Como son tiempos de vacaciones o simplemente de holganza o de mayor tiempo libre, si es el caso de quien sea, parece que se presta el lapso personal a perder el tiempo de manera más natural, esto es, no haciendo nada, aunque también existe otro modo, uséase, hacer lo que otros exigen que se haga aunque no sirva para nada, ergo la pérdida es mayor, y en estas tesituras de tirarse a la bartola con la sana intención de conquistar el verdadero ocio, no responder llamadas, no viajar a ninguna parte, no quedar necesariamente con citas obligadas o acostumbradas, no comer lo de todos los días, no ver telediarios, no cumplir reglamentos, no ajustarse a horarios, no tener que decir ni hola ni adiós ni mú, o eso se supone, en una situación así en que nos dejamos encantar por un vacío que enseguida comienza a aburrirnos, pero dando la espalda a la rutina cotidiana que tanto nos abruma, en un estado peculiar, propio, indivisible e intransferible en que nos miramos al espejo y nos vemos como una interrogación o simplemente cual una tilde ondulada, es cuando nos acechan las eternas preguntas de la angustia existencial, que no deberían angustiarnos, y Kierkegaard me disculpe, tales como quién pude ser y no soy, cuándo llegaré a no ser ni estar ni rezongar ni refunfuñar, cómo es que parece que fue ayer que uno crecía y luego se creía eterno, si quedaré calvo, ciego, impotente o simplemente flácido cuando las hormonas al uso tomen las de villadiego, o cuando llegamos a conclusiones tales como no hay mejor amor libre que estar libre de amor, o bien cuando recordamos que los primeros pobladores de España fueron Túbal y Tarsis y caemos entonces en la cuenta de que no tenemos ni puñetera idea de si eran pareja de hecho o solo de ligue, y si por eso del ocio que nos descoloca un poco nos da en pensar en la llamada Historia, ya se sabe, ese transcurso veloz de visión y versión idiota en que no salimos de que fue una cosa de moros y cristianos, las otras culturas para qué, y como mucho nos viene a la cabeza por testimonio recurrente de nuestros abuelos o padres o por aquellos que revuelven obstinada y generosamente en nombre de la memoria que hubo una matanza monumental hace apenas ochenta años, y la que siguió rondando luego, que casi está olvidada y que muchos recuerdan por alguna película de Berlanga o de Saura, y no pasan de ahí, y entonces en un punto de contrición sobre nuestra leve conciencia de la curiosidad nos exige saber algo, un poquitín más, un trocito de conocimiento nos reclama, oigan, no sé si para satisfacer instintos racionales o para quedar bien en las charlas de amigos cuando volvamos a la monotonía cotidiana, y de ahí que si nos apetece adentrarnos en algún texto que merezca la pena (y es aquí y ahora cuando me pongo serio) invito a acercarse a libros de historiadores reconocidos por su trabajo, nada por la televisión, por supuesto, eso sería excesivo, textos más o menos recientes cuya lectura no es farragosa, autores que merecen credibilidad, dentro de todo lo complicado que es analizar la historia en general y la española en particular (por aquello de que conocer es apasionarse por el conocimiento pero desapasionarse del partidismo que cada cual lleva dentro) y se me ha ocurrido retratar aquí las portadas de una lista de libros que andan por casa (no es broma, por las noches de insominio bajan de sus estantes, se pasean y los personajes charlan entre ellos), y lo hago por aquello de que no tengan de mí, amables lectores y estimados amigos que me aguantáis, la idea de que soy negativo por esencia, pesimista por vocación y destructor por incapacidad de construir nada, y eso sí, si ven algún rostro conocido que da miedo en la portada de alguno de estos libros no se me escandalicen, que hoy ese personaje es tan osamenta como la de los que yacen por las cunetas (no entro ahora en la dignidad e indignidad de las osamentas), así que buen provecho, que realmente quiere decir buen aprovechamiento. Porque chicha y sustancia estos libros tienen mucha. A gusto de cada cual.
lunes, 23 de julio de 2018
Paradojas
Mientras aquí los populistas que se encarnan unos como nacionalistas españoles y otros como de la nación catalana se endurecen en sus posiciones y se radicalizan augurando futuros enfrentamientos y, por lo tanto, mayor división y riesgos de quiebra del país y de sus ciudadanos, allí no tienen tiempo de pensar en nada parecido. Mientras aquí los señoritos de las élites de las clases medias enfebrecen con sus delirios y veleidades, allí esperan, aunque sea a nada. Paradojas. Lo que va de la riqueza a la miseria. Del tener a la desposesión.
domingo, 22 de julio de 2018
Al vuelo (Steven Pinker y los populistas oscuros)
Cuando el periodista le pregunta al psicólogo cognitivo Steven Pinker que si el mundo es un lugar mejor y los mercados ayudan a ello, ¿por qué asistimos a un ascenso del populismo? Pinker responde: "Nadie lo sabe con certeza. Seguramente la Gran Recesión contribuyó a ello. En Europa hubo además un factor añadido. Al tiempo que se registraba una fuerte corriente migratoria desde los países musulmanes, aumentaba el terrorismo yihadista y se exageraba su riesgo. El resultado fue que el miedo y el prejuicio anidaron en muchos ciudadanos y se generó una reacción. No es algo nuevo. Los populistas están en el lado oscuro de la historia. Se sienten inquietos y marginados frente a esa corriente gradual e inexorable que conduce al cosmopolitismo, la liberalización de las costumbres, los derechos de las mujeres, los gais, las minorías… Eso asusta a esos hombres blancos mayores que forman su núcleo, que apoyan a Trump, al Brexit, a los partidos xenófobos europeos". Le sigue preguntando el periodista: ¿Cuál es la ideología de fondo del movimiento de los populistas hoy día? Y Pinker: "Tienen en común una mentalidad tribal, la misma que conduce al nacionalismo y al autoritarismo. Sienten hostilidad hacia las instituciones, buscan un líder natural que exprese la pureza y la verdad de la tribu. Les cuesta aceptar la idea democrática e ilustrada de que el gobernante es un custodio temporal del poder sometido a deberes y limitaciones".
