sábado, 13 de octubre de 2012

trece de octubre




ayer fue doce de octubre, ahora que caigo; no fui a trabajar; no te hacen ir a trabajar de momento, está pactado por el calendario laboral; en mi infancia era fiesta grande grande grande; grandilocuente, vamos; se conjuntaba la exaltación de una virgen patria con la de una hazaña ejemplar tal cual la conquista de un continente; la remuneración pagá y bien pagá a la religión del Estado se añadía a la evocación mítica de un pasado imperial cuestionable; y esos mitos hacían tan grande a la fecha...; siempre a la sombra de la otra, naturalmente, la más grande, la cruzada y la victoria ya sabéis sobre qué; sobre los propios: no os engañéis, ellos no vencieron a nada ni a nadie de fuera, ni por sí mismos ni con la ayuda divina; aplastaron solo a sus hijos; es la tradición de la historia española de los últimos siglos: el cainismo de los de siempre contra los de casa y los de siempre; sí, la fiesta era una y grande; libre, no (¿recordáis aquel pasaje de los presos políticos en la cárcel, en la novela de Rivas El lápiz del carpintero, cuando ante el triple grito del jerifalte de turno sobre el ¡España! ellos responden únicamente pero atronadores como un solo hombre a la tercera invocación: ¡¡¡libre!!!?); pero mi infancia, como todas las infancias del pasado, ha muerto; y la de ellos también; ahora que algunos personajillos quieren que volvamos a la infancia de la mente, del comportamiento y de la dignidad, ayer me quedé en la cama; no sé por qué me venía al magín cierta canción de Brassens; y yo a pierna suelta


(Grabado de Jacques Caillot)

jueves, 11 de octubre de 2012

once de octubre




me he acercado a verle lo antes que he podido, al regresar de mi viaje; has adelgazado, me ha dicho, y sabes que no soy dado a señalar marcas del cuerpo; uno espera de un amigo que le diga cómo le encuentra, por tener otra perspectiva, más que nada, le replico con ironía; él sonríe con levedad, no ha cambiado su escepticismo: nunca se sabe con precisión qué nos altera, si las preocupaciones, el simple paso del tiempo o el secreto con que el cuerpo juega al escondite con nosotros; anda entretenido bajando de las estanterías algunos libros antiguos; él los llama intemporales, esos a los que se puede recurrir cuando la confusión nos amenaza o, mejor dicho, cuando nos atenaza hasta el extremo de impedirnos discernir; su rostro se muestra nublado, no obstante la actitud sentida de recibimiento que tiene conmigo; debes contarme, me dice, quiero saber cómo nos ven por esos países donde has estado; ¿incluso al precio de que te malhumores más?, le contesto con sorna; y él me mira con tristeza, como si pensara no tengo nada que perder; lo intemporal no es una receta de acción inmediata para solucionar los padecimientos que están llegando, pero alivia, dice mi amigo; es esa sensación de sabiduría que invade a ciertos libros, una manera de percibir e incluso de interpretar los acontecimientos de tiempos pasados sin los recursos con que hoy día se hacen los análisis, que parecen más exhaustivos pero son siempre muy imprecisos y se saborean peor; eso dice mi amigo, y continua: hay algo enorme que trasciende en ciertas obras de autores del pasado, aunque acaso somos nosotros los que no hemos trascendido; luego se queda pensativo, pero se confiesa: mi problema es que me embarga cada vez más el desencuentro con este desgraciado país; no es que alguna vez me haya identificado plenamente con él, siempre he vivido conflictivamente, sin aceptarlo del todo en mayor o menor medida; alguna vez parecía que hubiera ciertas expectativas positivas y creíamos en que sería posible avanzar a pesar y en contra de nuestra propia historia; nos obsesionaba la idea de ser por fin algo diferentes a lo que habíamos sido; ahora no estoy ya seguro de lo que quieren los habitantes de este rincón del mundo; alimentarse de la perspicacia y visión de algunos hombres, propios o visitantes, que escribieron sobre nosotros está muy bien, le respondo y me atrevo a matizarle: sirve para no perder la identidad constructiva de la disidencia frente a la mediocre actitud del sinnúmero de paisanos que optan por la aceptación del estado de cosas, o por el seguidismo a los torpes que mandan e influyen ungidos por el voto o incluso por el arrebato nostálgico que late tras algunos por lo peor de nuestro pasado; eso le digo, no sin temor a que se sienta más hundido; pero es un individuo que no se deja abatir fácilmente: si apartáramos el ruido, si quemáramos los rastrojos que no permiten sembrar bien, si diéramos paso a quienes deben heredar el futuro, si nos desilusionáramos de lo accesorio e inútil, suspira; mira por la ventana, mientras el cielo hace guiños entre nubles y claros; como el país



(Sin permiso de El Roto, y aparece en El País.
Pero es que sus rotos no tienen pérdida y son un bien cultural único)



domingo, 7 de octubre de 2012

Los valerosos



El valor de las pequeñas acciones. Que allá donde vaya un representante de este gobierno salgan dos, cuatro o un grupo amplio cantándoles las cuarenta. Simples eslóganes, frases consistentes, gritos precisos para que atraviese siquiera por un instante el corazón de hielo de los hombres grises. Cargados de razones, no falla. ¿Quién podría poner pegas a la rabia y a la inquietud latente por el futuro? Dentro de la última semana ha habido varias acciones pacíficas pero contundentes. Y con repercusión. Además de aquellos pollos que sectores ciudadanos montan a autoridades cada vez que hay un acto, o el testimonio de la protesta sindical de hoy domingo, han destacado en pocos días la de unas estudiantes en Londres (en la foto) y otras en La Valetta. Mujeres en pie, vamos.

El valor de la protesta pacífica pero enérgica. Aquí la palabra valor rompe el molde habitual. No se trata del valor que designa precio o rédito, y que parece que es al que más se recurre cada día. Ya saben, que si cotizaciones bursátiles, que si primas de riesgo, que si deuda pública, que si la cesta de la compra, que si el precio del arte...Reivindiquemos el otro valor. El valor como esfuerzo, como firmeza, como importancia, como sentido de conducta y sí, como valentía. El valeroso de hoy está abocado a ser el valioso que puede modificar el rumbo de los tercos que nos ignoran.

Leo el testimonio de la chica que le gritó al presidente de los recortes y del hundimiento en Malta y me entusiasmo. Mi reconocimiento. Ése es un camino constructivo, a su pequeña escala, pero cargada de personalidad y valor. Adjunto el comentario que expone en su blog.

http://mejorcontarlo.blogspot.com.es/2012_10_01_archive.html


Nota. El acompañante Isla Misteriosa tiene razón, por lo tanto adjunto vídeos:

http://www.youtube.com/watch?v=L73AbvH3J60


http://www.youtube.com/watch?v=LjRKfwwdNRI



viernes, 5 de octubre de 2012

Son unos salvajes




Perded toda esperanza los que aquí entráis, se dice al comienzo del Inferno en la Divina Comedia. ¿Será aplicable a la realidad española? No es únicamente la situación económica y social en un deterioro cada vez más profundo lo que invita a desconfiar. Es el pensamiento abominable que cada día se manifiesta en los personajillos del partido gobernante. Apenas pasan unas horas de que uno de sus diputados o un cargo cualquiera dice una burrada, cuando otro de ellos salta con otra más gorda. Aún no nos habíamos recuperado de las acusaciones de pijo anarco con que el portavoz del PP insultó al juez Pedraz  -ahora el tal portavoz de cara cínica sale con que se refería al auto judicial, no al juez, lo cual es una actitud de cobardía además de tomarnos como tontos-  cuando nos enteramos ahora de que otro de su ralea, un cargo dependiente del Ministerio de Empleo, ha soltado recientemente esta perla innombrable: “No pasa nada. ¿Hay nueve votos? Poned diez…Las leyes son como las mujeres, están para violarlas”. Se mire por donde se mire en el pensamiento de la derecha española se encuentran todos los ingredientes de la reacción, de la corrupción y del despropósito. ¿Esa es la mentalidad que tienen algunos sobre los ciudadanos y sobre ese amplio sector social que son las mujeres? Ahora te explicas la escasa consideración y sensibilidad que manifiestan sobre temas como el aborto, la enseñanza mixta, la dependencia, los derechos...¿Y este tipo de gente son los que nos tienen que gobernar? ¿Este es el tipo de individuos que sale elegido por la ciudadanía en virtud de la Ley d'Hont? ¿Con esa gente y ese ejemplo inmoral va a tirar el país hacia adelante?

