sábado, 30 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Tiempo es materia. Materia es tiempo. Y Richard Serra)






¿Fueron sus curvaturas?¿Acaso sus concavidades? ¿Tal vez las espirales? ¿Sin duda lo elíptico? ¿O unas rectas que se distraían formando paralelepípedos? La geometría es forma y medida. Preserva la solidez de cualquier mineral en su estado bruto. Sortea así la materia del tiempo, tan sinuosa. 

¿Recuerdas cuando jugábamos al esconderite lerite lerón? Los espacios más cavernosos nos atraían. Era el instante de la fuga, de la ocultación de lo ordinario, del escape a la conceptual rectitud que se nos imponía. 

La capacidad del artista orfebre. Lo grande es pequeño. Lo pequeño es enorme. Lo simple es complejo. Lo complejo se reduce. Los volúmenes son lo que la mente del hombre quiera que sean.

Yo no salía nunca. Se me daba muy bien la permanencia en los recovecos de la casa ruinosa, bajo las higueras, acostado en la estrecha acequia junto al muro. Todos me llamabais a gritos. Yo me perdía en mí mismo. Me separaba del grupo. Me dejabais por imposible. Ya entonces la tribu me llevaba a la soledad.

Las vidas de los materiales. Sus movimientos en dos sentidos. Uno temporal: cualquier avance se detiene antes o después. O se demora. Otro espacial: permanecen en un espacio preciso.

Nuestra imaginación nos hacía estar en otra parte. O tendíamos a ir ese otro impreciso lugar. Hubo quien al crecer resultó ser práctico, seguir lo rectilíneo, y asumió otros juegos marcados y sus distancias medidas. Otros concebimos la vida como juego continuo. Se trataba, se trata, de adecuarnos ficticiamente a sus modalidades pero a la vez trazar los signos que nos enseña la naturaleza interior. Y construir una morada que nos permita sobrevivir sentidamente. Auto instigándonos a un descubrimiento sin fin.

La observación y el pensamiento son aliados de las obras. La materia se ofrece pero los hombres deciden qué hacer con ella. El creador puede transformarla para su íntima interpretación. O puede prestarla para que la obra sea aplicada con lo que la sociedad llama la practicidad. En cualquiera de los dos casos a los individuos se les ofrece la posibilidad de la contemplación. Y también el acogimiento.

Me dices que sigo empeñando en jugar al escondite como entonces y que acaso por eso nunca llego a nada, a nada reconocido por la grey, a nada enaltecido como valores ad hoc. Pero ¿a dónde hay que llegar? ¿Cómo buscar tu propia materia si no te apartas de la que se te vende como falsa?

Cualquier progreso no es lo que parece. El progreso es un concepto cultural y no sé si existe como biológico, pues ¿en qué sentido se avanza y hay superación? Pero también la cultura es materia. O una elaboración de la materia con los perfiles que el humano ha ido marcando a lo largo de su recorrido temporal.

Te has avergonzado de que en el museo me moviese entre las portentosas figuras de acero como un crío. Ágil, inquieto, yendo para adelante y para atrás, tocando. ¿De qué otro modo podría haberme comportado para poder sentir aquellas estructuras que ora me parecían gigantescas, ora adaptadas a mi proporción, pues era yo quien crecía?

La obra del artista se somete al individuo que la mira. Metáfora. La forja no es más que el desarrollo que cada individuo logra de sí mismo. Metáfora añadida. La oxidación nos habla de la transformación de nuestros cuerpos. Envejecer  no es abandono, es epifanía de nuestras posibilidades.








* Richard Serra retornó a otro estado de la materia el pasado martes 26. 


miércoles, 27 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Helénicas)

 




"Quédate frente a mí como un amigo
y despliega tu gracia ante mis ojos".

Safo de Lesbos, Poema Quédate.



Yo estaba de paso allí cuando se inauguró el santuario. 
Vosotras, servidoras de la divina madre Deméter, 
sumergidas en la sutil transparencia del peplos,
caminabais de puntillas sobre el silencio de lo sagrado,
y al ritmo del baile flotante se despertaba el paisaje de olivos de la vieja patria, 
no ignorando que la patria verdadera se halla donde se pisa.

Deslizándoos en torno al inabarcable pórtico de columnas sin fin
llegó la noche y Dionisos ungió con sus artes terrestres
vuestros ligeros pies y regó con exquisito néctar vuestras entrañas. 
No quiso Eolo ser menos y os levantó travieso los rizados cabellos,
mientras vosotras, henchidas por la seductora melodía del aulós de un púber,
os entregabais a la convulsión despojándoos de los vestidos de fiesta.

