lunes, 28 de junio de 2010
Acompañamientos
jueves, 24 de junio de 2010
Noche de fuego
martes, 22 de junio de 2010
Combate desigual

(Representación del grafitero británico Banksy)
sábado, 19 de junio de 2010
Rescate
jueves, 17 de junio de 2010
Asociación de ideas

Así que cuando sale a la calle y todo se halla a punto de partido que involucra el orgullo nacional, procura hacer los recorridos rápidos. Como es de alma en él, los aspavientos de los energúmenos de los símbolos le retraen. Se topa con algún grupito -la unión hace el desfogue, más que la fuerza- y un yogurín le pasa por las narices una de esas bufandas deportivas con los colores de la bandera de la monarquía borbónica. Texto de la bufanda: “Esto es España y al que no le guste que se vaya”. Caray, ¿me lo dirán a mi?, piensa. Como si hubiera adivinado su pensamiento, el forofo firme y convicto (con su conveniente dosis de cerveza en las vías digestivas) la esgrime cual piuma al vento ante sus narices, casi se la restriega. Él trata de procesar el mensaje. Esto es España y al que no le guste que se vaya, Esto es España y al que no le guste que se vaya, Esto es…
Asociación de ideas: en su pubertad hacía pinitos como otros respecto a su disgusto con el país que le vio nacer, que no el que le dio la vida. Pero tenía mala conciencia. Sometido aún al vaivén de la personalidad sobre la cual el catolicismo caía como ave de presa, se sentía culpable de su desacuerdo incipiente con la patria (en realidad con lo que sucedía en el país y con la calaña que mandaba con mano criminal en él) Lo consideraba incluso pecado. Así que un día que se sentía sumamente pecador (imagínense, se le acumulaban onerosamente los pecados: a la desafección con los padres se le amontonaban masturbaciones, misas que incumplía, pensamientos sumamente impuros, pequeños hurtos en el bolso de la madre y algún deseo temprano de la mujer de algún prójimo) entró en una iglesia. Se dirigió a uno de esos artefactos llamados confesionarios y se dispuso a acusarse despiadadamente en busca de la salvación, si no eterna, al menos la que le permitiera llegar en gracia de Dios hasta el siguiente cúmulo de pecados que justificaran un nuevo pase por el sacramento. Tras soltar la retahíla habitual de pecadillos, vergonzante y confeso le dice al confesor: Padre, me acuso de haber hablado mal de España, de sus gobernantes, de lo que pasa…Y el solícito franciscano, amable y tierno hasta ese momento, que sólamente esperaba las culpas de un treceañero vulgar y débil elevó el tono de la voz, abrió la rejilla y a voz en grito clamó: ¿Que no te gusta España? Pues vete a Rusia (y la R de Rusia resonó por el templo casi como un agravio), a ver allí…
Conclusión. Los que sobran son siempre los energúmenos.
(La fotografía, de Jorge Molder)
martes, 15 de junio de 2010
Aforismo del empleado probo

(Fotografía de Jorge Molder)
lunes, 14 de junio de 2010
La mirada ciega (o simplemente ceguera egoísta)

