La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







domingo, 20 de marzo de 2016

Atracciones y rechazos, 7
















Mente en blanco para el exceso de ruido producido por el parloteo. No ya contención o prudencia o inhibición de opinar por opinar en un paisaje grotesco. Acaso hay que ir más atrás. Esta sucesión creciente de situaciones tan desabrigadas como estrepitosas que vivimos hay que afrontarla con una actitud más ausente. No porque no nos interesen los temas sino porque nos perjudica la agresiva cascada de palabras vanas en las que no creemos. Todo el mundo se cree obligado a sentar dictamen sin saber de qué habla. No entrar en el juego turbio donde el objeto queda desfigurado por la idea preconcebida, la prédica interesada, el runrún de la moda mediática. Ir al fondo de otra manera. Intentar que el manantial de los pensamientos preserve sus aguas recónditas, sin que sean despilfarradas. No he visto jamás agua más reposada, clara y fresca que la que se aposenta en los piélagos misteriosos de las cuevas. Allí donde se ve el fondo y la carencia de ruido y de elementos perturbadores vuelve más pura la sigilosa corriente. Algo de esta metáfora quiero para la vida del día a día. Que la interferencia de cuanto circula en superficie no trastorne la búsqueda de lo interesante y el disfrute de la quietud. Perseguir lo que merece la pena, ahuyentar el estrépito de la banalidad, ser reticente de la palabrería falaz y categórica que pretende ocupar nuestros íntimos espacios y rechina en nuestras sienes. Consolarse en la sabiduría de un Epicteto, por ejemplo: "A toda imagen desagradable esfuérzate en decirle: tú eres una imagen, de ningún modo eres lo que representas".



(Fotografía de Frank Eugene)




4 comentarios:

  1. Por eso a mí cada vez me gusta más el silencio. Y si es en alta montaña y con nieve,mejor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Incluso a los lugares más apartados llega el ruido, pero menos. Sí, me conformo también con menos.

      Eliminar
  2. .... Algo de esta metáfora quiero para la vida del día a día..."
    Me temo que nos hemos apropiado de la cultura anglo-sajona, y que por mucho que lo deseemos será ya imposible volver atrás.
    Hoy las aguas ya no son mansas, porque vivimos en una incansable exploración de lo nuevo y el horror al aburrimiento. Todo es remplazo continuo y al humano lo han acostumbrado al consumo incesante de experiencias.
    Todo es turbulento, rápido y vertiginoso. Las noticias duran el tiempo justo de propagar otra inmediatamente después, y la rueda del hámster gira sin ton para llevarnos lo más rapidamente posible a ninguna parte.
    Lo siento...ya no hay aguas calmas.
    Salut

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Habría que saber por qué la gente se aburre, por qué teme eso llamado aburrimiento, por qué cree que huir del aburrimiento tiene que ser la banalidad en todas sus diversas formas. La rueda del hámster, así es, otra versión de Sísifo. Pero todo tan turbio...

      Eliminar