Ruido que suena ya muy atrás en la historia, pero hoy reverdece. No es solo un tema de pobres y ricos como antes; muchos humildes y parados son más reaccionarios que sectores instruidos y de mayor nivel de vida. Uno ya creía desde hace tiempo que todo lo que viene de populus no es tan inocente ni tan compartible como podrían dar a entender sus derivados. Las palabras se adaptan a complejos y burdos intereses. Los conceptos se desvirtúan con mala saña y cambian de dirección. Los significados se devalúan hasta caer en el vacío. Lo abstracto (¿acaso no lo es el término pueblo?) se concreta en manos de los iluminados para dictar demagogias e imponer opresiones. Lecciones que no acabamos de aprender. Hemos visto en Europa repúblicas populares (que fueron dictaduras feroces), partidos populares (que en realidad son de élite), nacionalismos populares (que cuando tienen poder amplio devienen en totalitarismos), políticas populares (que resultaron antipopulares), etcétera...¿Son todos ilustrados? ¿Son amantes de la libertad? ¿Reconocen y procuran por el individuo que cada cual llevamos dentro? Algo es seguro: que el individuo siempre es reclamado por el vocerío y para el voto de los populistas. Y tantas veces el hombre vende su primogenitura por platos de lentejas...
https://elpais.com/elpais/2018/06/07/eps/1528366679_426068.html
NB. Para quien tenga dudas de cómo se pesca en río revuelto, con apariencia filosófica y salvífica, recomiendo este artículo sobre un ideólogo alemán de la extrema derecha, no tiene pérdida.
https://elpais.com/internacional/2018/07/20/actualidad/1532101868_328857.html
O tempora, o mores.
sábado, 21 de julio de 2018
Hipócritas
Qué risa amarga me dan quienes se proclaman partidarios de la vida y de la familia; ellos que tienen una visión mortuoria de la vida y un desprecio profundo y extenso del individuo y de las familias, manteniendo las políticas de empobrecimiento que han mantenido...Qué vergüenza ajena. Qué dolor escucharlos como si fueran propietarios de vidas y de haciendas. Pero ellos, a lo suyo. Necios abundan y los siguen. Necios los votan.
jueves, 19 de julio de 2018
Una reflexión necropolitana con la excusa de los judíos
"Son tumbas viejas de tiempos antiguos
en las que unos hombres duermen el sueño eterno.
No hay en su interior ni odio ni envidia
ni tampoco amor o enemistad de vecinos.
Al verlas, mi mente no es capaz
de distinguir entre esclavos y señores".
Moseh Ibn Ezra, poeta judío (Granada, 1055/Estella, 1138)
"...rebelaronse los habitantes de Valladolid diciendo ¡Viva el rey don Enrique! y robaron a los judíos que vivían entre ellos y derribaron sus casas, no quedando sino con sus cuerpos y sus tierras devastadas. Destruyeron también 8 sinagogas...Cogieronse todas las coronas y adornos de plata de los libros de la Ley y a estos mismos libros hicieron pedazos y los arrojaron por los mercados y las calles..."
Testimonio de Samuel Sarsa, judío de Valladolid, tras el asalto de 1367 al barrio judío.
1. Unas planchas a ras de suelo, con textos en hebreo y castellano. En realidad, después de leer el texto del poeta Ibn Ezra uno ya queda desprovisto de una reflexión más honda y precisa.
2. Sobre el testimonio del vecino vallisoletano Sarsa hay que decir que la persecución de aquel año a los judíos por parte del pueblo cristiano tuvo sobre todo que ver con la sublevación contra el rey Pedro I por parte de los partidarios de Enrique II. Lo cual no quita intencionalidad y ojeriza manifiesta respecto a la minoría judía. Incluso se piensa que el mismo Enrique II instigó la revuelta intervecinal como manera de ir contra su competidor. Cosas de las guerras civiles que tantas veces fueron más que nada monárquicas y sobre todo de Poder, y el pueblo fue servil, cómplice y colaborador en ellas. No le salvo al pueblo, no. Aún muchos pregonan la existencia de una mítica España medieval de las tres culturas que vivían en paz y armonía -queda tan turístico hoy día- así que tomen nota los que citan paraísos perdidos, que no fueron sino inexistentes, y traten de comprobar la realidad de los desacuerdos, dificultades y conflictos que latían en aquella sociedad.
Y sin embargo, el paseo por el Campo Grande, sin que la mayoría de los viandantes sepan que pisan un cementerio judío medieval, en un territorio que hace siglos quedaba extramuros, lo vive uno también como un homenaje. Aquel cementerio debió ser conocido en su tiempo, luego, tras la expulsión de los judíos nadie volvió a acordarse de él. En 2002, cuando se descubrió su existencia debido a unas obras de remodelación del espacio, se procedió a su estudio. Después se tapó nuevamente y quedaron unas chapas testigos que pasan desapercibidas. Total, que uno pisa sobre muertos ande por donde ande. Y no todos son de hace siglos, como bien se sabe por la cantidad de fusilados de la última sublevación armada contra civiles españoles que aún permanecen en cunetas, fosas y páramos olvidados.
Tal vez el poeta Ibn Ezra tenga razón en su bello poema, pero seguro que hoy haría otra consideración añadida al ver cómo unos hermanos han tratado a otros hermanos y tratan todavía a su memoria. Y, de saber del Estado-nación-segregacionista israelí de nuestro tiempo acaso dijera algo. O no.
