miércoles, 18 de julio de 2018

Agenda, Diario, Sábado




"Hoy, no sé por qué, dudo de abrir la agenda. La página, en blanco, me pilla sin motivación. Es sábado y hace tanto calor. Si el médico no me hubiera regalado esta agenda, ¿me daría por escribir? Siempre me pasa igual. Me cuesta decidirme al principio, luego ocupo las hojas con mis ideas, mis preocupaciones, mis deseos, mis ocurrencias. Según escribo pienso en la segunda parte de cada concepto. Ideas, las justas, unas claras y otras confusas, incluso con un atisbo arriesgado. Preocupaciones, muchas, se oyen tantas cosas estos últimos tiempos. Deseos, tan ilusos como mis ideas, pidiéndome aún más. Ocurrencias...ahí ya no sé. Ser maestro en un pueblo aguza el ingenio, todo sea por atraer a los escolares y sugerirles algo que les sea útil y les despierte. Pero ahora es tiempo de vacaciones. De los niños los hay afortunados que se pasan el día en el río y los que se ven obligados a ayudar a sus padres en las tareas del campo. La escuela, vacía, ausente. Es el momento de encalar la fachada, dar una mano al interior, hacer pequeños arreglos, poner algún punto de luz más, reparar la estufa para el invierno. El material, al límite. Los mapas, cada vez más ajados, como los prismas, como los útiles de escritura, como los pupitres. Tal vez el Ministerio nos mande algo nuevo para el curso próximo. Dicen que la Enseñanza va a tener por fin la consideración que se merece. Ojalá, por el bien de los niños. Pero lo de los padres es jugada perdida. La responsabilidad que tenemos el magisterio es cada vez más elevada. No se puede decir que los que se consideran cultos en la localidad echen una mano. Más bien todo lo contrario. No les gusta nuestra pedagogía, algo tan sencillo de resumir como de entender: enseñar es estimular a los niños a que piensen y sean capaces de reaccionar con sus propios recursos. No entiendo otra forma de aprendizaje, por mucho programa ministerial que haya. A ese grupito de cultos de pacotilla que se reúnen en tertulia cada día en el cafetín del pueblo les parece tan avanzado el planteamiento como inicuo. Aún tengo que oír frases tópicas y viscerales como que la letra con sangre entra, o que la disciplina es lo primero, o que no hay más conocimiento que el amor a Dios y a la Patria. O aquella que tanto me hiere de que los chicos solo deben saber lo justo, porque si aprenden luego piensan y si piensan exigen. Eso suele decir el dueño de las fincas en cuyas hectáreas se nos pierde la mirada. Me considero una persona templada, pero no puedo por menos que objetar a esa gente malsana que considera el pueblo como su propiedad. Me siento solo, y ellos lo saben, y acaso por eso no me hacen la vida imposible. Pero ¿será siempre así? ¿Aceptarán cambios? Me pongo a escribir y el torrente de mis inquietudes no cesa. No quisiera que este diario fuera leído jamás por otra persona, y menos por los que podrían hacerme daño. El sábado avanza. Todo está quieto. El ganado se resiente de la canícula. Las mieses, en su punto. Qué solo me encuentro sin mis alumnos. Tal vez debería cogerme unas vacaciones como ellos. Avanza el día y hay demasiado silencio. Hasta las cigarras parecen dormidas. Florián el carretero ha venido desde la villa que es cabeza de partido y cuenta nerviosamente cosas que empiezan a pasar por todas partes. Lo que dice es tan desmesurado que cuesta asumirlo. Voy a poner el capuchón a la estilográfica y saldré a ver si me entero de algo. Ya seguiré mañana escribiendo".  






lunes, 16 de julio de 2018

Deriva pasiva

















ME DICES que aún hay estrellas; pero nunca me llevas a verlas a la noche que hay más allá de la noche.



(Taichi Gondaira fotografió)


domingo, 15 de julio de 2018

Deriva de lo inconcluso




















SI ENCONTRARAS los fragmentos perdidos de tu vida, ¿crees que conseguirías armar de mejor manera su arquitectura? Ya lo has intentado más de una vez. Siempre que tratabas de colocar una pieza desplazaba a otra que considerabas hasta entonces ajustada. Mejor confórmate con la disposición alcanzada por el edificio, no vaya a ser que tanto fragmento perseguido y mal encajado lo acabe dejando en ruinas. Tuviste a tu alcance un material aceptable. No es hora de lamentar si supiste hacer buen uso de él, ni de reprender tu limitada capacidad de albañilería. Piensa que al fin y al cabo toda existencia es y será una obra inconclusa.



viernes, 13 de julio de 2018

Deriva del jardín transportado




















"Solo los jardines de la mente dan graciosamente sus flores".

Francesc Cornadó, Jardí ardent/ Jardín ardiente.


TUVISTE tu Edén, donde no todo se te concedió con absoluta benevolencia. El paraíso se instaló entonces en un territorio al que no te es permitido el retorno. Ni lo lamentes ni aspires a fantasías improbables. Pero si retienes de aquel tiempo efímero suaves fragancias, sabores complacientes, tactos cálidos, palabras cadenciosas y miradas acogedoras puedes decir bien que has prolongado las veredas perdidas. Con razón se te permite ahora afirmar que no solo has vivido lo soñado, sino que ensueñas y percibes a tu manera aquello que alguna vez te poseyó. Instaladas con firmeza las sensaciones en tu cuerpo, asimilado en gran parte el bagaje de lo vivido, te sientes pertrechado ante el vacío. Este nunca te desproveerá de la fronda amable que has acumulado, sea cuales sean las circunstancias adversas que te acucien en el tiempo venidero. Si no el jardín entero hay una parte de él que aún transportas, en ocasiones sin advertirlo. Paseate entre sus arbustos olorosos y divisa horizontes que no acaban nunca. Antes de que se apague tu luz.

   


(Ilustración de William Blake)


jueves, 12 de julio de 2018

Deriva de próximas tareas





















ADQUIRIR la serpenteante estilización de la enredadera, convertirse en aristas afiladas como los cristales de cuarzo, transformar la propia piel en la densa y aterciopelada textura de la hoja de higuera, ser aroma de acacia con la oleada de estío, fluir en la humedad viajera río arriba imitando la agilidad de las carpas generosas, iluminar las sendas de la noche como gusano fanal, volar en vertical cual libélula frotando sus élitros, sentirse seda de kimono cubriendo a una geisha. Mostrarse uno con menos apariencia visible y habitar la discreción de lo invisible. Tareas para la próxima existencia.



