domingo, 5 de mayo de 2013

Los resistentes del periodismo



















Hoy me he enterado por casualidad que era el Día Internacional de la Risa; no sé si instaurada precisamente para que al saberlo nos dé la ídem. Sin embargo, a ninguno de los que me rodeaban cuando alguien lo ha mencionado nos ha salido la carcajada y sí, en cambio, el taco y el exabrupto. Por qué será. El viernes 3 de mayo se celebró también otro de esos días a los que los entes mundiales cuya eficiencia se halla en entredicho suelen convocar para su boato, su justificación y...su inutilidad. Se trataba del Día Mundial de la Libertad de Prensa. Miren por donde tampoco me salió la risa y sí unas ganas de llorar estremecedoras. Por una parte, por el estado lastimoso en que los profesionales de lo medios de comunicación se encuentran por el mundo. Sometidos a las voces de sus amos y abocados a las propias crisis empresariales, el número de periodistas que ha ido a la calle en España durante los últimos años ha sido considerable; y suma y sigue. Es uno de los sectores laborales más castigados por el capital. No digo ya en países en conflicto o con grandes problemas internos, donde la información es inaceptable para los poderes públicos o para los grupos mafiosos, y donde lo más grave no es que le echen al reportero sino que lo asesinen o lo metan preso. 

Por otra parte, me crispa la poca sensibilidad social existente con la situación de los trabajadores de los medios y, consecuentemente, con la defensa de la libertad de expresión. Así, el grupo de periodistas que se concentró en una plaza céntrica de mi ciudad este año fue reducido y pocos ciudadanos que no fueran del gremio se aproximaron a arroparlos. Ni siquiera estaban todos los que tenían que estar, teniendo en cuenta además que la edición local del periódico El Mundo está a punto de cerrar y largar a la calle a sus empleados. Por supuesto, la actitud de ese grupo de periodistas al traer a colación los problemas de una profesión de paro y de muerte (según países y sociedades canallas) les ennoblece. Alguien debe mantener prendida la luz de la resistencia, aunque a los poderes, a los inversores y a una sociedad extraviada les pese.  

Adjunto la Declaración de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, bajo el lema: "Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo no hay democracia".

http://www.fape.es/declaracion-de-la-fape-en-el-dia-mundial-de-la-libertad-de-prensa_fape-818821461460.htm



Cuando Rodríguez murió...y resucitó, y no precisamente a los tres días.
















Gracias por mantenerme vivo, soltó Rodríguez desde el escenario a sus seguidores de Ciudad del Cabo la noche del 3 de junio de 1998, al iniciar el concierto. Para muchos de los seguidores de un cantante, un político, un líder religioso, un fetiche o una marca, su compromiso reside en serlo mientras dure el brillo del objeto a seguir. El brillo de Sixto Rodríguez en los USA fue escatimado por la industria discográfica que, a su vez, se justificaría en el seguimiento irregular y escaso por parte de la sociedad que se conmueve con la música. Con Sixto Rodríguez, tal conmoción no existió, o no triunfó ni de lejos en la medida que lo hicieron otros cantantes, no obstante la calidad equilibrada en melodía y letra de sus canciones, y el carácter firme de su voz. Las ventas no cubrieron las expectativas de ese mercado del que normalmente solo se nos muestra el éxito y la masiva acogida de los menos. ¿Resultaba Rodríguez demasiado político para el gusto del marketing y de los buscadores de nuevas emociones musicales? ¿Hablaba mucho de los pobres y de los abandonados? ¿Su modestia no se prestaba a los mimos y alharacas de los negociantes y de las masas?  Curiosamente, su figura quedó prácticamente borrada, hasta tal punto que corrió el rumor de que se había suicidado. Hasta el inmediato paso de que volvió a ganarse la vida como albañil, cargador, lo que fuera. Cuando en los USA nadie le reclamaba resultó que, por ese arte del intercambio casual que tiene lugar cuando la gente se mueve por el planeta, fue descubierto en Rhodesia, Australia y más tarde en Suráfrica. Sus mensajes llegaban a las clases medias blancas que no se identificaban con el apartheid. El documental  Searching for Sugar Man no solo habla de la supuesta muerte y de la reaparición posterior de Rodríguez, sino del talento. También de cómo talento y humildad no riñen ni se traicionan en todas las historias de la vida. Un individuo al que no le dolían prendas ponerse a trabajar en cualquier oficio. ¿Acaso porque se reconocía en la genética trabajadora de sus antepasados? Un hombre que parece que gustaba pasar desapercibido. Un hombre para el que la falta de éxito en su país no le hundió ¿porque no se sintió nunca reconocido en ese modelo de sociedad del glamour y del triunfo? Viendo el film ¿que conclusiones relativas podemos sacar de su experiencia?