Advertidas de que yo permanecía atónito ante el misterio oferente,
sin detener la danza me enredasteis con el dulce tono de estas palabras:  
Extranjero, ¿no sabías que la esencia de la celebración de lo divino 
está en la vaporosa desnudez y en las flexibles torsiones del cuerpo concedido?
Tuya es la contemplación, caminante, pero nuestra la naturaleza gozosa que la procura.
Ni dioses ni mortales podrán ser nunca otros amos que de sus propias fantasías.

 



*Fragmento de una posible metopa del santuario arcaico griego de Griso Laboccetta, Calabria, con representación de mujeres danzando.

lunes, 25 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Ebriedades)

 



gustaba de raer la sequedad del borde de sus labios, él decía son como una ganzúa los tuyos, aunque me resista logras vencer la resistencia, por qué, masculló la mujer, te ibas a resistir a dejarte abrir la pequeña puerta del goce, no hables, dijo con voz tenue el hombre, y ellos se entregaban a escanciar sensaciones, como si en ambos fuera la primera ocasión de probar una boca, y en cierto modo lo era, pues cada paisaje, llámese labios o torso o espalda, no se califica tanto por su aspecto exterior como por el calor que emiten porque el calor es diferente en cada mujer y en cada hombre, no solo el calor que se recibe sino el que se concede, y al parar por un instante el ejercicio de instinto ebrio, se miraban con miradas largas, y el misterio residía en que él miraba con los ojos de ella y ella con la retina de él, y los dos veían lo oscuro, y en ese intercambio circulaba el misterio del placer, la antítesis del desastre del cuerpo que en otras ocasiones solo sabe de dolor, y ese toma y daca volvía a precipitarles en ensoñaciones derramadas, conjurando hechos y dichos de sus vidas, renunciando a los tiempos, pues ambos sabían, saben, que su proximidad de hoy puede ser la disgregación de mañana, es el sino, pensaban sin decírselo, tal vez nos falta el calor cotidiano, por eso hacen acto de presencia pensamientos que no conducen a ninguna parte, por eso se exhiben impotencias que nos incapacitan para reaccionar, y ella dijo de pronto: estamos viviendo el tabú, la imposibilidad de que el disfrute sea una permanencia, y ellos se ensalivaban y al no distinguir qué líquido era de uno o de otro se crecían en estímulos, se sumergían en precipitaciones físicas que se adueñaban de la razón, acaso hacemos de la razón, y el dijo entonces racionalidad, y ella insistió, no, la razón, tal vez la integramos con la belleza de esta animalidad y entonces la pensamos sin abandonar nuestra condición y la ignoramos sin rehuir el entendimiento, y a medida que el sudor de sus cuerpos hacía que estos patinasen, el uno contra el otro, aguanosos y beodos, comenzó su delirio, somos peces, dijo el hombre, te das cuenta, nos perseguimos como animales acuáticos, añadió ella, y haciendo de la espiral de cada uno una única espiral se sentían despeñados a lo abisal, donde la temperatura es más cálida cuanto más honda es la materia íntima, sin resistencias por ninguna de las dos partes, porque las especies marinas, como ellos estaban siendo en esos momentos, juegan a atraerse y rechazarse para reencontrarse de nuevo, buscando una alimentación mutua, porque ningún ser de las profundidades debería quedar a merced de nadie,  e incluso si uno perece el otro no debe sobrevivir, y ella dijo casi sin pensar, no huimos, verdad, y él movió la cabeza de un lado a otro, por intuición, porque no era el pensamiento el que les dirigía sino que aquello que les arrojaba al delirio era la sustancia que los humanos llaman deseo   




 



*Fotografía de Éric Marváz

sábado, 23 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Desasosiegos)

 



Qué buscamos mientras soñamos a quiénes 
se nos brinda la oportunidad 
de recuperar en su plenitud tangible
me pregunto si perseguimos lo mismo de lo que huimos
o si nos damos a la fuga de una perpetua persecución
donde se disuelven las voluntades y los deseos
sin embargo en los sueños nada alcanzamos 
que no hayamos antes perdido y nada obtenemos
que no esté a nuestro alcance palmario
en los días contados donde lo visible se oculta
donde lo recóndito se revela como un don
y al alargar la mano se nos escapa
con la presteza y la fragilidad de lo acuoso
imprudente y aciaga esta disparatada condición nuestra
que lo más obvio no sabe interpretar 
cuya salida no encuentra siquiera en su cenital nitidez
desasosegados por las fuerzas que tiran en direcciones opuestas
mutilados por la incapacidad de prevenir a tiempo
el modo de no perecer al hostigamiento 
al que nos someten las bestias insurrectas





*Ilustración de Liliana Inés González

jueves, 21 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Deslizamientos)