(Taichi Gondaira fotografió)

miércoles, 11 de julio de 2018

Al vuelo (los niños lelos de Javier Marías)


 


"A los gobernantes no parece importarles un planeta lleno de analfa­betos virtuales y de ignorantes profundos. Al contrario, lo propician por todos los medios, con unos planes de educación cada vez más 'lúdicos' y más lelos, en los que se prima lo estrictamente contemporáneo, es decir, lo efímero y fugaz, lo obligatoriamente sin peso ni poso, lo forzosamente necio y superficial. Hace ya décadas que se crean sujetos para los que el mundo empieza con su nacimiento, a los que les trae sin cuidado saber por qué somos como somos y qué nos ha traído hasta aquí; qué hicieron nuestros antepasados y qué pensaron las mejores mentes que nos precedieron". Javier Marías, de su artículo de El País Semanal último.

Hace tiempo que uno sospechaba que por el camino que indica el escritor la defunción del pensamiento estará certificada. Y luego dirán que los robots no sustituirán nunca a los humanos. No hará falta, simplemente será la propia especie la que ya se está robotizando y embobando. Nosotros mismos nos vamos transformando en anti Lógos.


(August Sander, foto)


lunes, 9 de julio de 2018

Deriva del ojo que todo lo ve











VER O NO VER, esa es la cuestión. Por si acaso fallaban los ojos naturales algunos inventaron los ojos simbólicos. Tú prefieres ver antes que nada con los propios. Te remiten a lo vivido, a lo asumido, a lo que rechazaste, a lo perdido, a lo que sigues viendo, aun con dificultad, a lo que ensueñas incluso. Se multiplique o no su función, los ojos naturales se hallan más cerca de lo posible que los heterotópicos. Esta palabreja te la obsequió Cirlot, recogiendo una tradición imaginaria. El ojo fuera del ojo, el ojo por doquier, el ojo cubriendo los cuerpos, el ojo que no estaba en el sitio del ojo, el ojo que poseía espacios y universos más allá de su lugar señalado. Tú crees más en tus ojos porque tras ellos está la mente que preserva la memoria. Con ojos o sin ojos, con vista o sin vista, recordarás a ancestros y a presentes, a próximos y a lejanos, a sufrientes y a sufridos. A las circunstancias concretas dibujadas sobre paisajes y ámbitos que nadie puede sustituir ni hurtar. No siempre mirar es ver. No siempre ver es comprender. El ojo que todo lo ve no es el que  tiene poder de la ubicuidad, y menos divina. Preserva tu ojo, aguza, y no solo agudiza, tu mirada, en direcciones contrapuestas. Y no confundas nunca tu mirada que ve con la mirada que desea. Son visiones que no suelen ir de la mano.




sábado, 7 de julio de 2018

Deriva de una materia perdida




















QUIEN HUBIERA tocado tu piel sabría que era como acariciar el abrillantado salido de un alfar casi marino. Cual primigenio caolín tu materia virgen acunó en la noche oscura a la criatura engendrada que te ofrecía el hombre. Alejada hace tiempo, hoy aquella textura ya no está para nadie. Sé que no poco de ella quedó entre mis dedos -arcilla, humedad, fragancia, mirada, palabra, sensaciones- para que hiciera posible continuar mi entrañable y gozoso aprendizaje. 



viernes, 6 de julio de 2018

Deriva circular















NO CONCIBES la vida sino en la expansión concéntrica de todo lo que dimana de ti. Pero ¿dónde acaba cada uno de tus gestos sino en el infinito, es decir, el no fin que, no obstante, puede estar a la vuelta de la esquina? Justo hacia allí donde no llegará nunca, el hombre se obstina en proyectarse. A diferencia del arroyo de agua mansa, la vida no es planitud, ni total bonanza. También al arroyo se le escapan las circunferencias efímeras, no obstante su amplitud y multiplicación. El hombre y su entorno van multiplicando círculos dentro de círculos para asirse en ellos. Pero igual que les salvan de otro anterior se apagan ante el próximo avance. Los pobladores ancestros de estos territorios lo sabían bien. Acaso por ello simbolizaban la vida como concentricidad hasta en sus útiles de cocina. Una ley física que se escapa de los hombres pero que perpetúa el universo. Y tú, ¿en qué curvatura estás?




jueves, 5 de julio de 2018

Deriva de una seducción frustrada














TE MIRABA a intervalos desde su asiento. A cada parada de lectura que hacías encontrabas un rostro nuevo. Vestía igual, cruzaba las piernas con el mismo estilo, su cabellera creciente seguía asaz morena, pero había algo en sus miradas y en los rictus del rostro que la hacía diferente. Tú vacilaste y probaste a cerrar el libro para percibir mejor su presencia. Pero entonces, y ahí tu desconcierto, ella sacó una novela del bolso, la abrió hacia la mitad y bajó la cabeza para ensimismarse en su propia lectura. Para tu sorpresa su cara seguía adquiriendo gestos cambiantes. Los personajes de la narración le solicitaban con más entusiasmo que tus oscilaciones de la página a sus ojos que un momento antes provocabas. Ella no levantó la cabeza del libro ni siquiera cuando te bajaste en Alexanderplatz. ¿Y aún tienes dudas de que no eres más importante que un personaje de ficción?



(Fotografía de Jack Birns)


martes, 3 de julio de 2018

No maten un día más a los muertos





"Sí, la tierra está sola, bien sola con sus muertos,
al acecho quizá de inerte transeúnte".

Luis Cernuda, poema Decidme anoche.