Y es que ¿acaso no está sucediendo también esto en los terrenos de las relaciones sociales y de la política? La sentencia judicial reciente del caso Bhopal, en India, donde una fuga de gas letal producida en la fábrica de pesticidas de la empresa estadounidense Union Carbide acabó hace casi veintiséis años con miles de vidas en esta ciudad, produciendo una secuela en cadena de malformaciones para generaciones posteriores, se ha saldado con una condena simbólica a los representantes de la empresa. Decir que apenas dos años de cárcel y nueve mil euros de multa es lo que les ha caído a unos cabeza de turco ejecutivos, sería una mera anécdota si no fuera porque además es un insulto y seguramente una sentencia injusta.
Pero se trata de que el suceso tuvo lugar en ese otro mundo que normalmente no vemos ni queremos ver, y del que huímos en nuestras imágenes como alma que lleva el diablo. Observemos, por el contrario, lo acontecido estos días en Estados Unidos, la fuga de petróleo provocada en una plataforma petrolífera de BP en el Golfo de Méjico. Simplemente la cobertura informativa ya nos dice que estamos en el primer mundo, el cual, dicho sea de paso, tampoco se libra de los males naturales o de mano humana. Pero donde se reacciona de otra manera. Desde las medidas urgente, si bien no muy acertadas en principio, hasta la limpieza de las costas, siempre insuficientes, pasando por la condena enérgica e inequívoca de Obama, con esa frase tan yanqui de que se les va a patear el culo a los responsables de la catástrofe, es decir que van a tener que pagar el cien por cien de los desperfectos ocasionados, todo hace ver que la comparación entre los dos casos ofrece una desproporción.
Me pregunto si en un mundo en que la información ha alcanzado niveles extraordinarios (no se informa el que no quiere hacerlo) no existe sino una mirada ciega social semejante a la del cerebro individual. Puede que, en parte, las reacciones de nuestro cerebro individual ante los acontecimientos sociales y políticos sea también semejante a la que desarrollamos ante los magos del espectáculo. Pero sospecho que esa mirada ciega tiene otros resortes no tan instintivos y biológicos, corporalmente hablando. Podría aplicarse la idea -los mecanismos habría que detallarlos, para saber qué hay de reacción refleja del cerebro o de insolidaridad egoísta manifiesta- a ese mirar para otro lado ante la evolución de la economía en los últimos años. No hacía falta ser muy “economista” para olernos, como muchos lo hacíamos, que la vaca se estaba inflando sospechosa y desproporcionadamente. Cómo hemos mirado donde no había que mirar cuando la banca se hinchaba, cuando los recurso del Estado se ponían a disposición del libre mercado, cuando se producía corrupción a raudales en una tupida red de comunidades autónomas que involucran al partido de la derecha.
Mucho me temo que la ceguera llegará hasta el momento electoral. Y que habrá millones de supuestos ciudadanos dispuestos a perdonar la corrupción de los corruptos. ¿Será por efecto de otro mecanismo de cerebro individual? ¿Por una oscura identificación con los modelos de corrupción que tienta a cualquiera de los españolitos, esos mismos que luego gritarán pidiendo que vengan otros -ellos, los mismos- a arreglar el país? Mirar para otro lado, no mirar, no querer ver, ceguera, invidencia, inconsciencia visual, o simplemente decir que es de noche cuando es de día, son diferentes vocablos que nuestra rica lengua proporciona como otros muchos para hablar de aspectos sobre las labores y los días de los humanos. Muy bonito si no fuera porque por debajo a cierta gente lo que les conduce son aviesas intenciones, desde el enriquecimiento fácil, mantener un estatus privilegiado, el miedo o la falta de ejercicio del pensamiento libre. Porque la facultad del pensamiento ordinario también está sujeta a los juegos de trileros que se imponen en el planeta.
sábado, 12 de junio de 2010
Aforismo del reencuentro

(Composición de Eikoh Hosoe para la portada de un libro)
viernes, 11 de junio de 2010
Aforismo de los sueños traicionados

jueves, 10 de junio de 2010
Aforismo del ocurrente

(Fotografía de Jorge Molder)
martes, 8 de junio de 2010
Aforismo de la ignorancia

sábado, 5 de junio de 2010
Aforismo de lo hurtado

Escribe en las vigilias interferidas al sueño. Se despierta de improviso -nunca se sabe por qué uno se desprende del fondo de una ensoñación arrebatadora- y hurta la última imagen. La postrera imagen de un sueño interrumpido es fronteriza y nunca queda claro si pertenece a una orilla o a otra. Entonces escribe para reconstruir la historia soñada o simplemente para conjurar la pesadilla. Sospecha que escribir es eso: disputar a los sueños una parte transgresora de la realidad. Con frecuencia se guarda lo escrito suspicaz y recelosamente. No quiere que nadie entre a saco en lo poco que le pertenece.
(Fotografía de Jorge Molder)
viernes, 4 de junio de 2010
Aforismo del abandono

(Fotografía de Jorge Molder)
miércoles, 2 de junio de 2010
(Autocrítica)

(Dedicada a Presencia de Espíritu, que las entiende tan bien)
martes, 1 de junio de 2010
Una carne o un dibujo

lunes, 31 de mayo de 2010
¿Metamofosis de David en Goliat o Jano judío?