(Fotografías: amplíense a placer para leer el texto en castellano y en hebreo, el que lo sepa)
miércoles, 18 de julio de 2018
Agenda, Diario, Sábado
"Hoy, no sé por qué, dudo de abrir la agenda. La página, en blanco, me pilla sin motivación. Es sábado y hace tanto calor. Si el médico no me hubiera regalado esta agenda, ¿me daría por escribir? Siempre me pasa igual. Me cuesta decidirme al principio, luego ocupo las hojas con mis ideas, mis preocupaciones, mis deseos, mis ocurrencias. Según escribo pienso en la segunda parte de cada concepto. Ideas, las justas, unas claras y otras confusas, incluso con un atisbo arriesgado. Preocupaciones, muchas, se oyen tantas cosas estos últimos tiempos. Deseos, tan ilusos como mis ideas, pidiéndome aún más. Ocurrencias...ahí ya no sé. Ser maestro en un pueblo aguza el ingenio, todo sea por atraer a los escolares y sugerirles algo que les sea útil y les despierte. Pero ahora es tiempo de vacaciones. De los niños los hay afortunados que se pasan el día en el río y los que se ven obligados a ayudar a sus padres en las tareas del campo. La escuela, vacía, ausente. Es el momento de encalar la fachada, dar una mano al interior, hacer pequeños arreglos, poner algún punto de luz más, reparar la estufa para el invierno. El material, al límite. Los mapas, cada vez más ajados, como los prismas, como los útiles de escritura, como los pupitres. Tal vez el Ministerio nos mande algo nuevo para el curso próximo. Dicen que la Enseñanza va a tener por fin la consideración que se merece. Ojalá, por el bien de los niños. Pero lo de los padres es jugada perdida. La responsabilidad que tenemos el magisterio es cada vez más elevada. No se puede decir que los que se consideran cultos en la localidad echen una mano. Más bien todo lo contrario. No les gusta nuestra pedagogía, algo tan sencillo de resumir como de entender: enseñar es estimular a los niños a que piensen y sean capaces de reaccionar con sus propios recursos. No entiendo otra forma de aprendizaje, por mucho programa ministerial que haya. A ese grupito de cultos de pacotilla que se reúnen en tertulia cada día en el cafetín del pueblo les parece tan avanzado el planteamiento como inicuo. Aún tengo que oír frases tópicas y viscerales como que la letra con sangre entra, o que la disciplina es lo primero, o que no hay más conocimiento que el amor a Dios y a la Patria. O aquella que tanto me hiere de que los chicos solo deben saber lo justo, porque si aprenden luego piensan y si piensan exigen. Eso suele decir el dueño de las fincas en cuyas hectáreas se nos pierde la mirada. Me considero una persona templada, pero no puedo por menos que objetar a esa gente malsana que considera el pueblo como su propiedad. Me siento solo, y ellos lo saben, y acaso por eso no me hacen la vida imposible. Pero ¿será siempre así? ¿Aceptarán cambios? Me pongo a escribir y el torrente de mis inquietudes no cesa. No quisiera que este diario fuera leído jamás por otra persona, y menos por los que podrían hacerme daño. El sábado avanza. Todo está quieto. El ganado se resiente de la canícula. Las mieses, en su punto. Qué solo me encuentro sin mis alumnos. Tal vez debería cogerme unas vacaciones como ellos. Avanza el día y hay demasiado silencio. Hasta las cigarras parecen dormidas. Florián el carretero ha venido desde la villa que es cabeza de partido y cuenta nerviosamente cosas que empiezan a pasar por todas partes. Lo que dice es tan desmesurado que cuesta asumirlo. Voy a poner el capuchón a la estilográfica y saldré a ver si me entero de algo. Ya seguiré mañana escribiendo".
lunes, 16 de julio de 2018
Deriva pasiva
ME DICES que aún hay estrellas; pero nunca me llevas a verlas a la noche que hay más allá de la noche.
(Taichi Gondaira fotografió)
domingo, 15 de julio de 2018
Deriva de lo inconcluso
SI ENCONTRARAS los fragmentos perdidos de tu vida, ¿crees que conseguirías armar de mejor manera su arquitectura? Ya lo has intentado más de una vez. Siempre que tratabas de colocar una pieza desplazaba a otra que considerabas hasta entonces ajustada. Mejor confórmate con la disposición alcanzada por el edificio, no vaya a ser que tanto fragmento perseguido y mal encajado lo acabe dejando en ruinas. Tuviste a tu alcance un material aceptable. No es hora de lamentar si supiste hacer buen uso de él, ni de reprender tu limitada capacidad de albañilería. Piensa que al fin y al cabo toda existencia es y será una obra inconclusa.
viernes, 13 de julio de 2018
Deriva del jardín transportado
"Solo los jardines de la mente dan graciosamente sus flores".
Francesc Cornadó, Jardí ardent/ Jardín ardiente.
TUVISTE tu Edén, donde no todo se te concedió con absoluta benevolencia. El paraíso se instaló entonces en un territorio al que no te es permitido el retorno. Ni lo lamentes ni aspires a fantasías improbables. Pero si retienes de aquel tiempo efímero suaves fragancias, sabores complacientes, tactos cálidos, palabras cadenciosas y miradas acogedoras puedes decir bien que has prolongado las veredas perdidas. Con razón se te permite ahora afirmar que no solo has vivido lo soñado, sino que ensueñas y percibes a tu manera aquello que alguna vez te poseyó. Instaladas con firmeza las sensaciones en tu cuerpo, asimilado en gran parte el bagaje de lo vivido, te sientes pertrechado ante el vacío. Este nunca te desproveerá de la fronda amable que has acumulado, sea cuales sean las circunstancias adversas que te acucien en el tiempo venidero. Si no el jardín entero hay una parte de él que aún transportas, en ocasiones sin advertirlo. Paseate entre sus arbustos olorosos y divisa horizontes que no acaban nunca. Antes de que se apague tu luz.