sábado, 4 de mayo de 2013

Las fealdades de Job




















Perdida la belleza de ti mismo  -habla Job con su plexo solar-  y no obstante la hayas cultivado o bien hayas habitado en una porción inerte con ella, ¿qué te queda sino hacerte a la idea de la muerte? Como el plexo solar de Job es irrenunciable, aunque no siempre atendido, para su temporal usufructuario, no se sorprende de esa pregunta radical. Su plexo rechaza contraerse y en su pequeñez le concede a Job un margen de expansión. Job ve en ese gesto un extraño renacimiento, un brindis por los tiempos vividos juntos, una confirmación de no haberse traicionado mutuamente. Job sabe  -y ahí el plexo le sopla al oído con sabia contundencia-  que el hombre no es feo sino cuando está muerto del todo.



(Foto de Ralph Gibson)


viernes, 3 de mayo de 2013

Los hastíos de Job





















Los hastíos de Job no solo miran hacia fuera, sino que se enrocan en su intimidad. Si los que se reclaman motivados por el exterior provocan en él la expresión de un gesto hosco y un comentario mordaz, pero al menos le permiten desahogarse, los hastíos interiores tienen otra factura. Saben amargo, precipitan anudamientos de las vísceras y solo conocen ayes callados que piden a gritos ser desalojados, antes de que sea demasiado tarde.




(Imagen de Ralph Gibson)



Los caminos de Job















Contempla la borrosidad de los caminos. Mire cual mire y en la dirección hacia donde se proyecten solo se muestran nítidos apenas unos metros. Pronto los caminos se funden con sus propios y frondosos márgenes. Y eso si no ha habido un movimiento agitado que haya levantado polvareda. Él creía antes que ésta era en sí la propiedad de los caminos. Ahora piensa que el problema consiste en su visión. Se siente por ello confundido y mira fijamente la tierra, donde no se refleja el cielo; donde el cielo, como la claridad del camino, está ausente.

    

(Fotografía de Lucien Clergue)


jueves, 2 de mayo de 2013

Cosas (comunes, tópicas y escasas) que creo saber sobre las abejas, pero de las que nada sé





Que son insectos que vuelan (definición de colegio)
Que fabrican miel (sic, también de colegio)
Que la miel es alimento, negocio y a veces se adultera por mano humanoide (esto pertenece a cierta escuela de la vida denominada de gramática parda)
Que tienen en un extremo de su cuerpo un aguijón (Sánchez, el travieso de mi clase, lo comprobó muy pronto) 
Que construyen hexágonos (Gran Premio Mundial Pritzker)
Que polinizan flores y plantas por doquier (muchas de esas plantas polinizadas, pero muchas, nos las comemos luego los humanos, ¿será por eso que están tan ricas?)
Que la llamada abeja doméstica habita en una sociedad rígidamente constituida en clases (habría que saber si no hay también abejas negras como hay ovejas negras o garbanzos negros) 
Que esas clases o sectores se denominan: reina (minoritaria como en toda monarquía, aunque acaso no tan inútil como en toda monarquía actual), obreras (mayoritaria como en toda sociedad humana) y zánganos (abundantes como en las mismas sociedades humanas mencionadas) 
Que se han hecho múltiples películas y series de dibujos animados con su espectacular figura y su biológico comportamiento (observación infantil)
Que una vez haciendo una caminata por el Desierto de las Palmas, en el Levante, una de las chicas de la finca vegana sufrió una picadura y no sé cómo comprimí con mis uñas el punto de desgracia de su brazo y le saqué el aguijón a la primera (recibí aplausos, se admiten risas, pero todo hay que contarlo, no ha vuelto a suceder más)
Que últimamente estaban amenazadas como especie por las multinacionales de productos tóxicos y pesticidas varios (Bayer principalmente)
Que la organización AVAAZ había desplegado desde hace tiempo una campaña para evitar la barbarie.
Que parece ser que la Unión Europea ha frenado las pretensiones de los fabricantes de pesticidas letales (habrá que saber si es verdaderamente rigurosa esta prohibición, que uno es un descreído) 
Que sigan viviendo las abejas y evolucionando, aunque con el hombre por medio cualquier cosa puede suceder. Eso sí, prudencia al acercarse a sus ámbitos, que el aguijón no está colocado en sus cuerpecitos para que haga bonito.



(Dibujo de Diego Alberto Pardo)




Desfaciendo el embrollo: la abeja que no es abeja o la avispa que no es avispa o la avispa que quiere ser abeja o la abeja que anhela pasarse al bando de las avispas o la avispa que le da igual quedarse como está porque lo suyo también es libar. Da igual. Porque ¿qué creíais? ¿Que la Bayer y otras de su ralea iban a respetar con sus pesticidas a las avispas? Fotografía de  





miércoles, 1 de mayo de 2013

Las renuncias de Job
















La pérdida de los ideales es la puerta para hallar las verdades, repite como un estribillo recién descubierto. Los ideales eran dulces y se tenían a disposición. Las verdades son crueles y encima no se poseen. Hay otra diferencia silenciosa: que el tiempo ha renunciado a ponerse a su servicio.




