso asusta a esos hombres blancos mayores que forman su núcleo, que apoyan a Trump, al Brexit, a los partidos xenófobos europeos". Le sigue preguntando el periodista: ¿Cuál es la ideología de fondo del movimiento de los populistas hoy día? Y Pinker: "Tienen en común una mentalidad tribal, la misma que conduce al nacionalismo y al autoritarismo. Sienten hostilidad hacia las instituciones, buscan un líder natural que exprese la pureza y la verdad de la tribu. Les cuesta aceptar la idea democrática e ilustrada de que el gobernante es un custodio temporal del poder sometido a deberes y limitaciones".

Ruido que suena ya muy atrás en la historia, pero hoy reverdece. No es solo un tema de pobres y ricos como antes; muchos humildes y parados son más reaccionarios que sectores instruidos y de mayor nivel de vida. Uno ya creía desde hace tiempo que todo lo que viene de populus no es tan inocente ni tan compartible como podrían dar a entender sus derivados. Las palabras se adaptan a complejos y burdos intereses. Los conceptos se desvirtúan con mala saña y cambian de dirección. Los significados se devalúan hasta caer en el vacío. Lo abstracto (¿acaso no lo es el término pueblo?) se concreta en manos de los iluminados para dictar demagogias e imponer opresiones. Lecciones que no acabamos de aprender. Hemos visto en Europa repúblicas populares (que fueron dictaduras feroces), partidos populares (que en realidad son de élite), nacionalismos populares (que cuando tienen poder amplio devienen en totalitarismos), políticas populares (que resultaron antipopulares), etcétera...¿Son todos ilustrados? ¿Son amantes de la libertad? ¿Reconocen y procuran por el individuo que cada cual llevamos dentro? Algo es seguro: que el individuo siempre es reclamado por el vocerío y para el voto de los populistas. Y tantas veces el hombre vende su primogenitura por platos de lentejas...

  
https://elpais.com/elpais/2018/06/07/eps/1528366679_426068.html


NB. Para quien tenga dudas de cómo se pesca en río revuelto, con apariencia filosófica y salvífica, recomiendo este artículo sobre un ideólogo alemán de la extrema derecha, no tiene pérdida.


https://elpais.com/internacional/2018/07/20/actualidad/1532101868_328857.html


O tempora, o mores.

sábado, 21 de julio de 2018

Hipócritas




Qué risa amarga me dan quienes se proclaman partidarios de la vida y de la familia; ellos que tienen una visión mortuoria de la vida y un desprecio profundo y extenso del individuo y de las familias, manteniendo las políticas de empobrecimiento que han mantenido...Qué vergüenza ajena. Qué dolor escucharlos como si fueran propietarios de vidas y de haciendas. Pero ellos, a lo suyo. Necios abundan y los siguen. Necios los votan.




jueves, 19 de julio de 2018

Una reflexión necropolitana con la excusa de los judíos





"Son tumbas viejas de tiempos antiguos
en las que unos hombres duermen el sueño eterno.
No hay en su interior ni odio ni envidia
ni tampoco amor o enemistad de vecinos.
Al verlas, mi mente no es capaz
de distinguir entre esclavos y señores".

Moseh Ibn Ezra, poeta judío (Granada, 1055/Estella, 1138)



"...rebelaronse los habitantes de Valladolid diciendo ¡Viva el rey don Enrique! y robaron a los judíos que vivían entre ellos y derribaron sus casas, no quedando sino con sus cuerpos y sus tierras devastadas. Destruyeron también 8 sinagogas...Cogieronse todas las coronas y adornos de plata de los libros de la Ley y a estos mismos libros hicieron pedazos y los arrojaron por los mercados y las calles..."

Testimonio de Samuel Sarsa, judío de Valladolid, tras el asalto de 1367 al barrio judío.


1. Unas planchas a ras de suelo, con textos en hebreo y castellano. En realidad, después de leer el texto del poeta Ibn Ezra uno ya queda desprovisto de una reflexión más honda y precisa. 