(Ilustración de William Blake)
jueves, 12 de julio de 2018
Deriva de próximas tareas
ADQUIRIR la serpenteante estilización de la enredadera, convertirse en aristas afiladas como los cristales de cuarzo, transformar la propia piel en la densa y aterciopelada textura de la hoja de higuera, ser aroma de acacia con la oleada de estío, fluir en la humedad viajera río arriba imitando la agilidad de las carpas generosas, iluminar las sendas de la noche como gusano fanal, volar en vertical cual libélula frotando sus élitros, sentirse seda de kimono cubriendo a una geisha. Mostrarse uno con menos apariencia visible y habitar la discreción de lo invisible. Tareas para la próxima existencia.
(Taichi Gondaira fotografió)
miércoles, 11 de julio de 2018
Al vuelo (los niños lelos de Javier Marías)

"A los gobernantes no parece importarles un planeta lleno de analfabetos virtuales y de ignorantes profundos. Al contrario, lo propician por todos los medios, con unos planes de educación cada vez más 'lúdicos' y más lelos, en los que se prima lo estrictamente contemporáneo, es decir, lo efímero y fugaz, lo obligatoriamente sin peso ni poso, lo forzosamente necio y superficial. Hace ya décadas que se crean sujetos para los que el mundo empieza con su nacimiento, a los que les trae sin cuidado saber por qué somos como somos y qué nos ha traído hasta aquí; qué hicieron nuestros antepasados y qué pensaron las mejores mentes que nos precedieron". Javier Marías, de su artículo de El País Semanal último.
Hace tiempo que uno sospechaba que por el camino que indica el escritor la defunción del pensamiento estará certificada. Y luego dirán que los robots no sustituirán nunca a los humanos. No hará falta, simplemente será la propia especie la que ya se está robotizando y embobando. Nosotros mismos nos vamos transformando en anti Lógos.
(August Sander, foto)
lunes, 9 de julio de 2018
Deriva del ojo que todo lo ve
VER O NO VER, esa es la cuestión. Por si acaso fallaban los ojos naturales algunos inventaron los ojos simbólicos. Tú prefieres ver antes que nada con los propios. Te remiten a lo vivido, a lo asumido, a lo que rechazaste, a lo perdido, a lo que sigues viendo, aun con dificultad, a lo que ensueñas incluso. Se multiplique o no su función, los ojos naturales se hallan más cerca de lo posible que los heterotópicos. Esta palabreja te la obsequió Cirlot, recogiendo una tradición imaginaria. El ojo fuera del ojo, el ojo por doquier, el ojo cubriendo los cuerpos, el ojo que no estaba en el sitio del ojo, el ojo que poseía espacios y universos más allá de su lugar señalado. Tú crees más en tus ojos porque tras ellos está la mente que preserva la memoria. Con ojos o sin ojos, con vista o sin vista, recordarás a ancestros y a presentes, a próximos y a lejanos, a sufrientes y a sufridos. A las circunstancias concretas dibujadas sobre paisajes y ámbitos que nadie puede sustituir ni hurtar. No siempre mirar es ver. No siempre ver es comprender. El ojo que todo lo ve no es el que tiene poder de la ubicuidad, y menos divina. Preserva tu ojo, aguza, y no solo agudiza, tu mirada, en direcciones contrapuestas. Y no confundas nunca tu mirada que ve con la mirada que desea. Son visiones que no suelen ir de la mano.
sábado, 7 de julio de 2018
Deriva de una materia perdida
QUIEN HUBIERA tocado tu piel sabría que era como acariciar el abrillantado salido de un alfar casi marino. Cual primigenio caolín tu materia virgen acunó en la noche oscura a la criatura engendrada que te ofrecía el hombre. Alejada hace tiempo, hoy aquella textura ya no está para nadie. Sé que no poco de ella quedó entre mis dedos -arcilla, humedad, fragancia, mirada, palabra, sensaciones- para que hiciera posible continuar mi entrañable y gozoso aprendizaje.
viernes, 6 de julio de 2018
Deriva circular
NO CONCIBES la vida sino en la expansión concéntrica de todo lo que dimana de ti. Pero ¿dónde acaba cada uno de tus gestos sino en el infinito, es decir, el no fin que, no obstante, puede estar a la vuelta de la esquina? Justo hacia allí donde no llegará nunca, el hombre se obstina en proyectarse. A diferencia del arroyo de agua mansa, la vida no es planitud, ni total bonanza. También al arroyo se le escapan las circunferencias efímeras, no obstante su amplitud y multiplicación. El hombre y su entorno van multiplicando círculos dentro de círculos para asirse en ellos. Pero igual que les salvan de otro anterior se apagan ante el próximo avance. Los pobladores ancestros de estos territorios lo sabían bien. Acaso por ello simbolizaban la vida como concentricidad hasta en sus útiles de cocina. Una ley física que se escapa de los hombres pero que perpetúa el universo. Y tú, ¿en qué curvatura estás?
jueves, 5 de julio de 2018
Deriva de una seducción frustrada
TE MIRABA a intervalos desde su asiento. A cada parada de lectura que hacías encontrabas un rostro nuevo. Vestía igual, cruzaba las piernas con el mismo estilo, su cabellera creciente seguía asaz morena, pero había algo en sus miradas y en los rictus del rostro que la hacía diferente. Tú vacilaste y probaste a cerrar el libro para percibir mejor su presencia. Pero entonces, y ahí tu desconcierto, ella sacó una novela del bolso, la abrió hacia la mitad y bajó la cabeza para ensimismarse en su propia lectura. Para tu sorpresa su cara seguía adquiriendo gestos cambiantes. Los personajes de la narración le solicitaban con más entusiasmo que tus oscilaciones de la página a sus ojos que un momento antes provocabas. Ella no levantó la cabeza del libro ni siquiera cuando te bajaste en Alexanderplatz. ¿Y aún tienes dudas de que no eres más importante que un personaje de ficción?
(Fotografía de Jack Birns)
martes, 3 de julio de 2018
No maten un día más a los muertos
"Sí, la tierra está sola, bien sola con sus muertos,
al acecho quizá de inerte transeúnte".