(Imagen de Ralph Gibson)

(La fecha)















Solo veo una manera de interpretar la fecha con sinceridad y eficacia. Que los trabajadores (en activo o en paro) de aquí se identifiquen con lo que pasa en Bangladesh, por ejemplo. El uno de mayo de 1886, que se tomó como referencia vindicativa de la causa obrera, debería ser hoy el 24 de abril de 2013, día en que se hundió el edificio con no sé cuántos talleres y no sé cuántos muertos, donde se confeccionaba ropa para Occidente. Pero las fechas son lo de menos. Toda exaltación de fechas, signos, palabras o banderas lleva implícita una sacralización que desvía la verdadera comprensión, que disocia la carne del símbolo. O acaso en que éste deviene monstruo para engullir el cuerpo. No son los símbolos los que deben ser objeto de adoración, sino que basta con preocuparse por hacer frente a la vida humillada, despreciada o regateada de los hombres que motivan los bárbaros poderes del planeta, cada vez más exultantes. Lo que en otros tiempos se consideraba que eran causas solidarias entre gente trabajadora de todo el mundo hoy hace agua. Los que trabajan en el mundo rico no se sienten hermanos de los del mundo pobre, sino cómplices (¿hasta qué punto inconscientes?) de quienes causan la desgracia por doquier. Pero nuestros modelos occidentales, de producción, consumo y relación con la naturaleza, también se consumen en sus contradicciones y nos atenazan aquí con ellas. O nos encontramos todos por el mismo camino o la infelicidad y el desentendimiento seguirán enredándonos en la rueda de la barbarie. ¿Es ésta una reflexión anacrónica o sigue en vigor el verdadero problema?  


martes, 30 de abril de 2013

La obscuridad de Job
















Job asoma sus narices a la noche y no ve la negrura simple que ven otros. En la obscuridad en la que está inmerso las figuras móviles han ido desapareciendo poco a poco. Y ya no reconoce muchas voces.



(Imagen fotográfica de Ralph Gibson)

El frío de Job
















El frío que sentía no era debido ni a la desnudez ni a la desposesión. Era causado por la soledad del espanto. Algo que se asienta entre los días y que se soslaya para no perecer.



(Imagen fotográfica de Ralph Gibson)

lunes, 29 de abril de 2013

El cansancio de Job


















Al abandonarse al cansancio de la noche sintió que el fuego rodeaba su extremo abandono. No obstante sujetó con el nudo de los brazos el torso y cruzó un pie sobre el otro, protegiendo de esta manera el destino de sus sueños.




(Imagen de Ralph Gibson)

El despertar de Job





















Al despertar aquella mañana comprobó perplejo que el viento se había llevado todas sus pertenencias. Pero le había dejado intacta la más valiosa: su íntima desnudez.




(Imagen fotográfica de Ralph Gibson)


domingo, 28 de abril de 2013

El grifo
















Y esa vuelta a palpar la otra materia, la que siempre estuvo bajo nuestros pies; sentir que una vez fue barro engendrado en la hondura; ahora apelmazamiento hijo del agua y de la infinita disolución de las piedras que vuelve a fluir como sólida sustancia por la hábil mano de otros demiurgos; el claro saber de que aquel barro llega a nuestros labios de hombres cansados, sedientos o festivos; flujo salvaje de un sabor inigualable e insuperado a través del cual el trago del agua exorciza la vida perdurable; o el más violento aún por el que la sangre de las vides obnubila a metecos, marinos o guerreros a través de la dulce entrega donde todo puede perderse; ¿os imagináis una mano que alza y ofrece el vaso de suave textura?; ¿qué pretenderá?; ¿que perdamos la sensatez, la razón y el sentido?; es cálido el cáliz entre mis manos; es tentador cuando se me ofrece; su piel de roja arena dibuja mundos perdidos; su cocción es toda una geografía; mi boca se humedece de un sabor compartido que clausura las grietas de los labios; palpo el contorno de aquella pieza y contemplo al vigilante; amada superficie de caricias a través de la cual el hombre se reencuentra con su antiguo hogar; el animal lúcido me mira presto al salto y a la advertencia; en la sutileza de su cuerpo tenso adivino un consejo oculto; inducción a las preguntas: una parada ¿es solo la interrupción del camino?; ¿o acaso se trata del desvío?; ¿y si fuera el riesgo de la pérdida el que me es invocado por la sabia protección de la fantástica criatura?; rozo mi rostro con las siluetas y las geometrías al compás de los humores que se precipitan insensatos a través de mi cuerpo; es tuya, viajero, la decisión; tuyo el precio del desenlace, dice una voz; y mis ojos se entornan y mi cabeza quiebra y extiendo una mano; y confuso y herido, alcanzo a ofrecer el ser imaginario a la divinidad que habita en los campos del Oriente