Francamente, esto no es solo una crisis de economía y sociedad. Es una crisis de civilidad, de pensamiento y de carácter. Es decir, de cultura. Que se sepa dónde están los salvajes. Dónde los que generan desasosiego y quiebra social. Dónde los que solo reconocen el país como su predio particular, tanto para negocios como para política. Y pensar que luego esos salvajes quieren criminalizar a los manifestantes de la calle...


http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/10/05/actualidad/1349454276_520810.html



(La ilustración es de William Blake)


domingo, 30 de septiembre de 2012

vocación







Apuremos los sueños
         los que aplazamos
cuando la ballena nos depositó
con su vómito
         en esta orilla atroz



(Fotografía de Bill Brandt)



sábado, 29 de septiembre de 2012

A nuestros hijos



Con gente como la que aparece en el vídeo, ¿como es posible que los depredadores de nuestros días puedan pasar y hacerse con lo público y destrozarlo? ¿Van a lograr los ladrones y mentirosos apropiarse de nuestras vidas? ¿Cómo se puede aceptar que nos castiguen y sacrifiquen en el altar del mercado? ¿Cómo no hacer lo posible por detener su violencia? Permitidme que me deje sobrecoger por la sencillez y la firmeza de esa gente que canta. Afortunadamente existe otro Madrid como existe otra España. Atentos todos. Uno, que ha sido un escéptico del histórico grito ¡no pasarán!, por el terrible y lamentable desenlace que tuvo el acontecimiento que lo suscitó, ante gestos como los de este grupo y emocionado por esa conjunción de música y letra, está a punto de gritar:


¡no, no, no pasarán!
(¡esta vez, no!)


miércoles, 26 de septiembre de 2012

¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza!¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza!



¡vergüenza! 




Ver el vídeo que hay en este enlace, por favor.

http://politica.elpais.com/politica/2012/09/26/actualidad/1348687650_075542.html

Me he emocionado con esa escena de resistencia cívica que aparece en el vídeo, en la que un hombre que protege enérgicamente a otro hombre pronuncia sin fin una de las palabras clave de la humanidad. Mejor dicho, proclama su valor conceptual. La dignidad muestra así su rostro constructivo y pacífico frente a la barbarie. Gracias, hombre, porque hacía tanto tiempo que no veía hacer un uso tan apropiado de una palabra esencial. Hacía tanto tiempo que no escuchaba la voz de la autenticidad. Y de paso decir que es inmensa la efectividad que puede tener una palabra repetida y dicha con coraje. ¿Qué comentar del sólido gesto protector del hombre con el otro hombre? Que viva la Humanidad. Ésta ante todo. Con ella, con la que encarna el hombre que reivindica la ¡vergüenza! iríamos por mejor camino.  

Que cada cual saque conclusiones.

martes, 25 de septiembre de 2012

La marca España




Hay que ver cómo marca la marca España. ¿Es ésto lo que van a vender los titulares institucionales del equipo de  la falsa democracia española que andan hoy en Nueva York y en la ONU? Llevo toda mi vida viendo esta marca. Mi padre y mi abuelo me mostraron la misma. ¿No va a cambiar nunca esto? ¿No hay manera de que dejemos de ser un lamento?

Patético.



(Fotografía de El País)

lunes, 24 de septiembre de 2012

Good morning




Me prendo del comienzo de aquellas películas yanquis en las que hay una radio encendida. Un viajero conduce su coche al amanecer por una de esas zonas indefinidas del paisaje. Se escucha la voz eufórica y acogedoramente insolente del locutor: buenos días, América, estéis donde estéis. Cita donde bulle esa mentalidad ultranacionalista -¿no es acaso una extensión del fervor familiar y avasallador de los primeros inmigrantes americanos?- por identificar al individuo y la sociedad con un mito. Algo que le viene de perlas a ese otro ente duro llamado Estado (¿acaso no está detrás del mito?) No es esta especie de himno de salutación, pensado para apropiarse del individuo por parte de la ideología que le secuestra, lo que me atrae. En realidad se trata de una oración sintáctica que la mayoría lo considerará un eslogan ya asumido sobradamente en el subconsciente. Probablemente ignorado, no obstante el calor que pretende transmitir. Por lo que a mí concierne no es esa parte del reclamo americano lo que reconozco, obviamente. Es ese otro ambiguo y posibilista estéis donde estéis lo que me cautiva. Un matiz que vincula al individuo con la voz que atraviesa las ondas y penetra en sus dispersos espacios. Pero que también implica una posibilidad de escape, de incierto control, de desubicación. Porque tal vez algunos no quisieran estar en ningún lado. O que nadie se obstinara en instalarse en sus cerebros. Larga mano de los media que se subliman con el cuento de estar ungidos y reclamados por el ciudadano. Derecho de pernada, donde se invoca el servicio cuando no hay sino negocio e instrucciones del sistema, subliminales o no. En definitiva, supongo que lo que me pasa es que sufro ya para toda la vida el deslumbramiento del lenguaje cinematográfico del que, a poco que se haya tenido una infancia en la cual vimos muchas películas, uno no se libra jamás.

Trato de imaginarme las preguntas interiores de esos madrugadores viajeros americanos. Pueden ser también las mías. Simplemente partiendo de la idea mínima que fluye dentro: a ver qué me depara la jornada, que se acompaña de la interferencia, musical o vocera, desde las ondas o a través del trajín ruidoso del desplazamiento en metro. Esa estimación previa sobre los quehaceres obligados y las compensaciones fantasiosas que se proponen en la agenda diaria. Esos otros devaneos que de par de mañana, no todos los días, pueden acechar. Catarata de interrogaciones no planteadas necesariamente para ser negativos o renunciar, sino para relativizar los acontecimientos y, por lo tanto, nuestras respuestas, tales como: ¿Qué parte de nuestro destino elegimos cada día? ¿En qué volumen, porcentaje o medida podemos decir que es nuestro? ¿Qué margen nos queda para tomar una decisión constructiva? ¿Cuántas elecciones equivocadas efectuamos por cada una que se ratifica como acierto? ¿Qué tipo de opciones que parecen que inicialmente van por el buen camino no se cortan o descubren un abismo a nuestros pies? Y , a la inversa, ¿no hay inicios desastrosos que nos deparan enderezamientos? ¿Qué es mejor, seguir el rigor y la disciplina que nos inculcaron o aceptar la ruptura y la comprobación como método de viaje vital? ¿Cómo saber inicialmente qué línea de conducta nos va a deparar satisfacción? ¿Delegando en las normas de la sociedad establecida? ¿No pisando la raya de la divergencia? ¿Manteniendo las espaldas anchas para encajar adversidades y cuitas? Me imagino a mí mismo, con gesto retraído más que ufano, atravesando una llanura camino de una factoría donde enclaustrarme casi todo el día, escuchando a un locutor interior: buenos días, individuo, estés donde estás.



