domingo, 7 de enero de 2024
Ejercicios de instinto (Silvestre)
viernes, 5 de enero de 2024
Ejercicios de instinto (Odiseico)
miércoles, 3 de enero de 2024
Ejercicios de instinto (Imperativos)
domingo, 31 de diciembre de 2023
Shane MacGowan, farewell. Y hasta nunca, 2023
"Conocí a mi amor junto a la pared de la fábrica de gas / Soñé un sueño en el viejo canal / Besé a mi chica contra la pared de la fábrica / Ciudad vieja sucia, ciudad vieja sucia..."
Shane Mac Gowan, de Dirty Old Town.
A algunos personalmente 2023 nos enseñó los dientes más feroces, pero en lugar de poner rostro enjuto de nobles y clérigos de la Contrarreforma y posteriores tiempos (recuerdo la imagen de los aristócratas españoles en aquella cena con nobles italianos de la película Casanova de Fellini) sonreímos y el guiño despistó a la atacante. Pero cuántos, cercanos y lejanos, y 2023 no es culpable más que de levantar acta, no resistieron los embates de la crueldad definitiva. Que gran parte de responsabilidad en el infortunio humano se lo llevan las guerras, las plagas y la hambruna es algo que sería injusto olvidar cada día por nuestra parte. Incluso personajes célebres de esos que nos entretienen y amenizan a lo largo de años se despidieron. Por supuesto, eso ya lo cuenta la prensa típica y tópica. Por mi parte, y como el óbito de cierto personaje que traigo a colación ha sido reciente, vale recordar al poeta y compositor Shane MacGowan, el alma de The Pogues. Propongo escuchar algunas de sus composiciones.
Nota. Por cierto, sugiero que quien pueda ver Crock of Gold: Bebiendo con Shane MacGowan, un filme documental musical dirigido por Julien Temple y producido por Jhonny Deep no se lo pierda. Fastuoso largometraje. Salen Jhonny Deep, Bono, Nick Cave, Gerry Adams, Victoria Mary Clarke.
sábado, 30 de diciembre de 2023
Ante 2024: Que otros ladren, hay que seguir cabalgando
Dedicado a los que cabalgan mientras otros no saben más que ladrar. Poema Ladrador, de Johan Wolfgang von Goethe:
jueves, 28 de diciembre de 2023
La cinta de Moebius
Siempre ha estado ahí en la geometría, también en la humana, si se puede decir así, aunque muchos no la recuerden o no la reconozcan.
En aquel mosaico romano de Sentinum el atributo del dios de la Eternidad venía avalado por una representación geométrica muy ilustrativa. Le acompañan la Madre Tierra divinizada como Tellus, las Cuatro Estaciones y el Zodíaco. Los humanos han necesitado siempre categorizar y nombrar los procesos y elementos naturales. La civilación romana no se iba a quedar atrás.
Más allá de la representación de los mundos físicos externos, ¿no sigue habiendo una cinta de Moebius de comportamientos humanos que siguen deviniendo constantes desde el principio de los tiempos, conformados a través de civilizaciones y culturas diferentes pero análogas, se doble como se doble y se gire como se gire?
Esa cinta que dibuja y hace rodar sin fin las apetencias humanas, puede alterar aspectos y rostros, pero mantiene el plano de unas mismas constantes. El poder, la avaricia, la humillación y el sojuzgamiento del prójimo, por ejemplo, tienen la compañía de lo que se suscita a la contra: la resistencia, el ansia de liberarse de los esclavos, la lucha contra viento y marea, el temple de los perdedores.
Hoy, en Occidente y como modelo mundial, la sociedad de consumo hace creer que no hay tal cinta de Moebius en la Humanidad. Que esa cinta se ha cortado, pero ¿se puede ignorar que cortes por donde cortes la cinta humana, como la geométrica, sigue reproduciendo y manteniendo el mismo plano que conocemos a lo largo de la historia?
Banda de Moebius en el mosaico de Sentinum, en la Gliptoteca de Munich
martes, 26 de diciembre de 2023
Postal que habla por sí misma
Postal que recibo de Max:
Pulso y contraste entre la belleza aliada con la potencia de las personas para arrostrar las dificultades de su supervivencia. Huida de la miseria para afrontar lo incierto. Capacidad sin límites de superación. Hoy les toca a unos, que son muchos y en todas partes. Mañana puede tocar a cualquiera. Mis mejores votos, no obstante, para ellos, para millones de ellos. Los arriesgados, los desesperanzados, los expulsados, los del infortunio, los que están al otro lado de tu cómodo y caliente sillón, compañero. No sufras en vano, que tú, en realidad, no sufres de verdad, como esta auténtica verdad que depara una suerte ingrata e injusta para los condenados de la Tierra. Nos vemos a mi vuelta oceánica.
NB. Fotografía de humanos atravesando el río Darién con dirección a Panamá, que me envía Max. Autor: Iván Valencia/ AP Photo
lunes, 25 de diciembre de 2023
Lectura de la vida según Jorge Manrique
sábado, 23 de diciembre de 2023
Las manos ¿gesticulan, hablan o se quejan?
Llega Max, impetuoso, sin ocultar su regocijo morboso. Me muestra dos fotografías con mujeres.
Mira, dice. Haciendo tiempo, y resguardándome de la baja temperatura, he entrado en una iglesia católica. De pronto una estatua barroca me ha traído a la memoria una imagen reciente en Gaza. La estatua pertenece a un conjunto escultórico que representa una escena mitológica de un dios que se metió a redentor. La imagen muy reciente de dos mujeres palestinas se inscribe en la pura y cruda realidad de algo muy parecido al exterminio. No se sabe si el mito tradicional redimió alguna vez algo, y no veo tampoco redención sino más bien condena en el sufrimiento de las gazatíes.