REVUELVEN estos días con los muertos a los descendientes de los muertos de lujo, se andan con pamplinas con los muertos que causaron tantos muertos, paroxismo para unos, justicia para otros, pero yo solo sé que la tierra sigue sola con sus muertos, tal vez los preserva de los vivos que los siguen queriendo muertos, tal vez los acunan en las entrañas que su país -su nación, su Estado, su orfandad- no tuvo para darles vida,  acaso los reconoce como hijos que una patria mal llamada tal los ignora, ellos son apátridas del subsuelo, los hay por doquier, los muertos de los páramos, los muertos de los pozos, los muertos de las cunetas, los muertos de las fosas comunes, los muertos de las simas, los muertos del mar, los muertos, en definitiva, del miedo, del silencio y del olvido, los muertos del tiempo, y pasa este y nadie se quiere hacer cargo de los muertos incómodos, mientras se acomete el símbolo de remover de su gélido sepulcro al muerto mayor, al muerto responsable de tantos muertos, ¿vale más ese muerto que todos los muertos?, yo me pido un muerto y lo protejo de aquellos de entonces y de estos de ahora, quién no tuvo un muerto malamente muerto en su familia, quién no supo de uno o varios muertos en su cercanía, quién no escuchó relato de muertos cruelmente muertos por caínes de mala saña, aquí o allá, en el exilio de dentro o en la expulsión de fuera yacen tantos muertos, dejemos de tocar el tema de los muertos aquellos, dicen los que al oír la sola expresión muertos de la guerra y de después de la guerra tiemblan como muertos, fatídico fin el de tantos civiles muertos, los muertos murieron hace tiempo, pero su voz última mantiene el eco de que las palabras piedad, clemencia o reconciliación dejaron de existir en la lengua castellana, no todos los muertos son iguales por el mero hecho de estar muertos, no, y la reparación sigue pendiente, la ignominia sigue extendida más allá de la muerte. Háganme caso, muertos en vida: no maten un día más a los muertos.


(Fotografía de un carbonero navarro de mediana edad asesinado por los sublevados de 1936)

lunes, 2 de julio de 2018

Deriva de un reencuentro con el poeta

























ESTE texto y cuanto viene después es poesía en estado purísimo. Se dirá: el poeta lo trabajaba, lo perfeccionaba, lo modificaba. Las entrañas de la tierra elaboran el mineral más sublime ¿y acaso por ello deja de ser innato, esencial, nutriente? La voz mineral del poeta se transforma en cada lectura que hago. Y con frecuencia necesito recurrir al valor de lo profundo. En él hay tierra, en él hay sueño, en él hay deseo. ¿Qué más se puede pedir para no ceder al tedio de los días?




sábado, 30 de junio de 2018

Deriva de la oscura mirada



AGAZAPADO en el umbral observas imágenes que te proporciona la oscuridad, no son representaciones nítidas, porque la noche negra no concede paisajes, son invitaciones de diferente intensidad que parten de aullidos, de carreras, de suspiros, de sofocos, de desplomes, y que llegan hasta a ti, y tú con ellas compones escenas probables y dibujas cuerpos y zarandeas movimientos y perfilas diálogos, y cuando de pronto es el silencio, como si un elemento superior paralizase toda vida ajena, te palpas, roe tu nuca  la traidora caricia del relente, y bramas y corres y descargas tu asombro y te agitas y haces confidencias al otro que te acompaña dentro de tu celosa negrura y caes plácido ante el pensamiento oscuro de si no habrás vivido ya todo lo que tenías que vivir.

 

(Fotografía de Taichi Gondaira)


jueves, 28 de junio de 2018

Deriva fantástica















YO CAMINABA hacia atrás en tu búsqueda, porque sabía el día, el lugar y el motivo pendiente por los que coincidiría de nuevo contigo, pero por más que agilizaba la marcha retrógrada me iba haciendo cada vez más pequeño, y no te encontraba en el mismo punto que la otra vez, no aparecías, ni yo era el individuo arrojado de entonces, ni los significados me sugerían con el análogo ardor que en su momento apuraron mis horas, dispuesto como estuve a dar un salto cuya mortalidad quedó detenida en el aire de una de aquellas madrugadas gélidas, y cualquier modalidad de espera fue revelada como una obsesiva fantasía que ingenuamente trataba de frenar mi irrevocable senectud.  



(Fotografía de Saul Leiter)


miércoles, 27 de junio de 2018

Deriva de Polifilo redivivo





















MEJOR buscar huellas en los jardines del sueño. Después de todo, cualquiera de nosotros ¿no fuimos alguna vez Polifilo en busca de Polia? ¿No nos movemos en el intercambio de lenguas y en la invención de imágenes que hagan de nuestra vida una obra bella? ¿No nos gusta adaptar nuestra mente a otros paisajes y entregar nuestra carne a desconocidos placeres? Diréis que de la ensoñación no se vive y que los pies en la tierra es lo que nos aporta. Pero ¿acaso aquella no compensa los sinsabores y tanta aceptación de la realidad no provoca llagas en nuestro cuerpo? Se vive de lo que se tiene, afirman los sensatos confesos, pero algunos no cesan de emprender aventuras que solo ellos saben andar, siquiera en el entusiasmo de su cerebro profundo. ¿No procede de esta actitud el Arte, más allá de lo que se demanda funcional y práctico? A cada rechazo que puede provocar en nosotros una prueba se sucede una nueva posibilidad. Si esta nos eleva y nos dota de satisfacciones, ¿llegamos a pensar en anteriores fracasos? Pensamos más bien: dichosa aquella vez en que erré o bendita la decepción que me hizo tomar otras sendas. Los avezados en la asunción de la vida saben que hay que medir tantos los desastres como los logros y, sabiendo que ni unos ni otros son perennes, tienen siempre una actitud de nueva intención. Hay mucho que desear y mucho que valorar. Muchas cosas reclaman nuestra atención y nos entusiasman, y muchos amigos se nos ofrecen para la ruta y nos proporcionan goce. ¿Dónde pues la frontera entre lo anhelado y lo sufrido?




(Grabado del libro Hypnerotomachia Poliphili, de Francesco Colonna, editado por Aldo Manucio en 1499)


martes, 26 de junio de 2018

Deriva del ofrecimiento

















ITINERANCIAS que acababan en un café. Esgrimíais el vaso como parte del argumento. Aderezo de la palabra, oasis en la fronda del barullo coloquial,  gesticulación fraterna que dirimía posibles enconos en las disputas. Tú llegabas y se te ofrecían. Tus cómplices, sus razonamientos, el tono acogedor del grupo. Ella llegaba y era el silencio. Cada comentario quedaba congelado. La presencia de su cuerpo menudo y su alegre luz se imponía. ¿A dónde nos llegábamos?, sugería uno de vosotros. Y ella, en un guiño: por mí podéis volver a empezar. Allí la itinerancia no tenía fin. Y las horas se hacían fecundamente leves. Nadie se distanciaba por las opiniones mantenidas. Ella recababa todas las miradas abiertas, menos la tuya, sigilosamente envidriada. La mujer siempre supo que la desafiabas.   


domingo, 24 de junio de 2018

Deriva de Epicuro















"...Así mismo dispongo que el Jardín sea la morada de todos los que atiendan a la filosofía en mi  escuela, y también la de sus herederos, para que conserven el Jardín del modo que les parezca más seguro, y lo mismo hagan aquellos a quienes mis sucesores lo confíen".

