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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







domingo, 7 de abril de 2013

Aforismos obsoletos sobre obsolescencias


















Entre lo sagrado y lo profano, ¿dónde se sitúa el hombre?

Sin los símbolos  -sagrados o profanos-  ¿hubiera existido la expresión artística?

Donde veo una imagen veo un mundo, incluso más de uno. A la imagen literaria le costó entenderlo, pero también fueron creadas las palabras que representan sistemas de mundos complejos.

Los mundos de las imágenes sagradas y los de las palabras sagradas llegan lejos cuando sus soportes crecen y pierden valor cuando se reducen, estilísticamente hablando. Esto tuvo lugar en el pasado, según consta.

No siempre los iconos amplían el imaginario mental de un individuo y de una comunidad. Pueden trasladar ideas, pero también mutilar las mentes. Sobre todo si se repiten machaconamente como las únicas ciertas y verdaderas.

Los artistas renovadores han sido la avanzadilla de las contradoctrinas, pero también se han puesto al servicio de las castas que encargaban sus obras.

No siempre los artistas han sido fieles a una idea de lo sagrado. ¿Cómo podría un artista eludir las influencias de otros artistas de otras culturas, religiones y estados?

Imágenes y textos se nutren mutuamente. ¿Quién fagocita a quién?

¿Qué es lo que ha derribado a las imágenes sagradas en estos tiempos? ¿La representación física o el mensaje obsoleto?

Las revoluciones, ¿derribaron los iconos o los insuflaron nueva vida temporal?

Los talibanes musulmanes afganos dinamitaron las estatuas de Buda. ¿Competencia de lo sagrado llevado a un extremo virulento?

¿Y cuando unos cristianos con un concepto de sacralidad persiguieron a sangre y fuego a otros cristianos con otro concepto de sacralidad? O acaso disputaron en nombre del mismo concepto, lo cual parece absurdo pero puede que no lo sea. Porque lo absurdo empapa lo sagrado, se halla en su esencia.

Siempre me intrigó que el término sagrado fuera tan clasista. Prueba de ello es que su vocablo antónimo, profano,  al menos en castellano, está en función del anterior, subsidiario siempre del otro, con todas sus connotaciones peyorativas.

Obviamente, para los exaltadores del mundo de lo sagrado solo es digno de reconocimiento el suyo propio, sin caer en la cuenta de que la mayor parte de las veces su concepto tiene poco de sacro.

Lo sagrado ha crecido sobre sí mismo. Justificación sobre justificación. Solo había, en cierto modo, pureza en lo primitivo.

¿Por qué la vida es tan despreciada por lo que se considera sagrado? Ya la mitología griega es un derroche de soberbia de los dioses y de maltrato de los hombres.

Esa sensación de que lo sagrado siempre ha constituido una excusa.

Esa percepción de que lo sagrado ha usurpado las manifestaciones de la vida sencilla, con la excusa de canalizarlas (o lo sagrado transformado en moral y ley)


Y así podría seguir, pero canso, ¿no? Cierro estos devaneos con una robaiyat del persa Omar Jayyam (siglos XI-XII):

"¿Hasta cuándo mezquitas, ritos, templos del fuego?
¿Hasta cuándo hablarán de fuego y paraíso?
Mira que en su tablilla el dueño del destino
escribió en un principio cuanto habría de ser." 

El que quiera entender a Jayyam, que le entienda, pues sigue en vigor.

Y todo esto viene a propósito de lo siguiente:





http://elojoheterotopico.blogspot.com.es/2013/04/dialogan-los-dioses.html




6 comentarios:

  1. "¿Por qué la vida es tan despreciada por lo que se considera sagrado?"...porque quienes así lo consideran son hombres, nada más...
    Un abrazo

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    1. Bueno, es una respuesta, aunque un tanto limitada. Todos los conceptos los han establecido los hombres, desde el concepto de creencia más elemental hasta el cuerpo doctrinal más complejo. Un abrazo, Neo.

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  2. percibo lo sagrado como algo muy cercano: estertor en la punta de la lengua...

    el cuerpo mismo, la antorcha que nos consume en fuego vivo, la pira de cenizas abrasadas sobre las que caminamos...

    lo profano, lo profano es lo sagrado

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    1. Veo que me comprendes, solo a que a mí me cuesta definirlo, o bien me resisto a hacerlo. Y es que cuando el valor de la vida en todas sus manifestaciones se "sacraliza" (y ya sabes lo que quiero decir) uno empieza a sospechar. Y han existido sacralizaciones desde muchos ángulos, que a veces parecían dispares y opuestos y acaso no lo eran tanto, y entonces esa sacralización implicaba desprecio a la vida, porque ese falso concepto o complejo de verdad que muchos creen portar les hace converger.