(Fotografía de Walker Evans)


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Un vinilo de Georges Brassens






Ah, qué ramalazo cruel (algo místico) repasar esta noche algunos discos de vinilo de Brassens. Fulgurante impulso el de la memoria evocando una época muerta (extraordinariamente muerta) Con sus canciones reviven (recreaciones melancólicas) tantos acontecimientos cotidianos de aquel tiempo: ambientes, tactos, risas, quehaceres, optimismos, irresponsabilidades, compromisos agitados...La era en que uno se entregaba con fe a casi todo (no a todo, hubo muchos asuntos que no me interesaron jamás) Como si hubiéramos conquistado la fortaleza (ingenuidad) Como si la fortaleza fuera cosa conseguida por la grey (muchos más tarde descubrí que es característica del individuo, antes que nada) Como si no hubiera edad por delante (no la había) Como si las flowers y los love que aquí llegaron tarde (para algunos llegaron más tarde, y en otro contexto, pero llegaron) nos solicitaran en un abrazo imposible con los últimos coletazos de la épica antigua que íbamos abandonando (si los motivos han tenido cierta autenticidad, nunca se abandona del todo) Las traducciones del griego de la Odisea no eran emocionantes (traducir cuando eres aprendiz es tortura, salvo excepciones) Descubrir algo más adelante el poema de Kavafis supuso un punto de inflexión (¿acaso no era un himno que, si bien aún no captábamos todo su sentido, obraba sobre nosotros con una suerte de consuelo y sobre todo como esperanzadora brújula?) Todo llegaba siempre tan tarde a este obscuro país (país de sol y siempre tan obscuro) Todo tan pausadamente a mi ser (necesidad y ejercicio del propio ritmo) Todo tan pendiente de ser descubierto (pasamos de la casi nada al desbordamiento) No. La historia de Ulises no es una historia de juventud (aunque arranque en ese tiempo) Es el relato del tiempo no precisado, porque se va aquilatando día a día (solo se apaga cuando se tira la toalla) ¿Llega Ulises a sentarse apacible y feliz a la puerta de su casa de su puerto de su territorio alguna vez? (la memoria es un banco bajo la parra de su choza donde tratar de convencerse a uno mismo de que ha alcanzado la felicidad)

Canta Georges Brassens:

Feliz quien, como Ulises,
ha tenido un viaje hermoso.
Feliz quien, como Ulises,
ha visto cien paisajes
y ha reencontrado,
tras muchas travesías,
el país de los años jóvenes.

¿He reencontrado esta noche, entre esos vinilos, algo de aquel país perdido? (solo un ligero vaho en mi conjuntiva y un arañazo en alguna parte del pecho)


    

viernes, 14 de septiembre de 2012

Cuando canten las musas




“Pastores rústicos, oprobiosos seres, solo estómagos, sabemos decir muchas mentiras semejantes a verdades, pero sabemos, cuando lo deseamos, cantar verdades”, dice Hesiodo que le dijeron las Musas olímpicas, ya se sabe, las hijas de Zeus, portador de la égida. Pero qué cercana me suena sin embargo la cita. Cuesta creer que no haya variado el tono con que se designaba a la humanidad. O acaso poco ha cambiado ésta sustancialmente que aún se merece la retahíla contundente de unas calificaciones que no van descaminadas.

No son triviales ni desacertados los aparentes insultos. ¿Qué nos dicen todavía? ¿Que no hemos evolucionado lo suficiente? (¿O que no respondemos consecuentes al avance que nos han proporcionado los medios?) ¿Que nos inclinamos más por la abyección que por la bondad? (¿Que pudiendo ser más justos y comprensivos permanecemos cautivos de la ira y de la tiranía?) ¿Que sacrificamos la inteligencia y el pensamiento humanos en aras de la satisfacción de un hedonismo cotidiano y ramplón que nos lleva a un callejón sin salida? (¿Qué el disfrute y la orientación que el desarrollo de la imaginación y de las ideas nos proporciona no los usamos para edificar una conducta más hermanada, un comportamiento menos agresivo y una creatividad más renovadora?)

La oportuna belleza de tales denuestos es una modernidad. Los clásicos -Hesiodo y su Teogonía lo son- se nos siguen presentando como fuente y referencia de lo sensato, de lo reflexivo, del eterno repensar y, por lo tanto, rehacer. Pero acaso el mérito de este literato de los mitos -siete u ocho siglos antes de nuestra era le contemplan- no consista solamente en hallar los términos y calificativos precisos, sino en captar el alma insuficiente y precaria de los humanos, que se mantiene en las mismas coordenadas a lo largo de los siglos.

Si las Musas, las hijas bien habladas del gran Zeus, sabían decir muchas mentiras como si fueran verdades, ¿qué intuimos? ¿Que es lo que ya se nos deparaba desde las lejanas y primitivas culturas? ¿Que íbamos a estar sometidos a no tener voz y si la teníamos era para reproducir la de nuestros amos? Y cuando afirman que si queremos podemos cantar verdades, ¿se están limitando al relato de los dioses? ¿No están afirmando que podemos ver con claridad las posibilidades de desarrollo en manos de los hombres? Por consiguiente, que tal vez el relato  -pasado y presente-  sobre la Humanidad basado en la patraña, es decir, en sus derivaciones de supersticiones, religiones e ideologías de relevo de última generación, ha tocado a su fin. Solo basta con que los hombres seamos conscientes de ello y actuar. Pero ¿queremos? Si ahondásemos en textos tan sabrosos como Prometeo encadenado (sea o no de Esquilo esta obra) encontraríamos pistas sobre la misma búsqueda de liberación. Dice Prometeo nada menos que a Hermes: “Mi desgracia, que lo sepas claramente, yo no la cambiaría por tu condición de siervo. Es mejor ser esclavo de esta roca que ser fiel mensajero del padre Zeus”. ¿Cantarán las Musas de otra manera?




*Hesiodo. “Teogonía. Trabajos y días”. Alianza Editorial, 2011.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Historia de España




Donde muchos paseantes o turistas verán algo meramente naïf o gracioso, yo veo Historia de España. No puedo evitarlo. ¿Nos imaginamos letreros de esa guisa por las calles de nuestro tiempo dirigidos a los adultos amantes de las corridas de toros, que no de los toros? 



viernes, 7 de septiembre de 2012

Letras de molde



Hay ciertas palabras que habría que poner por todas partes en letras de molde. Ya. Los totalitarismos del siglo XX abusaron tanto de ese ejercicio de hacer resaltar - de múltiples formas y con todos los recursos posibles de representación-   lo que ellos deseaban que no sé si hoy sería bien acogida la idea. A mí mismo me costaría. Tal vez todo no tenga la misma dimensión. Recuerdo, por ejemplo, haber visto en algunas fachadas de viviendas de Praga plaquitas recordando a vecinos que fueron sacados de sus casas para ser ejecutados por los nazis. Acaso los habitantes de la ciudad estén cansadas de ellas y ya no sean sensibles. Pero a mí me sorprendieron. Ayer me di de bruces en mi propia urbe con esta cita de Brecht y me caigo de culo. Cierto que en la foto falta una parte superior, correspondiente a cierto vecino famoso de teatro de nuestros días al que la municipalidad homenajea dedicándole esta placa. No la pongo toda para que se lea mejor el texto y porque es secundario el nombre y la dedicatoria, aunque desde la versión pública sea el objeto fundamental. Leo y releo la cita y siento que es como si hablara Sancho o, mejor dicho, Cervantes por boca de sus personajes. ¿Hasta qué punto, por cierto, los personajes del Quijote o de otras novelas, no son alteregos de Cervantes?, me pregunto a menudo. La vida, en efecto, amigo Bertolt, no es poco, y acaso nuestro problema  -viene a decir el alemán-  es que no sabemos ingerirla, nutrirnos bien con ella, digerirla en todos sus plazos y de los nutrientes más valiosos. Y  a muchos encima se les atraganta. Una cita para la meditación.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

cinco de septiembre




Remember when you were young / you shone like the sun / shine on you crazy diamond / now there's a look in your eyes; inevitablemente la letra cae en cascada tras el embriagante comienzo de la canción de Pink Floyd; ¿sigue brillando el sol?, y no pasas de ahí