Luis Cernuda, poema Decidme anoche.
REVUELVEN estos días con los muertos a los descendientes de los muertos de lujo, se andan con pamplinas con los muertos que causaron tantos muertos, paroxismo para unos, justicia para otros, pero yo solo sé que la tierra sigue sola con sus muertos, tal vez los preserva de los vivos que los siguen queriendo muertos, tal vez los acunan en las entrañas que su país -su nación, su Estado, su orfandad- no tuvo para darles vida, acaso los reconoce como hijos que una patria mal llamada tal los ignora, ellos son apátridas del subsuelo, los hay por doquier, los muertos de los páramos, los muertos de los pozos, los muertos de las cunetas, los muertos de las fosas comunes, los muertos de las simas, los muertos del mar, los muertos, en definitiva, del miedo, del silencio y del olvido, los muertos del tiempo, y pasa este y nadie se quiere hacer cargo de los muertos incómodos, mientras se acomete el símbolo de remover de su gélido sepulcro al muerto mayor, al muerto responsable de tantos muertos, ¿vale más ese muerto que todos los muertos?, yo me pido un muerto y lo protejo de aquellos de entonces y de estos de ahora, quién no tuvo un muerto malamente muerto en su familia, quién no supo de uno o varios muertos en su cercanía, quién no escuchó relato de muertos cruelmente muertos por caínes de mala saña, aquí o allá, en el exilio de dentro o en la expulsión de fuera yacen tantos muertos, dejemos de tocar el tema de los muertos aquellos, dicen los que al oír la sola expresión muertos de la guerra y de después de la guerra tiemblan como muertos, fatídico fin el de tantos civiles muertos, los muertos murieron hace tiempo, pero su voz última mantiene el eco de que las palabras piedad, clemencia o reconciliación dejaron de existir en la lengua castellana, no todos los muertos son iguales por el mero hecho de estar muertos, no, y la reparación sigue pendiente, la ignominia sigue extendida más allá de la muerte. Háganme caso, muertos en vida: no maten un día más a los muertos.
(Fotografía de un carbonero navarro de mediana edad asesinado por los sublevados de 1936)
lunes, 2 de julio de 2018
Deriva de un reencuentro con el poeta
ESTE texto y cuanto viene después es poesía en estado purísimo. Se dirá: el poeta lo trabajaba, lo perfeccionaba, lo modificaba. Las entrañas de la tierra elaboran el mineral más sublime ¿y acaso por ello deja de ser innato, esencial, nutriente? La voz mineral del poeta se transforma en cada lectura que hago. Y con frecuencia necesito recurrir al valor de lo profundo. En él hay tierra, en él hay sueño, en él hay deseo. ¿Qué más se puede pedir para no ceder al tedio de los días?
sábado, 30 de junio de 2018
Deriva de la oscura mirada
AGAZAPADO en el umbral observas imágenes que te proporciona la oscuridad, no son representaciones nítidas, porque la noche negra no concede paisajes, son invitaciones de diferente intensidad que parten de aullidos, de carreras, de suspiros, de sofocos, de desplomes, y que llegan hasta a ti, y tú con ellas compones escenas probables y dibujas cuerpos y zarandeas movimientos y perfilas diálogos, y cuando de pronto es el silencio, como si un elemento superior paralizase toda vida ajena, te palpas, roe tu nuca la traidora caricia del relente, y bramas y corres y descargas tu asombro y te agitas y haces confidencias al otro que te acompaña dentro de tu celosa negrura y caes plácido ante el pensamiento oscuro de si no habrás vivido ya todo lo que tenías que vivir.
(Fotografía de Taichi Gondaira)
jueves, 28 de junio de 2018
Deriva fantástica
YO CAMINABA hacia atrás en tu búsqueda, porque sabía el día, el lugar y el motivo pendiente por los que coincidiría de nuevo contigo, pero por más que agilizaba la marcha retrógrada me iba haciendo cada vez más pequeño, y no te encontraba en el mismo punto que la otra vez, no aparecías, ni yo era el individuo arrojado de entonces, ni los significados me sugerían con el análogo ardor que en su momento apuraron mis horas, dispuesto como estuve a dar un salto cuya mortalidad quedó detenida en el aire de una de aquellas madrugadas gélidas, y cualquier modalidad de espera fue revelada como una obsesiva fantasía que ingenuamente trataba de frenar mi irrevocable senectud.
(Fotografía de Saul Leiter)
miércoles, 27 de junio de 2018
Deriva de Polifilo redivivo
MEJOR buscar huellas en los jardines del sueño. Después de todo, cualquiera de nosotros ¿no fuimos alguna vez Polifilo en busca de Polia? ¿No nos movemos en el intercambio de lenguas y en la invención de imágenes que hagan de nuestra vida una obra bella? ¿No nos gusta adaptar nuestra mente a otros paisajes y entregar nuestra carne a desconocidos placeres? Diréis que de la ensoñación no se vive y que los pies en la tierra es lo que nos aporta. Pero ¿acaso aquella no compensa los sinsabores y tanta aceptación de la realidad no provoca llagas en nuestro cuerpo? Se vive de lo que se tiene, afirman los sensatos confesos, pero algunos no cesan de emprender aventuras que solo ellos saben andar, siquiera en el entusiasmo de su cerebro profundo. ¿No procede de esta actitud el Arte, más allá de lo que se demanda funcional y práctico? A cada rechazo que puede provocar en nosotros una prueba se sucede una nueva posibilidad. Si esta nos eleva y nos dota de satisfacciones, ¿llegamos a pensar en anteriores fracasos? Pensamos más bien: dichosa aquella vez en que erré o bendita la decepción que me hizo tomar otras sendas. Los avezados en la asunción de la vida saben que hay que medir tantos los desastres como los logros y, sabiendo que ni unos ni otros son perennes, tienen siempre una actitud de nueva intención. Hay mucho que desear y mucho que valorar. Muchas cosas reclaman nuestra atención y nos entusiasman, y muchos amigos se nos ofrecen para la ruta y nos proporcionan goce. ¿Dónde pues la frontera entre lo anhelado y lo sufrido?