¿Por qué quiere el Estado de Israel seguir los pasos de los nazis? ¿Es el complejo de Estocolmo que arrastra desde el origen el sionismo, motivado por una identificación subconsciente con el perseguidor, lo que les hace cada vez más belicosos, incluso estúpidamente belicosos? Sé que no les gusta oír frases de este tono y que enseguida sus políticos y teóricos vuelven la oración por pasiva. A veces tengo la sensación de que, aunque saben muy bien lo que hacen, en su obsesión por ser más duros que nadie y denotar una autoridad violenta con la que buscan ser respetados (¿triste, no?) pierden los papeles. Y este ataque sangriento en aguas internacionales al barco Mavi Marmara donde viajaban hacia Gaza con ayuda humanitaria los pacifistas pro-palestinos no demuestra más que impunidad. ¿Es su demostración de violencia permanente a diestro y siniestro en lo que confía el gobierno israelí? ¿No les importa resultar cada vez más antipáticos al mundo? ¿Han perdido ya la noción de la generosidad, del derecho y del sentimiento democrático? Esas dos varas de medir, la que aplican a los propios y la que imponen a los palestinos les está conduciendo a un pozo de incalculables consecuencias para todos.
Israel probablemente sea el estado más impune que existe en el planeta, y mira que muchos estados hacen barbaridades. Pero a Israel se le permite todo. La geopolítica mundial y en concreto el modelo de política exterior en el que Estados Unidos se encuentra atrapado lo facilita. ¿Hasta cuándo va a abusar Israel de la paciencia de los pacíficos, incluidos los que sufren dentro de su propia población por esa política nefasta y racista?
Ahora bien, los occidentales no debemos rasgarnos más las vestiduras por el ataque al buque pacifista que ante lo que acontece todos los días sobre los palestinos de los territorios ocupados. El ataque al barco de la paz, con ser alevoso, durísimo y criminal, no es ni más ni menos grave que el cerco, aplastamiento y violencia con que Israel somete a los palestinos. Pero el resto de los Estados del mundo -y en el buque atacado viajaban nada menos que 750 personas de 60 países- deben exigir responsabilidades inmediatas sobre la locura israelí.
El ataque ¿nervioso o calculado? de Israel es un reflejo más de su política, la que ejecutan en los territorios de Gaza todos los días. La misma que les lleva a mantener un muro de hormigón o a colonizar territorios palestinos. La que les lleva a bombardear una instalación nuclear en Siria como hicieron hace tres años. Lo que les lleva a la guerra sucia de sus espías hasta un hotel de Dubai para asesinar a líderes palestinos. Lo que les hace tener en el disparadero a Irán. David se metamorfoseó en Goliat hace tiempo. Tal vez se trataba del Jano judío, donde belleza y fealdad, cultura e intolerancia, generosidad y desprecio, sentido de la justicia y opresión se alternan en una tensión impía. Resultado: que acaban siendo eclipsados, devorados más bien, por el ser bruto que ambos llevan dentro.
domingo, 30 de mayo de 2010
viernes, 28 de mayo de 2010
La marca

miércoles, 26 de mayo de 2010
Cohn-Bendit denuncia la hipocresía europea
domingo, 23 de mayo de 2010
El búho de Minerva

Nunc vero in Europa, id est, in patria, in domo propria, in sede nostra, percussi caesique sumus.
Disculpas por la pedantería de incluir una cita en latín, pero me parecía de un ritmo magistral. La escribió Eneas Silvio Piccolomini a mediados del siglo XV, y querría significar algo así como:
Verdaderamente ahora en Europa, es decir, en la patria, en la propia casa, en nuestro lugar, somos golpeados y abatidos.
Eneas Silvio P. hacía referencia en su tiempo a un asunto histórico que determinó para siempre el futuro y probablemente la conciencia en ciernes del continente, la caída de Constantinopla. Pero yo me quería quedar con la frase. Una imagen que ha podido utilizarse como paradigma de otros momentos históricos críticos. Y que se puede hacer transcender a estos momentos, aunque habría que pronunciarla en griego.
El asunto de la cuasi bancarrota de Grecia se quiere acallar con la inyección de dinero del resto de países de la UE, por una parte. Dinero prestado que les va a salir por un ojo de la cara, ya que les van a comer los intereses. Y por otra, exigiendo que el gobierno actual aplique durísimas medidas económicas que no son otra cosa que una vuelta de tuerca probablemente sin fin sobre la población. En ese ajuste de los tornillos ya se sabe quién pierde más. ¿Así de simple? ¿Sabían los griegos lo que venía ocurriendo desde hacía años, con sucesivos gobiernos de derechas y socialdemócratas? ¿Sabía la UE y el Banco Central de la debilidad, dicen, de la economía helena? ¿Conocía perfectamente el FMI la evolución de las cosas en la última nación suroriental de Europa? Cuesta creer en un desconocimiento de ese statu quo por parte de las entidades y autoridades europeas y mundiales. Entonces, ¿por qué se ha dejado que la situación se precipitara hasta casi el exterminio? El compositor Míkis Theodorákis mantiene una polémica opinión al respecto.
“Oigo hablar de una deuda de 360 000 millones de dólares, pero veo al mismo tiempo que muchos países presentan esas mismas deudas, e incluso mayores. Por lo tanto, no puede ser esa la causa esencial de la desgracia- Lo que también me intriga es la desmesurada importancia de los ataques internacionales de los que nuestro país está siendo objeto, y cuya coordinación es casi perfecta, a pesar de tratarse de un país cuya economía es insignificante, lo cual acaba por parecer sospechoso.”
La sugerente argumentación que mantiene Theodorákis se puede leer en el siguiente enlace: http://www.voltairenet.org/article165326.html
Tal vez Theodorákis se pase en su arriesgado criterio. O tal vez no. Las organizaciones económicas y políticas mundiales no son transparentes. En la opacidad de los despachos aparentemente más lejanos de Atenas pueden estar decidiéndose cuestiones de geopolítica que pasan ahora por una especie de presión descomunal sobre Grecia. Quién sabe; se verá con el tiempo. De cualquier manera, las pintadas testimoniales que estos días he visto en algunas paredes de mi ciudad alcanzan un eco mínimo. Si acaso, que hagan pensar por unos instantes al transeúnte. Por cierto, ésta de la foto duró dos días. Hay que ver la celeridad con la que actúa el ayuntamiento cuando interesa. Y es que pienso que las palabras solidaridad y trabajadores siguen asustando lo suyo. Sobre todo cuando ambos vocablos se funden en una sintaxis que es todo un discurso.
sábado, 22 de mayo de 2010
Detén

