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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








sábado, 12 de junio de 2010

Aforismo del reencuentro


Es muy agradable volver a reconocer tu cuerpo, dijo él. También lo es reconocer de nuevo el tuyo, le contestó ella. Ambos se habían desnudado y permanecían frente a frente, mirándose en calma. La luz tibia de aquella habitación de hotel barato esparcía sombras que difuminaban la distancia del tiempo y acortaban la del espacio entre los dos. Habían transcurrido tantos años desde su último encuentro que ahora, aunque se sentían reclamados por el deseo, no querían apremiarse ni arder con urgencias en él. No eran ya aquellos jóvenes inexpertos y ansiosos. Ahora buscaban de otra manera el vínculo. No les bastaba cabalgar alocadamente con los sentidos como antes, aunque su nerviosismo les delatara, sino que necesitaban llenarse con una mística superior. No has cambiado demasiado, le espetó ella, así de pronto. Yo también te veo como siempre, reaccionó él de inmediato. No advirtieron en lo dicho frases de cortesía sino confidencias sentidas. Siempre había habido sinceridad, no obstante el alejamiento. Sus recuerdos del pasado fluían vívidos y generosos en el húmedo destello de sus ojos. Y ello les daba la medida de sus sentimientos. Él avanzó sus dedos sobre el cuerpo de la mujer y la mujer proyectó los suyos camino del hombre. Mírame fijamente como el primer día, le rogó ella. Tus ojos brillan expectantes como entonces, apostilló él. Se pasaron gran parte del tiempo de la cita consumiéndose entre miradas. Al fin, el hombre no pudo resistir más y oró sobre la pelvis angulada de su amante. Ella se echó hacia atrás y le meció lentamente sobre su vientre. Incluso en aquella posición siguieron mirándose. Se contemplaban en el silencio de sus actitudes, más que en la brasa de sus cuerpos. Como si jamás hubieran permanecido separados.



(Composición de Eikoh Hosoe para la portada de un libro)

7 comentarios:

  1. Es una historia maravillosa. Personalmente la viviría con los ojos cerrado.
    Un amor alejado y un reencuentro pasado los años.

    Saludos

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  2. Mucho me temo, Aquí, que lo ves desde una visión que algunos denominarían romántica y yo simplemente dulzona. Yo no sé si el reencuentro es bonito, sólo quería reivindicar el valor de la mirada. En este texto es la mirada interior, la mirada pendiente, la mirada inconclusa, la mirada recuperada...lo que creo que les conduce.

    Gracias por comentar tus amables impresiones.

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  3. Pues yo creo que es un texto maravilloso y tierno. Y romántico teniendo en cuenta que la 4a acepción de la RAE "sentimental, generoso y soñador" va con él.
    No hay nada que temer en eso.

    Veo al amante orar sobre la pelvis de la amada, mecido lentamente en su vientre...ahí se ha quedado mi mirada...

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  4. Rat.
    Veo que la visión del autor es diferente a la nuestra.

    También me he quedado ahí mirando.

    Besos

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  5. Vaya, Rat, gracias por aportarme otras definiciones aceptadas por la RAE. Temí una parte parcial de su significado, jaj.

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  6. El anterior anónimo era yo, se me fue el dedo.

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  7. Aquí, no necesariamente la mirada del autor tiene que ser diferente a la vuestra.

    Pero me parece magnífico -Rat, Aquí- que os hayáis colgado de la última mirada, la que se representa con un gesto más cálido y más directo entre los cuerpos.

    Gracias por seguir.

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