2. Sobre el testimonio del vecino vallisoletano Sarsa hay que decir que la persecución de aquel año a los judíos por parte del pueblo cristiano tuvo sobre todo que ver con la sublevación contra el rey Pedro I por parte de los partidarios de Enrique II. Lo cual no quita intencionalidad y ojeriza manifiesta respecto a la minoría judía. Incluso se piensa que el mismo Enrique II instigó la revuelta intervecinal como manera de ir contra su competidor. Cosas de las guerras civiles que tantas veces fueron más que nada monárquicas y sobre todo de Poder, y el pueblo fue servil, cómplice y colaborador en ellas. No le salvo al pueblo, no. Aún muchos pregonan la existencia de una mítica España medieval de las tres culturas que vivían en paz y armonía  -queda tan turístico hoy día-  así que tomen nota los que citan paraísos perdidos, que no fueron sino inexistentes, y traten de comprobar la realidad de los desacuerdos, dificultades y conflictos que latían en aquella sociedad. 

Y sin embargo, el paseo por el Campo Grande, sin que la mayoría de los viandantes sepan que pisan un cementerio judío medieval, en un territorio que hace siglos quedaba extramuros, lo vive uno también como un homenaje. Aquel cementerio debió ser conocido en su tiempo, luego, tras la expulsión de los judíos nadie volvió a acordarse de él. En 2002, cuando se descubrió su existencia debido a unas obras de remodelación del espacio, se procedió a su estudio. Después se tapó nuevamente y quedaron unas chapas testigos que pasan desapercibidas. Total, que uno pisa sobre muertos ande por donde ande. Y no todos son de hace siglos, como bien se sabe por la cantidad de fusilados de la última sublevación armada contra civiles españoles que aún permanecen en cunetas, fosas y páramos olvidados.   

Tal vez el poeta Ibn Ezra tenga razón en su bello poema, pero seguro que hoy haría otra consideración añadida al ver cómo unos hermanos han tratado a otros hermanos y tratan todavía a su memoria. Y, de saber del Estado-nación-segregacionista israelí de nuestro tiempo acaso dijera algo. O no.



(Fotografías: amplíense a placer para leer el texto en castellano y en hebreo, el que lo sepa)



miércoles, 18 de julio de 2018

Agenda, Diario, Sábado




"Hoy, no sé por qué, dudo de abrir la agenda. La página, en blanco, me pilla sin motivación. Es sábado y hace tanto calor. Si el médico no me hubiera regalado esta agenda, ¿me daría por escribir? Siempre me pasa igual. Me cuesta decidirme al principio, luego ocupo las hojas con mis ideas, mis preocupaciones, mis deseos, mis ocurrencias. Según escribo pienso en la segunda parte de cada concepto. Ideas, las justas, unas claras y otras confusas, incluso con un atisbo arriesgado. Preocupaciones, muchas, se oyen tantas cosas estos últimos tiempos. Deseos, tan ilusos como mis ideas, pidiéndome aún más. Ocurrencias...ahí ya no sé. Ser maestro en un pueblo aguza el ingenio, todo sea por atraer a los escolares y sugerirles algo que les sea útil y les despierte. Pero ahora es tiempo de vacaciones. De los niños los hay afortunados que se pasan el día en el río y los que se ven obligados a ayudar a sus padres en las tareas del campo. La escuela, vacía, ausente. Es el momento de encalar la fachada, dar una mano al interior, hacer pequeños arreglos, poner algún punto de luz más, reparar la estufa para el invierno. El material, al límite. Los mapas, cada vez más ajados, como los prismas, como los útiles de escritura, como los pupitres. Tal vez el Ministerio nos mande algo nuevo para el curso próximo. Dicen que la Enseñanza va a tener por fin la consideración que se merece. Ojalá, por el bien de los niños. Pero lo de los padres es jugada perdida. La responsabilidad que tenemos el magisterio es cada vez más elevada. No se puede decir que los que se consideran cultos en la localidad echen una mano. Más bien todo lo contrario. No les gusta nuestra pedagogía, algo tan sencillo de resumir como de entender: enseñar es estimular a los niños a que piensen y sean capaces de reaccionar con sus propios recursos. No entiendo otra forma de aprendizaje, por mucho programa ministerial que haya. A ese grupito de cultos de pacotilla que se reúnen en tertulia cada día en el cafetín del pueblo les parece tan avanzado el planteamiento como inicuo. Aún tengo que oír frases tópicas y viscerales como que la letra con sangre entra, o que la disciplina es lo primero, o que no hay más conocimiento que el amor a Dios y a la Patria. O aquella que tanto me hiere de que los chicos solo deben saber lo justo, porque si aprenden luego piensan y si piensan exigen. Eso suele decir el dueño de las fincas en cuyas hectáreas se nos pierde la mirada. Me considero una persona templada, pero no puedo por menos que objetar a esa gente malsana que considera el pueblo como su propiedad. Me siento solo, y ellos lo saben, y acaso por eso no me hacen la vida imposible. Pero ¿será siempre así? ¿Aceptarán cambios? Me pongo a escribir y el torrente de mis inquietudes no cesa. No quisiera que este diario fuera leído jamás por otra persona, y menos por los que podrían hacerme daño. El sábado avanza. Todo está quieto. El ganado se resiente de la canícula. Las mieses, en su punto. Qué solo me encuentro sin mis alumnos. Tal vez debería cogerme unas vacaciones como ellos. Avanza el día y hay demasiado silencio. Hasta las cigarras parecen dormidas. Florián el carretero ha venido desde la villa que es cabeza de partido y cuenta nerviosamente cosas que empiezan a pasar por todas partes. Lo que dice es tan desmesurado que cuesta asumirlo. Voy a poner el capuchón a la estilográfica y saldré a ver si me entero de algo. Ya seguiré mañana escribiendo".  