Detén la espada. Nada podrás contra el hechizo de la lluvia. Te creíste ungido por la autoridad suprema. Durante muchos siglos se nos hizo doblegarnos ante ese destino impuesto. No se nos dio otra opción. Cada vez que alguna de nosotras intuía la farsa era señalada. La que lo denunciaba desaparecía para siempre. A las demás nos hacían creer que estaba perturbada. Y que en su locura se había precipitado desde el monte Eskolio hasta el abismo. En las noches de tinieblas rodeábamos la hoguera en que estas cosas se relataban en voz baja. Aquel fuego era nuestro confidente. Todas metimos las manos dentro de las llamas de la memoria y nos curtimos. Algunas no pudieron soportarlo. Otras se desvanecieron en las renuncias voluntarias. Otras se traicionaron porque perseverar en la indocilidad era demasiado duro. No siempre el pacto de la resistencia se cumplía. Y aquella condición parecía que no tuviera fin. Fue mucha la oscuridad. Muchas historias contenidas. Muchas narraciones aplastadas. Demasiados tiempos de silencio. Como si no existiéramos. Como si esa condición doble y aparente sustituyera a la primigenia. A la que contenía nuestra esencia. Incluso ahora, en que creemos sentirnos seguras, un lejano sentido nos dice que no debemos bajar la guardia. Tenemos, por lo tanto, que hablarte con claridad. Desármate de la ignominia. No permitas que te embargue la cólera de la impotencia. Ya nada te exige lo que se les obligó a tus antecesores. En el fuego nos conjuramos. En la lluvia renacemos. Parece más débil que la potencia ígnea. No te fíes. El fuego se elimina en lo que tarda en consumir la materia. La lluvia no tiene fin. Está en nosotras. Mana de nuestras entrañas. Limpia lejanas adversidades. Los piélagos están formados por todas las mujeres que se desplomaron desde los acantilados. Las salvó en el extremo su metamorfosis en lluvia. Esto te decimos. Detente. Paraliza el ademán antes de que se convierta en sangre. Ésta se diluirá en el agua de la que estamos engendradas. Cambia antes de que te destruyas a ti mismo.
(Imagen de Bill Viola)
miércoles, 19 de mayo de 2010
Cuidado con las imágenes

