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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








lunes, 7 de noviembre de 2011

siete de noviembre (avanzado)


los hombres deberían superar lo creíble, me ha dicho; no pasan de ese plano; a veces no logran ir más allá ni siquiera cuando los acontecimientos deberían obligarles a ratificar o a descalificar sus creencias; no sé por qué aún hay quienes están expectantes, ha insistido; ¿no crees en el diálogo?, le he sugerido tímidamente; no hay tal entidad, me responde; sólo existen bloques de palabrería, apenas diferenciados unos de otros; están cerca, están en el mismo punto, acaso son lo mismo, y no quieren reconocerse en ese ámbito; para cualquiera de los litigantes sería una concesión; son torpes -y en este punto se vuelve vehemente y repetitivo- pero no quieren admitirlo porque no persiguen sino su parcela, su afianzamiento; ¿y nosotros, el pueblo, qué somos?, se me ha ocurrido prospectarle; parte del circo, dice, circenses ora en las gradas, ora en la arena; imbéciles con la soga al cuello; ha mirado el cielo, gris, y me ha dejado con la palabra en la boca



4 comentarios:

  1. Bueno, muy bueno. Las cosas no son cómo parecen.

    (Y yo cada día creo menos en el diálogo, también)

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  2. Por si no lo sabías te lo confirmo el amigo Eastriver y yo pensamos muy parecido. Por tanto le ratifico.
    En cuanto a mi instinto natural no se me ocurre decir otra cosa que no sea : ay, ay, ay. Beso.

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  3. Ramón. Escalofría eso que decimos d eno creer en el diálogo. ¿O es porque seguimos esperando de él demasiado?

    Ben martes.

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  4. ¿Canta y no llores, hermana? Pareceríamos cigarras, jaj.

    Salud.

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