Blanco es el río de los exterminados, 
dijiste, y demasiado calmo su curso
para tanta agitación de las vidas perdidas.
¿Será este el perpetuo destino de los humanos sin sosiego?
Abstraído en la contemplación de las impolutas pirámides 
que flotantes se deslizaban hacia la ciudad
imaginé que aquellas vidas soterradas
no habrían sido distintas a las de los depredadores y asesinos. 
Y luego exclamé: ¿Qué convierte a individuos normales y próximos
en aniquiladores de sus vecinos? 
Tú fuiste incisiva de nuevo: Acaso
jamás llegaron a conocerse sinceramente
y vivieron de espaldas entre sí, nunca cara
a cara ni hombro con hombro,
secuestrados todos por banderas y creencias.





*Fotografía de Inés González.

miércoles, 20 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Cornejas de Sarajevo)

 



Fue al bajar por la ladera hacia el Miljacka
cuando se te ocurrió: ¿olvidarán alguna vez estas gentes
el martirio de aquellos días funestos?
Tu agudeza nos sumergió en el silencio de la niebla.
Pero de pronto, al ver el vuelo de las aves 
detenerse sobre el mármol de las lápidas
obtuve la respuesta:
habrá que preguntar a las cornejas.

  


*Fotografía de Inés González Soria

martes, 19 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Consejos de los muertos)

 


Los muertos, con sus voces serenas,
me piden mansedumbre:
es por tu bien me dicen,
que de sobra te conocemos.  
Son tercos los muertos.
También prudentes, y curados como están
de los vaivenes de sus vidas gastadas
me insisten: no merece la pena
inquietarse por las palabras necias
y las obras desdichadas de los hombres.
Yo miro de reojo a los muertos, sabiendo 
que su posición es cómoda y se permiten 
consejos a diestra y siniestra con ventaja.
Todo es más inmóvil de lo que parece,
me susurran, y debes descubrirlo por tu bien
antes de llegar a la definitiva quietud. 
Empeño generoso el de los muertos
en apaciguar mis iras cotidianas
y este empeño propio en urgir,
funesta condición humana, 
quehaceres evitables y amargos desasosiegos 
que no conducen sino al hastío.




lunes, 18 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Descripciones)

 



Vagido en el limo
Trazo en el aire 
Letra en la arena 
Señal en el agua
Muesca en el árbol
Quejido en el fuego
Huella en la senda
Silencio en el trance

Así representamos la inmanencia de los días 
          confusa descripción de lenguajes relevándose
en medio de suspiros




*Hoja encontrada dentro de un libro de fotografía de Aleksandr Mijáilovich Rodchenko.

domingo, 17 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Arcillas)

 




Que la poesía sea barro, ¡barro! 
Para que nuestras manos recreen las vidas
                       que no están sabiendo
modelar las palabras.






*Fotografía de Tony Catany.

sábado, 16 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Ménade)

 


Cuando pronunciar su nombre
es un acto 
               de enajenación

(Cuando invocar tu nombre
es una caída
               en la exasperación)





*Ménade furiosa, copia romana de un original atribuido a Scopas de Paros.

viernes, 15 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Erosiones)

 



yo contemplé absorto su anciana presencia
la fuerza rediviva de los grandes maestros

no pude reconocer ni a los dioses ni a los héroes
pero sí a los esclavos y a los artesanos hacedores

poco a poco vi caer frontones y arquitrabes
los fustes se mellaron y en el basamento rugió la hendidura

me habló la voz sensata: no temas las implacables marcas del desgaste
la acción tenaz del viento también nos erosionará a los mortales

si entre tanto legado belleza hubo un día 
admiradas para siempre permanecerán sus ruinas.





*Fotografía de Frederic Gardner para Albert Kahn en Los archivos del planeta.

jueves, 14 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Libación)

 



Beberé la luz fría 
               de tus ojos de invierno 
hasta vaciar sus cuencos 

después quedará nuestra ebriedad
               en el fondo de un pozo
que cubriremos de arena






*Grabado de la Suite Vollard, de Pablo Picasso.

martes, 12 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Repeticiones)

 




pulso de tus escrituras 
lejano y viajero 
          quién te ofreció sus tintas ocultas
para nutrir al viejo cálamo 

calígrafos de la cuña
que enlazaron el barro y la palabra
          y escribas de zocos y bazares
te enseñaron las primeras siluetas de sus alfabetos

a aquel sonido de labios 
murmullo de trazos rectilíneos o caricia de una curva sutil
          lo llamaron letra
y abrieron territorios transversales

tú solo repites los ancestrales signos
          mascullando torpemente pensamientos desordenados



lunes, 11 de marzo de 2024

Veinte años después del 11M : el color negro, Malevich y Michel Pastoureau

 