     

sábado, 27 de abril de 2013

Cieno
















Se diría que es el agua quien los hace emerger. Pero el limo que se asienta en los cauces crea también en sus riberas espaciosos ámbitos donde crece lo salvaje y lo domesticado. Aunque no hubiera especies animales, el cieno sería la base de los nutrientes con que la tierra se satisface a sí misma. Y se adorna.

Sangre






















La sangre que transporta las aguas de la vida no es invisible. Solo quien no quiere ver quiere creer que la sangre es inexistente o menor. Y siempre cosa de otros; cuanto más lejanos, mejor.




Lágrimas


















El edificio se desploma, con cinco fábricas textiles en su interior, donde se confecciona ropa para marcas occidentales. ¿Trescientos o más muertos? Y qué. El axioma reside en que la vida no tiene el mismo precio. La mercancía que es un trabajador oriental tiene un valor infinitamente menor que la mercancía que es un obrero europeo o norteamericano. Toque, toque la camisa de El Corte Inglés, la chamarreta de Zara o el pullover de Mango  y siéntala sobre su piel, con su textura en plus de sangre.




Olvido





















Una parte de la humanidad olvida a la otra parte. Pero esta otra y última parte ¿olvidará llegado el momento a la primera? ¿O habrá ajuste de cuentas?





viernes, 26 de abril de 2013



















Dudo que haya río que no haya arrastrado en su curso cieno, sangre, lágrimas u olvido. 





lunes, 22 de abril de 2013

Heraclítea en propia carne





















Una tarde de verano, con pocos años, chapoteando a duras penas para que la agitada corriente no le arrastrase fatalmente, descubrió la finitud (deducción de superviviente) También descubrió que aquello no se debía contar, es decir, se ratificó en la ocultación, una de las formas de la mentira. Tampoco, como el agua, pasó dos veces por el mismo río (fluía una corriente nueva que se afianzaba dentro de él llamada por los adultos consciencia)



domingo, 21 de abril de 2013

Página de un diario inédito


















(...) Siendo de tierra llana y seca, sumamente erosionada, donde un cerro o un otero parecen una montaña, descubrió la piedra fuera de su entorno inmediato. Aún no podía entender aquello, en parte literario y en parte doctrinal, de la piedra sobre piedra. Los sillares de templos y palacios se le revelaron bastante tiempo después. Antes, su percepción fue más bruta...Con su familia se desplazaba periódicamente apenas cien quilómetros al sur. Hasta una ciudad que toda ella era piedra. Que por estar tan casada con la piedra se encontraba rodeada de una muralla del mismo material. Piedra en estado natural y piedra trabajada, no menos natural por ello, pues su esencia, más allá de la forma externa de los bloques, era la misma. Bastante antes de llegar a la ciudad de piedra, cuyo silencio en aquella infancia lejana, curiosamente, era semejante al de una cueva, ya aparecían diseminados por el campo los grandes bloques de piedra redondeada. Daban la impresión de haber sido colocadas allí la víspera, en posiciones virgueras, alardeando de un equilibrio que tenían asegurado. La erosión no es sino caricia de la ausencia de tiempo. La naturaleza se la disputan los elementos, el agua, el fuego, el viento. Nunca el tiempo...Fue ya de mayor cuando supo que las convulsiones habidas al formarse las sierras del sistema Central las había expulsado tan lejos. Avanzar en tren, cada vez más cerca de la ciudad de piedra, y descubrir aquellos caprichosos volúmenes le impactaba. Parte del aliciente de aquel viaje repetido con frecuencia era encontrarse con la piedra, no solo con los primos con los que iba a jugar un día o una semana. El tren circulaba a una velocidad propia de la época y le dejaba ver, admirar, contar, casi palpar desde la ventanilla. Las trincheras del ferrocarril exhibían sin pudor las entrañas de piedra del suelo. El niño pensaba entonces que aquellos pedruscos gigantescos podían rodar. Nunca vio ninguno que lo hiciera. Jamás se sintió amenazado, aunque se metiera debajo de ellos, en oquedades y pasillos casuales que en su ancestral carrera habían formado. No sabía todavía que muchas de aquellas piedras eran como icebergs de tierra adentro. Con tanta o más masa de piedra oculta que la emergente (...)