lunes, 16 de julio de 2018

Deriva pasiva

















ME DICES que aún hay estrellas; pero nunca me llevas a verlas a la noche que hay más allá de la noche.



(Taichi Gondaira fotografió)


domingo, 15 de julio de 2018

Deriva de lo inconcluso




















SI ENCONTRARAS los fragmentos perdidos de tu vida, ¿crees que conseguirías armar de mejor manera su arquitectura? Ya lo has intentado más de una vez. Siempre que tratabas de colocar una pieza desplazaba a otra que considerabas hasta entonces ajustada. Mejor confórmate con la disposición alcanzada por el edificio, no vaya a ser que tanto fragmento perseguido y mal encajado lo acabe dejando en ruinas. Tuviste a tu alcance un material aceptable. No es hora de lamentar si supiste hacer buen uso de él, ni de reprender tu limitada capacidad de albañilería. Piensa que al fin y al cabo toda existencia es y será una obra inconclusa.



viernes, 13 de julio de 2018

Deriva del jardín transportado




















"Solo los jardines de la mente dan graciosamente sus flores".

Francesc Cornadó, Jardí ardent/ Jardín ardiente.


TUVISTE tu Edén, donde no todo se te concedió con absoluta benevolencia. El paraíso se instaló entonces en un territorio al que no te es permitido el retorno. Ni lo lamentes ni aspires a fantasías improbables. Pero si retienes de aquel tiempo efímero suaves fragancias, sabores complacientes, tactos cálidos, palabras cadenciosas y miradas acogedoras puedes decir bien que has prolongado las veredas perdidas. Con razón se te permite ahora afirmar que no solo has vivido lo soñado, sino que ensueñas y percibes a tu manera aquello que alguna vez te poseyó. Instaladas con firmeza las sensaciones en tu cuerpo, asimilado en gran parte el bagaje de lo vivido, te sientes pertrechado ante el vacío. Este nunca te desproveerá de la fronda amable que has acumulado, sea cuales sean las circunstancias adversas que te acucien en el tiempo venidero. Si no el jardín entero hay una parte de él que aún transportas, en ocasiones sin advertirlo. Paseate entre sus arbustos olorosos y divisa horizontes que no acaban nunca. Antes de que se apague tu luz.

