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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







viernes, 10 de octubre de 2014

Sotobosque: el guardián del tiempo



A veces pasa las hojas del calendario hacia atrás. Sin arrancarlas. Hace que reconstruye fechas. Describe situaciones vividas o que nunca tuvieron lugar. Pone personajes. Los que conoció los reconstruye. Hace nacer los que no existieron. En ocasiones genera un vacío para que todos sean inexistentes y de este modo sentir cualquier sonido menos voces. Así pasa las noches, retrocediendo en la historia que se inventa. Aquel relieve en que un todopoderoso y colérico personaje se alza en la cima de un monte le sobrecoge. Una vieja estampa en que cierto demiurgo sopla y hace le obsesiona. La otra imagen en que otro misterioso ser levanta de la arcilla un gigante le fascina. Él moja con su saliva los dedos antes de pasar cada página del tiempo y se refunda. Cada día es un otro individuo. Ha conseguido que los vecinos se olviden pronto de él. Duró poco, dicen algunos, cuando ya han dejado de ver al que conocían del día anterior.



8 comentarios:


  1. Entonces reescribe el futuro.
    Este Sotobosque daría para escribir mucho más acerca de lo que dice.
    Gracias, Fackel
    Un abrazo y salud siempre

    montserrat.

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    1. El sotobosque es lo que permanece recóndito, como si no existiera el tiempo pero afectado también por su transcurso. Ni siquiera los incendios los eliminan. No sé para qué dará pero me conformo con lo que sugiera. Un abrazo.

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  2. tiene sus ventajas,
    pero fíjate mi buen amigo Fackel, no somos simples hombres, somos mucho más que eso
    imperceptible para los desalmados, para los incautos y para los sin fe, somos pensamientos, deseos, nuevos vueltos viejos y viceversa, tenemos facultades aún
    no tomadas como sentido, pero al fin y al cabo estimulan los cinco que los eruditos dicen que tenemos
    .
    un abrazo

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    1. Bueno, a veces somos simplicísimos, ¿no?, pero tenemos un caudal de reservas. Nos ocultamos ante los otros ¿cuánto? un veinte, un cincuenta, un ochenta por ciento? Difícil cuantificar pero si te pones a pensarlo, y ello exige una revisión profunda de nosotros, de nuestro interior y de las relaciones obligadas con el prójimo, nos podemos sorprender, incluso en los más locuaces y aparentemente comunicadores. Puede que seamos todo eso que dices, pero ¿cuánto dura la estabilidad de cada manifestación humana? Somos evolución total, cambio continuo, sometidos a deshacernos y a veces a reconstruirnos, no sé en qué proporción, y los años pasan y nos agotamos lentamente...Un abrazo, Omar.

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  3. Construye bucles. Recompone experiencias, hace pequeños retoques y perfecciona. Se escriben variaciones de la Antígona mientras la nave va.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. E la nave...Sorteando los monstruos del proceloso océano, obviamente, resistiendo o sucumbiendo a sirenas, ganando o perdiendo con cíclopes, listrígones y demás, quedándonos o huyendo de Calypsos...Divertido en ocasiones, entretenido siempre, disimulando el ejercicio de la roca que subimos y tiramos...o se nos cae encima. Salud cotidiana.

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  4. También se puede leer al revés, desde el final hasta el principio. Y tiene casi el mismo sentido. Gran historia, un abrazo.

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    1. Ojo clínico el tuyo...es que el relato del tiempo, en la medida que es efímero, la sombra de una nube, nunca es estable y puede recomponerse desde diferentes perspectivas. ¿Escapa el tiempo a la geometría y a los alzados de ésta? Que nos diga algo de eso Francesc.

      Gracias, Elena, un abrazo.

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