sábado, 20 de abril de 2013

Petroidea
















Yo, que siempre busqué las piedras, soy también su estado de disolución. Pero la piedra que se reduce a su mínima expresión no deja por eso de ser piedra. Piedra triturada, piedra descompuesta, piedra erosionada, piedra partícula. Las formas de la piedra van desde su volumen sobrecogedor a su sedimento imperceptible. Me considero un fetichista modesto de la piedra, aunque no implique coleccionar por sistema. Escasas rocas insignificantes que se guardan de recuerdo de niñez. Pequeños amuletos que tomo con las manos cuando tengo dudas sobre mí mismo. La piedra nos hace y nos invita al pensamiento. Lejos de sentir su proceso de formación sin tiempo, admiramos la sencillez del canto rodado o la floritura de una cristalización hexagonal. Entonces pienso en que toda formación implica dolor. La naturaleza siempre percibe herida y dolor cada vez que se convulsiona. Hasta nuestros cuerpos saben de ello (si hablaran las vesículas o los riñones nos contarían tantas cosas sobre nuestras piedras...) No se huye jamás del ámbito de la piedra.



viernes, 19 de abril de 2013

Propuesta

















Caminar por la calle y al pasar junto a un edificio de sillería recorrer el muro con la palma de la mano. Reconocerse en ese ejercicio como si se fuese niño. Como si se trazara una línea blanca con las yemas de los dedos. Dejarse seducir por la sensación. Practicar una caricia mutua. Rozar la superficie de la piedra y dejar que ésta devuelva la calidez de su textura. Como optativo:  oler los dedos y llevarlos a los labios.



Heraclítea


















Advertirse uno en la propia disolución. Disolverse no es dejar de ser. Se trata de encontrar sentido en el empequeñecimiento de sí mismo para empezar de nuevo.





jueves, 18 de abril de 2013

Y otra

















La humedad de las entrañas es traslúcida. Crecen ubres por doquier. Si en algún lugar del planeta no se debería constatar el fenómeno tiempo es allí dentro. Cada gota en formación supera cualquier tentativa del movimiento slow. La lentitud de ese constante hacerse roca desafía los aprendizajes humanos. Muchos seres invisibles que solo viven en las charcas inmóviles morirán antes de que una sola gota que resbala de una ubre decida adquirir su volumen y procure la caída. Hija de la convulsión, la primera arquitectura nació antes que las especies y sus necesidades. En el principio no fue la palabra, como el ombligocentrismo enseña. En principio fue la arquitectura del caos. El desaparecido, que apenas veía al entrar, porque se guiaba por imágenes que en la cava no tienen lugar, se siente como un hijo del averno. Ahora empieza a entender.


Heraclítea
















Necesitado de aquella corriente subterránea se sumergió en ella. Allí dentro encontró galerías y flujos y silencios que nunca había sospechado. El goteo vertical de las rocas no alteraba su búsqueda. Y el frescor de la piedra caliza emitía un olor anterior a la aparición de los mamíferos. No importaba si había una salida o no de aquel hábitat. Se encontraba bien allí. En su procedencia. No quiso incorporarse al mundo conocido. Desde entonces fue nombrado en el exterior como el desaparecido. El resto de su vida lo pasó recorriendo los ámbitos más ignotos de la caverna.





miércoles, 17 de abril de 2013

Asco

















Transmiten (retransmiten) la muerte como mercancía. Hollywood manda. La muerte real tiene el valor de Hollywood. El precio de la vida (de la vida mercancía) no es el mismo en todas partes. Es fluctuante. Como Wall Street: donde todo fluctúa y se traduce en valor (no valor de valentía) El sufrimiento solo lo pasan ellos, aunque algunos se creían que no era cosa de ellos (esas cosas pasan en Irak, no aquí, dice alguien de allí) El resto del mundo no debe sufrir, puesto que el resto del mundo no existe. Por eso no se retransmite. No hay más mundo que el que ellos quieren que exista. Lo realmente existente es la mercancía. Incluso en su forma de muerte. De ahí que la retransmisión sea siempre unilateral. Asco.



(Ilustración de José Muñoz  para el libro El extranjero, de Camus, editado en Alianza)


martes, 16 de abril de 2013

Colin Davis




Colin Davis va vinculado en mis recuerdos a Mozart (cómo gira aún en mi subconsciente la Kv 550 y cuando lo hace hay que ver qué otras memorias recupera) Va unido, por lo tanto, a mi primer radiocasette. A mis primeras audiciones de música clásica cuando uno aún iba de mod celtibérico. Miento. Mis primeras audiciones fueron del ciclo nacionalista ruso (Mussorgsky, Rimsky-Korsakov, Borodin...) Algunos curiosos de última hora lectiva nos apuntábamos un día a la semana. Nos iniciaba un comisario de la policía que además daba clases de cultura musical en la universidad y dirigía un coro. Paradojas de finales de los sesenta. Sin embargo, Mozart, como el maestro Rodrigo o el Bach de los conciertos de Brandenburgo me los ponía a mí mismo en oscuras y sórdidas circunstancias. Muy solitarios tiempos de resistencia en que la música venía a acompañar las audacias. Sin la percepción de la belleza del arte no hubiéramos salido airosos. Sin el consecuente y sincero sentido del apoyo mutuo no hubiéramos sobrevivido. Colin Davis se fue el otro día. Esto de tirar del cajetín donde las ideas se asocian y mixtifican (nunca duermen del todo el sueño eterno) tiene algo de peliagudo. Pero nunca tan difícil de entender como la vida vivida y apostada.