   


(Ilustración de William Blake)


jueves, 12 de julio de 2018

Deriva de próximas tareas





















ADQUIRIR la serpenteante estilización de la enredadera, convertirse en aristas afiladas como los cristales de cuarzo, transformar la propia piel en la densa y aterciopelada textura de la hoja de higuera, ser aroma de acacia con la oleada de estío, fluir en la humedad viajera río arriba imitando la agilidad de las carpas generosas, iluminar las sendas de la noche como gusano fanal, volar en vertical cual libélula frotando sus élitros, sentirse seda de kimono cubriendo a una geisha. Mostrarse uno con menos apariencia visible y habitar la discreción de lo invisible. Tareas para la próxima existencia.



(Taichi Gondaira fotografió)

miércoles, 11 de julio de 2018

Al vuelo (los niños lelos de Javier Marías)


 


"A los gobernantes no parece importarles un planeta lleno de analfa­betos virtuales y de ignorantes profundos. Al contrario, lo propician por todos los medios, con unos planes de educación cada vez más 'lúdicos' y más lelos, en los que se prima lo estrictamente contemporáneo, es decir, lo efímero y fugaz, lo obligatoriamente sin peso ni poso, lo forzosamente necio y superficial. Hace ya décadas que se crean sujetos para los que el mundo empieza con su nacimiento, a los que les trae sin cuidado saber por qué somos como somos y qué nos ha traído hasta aquí; qué hicieron nuestros antepasados y qué pensaron las mejores mentes que nos precedieron". Javier Marías, de su artículo de El País Semanal último.

Hace tiempo que uno sospechaba que por el camino que indica el escritor la defunción del pensamiento estará certificada. Y luego dirán que los robots no sustituirán nunca a los humanos. No hará falta, simplemente será la propia especie la que ya se está robotizando y embobando. Nosotros mismos nos vamos transformando en anti Lógos.


(August Sander, foto)


lunes, 9 de julio de 2018

Deriva del ojo que todo lo ve











VER O NO VER, esa es la cuestión. Por si acaso fallaban los ojos naturales algunos inventaron los ojos simbólicos. Tú prefieres ver antes que nada con los propios. Te remiten a lo vivido, a lo asumido, a lo que rechazaste, a lo perdido, a lo que sigues viendo, aun con dificultad, a lo que ensueñas incluso. Se multiplique o no su función, los ojos naturales se hallan más cerca de lo posible que los heterotópicos. Esta palabreja te la obsequió Cirlot, recogiendo una tradición imaginaria. El ojo fuera del ojo, el ojo por doquier, el ojo cubriendo los cuerpos, el ojo que no estaba en el sitio del ojo, el ojo que poseía espacios y universos más allá de su lugar señalado. Tú crees más en tus ojos porque tras ellos está la mente que preserva la memoria. Con ojos o sin ojos, con vista o sin vista, recordarás a ancestros y a presentes, a próximos y a lejanos, a sufrientes y a sufridos. A las circunstancias concretas dibujadas sobre paisajes y ámbitos que nadie puede sustituir ni hurtar. No siempre mirar es ver. No siempre ver es comprender. El ojo que todo lo ve no es el que  tiene poder de la ubicuidad, y menos divina. Preserva tu ojo, aguza, y no solo agudiza, tu mirada, en direcciones contrapuestas. Y no confundas nunca tu mirada que ve con la mirada que desea. Son visiones que no suelen ir de la mano.




sábado, 7 de julio de 2018

Deriva de una materia perdida




















QUIEN HUBIERA tocado tu piel sabría que era como acariciar el abrillantado salido de un alfar casi marino. Cual primigenio caolín tu materia virgen acunó en la noche oscura a la criatura engendrada que te ofrecía el hombre. Alejada hace tiempo, hoy aquella textura ya no está para nadie. Sé que no poco de ella quedó entre mis dedos -arcilla, humedad, fragancia, mirada, palabra, sensaciones- para que hiciera posible continuar mi entrañable y gozoso aprendizaje. 