(Recuerda cuando eras joven / que brillaba como el sol / sigue brillando, diamante loco / ahora hay una mirada en tus ojos...)

no ha dejado jamás de haber una mirada

 


lunes, 3 de septiembre de 2012

una mirada muerta



no estaba; el otro día pasé por allí y ya no estaba; han convertido aquel espacio en un modesto jardín aséptico, entre unos bloques de viviendas; han dejado un solo árbol, creo que un ciprés; éste no; éste era el árbol que él miraba en sus últimos años; la muerte se ve principalmente en las obras de los vivos; los vivos lo pulen todo y matan la memoria; se creen que la resguardan pero la matan; la memoria es siempre molesta, genera mala conciencia a los vivos; entorpece los negocios y predispone a la meditación; a los vivos no les gusta realizar el esfuerzo de interpretar lo pasado; huyen de la reflexión; los vivos prefieren vivir muertos; al derribar este árbol han derribado también su mirada; probablemente la de muchos otros que estuvieron con él; alguna vez pensé que hubiera sido un buen lugar bajo el que ser enterrado; pensamientos paranoicos, supongo; nunca creí que un árbol cercano pudiera transmitir tanto bienestar a una persona anciana; creo que también alegría; si él llega a enterarse de que lo han echado abajo, qué hubiera dicho; triste suelo de propiedad sobre el que vivimos; qué lejana queda la tierra salvaje que acaso no nos merecimos nunca los hombres; no estaba ya; y mi disgusto lo tengo que aparcar porque están siendo demasiados los desatinos; parece que le estoy viendo mirar a través del cristal; por supuesto, no le voy a decir que ya no está; que siga mirando



sábado, 1 de septiembre de 2012

La dictadura del lenguaje





Ya no cabe duda alguna, si es que alguna vez la cupo. Vivimos sometidos también a la dictadura del lenguaje. Pero cómo éste no es por esencia ni ético, aunque algunos reivindiquen con él ideas morales actualizadas y consecuentes, ni social, aunque todo el mundo lo utilice como técnica y entendimiento básico, ni político, aunque exista el montaje  -cada vez con más rostro de farsa- de una democracia en minúsculas, ni gran facilitador de convivencia, aunque la gente hable algo sobre mínimos, pues dígame alguien si el lenguaje no se convierte en límite, control y opresión para los humanos de nuestras culturas, supuestamente exquisitas. Se dirá: no, lo que pasa es que el lenguaje está al servicio de la dictadura. ¿Veis? Hasta suena mal esto. ¿Cómo dictadura, oiga?, me diría un votante del partido gobernante; que hemos sido elegidos leal y legítimamente (por supuesto ellos prefieren ignorar que se han saltado hasta su propio programa electoral y que carecen de intenciones de beneficiar a la sociedad)

Teniendo en cuenta que los primeros que se están cargado el denominado sistema democrático, aprovechando su mayoría absoluta y con tibia resistencia por parte del principal partido de oposición, es la derecha consolidada en el poder (más de lo que ya estaba) cabe esperar todo tipo de medidas no solo regresivas sino que en absoluto propicien la participación de la mayoría social. A la mayoría social se la excluye con el argumento de que ya hay unas instituciones votadas y consensuadas.Y la mayoría social, de la que sería deseable esperar que aún mantenga a algún nivel, ciertos criterios y razonamientos basados en la defensa de sus intereses, no obstante parece estar recibiendo una descarga de artillería pesada en aquello que faltaba por reducir: el lenguaje.

El PP, que está consumiendo ese asalto al poder de los de siempre, como dice el español de a pie, con la innegabla ayuda e identificación de ciertas derechas nacionales periféricas que se encargan de la tarea sucia en sus cantones respectivos (viendo ayer vídeos de represión reciente en Manresa me venía a la mente el viejísimo chiste de el Perich: pégueme en catalá, si vos plau) está alterando el lenguaje en base a dos objetivos: uno, llamar a los acontecimientos, medidas o políticas en general de una manera sibilina y oscura, con otro nombre, y dos, lograr que nadie preste atención al problema porque con nuevos términos tal pareciera que las cosas quedaran desnaturalizadas, es decir, que ya no fueran problema.

Pues bien, ¿entraremos la ciudadanía (si queremos seguir siendo ciudadanía y no solo súbditos) al trapo? Se creen que porque el gobierno no mencione el término banco malo, vamos los demás a hablar de sociedad de gestión de activos y el hecho de toda la barbarie financiera y la gestión al servicio de los bancos va a ser diferente? Y como ese ejemplo, diariamente se inventan nuevos nombres, que pretenden en realidad que sean nuevos conceptos, que penetren como nuevas cadenas en las mentes de los españolitos. Mañana es probable que cambien también el nombres de banco. Alguien ha sugerido que se le llame sociedad de reparto de riqueza (obviamente, ya se sabe para quién)

Hoy viene un artículo en la prensa con argumentos, que sugiero leer. Explican todo esto mejor que yo.

http://elpais.com/elpais/2012/06/06/opinion/1338982268_785200.html






miércoles, 29 de agosto de 2012

El fabulista Ambrose Bierce




EL PRINCIPIO MORAL Y EL INTERÉS MATERIAL


"Un Principio Moral encontró a un Interés Material sobre un puente por el que solo podía pasar uno de los dos.

Agáchate, inmundicia -gritó el Principio Moral- y deja que pase sobre ti.

El Interés Material simplemente le miró fijamente a los ojos sin decir palabra.

¡Ah! -dijo dudoso el Principio Moral-. Echémoslo a suertes y así sabremos quién de nosotros dos debe retirarse para que el otro pueda cruzar.

El Interés Material mantuvo su silencio impertérrito y la mirada fija.

Con el fin de evitar un conflicto -prosiguió el Principio Moral, un tanto inquieto- me agacharé yo mismo y dejaré que pases sobre mí.

Entonces, por fin, el Interés Material encontró una lengua que por extraña coincidencia era la suya propia. No me pareces muy buen soporte -dijo-. Mi manera de andar es un tanto especial. Mejor será que te eches al agua.

Y eso fue lo que sucedió."



¿Cuento demoledor acerca de que Realidad se impone a Utopía? La historia viene de lejos. Los mismos intereses en pugna de hoy ya los conoció el escritor Ambrose Bierce en el siglo XIX (autor de la fábula aquí reproducida) y ya venían de más atrás. De ahí que la fábula esté tan clavada de cuanto acontece. En ella se reproduce la esencia viva de la historia de este modo de producción que se retuerce una y otra vez y engulle y vomita a sus hijos. Sistema que parece que está siempre al borde del descalabro, pero que se recupera antes o después con abundantes muertos y heridos (entiéndase esta expresión tanto en sentido literal como metafórico) Y con paisajes diferentes y ampliados (¿no es otra cosa la globalización?) Dinero y moral andan siempre a la greña, se podría decir en términos reduccionistas y simples. El Interés Material viaja en el haiga del beneficio, mientras que el Principio Moral sigue desplazándose en el coche de san fernando de la utopía. Uno expulsa siempre al otro. Son términos opuestos que nunca pueden ser complementarios (aquí el principio del Tao pincha) O bien el Principio Moral se doblega y se pone al servicio del Interés Material para justificarlo.

