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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








jueves, 18 de abril de 2013

Y otra

















La humedad de las entrañas es traslúcida. Crecen ubres por doquier. Si en algún lugar del planeta no se debería constatar el fenómeno tiempo es allí dentro. Cada gota en formación supera cualquier tentativa del movimiento slow. La lentitud de ese constante hacerse roca desafía los aprendizajes humanos. Muchos seres invisibles que solo viven en las charcas inmóviles morirán antes de que una sola gota que resbala de una ubre decida adquirir su volumen y procure la caída. Hija de la convulsión, la primera arquitectura nació antes que las especies y sus necesidades. En el principio no fue la palabra, como el ombligocentrismo enseña. En principio fue la arquitectura del caos. El desaparecido, que apenas veía al entrar, porque se guiaba por imágenes que en la cava no tienen lugar, se siente como un hijo del averno. Ahora empieza a entender.


6 comentarios:

  1. La naturaleza siempre nos da las claves.

    Un abrazo, Fackel

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    1. A mí al menos me las sigue dando. Y siempre hay revelaciones. Un abrazo, Sofía.

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  2. "Piedras comienza con un prefacio-himno y continúa, página tras página, en un tono moderado por la minuciosidad. Dejo de lado las razones secundarias de su fervor para ni indicar más que lo principal, que me parece residir en la búsqueda y la nostalgia de lo primordial, en la obsesión por los comienzos, por el mundo anterior al hombre, por un misterio "más lento, más vasto y más serio que el destino de una especie pasajera". Remontarse no sólo más allá de lo humano, sino de la vida misma, alcanzar el principio de las edades, convertirse en contemporaneo de lo inmemorial: ése es el propósito de este mineralogista exaltado que muestra júbilo cuando descubre en un nódulo de ágata anormálmente ligero un ruido líquido, agua oculta en él desde la aurora del planeta, agua "anterior", "agua de los orígenes" "fluido incorruptible" que da la sensación, al ser vivo que la contempla, de no ser más que un intruso alelado".
    (...) Caillois se vuelve preferentemente hacia el momento en que ese caos inicial, que se va calmando intenta alcanzar una forma, una estructura, hacia esa fase en que las piedras, tras "el ardiente instante de su génesis", se convierte en "álgebra, vértigo y orden".

    Comentario de E. M. Cioran al texto "Piedras" de Roger Caillois

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    1. Pues no conocía ese libro de Caillois, ni el comentario de Cioran, me lo apunto. Me resulta excitante ese texto. Ahora no sé qué decir (necesito digerirlo, escucharlo en silencio)

      Gracias, Anónimo, por esa aportación.

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