viernes, 6 de julio de 2018

Deriva circular















NO CONCIBES la vida sino en la expansión concéntrica de todo lo que dimana de ti. Pero ¿dónde acaba cada uno de tus gestos sino en el infinito, es decir, el no fin que, no obstante, puede estar a la vuelta de la esquina? Justo hacia allí donde no llegará nunca, el hombre se obstina en proyectarse. A diferencia del arroyo de agua mansa, la vida no es planitud, ni total bonanza. También al arroyo se le escapan las circunferencias efímeras, no obstante su amplitud y multiplicación. El hombre y su entorno van multiplicando círculos dentro de círculos para asirse en ellos. Pero igual que les salvan de otro anterior se apagan ante el próximo avance. Los pobladores ancestros de estos territorios lo sabían bien. Acaso por ello simbolizaban la vida como concentricidad hasta en sus útiles de cocina. Una ley física que se escapa de los hombres pero que perpetúa el universo. Y tú, ¿en qué curvatura estás?




jueves, 5 de julio de 2018

Deriva de una seducción frustrada














TE MIRABA a intervalos desde su asiento. A cada parada de lectura que hacías encontrabas un rostro nuevo. Vestía igual, cruzaba las piernas con el mismo estilo, su cabellera creciente seguía asaz morena, pero había algo en sus miradas y en los rictus del rostro que la hacía diferente. Tú vacilaste y probaste a cerrar el libro para percibir mejor su presencia. Pero entonces, y ahí tu desconcierto, ella sacó una novela del bolso, la abrió hacia la mitad y bajó la cabeza para ensimismarse en su propia lectura. Para tu sorpresa su cara seguía adquiriendo gestos cambiantes. Los personajes de la narración le solicitaban con más entusiasmo que tus oscilaciones de la página a sus ojos que un momento antes provocabas. Ella no levantó la cabeza del libro ni siquiera cuando te bajaste en Alexanderplatz. ¿Y aún tienes dudas de que no eres más importante que un personaje de ficción?



(Fotografía de Jack Birns)


martes, 3 de julio de 2018

No maten un día más a los muertos





"Sí, la tierra está sola, bien sola con sus muertos,
al acecho quizá de inerte transeúnte".

Luis Cernuda, poema Decidme anoche.


REVUELVEN estos días con los muertos a los descendientes de los muertos de lujo, se andan con pamplinas con los muertos que causaron tantos muertos, paroxismo para unos, justicia para otros, pero yo solo sé que la tierra sigue sola con sus muertos, tal vez los preserva de los vivos que los siguen queriendo muertos, tal vez los acunan en las entrañas que su país -su nación, su Estado, su orfandad- no tuvo para darles vida,  acaso los reconoce como hijos que una patria mal llamada tal los ignora, ellos son apátridas del subsuelo, los hay por doquier, los muertos de los páramos, los muertos de los pozos, los muertos de las cunetas, los muertos de las fosas comunes, los muertos de las simas, los muertos del mar, los muertos, en definitiva, del miedo, del silencio y del olvido, los muertos del tiempo, y pasa este y nadie se quiere hacer cargo de los muertos incómodos, mientras se acomete el símbolo de remover de su gélido sepulcro al muerto mayor, al muerto responsable de tantos muertos, ¿vale más ese muerto que todos los muertos?, yo me pido un muerto y lo protejo de aquellos de entonces y de estos de ahora, quién no tuvo un muerto malamente muerto en su familia, quién no supo de uno o varios muertos en su cercanía, quién no escuchó relato de muertos cruelmente muertos por caínes de mala saña, aquí o allá, en el exilio de dentro o en la expulsión de fuera yacen tantos muertos, dejemos de tocar el tema de los muertos aquellos, dicen los que al oír la sola expresión muertos de la guerra y de después de la guerra tiemblan como muertos, fatídico fin el de tantos civiles muertos, los muertos murieron hace tiempo, pero su voz última mantiene el eco de que las palabras piedad, clemencia o reconciliación dejaron de existir en la lengua castellana, no todos los muertos son iguales por el mero hecho de estar muertos, no, y la reparación sigue pendiente, la ignominia sigue extendida más allá de la muerte. Háganme caso, muertos en vida: no maten un día más a los muertos.


