pregunta el viejo al niño.
Para llegar antes que tú,
replica el pequeño atleta.
Nunca llegarás antes que yo,
te llevo demasiada distancia.
¿Y si corro todavía más deprisa?
Te va a dar lo mismo
porque no es asunto de velocidad.
¿Y si tú te quedas parado, abuelo?
Ah, tendría que detenerme demasiado tiempo
y muchos pensarían que me he muerto.
¿Es que morirse es como estar quieto?
No sabría decirte, acaso ni eso,
y no tengo aún interés en saberlo.
Entonces no corro,
se planta el chico.
Ni hablar, tú sigue corriendo sin atropellarte,
pues el que sabe correr sabe también desafiar al destino.
No hay
ResponderEliminarLa vida implica carrera: la carrera exige vida: más rápida o más lenta es el precio.
EliminarNo habría que correr mucho para morir, para lo que hacemos ya estamos bien aquí, decía mi padre. Pero eso el niño aún no lo sabe.
ResponderEliminarSaludos.
Sabio tu padre. Mi padre pensaba de modo análogo, pero a veces, con sus noventa y muchos, cansado y cada vez con menos márgenes solía decir: para lo que hace uno aquí. Expresión derrotista que corregía cuando yo le espetaba: ah, ¿ya quieres morirte? Nunca respondió afirmativo.
EliminarCorrer, tropezar, caer y levantarse. Lecciones de vida.
ResponderEliminarY encima con la piedra encima de acá para allá. En la vida la montaña de Sísifo es también llano cuando no abismo.
EliminarCorras o no corras al final llegas al mismo lugar, pero en el caso que nos ocupa, el abuelo debería dejar ganar al nieto, sera un recuerdo en el que siempre dirá "un día le gane a mi abuelo".
ResponderEliminarSi el abuelo le deja ganar a la fuerza, no puede evitarlo, porque además, no va a poder ir por delante en una carrera de piernas con un niño. Las carreras de la vida como las estaciones del ferrocarril tienen paradas intermedias, pero solo una estación término.
EliminarLa ruptura generacional siempre presente, algo en tu texto me hizo pensar en "La soledad del corredor de fondo" la estupenda novela de Alan Sillitoe.
ResponderEliminarEstupenda y magnífica. Y el filme ni te cuento. Lo habrás visto, ¿no?
Eliminar¡Sabio consejo!
ResponderEliminarLos que han corrido antes que nosotros sabían proporcionarnos buenos criterios. Se agradece, Anónimo, un talante más positivo por su parte.
EliminarPetdona, no me gustan los anónimos, soy Alfred.
EliminarDisculpa tú, interpreté mal, gracias por aclarar, Alfred.
EliminarDebemos correr precisamente por eso, por sentirnos vivos, pero no correr por llegar a una meta, eso nunca ;)
ResponderEliminarPues ya ves cómo vive el personal, con pequeñas metas (objetivos) que no se sabe ni lo que son, porque muchos son engañosos. La vida es inercia, instinto biológico, o como hubiera dicho mi padre: aguantar mecha hasta que se apague.
EliminarNo es un cuento.
ResponderEliminarTenía un amigo, con el que hable por teléfono, dos o tres días antes de su fallecimiento. La anécdota viene que ni pintada con la conversación que teníais más arriba Francesc P. y tú. El amigo (Pere, 92 años) entre otras cosas, dijo una que me provocó una pequeña sonrisa (porque en aquel momento evidentemente no sabía que moriría en breve):
Ahora que empezaba a entender de que va todo esto de la vida, tengo que pasar por el quirófano a ponerme en manos de cuatro tipos que podrían ser mis nietos
Y efectivamente, los nietos no pudieron arreglarlo.
Realmente la vida es como un chiste de humor inglés: corto, poco entendible y sin ninguna gracia.
Saludos marcianos (hoy es martes)
La de nietos de bata blanca y verde que vamos conociendo, ¿verdad? Si no aplicamos el humor inglés (también lo hay oriental) nos machacaríamos depresivos.
EliminarMarcianos de un dios Marte que aunque los israelíes no lo reconocen en sus mitos (tienen otros) es aplastante e infame. Y ellos la mano ejecutora a diestro y siniestro del marciano.
Correr y moverse, eso nos recuerda que estamos vivos
ResponderEliminarY que hacemos, con toda su secuela de comportamientos y pensamientos.
EliminarEl corre llega a un destino, más pronto, y tal vez más cansado :-)
ResponderEliminarMorise... no sé, igual es quedarse quieto, como en el diálogo. Un abrazo
El secreto debe ser siempre saber correr. Y morirse...ni saber de carreras ni de paradas, ni de nada. Finito.
EliminarFáckel:
ResponderEliminartodo son carreras, desde que se levanta uno hasta que se acuesta.
Salu2.
Carreras...y como no siempre sabemos correr son también caídas.
Eliminar"Baby we were born to run", canta el Bruce Springsteen.
ResponderEliminarNo sé si hemos nacido para correr, pero nos obligan a correr. En una época teníamos un dicho: el que no corre, vuela.
EliminarAstuto razonamiento frente quien aún se divierte en correr
ResponderEliminarAlgunos nos divertimos recordando cómo corrimos (o nos subimos a los árboles, a las tapias...)
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