(Grabado del libro Hypnerotomachia Poliphili, de Francesco Colonna, editado por Aldo Manucio en 1499)
martes, 26 de junio de 2018
Deriva del ofrecimiento
ITINERANCIAS que acababan en un café. Esgrimíais el vaso como parte del argumento. Aderezo de la palabra, oasis en la fronda del barullo coloquial, gesticulación fraterna que dirimía posibles enconos en las disputas. Tú llegabas y se te ofrecían. Tus cómplices, sus razonamientos, el tono acogedor del grupo. Ella llegaba y era el silencio. Cada comentario quedaba congelado. La presencia de su cuerpo menudo y su alegre luz se imponía. ¿A dónde nos llegábamos?, sugería uno de vosotros. Y ella, en un guiño: por mí podéis volver a empezar. Allí la itinerancia no tenía fin. Y las horas se hacían fecundamente leves. Nadie se distanciaba por las opiniones mantenidas. Ella recababa todas las miradas abiertas, menos la tuya, sigilosamente envidriada. La mujer siempre supo que la desafiabas.
domingo, 24 de junio de 2018
Deriva de Epicuro
"...Así mismo dispongo que el Jardín sea la morada de todos los que atiendan a la filosofía en mi escuela, y también la de sus herederos, para que conserven el Jardín del modo que les parezca más seguro, y lo mismo hagan aquellos a quienes mis sucesores lo confíen".
Epicuro de Samos, Testamento.
CLARIDAD relajada de la tarde. Antes de que el filósofo existiera en vuestra vida ya ejercitabais la cita cotidiana en el jardín. ¿Qué fue primero? ¿El pensamiento, la palabra o el beso? Quién pudiera sentirse de nuevo acariciado por aquella iniciación que iba de la mano. Nostalgia de primitivas verbosidades que hilaban con alegre energía razonamientos y seducciones. Nunca conocisteis el tedio. Al orden en vigor contraponíais propuestas arriesgadas. A veces avasalladoras. No, los primeros besos, como las primeras disputas acerca de la visión del mundo, no fueron torpes. Volveríais a repetirlo todo. Era la lenta entrada en el jardín perfumado de las ideas y en el frondoso ámbito de la pasión. El jardín epicúreo siempre permanece abierto.
sábado, 23 de junio de 2018
Deriva del torcimiento
DICES haber practicado el saber torcido. Quédate en él, ahora que sabes mejor que nunca que no hay meta. Al menos ese recorrido sinuoso te ha enseñado lo que para otros permanece oculto y te entretiene placenteramente. De recoveco en recoveco elegiste, sin saberlo, tu paradójico y particular recto camino. Entre salto y salto no te importaron las jugadas, aparentemente torpes, que te hicieron perdedor. ¿Perdedor? Saber que no se llega a parte alguna es vencer las ilusiones vanas que solo conducen a la angustia y a carecer de uno mismo. Vive al sesgo, aunque ello implique desatinos.
viernes, 22 de junio de 2018
Yo también soy carne humana
Según el ministro de Interior italiano los migrantes (o emigrantes o inmigrantes, según el punto de vista del statu quo) no tienen siquiera el reconocimiento de individuos o personas. Son simplemente carne humana. Eso ha dicho Matteo Salvini, ministro del interior de Italia, del partido ultra Liga Norte. Aunque todos tenemos una faceta en que somos carne de mercado -el capital es lo que nos convierte cuando trabajamos a cambio de un salario, y lo ratifica aquella teoría de la plusvalía y de la alienación que emitió el filósofo alemán del XIX- al menos somos una carne pagada, con todos sus altibajos y riesgos. Pero los que huyen de la miseria y de la persecución ni siquiera eso. Son lo peor de lo peor. Su ser queda reducido a carne para la mentalidad energúmena y racista. Salvini sabe de sobra que sus referentes históricos (recuérdese Abisinia, por ejemplo) utilizaron esa carne humana para enriquecerse. Qué ambivalente y desigual es la política y la cultura italianas. Capaz de lo más elevado y llevando el camino, de nuevo, de lo más abyecto. El escritor Roberto Saviano, amenazado por la mafia, lleva años con escoltas. Como ha denunciado en público al ministro citado, este le amenaza con retirarle la protección.
No tiene pérdida el artículo suyo que sale hoy en El País. No se lo pierdan.
https://elpais.com/internacional/2018/06/21/actualidad/1529606732_902146.html
(Fotografía de Stefania D'Alessandro, Wireimage, tomada de El País.
El escritor Saviano rodeado de guardaespaldas)
jueves, 21 de junio de 2018
Deriva mediterránea
VARADOS en aquel rincón de la vieja taberna, apagado el griterío de los insurrectos, atrás ya sus pasos agitados sobre los últimos adoquines, humedecidos por la salinidad mediterránea, estremecidos por el lenguaje secular de las campanadas de la iglesia gótica, toques de incendios, de revueltas, de ceremonias, de acatamientos, que conmovieron antes a individuos de otras generaciones, ambos se miraron curiosos, fluyendo sus fúlgidas miradas con aturdimiento, sin recelos, y se reconocieron desde sus orígenes dispares, ella tan joven, él tan reacio a que su madurez le obstaculizara la juventud perdida y aún deseada, sortearon con sus palabras, sus bocas y sus gestos un día y otro enternecidamente el damero de lo prohibido, dispuestos a decidir sus movimientos sobre la marcha, hasta que de pronto un atradecer de luz atenuada, sin saber por qué, la partida quedó inconclusa y el bar perdió a sus más entregados amantes.