Al recordar un año más el alevoso y cruel crimen terrorista del 11M en el año 2004, cometido por mano islamista radical, pienso en un color: el negro. Y lo relaciono enseguida con el cuadrado de Malevich y con Michel Pastoureau. Aunque el negro es un color que a quien más o quien menos de los españoles de lejanos tiempos nos persigue: lo identificamos con la siniestra oscuridad de la época o con las casullas de los curas en los funerales, es decir, con algo relacionado con la muerte. Tal vez por ello el negro también lo asocio con el comportamiento falaz y oprobioso de un gobierno que mintió descaradamente a la sociedad española en el momento del suceso fatídico y, con apoyo de medios de prensa acólitos, siguió propagando dudas. Porque el engaño, la manipulación y la negación de la realidad son siempre negros.

El historiador francés Michel Pastoureau en su Diccionario de los colores, dice del color negro:

"He aquí cómo podría presentarse un cuadro sinóptico de las distintas funciones y significados del color negro en la cultura occidental:

1. Color de la muerte.

2. Color de la culpa, del pecado, de la deshonestidad.

3. Color de la tristeza, de la soledad, de la melancolía.

4. Color de la austeridad, de la renuncia, de la religión.

5. Color de la elegancia y la modernidad.

6. Color de la autoridad."

Estos son los enunciados que hace Pastoureau, luego los desarrolla. Por ejemplo, en el color de la muerte cita: infierno, diablo, tinieblas, luto, rituales funerarios, etc. En el color de la tristeza y la melancolía señala: pensamientos negros, tétricos, ideas negras, color de la vejez, del miedo. Etcétera.

En aquel lamentable y horroroso episodio del 11 M, ¿cuántas de estas categorías afectan al suceso y al posterior comportamiento que negacionistas, conspiranoicos y políticos de derechas se han empeñado en mantener en su negra oscuridad?

Pero las víctimas están ahí: 192 muertos, 2.000 heridos. Gente común e inocente que iba a trabajar, a la que no se puede olvidar. Solo los portadores de la miseria moral olvidaron a las víctimas desde el día siguiente.



* Cuadrado negro sobre fondo blanco, de Kazimir Malevich.


sábado, 9 de marzo de 2024

El pájaro es pájaro. Acompañando con la canción Txoria txori, interpretada por Mikel Laboa




No está mal haber cambiado los pájaros de Sarajevo por las aves de la Patagonia. En paisajes tan diferentes también se encuentra el hombre. No solo el hombre abstracto o el natural del lugar, sino el más preciso, es decir, tú y yo. El pájaro es pájaro, cantaba el inolvidable y dulce Mikel Laboa. Y el hombre es hombre allá donde llega o donde resiste. Los que no sabemos de pájaros creemos saber de hombres. Pero tampoco. Los vuelos de esta especie son mucho más complejos y a medida que la vejez nos va proporcionando mayor perspectiva, o eso se supone, porque la vejez es la distancia, también nos engaña en nuestras apreciaciones. ¿Vemos lo que es o lo que nos gustaría ver? ¿Volamos guiados por instinto o por racionalidad? Del río Miljacka, aún sangriento, al desierto olvidado al que cobija la Cruz del Sur, los hombres no cambian. Sentados al borde del río bosnio hablamos mucho sobre las glaciaciones y cómo estas propiciaron o refrenaron las migraciones de aquellos primeros hombres erguidos. En parte la conversación era ficción. ¿No es siempre una ficción cuando hablamos de los demás? ¿No hay acaso una simulación cuando hablamos de nosotros mismos? Pero ahora, en la Patagonia, ¿qué se impone? Tal vez solo el silencio. El silencio humano. Porque las otras voces, las de los pájaros, se encuentran en otra dimensión donde nunca llegaremos.


En tiempos de pájaros de mal agüero, de pajarracos y de carroñeros viene bien escuchar una melodiosa canción de Mikel Laboa, Txoria txori (El pájaro es pájaro) Dulce y conmovedora en su letra y en su tonalidad de canto. No sé si porque me retrotrae al pasado o porque la belleza se perpetua entre quienes la deseamos siempre que la escucho me emociono. El pájaro quiere ser pájaro y ya está bien de cometer tropelías. Su letra:


Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habría escapado.
Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Y yo...
yo lo que amaba era un pájaro.



Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aldegingo.
Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango
eta nik...
txoria nuen maite.




