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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







miércoles, 19 de septiembre de 2012

Un vinilo de Georges Brassens






Ah, qué ramalazo cruel (algo místico) repasar esta noche algunos discos de vinilo de Brassens. Fulgurante impulso el de la memoria evocando una época muerta (extraordinariamente muerta) Con sus canciones reviven (recreaciones melancólicas) tantos acontecimientos cotidianos de aquel tiempo: ambientes, tactos, risas, quehaceres, optimismos, irresponsabilidades, compromisos agitados...La era en que uno se entregaba con fe a casi todo (no a todo, hubo muchos asuntos que no me interesaron jamás) Como si hubiéramos conquistado la fortaleza (ingenuidad) Como si la fortaleza fuera cosa conseguida por la grey (muchos más tarde descubrí que es característica del individuo, antes que nada) Como si no hubiera edad por delante (no la había) Como si las flowers y los love que aquí llegaron tarde (para algunos llegaron más tarde, y en otro contexto, pero llegaron) nos solicitaran en un abrazo imposible con los últimos coletazos de la épica antigua que íbamos abandonando (si los motivos han tenido cierta autenticidad, nunca se abandona del todo) Las traducciones del griego de la Odisea no eran emocionantes (traducir cuando eres aprendiz es tortura, salvo excepciones) Descubrir algo más adelante el poema de Kavafis supuso un punto de inflexión (¿acaso no era un himno que, si bien aún no captábamos todo su sentido, obraba sobre nosotros con una suerte de consuelo y sobre todo como esperanzadora brújula?) Todo llegaba siempre tan tarde a este obscuro país (país de sol y siempre tan obscuro) Todo tan pausadamente a mi ser (necesidad y ejercicio del propio ritmo) Todo tan pendiente de ser descubierto (pasamos de la casi nada al desbordamiento) No. La historia de Ulises no es una historia de juventud (aunque arranque en ese tiempo) Es el relato del tiempo no precisado, porque se va aquilatando día a día (solo se apaga cuando se tira la toalla) ¿Llega Ulises a sentarse apacible y feliz a la puerta de su casa de su puerto de su territorio alguna vez? (la memoria es un banco bajo la parra de su choza donde tratar de convencerse a uno mismo de que ha alcanzado la felicidad)

Canta Georges Brassens:

Feliz quien, como Ulises,
ha tenido un viaje hermoso.
Feliz quien, como Ulises,
ha visto cien paisajes
y ha reencontrado,
tras muchas travesías,
el país de los años jóvenes.

¿He reencontrado esta noche, entre esos vinilos, algo de aquel país perdido? (solo un ligero vaho en mi conjuntiva y un arañazo en alguna parte del pecho)


    

14 comentarios:

  1. A mí me ha ocurrido algo parecido en ojos y pecho al leerle a Vd. Pero me ha gustado mucho recordarlo a través de sus palabras.

    Ítaca, para mí, es sinónimo de reconocimiento de uno mismo con el paso de los años. Puede estar en cualquier sitio.

    Besos retornados

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  2. Unos devaneos muy hermosos, Die Fackel. Muy my hermosos... Como hermosa la imagen que nos da.

    Intrigante esa falta de puntuación confiada, únicamente, a las interrogaciones, a unas cuantas comas exclamativas, enumerativas de de esas huellas que, supongo, va dejando la agujita en el vinilo según pasa sobre él y lo desgasta. ¿Puedo preguntarle a qué se debe? Interés estético del texto, no se crea que pretendo ir más allá de su recuerdo. Esas marquitas de la aguja son muy de cada uno...

    Memoria y Cronos, una vez más. Lo que yo le digo, acabaremos "sisíficos" perdidos.

    Emocionado,
    PeterP.