Esta foto no fue simplemente una primicia. Fue una aberración. No tiene nada de instantánea. Lo único que hay de improvisado y cruelmente reflejo es la muerte. Una muerte servida a la cámara, a las sociedades occidentales. Cuidado con las imágenes. Pueden matar. Y eso es peor que trucar una fotografía. Lo perverso no es manipularla en sí. Sino si esa manipulación hace daño a la vida física, al honor personal o a la convivencia. Las imágenes, sobre todo aquellas que se reclaman en los medios más célebres y más cotizados, es decir, los más influyentes, no son neutrales jamás. No lo son en origen. Y muchas de ellas, incluso, nunca nacen, nunca se dan a conocer. Se ofrecen las que interesa enseñar. Paradójicamente, esta fotografía reflejando un crimen doblemente atroz, se convirtió en un icono de la opinión pública norteamericana opuesta a la guerra del Vietnam. Estas observaciones nos conducen a pensar lo envuelta que se encuentra la realidad cotidiana en la mentira, la manipulación y la barbarie. De ahí que la credibilidad de los medios haya mermado, la confianza en las constituciones de los estados pierda fuelle y el ciudadano se sienta desorientado en medio de la marabunta de poderes ocultos, que no dan la cara nunca y que intervienen sobre el fondo y la forma de los recursos de los que vive la humanidad. Como acontece en estos momentos de la denominada intencionalmente crisis.
En el libro de François Maspero Gerda Taro, la sombra de una fotógrafa leo este comentario:
"Susan Sontag, en Ante el dolor de los demás, explora los detalles y las consecuencias de la banalización de la imagen. Los efectos de choque se anulan, la mirada del espectador, constantemente bombardeada, se satura. Y si todo se anula, entonces es que todo vale. Salvo que, para imponer un producto al mercado, hay que hacer que parezca que tiene más valor que los restantes. Ya no se trata de convencer al espectador, que ha pasado de sujeto pensante a consumidor, ni de la justicia de una causa, ni de incitar a detestar o querer a alguien, ni de tomar partido. Se trata de triunfar en una competencia feroz, la de la carrera hacia lo más espectacular. La ley de la jungla. Todo vale. Esto es lo que conduce a la fotografía de Eddie Adams realizada en 1968 en Saigón: un jefe de policía pone su pistola en la sien de un detenido sospechoso y lo abate en plena calle; la muerte en directo, un primer plano del rostro del condenado. Una ejecución que no habría tenido lugar, según afirma Susan Sontag, de no haber habido periodistas para captarla. Derivación definitiva: el fotorreportero ya no es un testigo del drama. Ya no es sólo el que observa. Ni siquiera es sólo un cómplice. Es el autor del mismo."
(Fotografía de Eddie Adams)
lunes, 17 de mayo de 2010
Primitivas convergencias (VIII)
domingo, 16 de mayo de 2010
Primitivas convergencias (VII)
No importa que los hombres de barro hablen lenguas diferentes ni mantengan costumbres extrañas entre sí o que les separen los conocimientos que cada necesidad ha aguzado. Esta situación en absoluto les aleja, sino que más bien les complementa. Más allá de sus diferencias, comparten otras propiedades. El talante de aproximación, la curiosidad por saber acerca de lo que sabe el otro, la comprobación de que todos han sufrido experiencias análogas de sufrimientos y penurias. Y principalmente, la aspiración a superar los infortunios. Unos huían de la sequía, otros de las guerras tribales, otros de la hambruna, otros del agotamiento de los recursos de la tierra, otros de la eliminación de especies que puso fin a su condición de perpetuos cazadores. Esa aleatoria suerte les relaciona. Ese intento por llegar a nuevas perspectivas les otorga superación. Su heterogeneidad, sin sospecharlo todavía, les va a hacer más potentes. Están en una encrucijada. La fe inicial e inquebrantable en los caballeros va a ser cuestionada. No les basta la ostentación de la fuerza, que por sí no les conduce a una tierra nueva. La agrupación de los hombres de barro ha recorrido demasiado trecho como para paralizarse. Tienen conciencia de ello. Se tientan en la conspiración. Algunos manifiestan una lucidez inusual. Son valerosos, no porque esgriman los filos de las armas, sino porque proponen a los demás lo que los caudillos son incapaces de mostrar. Son individuos serenos que no persiguen ni la fuerza ni los bienes para sí mismos.
viernes, 14 de mayo de 2010
Primitivas convergencias (VI)
jueves, 13 de mayo de 2010
Primitivas convergencias (V)
miércoles, 12 de mayo de 2010
Primitivas convergencias (IV)
lunes, 10 de mayo de 2010
Primitivas convergencias (III)
Las sabanas ya no están sólo para ser recorridas hacia ninguna parte. Se quedan pequeñas para los afanes de búsqueda de los hombres de barro. No en vano en el grupo han confluido seres de procedencias extrañas y de condiciones diversas. No se entienden del todo entre sí, mas se necesitan. Unos aportan elementos de defensa. Otros conocimientos de técnica escasamente usados. Otros saben algo de sistemas de transporte rudimentarios. Alguno ha viajado lejanamente y se orienta mejor para conducir a los demás hacia territorios donde asentarse. Hay quien desde su posición cabalgante ejercita una actitud que se impone al resto. Tienen que ir más allá de la sabana o convertir una parte de ésta en una permanencia. Buscan incesantemente. Decididos firmemente. No tienen nada que perder.
domingo, 9 de mayo de 2010
Primitivas convergencias (II)
sábado, 8 de mayo de 2010
Primitivas convergencias (I)
martes, 4 de mayo de 2010
Un cuento africano de serpientes
¿Por dónde es el camino?, preguntó ella.
Se supone que eso tendría que habértelo preguntado yo, que eres la poseedora del conocimiento, le respondió el hombre.
Pues no siempre. Hoy mismo me he desovillado confusa y por eso te pregunto a ti, que tanto me buscas, insistió el saurio.
Pues mira, tampoco estoy muy seguro, pero si quieres, vamos juntos a encontrarlo, añadió el vecino por ver si la idea de caminar con un humano no le agradaba a la serpiente y así se la quitaba de encima.
La serpiente, sorprendida de que alguien se mostrara afable con ella, dejó de reptar dubitativa, se irguió todo tiesa y con mirada ladina y seductora como de costumbre, no exenta de cierta pizca de dulzura, le dijo:
De acuerdo. Puesto que tú me llevas incorporada a ti desde hace tiempo y yo me enrosco en tu interior todas las noches cuando duermes, pongámonos en marcha.
Nadie lo observó, pero la mirada del hombre se clavó en la zona más profunda y alejada de los ojos de la serpiente. Y, desde entonces, caminan juntos.
martes, 27 de abril de 2010
Impacto
lunes, 26 de abril de 2010
Combustión
domingo, 25 de abril de 2010
La insignia de la mejor juventud
¿Qué hacías tú, alter ego de un inimagible Fackel, el 25 de abril de 1974? De pronto, pasmarte. Saliste corriendo de madrugada a encontrarte con algunos compañeros. Llegaban noticias sorprendentes sobre Portugal. Había militares demócratas que se habían sublevado contra la dictadura postsalazarista -algo casi increíble, pero las guerras coloniales obligan a muchos desenlaces imprevisibles- y estabais anonadados. En vuestros rostros, a lo largo del encuentro breve en aquella pequeña churrería de barrio había una indescriptible y nada oculta alegría. Y un complejo enorme. Hasta los portugueses se nos adelantaban en el camino de la Libertad. Tenías que entrar a trabajar pronto, y apenas estrenabas empresa y puesto. Las esperanzas las habías incubado hacía tiempo, sin demasiados resultados. Muchas novedades en aquellos años de juventud. La mejor juventud.
Algún periódico de tarde adelantó fotografías. La población lisboeta recibía por las calles a los soldados con claveles. ¿Claveles en los cañones? En tu país lo mejor que podías hacer ante un cañón era correr en zigzag para no estar en su punto de mira. Nunca imaginaste ni claveles ni rosas ni lirios sobre los fusiles de tus paisanos. Aquí nunca fue posible eso. Ni el gusto del símbolo nos pudimos dar. Esto era el ungido cierra España, y la libertad, por más que se deseara, no llegaba nunca. Esto seguía siendo el cementerio español.
¿Por qué este año me acuerdo más del 25 de abril portugués? Tal vez por casualidad, porque caigo de pronto en la fecha. Tal vez me acuerdo del 25 de Abril porque era joven y tenía ilusión. O acaso también porque veo ciertas ofensivas políticas y jurídicas que no llevan a ninguna parte buena. Porque veo a la derecha patrimonialista bastante salvaje, tratando de descalificar a los que dimos siempre la cara por la democracia.
Cuando se está hablando de una próxima crisis económica en Portugal siguiendo los pasos de Grecia, uno se sobrecoge de la debilidad que forman nuestras naciones. Tal vez hemos olvidado dónde está nuestra fuerza. No en los mercados, al menos no de esta manera; no en los parlamentos, donde por un puñado de votos pueden erigirse los propietarios tradicionales; no en mirar para otro lado. Mirar para otra parte y no querer ver es debilidad. Pero la libertad, que no se nos otorga graciosamente, o se toma y se afianza, o sólo se quedará en la neoliberal libertad de comprar. La fuerza de los países no es tal si no se fundamenta en quienes los componen.
Así que revuelvo una vieja maleta -¿la misma con la que fuimos unos meses después a Lisboa a enterarnos de si era posible aquella aventura de los consejos obreros?- y encuentro una insignia. Sujeto el imperdible a la solapa de la chaqueta. Hoy saldré con ella puesta a tomar café.
jueves, 22 de abril de 2010
Un día más o menos (de la Tierra)
lunes, 19 de abril de 2010
Cruce