miércoles, 20 de junio de 2018
Leyendo a Ortega por lo que me toca
"¿Quién es ese o esos otros a quienes encargo de ser yo? ¡Ah!, nadie determinado; ¿quién es el sujeto responsable de ese decir social, el sujeto impersonal del se dice? ¡Ah!, pues...la gente. Y la gente no es este ni aquel -la gente es siempre el otro que no es precisamente este ni aquel- es el puro otro, el que no es nadie. La gente es un yo irresponsable, el yo de la sociedad -o social. Y al vivir yo de lo que se dice y llenar con ello mi vida, he sustituido el yo mismo que soy en mi soledad por el yo-gente-me he hecho 'gente'. En vez de ser mi auténtica vida me la desvivo alterándola. (...) Lo que decimos es simplemente que la vida tiene realidad -no bondad ni meritoriedad, sino pura y simple realidad en la medida en que es auténtica, en que cada hombre siente, piensa y hace lo que él y solo él, individualísimamente tiene que sentir, pensar y hacer".
José Ortega y Gasset, En torno a Galileo.
Con qué ligereza se usa hoy el término gente por parte de ciertos ideólogos y políticos. Desaparecidas ¿por generación espontánea? las clases sociales tal parece que nos movemos en una nebulosa abstracta en la que, aunque todos sabemos quién tiene y quién no tiene, quién madruga y quién pasa en vela de ocio todas sus horas, quién es feliz y quién padece, una extraña y absurda sensación pseudo igualitaria nihilista y uniforme nos persigue. No somos ni ricos ni pobres, no somos ni obreros ni empresarios, no somos ni ignorantes ni sabios, no somos cuerpo ni emociones, somos gente, se nos dice. ¿Pertenecemos todos a un engendro fantástico que se denomina de ese modo? ¿Un mundo irreal donde no se expresan sentimientos individuales y cuyas manifestaciones responden más bien a las órdenes de unos oscuros poderes y de otros no más claros aprendices de brujo? Entonces a mí, ¿no me es dado sentir y reflexionar en ni siquiera una parte alícuota y mínima del ente gente? ¿Dónde ha quedado mi individualidad en medio de ese barullo reduccionista? Me quedo mejor meditando las palabras de Ortega, esas valen por sí solas.
(Pablo Picasso, Minotauro tirando de una carretilla, 1936)
domingo, 17 de junio de 2018
¿Va de fútbol? ¡Va de memorias!
Estrems, Solé, Mirlo, Matito, García Verdugo, Endériz, Zumalabe; Macario, Benítez, Martínez, Aramendi y Morollón...Temporada 1960-1961, creo, ¿cuántos años dices que tenías, pequeño? No eras futbolero y si pisaste el viejo Zorrilla fue ocasionalmente, allá cuando venía el Osasuna y un compañero de tu padre te llevaba con él y con su hijo a ver el partido contra los rojillos. ¿Entender? Nunca entendiste, ni ese ni ningún deporte; quiero decir, que no has conocido las reglas ni a medias ni a fondo. Fuiste mal alumno. ¿Jugar? Naturalmente, pero a lo loco, nada de ser de los mejores de la clase en el equipo y si te podías zafar lo hacías, sin mayor problema. En los recreos siempre preferiste los juegos dialécticos o de simular aventuras, y además se imponía una fuerza mayor: los más grandes o los más bestias, solían ser los mismos, daban unas patadas y unos balonazos que se te quitaban la ganas. Claro que ya entonces cundía algo de amor propio y si no contaban contigo a veces no te gustaba. Así que tampoco eras un chico de conversación deportiva los lunes y menos de euforia o tristeza por triunfos o derrotas; sabías cómo habían quedado algunos partidos, para no estar al margen, y para de contar. Eso sí, ¿recuerdas el juego de las chapas? Las gaseosas y cervezas ya se cerraban entonces con una chapa, creo que de mejor material que las actuales. Por una parte servían para coleccionar las marcas, pero por otra las utilizabais para eso, para el juego de las chapas. En el envés, su interior, vaya, se ponía la foto de un jugador de tu preferencia o de un ciclista, se bordeaba con cera para que no escaparan -los chicos más lujosos o mañosos, o ambos caracteres, aunque acaso se lo hicieran sus hermanos mayores, ponían un cristal incluso- y hala, a darle al corazón y al pulgar, al unísono, para que avanzaran por una línea de la que convenía no salirse. ¿Sería parte del ordenamiento moral de la época eso de ir por el recto camino incluso en un juego? Alguno se preguntará: pero ¿te acuerdas de los nombres del equipo? Pues no sé, pero lo más divertido era cuando ibas a la peluquería: cada veinte o treinta días máximo te mandaban a poner la testa ante el peluquero, no como ahora, que pareces un bohemio en tiempos de ausencia de bohemia. Un corte de pelo, entre espera, trabajo del artista de las tijeras e interrupciones para desatar la pasión del fútbol, podía llevarte fácilmente una hora u hora y media. La barbería atestada, atención por orden de caída, aguante a los adultos del sexo masculino con el tema del partido anterior o próximo de la semana. Y ya digo, entre el olor a Floïd, el del jabón de afeitar y los sudores del personal, aquello era un ambiente más propio de la España eterna que no acababa de deseternizarse. Tú callado, aguantando estoicamente, mirando a las musarañas o divertido porque el peluquero dejaba de lado tu rapado y se encaraba con un disidente de sus teorías conspiratorias sobre la buena o la mala marcha del equipo. Aquellos nombres de los jugadores duros de entonces se repetían una y otra vez como objeto de ensalzamiento o crítica, y hay que ver lo que saben los hinchas de fútbol, pensabas. Y cómo arreglan al equipo como quien arregla España, que se decía mucho entonces. Memorias, memorias, memorias. Sin el poderoso recuerdo de aquellos pases obligados por la peluquería para salir casi al dos y con flequillo ¿qué hubiera dicho yo de fútbol?