  

lunes, 15 de abril de 2013

Heraclítea










Los sueños deben cambiar sus imágenes. Para que las imágenes no cambien los sueños.



domingo, 14 de abril de 2013

Las tizas




Aprendimos a escribir las vocales con tizas.
Los primeros dibujos los trazamos con tizas.
Y las sumas y restas las erramos con tizas.
¿Cuántas letras y números borramos de la pizarra?
¿Cuántas veces hicimos el intento y cuántas corregimos?
El aprendizaje fue tantear y borrar. Empezar de nuevo y borrar.
Y seguir comenzando siempre.
Hasta que un acierto más nos confirmaba que íbamos por el buen camino.
Las tizas pergeñaron nuestros pensamientos iniciales.
Las tizas iluminaron nuestras expresiones más gráficas.
Borramos una y mil veces.
Recomenzamos una y mil veces más.
Hasta que la palabra fue nuestra.
Hasta que el cálculo fue nuestro.
Hasta que el paisaje pintado fue el que llevábamos dentro.
Hoy la pizarra está obsoleta.
Las palabras escritas en ella no se entienden.
La aritmética ni se ajusta ni se cumple.
Los objetos dibujados carecen de expresión vital.
Necesitamos coger de nuevo las tizas de colores.
De todos los colores.
Y aprender de nuevo.
Llevar a la pizarra el pensamiento vivo.
Hacer de la pizarra el espacio de la imaginación.
Convertir la pizarra en el lugar de encuentro constructivo.
Convocar en la pizarra al entendimiento y la razón.
Hemos crecido demasiado y nadie nos puede negar las tizas.
Aunque se opongan habrá que cogerlas. 
La pizarra no puede esperar más.




sábado, 13 de abril de 2013
















Eres una brizna
                              y el piélago donde caes
tan extenso 
                       y turbio

navegas
            en círculos
atrapado en un vórtice unas veces
mansamente 
                          las menos

¿navegas?

flotas simplemente
                     


viernes, 12 de abril de 2013

Es y punto




















¿El amor es y punto? El amor como acontecimiento. El amor como relámpago. El amor como instante. El amor como caída, incluso. El amor como comprobación. El amor como el Yo. El amor como alfa y omega. O como aliph  y iaa. Todo eso ya implicaría mucho, demasiado, en lo que denominamos el amor. Puede ser otra cosa, o más. O no ser apenas. El amor desprovisto de secuelas. El amor iluso. El amor sin alharacas. El amor sin compromisos. El amor sin proyectos. El amor sin propiedad. El amor sin transcendencias mayores. El amor como verbo, con o sin su forma ocasional de poesía. El amor largo. El amor subterráneo. El amor como magma. El amor como desbordamiento. El amor silencioso. El amor sin palabras, que no es lo mismo que la anterior forma. El amor y uno mismo. El amor sin atributos ¿o la esencia de ser a secas es precisamente su atributo? 

Recién he leído un poemario: El amor es y doce poemas rezagados. Placer de la semántica. No sé si me gusta más lo de el amor es, y punto, o lo de rezagado. Lo rezagado ¿son los poemas o el amor? Nosotros, sí, nosotros somos siempre los rezagados.

Os dejo un enlace donde se entrevista a una poeta nata en BCN pero habitante de la meseta. Aunque donde de verdad vive es en sus propias letras:

http://elojoheterotopico.blogspot.com.es/2013/04/mercedes-parada-o-el-amor-es.html






(La fotografía de la parte superior es de Aira Manna)


miércoles, 10 de abril de 2013

جسدي هو لي وليس لأحد يمثل الشرف




















Mi cuerpo me pertenece y no representa el honor de nadie.

Es lo que significa el texto en árabe que exhibe sobre la piel de su torso la tunecina Amina Tyler. Que alguien de alguna entidad que habla en nombre de lo sagrado diga que no es verdad. ¿Hay acaso algo más sagrado que el propio cuerpo y la vida?

