¿Por qué hace ya mucho tiempo que odio al flautista? ¿Realmente toca la composición que la gente quiere escuchar? ¿O ambos, flautista y sociedad, constituyen una simbiosis? ¿Es tan dulce y melodiosa la música que emite el flautista para que se le siga? ¿No le importa a nadie saber a dónde lleva el tañedor?
Mi experiencia infantil con el célebre flautista en la versión cuento:
Primero, mi asombro por llevarse las ratas fuera de la ciudad y con ellas alejar la peste.
Segundo, mi apacibilidad al sentirme seguro.
Tercero, mi extrañeza por no cumplir la municipalidad del lugar lo pactado con el músico.
Cuarto, inquietud por conducir a todos los niños tras de sí. Yo podía ser uno de ellos, es lo que tiene un cuento o un relato, que te identificas con personajes y situaciones.
Quinto, desasosiego y pánico porque los niños desaparecían.
Mi experiencia adulta con el célebre flautista en la versión cotidiana:
Primero, mi entusiasmo por creerme que las ratas se las había llevado definitivamente de la sociedad.
Segundo, mi engañosa tranquilidad ante la música estridente que ocultaba la letra.
Tercero, mi desconcierto por comprobar que las ratas no habían desaparecido y que además volvían muchas viejas con hocicos y bigotes nuevos.
Cuarto, mi pasmo por no saber si uno vive en civilización o en una hura de depredadores.
Quinto, hastío e indignación por comprobar que el flautista era un falso, sí, pero sabía a lo que iba.
Y sexto, decepción y desconfianza hacia los que aceptan sin más al flautista, su música y los mundos imposibles que se proponen una y otra vez.
Conclusión: no sé si es el flautista el que me repugna especialmente o quienes lo corean, le permiten dirigir a la tribu y le siguen festivamente hacia el lodazal.
Aclarando que es gerundio: hay diversas manifestaciones de flautistas, las ha habido siempre, te venden de todo y te dejan en pelota si te descuidas. Del mismo modo que hay diferentes músicas que atraen y abducen irremisiblemente. Cada cual que ponga los nombres de los flautistas que ha habido en su vida. Naturalmente, de flautistas y de situaciones peligrosas. Sospecho que se otean en el horizonte nuevos flautistas. Sólo me suscitan dudas y desconfianza. Debe ser la vejez.
(Ilustración de Darstellung von Alexander Zick)










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