Me he quedado absorto ante ambas imágenes primero y con las palabras de mi amigo a continuación. Max ha notado cierta convulsión en mí. En las dos se refleja un tipo de dolor análogo, ¿no?, le digo. Sin duda, responde, y además creo que ambas lloran la pérdida de un hijo o de un ser próximo, o ve a saber de cuántos. Sigo intrigado con la perspicacia de mi amigo. Pero ¿esas manos tan expresivas que se agitan con aspaviento? Cuando Max se siente tocado por sus particulares asociaciones de ideas le brillan los ojos. Las manos cuando gesticulan son lenguaje abierto. En ocasiones silente, otras veces complementario del grito clamoroso y estridente. El lenguaje de unas manos puede indicar todo. ¿Por qué las alzan al cielo?, pregunto ingenuo. ¿Solo como veredicto de sus creencias? Max continua con el resplandor en su mirada. No sé, acaso no únicamente por eso. Más bien porque es el gesto de la impotencia, del estallido contra la ignominia, de exigir a la indefensión de la nada la solución imposible.
Max me conmueve cuando proyecta sus tesis al vuelo. Ciertamente, le digo, al comparar una y otra imagen me parece como si el tiempo histórico siguiera latente. Como si nada hubiera cambiado. Ni en vestimentas, ni en quejidos, ni en violencias, ni en sufrimientos. En ese marco histórico ni lo formal parece haber variado, me interrumpe. Pero el mal y la desdicha persisten. Son también patrimonio de la humanidad, clama mordaz.
jueves, 21 de diciembre de 2023
Cuando ruge la fiera
Cuidado, chico, me ha parecido oír un rugido. ¿Qué es un rugido? La voz del rey de la selva. ¿Como tú cuando te enfadas? Mucho más poderoso, el mío no puede nada, además nunca he sido el rey de la selva y creo que el león tampoco, aunque yo a veces te parezca selvático. Mi rugido, como el de muchos mayores, es solo un desahogo. ¿Qué es un desahogo? Lo que tú haces cuando lloras, por ejemplo. Pero tú no lloras, abuelo. Yo lloro lo mío pero casi siempre por dentro. Mi profe ruge lo suyo. ¿Y eso? Porque no paramos de meter bulla en clase. Pero no os ha devorado todavía a nadie, ¿no? Bueno, a mí casi. ¿Qué hiciste? Le imité cuando nos estaba echando una bronca. Y toda la clase se puso a hacer que rugía. Eso sienta fatal y más a un maestro. Seguro que ya venía de casa agitando sus melenas de impotencia. ¿Por qué? No sé, era un decir, en ocasiones la gente se levanta con mal pie. Entonces, ¿tú te levantas algunos días con mal pie? Algunos días con los dos, chaval. Pero luego te veo y se me pasa. Si yo te rujo, abuelo, ¿te enfadarías? Depende de cómo te saliera rugir y si habías tenido motivo para ponerte colérico. ¿Qué es ponerse colérico? Pues eso, furioso, gritando con las tripas más que con la boca. Yo creía que se gritaba solo con la boca. No creas, las tripas rugen muchas veces y no siempre por hambre. Yo no quiero rugir ni con las tripas ni con la garganta, abuelo. Pues entonces no dejes que te impresione nadie con su griterío. Mucha gente usa las palabras no tanto para entenderse como para estar por encima e intimidar. ¿Y sabes como les llamo yo a esos? No, ¿qué? Energúmenos. ¿Ener...qué?
martes, 19 de diciembre de 2023
El pensativo
Te has quedado muy pensativo, chaval. ¿No contestas? Es que sigo pensando. ¿Pensando? ¿Qué tienes tú que pensar? Pues cosas. Como tú, como todo el mundo. Pero cosas sin importancia, ¿no? Para mí todo lo que pienso es importante. Tienes razón, rectifico. Cada uno a su edad tiene sus motivos de abstraerse y reflexionar. Otra cosa es que no sea sobre temas graves. ¿Que son temas graves? Pues lo que es difícil o costoso o tiene tanta entidad que nos exige concentrarnos para intentar resolverlo. Pues entonces también lo que pienso es grave. ¿Como qué? Las canicas que me quitó ayer el chico con el que jugué en el parque. Vaya, sí que es un problema, pero se puede solucionar. Volvemos hoy y se las reclamamos. ¿Solo es eso lo que te tiene ido? No, hay más. ¿Como qué? Tengo que hacer un trabajo de clase y no he empezado. Bueno, es fácil. Te dices: dejo de estar en las musarañas y me pongo. ¿Solo es eso? No, hay más. Pues sí que estamos buenos. A ver. Una niña de mi clase se pone muy pesada conmigo. ¿Qué te hace? Se me pega todo el rato. Quiere copiarme en el pupitre. Si voy a correr por el patio va detrás y corre más que yo. Si hablamos en la panda de una película de dibujos ella me quita la palabra para seguir contándola a su manera. Y así todo el rato. Vaya, muchacho, sí que es un problema, pero también podrá resolverse, ¿no? ¿Cómo? Trata tú de imponerte, de buenas maneras, por supuesto. Pero es que a mí no me gusta imponerme. No me gusta quedar por encima de nadie. Hablar puedo hablar todo lo que quieran, pero ni yo tengo más razón ni otros por qué tenerla. Me parece justo, y correcto. Ya verás cómo esa actitud tuya esa niña la capta y se comporta de otra forma. ¿Tú crees? Huy, he visto a tanta gente cambiar a lo largo de la vida. Pero es que esa niña me resulta muy molesta, me acabará dejando de lado. Pues te lo pone fácil. Hazte el despistado, como si no te afectase. En el fondo creo que esa niña no sabe vivir sin ti. Pues yo quisiera vivir sin ella. Vaya, hombre, esto parece un tema de mayores. Más te vale ir tomando nota ahora. ¿Por qué? Por nada, por nada.
