seguir este sucederse los días, piensa, implica dos verbos pero también dos dinámicas, conceptuales y naturales, vinculadas pero diferentes; no sé cómo puede haber gente que crea ver las cosas con sencillez, y digo crea ver, porque dudo que las vea, me comenta mientras limpia el vaho de la cristalera; la gente simplemente reduce al factor simplicidad sus incapacidades para ver, incluso para saber mirar; sé que para no perder la razón, la mental, me refiero, la otra se va perdiendo y recuperando día a día, hay que tener clara la distancia con los acontecimientos; incluso cuando los acontecimientos te atropellan y están a punto de pasar sobre ti, aun en ese momento de dolor y de rabia, debes hacer el esfuerzo de calcular una distancia analítica, aunque sea imperceptible la física; no te creo capaz de obrar tú mismo con ese autocontrol, le indico aprovechando su temple al hablar; nunca se sabe, nunca sabemos cuándo podemos reaccionar de manera opuesta a lo que nos pedirían las circunstancias; ¿es que acaso no estamos aceptando que la tela de araña que se está tejiendo sobre todos nosotros nos deje atrapados?; acaso sea mejor que nos amarre una telaraña que el ámbar, le contesto ya ironizando; no creas, ambas efectúan sigilosa y pausadamente su cometido, pero la telaraña no deja huellas, mientras que el ámbar...quién sabe, apostilla, dentro de equis tiempo alguien nos encontrará y nos contemplará estéticamente, permaneciendo en un no ser pero aparentando estar vivos; sería una bonita manera de que alguien nos recordara, una memoria verdaderamente preservada, si bien una memoria -una muestra más- de la destrucción del hombre...
Annie Dillard, “Voir”
Hace 1 hora