(Foto del Real Valladolid en mis tiernos años de infancia)
sábado, 16 de junio de 2018
Cuando acecha alguna pesadilla
De vez en cuando alguien dice: ¡chitón! ¿Ordenando acallar voces? Simplemente tratando de escuchar los sueños. Y ¿quién se resiste a ellos?
https://ehchiton.blogspot.com/
(Fotografía de Evgeniy Shaman)
viernes, 15 de junio de 2018
Deriva de las fotografías que callan
CONTEMPLACIÓN de viejas fotografías. Sepias, grises, cromáticas. Personajes que te miran y que tú ahora repasas. ¿Qué buscas en ellos? A algunos los años los han vuelto irreconocibles. Otros, la mayoría, son solo personajes de estampa. Incluso hay bastantes que no has llegado a conocer jamás, pero sobre los cuales algo te contaron. ¿Quiénes fueron realmente todos ellos? Un nombre, un vínculo, una edad, ciertos acontecimientos. Eso es todo lo que sabes. Más allá de estos vagos datos, ¿qué conocimiento tienes de ellos? Si de los individuos que llegaste a tratar supiste siempre algo insuficiente, ¿qué cabe pensar de aquellos cuyas referencias, aparte de la imagen fija, fueron orales por mor de tu madre o de tu abuelo? ¿Son fotografías fieles o traidoras? Ay, aquellos familiares o amigos que fueron un día cuerpo y expresión para tu percepción de niño, ¿eran como se manifestaban contigo? ¿Qué protegían que nunca te fue revelado? ¿Qué ocultaban con celo que para cierta gente eran ángeles y para otra demonios? ¿Qué visteis, qué escuchasteis, qué tocasteis?, les preguntarías ahora. La vida se desgajó hace tiempo del personaje que contemplas, al que interrogas. Ni siquiera te consuelan aquellos que aún viven, apesadumbrados por su decrepitud, abrumados por el olvido que todavía respiran. ¿Testifican cuando los ves en el mismo sentido que lo haces tú? Tantas cosas se han ido desalojando de ellos y, algo peor, algunos ya no saben andar en otra dirección que no sea la del naufragio.
miércoles, 13 de junio de 2018
Deriva de la extrañeza
BRAMAS como un animal desorientado, a medida que vas perdiendo territorio.
(Fotografía de Taichi Gondaira)
lunes, 11 de junio de 2018
Deriva del arcano
A AQUELLA oscura caverna llegaba el eco de tantos sonidos fieros, al que se infiltraba a través de las grietas más insignificantes lo llamabas viento, océano a otro que rugía con su quemante humedad penetrando las entrañas, al que periódicamente hacía vacilar tu suelo lo llamaste sacudida, al espantoso e inextinguible resplandor que devoraba el valle fértil lo pusiste devastación, al grito de las heridas simplemente sangre, vida dijiste de los vagidos estridentes que emanaban desde el chorreante regazo de la hembra, y a la queja desgarradora que apagaba a los otros hombres para siempre la denominaste arcano, pero ¿y a los desmesurados bramidos del amor?, ¿por qué a nada nombraste amor?
(Fotografía pintada de desnudo, de Saul Leiter)
sábado, 9 de junio de 2018
Deriva del hacer
QUIÉN SE ACUERDA hoy de los viejos profetas que denunciaban los abusos, que ponían el dedo en la llaga de las vanidades, que execraban los provechos obtenidos desde el poder, que lamentaban las desgracias de los sometidos. Ay, pero tú, que apenas creíste en aquellos personajes que te parecían justicieros, ¿a quién vas a invocar? Solo te vincula a ellos una especie de relativa desesperación compartida que, no obstante, bascula a tu favor. El hombre, no importa si anónimo, que hace con razón y lógica en nuestros días es mucho más recto, sabio y constructivo que los que farfullaban desde sus ególatras columnas del desierto para no aportar nada.
(Fotograma del film Simón del desierto, de Luis Buñuel)
viernes, 8 de junio de 2018
Deriva interrogante
"...voy por tu cuerpo como por el mundo"
Octavio Paz, Piedra de sol.
EN QUÉ momento fue la caída, que desde entonces soy el ausente.
(Fotografía de Tono Stano)
jueves, 7 de junio de 2018
Deriva del atardecer
DESLIZANTES atardeceres en que el sol, a nuestra espalda, nos envidiaba. De aquella juventud, que era más auténtica cuanto más pretendíamos descubrir, ¿que nos ha quedado? Dices que una vez fue y que ahí está. Dices que no hemos perdido al anhelo por la búsqueda, si bien por otras sendas. Dices que hay que asumir la mirada a Poniente para ser feliz. Pero la memoria de los sentidos es plañidera.
(Fotografía de Karen Szekessy)
martes, 5 de junio de 2018
Deriva del irreductible
NO ERES quien habla al espejo cada mañana. Ni este se dirige a ti provocando un diálogo sereno. ¿Que no acabas de vislumbrar a un tercer personaje que se interpone entre el espejo y tú? Legañoso, socarrón, escéptico os hace guiños a ambos. Su mirada se infiltra por vuestras retinas, cómplice y exigente. Propone tu reducción a un tiempo histórico anterior a la existencia del reflejo. Pero tú te resistes. Te muestras irreductible.
(Fotografías de Duane Michals)
domingo, 3 de junio de 2018
Deriva de la dibujante
MIENTRAS ella dibujaba una y otra vez minotauros él se perdía en su laberinto.
(Picasso, de la Suite Vollard)
sábado, 2 de junio de 2018
Me voy al desierto (con Baltasar Lobo)
Me voy al desierto en busca del silencio. También de la belleza. Ambas aspiraciones son inalcanzables pero de vez en cuando conviene saber que existen. La obra de Baltasar Lobo nos proporciona una posibilidad tangible. Les invito a que me acompañen en mi deriva de hoy.
http://eltaklamakan.blogspot.com.es/
(Fotografía del escultor en su estudio de París en 1983, realizada por Jean Marie del Moral)
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