Epicuro de Samos, Testamento.


CLARIDAD relajada de la tarde. Antes de que el filósofo existiera en vuestra vida ya ejercitabais la cita cotidiana en el jardín. ¿Qué fue primero? ¿El pensamiento, la palabra o el beso? Quién pudiera sentirse de nuevo acariciado por aquella iniciación que iba de la mano. Nostalgia de primitivas verbosidades que hilaban con alegre energía razonamientos y seducciones. Nunca conocisteis el tedio. Al orden en vigor contraponíais propuestas arriesgadas. A veces avasalladoras. No, los primeros besos, como las primeras disputas acerca de la visión del mundo, no fueron torpes. Volveríais a repetirlo todo. Era la lenta entrada en el jardín perfumado de las ideas y en el frondoso ámbito de la pasión. El jardín epicúreo siempre permanece abierto.


   

sábado, 23 de junio de 2018

Deriva del torcimiento

















DICES haber practicado el saber torcido. Quédate en él, ahora que sabes mejor que nunca que no hay meta. Al menos ese recorrido sinuoso te ha enseñado lo que para otros permanece oculto y te entretiene placenteramente. De recoveco en recoveco elegiste, sin saberlo, tu paradójico y particular recto camino. Entre salto y salto no te importaron las jugadas, aparentemente torpes, que te hicieron perdedor. ¿Perdedor? Saber que no se llega a parte alguna es vencer las ilusiones vanas que solo conducen a la angustia y a carecer de uno mismo. Vive al sesgo, aunque ello implique desatinos.


viernes, 22 de junio de 2018

Yo también soy carne humana





Según el ministro de Interior italiano los migrantes (o emigrantes o inmigrantes, según el punto de vista del statu quo) no tienen siquiera el reconocimiento de individuos o personas. Son simplemente carne humana. Eso ha dicho Matteo Salvini, ministro del interior de Italia, del partido ultra Liga Norte. Aunque todos tenemos una faceta en que somos carne de mercado -el capital es lo que nos convierte cuando trabajamos a cambio de un salario, y lo ratifica aquella teoría de la plusvalía y de la alienación que emitió el filósofo alemán del XIX- al menos somos una carne pagada, con todos sus altibajos y riesgos. Pero los que huyen de la miseria y de la persecución ni siquiera eso. Son lo peor de lo peor. Su ser queda reducido a carne para la mentalidad energúmena y racista. Salvini sabe de sobra que sus referentes históricos (recuérdese Abisinia, por ejemplo) utilizaron esa carne humana para enriquecerse. Qué ambivalente y desigual es la política y la cultura italianas. Capaz de lo más elevado y llevando el camino, de nuevo, de lo más abyecto. El escritor Roberto Saviano, amenazado por la mafia, lleva años con escoltas. Como ha denunciado en público al ministro citado, este le amenaza con retirarle la protección. 

No tiene pérdida el artículo suyo que sale hoy en El País. No se lo pierdan. 


https://elpais.com/internacional/2018/06/21/actualidad/1529606732_902146.html




(Fotografía de Stefania D'Alessandro, Wireimage, tomada de El País.
 El escritor Saviano rodeado de guardaespaldas)




jueves, 21 de junio de 2018

Deriva mediterránea

















VARADOS en aquel rincón de la vieja taberna, apagado el griterío de los insurrectos, atrás ya sus pasos agitados sobre los últimos adoquines, humedecidos por la salinidad mediterránea, estremecidos por el lenguaje secular de las campanadas de la iglesia gótica, toques de incendios, de revueltas, de ceremonias, de acatamientos, que conmovieron antes a individuos de otras generaciones, ambos se miraron curiosos, fluyendo sus fúlgidas miradas con aturdimiento, sin recelos, y se reconocieron desde sus orígenes dispares, ella tan joven, él tan reacio a que su madurez le obstaculizara la juventud perdida y aún deseada, sortearon con sus palabras, sus bocas y sus gestos un día y otro enternecidamente el damero de lo prohibido, dispuestos a decidir sus movimientos sobre la marcha, hasta que de pronto un atradecer de luz atenuada, sin saber por qué, la partida quedó inconclusa y el bar perdió a sus más entregados amantes.



miércoles, 20 de junio de 2018

Leyendo a Ortega por lo que me toca





"¿Quién es ese o esos otros a quienes encargo de ser yo? ¡Ah!, nadie determinado; ¿quién es el sujeto responsable de ese decir social, el sujeto impersonal del se dice? ¡Ah!, pues...la gente. Y la gente no es este ni aquel -la gente es siempre el otro que no es precisamente este ni aquel- es el puro otro, el que no es nadie. La gente es un yo irresponsable, el yo de la sociedad  -o social. Y al vivir yo de lo que se dice y llenar con ello mi vida, he sustituido el yo mismo que soy en mi soledad por el yo-gente-me he hecho 'gente'. En vez de ser mi auténtica vida me la desvivo alterándola.  (...) Lo que decimos es simplemente que la vida tiene realidad -no bondad ni meritoriedad, sino pura y simple realidad en la medida en que es auténtica, en que cada hombre siente, piensa y hace lo que él y solo él, individualísimamente tiene que sentir, pensar y hacer".

José Ortega y Gasset, En torno a Galileo.


