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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







miércoles, 22 de octubre de 2014

Aforismo no apto para risueños






















A veces piensa si no llegará algún día, acaso más pronto que tarde, en que no tendrá interés por seguir los acontecimientos que se precipitan en su entorno. Los acontecimientos siempre mediatizados  -y la expresión se desdobla en su sentido más que nunca, por mor de los tiempos vividos-  de los que escaparán apenas aquellos pocos que funcionan como el rayo. Es decir, los que llegan desde la naturaleza no controlada. Los que se descargan violentos e ineludibles por el pasillo estrecho existente entre la naturaleza exterior y la materia propia. Sin querer saber del episodio contradictorio y complejo de la historia. Ignorando el voluntarismo atroz y frustrante de las relaciones humanas que se trenzan y se desatan sin tiempo para digerir las ricas experiencias. Desoyendo la voz del conocimiento que se nos ofrece y marginando la capacidad de aprendizaje de la que estamos dotados. Del estar en manos de los otros pasaremos, antes o después, a la agonía más auténtica: la lucha con nuestro cuerpo, el dolor, el descreimiento, las pérdidas, la soledad, tal vez el abandono. 



(Fotografía de Paul Wolff)



12 comentarios:

  1. Largo aforismo, si señor, poco que añadir, hecha una salvedad desde cierto ángulo libertario: el término "risueñ@" encandila cierta reminiscencia filológica que aun me ampara.

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    1. Las consonantes líquidas suelen producir los sonidos mas bellos, a mi modo de percibir.

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    2. Acaso...o cuestión de percepciones a la carta.

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  2. Hace mucho tiempo que estamos ahí.
    La heroicidad es poder seguir siendo risueños a pesar de su conocimiento.

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    1. Sospecho que relativamente risueños. Bueno, no sospecho, lo constato; al menos en mí.

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  3. Escalera

    Bajo por la escalera cogido al pasamano,
    cada escalón me aleja de aquella ciudad de antes;
    pobres y húmedas calles donde pasé la infancia
    y aún recuerdo aquel humo y el hollín de las fábricas.

    Hoy soy tan descreído como ayer, pues jamás
    me acogió ningún ídolo, ni siquiera su sombra.

    Y ahora, en estos peldaños, que siempre voy bajando,
    sólo me ilumina el faro de mis mayores
    que fueron maestros del esfuerzo y del arte
    de la derrota amarga y me amaron sin más.

    Entre aquel frío de antes y el pasamano helado
    al que ahora me agarro, sólo veo que existe
    una confirmación de las peores sospechas.
    F.C.

    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Vamos bajando peldaños, los ideólogos de las promesas imposibles de cumplirse, por no llamarlas falaces, nos prometían que ascenderíamos...C'est la vie y la escalera. Pero tu poema expresa muy bien lo que percibes. Yo soy más descreído que ayer, y lo prefiero, mira. Gracias, F.C.

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    1. Y tanto, y hay unos cuantos, aunque siempre hay también quien a todo gana. Salud con todas las consecuencias.

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  5. no pensar ni equivocado... ¡Para qué, si igual se vive!
    ¡Y además corrés el riesgo que te bauticen gil!
    (Tango "las cuarenta" de A. Cepeda)
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    Fackel, esta vez vino con la yapa de los versos del gran arquitect (No!) del gran cociner (¡No) del gran poeta Francesc Conardó
    mi abrazo a los dos

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    1. Sí, Francesc es un poeta grande, con todas las consecuencias. Por cierto, descreer ¿será también des-pensar?

      Gracias, un abrazo.

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