(Fotografía de un carbonero navarro de mediana edad asesinado por los sublevados de 1936)

lunes, 2 de julio de 2018

Deriva de un reencuentro con el poeta

























ESTE texto y cuanto viene después es poesía en estado purísimo. Se dirá: el poeta lo trabajaba, lo perfeccionaba, lo modificaba. Las entrañas de la tierra elaboran el mineral más sublime ¿y acaso por ello deja de ser innato, esencial, nutriente? La voz mineral del poeta se transforma en cada lectura que hago. Y con frecuencia necesito recurrir al valor de lo profundo. En él hay tierra, en él hay sueño, en él hay deseo. ¿Qué más se puede pedir para no ceder al tedio de los días?




sábado, 30 de junio de 2018

Deriva de la oscura mirada



AGAZAPADO en el umbral observas imágenes que te proporciona la oscuridad, no son representaciones nítidas, porque la noche negra no concede paisajes, son invitaciones de diferente intensidad que parten de aullidos, de carreras, de suspiros, de sofocos, de desplomes, y que llegan hasta a ti, y tú con ellas compones escenas probables y dibujas cuerpos y zarandeas movimientos y perfilas diálogos, y cuando de pronto es el silencio, como si un elemento superior paralizase toda vida ajena, te palpas, roe tu nuca  la traidora caricia del relente, y bramas y corres y descargas tu asombro y te agitas y haces confidencias al otro que te acompaña dentro de tu celosa negrura y caes plácido ante el pensamiento oscuro de si no habrás vivido ya todo lo que tenías que vivir.

 

(Fotografía de Taichi Gondaira)


jueves, 28 de junio de 2018

Deriva fantástica















YO CAMINABA hacia atrás en tu búsqueda, porque sabía el día, el lugar y el motivo pendiente por los que coincidiría de nuevo contigo, pero por más que agilizaba la marcha retrógrada me iba haciendo cada vez más pequeño, y no te encontraba en el mismo punto que la otra vez, no aparecías, ni yo era el individuo arrojado de entonces, ni los significados me sugerían con el análogo ardor que en su momento apuraron mis horas, dispuesto como estuve a dar un salto cuya mortalidad quedó detenida en el aire de una de aquellas madrugadas gélidas, y cualquier modalidad de espera fue revelada como una obsesiva fantasía que ingenuamente trataba de frenar mi irrevocable senectud.  



(Fotografía de Saul Leiter)


miércoles, 27 de junio de 2018

Deriva de Polifilo redivivo





















MEJOR buscar huellas en los jardines del sueño. Después de todo, cualquiera de nosotros ¿no fuimos alguna vez Polifilo en busca de Polia? ¿No nos movemos en el intercambio de lenguas y en la invención de imágenes que hagan de nuestra vida una obra bella? ¿No nos gusta adaptar nuestra mente a otros paisajes y entregar nuestra carne a desconocidos placeres? Diréis que de la ensoñación no se vive y que los pies en la tierra es lo que nos aporta. Pero ¿acaso aquella no compensa los sinsabores y tanta aceptación de la realidad no provoca llagas en nuestro cuerpo? Se vive de lo que se tiene, afirman los sensatos confesos, pero algunos no cesan de emprender aventuras que solo ellos saben andar, siquiera en el entusiasmo de su cerebro profundo. ¿No procede de esta actitud el Arte, más allá de lo que se demanda funcional y práctico? A cada rechazo que puede provocar en nosotros una prueba se sucede una nueva posibilidad. Si esta nos eleva y nos dota de satisfacciones, ¿llegamos a pensar en anteriores fracasos? Pensamos más bien: dichosa aquella vez en que erré o bendita la decepción que me hizo tomar otras sendas. Los avezados en la asunción de la vida saben que hay que medir tantos los desastres como los logros y, sabiendo que ni unos ni otros son perennes, tienen siempre una actitud de nueva intención. Hay mucho que desear y mucho que valorar. Muchas cosas reclaman nuestra atención y nos entusiasman, y muchos amigos se nos ofrecen para la ruta y nos proporcionan goce. ¿Dónde pues la frontera entre lo anhelado y lo sufrido?




(Grabado del libro Hypnerotomachia Poliphili, de Francesco Colonna, editado por Aldo Manucio en 1499)