viernes, 31 de julio de 2026
Soy la sombra de mi sombra
domingo, 26 de julio de 2026
Cuando el sexo no debía ser cosa de mujeres sino del diablo
martes, 21 de julio de 2026
La vuelta al tiempo
domingo, 19 de julio de 2026
Algunos libros sobre cierto episodio sangriento
A raíz de la entrada anterior alguno me ha sugerido si podría indicar algún libro que trate la guerra civil española con rigor y competencia. Por supuesto, yo soy el que soy y por lo tanto subjetivo. Quiero decir que puedo citar algunos textos que a mí me parecen necesarios, interesantes y rigurosos, de historiadores que no se prestan a demagogia ni populismo. Y a ello me he puesto. No quiero decir con esto que conozca todos y cada uno de sus contenidos. Pero en este sentido cada cual, si está interesado, puede aproximarse -vía biblioteca pública o librería- al que elija. También por internet se pueden encontrar referencias sobre los mismos.
Casi todos los libros mencionados se centran en el desgraciado enfrentamiento de 1936 a 1939. Algunos proyectan su tiempo de consideración más allá de la fecha. Algún otro escarba ya desde el siglo XIX. Todos ellos tienen un carácter de manual porque luego hay infinidad de libros publicados sobre temas concretos. La España de la Guerra Civil fue como un estallido en todos los planos de vida social y además en un contexto internacional que no favoreció a la República constitucionalmente elegida. Por lo que hay obras editadas sobre los líderes políticos, los partidos, los sindicatos, el papel de la Iglesia, la situación económica, la lucha de clases en las ciudades y el campo, la cultura, los maestros, las instituciones, la ayuda militar exterior, la intervención extranjera, las armas y el oro, la intervención de los nazis y los fascistas italianos, las Brigadas Internacionales, las ideologías en vigor, el dictador, etcétera, es decir, un inmenso campo más concreto y detallado para quien esté interesado en conocer más a fondo. Se ha dicho muchas veces que la Guerra Civil española es el tema sobre el que más se ha escrito en el mundo. No lo sé. Por supuesto, ni todo lo escrito es meritorios ni verdadero estudio que aporten con rigor y honestidad. Ciertamente también hay editados muchos libros de tipo testimonio, de gente que vivió aquel conflicto, bien española o foránea y que vino aquí. Unos ejemplos. ¿Cómo olvidar un libro tan entrañable como Homenaje a Cataluña, de George Orwell, o bien sus escritos sobre la guerra? ¿Cómo no leer a Manuel Chaves Nogales en sus crónicas o novelas? Ciertas obras de testimonios o novelas con base y conocimiento de situaciones pueden aportar también mucho conocimiento.
Si alguien saca provecho de esa relación que expongo abajo, pues bien. Por mi parte sigo abierto al conocimiento de un suceso colectivo, fundamental y decisivo en la historia de nuestro país, que incluso a los que hemos nacido mucho después nos ha obligado siempre -¡noventa años más tarde!- a cuestionarnos el pasado y el presente. Y enfrentarnos a las falacias, deshacer los mitos y desentrañar lo oculto. Eso sí, uno ya es muy mayor para dejarse embaucar por el revisionismo engañoso que algunos practican e intenta separar el grano de la paja en sus lecturas.
* Foto superior. Alfonso Sánchez Portela. La boda de los milicianos.
sábado, 18 de julio de 2026
Una fecha nonagenaria
"Traen inquietud las primeras luces del día. No he dormido bien. Oscuros presentimientos. Abro la agenda. No tengo previsto nada para hoy. Medio país anda de vacaciones. Debería salir yo también a pasear. Tal vez acercarme a la librería de lance por si encuentro algo interesante. Se prevé calor".
"Los renglones esperan en blanco. He tomado un café. No me pide el cuerpo nada más. Me asomo al balcón. No hay el bullicio callejero de otros días. De las escaleras me llega el sonido de pisadas apresuradas. Ahora que lo pienso, en uno de mis sueños intranquilos aparecía gente que se precipitaba desordenadamente en direcciones opuestas cuando no encontradas bruscamente".
"El café me ha entonado. He repetido la taza. Voy espabilando. Escribiré algo antes de que se levanten los demás. Un vehículo ha pasado por la calle a gran velocidad. No es normal. Me he asomado nuevamente por la extrañeza que me ha producido. Otro se dirige acelerado en la misma dirección que el anterior. Tal vez se trate de vividores que empalman la noche con el alba. Quiero concentrarme y aprovechar. Se advierte un calor inusual. Los cuarterones de las ventanas están de par en par. Apenas entra frescor. La atmósfera llega densa".
"Han llamado con tibieza a la puerta. Un vecino me pregunta si sé algo de ciertos rumores inquietantes. Le digo que no. Me dice que llame a algún amigo o familiar. Le digo que a esa hora no voy a despertar a nadie. Que los rumores pueden ser solo bulos. Él me dice: ¿y si no lo son? Trato de calmarle. Habrá que esperar noticias fiables, le digo. Usted tiene radio, me dice. Le miento. Está averiada desde ayer, alguna bujía. Luego la llevaré a un técnico. Le despido. Si sé algo se lo comentaré más tarde. Me da las gracias. Me ha vuelto el mal cuerpo. No tengo ganas de escribir. Ni sé si salir o no a la calle. Cierro la agenda".