sábado, 17 de abril de 2010
Reescribiendo a Marx
Tras las noticias de la noche, caigo rendido. Sueño con una reescritura de Marx, con algo que se llama Manifiesto cuyo texto me suena, algo que empieza diciendo...Un fantasma recorre Europa: el fantasma del volcán Eyjafjallajökull. Contra este fantasma se han conjurado, en una santa jauría, todas las potencias de la vieja Europa: el papa y la UE, Estrasburgo y Bruselas, las Cancillerías de todas las naciones y el Banco Central Europeo, Merkel, Sarkozy, Brown y Jean-Claude Trichet, los bancos europeos, las transnacionales y las compañías europeas de aviación. Etc. Entonces veo venir hacia nuestras cabezas, en una vorágine horizontal, la nube de cenizas, vapor, materias varias, que se traslada desde los mares del Norte hasta los confines del Mare Nostrum. Sueño que el volcán se abre más y más y que el efecto simpatía de los volcanes próximos desencadenan un efecto dominó. Sueño que los glaciares de Islandia se descongelan, que los iceberg se derriten, que el nivel de las aguas marinas crece, que las costas continentales son inundadas por la potencia del piélago. Sueño que las capas tectónicas se convulsionan y sus efectos se añaden a la furia de fuego del magma. Es un sueño, me digo, y sigo durmiendo plácidamente. Sueño que los vuelos se suspenden sine die, que el tráfico de pasajeros y mercancías se colapsa, que los países no reciben suministros para sus habitantes ni materias primas para sus fábricas. Es un sueño, me digo, y sigo durmiendo a pierna suelta. Sueño que los bancos se cierran, que los mercados no abastecen, que las empresas envían a casa a sus empleados, que el suministro de energías se paraliza por la falta de pagos. Sueño, en fin, que la vida social se desconcierta, que la población no sabe qué hacer ni cómo reaccionar. Que la escasez se instala y los bajos instintos se desatan sin ley ni dios que los limite y reacomode. Que los gobiernos se encuentran sumidos en la confusión, que los agoreros utilizan los medios de comunicación para soliviantar a las gentes, que los falsos profetas predican una buena nueva imposible, que los resentidos de todos los viejos regímenes se unen nuevamente para procurar un asalto cobarde a la sociedad con el arma de la sinrazón. Me sacude una agitación extrema y un punto de lucidez proclama en mi cerebro: es un sueño, Fackel. Estoy y no estoy en el sueño. Recuerdo el Manifiesto marxista a propósito de la revolución que debería haber venido de los obreros desde 1848. Comprendo entonces que acaso se está rescribiendo el fondo y la forma. La intención y el mensaje. El objetivo y el método. Que no se llamará ya Manifiesto Comunista sino Manifiesto Vulcanista. Que los agentes de la rebelión no serán ya las clases proletarias, obreras, empleadas, productivas, eventales, a tiempo parcial o esclavos de economía sumergida, es decir, toda esa trouppe indefinida que no quiere ser llamada de ninguna de estas malditas maneras. Sueño, o pienso, o imagino que la Naturaleza toma de nuevo las riendas y a estas alturas de la Historia nos deja en pelota viva y rusiente y proclama el fin del Sistema. Al precio de llevarnos a todos por delante. Veo la Revolución Conclusa, no la inconclusa que lamentaba el profeta desterrado y asesinado del siglo pasado. Es un sueño, me digo una vez más, mientras respiro con dificultad una humareda fina que se torna más densa y que se filtra por debajo de la puerta de mi cuarto; y ya no sé si me despierto.
(Acompaña pintura de Magritte)
viernes, 16 de abril de 2010
Alguien que les canta las cuarenta