    "Battu de soleil et de vent
    Perdu au milieu des tangs
    On vivra bien content"

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  3. Freia, eso es dar en el clavo: el reconocimiento de uno mismo (y supongo que con ello la aceptación, independientemente de los fallos, errores o fracasos en nuestra lucha con los elementos)

    En cualquier sitio Ítaca, qué idea tan hermosa. Y sobre todo dentro de cada uno. Gracias.

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  4. PeterPan. No sabría decirle. Me sale el instinto aderezado de memoria (¿o es al revés? Es como escuchar un disco de vinilo. Esos ruidos de fondo que acaban desviándote de estar atento. ¿Debemos escribir solamente como algo que debe ser escuchado desde fuera? ¿O debemos reproducir nuestras disonancias interiores aunque no sean captadas en su longitud de onda adecuada?

    Memoria y Cronos, y esa Mnemósine hiriente que quiere traducir todas las experiencia de mortales en obras que sobrevivan a nuestros vaciamientos y límites.

    ¿Te parece poco el camino de Sísifo que vamos andando cada día? Batidos por el sol y el viento creemos olvidarlo. No es eso, es que lo llevamos incorporado a la piel.

    Gracias por esa atención, Pan.

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    1. Debemos escribir como nos plazca,die Fackel; más al tratarse de esos desvíos provocados por el ruido de fondo. Sólo que al dar a conocer los escritos, irremediablemente, estos "se escuchan" desde fueran (que se capte o no la disonancia, ya es otra cosa). Siempre hay un "lector", creo. Aunque sea uno mismo.

      Ya me callo...
      PeterP.

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  5. Una canción de Brassens que me acompaña ni sé ya desde cuándo:

    http://www.youtube.com/watch?v=uqhEqqWk9xc

    Saludos.
    JL

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  6. Buena reflexión, Kackel.

    Todos tenemos algo de Ulises. Todos los que vamos a alguna parte. Todos los que entendemos que el viaje es nuestro pasar por la vida. Aprendiendo y aprehendiendo. La nostalgia es el descanso necesario. Y puestos a tener, mejor tener nostalgia del pasado que del futuro que quisimos alcanzar.

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  7. PPan, mientras se diga algo, nada de callar, pues no faltaba más. Que ya quisieran "otros" hacer que nos calláramos.

    Ese "que nos plazca" es mi método desde el primer día. Y cuando me he desviado de él, acaso para procurar dar satisfacción a alguna pretendida sugerencia ajena, me ha salido fatal.

    Bien por los matices, saludos.

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  8. José Luis, ya somos dos. Pleurons-nous ensemble par la mélancolie? Calla, calla, nos acompaña más o menos los mismos años. Escucharla y caer imágenes es inmediato. ¿No te pasa a ti?

    Salud.

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    1. Sí, desde luego... Pero ya no me pongo triste, o dulcemente triste (desde que leí a Burton tengo muchos reparos llegado el momento de utilizar el término "melancolía"); eso me pasaba con esta canción cuando era joven. Ahora, por el contrario, incluso me levanta el ánimo.
      JL

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  9. Enric: ese matiz fraterno de dos verbos que nombras lo resume todo. Aprehendemos para aprender. Es un aprehender que acaso no da para sostenernos desde el punto de vista crematístico, pero sí para concluir en el otro verbo sin hache.

    Más saludable tener nostalgia de lo que vivimos, sí. Porque si la tuviéramos de lo que anhelamos...la frustración seguiría dominando nuestro espíritu.

    Qué entrañables comentarios están desatando por parte de todos esta entrada tan refleja y caótica.

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  10. Ahí queda....
    www.derechoderebelion.net

    un abrazo otoñal.
    Tula

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  11. Bien, José Luis, la introducción de Burton a su "Anatomía..." explica tan bien lo que acontece en nuestro mundo (el suyo es de los siglos XVI-XVII y sirve para entender lo que hay ahora) que ayuda a burlar cualquier recurrencia a la pesadumbre instalada. Muy acertado tú.

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  12. Vaya, Tula, la desobediencia civil activa. Si se extendiera...

    Un abrazo, viva otoño.

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