*Ilustración de Inés González Soria

viernes, 8 de marzo de 2024

Barbara Kruger saca la lengua a la mujer objeto

 

(El dinero puede comprarte amor)


Pocas palabras bastan cuando se ven las obras de Barbara Kruger, artista y diseñadora gráfica harto conocida que aúna fotografías con mensajes. Y los mensajes, bajo una tipografía -la Futura Bold- se refuerzan y potencian. Lo sorprendente es cómo introduce en los textos críticos los pronombres. Esos yo, tú, te, nosotros comprometen al lector, hace que este se implique y se registren en su pensamiento. Varios lenguajes se superponen entre sí. La intención al elegir determinadas imágenes, el texto crítico que retuerce la imagen, el uso gramatical en las frases, el tipo de letra, todo constituye un solo cuerpo que llega al lector, al espectador. Al hombre común. A las fotografías las da un giro, si no un vuelco al proponer sus propios mensajes. Dando la batalla contra un mercado que hace que todos nos convirtamos en objetos. Contra el odio a las mujeres. Contra los abusos. Contra los estereotipos y tópicos que convierten la normalidad en injusticia. No son obras recientes, pero todas ellas han pasado ya al mundo de la creación clásica. Lo que vale, lo que permanece, lo que orienta hacia otros trabajos y esperemos que hacia otras actitudes de comportamiento personal y social. Una línea a seguir en las creaciones críticas, pero que también el mercado ha sabido utilizar en su provecho. El eterno juego de la compra y venta continúa abierto. Como el de la integración plena y reconocida de la mujer en la sociedad.


(No necesitamos otro héroe)


(Tu cuerpo es un campo de batalla)


(Compro luego existo)


(No lo suficientemente estúpida)


                                                                       Barbara Kruger



jueves, 7 de marzo de 2024

Entrada abierta: entren y vean y escriban sus impresiones

 

(Niños de Gaza esperando con sus cacerolas el suministro de comida)

A continuación, en el apartado de comentarios escriban libremente y, por supuesto, solo si lo desean, estimados blogueros, lo que les sugiera la imagen.








Muchas gracias por su aportación.

martes, 5 de marzo de 2024

Ejercicios de instinto (Persecuciones)

 


Tu semblante multiplicado
facciones que se recrean y mudan
gestos que interrumpen la quietud
agitadas ramas que sobrepasan las dimensiones de tu cuerpo
incontenible deambular por regiones incógnitas
persecución de los monstruos que acechan
pertinaces retadores desde la intemperie
impávidos vacíos insomnes
a los que apartas y desordenas confundiéndolos

mas yo te busco entre la maraña del viento y los bucles de las aguas
observante de tus pausas improvisadas y perplejas
  
¿deberé llegar hasta el Fujisan en persecución de tus huellas?
 



*En la fotografía Maya Deren.

domingo, 3 de marzo de 2024

La belleza de la cerámica griega que seduce y compensa a Max

 




Oye, la belleza ¿es única o se multiplica con la mirada? Max entra eufórico. ¿Viene la pregunta para contraponer la portada nada estimulante de la prensa de hoy?, le replico. Max tiene el resuello más agitado de lo ordinario. Algo así. Porque cuando me llegan ciertas noticias busco el  antídoto. Intento calmarle sin reprimir su entusiasmo. A ver, ¿qué belleza te ha deslumbrado esta mañana fría? ¿La llamada inesperada de una ausencia que te solicita? ¿El paisaje nevado? ¿El menú que anda rondándote en la cabeza? ¿Alguna obra de arte? Para, dice, es fácil. Me ha venido de pronto a la mente una pieza cerámica que vi hace tiempo en el museo de Ferrara. ¿Te acuerdas que a raíz de leer a Bassani no pude reprimir la visita a la ciudad del Po? Pues allí, entre tantas cosas interesantes, y bellas, por supuesto, encontré una especie de jarra, askós la llamaban los griegos, que no tenía pérdida. Ni en forma, ni en decoración de figuras y colores, y pensé que servir vino con aquella jarra excepcional debía ser por sí mismo la belleza personalizada en acto. Eres tan espiritual, le he dicho de sopetón, aun sabiendo que no le gusta que le llame espiritual. Luego he corregido: hedonismo puro es lo tuyo. ¿Y lo tuyo, no? Si admirar la belleza por encima o como contrapartida a las desdichas del mundo es hedonismo, seamos, pues, todos epicúreos en lugar de banales sufridores. ¿Ignorando los sucesos y los malos augurios?, salto contundente. No, dice, no se puede ignorar el estado dramático de las cosas porque todo lo que ocurre forma parte de nuestra vida y a la vez nosotros somos, y ya veremos si seremos, conforme a lo que acontezca. Te diré más. Belleza sí, siempre persiguiéndola, recreándola con la mirada y las sugerencias que nos produzca, hasta embriagarnos con ella. No para negar el mundo, sino para evitar que caiga en el desastre. Porque, ¿qué hacemos cada uno de nosotros por evitar los peores tiempos que pueden llegar? Max me ha dejado sin palabras y, de no ser por el askós, me hubiera hundido.