Con qué ligereza se usa hoy el término gente por parte de ciertos ideólogos y políticos. Desaparecidas ¿por generación espontánea? las clases sociales tal parece que nos movemos en una nebulosa abstracta en la que, aunque todos sabemos quién tiene y quién no tiene, quién madruga y quién pasa en vela de ocio todas sus horas, quién es feliz y quién padece, una extraña y absurda sensación pseudo igualitaria nihilista y uniforme nos persigue. No somos ni ricos ni pobres, no somos ni obreros ni empresarios, no somos ni ignorantes ni sabios, no somos cuerpo ni emociones, somos gente, se nos dice. ¿Pertenecemos todos a un engendro fantástico que se denomina de ese modo? ¿Un mundo irreal donde no se expresan sentimientos individuales y cuyas manifestaciones responden más bien a las órdenes de unos oscuros poderes y de otros no más claros aprendices de brujo? Entonces a mí, ¿no me es dado sentir y reflexionar en ni siquiera una parte alícuota y mínima del ente gente? ¿Dónde ha quedado mi individualidad en medio de ese barullo reduccionista? Me quedo mejor meditando las palabras de Ortega, esas valen por sí solas.




(Pablo Picasso, Minotauro tirando  de una carretilla, 1936)


domingo, 17 de junio de 2018

¿Va de fútbol? ¡Va de memorias!




Estrems, Solé, Mirlo, Matito, García Verdugo, Endériz, Zumalabe; Macario, Benítez, Martínez, Aramendi y Morollón...Temporada 1960-1961, creo, ¿cuántos años dices que tenías, pequeño? No eras futbolero y si pisaste el viejo Zorrilla fue ocasionalmente, allá cuando venía el Osasuna y un compañero de tu padre te llevaba con él y con su hijo a ver el partido contra los rojillos. ¿Entender? Nunca entendiste, ni ese ni ningún deporte; quiero decir, que no has conocido las reglas ni a medias ni a fondo. Fuiste mal alumno. ¿Jugar? Naturalmente, pero a lo loco, nada de ser de los mejores de la clase en el equipo y si te podías zafar lo hacías, sin mayor problema. En los recreos siempre preferiste los juegos dialécticos o de simular aventuras, y además se imponía una fuerza mayor: los más grandes o los más bestias, solían ser los mismos, daban unas patadas y unos balonazos que se te quitaban la ganas. Claro que ya entonces cundía algo de amor propio y si no contaban contigo a veces no te gustaba. Así que tampoco eras un chico de conversación deportiva los lunes y menos de euforia o tristeza por triunfos o derrotas; sabías cómo habían quedado algunos partidos, para no estar al margen, y para de contar. Eso sí, ¿recuerdas el juego de las chapas? Las gaseosas y cervezas ya se cerraban entonces con una chapa, creo que de mejor material que las actuales. Por una parte servían para coleccionar las marcas, pero por otra las utilizabais para eso, para el juego de las chapas. En el envés, su interior, vaya, se ponía la foto de un jugador de tu preferencia o de un ciclista, se bordeaba con cera para que no escaparan -los chicos más lujosos o mañosos, o ambos caracteres, aunque acaso se lo hicieran sus hermanos mayores, ponían un cristal incluso-   y hala, a darle al corazón y al pulgar, al unísono, para que avanzaran por una línea de la que convenía no salirse. ¿Sería parte del ordenamiento moral de la época eso de ir por el recto camino incluso en un juego? Alguno se preguntará: pero ¿te acuerdas de los nombres del equipo? Pues no sé, pero lo más divertido era cuando ibas a la peluquería: cada veinte o treinta días máximo te mandaban a poner la testa ante el peluquero, no como ahora, que pareces un bohemio en tiempos de ausencia de bohemia. Un corte de pelo, entre espera, trabajo del artista de las tijeras e interrupciones para desatar la pasión del fútbol, podía llevarte fácilmente una hora u hora y media. La barbería atestada, atención por orden de caída, aguante a los adultos del sexo masculino con el tema del partido anterior o próximo de la semana. Y ya digo, entre el olor a Floïd, el del jabón de afeitar y los sudores del personal, aquello era un ambiente más propio de la España eterna que no acababa de deseternizarse. Tú callado, aguantando estoicamente, mirando a las musarañas o divertido porque el peluquero dejaba de lado tu rapado y se encaraba con un disidente de sus teorías conspiratorias sobre la buena o la mala marcha del equipo. Aquellos nombres de los jugadores duros de entonces se repetían una y otra vez como objeto de ensalzamiento o crítica, y hay que ver lo que saben los hinchas de fútbol, pensabas. Y cómo arreglan al equipo como quien arregla España, que se decía mucho entonces. Memorias, memorias, memorias. Sin el poderoso recuerdo de aquellos pases obligados por la peluquería para salir casi al dos y con flequillo ¿qué hubiera dicho yo de fútbol?



(Foto del Real Valladolid en mis tiernos años de infancia) 


sábado, 16 de junio de 2018

Cuando acecha alguna pesadilla




De vez en cuando alguien dice: ¡chitón! ¿Ordenando acallar voces? Simplemente tratando de escuchar los sueños. Y ¿quién se resiste a ellos?

https://ehchiton.blogspot.com/


(Fotografía de Evgeniy Shaman)


viernes, 15 de junio de 2018

Deriva de las fotografías que callan





CONTEMPLACIÓN de viejas fotografías. Sepias, grises, cromáticas. Personajes que te miran y que tú ahora repasas. ¿Qué buscas en ellos? A algunos los años los han vuelto irreconocibles. Otros, la mayoría, son solo personajes de estampa. Incluso hay bastantes que no has llegado a conocer jamás, pero sobre los cuales algo te contaron. ¿Quiénes fueron realmente todos ellos? Un nombre, un vínculo, una edad, ciertos acontecimientos. Eso es todo lo que sabes. Más allá de estos vagos datos, ¿qué conocimiento tienes de ellos? Si de los individuos que llegaste a tratar supiste siempre algo insuficiente, ¿qué cabe pensar de aquellos cuyas referencias, aparte de la imagen fija, fueron orales por mor de tu madre o de tu abuelo? ¿Son fotografías fieles o traidoras? Ay, aquellos familiares o amigos que fueron un día cuerpo y expresión para tu percepción de niño, ¿eran como se manifestaban contigo? ¿Qué protegían que nunca te fue revelado? ¿Qué ocultaban con celo que para cierta gente eran ángeles y para otra demonios? ¿Qué visteis, qué escuchasteis, qué tocasteis?, les preguntarías ahora. La vida se desgajó hace tiempo del personaje que contemplas, al que interrogas. Ni siquiera te consuelan aquellos que aún viven, apesadumbrados por su decrepitud, abrumados por el olvido que todavía respiran. ¿Testifican cuando los ves en el mismo sentido que lo haces tú? Tantas cosas se han ido desalojando de ellos y, algo peor, algunos ya no saben andar en otra dirección que no sea la del naufragio.



miércoles, 13 de junio de 2018

Deriva de la extrañeza














BRAMAS  como un animal desorientado, a medida que vas perdiendo territorio.