Por fin, alguien, desde dentro, se atreve a cantarles las cuarenta. Me he acordado (imaginado más bien) inmediatamente de la fijación de las noventa y cinco tesis desafiantes por parte de un clérigo llamado Martín Luder en la iglesia del Palacio de Wittenberg en 1517. Fueran clavadas en las puertas de la iglesia o enviadas a otros teólogos, la repercusión prendió un fuego de dimensiones incalculables. No quiero decir con esto que el caso de ahora tenga que ver con aquél. La historia no se repite dos veces, pero hay elementos que permanecen sine die. Y actitudes que parecen eternas y que, o se revientan o siguen causando estragos entre la sociedad sobre la que influyen.
Tengo una distancia de pensamiento abismal con el gran cuestionador del momento, Hans Küng, como con cualquier otro representante religioso, pero admiro su decisión, su valor y su hastío para denunciar la miseria moral de la Iglesia, el poder del Vaticano y su Curia, la connivencia con los poderes de los ricos y la inconsecuencia de la autoridad católica respecto a los tiempos y las exigencias históricas que vivimos. Así que he leído con atención, gozo y hasta entusiasmo las denuncias y propuestas que lleva a cabo Küng y con las que, a través de una carta dirigida a los obispos, les invita a rebelarse contra la férrea y autoritaria Corte de Roma.
No soy optimista y tengo serias dudas de que el texto enviado por Küng a los obispos tenga un eco suficientemente profundo como para suscitar movimientos decisivos dentro de la Iglesia. Hay demasiada política en la Corte de los que hablan en nombre de Dios como para afrontar cambios radicales. No se juegan así como así su estatus, su poder y su influencia terrenal. Para eso no hizo Pedro a su Iglesia, dirán hipócritamente muchos de sus burócratas. No obstante, haya o no cambios a corto plazo, lo que es evidente es que la crisis campa a sus anchas en el seno de la mater et magistra y que actitudes tradicionales como la corrupción, la pedofilia y el vivir a espaldas de los problemas sociales y mundiales del momento está haciendo mella en la empresa multinacional más veterana. Y que probablemente hay una herida abierta en su interior cuya magnitud puede ser más amplia de lo que se ve y aparenta.
No debería preocuparme excesivamente por el asunto, puesto que no soy de los que forman parte del rebaño de esa fe. Pero me interesa en cuanto que considero que esa institución ha tenido un poder desmesurado sobre la sociedad y mantiene aún una influencia importante. No soy optimista, puesto que la historia de la Iglesia es comparable al camaleón. Se ha adaptado a todo tipo de cambios y manifestaciones en su afán por mantener privilegios, intervención y atadura sobre las sociedades humanas. Pero dejo un pequeño resquicio a que iniciativas como las de Hans Küng supongan un acicate para los honestos católicos que desean que las cosas sean de otra manera y a su vez se modifiquen actitudes que chocan con la libre representación de las sociedades laicas. No van a apearse del burro por las buenas, ni van a reconocer el valor esencial y democrático de la sociedad civil. El gran engaño de la Iglesia reside precisamente en creerse por encima de los hombres y sus creaciones cívicas. Tal vez la última alternativa que le quede a la Iglesia sea o la pamema, es decir, hacer un montaje donde parece que algo cambia para seguir todo igual, o el cisma. A mi no me preocupa su corpus ideológico. Me preocupa su capacidad dañina para ejercer poder y violencia, como lo ha hecho tantas veces a través de los tiempos, sobre los individuos y sus conciencias.
La carta de Küng:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Carta/abierta/obispos/catolicos/todo/mundo/elpepisoc/20100415elpepisoc_3/Tes
jueves, 15 de abril de 2010
Aforismo del sediento