* Imagen: Askós con forma de pájaro, conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Ferrara. 




jueves, 29 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (Amaneceres)

 



Lento el vuelo y el instinto aún turbio
             fue el sueño claro, como la luz del día
mas al abrir los ojos la confusión persiste
cenáculo de pensamientos sin sosiego

adviene un ingrávido bostezo
             os saludáis el otro y tú
en un balbuceo de palabras 
frente a un espejo de dudas compartido

el instante te lleva a recrear su antítesis
             no es algo mórbido sino solo juego: 
no despertar ya nunca
el hombre juega a morir desde que nace

apartas la tristeza del vacío
            para qué poner rostro al borrado de la vida
y un vaho débil escupes al cristal 
buscando recuperar inciertos sueños

una instantánea serenidad te alivia  
             escuchando al filósofo de Samos: 
mientras vives no existe lo que temes
y cuando exista no estarás para temerlo

la luz se crece y reclamas su despliegue
             elevando un brindis sarcástico a las horas





*Dibujo de Inés González Soria

martes, 27 de febrero de 2024

El selfi impúdico de las vencedoras

 


Dime, dónde vas morena, dime, dónde vas salada...decía la vieja canción. Y ahí las tenéis, empoderadas ante la destrucción en la que han sido causantes y copartícipes. Se trata de mujeres soldado del Tzáhal, el devastador Ejército israelí, cuyo afán de victoria a sangre y fuego lo están registrando entre las ruinas de Gaza, se supone que para el álbum de su historia personal y familiar. Son sus días de gloria miserable.

Son las vencedoras -nada que objetar porque sean también mujeres y no solo hombres los que están arrasando Gaza- y como tales vencedoras se consideran con derecho de pernada sobre la dignidad de los palestinos expulsados y masacrados. Están haciendo pagar el precio del dolor, de la privación, del destierro y de la muerte a la población civil. 

El gesto divertido, lúdico, riendo a mandíbula batiente, eso de qué bien lo pasamos, al fotografiarse ante la destrucción de una ciudad denigra a estas soldados, no las hace muy dignas que digamos. Por lo menos ante el pensamiento y la sensibilidad de quienes aborrecen del mal. ¿La ética? Las guerras acabaron con ella hace tiempo. Y la política está prostituida allí por un gobierno extremista y violento. 

En fin, ¿cuántas fotografías se habrán hecho mujeres y hombres soldados ante ruinas o ante prisioneros o ante cadáveres del enemigo para exhibirlas en sus redes sociales? Que venga Yahvé y lo interprete. Claro que ya cuentan los llamados libros sagrados que aquel todopoderoso suyo es colérico, vengativo, exclusivista y lo permite todo cuando se trata de proteger a los suyos, a los elegidos. Y los colonos ilegales se encargan de rematar la tarea.




*Fotografía de Tsafrir Abayov para APLaPresse

sábado, 24 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (Crepitación)

 





esta luz sin tus manos 
            no sería luz 
ni alumbraría los secretos anhelos

yo te nombro 
            silábico susurro
y me prendo en su llama

            lento crepita el silencio



                                                 
   
* Fotografía de Mona Kuhn

miércoles, 21 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (Necesidad)

 


El viajero lo encontró en el árido camino. 
Ese árbol agostado, dijo al nativo, es un capricho. 

El hombre de la tierra no torció su rostro 
ni hizo mueca alguna. Secamente habló: 
este árbol es la necesidad.

¿Quién lo necesita en estos parajes desolados?
preguntó con insolencia el visitante.
El suelo que lo sustenta y cuanto hay debajo,
no dudó en responder el lugareño.
No será la sombra del bosque que usted sueña
pero es testigo de otro mundo que jamás conocimos.

El otro no cejaba. Es un árbol viejo,
y poca vida puede consumar ya
salvo esperar paciente su exterminio.

Imperturbable el indígena, le atajó.
Lo viejo no es la muerte, señor,
y enarcó manso su arrugada frente.
Esta especie tiene hambre y sed de vivir,
no como muchos hombres que no aprecian los días. 
 
No está el venerable arraigado en el sendero 
para la mirada del turista ni para desprecio 
de los buscadores de tesoros menos dignos.
 
Por sus raíces y sus ramas corren misterios
que el sol y la ventisca respetan.
¿Acaso usted y yo sabemos de los secretos
que nutren su resistente feracidad?