(Nota. Dejo de lado estas anotaciones de mi abuelo. Curiosamente hoy es sábado como en aquella fecha fatídica de hace noventa años. Ojalá no cunda nunca hasta aquel extremo la insensatez cainita que, paradójicamente, parece estar larvada en un sector irredento de nuestro paisanaje)
miércoles, 15 de julio de 2026
Obscenitas et alia
domingo, 12 de julio de 2026
De tú a tú
¿De qué sacas tú, Proteo, eso de que todos los hombres nacen iguales? ¿Quién te ha sugerido una opinión tan osada que además va contra la razón imperante desde el principio de los tiempos? ¿De qué sueño o vana ilusión vives si sabes que has nacido como has nacido y morirás en el olvido? Nadie elige sus días. Nadie decide su naturaleza. Nadie es dueño de su voluntad. Nadie tiene garantizada su subsistencia por el mero esfuerzo. Los días son una senda incierta. La naturaleza es la tutora caprichosa que nos sigue poseyendo. La voluntad es un recurso limitado. El esfuerzo está condicionado. ¿Crees tener libre disposición para obrar? Alguien te ha dicho que es así y que se ofrece a enseñarte cómo hacerlo. ¿Te fiarás? ¿Te pondrás en sus manos? Siempre han proliferado maestros, dirigentes, sacerdotes, tribunos y profetas cuyas recetas han ido dirigidas a reducir al individuo a la mínima expresión aunque invocaran su desarrollo. O, mejor dicho, a la expresión que ellos quisieran que fuese asumida por cada cual. Si hay dentro de ti un espacio que permanece interrogativo no entres al quite. Si tu inquietud posee todavía una porción de energía no concedas carta de creencia a las voces que dicen pretender salvarte. Si hay en tu interior una cierta intención de buscar más allá de las palabras falaces no concedas margen alguno de tu personalidad a los embaucadores. Sal al encuentro del que esté como tú. De quien humildemente te mire porque se halla reflejado en ti. De quien al hablarle te escuche y tú seas capaz de atender sus cuitas. ¿Cómo confías en disponer de la libertad cuando esta ya viene con las cartas marcadas? Cuestiona la apariencia de las cosas y desdeña la moda que resuene en cada momento. Tal vez en tu persistente NO estés descubriendo tu íntima e irrenunciable dignidad.
*Crátera del Museo Arqueológico Nacional. Madrid.
miércoles, 8 de julio de 2026
Invitación a la danza, de Miquel Martí i Pol
domingo, 5 de julio de 2026
Los grilletes
Mi intención es fugarme. El esclavo Virto hizo la confidencia a su mejor amigo. Yo, que no nací para esclavizarme ni a una divinidad ni a una idea ni a un poder ni a un explotador he decidido arriesgarme. Cualquier destino, aun jugándome el todo por el todo con la fatalidad, antes que el de ir mermando el cuerpo y destrozando la vida en este lóbrego lugar y bajo estos tiranos. Llévame contigo, bien sabes que mi aguante ha tocado techo, replicó Tertius. Aunque me consideres una posible rémora, pues mi salud me tiene con escasas fuerzas, te acompañaré. Te serviré de cebo si nos persiguen. Haré de centinela en nuestros reposos. Me abandonaré por el camino si voy a suponer peligro para ti. Si debo perecer que sea en una apuesta libre. Si llegamos a otro territorio donde nos admitan a pesar de nuestra procedencia, lo celebraremos. Virto no se esperaba la petición de su compañero de penurias. Dudó un instante pero consideró enseguida que Tertius merecía una oportunidad, ya que la vida le había negado casi todas. Creo haber encontrado el hueco por donde escapar. Donde apenas hay control y aunque el lugar es escarpado y puedes quedar al descubierto es el camino más corto para salir de este infierno. Si aparece algún guardián no debemos dudar en hacer uso de nuestra fuerza. Si lanzan a los perros tras nosotros deberemos correr más que ellos o despistarlos con alguna treta. Si nos cortan el camino y nos vemos atrapados en el acantilado solo tendremos una salida, sumamente aventurada pero esperanzadora. Al océano no nos seguirán. Tercius le escuchó anhelante y a la vez temeroso. No me cuentes más, compañero. No quiero ver los riesgos sino apaciguar las ganas mientras llega el momento. Saldremos de esta. Por cierto, Virto, ¿sabes hacia dónde nos dirigiremos? Virto afirmó con la cabeza. No conozco demasiado este territorio, pero confía en mí. Por aquí hay gente que ha viajado con comerciantes de Oriente y me ha hablado de las vías terrestres y de las rutas marinas. Ahora piensa solo en escapar y librarnos de estos grilletes. Herreros que no son fieles a nuestros tiranos los hay por todas partes. Nativos que ayudan a los evadidos son frecuentes.
Virto, despierta, nos toca el relevo. Despierta antes de que llegue el arreador. Vamos, que el oro no espera. Virto estira de mala manera los hombros y agita pesadamente la cabeza. ¿El oro?, dice abúlico con una voz aguardentosa y seca. El oro está bien en las entrañas de la tierra, Tercius. Los que no pueden esperar son nuestros amos. También son esclavos de su avidez, pero a nosotros nos toca lo peor. Tengo los tobillos hinchados y estos hierros se me clavan cada día más. Estabas profundamente dormido, Virto, ¿que soñabas? Virto sonríe con amargura a su compañero. Soñaba, dice, lo imposible.
* Grilletes de esclavos en las minas romanas de la península. Museo Arqueológico Nacional. Madrid.

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