domingo, 17 de diciembre de 2023
Mirar atrás
viernes, 15 de diciembre de 2023
Salir a la vida
Me deslumbro, se queja el chico. Ponte la mano de visera, dice el viejo. ¿Por qué salimos si fuera hace más calor? No íbamos a quedarnos dentro todo el día. Pero a mí me gustaba correr ahí dentro, me podía esconder detrás de las columnas. Ya volveremos en otra ocasión. ¿A ti, abuelo, te gusta más estar dentro o fuera de los sitios? Hay un tiempo y una apetencia para cada caso. Unas veces entro y otras salgo, pero lo importante es que uno esté a gusto en ambos lugares. Yo estoy a gusto donde tú me lleves. Pero yo no voy a estar siempre y uno tiene que aprender a moverse por cualquier parte y en cualquier sentido. ¿Aunque nadie me lleve? Aunque nadie te lleve ni te diga por dónde debes ir, porque de estos hay muchos en la vida que pretenderán que camines por donde ellos quisieran. Yo solo andaré por donde me apetezca. Buena propuesta, niño, pero mirando con claridad el suelo y también el horizonte. ¿Por qué? Para no tropezar, pero incluso si tropiezas al menos que no te caigas y endereces tu marcha. ¿Por qué hay gente que dice que andes por donde ellos quieren, abuelo? Ay, supongo que por que no pueden soportar que cada persona se mueva por sí misma. Porque quisieran que todos se comportaran como ellos y sus ideas. Porque les dan miedo los demás. Pero yo no quiero dar miedo a nadie. Ni tienes por qué, jovencito. Mira, una cosa es que te encuentres personas que te den ideas o te sugieran, que te transmitan sus experiencias, que muchas veces son como historias, y que de ellos se puede uno aprovechar para aprender a vivir. Pero otra cosa es que haya individuos que hacen lo posible porque todos nos comportemos como ellos. ¿Como si fuésemos robots? Más o menos. Y lo peor es que encima te dicen que si no les haces caso te va a ir mal. Yo quiero ir por mi cuenta. Y me parece bien, pero uno tiene que ir aprendiendo a ir por su cuenta reduciendo las posibilidades de error. ¿Qué es error? Pues que de repente te das cuenta de que no has elegido bien algo y de momento te sientes perdido. Aunque te diré algo: de las equivocaciones también se aprende. Yo no me voy a equivocar, abuelo. Huy, no jures eso. No conozco a nadie que no haya metido la pata no solo una vez sino un montón de veces. Me deslumbro con el sol, abuelo. ¿Ves? Ya has cometido un error por no haberte puesto la mano.
miércoles, 13 de diciembre de 2023
Veo veo, ¿qué vemos?
Sácame guapo, cineasta, le dice el viejo. Si no te mueves mucho, te saco. ¿Es que me ves que esté para mucho movimiento, muchacho? Yo te veo bien. Andas deprisa, me enseñas la ciudad, me presentas a tus amigos. ¿No te importa que nos paremos a veces a hablar con mis amigos? No. ¿Aunque hablemos de cosas que no entiendes? No. ¿Aunque les veas más mayores incluso que yo? No. Es que me gusta saber qué aún tienes amigos, y algunos son muy divertidos. Anda, ¿por qué no iba a tenerlos a mi edad? Claro, es que para mí eres muy joven. ¿Porque juego contigo? No solo por eso, también porque me cuentas historias. Es muy propio de mis años contarlas. Cuando te ves con amigos también os contáis, pero no os sigo. Si te cansa, te prometo no pararme con ellos. No, no me importa, pero eso sí, no te líes mucho rato cuando nos los encontremos. Yo procuro, chico, pero si son ellos los que gustan de pararse no les puedo dejar con la palabra en la boca. Además también te hablan a ti. Ya, pero no sé qué decirles. Eso no es problema, ya me encargo yo de que salgas del paso. ¿Qué es salir del paso? Pues que no te sientas arrinconado, sin saber qué contar cuando te preguntan. No te muevas, quieto, ahora te tengo a toda pantalla. Pero no me retrates mucho, mejor el paisaje, los árboles que hay detrás, o aquella fachada. Me gustaría sacar todo, abuelo. Todo a la vez es difícil, vete poco a poco, y no confíes todo a la cámara. Pero la cámara es la que saca las fotos. Las saca si tu ojo antes sabe sacarlas. ¿Cómo es eso? Mira, primero fíjate en lo que hay. Observa y elige lo que pretendes reflejar. Luego dite a ti mismo: veo veo. ¿Como en el juego? Por ejemplo. Mirar y decidir qué quieres fotografiar tiene mucho de juego. Te voy a sacar más guapo todavía. Ay, chaval, ¿no te he dicho que mejor tomes aquella calle o aquel grupo de niños dándole al balón? Coge la cámara, abuelo. Me voy con ellos.
lunes, 11 de diciembre de 2023
El artista fantasioso entregado
sábado, 9 de diciembre de 2023
Los caballos de piedra
Había en el museo dos cabezas de caballo de piedra. Una antigua y otra moderna. La del griego era la fotogénica imagen de un caballo vivo. La del escultor español parecía más primitiva, aun siendo más reciente. La nueva bufaba. La ancestral relinchaba.
Cuál te gusta más, pregunta el viejo al niño (esa manía de examinar a los chicos que tienen los mayores) Y el chaval: esta. Señala la clásica entre las clásicas, la del estilo que serviría de modelo al arte en siglos posteriores. En ese momento al viejo le da pena que deje de lado la escultura del autor más moderno, pero él lo había querido al hacer la pregunta.