Pues bien, el escritor y periodista norteamericano Ambrose Bierce (1842-¿1914?) escribió las llamadas Fábulas de fantasía, que la Editorial Bosch publicó junto un grupo menor de fábulas a las que tituló Esopo enmendado y otro grupito que se muestra como Viejas historias remozadas. Todas ellas tienen el mismo tono sarcástico, irónico y hasta humorístico (en ocasiones rezuma tal grado de humor que parece más un autor inglés) Tanto adjetivo esdrújulo tiene que ver con el espíritu que le animó a escribir también su Diccionario del diablo. Estos pequeños relatos con consecuencia de crítica moral unas veces, con resultado satírico otras, con conclusión escéptica en otras más revela el conocimiento que poseía Bierce de la sociedad de su tiempo, de las instituciones, personajes y ambiciones que guiaban a los hombres.

No me cabe duda de que entre las lecturas de Bierce no faltarían los clásicos griegos o los fabulistas franceses, pues la orientación de su pensamiento recuerda a ambos. El estilo es breve, preciso y redondeado. Un goce para estos tiempos en que no sabes si amargarte con las tomaduras de pelo cotidianas o echártelas a la coleta, por eso de sobrevivir. Textos como los de Ambrose Bierce ayudan a sobrellevar las preocupaciones o a minimizarlas para que no nos produzcan acidez estomacal. Tras sus fabulaciones hallamos las contradicciones de las relaciones humanas, de sus instrumentos de negocio, judiciales o políticos, de las pasiones y enviciamientos de nuestra naturaleza. Es decir, todo aquello que debe ser objeto de chanza e hilaridad para demostrar lo patéticos que podemos llegar a ser. Bierce sabía poner en la picota la estupidez que frecuentemente se oculta tras cada conducta hipócrita.




("Fábulas de Fantasía. Esopo enmendado. Viejas historias remozadas". Ambrose Bierce. Colección Erasmo / Textos bilingües de la Editorial Bosch, 1980)




lunes, 27 de agosto de 2012

Preguntas quedas



Pequeñas moléculas nutrientes:
¿qué hacer para revivir los años
en que el futuro no existía?
¿Calma vuestro dulzor
tanto arañazo recibido?
¿Hemos escrito lo suficiente
dentro de nosotros
con la tinta saboreada?



domingo, 26 de agosto de 2012

Recordando a Paco Fernández Buey




Ya ves, toda la vida oponiéndote a la barbarie, reuniendo a gente, escribiendo artículos, recogiendo firmas, discutiendo mil y un temas…para que luego te pase esto, me decía Paco hace unos meses. Se refería, por una parte, a la muerte de su compañera Neus no hace todavía un año, y a su propia enfermedad, por otra. Estaba bastante abatido, no obstante su temple y entereza. Hablando por encima de la situación por la que estábamos pasando en España, aún le salía el ramalazo de a ver si me pongo y escribo algo. ¡Él, que había escrito infinidad de artículos, de conferencias, de tesis, de libros, aún sentía necesidad de aportar algo al momento político delicado!

Ayer, Paco ha muerto en Barcelona, la ciudad donde más tiempo ha vivido, luego estudiado, amado y luchado, aunque él naciera en Palencia y habitara en Valladolid durante los primeros años de la década de los 80, donde le conocí. Recurrí a él para que participara como colaborador en una revista de barrios que hacíamos entonces unos cuantos que nunca entendimos de negocios pero si de causas ilusionantes, aunque muchas fueran causas perdidas. Gente que creíamos sinceramente en la Democracia, la de verdad, la de la participación de las bases, independientemente de las posiciones ideológicas que cada cual sostuviera. La campaña contra el ingreso de España en la OTAN -objetivo que se propuso y sacó adelante la socialdemocracia de Felipe González, resultando así uno de los primeros bofetones a sus votantes y en general a la izquierda- nos vinculó a mucha gente con alegría, optimismo y un aunamiento de fuerzas y esfuerzos espectacular. Paco estaba allí. Escribiéndonos textos, acudiendo a mesas redondas y debates cada día, incluso formando parte de pequeños núcleos, que luego resultaron muy numerosos, en los barrios, donde acudía puntualmente.

No soy persona de obituarios, aunque sí de reconocimientos sinceros. Cuento esto por lo que me toca; sobre su biografía ya hay mucha más gente que le ha tratado en amplias esferas académicas e ideológicas que pueden decir mucho y bien. Escribo porque me siento obligado emocionalmente a reconocerle y reconocerme de alguna manera en él y agradecer su trabajo. Cuanto más avanza uno en edad, más comprende el significado del término reconocimiento. Reconocer es agradecer lo recibido, el valor y el sentido de las cosas, la clarificación de los conceptos y la aportación de pensamiento, la importancia del diálogo y el talante bondadoso.

Paco fue uno de esos escasos individuos gracias a cuya existencia uno no ha perdido jamás la fe en la especie humana. Con ideas éticas claras en su posición frente al sistema, con tesón para buscar siempre nuevos rumbos políticos, sin rendición ante todo tipo de adversidades (las zancadillas que recibió por parte del mundo académico dirigente por su pasado de luchador antifranquista y de denunciante permanente de los sistemas de educación obsoletos y caciquiles demoraron el reconocimiento de su mérito para acceder a cátedras, por ejemplo), con coraje para desentrañar en la medida de lo posible la complejidad del mundo de las relaciones humanas. Si algo aprendí pronto de sus ideas y sobre todo del método y actitud ante la vida es que Ética y Política o van siempre de la mano o se desacreditan mutuamente. Por esa razón, él llevaba siempre mal tanto cambalache de la política española, tanta idea turbia, tanta traición de los politiquillos que camparon en un sector que se decía de la izquierda española y acaparaba poder. ¡Poder al servicio del Poder de los de siempre!

Paco Fernández Buey fue sobre todo un hombre de la ética y de la política de la resistencia. Temple y talante dialogante y generoso sin límites. Con un acervo de conocimientos sorprendente, fruto de su trabajo sobre el pensamiento filosófico, moral y político en la historia de la humanidad, estaba capacitado para desarrollar una capacidad crítica como pocas. Y esa manera de ser le llega a uno, le influye, le abre perspectivas de pensamiento y de conducta. Un abrazo emocionado en la memoria. Te sigo leyendo, y lo que escribías hace muchos años sigue manteniendo frescura y vigor. ¿Por qué será, Paco?



(¿Tú verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.

Antonio Machado, Proverbios y cantares)


jueves, 23 de agosto de 2012

Hoy podría ser un gran día...





...para Jorge Manrique porque habría descubierto que la vida no es el río que va a dar a la mar solamente sino también a la majadería

...para Juan del Encina, al que le faltó aquel verso pues comamos y bebamos que mañana pintaremos como queramos

...para Miguel de Cervantes porque habría sacado sustancia del hecho para un entremés o bien una novela ejemplar

...para Félix Lope de Vega y Carpio, porque habría levantado un auto sacramental

...para José Cadalso, pues qué misiva inmejorable habría circulado a tres bandas entre Gazel, Ben-Beley y Nuño

...para José Blanco White, uy qué carta de España genial habría podido remitirnos para la posteridad

...para Francisco de Goya y Lucientes, porque no acabó de rematar, por lo que se ve, su serie de pinturas negras

...para Mariano José de Larra, que habría retrasado su suicidio para redactar un brillante último artículo de costumbres sobre el asunto

...para Sigmund Freud: se ve que en sus teorías de los sueños y de los deseos faltaban de precisar ciertos matices importantes

...para Ramón María del Valle-Inclán porque no me cabe duda de que le quedaba por escribir algún esperpento

...para Ramón Gómez de la Serna, pues nos perdimos una genial greguería, seguro

...para Luis Buñuel, que esta historia la habría reconvertido en una película cumbre del surrealismo