(La fotografía es de Anders Petersen)
miércoles, 14 de abril de 2010
Aprender a conjugar
domingo, 11 de abril de 2010
Turbulent, de Shirin Neshat
jueves, 8 de abril de 2010
El pozo y las palabras
Sientes que lo que has dicho o escrito se precipita envuelto en un quejido cada vez más alejado. Pero como todos los quejidos que se tornan remotos cuesta precisar su tono primero y su sentido después. Incluso llegas a dudar de si se trata de gemidos, de lamentos desesperados o de risas de orate. Se han extraviado en los veneros subterráneos. Tal es la fuerza de la tierra, que exige rescatar de los hombres la esencia que se pierde en la propia maraña de sus palabras.
¿Se pueden rescatar las palabras que han desaparecido en las profundidades de la inacción y que llevan camino de ser tragadas por el silencio? Se puede. Quédate al borde y no hagas del silencio abandono. Sentirás acaso la peligrosa atracción de precipitarte detrás, sin que tengas opción a que tus palabras te reconozcan. Calla y toma el pozo desde tu interior. Desciende a él, sin prisa. Puede que a partir de ese momento empieces a comprender cómo volverán a ti las palabras. Es probable que incluso ya no sean las mismas. Pero no te azores. Entonces entenderás el valor que tiene el pozo para el hombre.