De niño, dice el hombre, si me hubieran interrogado de análogo modo, seguramente habría opinado como tú. Recibe una sonrisa cómplice del acompañante.
¿Por qué ambas esculturas siendo de caballos, pregunta el niño, son a la vez tan distintas? Ocurrencias de escultores, le responden. Lo cual era en parte verdad y en parte incorrección. O si se quiere, imprecisión.
El otro no se conforma con la respuesta, que le parece una evasiva. Si el caballo no ha cambiado ni para los antiguos ni para los actuales, ¿por qué no se han dejado de ocurrencias y uno de los artistas no ha visto al caballo tal cual es? Visiones diferentes, intenta el abuelo zanjar el tema. Un caballo no va a dejar de ser caballo por el hecho de que dos artistas lo vean de distinta forma. Ya te darás cuenta más adelante de que lo que llaman realista no es siempre lo único real.
¿Quieres decir que aunque miren y vean lo mismo cada artista puede interpretarlo como le da la gana? Más o menos, dice el viejo, sin ocultar satisfacción por la pregunta deductiva.
El niño intercambia miradas con una y otra cabeza de piedra del animal. Pues yo también veo dos caballos y la única diferencia es que uno se encabrita y el otro parece estar reposando, exclama. Eso me gusta, se entusiasma el hombre, no vas por mal camino al descubrir el capricho del arte.
jueves, 7 de diciembre de 2023
El menú del rebelde
Come, chaval. Ya como, pero no me entra todo. No estás comiendo, estás jugando. Es que los granos de arroz se me escapan. Ayúdate. Ya me ayudo, pero no paran. Pues yo los veo quietos. Yo veo que no paran; y si no paran ¿cómo los cojo con el tenedor? Es que los estás cogiendo de dos en dos. Mentira, de tres en tres. ¿Ves? Encima los cuentas. Me gusta contar los granos. ¿Y ahora me vas a decir también el número de ellos que hay en el plato? No, no, porque no están quietos. Utiliza el pan y haz montoncitos porque si no nos vamos a eternizar. ¿Qué es eternizar? Una palabra que no es lo que parece. ¿Yo me estoy eternizando? Yo diría que te estás aburriendo, y de paso nos aburres a los demás. Es que se me caen del tenedor. Deben ser unos granos rebeldes los que te han puesto a ti; a mí no se me han caído. ¿Qué es ser rebelde? Ir a la contra. Si tú comes, abuelo, y yo no como, ¿quién es el que va a la contra de quién? Ahí me has pillado; me lo voy a pensar. ¿Tú eres rebelde, abuelo? Lo fui. ¿Ahora no? También, pero no lo digas por ahí; a algunos no les gusta saberlo. ¿Los rebeldes se aburren menos cuando comen arroz? Los rebeldes de mi edad se aburren a veces hasta de los rebeldes. ¿Pero los rebeldes de mis años no se aburren? No sería bueno que lo hicieran; o mejor dicho, no serían niños. Yo voy a ser siempre rebelde. No te conviene pregonarlo. Además no consiste en ir diciéndolo. Voy a ser rebelde, voy a ser rebelde. De acuerdo, pero cómete antes el arroz, porque un rebelde sin comer arroz es un rebelde de mentira. (El niño se empeña en la tarea del arroz; se mete varias tandas en la boca) Mira, mira cómo no soy un mentiroso. Eres todo un perfecto rebelde, sí.
martes, 5 de diciembre de 2023
Carrera sin fin
sábado, 2 de diciembre de 2023
Metrópolis, de George Grosz
Ciudad o campo de batalla. Angulaciones. Amontonamiento. Abigarramiento. Planos verticales y horizontales que se cruzan. Secantes. Tangentes. Vértice que tanto converge como separa. La ciudad como una llamarada que no cesa. Intensidad sanguina en que hasta las luces y las sombras son rojas. La ciudad como una extensa trinchera de agitación y tráfico. De carreras desbocadas ascendiendo hacia el beneficio monetario o despeñándose por el abismo de la miseria. El rojo quema, el rojo persigue, el rojo crea fachadas y pavimentos y vehículos y cuerpos. El cielo es rojo. El aire es rojo. La mirada es roja. La sangre es lava. Rojo sortilegio el de la luna. La guerra continúa lejos de Berlín pero la urbe feliz y confiada no puede detenerse. La urbe pujante y excitante es el paradigma del triunfo del mito y del poder del oprobio. La sangría riega, mientras tanto, campos y poblaciones a un lado y otro de las fronteras, pero sus efectos visibles no llegarán hasta el final de la contienda. Será después cuando el pintor dibuje el excremento social de esta. Los mutilados, las viudas que se prostituyen, los rentistas, los mendigos, los oficiales cargados de medallas, los puteros, los beodos, los bandidos callejeros, los huérfanos harapientos, las queridas de los orondos funcionarios o comerciantes, los paniaguados del estraperlo que se hacen ricos con las guerras, los clérigos que bendicen un mundo desastroso en nombre de otra vida inexistente fuera de esta, los desesperados, los famélicos, los parados laborales, los obreros que no saben si van o vuelven. La ciudad como tablero de ajedrez cuyas fichas se desplazan transgrediendo las propias leyes del juego. Transversalidad de las vidas. Una farola suple al ojo del dios. Y arrastra al espectador, al que no deja permanecer impasible. A imitación de un dios padre la altiva farola también separa a los elegidos de los condenados. A muchos de estos incluso los ha arrojado ya a las tinieblas. Émula de la balanza de la justicia humana, es decir, destinada a ser injusta, se pretende modélica, capaz de distinguir pretenciosa el bien del mal. La ciudad de la convivencia echa un pulso con la ciudad de la confrontación. Centro versus barriadas. Satisfacciones contra frustaciones. Clases contra clases. Vorágine de una fauna humana de rostros severos y dominantes, donde el macho impera. Todos comparten el mismo efecto: la locura.
