Si algo me gusta de los adjetivos posesivos es que acaso no responden solamente al sentido propietario del individuo o de la tribu, sino que se proponen a sí mismos para que convivan y se pueda dar el salto de unos a otros teóricamente sin dificultad y pacíficamente. Pero de hecho más que coordinarse y entenderse por las buenas, parece que en su perspectiva de realización van dirigidos unos contra otros. ¿No puede ser nunca el Mi sin el Tu o el Su? ¿Está legitimado el Nosotros si no participa un Vosotros y no se cuenta sobre todo con Ellos? Piensen, piensen qué fácil es tocar lo que se tiene al lado y encima haber ido de pudientes -tal parece que hubiera sido la trayectoria de este país toda su vida, sin acordarnos ya de las miseria de hace dos días- que la tentación es encerrarnos en nuestro mundo chiquitín. Se dirá: no somos nosotros el problema posesivo, es el mercado, es la historia, son las ideas, son los valores, son las creencias, son los derechos, es el instinto animal de nuestra especie...Todo ese maremágnum está ahí, dentro y fuera, alrededor nuestro, incordiando, cegando, desviando, manipulando. Para evitar que la convergencia humana, si no en su totalidad difusa, sí entre la inmensa mayoría de los que tenemos una condición precaria o no asegurada para siempre, pueda vertebrarse de otro modo. Ya, lo mío es entelequia o peor aún, deseo humanista. Y no me gusta. Y acaso uno no pasa de ahí. Los adjetivos posesivos son solo adjetivos, tal vez ésa es su función y su límite. Lo malo es que nunca pasamos de ellos para, por ejemplo, agarrar los sustantivos y precisarlos. Llamar al pan pues eso, pan (y en la mayor amplitud de cubrir las necesidades) A la explotación, explotación (por mucho que muchas de las formas de ésta sean dulces o bien pagadas) A la barbarie de las ideas y del mercado y de las armas, pues barbarie (dulce pero falsa placidez de las ideas bellas, de la fe metafísica, del consumo que nos hace creer que nos da satisfacción de bienes eterna o de los ejércitos que pregonan seguridad) Al aislamiento, suicidio (los hombres sin otros hombres con intereses análogos son objeto de división y utilización malsana) Todas estas letras vomitadas me las podría haber evitado. La fotografía de los refugiados kurdos sirios habla lo suficiente de esos Ellos que quedan los últimos de la cola de la declinación humana. Y aquí, mientras, mirándonos al ombligo, algunos intentando viajes para los que no hace falta alforjas porque ya están hechos. Ansiedades del lujo.
Ignoramos las alertas?
Hace 2 horas











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