(Fotografía de Taichi Gondaira)


lunes, 11 de junio de 2018

Deriva del arcano
















A AQUELLA oscura caverna llegaba el eco de tantos sonidos fieros, al que se infiltraba a través de las grietas más insignificantes lo llamabas viento, océano a otro que rugía con su quemante humedad penetrando las entrañas, al que periódicamente hacía vacilar tu suelo lo llamaste sacudida, al espantoso e inextinguible resplandor que devoraba el valle fértil lo pusiste devastación, al grito de las heridas simplemente sangre, vida dijiste de los vagidos estridentes que emanaban desde el chorreante regazo de la hembra, y a la queja desgarradora que apagaba a los otros hombres para siempre la denominaste arcano, pero ¿y a los desmesurados bramidos del amor?, ¿por qué a nada nombraste amor?



(Fotografía pintada de desnudo, de Saul Leiter)

sábado, 9 de junio de 2018

Deriva del hacer













QUIÉN SE ACUERDA hoy de los viejos profetas que denunciaban los abusos, que ponían el dedo en la llaga de las vanidades, que execraban los provechos obtenidos desde el poder, que lamentaban las desgracias de los sometidos. Ay, pero tú, que apenas creíste en aquellos personajes que te parecían justicieros, ¿a quién vas a invocar? Solo te vincula a ellos una especie de relativa desesperación compartida que, no obstante, bascula a tu favor. El hombre, no importa si anónimo, que hace con razón y lógica en nuestros días es mucho más recto, sabio y constructivo que los que farfullaban desde sus ególatras columnas del desierto para no aportar nada. 


(Fotograma del film Simón del desierto, de Luis Buñuel)


viernes, 8 de junio de 2018

Deriva interrogante
















"...voy por tu cuerpo como por el mundo"

Octavio Paz, Piedra de sol.



EN QUÉ momento fue la caída, que desde entonces soy el ausente.  



(Fotografía de Tono Stano)


jueves, 7 de junio de 2018

Deriva del atardecer











DESLIZANTES atardeceres en que el sol, a nuestra espalda, nos envidiaba. De aquella juventud, que era más auténtica cuanto más pretendíamos descubrir, ¿que nos ha quedado? Dices que una vez fue y que ahí está. Dices que no hemos perdido al anhelo por la búsqueda, si bien por otras sendas. Dices que hay que asumir la mirada a Poniente para ser feliz. Pero la memoria de los sentidos es plañidera.



(Fotografía de Karen Szekessy)

martes, 5 de junio de 2018

Deriva del irreductible





NO ERES quien habla al espejo cada mañana. Ni este se dirige a ti provocando un diálogo sereno. ¿Que no acabas de vislumbrar a un tercer personaje que se interpone entre el espejo y tú? Legañoso, socarrón, escéptico os hace guiños a ambos. Su mirada se infiltra por vuestras retinas, cómplice y exigente. Propone tu reducción a un tiempo histórico anterior a la existencia del reflejo. Pero tú te resistes. Te muestras irreductible.


(Fotografías de Duane Michals)

domingo, 3 de junio de 2018

Deriva de la dibujante




MIENTRAS ella dibujaba una y otra vez minotauros él se perdía en su laberinto. 



(Picasso, de la Suite Vollard)


sábado, 2 de junio de 2018

Me voy al desierto (con Baltasar Lobo)




Me voy al desierto en busca del silencio. También de la belleza. Ambas aspiraciones son inalcanzables pero de vez en cuando conviene saber que existen. La obra de Baltasar Lobo nos proporciona una posibilidad tangible. Les invito a que me acompañen en mi deriva de hoy. 


http://eltaklamakan.blogspot.com.es/





(Fotografía del escultor en su estudio de París en 1983, realizada por Jean Marie del Moral) 


jueves, 31 de mayo de 2018

Deriva del aire




















IMPÁVIDA transgresión del aire. ¿De qué lado estás tú? ¿Del perfume de los jardines babilónicos o del hedor de las cochineras de aldea? El viento que traslada los aromas y aguza el sonido de las voces te apuñala en vertical y divide tu cuerpo. Ocultas las heridas. Las vestales salen a recibirte. Los guerreros rinden sus lanzas a tu paso. Los cónsules te ofrecen la toga y el laurel. No siendo tú nadie, ¿por qué se deshacen en símbolos de la concordia? No viendo en ti signo alguno de sometimiento, ¿por qué te temen? ¿Admiran en tu porte despojado al humilde aventurero que expande cantos armoniosos y relata historias de otras regiones del orbe? Han oído que vienes de otras orillas. La mirada que ellos perciben de ti no sobrepasa su altura. No entras en su tierra dispuesto a apoderarte de sus bienes ni de sus pobladores. Necesitan al desconocido porque en su confusión te reconocen como hijo de Eolo.



miércoles, 30 de mayo de 2018

Deriva del relámpago














APENAS el relámpago ilumina la tarde que se acaba, ellos se buscan desesperadamente, huyen del castigo de la separación y miran hacia todas partes, como si fuera de ambos estuviera la respuesta. El encuentro es una precipitación al fin del abandono. No hay senda más intrincada, pero a la vez más útil, que la que bordea el interior de los hombres y conduce a los rincones más inexplorados.



(Eddy Van Gestel, photo)

martes, 29 de mayo de 2018

Deriva de Selene en su plenilunio














"Aún hoy la recuerdo
preciosa,
y aunque me esforcé cuidadosamente
no contemplé en parte alguna
un rostro como el suyo".

Bilhana, de Los cincuenta poemas del amor furtivo.