Nota. El cuadro Metrópolis se encuentra expuesto en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Óleo realizado por George Grosz entre 1916-1917.
Otra entrada sobre Grosz:
https://laantorchadekraus.blogspot.com/2009/02/georges-grosz-entre-la-ciudad-si-y-la.html
viernes, 1 de diciembre de 2023
Grosz, un pensamiento veloz
No sé por qué hoy me acordé de aquel libro que me llegó desde allende el Rhein. Lo rescaté de un estante, ejercicio de riesgo para mi integridad moral. ¿Se traducía como A contrapelo? George Grosz era directo, incisivo, irónico y sarcástico. Tenía todas las habilidades y propiedades para representar tipos de una sociedad decadente, sumamente herida, con individuos destrozados y con individuos enriquecidos vilmente, que se creía en auge. De no haberse marchado mucho antes de que el monstruo llegara al poder los del pensamiento único le habrían dado la solución final.
Mi entrañable remitente acertó al enviarme el libro con una recopilación de dibujos del berlinés. Las sociedades enfermas solo pueden ser agudamente analizadas con un plumín o un lápiz. Hay quien lo intenta con su escritura. Pero aquellos trazos tan acertados de Grosz hablaban más que las palabras y que los silencios. Mi remitente lo sabía y procuraba por mí. Grosz sigue haciéndome reflexionar sobre la condición humana. Y me obliga a entrar en choque con la extendida estupidez social aquí y ahora.
martes, 28 de noviembre de 2023
A., la actriz de filmes de serie B
Ella era actriz de películas de serie B. Su padre un habilidoso director de filmes del mismo espacio de cine comercial. Verle dirigir a él, nervioso y escurridizo, desasosegaba. Por el contrario, la actriz permanecía entre escena y escena reconcentrada y aparentemente tranquila. Aunque observándola con cierto detalle no estaba tan claro que fuera así. Mañana y pasado no tengo rodaje, se dirigió A. de pronto a mí. ¿Me acompañaría a visitar la ciudad?
Ante una persona inquisitiva y deseosa de conocer de cerca los parajes de una ciudad vieja nunca sé negarme. Ella, tan joven y curiosa, me proporcionaba la ocasión de conectar con una generación con la que pocos puentes tendía habitualmente.
Me relajo visitando sin prisa cualquier rincón, dijo para convencerme. ¿No le importa llevarme hasta...? Y, si le parece, de camino podríamos asomarnos al mirador de...Una vez estuve de niña y aquella vista de la ciudad desde lo alto se me quedó registrada. Fue un impacto. Quisiera ver si ahora tengo la misma percepción. Ah, y tal vez al bajar estaría bien recorrer las tiendas que bordean el río. Tan herederos de aquellos tiempos son los comercios de ahora como los suntuosos edificios que todo el mundo visita, ¿no le parece? Podremos reponer fuerzas en una trattoria que me han recomendado por esa zona.
Le dije que sí a cada propuesta y aún maticé: no voy a echar mano de ninguna guía ni plano, conozco sobradamente la urbe. Así me pongo a prueba una vez más. Por lo tanto usted, joven, sugiera preferencias y yo me convertiré en el compañero accidental del recorrido. Algo así como un paseante homologado, ¿verdad?, dijo A. Siempre he sido más bien un paseante amateur, dado a improvisar recorridos, le respondí, y gracias a personas como usted me mantengo en un animado grado de correspondencia con los vericuetos de esta ciudad. De tal modo que tras décadas de recorrer calles y espacios abiertos y cerrados aún sigo admirándome de innumerables detalles que anteriormente me habían pasado desapercibidos.
Entonces, si le parece fijemos una hora de partida. Solo le pido un favor, amigo mío. Lléveme a conocer lugares, pero no me hable en absoluto sobre ellos. No sea mi cicerone. ¿Cómo?, salté perplejo. ¿Desea pasear y descubrir los nobles edificios o los parterres de jardines o la suntuosidad de sus iglesias sin una explicación mínimamente invasiva de su historia?
A la actriz A. no pareció sorprenderle mi cuestionamiento. Por supuesto, afirmó. Quiero ver y saber qué me dice lo que veo. No quiero estar mediatizada por relatos de épocas ni sucesión de secuencias de estilos artísticos ni si fueron propiedad de los condes de tal o de la princesa de cual. Bien, es un punto de vista muy aceptable y original, insistí. Pero al menos querrá saber si...Amigo mío, permítame decirle que me conformo con conocer cómo le habla también a usted todo ese paisaje urbano por el que paseemos. Eso sí que me interesa. Sus percepciones, sus impresiones. Aunque ya haya visto usted varias veces un rincón de esta ciudad haga como que es nuevo.
Yo me sentí descolocado. Al menos es imprescindible una referencia que...¿Referencia, amigo mío? Los argumentos los dejo para los filmes en los que actúo. Los supuestos personajes del pasado son tan de ficción como los de mis peliculas. En esta propuesta y en su compañía solo quiero acceder a los sentidos y volar con la imaginación. Pero sin algunos pormenores históricos que sitúen una acción, como en las películas, ¿cómo puede usted imaginar?, volví a la carga. Eso déjelo de mi cuenta. Es un método interior muy mío. Pero yo, farfullé impetuoso, yo no soy precisamente un joven que aporte dinámica a su especial mirada y al vuelo de la fantasía. Y no sé hasta qué punto preservo un don de intuición para satisfacerla. A. fue benévola. Tanto mejor. Siempre he preferido a los hombres de edad, incluso muy mayores, para acceder al apasionante conocimiento de las emociones y al atractivo significado de los sueños. ¿Por el saber que aportan con su experiencia?, dije con la indiscreta picardía de quien canta un jaque. Ella me envió una mirada traviesa. No elijo tanto sus recuerdos como los hábiles efectos de un saber hacer, clavó su mate.