Señores clérigos de todas las castas y todos los cuentos: escríbanme cien, quinientas, mil veces, en la lengua que quieran, a ser posible en la materna de ustedes, si no son unos desagradecidos con las tetas que mamaron:

Su cuerpo la pertenece y no representa el honor de nadie.



martes, 9 de abril de 2013

¿Hierve Madrid?


















Madrid hierve. Escraches en Génova, trabajadores de Telemadrid, mareas de todos los colores...Y la España aeterna y ociosa en Callao:

- ¿Qué pide el pueblo?
-  ¡Vacas!




(Foto tomada de El País edición digital)


lunes, 8 de abril de 2013

¡Aúpa, Poblet!













Eso decíamos los chicos cuando pasaba la Vuelta. Bueno, también decíamos: venga, Anquetil, o aplaudíamos a Bahamontes o a Louison Bobet (aquel nombre me resultaba espectacular) o a Timoner (éste nombre era ya un paradigma) ¿Por qué recuerdo tantos nombres, yo que no he sido especialmente entendido en ciclismo, y no me sé ninguno de los de ahora? (Miento: ahora me suenan, pero de la crónica de sucesos, digamos) Aquellos tiempos en que los ases los eternizábamos en la colección de cromos. Se llevaba recortar sus cabezas o una imagen del pedaleo y ajustarlas a las chapas de gaseosa, de kas o de kyns (marca ésta local de mi ciudad del Norte)  Los más mañosos le ponían un cristal y un borde de cera para que no se desprendiera, y hala, a tirar. El ciclista (o el futbolista) eternizado. ¿Quieres jugar conmigo a las chapas? Corazón y pulgar dispuestos en gatillo cerrado (había variantes de dedos, según la destreza de cada cual) trazando una circunferencia. Impulso del corazón desde el pulgar y la velocidad accionada. Algunos eran artistas (en las canicas pasaba algo semejante) Yo, del montón. A días. Había veces que me salía y la gente se sorprendía. ¿No se lo esperaban de mí? Y ya digo, lo de las chapas era una segunda representación de la Vuelta. Pero qué encanto el paso de los ciclistas por el lugar. Si coincidía clase, nos permitían salida. Los ases nos transmitían un esfuerzo inaudito, un coraje sensacional. ¿Eran más nobles, más respetuosos, más auténticos? No lo sé, pero eso creíamos. Los escapados, el pelotón el maillot amarillo...terminología mítica.Y luego la caravana publicitaria, que nos parecía el no va más, y eso que solo nos regalaban globos y viseras de cartoncillo de las que se sujetaban con una débil goma (aún conservo una del matarratas ZZ) Cuento todo esto por algo muy elemental: el otro día murió Miguel Poblet. Era de uno de mis preferidos, aunque hay que decir que siempre tuve muchos favoritos. Ya en aquellos tiempos de infancia, el pensamiento único obligaba a que cada cual tuviera una sola nación, una sola patria, una sola lengua, un único caudillo. Luego también un ciclista favorito por encima de los demás o un equipo que te definiera über alles, que dirían los germanos. Por supuesto, la religión siempre por encima del bien y del mal. Gracias, Poblet, por los buenos ratos. Yo te recuerdo.
  


domingo, 7 de abril de 2013

Aforismos obsoletos sobre obsolescencias


















Entre lo sagrado y lo profano, ¿dónde se sitúa el hombre?

Sin los símbolos  -sagrados o profanos-  ¿hubiera existido la expresión artística?

Donde veo una imagen veo un mundo, incluso más de uno. A la imagen literaria le costó entenderlo, pero también fueron creadas las palabras que representan sistemas de mundos complejos.

Los mundos de las imágenes sagradas y los de las palabras sagradas llegan lejos cuando sus soportes crecen y pierden valor cuando se reducen, estilísticamente hablando. Esto tuvo lugar en el pasado, según consta.

No siempre los iconos amplían el imaginario mental de un individuo y de una comunidad. Pueden trasladar ideas, pero también mutilar las mentes. Sobre todo si se repiten machaconamente como las únicas ciertas y verdaderas.

Los artistas renovadores han sido la avanzadilla de las contradoctrinas, pero también se han puesto al servicio de las castas que encargaban sus obras.

No siempre los artistas han sido fieles a una idea de lo sagrado. ¿Cómo podría un artista eludir las influencias de otros artistas de otras culturas, religiones y estados?

Imágenes y textos se nutren mutuamente. ¿Quién fagocita a quién?

¿Qué es lo que ha derribado a las imágenes sagradas en estos tiempos? ¿La representación física o el mensaje obsoleto?

Las revoluciones, ¿derribaron los iconos o los insuflaron nueva vida temporal?

Los talibanes musulmanes afganos dinamitaron las estatuas de Buda. ¿Competencia de lo sagrado llevado a un extremo virulento?