SALES a la noche y te la encuentras. Las chicharras corean tu paso, los grillos se acompasan a su luz, los perros se encelan. Caminas junto a la corriente refrescante que zigzaguea el fondo del valle y Selene te guía.  ¿Dónde vas, pequeño hombre? La pregunta, amable e incluso cariñosa, no te sorprende y ella se siente tan opulenta que hace que te mires con condescendencia. Has estado a punto de responder que en busca del equilibrio, como el planeta que te acoge, pero sabes que el eco de allá abajo puede revelar los secretos de tu marcha. Por qué, Selene, ¿por qué  creces, disminuyes, te ocultas, incluso mueres hasta eclosionar de nuevo, en la inmensidad flotante del silencio? ¿Acaso para recordarnos a los humanos nuestro ciclo  de los días contados? ¿Tal vez para sugerirte como rectora moral de nuestros torpes y desmedidos comportamientos? ¿O llegas ofreciéndote como maternidad necesaria que nos regenere desde un vientre paciente e inmortal? En noches como esta los  hombres son más pequeños, y se pierden por llanos, laderas, escarpes y tesos de sus sueños en busca de luz. Precisan entender un poco de su lado oscuro. Y tú Selene, con tu fuego especular, intenso pero efímero, los redimes.



(Escultura de la diosa Selene, la Luna, obra de Baltasar Lobo)


domingo, 27 de mayo de 2018

Deriva de unas pisadas




















HAS entrado en la casa deshabitada y detrás de ti llegan otras huellas de lluvia. Crees ser el único que ocupas la desolada habitación, y las pisadas, cuyo tamaño es desigual respecto a las tuyas, te inquietan. Elegí hacer el camino solo, piensas, no puede ser que me haya seguido nadie y menos quien me ha olvidado. Permaneces quieto, luego giras completamente. Las mismas marcas sobrepasan tu ubicación, trazando círculos de reconocimiento alrededor del cuerpo. Un perfume suave; un calor denso; un roce invisible; una inteligencia secreta. Estás aquí, exclamas, sin poner nombre. Entonces le preguntas cómo ha llegado a dar contigo. No invité a nadie a mi soledad, dices molesto. Ella, por respuesta, pisa con sus huellas las tuyas. En ese momento un pálpito te dice que nunca se había alejado de ti. Te acercas a cerrar la puerta. Nada te urge. Afuera, sequedad.



(Fotografía de Willy Ronis)


sábado, 26 de mayo de 2018

Deriva de espectros














TRANSPARENCIA por las calles del barrio antiguo. ¿Sirve de algo situar miradas sobre la acera, a la puerta de una tienda, en el ábside de una iglesia...retrotrayendo el pensamiento décadas? Esas reconstrucciones que habilitas para que se ponga el hombre mismo a prueba es un ejercicio silencioso. Nada de contar a nadie, salvo que otro te diga que él lo hace también. Sombras que se reivindican más nítidas, efigies inciertas, cuerpos borrosos, personajes vagos que de pronto se muestran diáfanos. El repertorio de individualidades resucita para tu contemplación. ¿Se encarnan por tu voluntad o son espectros benéficos que se te aparecen? Repoblados en sus sonrosadas carnes, activos en gestos, expresivos en sus peculiares tonos de voz, característicos en sus andares, parecen deseosos de esperarte. ¡Y tú les hablas! ¿Quién dijo que la trascendencia no existe? Mientras un solo tipo como tú luche por la supervivencia también sobreviven aquellos seres desaparecidos. Don imaginativo, hazte cuerpo y sangre para comprenderlos. Compensa ahora la cuenta que quedó abierta con ellos mientras estaban vivos.    



(Ilustración de Frédéric Pajak)


jueves, 24 de mayo de 2018

Deriva de la desgastada voz















PRUEBAS a leer en voz alta, como tanto te gustaba en otros tiempos. Pero al invocar la palabra se precipita la conciencia de tu fragilidad. Los textos no se reconocen de mano de tu voz. Los tonos son un filo de sierra gutural. Los significados se sienten traicionados por la garganta herida. ¿Serán menos auténticos? ¿Tendrán otra oportunidad de reescribirse? Mis antiguos oyentes se quedarán huérfanos, finges, como si el Tiempo no fuera ahora más opaco que nunca. Cierra la boca y lee. Pon sonido sin emitirlo. Haz que las frases gesticulen. La mente proporciona recursos. Levanta un bastión dentro de ella que proteja las palabras. Pero ¿dónde queda la oralidad añorada? En tu relato interior. En la crónica enmudecida de tu propia historia.



(Foto de Lee Jeffries)

martes, 22 de mayo de 2018

Deriva del poeta entre dos fuegos














"Cansado estoy de ti, dominio oscuro
y tempestad de llama".


Bartomeu Roselló i Pòrcel, En mi muerte (de Imitación del fuego)


EL POETA necio dice temer a la muerte, pero la busca de mentirijillas y se regodea con énfasis. La busca en la distancia porque sabe que pensar en ella de manera recurrente es cosa de vida y no hay tema que no se rinda a su sed de palabras. Teme el fin a medias porque no lo ve próximo y practica una retorcida sutileza: hablar de lo que produce espanto para fumigar con el humo de la ironía la sombra de la negra presencia. Pero hay poetas que pueden hablar con propiedad y razón de la tempestad que les va corroyendo día tras día su lacerado cuerpo; poetas con más pena que gloria, con más olvido que conocimiento, con más bondad que obra. Poetas a los que acompañan dos muertes, la segunda apostada para caer sobre ellos certeramente si la muerte primera falla en su momento. Poetas como aquel, apenas hoy sabido, a los que escoltaban dos balas, una incubada en el pecho, otra flotante en el aire, que se hubiera detenido sobre el hombre de haber fallado su trayectoria la elegida. Fácil es hablar de lo fatídico e inexorable en el juego verbal que practicamos, mezcla de retórica y nadería, desde la retaguardia de las horas monótonas y aparentes. Duro y desabrigado es, por el contrario, recurrir a mentar al dominio oscuro cuando el poeta se ve asediado y puesto cada vez más contra la pared del callejón sin salida. Es la aspereza de los hechos la que dota a las palabras de su verdad. Agria estética de la verdad. Luminosa sinfonía de las luces que se apagan. Aquel poeta doblemente herido, ¿habría sorteado la virulencia del viento de haber sobrevivido a la íntima llama que lo devoró?

  


lunes, 21 de mayo de 2018

Deriva de la fugacidad

















"...huyó lo que era firme, y solamente
lo fugitivo permanece y dura".