Confuso me despedí de ella a la puerta de su hotel. Me dirigí a paso lento hacia mi apartamento. Al menos no tengo que preparar ruta alguna, pensé. Creo que en el fondo tampoco le importa a ella si nos extraviamos. Cualquier recorrido enseña, porque la dirección es siempre única. Da igual si avanzamos o retrocedemos, la ciudad siempre engulle pero nos concede remitirnos al origen. ¿O la importancia reside en las compañías que el azar aún pone, a pesar de la edad, en el camino de uno?
domingo, 26 de noviembre de 2023
Las apreturas de lo sicodélico
viernes, 24 de noviembre de 2023
Gulliver viaja de nuevo a Liliput
Casi no quepo en esta casa, qué divertido. O tú has crecido mucho, chico, o ha encogido el edificio. Es como una casa a mi medida. Tienes algo de Gulliver. ¿Quién es Gulliver? Un viajero fue. Visitó muchos lugares imaginarios del mundo y en uno de ellos, llamado Liliput, todos sus habitantes y edificios eran infinitamente más pequeños que su estatura. Hala, ¿y no cabía él? Más bien, no. Le hacían encajar de mala manera. O bien se veían obligados a ampliar para él algunas superficies. O confeccionar entre muchos la ropa a su medida.
Soy Gulliver. Soy Gulliver. No corras en crecer que aún te queda mucho mundo por descubrir. Y nunca se sabe si no va a quedar uno en liliputiense. Abuelo, ¿está lleno el mundo de casas y ciudades? Casi lleno. En algunas partes más que en otras. ¿Y todas son iguales? En absoluto, muchas ni siquiera se parecen. Solo coinciden en las intenciones que tienen los habitantes de cada lugar. ¿Buenas o malas intenciones? En principio buenas, pero no siempre aciertan. Hay casas para vivir, mercados para comprar, edificios para administrar, escuelas para aprender, cuarteles para los hombres armados y templos para los que creen en seres imaginarios más gigantes que ellos. Pues entonces son iguales, abuelo. En lo que pretenden, sí. En las formas que tienen los edificios todo es muy variado y te asombrarías de lo fantasiosos que son muchos de ellos.
Oye, pero esta casa es mucho más vieja que en la que yo vivo, ¿verdad? Es que es de hace siglos. ¿Y eran tan pequeños los hombres entonces? El abuelo ríe. Algo más, pero no tanto. ¿Los niños, también? Eran hijos de su tiempo. ¿Yo también soy hijo de mi tiempo? Por supuesto, y agradécelo. ¿Por qué? Porque hoy se dispone de más medios para vivir mejor, aunque muchos no lo admitan. Pues a mí me hubiera gustado vivir en un castillo como este. Eran muy fríos, chaval. Y estaban levantados para las guerras. ¿Qué son las guerras? El abuelo se acaricia la barba, como si con tal gesto activase la búsqueda de una respuesta apropiada. Las guerras son...Mira, niño, agotas.
martes, 21 de noviembre de 2023
Las vueltas del tiovivo
No para. Esto no para. ¿El tiovivo? Ya parará. Pero yo no quiero que pare. Pues dale cuerda. Que le dé ¿qué? Que hagas como los niños que se montan en él, que no quieren apearse. ¿Y no se marean? A veces alguno se marea, pero ¿sabes por qué? ¿Por qué, abuelo? Porque ve y siente cada vuelta como si fuera la misma. ¿Y no lo es? Dímelo tú. Yo en cada vuelta veo el mundo de otra forma. A cada giro las personas que esperan a los niños se han movido. ¿Solo eso? No solo eso, sino que siento el gusanillo que se agita en mi tripa cada vez más acelerado. Y también nervios. Eso se llama emoción, chaval. Pues me gusta esa clase de emoción. ¿Y si te dijera que la vida es un tiovivo, peque? ¿De verdad? Me lo dices dentro de unos años y si estoy equivocado corrijo. Abuelo, ¿quién hace funcionar el tiovivo? Todos los que suben a él. Eso sí que es bueno, ¿cómo es posible? Por inercia, porque tienen el impulso de seguir viviendo y ponen de su parte la energía suficiente como para que no puedan parar. ¿Y si alguno se para y se baja? Hum, sería un problema, no le volveríamos a ver más. ¿Algo así como morirse? Algo así, ¿cómo lo sabes? No lo sé, pero algunos mayores hablan de ello. ¿Sabes que es divertido el tiovivo? Sin duda, pero hace muchos años que no me subo a ninguno. Pero al menos vives, abuelo. Eso sí, y no tengo intención de apearme. Yo seguiré dando cuerda para que no lo hagas. Te lo agradezco, y si solo dependiera de ti yo estaría eternamente. Inténtalo. Lo procuro, pero a veces el movimiento se demora y el paisaje se muestra borroso, y no sé si será como morirse un poco.
El muchacho ya no escucha al viejo. Está en su vorágine. Donde la velocidad y las ganas de vivir no se miden. Donde el movimiento se explica por sí mismo sin metáforas ni alegorías.
lunes, 20 de noviembre de 2023
La destrucción cotidiana
sábado, 18 de noviembre de 2023
El tañido de las campanas
jueves, 16 de noviembre de 2023
Soy el viento
Mira, soy el viento. ¿El viento que deja atrás al viento? ¿Y no te da pena? ¿Por qué me va a dar pena si he nacido del viento? Ah, es verdad, eres como los vilanos. ¿Qué son los vilanos? Pues eso, niños pequeños que algunas plantas sueltan para que floten por el aire y reposen donde se les antoje. ¿Como yo, entonces? Claro, tú también eres un vilano que desafía al viento. Porque ya no te dejas solo llevar por él sino que le tomas la delantera. ¿Crees, abuelo, que al viento no le molestará? El viento está curado de espanto, sonríe el viejo. Mira que lleva toda la vida haciendo y deshaciendo y no le preocupamos lo más mínimo los humanos.