*Fotografía de Juan Carlos Gargiulo

lunes, 19 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (Fugacidad)

 


Una vez pregunté al poeta paseante: 
¿hacia dónde diriges la vista cuando escribes,
a lo que has perdido o hacia lo que buscas? 

Me respondió: yo no miro nunca al horizonte
y doy la espalda a lo que hubo antes.

Pero si no sabes a dónde vas
ni te interesa el recuerdo, me indigné,
¿sobre qué puedes hablar en tus poemas?

El poeta paseante rio 
contemplándome con mirada aviesa.

Mis poemas son el instante volátil, proclamó
ufano y prominente.
Solo sé de la fugacidad y de la posesión temblorosa.
Cualquier otro interés sobre la poesía
sería una banalidad para mí.

Le dejé registrando el viento del Este
sobre su pedestal de carne flaca,
despreciando mi presencia.





sábado, 17 de febrero de 2024

Bertolt Brecht lo tenía claro: A los que vendrán después

 




Esta entrada con el poema de Bertolt Brecht es en memoria del asesinado líder opositor ruso Alekséi Navalny.


A los que vendrán después

I

Realmente vivo en tiempos sombríos.
La inocencia es locura. Una frente sin arrugas
denota insensibilidad. El que ríe
es porque todavía no ha oído
la terrible noticia.

¡Qué tiempos son estos, en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque implica silenciar tanta injusticia!
Ese, que cruza tranquilamente la calle,
¿será encontrado cuando los amigos
necesiten su ayuda?

Es verdad que todavía me gano el sustento,
pero creedme: es por casualidad.
Nada de lo que hago justifica
que yo pueda comer hasta hartarme.
Las cosas todavía me van bien
(si la suerte me abandonase, estaría perdido).

Me dicen: “Come, bebe, alégrate por lo que tienes!
Pero… ¿cómo puedo comer y beber
si estoy arrebatando al hambriento su comida,
y mi vaso de agua le falta al sediento?
Y sin embargo continúo comiendo y bebiendo.

Me gustaría también ser sabio.
Los libros antiguos nos hablan de la sabiduría:
consiste en apartarse de los problemas del mundo
y, sin temores,
dejar que transcurra tranquilamente
el tiempo de nuestra breve vida en la tierra,
pagar el mal con el bien,
no satisfacer nuestros deseos, sino desecharlos.
He aquí lo que llaman sabiduría.
Pero yo no consigo hacer tales cosas.
Verdaderamente vivo en tiempos sombríos.

II

Llegué a las ciudades en tiempos conflictivos
cuando reinaba el hambre,
me mezclé entre los hombres en época turbulenta
y me rebelé con ellos.

Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Comí mi pan en medio de batallas,
dormía entre asesinos,
traté despreocupadamente los asuntos amorosos,
y fui impaciente con la naturaleza.

Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
En mi época todos los caminos conducían al fango,
mis palabras me traicionaban ante el verdugo,
yo era poca cosa. Pero pienso que los gobernantes
se sentían más seguros sin mí.

Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Nuestras fuerzas eran escasas, la meta
se hallaba distante
y aunque podía distinguirse claramente, me parecía
que yo tal vez no la alcanzaría.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

III

Vosotros, que surgiréis del marasmo
en que nosotros nos hemos hundido,
acordaos también,
cuando habléis de nuestras flaquezas,
de los tiempos sombríos
de los que os habéis librado.
Cambiábamos más frecuentemente de país
que de zapatos,
a través de las guerras de clases, desesperados,
porque reinaba la injusticia y nadie se indignaba.

Bien sabemos que el odio contra la ruindad
deforma el rostro
y la rabia contra la injusticia
enronquece la voz. ¡Ah!, nosotros,
que queríamos preparar el terreno para la bondad
no pudimos ser bondadosos.

Pero vosotros, cuando llegue el momento
en que el hombre sea bueno para el hombre,
acordaos de nosotros con comprensión.


(De Bertold Brecht, Poemas – 1913–1956, 1986) Traducción: A. Marcos (Tomado del blog https://paulatinygriego.wordpress.com/)




El vídeo -se puede poner en castellano- está tomado del medio disidente ruso Novaya Gazeta. Con manifestación espontánea, controlada y disuadida por la policía, de disidentes a la Piedra Solovetsky, símbolo de la represión del Gulag, en una plaza de Moscú.  


jueves, 15 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (Palpación)

 





Tu nombre se hace cuerpo 
tu cuerpo se hace sueño 

Manos peregrinas en la extensión de la piel

                         Mi tacto confluye 
con tu tacto 
ambos abandonándose a un roce
                         donde trazan signos inciertos

                         Desordenada escritura
sobre la tibia superficie de las indecisiones

                         La ausencia no es olvido





*Fotografía de Mona Kuhn

lunes, 12 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (a Nausícaa)






El advenedizo contempla absorto 
desde su desazonada orilla
                   el movimiento de espuma de tu cuerpo 
                    
Albergas al hombre en estancias amables
¿sabe agradecer tus cuidados?