Francisco de Quevedo



DESPERTAR y situar ante los ojos las luces del día. No los objetos externos -inmóviles, fieles- sino la perspectiva de uno mismo desde todos los ángulos posibles que permite la insaciable mente. ¿Cuántas ruinas quedan entre las pesadillas de la noche? ¿Cuántos sujetos tratan de emerger desde dentro de ti? ¿Con qué intenciones, fuerzas, propuestas y voluntades? Huyes de lo soñado a lo tangible y viceversa; pertinaz círculo vicioso. Habitas lo fugaz y encima sonríes.



(Fotografía de Jean Marie del Moral)


domingo, 20 de mayo de 2018

El anhelado silencio de las matracas




Vivimos en un país de matracas. Y el que más ruido mete se cree el matraquero mayor. En realidad los que le dan a la matraca lo que pretenden ocultar es el silencio de los corderos. Pero, ¿para cuándo el silencio de las matracas? ¿Para cuándo dejar de escuchar el balido estéril de los borregos?



(Foto de Miguel Auza, Zacatecas, México)

sábado, 19 de mayo de 2018

Deriva de las palabras




















DÍAS en que el sarcasmo le pide dirigirse a ellas. Las espeta: ¿nacisteis para la fidelidad o para el juego sin compromiso? Las palabras entran y salen de su vida como el aire que transita su cuerpo. ¿Cuántas se quedan atrapadas en sus entrañas? Qué empeño en amarlas cuando siempre le dejan tan insatisfecho. Y sin embargo se obceca en desearlas con la pasión de un enamorado adolescente. ¿Qué convivencia quiere con ellas? El instante, el instante, clama alocado uno de sus nombres. La eternidad, la eternidad, susurra prudente y tímido su personaje más anciano. Por qué insistirá en las preguntas. Sabe de sobra que ellas tan pronto le consuelan como le traicionan. ¿Qué sabría de la vida este provecto individuo si no hubiera sentido las heridas y los placeres de las palabras?



(Foto de Jean François Jonvelle)

viernes, 18 de mayo de 2018

Deriva de Anja Franziska Plaschg




Hoy, al menos a estas horas, no tengo ganas de escribir. Y menos de derivar. Solo de escuchar. Sonidos agradables, músicas con armonía, voces tibias, diálogos tranquilos,  palabras prudentes, roces del viento. Tal vez la voz especial de Anja hablando con el diablo.







(Fotografía de Bryan Adams)

jueves, 17 de mayo de 2018

Deriva de una geografía doméstica





















QUEDAS ATRAPADO por sorpresa en una casa lejana. Ves a sus habitantes, hueles los olores, escuchas los ruidos, permaneces atento a las voces. Lo conoces todo pero no tienes nada. Sin embargo percibes con intensidad las luces y la umbría, los aromas de las estaciones, la textura de las paredes. Te ves corriendo por todos los cuartos, subiendo como un alma inquieta desde el zaguán a la azotea. La casa está tan abierta para ti como lo estuvo siempre. Los jacintos y los alhelíes te miman, y el aire que hace corriente acaricia tu cuerpo de púber. De pronto la casa se ha vaciado. Cada manifestación de vida se extingue. Estás solo y no lo aceptas. Al fondo del largo pasillo, junto a la puerta de la terraza, aparece ella. Hace gestos para que te acerques, te sonríe, da saltos para reclamar tu atención. Resistes a su llamada, te arrimas a los muros, tus pies desnudos golpean con extrañeza la tarima. Buscas los rincones. Oyes que te llama por uno de tus nombres. No soy mis nombres, has pensado con nerviosismo resistente. Cuanto más te alejas de donde está ella más te llegan sus voces. Te refugias en un espacio donde domina la oscuridad. Es reconfortante estar oculto y protegido por la oscuridad. La casa nunca había sido muda, pero tú has enmudecido del todo. Agitado y convulso por aquellas llamadas quieres ser sombra de las sombras. Razonas: es el olvido que no permite que se le cuestione. Es la memoria imaginada que rediseña una y otra vez el pasado para que no deje de reconocer su mérito. ¿Te has arriesgado a desaparecer para no quedar encerrado en un mundo que nunca puede suplir al que tuviste? Entonces decides no seguirle la corriente a ella. Para qué despertar.




(Fotografía de Mona Kuhn)


miércoles, 16 de mayo de 2018

Deriva inquisitiva




DIME, ausente, si de volver sobre tus pasos me conformarías de la misma materia. 



(Jorge Molder desdoblándose)

martes, 15 de mayo de 2018

Deriva del renacer




















OCULTO tras los rostros que se desvanecen,  renaces. Quién eres. Nunca se es el mismo tras cada disolución. Solo en parte las reminiscencias siguen actuando sobre ti. El personaje histórico -un tiempo, un espacio, un quehacer, el tejido de los vínculos- acabará siendo suplido por la honesta y llana identidad nombrada simplemente cuerpo. Y de este solo cabe esperar desgastes y a largo plazo debacle. Pero la manifestación cuerpo no es mera sustitución, es verdadera encarnación. Que ello se te revele en su cruda y auténtica realidad miserable, ¿no es a su vez grandeza?



(La mujer entre la hojarasca es obra de Erwin Blumenfeld)


domingo, 13 de mayo de 2018

Deriva de la soledad de Neptuno





















MUTAS desde tu perenne ubicación, dios, padre de las entrañas pelágicas, ¿acaso has ordenado a las aguas que cesen en su flujo caótico? En un rincón fronterizo, semiescondido por cañaverales y sauces, te impones al desorden y te exhibes a la memoria. ¿No habrá sido una concesión excesiva? ¿Han hecho mérito otras manifestaciones de la naturaleza para que te desmarques de tu designio habitual y te asientes en los territorios de las desdichas humanas? ¿U otras fuerzas, superiores a la tuya, lo cual no se nos ha dado compulsar, te han desplazado del solio oceánico? No dudo de que el cálculo no haya sido ciego por tu parte, y que la curiosidad por el hábitat terrestre te atraiga por su aliciente desconocido. Pero, en tu ausencia, ¿quién ordenará el mundo sumergido? ¿No clamarán las aguas por tu retorno, heridas y desairadas a causa del abandono a que las sometes? Elige: o su soledad o la tuya. No te quejes de que los hombres de la superficie te ignoren, ya que no te reconocen. ¿Crees que estás hecho para ser un ermitaño de la tierra seca? Perecerás en una orfandad que no te mereces. Pues los hombres son ingratos.