...para Rafael Azcona, que nos hubiera preparado un guión de perlas

...para Luis García Berlanga, pues nos hubiera deparado una exhibición patria hilarante

...para etcétera etcétera etcétera

Conclusión. El aldeanismo español, como forma inferior y nefasta del surrealismo, no tiene precio. Que hoy salga esta noticia menor, pero no menos ilustrativa, en portada del periódico londinense The Guardian me hace pensar en los efluvios que aún expide España hacia Europa. Y el párroco de la iglesia de Borja sin querer enterarse, demonios. ¿Por qué será que siempre anda la Iglesia metida hasta en los charcos más pringados del surrealismo aldeanista? ¿O ha sido una venganza personal de la artista, por aquello de que el Eccehomo era mío solo mío? Una brillante imagen más de lo que los historiadores del futuro denominarán el Estadio Rajoy de la Era Juan Carlos Primero. Mientras, el plantado que no cultivado ministro Wert anda preocupado porque el clasismo y la separación de sexos en los colegios del Opus se mantenga en contra de los criterios del Tribunal Supremo: y esto de surrealismo, nada. Que pagamos todos también a la Obra, vía impuestos, subvenciones y concertaciones varias. Lo cual reduce la civilidad y la laicidad del Estado Español. Sic transit gloria Hispaniae et Hispaniarum.


http://www.guardian.co.uk/artanddesign/video/2012/aug/23/art-restorer-ecco-homo-mural-video


martes, 21 de agosto de 2012

Engarce




Añoranza de los frutos prohibidos:
con cada perla que tomo entre mis dedos
evoco una ofrenda
que se engarza
en tu paladar asilvestrado.

     

lunes, 20 de agosto de 2012

domingo, 19 de agosto de 2012

La estrategia del caracol, según Martine Franck




Érase una vez un caracol subacuático, es decir subterráneo, que decidió emerger. Cuando las aguas descendieron hasta convertirse en simples, pero no menos valiosos, testimonios residuales el caracol decidió manifestarse. Mejor dicho, pudo hacerlo. Su forma no era casual. Había estado intentando durante tanto tiempo sin medida salir a la superficie sin lograrlo que la naturaleza, o dicho de otra manera, el esfuerzo y el resultado de la adaptación configuraron su forma. Geometría que a mi se me antoja burla desafiante al resto del contorno. Un ejercicio de acción-reacción ilimitado que le hizo crecer en profundidad y en proximidad, como si preservara su pasado y fortaleciera su presente, acoplados ambos tiempos sobre la misma morfología. No sé si habrá ser más antiguo. Los hay más  transformados, más modificados en su contextura, más evolucionados respecto a su origen. Todo es cuestión de funciones. El universo es una dispersión  -vida y muerte alternándose entre las especies y en relación con el medio-  cuya expresión más incontenible es no cesar, multiplicarse, generar nuevas opciones o hacer que se eleven vidas anteriores. El caracol que un día emergió también supo renacer. Lo sigue haciendo. Acumula una genética que se pierde en lo no medible, pero fomenta nuevas expresiones en base a la propia. La fotografía de Martine Franck supo captar un instante y una disposición simbiótica. El caracol se reproduce sobre sí mismo pero se ajusta y se combina con seres que se adaptan a él. Mas esos seres, pasajeros y a su vez recurrentes, ¿no han heredado de alguna manera la estrategia del caracol? La estrategia del caracol no es un mero asomarse y encogerse: es resistir y empeñarse en un crecimiento irreversible. Seguir perdurando. Miro esos advenedizos y me miro a mí mismo, y de pronto intuyo que tal vez yo soy aquel que, allá al fondo, mordisquea un trozo de caparazón colectivo. Y ese instante de memoria lo es también de conciencia: yo soy mi caparazón, dijo el filósofo por excelencia de los caracoles. Creo que ahora que los caracoles saben que Martine Franck ha abandonado para siempre el suyo harán lo posible por hacer de cada muerte como ésta una regeneración multiplicada por innumerables miradas ahítas de belleza. No solo Cartier-Bresson supo elegir.




(Homenaje a Martine Franck, fallecida el jueves pasado. La foto es suya. De sus trabajos me he nutrido en bastantes ocasiones para ilustrar textos de este blog)


sábado, 18 de agosto de 2012

Pussy Riot




“Madre de Dios, virgen, ¡líbranos de Putin!, ¡líbranos de Putin! ¡líbranos de Putin!
¡Negra sotana, hombreras doradas!
Todos los niños del cura se arrastran para hacer una reverencia.
El fantasma de la libertad en el cielo.
Los homosexuales se envían encadenados a Siberia.
El líder del KGB es vuestra más alta santidad.
Encierra en prisión a los manifestantes.
Para no disgustar a los santos las mujeres deben parir y amar.
¡Basura de Dios, basura, basura! ¡Basura de Dios, basura, basura!
Madre de Dios, virgen, ¡hazte feminista, hazte feminista, hazte feminista!
Alabanza eclesiástica al líder podrido, cruzada de limusinas negras. A la escuela viene el cura, ve a clase, llévale dinero.
El patriarca cree en Putin. Mejor debería, perro, creer en Dios.
El cinturón de la sagrada virgen no impide las manifestaciones.
La virgen María está con nosotros en las protestas.
Madre de Dios, virgen, ¡líbranos de Putin! ¡líbranos de Putin! ¡líbranos de Putin!”.



Panorama de la libertad de expresión en Rusia: dos años de cárcel para las chicas del grupo punk Pussy Riot por cantar esta canción. Desde nuestra modesta parcela, invocamos su libertad y aunque suene a ingenuo,  la exigimos.





(Nota bene. Francamente emociona que a estas alturas el ¡NO PASARÁN! se recuerde como parte del argot de los resistentes en el mundo. Que Nadia Tolokno, una de las tres cantoras encarceladas, lo exhiba es un gesto que la honra. No obstante, yo pienso que no es un lema que dé suerte. De hecho, miremos atrás y comprobemos cómo pasaron allá donde se inventó. Y es que deseos y realidades no suelen ir de la mano. No obstante, gracias, Nadia)



viernes, 17 de agosto de 2012

sin título



hace treinta y cinco años que no fumo, pero esta noche voy a coger un cigarrillo del viejo paquete de los Égyptiens que guardaba en la maleta del desván, ya está, lo prendo, lo inhalo, me rasga la garganta, no sé si la falta de costumbre o lo pasado que se encuentra, me asomo al mirador sobre el valle, cuento las luces menudas que aparecen y desaparecen, huelo la fragancia del tomillo y del romero, olor a memoria de los tiempos del cigarrillo, rostros que entran y salen en la profundidad de mi noche, imagino roces, palabras, risas, y los destellos que se mueven de un extremo al otro de mi cerebro, aspiro con ansiedad, por arrastrar congojas, por soterrar olvidos, silencios, abandonos, permanezco consumiendo de forma aparente un cigarrillo que apenas fumo, como si estuviera en aquellos años en que nos crecíamos en la apariencia y el mundo estaba por conquistar, miro el valle, más bien lo adivino, lo intuyo, he extendido la hamaca raída, me he echado una chaqueta por encima, voy a quedarme a dormir toda la noche al relente, como si viajara en la cubierta de aquel buque en el que retorné hace tanto, voy a quedarme aquí, a la intemperie, mi espacio natural





jueves, 16 de agosto de 2012

Monogatari, agrupada



He agrupado la serie Monogatari, escrita allá entre octubre y noviembre de 2008, por si a alguien de los que vais llegando le apetece leerla seguida. Podéis verla en la columna de la izquierda o aquí:


Es una osadía por mi parte, pues ni siquiera he tenido la decencia conmigo mismo de releerla. Lo haré, pues con el tiempo y lo soñado se tiene otra perspectiva, y no me extrañaría que ya no me gustara el presuntuoso relato a lo japonés que me dio por desarrollar entonces. Quién sabe.





miércoles, 15 de agosto de 2012

Un día en la vida de Mark Strand






Donde quiera que esté / soy lo que falta. ¿Cuánto ha transcurrido desde mi primera lectura de Mark Strand? Aquella donde leí cierto texto que es toda una declaración personal de principios, una propuesta de reiniciarse uno mismo, Renuncias. O el existencialista Un viejo se despierta en su propia muerte o el Manual de poesía nueva que parece un libro profético o la imponente Elegía a mi padre con ocasión de la muerte de éste (qué resonancias para un español, ¿verdad?) Todos ellos extraídos de diferentes poemarios y recopilados bajo el título de Sólo una canción allá por 2004. Tras aquella edición soberbia de la Colección La Cruz del Sur, tenía aparcadas nuevas lecturas de Mark Strand, si bien reconozco que ese libro lo he tenido siempre a mano para consolarme en él. Porque los poemarios tienen mucho de lectura espiritual o de espejo donde uno se contempla o de territorio por el que se extiende cuando la vida te pone límites. Strand no es un poeta fácil a primera lectura, según mi modo de ver. Hay que aceptar inicialmente su ritmo, luego su modo de relatarnos (sus poesías nos relatan su vida), más tarde intentar traducir su sentido y es entonces cuando se opera el vínculo. Por ejemplo, siempre hay una estrofa cómplice con el lector, tal como:

Mi cuerpo se tiende
y escucho mi propia voz
tendida a mi costado

¿Cómo no dejarse atrapar por lo que puede ser el eco de uno mismo? Y a partir de ahí el lector repite la lectura, se olvida de que está leyendo a un anglosajón canadiense, piensa en sí y se pone en la piel de Strand para descubrir, paradójicamente, que posee el mismo código genético de preocupaciones, angustias, frustraciones, satisfacciones también, siempre limitadas y, cómo no, la memoria que pesa sobre una losa, de la que no puede uno librarse, a la que se acude para explicar, para justificar, pero nunca para recuperar.




Y ahora llega a mis manos un poemario de poco volumen pero de una talla superior. Casi invisible. Nada que ver con lo que aparece en Sólo una canción. Aunque el editor lo presenta como libro de poesía y lo edita en Visor Poesía, no es ésa la apariencia. Desde luego no lo es formalmente y encajarlo como prosa poética induce de mala manera al posible lector, no me va. A mí me parece algo diferente. En principio la impresión que recibes es que son microrrelatos, pero tampoco. En cierto modo hay argumento, pero un argumento para no llegar a ninguna parte. La lógica de una narración en prosa no existe aquí, es otra lógica a caballo entre el ritmo poético usual y la narración más simbolista. Y sin embargo, contiene mucho pensamiento, que te lleva a asentir pero no a concluir, porque tampoco es filosofía. Eso sí, no olvidando nunca que la poesía y la filosofía son métodos diferentes con pretensiones análogas: saber sobre el mundo y sobre el individuo.

Casi invisible dispone unos textos que son como paseos. Si no poseyera ese don de lo inaprensible parecería en muchos casos un libro de aforismos sui generis, que no pretende imponer nada. Solo concluir en lo circundante, en la experiencia del vivir cotidiano como objeto de reflexión, con alto contenido irónico, con el sustrato y a veces la revelación más estruendosa de una bondad poética que seduce y te conduce a releer una y otra vez el texto. ¿Para entenderlo? Sí, pero sobre todo para saborearlo, para reconducirlo a tu interior, para advertir su ingenio. La poesía es hálito, intención, juegos indirectos también, incluso curso fluido en espiral, si bien sin la esperanza necesariamente de que te espera algo al final. Salvo la comprobación de que vives. Transcribo el titulado Eternidad provisional:

Un hombre y una mujer estaban acostados en la cama. “Sólo una vez más”, dijo el hombre, “sólo una vez más”. “¿Por qué sigues diciendo eso?”, dijo la mujer. “Porque no quiero que termine nunca”, dijo el hombre. “¿Qué es lo que no quieres que termine?, dijo la mujer. “Esto”, dijo el hombre, “este no querer que termine nunca”.



(Mark Strand. Casi invisible. Colección Visor de Poesía. 2012)

sábado, 11 de agosto de 2012

Apostilla a la madona de Masereel



Fascinación ante la madona que se crece, mientras el hombre se encoge. Que se siente segura, mientras ese ser que se arrebuja en ella no se encuentra. Que rezuma ternura donde él se rehuye. Que contempla con piedad su confusión. Que mira con gesto comprensivo su ocultamiento. Que le atiende mientras él se abandona. Que le sujeta mientras se estremece. Que le transmite bondad donde el hombre diminuto se espanta de sus descarríos. Que le da luz donde él se refugia en las tinieblas del miedo. Que le alivia mientras el otro se angustia. Que le abre un regazo inmenso donde él se abrevia en su inconsistencia. Que le concede todo el calor posible cuando el hombre se siente gélido. Que le aporta alegría a la par que la desazón del hombre le hace vivir en una permanente turbación. La giganta y el enano que debe desarrollarse. El territorio y la particularidad. La extensión y la conformidad. ¿Será la historia de la mujer respecto al hombre la historia de una pietá y Frans Masereel no quería ignorarlo? ¿O es el vigor de la Naturaleza frente a la resistencia opaca de quienes no la respetan ni la entienden? ¿Será el hombre ante la Historia lo que quiere manifestar Masereel? ¿Estamos ante la metáfora más concreta que debe abrir los campos de la convivencia y de la comprensión globales? Fascinación por este monumento de la representación, que dibuja uno de los iconos más obvios de la lucha del ser humano que se debate entre lo ilimitado y la resignación.



jueves, 9 de agosto de 2012

En la ciudad de Frans Masereel




En la ciudad de Frans Masereel las palabras han remitido. ¿O acaso han sido aniquiladas? Esa ciudad que podría llevar todos los nombres de las ciudades del mundo se lee mejor que con palabras. Qué descubrimiento. ¿No es lo mismo que nos ocurre cuando viajamos solos a otro lugar y nos enfrentamos a cada rincón intrincado, a cada avenida más pujante o a cada barrio sumergido? Percibimos entonces las escenas del trajín cotidiano, dejamos que se definan y acabamos entrando en un diálogo con cada ambiente o cada objeto que reclama nuestra atención , sin sentirnos necesitados -al menos en primer instancia- a comunicarnos oralmente con sus pobladores.

Esa es la ciudad que uno lee y a la que uno le embarga, sin necesidad de letras. A mí no me gusta que ciertos comentaristas digan que la obra gráfica de Masereel sobre la ciudad es una novela gráfica. Son ganas de no saber definir y clasificar (obtusas y apuradas manías de ciertas personas que se sienten incómodas si no cuelgan rótulos a todas y cada una de las realizaciones humanas o naturales) Tampoco se trata de un cómic mudo, como algunas veces se le ha nombrado, pues no es cómic y se muestra tal vigor en cada imagen que no es aceptable que se afirme banalmente que allí no hay voces. No solo hay voces, hay todo tipo de sonidos. Ruidosos y quedos, rítmicos y desiguales. Y de pronto esa potenciación de los sentidos que enseguida se agitan en ti, lector-visualizador, porque estás comprendiendo cada imagen.