      Acaso lo íntimo es lo sagrado, pero además de lo íntimo lo que se piensa y ejercita con conciencia de libertad. Aunque no sé si me voy por el terreno del sofisma.

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  3. ¿ Será que ha habido y aún hay intención -tanto ortodoxa como ateísta- de considerar lo sagrado como dogmático y doctrinario?
    ¿será entonces que se manipula de forma absurda e interesada esta palabra, que en realidad es un ideograma, para desacralizarlo?
    ¿Sabe Señor? he leído los aforismos de ese aleman y me parecen tan absurdos que hasta duele mirar con el desprecio y la amarga ironía con las que dictaba sentencias con las que pretendía justificar su "descreimiento" él sabrá porqué, pero a mí ni me divierten ni me conmueven, más bien las encuentro desafortunadas.
    Nada que ver lo sagrado ( vease el huesito ese tan lindo que tenemos) con la imaginería semana-santera de aquí o de la conchinchina.
    Lo sagrado está en la naturaleza, en la nuestra y en la del universo. Yo no se definirlo, aunque a veces lo he intentado, pero cuando lo veo, lo reconozco.
    ( comentario adoctrinal, amoral, y profundamente subjetivo, por supuesto).
    ¿ Ha leído algo de Mircea Eliade?. él decia que lo sagrado es lo "real por excelencia".
    No hace falta ser discípulo de nadie para entender que existen muchos fenómenos sagrados y entender el sacrificio, no como un dolor o una flajelación sino como el oficio de lo sagrado, la vivencia por tanto armónica, por tanto, placentera, en sintonía.

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    1. Los aforismos de Lichtenberg a mí me parece ingeniosos. En la esencia del aforismo debe estar el ingenio, la capacidad de síntesis, la crítica y sátira, e incluso la deconstrucción un tanto absurda. Yo no leo los aforismos de nadie con afán de hallar verdad racional, sino toque instintivo que impulsa algo. Pero bueno, si usted, Anónimo, lo ve de esa manera pues se la respeto, es su percepción, desde luego.

      El tema es que quienes se muestran dogmáticos y doctrinarios, sea en nombre de un dios católico, de una raza aria o de un estado totalitario, entre otros, utilizan y subliman y hablan en nombre de lo sagrado. Lo sagrado es una abstracción (libertad, dioses, felicidad, justicia, amor...¿no son acaso otras abstracciones?) que, en efecto, puede estar en todo lo que queramos que esté. La naturaleza, en cierto modo, pasa de nosotros y no necesita que la nombremos como sacra para mantenerse en sus leyes y procesos. Otra cosa es la barbarie humana, independientemente de los cataclismos naturales, que ya está incidiendo demasiado -¿atacando esa sacralidad intrínseca de la natura?- que no cesa. Pero muchas veces me pregunto si la barbarie humana -cómo influyen muchas prácticas del hombre productivo sobre la atmósfera o sobre la corteza terrestre, últimamente se sabe que muchos terremotos tienen que ver con algunas malas prácticas humanas, si tiene interés le pasaré el enlace de un geólogo divulgador del tema- no será una manifestación "natural" más. El caos, Anónimo, ha existido desde el supuesto bingbang y probablemente la humanidad no sea otra cosa, parte y desarrollo de esa naturaleza por vía diferente a otras expresiones, con todas sus afinaciones inteligentes, claro. El antropocentrismo que hemos desarrollado y consolidado a través de los sistemas ideológicos se vuelve y revuelve contra nosotros.

      Pues sí, leí hace tiempo bastante de Eliade, pero todo es revisable. Que dijera que lo sagrado es real por excelencia no pasa de ser literatura, en fin.

      Sobre su último párrafo no tengo ganas de entrar ahora...Todo eso del sacrificio, dolor, etc., uf es algo irresoluble ni siquiera con teorías y palabras. Mire usted que el gran agujero que tiene el cristianismo en general es que nunca ha sabido ser sincero con el problema ni responder adecuadamente a él. Por poner un ejemplo que conozco más. De otras religiones sé muy poco.

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