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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








jueves, 2 de octubre de 2014

Sotobosque: el taciturno




El hombre taciturno, de origen desconocido, ha alquilado un sótano nada más llegar a la ciudad. Dice, con mucha reserva, que abajo se encuentra más sereno. No obstante, le alcanza el ruido de las pisadas de los peatones y, sobre todo, las vibraciones de los tranvías. Así que pide permiso al propietario para excavar una habitación más profunda donde, al menos, poder dormir sin sobresaltos. Lo hace a su cargo, elige los materiales y diseña un subsótano acorde con sus pretensiones. La humedad es notable, por lo que sella las paredes, y deja preparada una pequeña trampilla por si tiene que recurrir a otro piso más inferior todavía. Como no logra aplacar los ruidos de su cerebro, el taciturno se decide a abrir un piso más abajo, por ver si allí no llega ningún sonido. En vano. Una corriente subterránea, que erosiona la gravera, desplaza guijarros y arenisca, y el roce de sus chasquidos le produce sobresaltos. Tentado está a retornar a la superficie, abandonar el subsuelo y mezclarse con los demás hombres. Pero hace un nuevo intento y perfora un túnel que le aleje de los estratos conocidos. Allí siente calor, el silencio es absoluto y su cuerpo es imperceptible. Se echa a dormir en aquel útero y sueña que ha vuelto al mundo de los vivos, que no le interesa. 




8 comentarios:

  1. Cuánto comparto con ese taciturno exiliado en la nada, que se niega a aceptar el humo volátil de lo real. Un fuerte abrazo y siempre un placer adentrarse en tus túneles verbales.

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    1. Pero es muy difícil vivir en la nada, como mucho separarse de ella, permanecer a distancia, buscar alicientes que no sean tan volátiles como sin sentido...Gracias por comprender el mensaje.

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  2. una instrospección, cosa que no hace el avestruz porque nada más oculta su cabeza
    saludos

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    1. La introspección es apartamiento, pero no huída ni resignación, pero no sé tampoco si resulta.

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  3. introspección
    ¡perdón! se me fue una s de más

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    1. Las S son rebeldes, ¿no lo sabías? Esa forma serpentina dice mucho a su favor. Un abrazo.

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