¿Desde cuándo existe el viento? Desde antes que los humanos de ahora y los de antes existieran. Entonces el viento debe ser muy antiguo, ¿verdad? Pues imagina, porque los paisajes que vemos actualmente no fueron antes así y parte de la culpa de que cambiaran se la lleva el viento. ¿Por qué culpa?, se irrita levemente el chico. Es verdad, no es culpa, es simplemente el objetivo que tiene el viento. Cambiar cuanto pilla a su paso. Modificar lo de aquí y resucitar lo de allá. Acaba a veces con unos paisajes y abre otros nuevos. Pero ya te digo que no es el único que lo cambia todo.
¿Quién más ha cambiado lo que vemos? Los movimientos que hay dentro de la tierra, por ejemplo, o los humanos mismos, pero ese es un tema más complicado de explicar. ¿Quieres decir que yo también cambiaré? No lo dudes, y como el efecto del viento, o más que del viento. Una y mil veces. ¿Eso es bueno o es malo, abuelo? Mira, esa es la condición necesaria del vivir. Unas veces flotando y otras con los pies en el suelo.
Me ha gustado eso de ser hijo del viento, abuelo. El niño se lanza a la carrera. El viento se aparta, porque le arrastra la vorágine de la criatura.
martes, 14 de noviembre de 2023
La sombra errante
¿Por qué es tan grande mi sombra, abuelo? No es tu sombra ni la mía, debe ser una interferencia. ¿Una interferencia? Sí, una sombra errante que no sabía donde parar y se te ha plantado delante. O que te ha cogido cariño.
¿Hay sombras errantes? Las hay. Sombras que han perdido a sus portadores y que vagabundean por el mundo. ¿Y no sabemos de quién puede ser? De los vagabundos nunca se sabe ni origen ni destino. Voy a hablar con ella, abuelo. Inténtalo.
Sombra gigante, ¿de dónde vienes? ¿A quién perteneciste? ¿Por qué te pones delante? La sombra que, como todas las sombras, son de poco hablar por efecto de su timidez, permaneció callada. Pero el niño era tenaz. Si no me dices nada me iré a otra parte de la calle donde no hay sitio para las sombras y te quedarás más huérfana todavía.
A la intrusa le llegó a su alma de sombra la amenaza cándida del niño. Te contaré lo que no he contado a nadie. Una vez me desprendí de una persona que no quería tener sombra porque decía que no existen sombras buenas sino que todas son perjudiciales. El niño puso boca de caimán. A mí nunca me ha parecido así, replicó el chaval. Yo siempre he visto que la sombra siempre me protegía. La sombra se creyó en la obligación de ser didáctica. Es que esa es la misión de una sombra. Pero hay gente desconfiada y celosa de otras personas, tanto que hasta recelan de las sombras ajenas.
Oye, sombra. Tu tamaño es tan distinto del mío que no podrás acompañarme a cualquier parte, dijo él. Yo puedo entrar por muchos sitios pequeños y no sé si tú cabrías. Así es, dijo compungida la sombra. Un hombre debe estar preparado para que la sombra ajena desaparezca y permanezca fiel solo la suya. Yo estoy aquí y en este momento porque te he visto jugar y me has parecido tan divertido que me has dado envidia. Pero tu vuelo es diferente al mío. Bastante he tenido con que me hayas aceptado un rato.
En cuanto el niño empezó a corretear la sombra, no sabiendo seguir los movimientos del chico, hizo un quiebro y se ausentó.
lunes, 13 de noviembre de 2023
¿Qué va a ser lo siguiente?
No hace mucho fue portada de The Guardian. Una larga sombra de un casi olvidado ave rapaz sobrevolando la España constitucional. ¿Solo una ingeniosa portada? ¿O un aviso de quienes conocen la trayectoria histórica de la derecha española? Ojalá no sea una premonición. Pero, tras el vocerío y las amenazas de los energúmenos, ¿qué va a ser lo siguiente? ¿Conspirar? ¿Hacer la vida imposible a los ciudadanos? ¿Utilizar las instituciones que controlan para enfrentarse con el Estado?
Por los hechos de quienes se sienten protegidos por los rapaces los conoceréis en los próximos tiempos.
viernes, 10 de noviembre de 2023
De lo lejos (Un canto de Ugarit)
jueves, 9 de noviembre de 2023
¿Volverán banderas victoriosas?
"Volverán banderas victoriosas
al paso alegre de la paz"
De un himno viejo.
Recuerdo aquel escudo gigantesco de las escaleras del Palacio de Santa Cruz de Valladolid, cuando subías todos los dias a la biblioteca. Por supuesto, era ignorado por el alumnado, pero la cerámica de Talavera lo había puesto allí como signo de imposición de una dictadura indigna sobre la inteligencia, la investigación y el conocimiento, su institución representativa denominada Universidad y, en definitiva, sobre y contra la libertad. Asi, cuarenta años. Después, en la nueva etapa democrática, que algunos quieren enterrar o descafeinar, fue tapado. Pero debajo permanece. ¿Será un signo de la historia? ¿Será una premonición de lo que está por llegar si no se impone la cordura de todo el mundo? ¿Volverán a descubrir el omnímodo escudo en nombre de la recuperación de su historia?
