La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose. Karl Kraus.



domingo, 27 de mayo de 2018

Deriva de unas pisadas




















HAS entrado en la casa deshabitada y detrás de ti llegan otras huellas de lluvia. Crees ser el único que ocupas la desolada habitación, y las pisadas, cuyo tamaño es desigual respecto a las tuyas, te inquietan. Elegí hacer el camino solo, piensas, no puede ser que me haya seguido nadie y menos quien me ha olvidado. Permaneces quieto, luego giras completamente. Las mismas marcas sobrepasan tu ubicación, trazando círculos de reconocimiento alrededor del cuerpo. Un perfume suave; un calor denso; un roce invisible; una inteligencia secreta. Estás aquí, exclamas, sin poner nombre. Entonces le preguntas cómo ha llegado a dar contigo. No invité a nadie a mi soledad, dices molesto. Ella, por respuesta, pisa con sus huellas las tuyas. En ese momento un pálpito te dice que nunca se había alejado de ti. Te acercas a cerrar la puerta. Nada te urge. Afuera, sequedad.



(Fotografía de Willy Ronis)


13 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Si su peso es oneroso o no lo dejo a la libre experiencia de cada uno.

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  2. Será la nostalgia quien te ha seguido? o la esperanza tal vez? me inclino a pensar que es ésta última ya que dices: "menos quien me ha olvidado"... espero disfrutes de esa compañía
    Un abrazo

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    1. La compañía de la esperanza es etérea, pero nos aferramos a ella aunque sepamos que va contra la naturaleza de las cosas, que diría el clásico, es decir de lo que trae la edad. Gracias, Neo.

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  3. Y su forma revela
    Un mundo eternamente presentido.

    Luis Cernuda.

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  4. Qué prodigiosa forma palpitante...Fundamental Cernuda, Gracias.

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  5. Con PEDRO OJEDA. Creo que lleva mucha razón en lo que ha dicho.
    Salut

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  6. Esto es tan hermoso dijo diciéndotelo en sus pisadas y un ápice de dolor, pequeñito como una mosca o a punto de desbordarse las huellas por fuera del indicio que te seguía casi sin pies ni cuerpo sobre el que se sostuviera una mirada que de mirarte la soledad su soledad era la de un ciego que intuye el cielo en la ventana.
    Del círculo en que se mueve la lluvia, del aroma del reconocimiento que surge del agua está hecha la compañía y no esperes gentío, sólo clausura, sólo los nombres que no están vacíos logran atravesar el aislamiento de sus propias letras, sus sílabas saben entrar, recorrer el contorno que las manos, que los ojos y su intimidad retienen en su sudor.
    A este lado, tras la puerta donde la lluvia se obstina en ser otra cosa además de ser lluvia y llover sobre nuestras pisadas, a este lado, sí, al otro siempre la sequía.

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    1. Precisa y magnífica apostilla, más razonadora y por lo tanto con más moraleja, de la que participo. Y el territorio siempre abierto si bien buscando el abrigo ante la intemperie. Uno va comprobando que es así, como lo expresa, Anónimo. Más adelante, no sé.

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  7. ...Y dejamos que suceda lo inesperado...

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    1. Y con frecuencia lo incontrolado; somos seres del Antropoceno en ciernes, dicen.

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    2. Y por cierto, por la red no hay vídeos, ni fotos, ni soy escritor. Uno solo sabe hacer ejercicios sobre ocurrencias, aprovechando los medios que este tiempo que me ha tocado vivir me proporciona, y lamento desilusionar a quien desea ver en uno quien no es. Solo somos polvo de estrellas y encima estamos de paso. Conviene leer al poeta Oguzcan.

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