¿Y cuando unos cristianos con un concepto de sacralidad persiguieron a sangre y fuego a otros cristianos con otro concepto de sacralidad? O acaso disputaron en nombre del mismo concepto, lo cual parece absurdo pero puede que no lo sea. Porque lo absurdo empapa lo sagrado, se halla en su esencia.

Siempre me intrigó que el término sagrado fuera tan clasista. Prueba de ello es que su vocablo antónimo, profano,  al menos en castellano, está en función del anterior, subsidiario siempre del otro, con todas sus connotaciones peyorativas.

Obviamente, para los exaltadores del mundo de lo sagrado solo es digno de reconocimiento el suyo propio, sin caer en la cuenta de que la mayor parte de las veces su concepto tiene poco de sacro.

Lo sagrado ha crecido sobre sí mismo. Justificación sobre justificación. Solo había, en cierto modo, pureza en lo primitivo.

¿Por qué la vida es tan despreciada por lo que se considera sagrado? Ya la mitología griega es un derroche de soberbia de los dioses y de maltrato de los hombres.

Esa sensación de que lo sagrado siempre ha constituido una excusa.

Esa percepción de que lo sagrado ha usurpado las manifestaciones de la vida sencilla, con la excusa de canalizarlas (o lo sagrado transformado en moral y ley)


Y así podría seguir, pero canso, ¿no? Cierro estos devaneos con una robaiyat del persa Omar Jayyam (siglos XI-XII):

"¿Hasta cuándo mezquitas, ritos, templos del fuego?
¿Hasta cuándo hablarán de fuego y paraíso?
Mira que en su tablilla el dueño del destino
escribió en un principio cuanto habría de ser." 

El que quiera entender a Jayyam, que le entienda, pues sigue en vigor.

Y todo esto viene a propósito de lo siguiente:





http://elojoheterotopico.blogspot.com.es/2013/04/dialogan-los-dioses.html




viernes, 5 de abril de 2013

Lichtenberg dixit






















Cuánto me ha gustado el siguiente aforismo de Lichtenberg:

"¿Quién está ahí? Tan sólo yo. ¡Oh, algo bastante superfluo!"

(Una voz interior se ha puesto de mi parte y ha apostillado: pero qué superfluo tan necesario para ti mismo)


Los mejores






















Dimite un ministro acusado de fraude en su carrera universitaria...

En Portugal.


Aquí, como de costumbre, esta vez tampoco. Aquí, somos, perdón, son los mejores. Es que a los torpes nos cuesta entender el elevado don del aristós que poseen los innombrables. Que se creen excelentes, los mejores, los magníficos, los modelos (póngase a continuación en qué) Aquí, ¿nos estarán reservando su dimisión todos en bloque o por efecto dominó? Mensaje a los torpes: demos gracias si no nos echan.


miércoles, 3 de abril de 2013

Animal de letras




Llevo varias semanas intrigado. Visitar cualquiera de las estancias de la extensa e inmensa Casa Goya es deambular por el enigma. No hay trabajo suyo que no me subyugue. Cada boceto es un tratado. Cada cuadro terminado una cátedra, no solo de pintura sino de historia y de pensamiento. El dibujo en cuestión que me obsesiona y me desasosiega se titula Animal de letras. Es probable que sea una ironía que hoy llamaríamos surrealista. Se trata de un ser fantástico cuyo rostro se me antoja que es el del mismo pintor. Esa conversión en animal le dota de más autodefensa. ¿Acaso le va a hacer falta para mantener a distancia a alguna alimaña del salvajismo hispano? Porque, ¿qué sugiere la figura pergeñada detrás? ¿Alguien que se mofa de que el animal lea? ¿Alguien que trata de pillarlo en el renuncio de la lectura? ¿Un espía, un chivato, un inquisidor? Es probable que la explicación sea sencilla. ¿No recordáis cuando Buñuel colocó un oso en una escena de El ángel exterminador, en aquella casa de la que no podían salir los burgueses? Un periodista trató de buscar tres pies al animal director cinematográfico, planteándole visiones simbólicas y metafísicas varias a la aparición de aquel oso. A lo que Luis Buñuel respondió: sencillamente es que me apetecía colocar ahí un oso. Puede, pues, que el animal pintor solo haya querido retratarse de esa guisa, aunque conociendo la intencionalidad de Goya pienso que hay más. Porque leer y su extensión de conocer siempre fue algo visto en España con rareza. Ya digo: demasiadas alimañas han acosado desde siglos al hombre. Por eso hemos llegado a donde hemos llegado.     



domingo, 31 de marzo de 2013


























perdida la extrañeza
                                          solo queda permanecer a flote
evitar irse a pique

las aguas turbias no nos dejan contemplar nuestro propio rostro

tal vez ésa sea la ventaja
de este inclemente naufragio