¿Volverán banderas victoriosas? Eso quisieran ellos. Pero ojo, acaso son los mismos canes de siempre, unos con distinto collar y otros con el mismo. Los que no han variado su concepto de España. Los que solo admiten la Democracia si no es la suya. ¿Por qué es tan difícil casar España y la Democracia de todos los ciudadanos? Como fue difícil e imposible -desde el mismo 1931- el matrimonio de España y la República. ¿Por qué la derecha española y acaso algunos nacionalistas periféricos desafía constantemente a la Constitución? La Constitución no puede estar al servicio de lo que quiera solo una parte, ¿no? Preguntas de un ingenuo. Pues eso, cave canem.
miércoles, 8 de noviembre de 2023
Sabiduría
lunes, 6 de noviembre de 2023
No me toques las narices
viernes, 3 de noviembre de 2023
Diálogo secreto
¿Qué haces ahí, que llevas un rato sin apartarte del escaparate?, exclama la niña del cuadro. Él hace un gesto de encogerse de hombros, mientras frota una pequeña peonza que tiene en la mano. No sé, te miro. ¿Me miras a mí o a la muñeca? Bueno, a las dos. La chica: pero la muñeca, por muy de porcelana y valiosa que sea, no tiene vida. El niño está a punto de responder que ella tampoco, que es una pintura que alguien ha puesto ahí, pero se lo piensa mejor. Es verdad, esa no sonríe ni se mueve ni es tan dulce. Pero tú...Yo tengo media sonrisa solo. ¿Te digo un secreto? Soy una niña que murió hace tiempo y mis padres no quisieron aceptarlo. El chico pone cara de sorpresa. No sé qué es morirse. Ni falta hace que lo sepas, aunque si te soy sincera me entero de todo y no me entero de nada. Pues yo te veo viva. Te lo parece porque imaginas y me imaginas porque te he gustado. Eso de imaginar se lo he oído decir también a algunos mayores, dice él. Por supuesto, hay muchos mayores que se llenan de fantasías la cabeza. Luego te cuentan que los niños son los más imaginativos del mundo pero los mayores no lo son menos. Y todo eso ¿cómo lo sabes? ¿No te he dicho que veo de todo y no veo de nada? El niño le ha cogido confianza y está preguntón. ¿Es como si los mayores no hubieran dejado de ser niños? La niña amplía la sonrisa, está a punto de no caber de gozo. ¿Quieres que te lo demuestre? Él asiente. Pues sí, mira, yo ahora mismo te he mentido. El niño pone boca de buzón y calla. No soy una niña que ha muerto sino que ha crecido, o sea, que ya no soy niña. ¿Ves cómo nos gusta seguir fantaseando cuando nos hemos hecho mayores?
Vamos, chavea, deja de estar en las nubes, reclama el abuelo. Que lo que ves ahí son cosas caras. Es que he estado hablando con la niña, abuelo. ¿Y qué te decía? No puedo contarlo, es un secreto entre ella y yo. Ríe con espontaneidad el hombre. Imaginaciones tuyas, muchacho.
miércoles, 1 de noviembre de 2023
La Catrina y el escapista
Cuénteme de cuando se le apareció la fachuda de la Catrina no más, compadre. Pues qué le digo, que ella vino y se puso de platicadera conmigo, así, de buenas a primeras. Dos veces he pasado por su lado y no me ha hecho caso, paisa, me dijo la muy pendeja, luciendo con aquel festín de plumas su calavera, y exhibiendo una boca reidora y fétida que tiraba para atrás. No me agradó su confianza, tratando de pichonearme mientras alargaba la mano, como buscándome una debilidad. Pues, ¿y quiubo, socio? ¿Qué le replicó usted no más a la infame? Le dije: primero no me apapache que no es mi día y estoy de chifla. Y ya más severo: le doy por cierto que tampoco le haré caso la próxima vez. Pero ella, tan aguda: ¿se da cuenta de que la próxima vez está siendo esta y no está cumpliendo con su intención? Pues aguanta vara, que te he cogido en falso. Y yo: promesa. Hagamos como que no nos hemos visto, y cada cual por su lado. Y me chispé, dejándola plantada con un palmo de narices. O mejor dicho, con ese seboso esqueleto que va exhibiendo por todos los rincones en busca de los más descuidados. No sé si la cogí desprevenida o cansada de la jornada, pero allí se quedó con su extremada prepotencia, mirando a todos los lados a ver a quién le echaba el ojo. O mejor dicho, el mal de ojo. Puede que pensara: ya te pillaré por sorpresa, coyón. Entonces recordé el dicho antiguo: al que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe. Y como no era mi caso, me dije: que busque la Catrina por otra parte que yo no tengo vocación de espíritu. Ya se ve, cuate, que la Catrina le tiene preferencia. ¿Y con quién no la tiene? Pero conmigo no acierta. La Catrina no logra ocultar su estilo nunca. Segura de sí misma, cuenta con la reacción de cada paisano. A veces solo pasa de largo, pero enseguida huele el nerviosismo del prójimo y le tienta. ¿Sabe lo que le digo? Que más vale verla venir. En ese caso, mejor alzarse.
*Imagen de la Catrina, por José Guadalupe Posada. La Catrina es un personaje creado por Posada, pero que ha derivado en el imaginario popular mexicano hacia una representación de la muerte. Decía Posada: "La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera". Habría que buscar los orígenes de la Catrina en la leyenda y el mito, a través de Mictecacihuatl, la señora de los muertos, o bien la que vigilaba los huesos de los muertos. Mictecacihuatl acabó convirtiéndose en la personificación de la muerte misma.
*Grabado de Leopoldo Méndez representando a José Guadalupe Posada en uno de los periódicos para los que trabajó.





