Hay, pues, lo que sientes. Hay fragor cuando se reflejan las escenas callejeras, sobrecogimiento en el agrupamiento de obreros ante un compañero muerto, algarabía contenida cuando la gente espera a coger un tren, pavor ante un incendio, irritación ante un triunfalista desfile militar, rebelión ante la exhibición de los burgueses, comprensión con los amantes adúlteros y complicidad con las parejas sencillas que se van por un callejón abrazados, lamento a propósito de un desamor y repugnancia por la actitud de un rico en un burdel. Más. Percibes la tristeza ante un ahorcado abandonado a su suerte, participas del tedio de una familia sin recursos, te irritas ante la detención de un pobre hombre por la policía mientras una turba la instiga, te enfervorizas ante la masa proletaria siguiendo una sola bandera, participas del baile en un salón de la época, te unes a un par de borrachos que van cantando a la luna, percibes el hedor de un cuchitril donde vive toda una familia, te abruma una oficina de aplicados hombres mecánicos (qué eco kafkiano), te hiere la ejecución de un reo desamparado en la guillotina, te sobrecarga el trabajo durísimo y rusiente en una acería, te extasías ante un parto.

Hay dos imágenes que me fascinan, y eso que todas me convencen. La del hombre que desde una loma contempla la ciudad de fábricas humeantes, la urbe de la aglomeración bizarra e insana. Tal vez el artista mismo que se distancia para pensar su obra, pues las situaciones laten en su cerebro desde hace tiempo. Y otra es una extraña pero sumamente alegórica representación en que una mujer gigantesca acoge y consuela tiernamente -incluso con una prudente superioridad comprensiva- a un hombre diminuto, agobiado y perdido, en su regazo. Dos representaciones del tiempo de las ciudades, donde lo físico no es el trazado lineal, sino el ser emocional, sensitivo, golpeado por las soledades, excitado por las rabias, contenido por los pequeños márgenes del amor.



(Frans Masereel. La ciudad. Edición de Nórdica Libros)


 

martes, 7 de agosto de 2012

Desasosiego





mi cuerpo desasosegado me dice:
aplaza el sueño

mi sueño traicionado clama:
aplaca tu cuerpo

imposible concordar
los dos rostros que no cesan
de dar vueltas sobre la almohada

y que no aciertan a mirarse
de frente


lunes, 6 de agosto de 2012

El último tequila




la muerte mira a los ojos tristes
         de las adolescentes
que no abandonan jamás el canto

luego escucha una y otra vez
los desquites de la vida
         perfumados
por las entonaciones de la ira y el sarcasmo

la única energía  
         y el incesante reto
que sabe demorarla
gota a gota

en su trago insaciable




jueves, 2 de agosto de 2012

Erich Fried llega para ratificarte



Erich te levantó el ánimo cuando un día le escuchaste recitar:

De quien te dice tengo miedo,
no dudes.
De quien te dice que no duda,
ten miedo.

pero eso fue muchos años después, te rescató el alma porque lo intuías, alejó definitivamente tus complejos porque gusta escuchar a un poeta que ratifica la vida y se rectifica con sus versos que son pozales que se dejan caer al fondo del pozo para rescatar el agua no contaminada, pero sobre todo porque un no sé qué te decía que no ibas descaminado, porque era una vieja obsesión tuya aquella reacción, imprecisa al principio, intuitiva, algo que procedía de la infancia, algo que se perdía en tus ya inaprensibles años, un resquemor pendiente, una línea indecisa que partía la armonía supuesta que otros parecían poseer, porque en aquellos años que definitivamente se diluyen en una memoria incolora todo eran temores, miedo a reconocer el error, cualquier fallo, cualquier desliz, miedo a reconocer la inconstancia, secreto horror a tener que ocultar la dispersión que te reclamaba desde todos los ángulos, pánico a admitir las cobardías, inquietud por incumplir la obediencia inculcada, rechazo a aceptar las dudas, vergüenza a que flaqueasen los ejercicios memorizados, tensión ante los gritos y las exigencias con que padres o profesores pretendían que las cuatro reglas y pico inútiles cuadraran en tu cabeza, espanto a no demostrar que estabas a la altura de un canon ridículo de comportamientos y malsanos aprendizajes, sufrimiento si te salías del estrecho margen de la ley divina, mediatizada por la cohorte de engreídos vividores del dios y la patria y, sobre todo, aquella inexplicable situación de quedarte en blanco, como si las ideas se hubieran fugado de ti, como si el bloqueo te hundiera en el suelo que pisabas, todo era tan maldito que no sentías apenas el estremecimiento, como si hubieras dado un paso en el absurdo, y fue ese paso, muchos pasos más, aquella resistencia, aquella vuelta del mundo de emociones que te arañaban, que te doblegaban, fue aquella vuelta precisamente la que se constituyó en tu método, en la afirmación de tu duda, antes de que el poeta Fried, Erich para los amigos lectores de su obra, proclamase aquella cita de luz


miércoles, 1 de agosto de 2012

Si esto es el hombre...




Veo estos días varios vídeos sobre ejecuciones sumarias en Siria. Miseria. Por cierto, todos los que aparecen son hombres. Paso vergüenza ajena. Miseria de los sementales, de los chulos, de los matones, con uniforme legítimo o con pañuelo verde en la cabeza. Por cierto, ¿dónde las mujeres? ¿Tan secuestradas, tan ignoradas, tan apartadas, tan contenidas entre el colchón familiar islamista y el terror del régimen? Como mucho, en los funerales.

En nombre de lo épico, de la revolución, de la lucha contra la tiranía, de la religión, de los años de desprecio, de la venganza, por una parte. En nombre del gobierno que se autonombra legítimo, soldados y partidarios del Gobierno secuestran y masacran con la impunidad que les otorga su Ley, su control territorial, sus resortes de poder, sus arsenales, por otra. Otra vez la religión, los intereses cruzados de los clanes, el negocio del armamento, las influencias internacionales, la pugna de hegemonías presentes y de quienes aspiran a tenerlas, la geopolítica en la sombra. Siempre la fuerza bruta. Consecuencia: la sangre y el horror. Las últimas y más repugnantes formas de la alienación del hombre por el hombre.

Todo es río revuelto, y alguien sacará ganancia, pero de momento lo cotidiano es sufrimiento y a los sirios les cubre la noche de los tiempos. Alepo, Damasco...nombres históricos, donde se generó hace siglos la cultura que otros no tenían o que se les había quedado obsoleta. De los vídeos que circulan, tan desagradables como instructivos (entiéndaseme), además de la barbarie y el ensañamiento mostrado, hay que deducir otros detalles. Que ni unos ni otros son nadie sin las armas, los disparos, el avasallamiento, los gritos, las consignas. Que los contendientes invocan el nombre del Estado o de Alá: ¿creen en esas advocaciones o se refugian en el fanatismo? Que los ejecutores tienen que actuar siempre en grupo para sentirse respaldados y justificar su valentía (mejor dicho, envalentonamiento); el sentido y pesudoconciencia de masa sustituye la decisión personal. Sean soldados del régimen o guerrilleros asumen su disolución en la tribu, su delegación en un poder superior. Se anulan. Que los procedimientos sumariales se imponen de la manera más primitiva, tanto en un bando como en otro, borrando el Derecho, la mínima tolerancia, imponiendo la infamia como la ley más salvaje. Que los oficiales ejecutados que hasta unos días antes habrán hecho ostentación de su uniforme, sus medallas y sus brutales órdenes no son nadie: se les ve tan ridículos como inermes en calzoncillos, chorreando sangre, angustiados, acobardados, instantes antes de su final.

Se dirá: la guerra es así y punto redondo, como si hablara Blas. Si esto es el eterno retorno hacia el vacío, hacia el volver a empezar mamando sangre, algo que puede acontecer en cualquier parte, solo con que los intereses choquen y no se acepte ni se dirima pacíficamente una querella política...Si esto es el Hombre, en su puñetera y doble acepción…