                   No esperes de un recién llegado que se ancle en ti
con la delicada compañía de los afectos
te expones a que te engulla una evanescente fantasía

                   Ni tampoco olvides que no es el argonauta
que anunció el oráculo ni aquel otro osado 
que pretende volver a su origen lejano tras una arriesgada travesía

                   sino solo un náufrago cualquiera que un día apareció
varado en tu costa

                   y de cuya indefensión te compadeciste






*Fotografía de Jason Eskenazi

sábado, 10 de febrero de 2024

La clase muerta, de Tadeusz Kantor, y una conversación mañanera con mi amigo Max

 


¿Morimos cuando dejamos atrás los pupitres, querido amigo?, me interrumpe Max. En cierto modo, le digo, pero no del todo, porque, ¿no es en la edad provecta cuando más rememoramos aquella etapa? Cierto, cierto, me replica. Max viene hoy sereno. Su tono es constructivo, se podría decir que estoico si no fuese porque no le gusta sentirse estoico. La actitud estoica solo sirve para resignarse y entregarse a los oportunistas, me ha repetido más de una vez. Continua su mirada analítica de esta mañana fría. Suele criticarse de mala manera a los ancianos por hablar con frecuencia de sus tiempos de infancia o juventud, ya sabes, acusándoles alevosamente de ser nostálgicos. ¿Desde cuándo la nostalgia es un vicio, un delito o un comportamiento destructivo? No tengo a estas  horas ganas de polemizar pero lo aclaro. Siempre que se tengan claro los límites la nostalgia no perjudica. Ya sé, dice Max. Te refieres a no traspasar el ejercicio regocijante de la memoria para caer en la melancolía. Exacto. Mira, Max, los humanos llevamos a cuestas, como una mochila en la espalda, al niño que fuimos, al escolar que se pasó horas repitiendo infinidad de términos inútiles y algunos pocos interesantes. Y estos decisivos, masculla mi amigo. Pero trasportamos también o sobre todo en esa mochila las emociones, los sentimientos, el instinto de curiosidad que cada cual sabe si los ha desarrollado y qué importancia han tenido en su vida adulta. Max, asiente. Me gusta su tranquilidad reflexiva. De hecho, matiza, conozco mucha gente mayor que ha sido dura y adusta toda su vida y que en la etapa final se tornan más sentimentales y afectuosos, por no decir desbordantes de cariño, que nunca. Debe ser el peso o, mejor dicho, el bagaje de la mochila, que nunca se lo quitaron de encima, ¿no crees, Max?





miércoles, 7 de febrero de 2024

Ejercicios de instinto (Mirada)

 



Me asomo al aire 
                         donde habita todo
y no sé nombrar cuanto veo

ni el paisaje visible ni las entrañas de la tierra
                         han necesitado de los nombres
para vivir sus metamorfosis

Vano empeño humano
                         narrar repetidamente los surcos de la historia
como si fueran los frutos del suelo





*Fotografía de un paisaje agrario desde las murallas de Urueña.
                          

lunes, 5 de febrero de 2024

Crímenes contra la humanidad

 


A estos los abandonó el mundo, es decir Occidente, sus potencias supuestamente democráticas.

(Fotografía en campo de exterminio nazi. Segunda Guerra Mundial)



A estos los abandonó el mundo, es decir Occidente, es decir el Oriente árabe, sus potencias supuestamente democráticas y las falsamente democráticas.

(Fotografía de muerte y destrucción por mano israelí en la ciudad de Khan Younis, Gaza. Actualidad)


Algún día pagaremos cara la pasividad.


sábado, 3 de febrero de 2024

Un hombre pequeño tras una boca enorme

 



"...porque en esto que todos llaman el gran teatro del mundo, a menudo vale más la representación, la máscara y el ruido vacío que la verdadera sustancia de la realidad. Quiera el cielo que en cuestiones de armas, de violencias y guerras, valga, de todos modos, siempre la ficción".

Vincenzo Consolo, Retablo.



Oh, vosotros los que...

(la voz se precipitó sobre el auditorio; el silencio se impuso; un sobrecogimiento colectivo se extendió con un tono de culpabilidad expectante)

...vosotros los que habéis nacido para llevar una vida pacífica y sin embargo os abandonáis a que otros os sojuzguen...

(los rostros del público se contuvieron; al veterano centurión lisiado que tenía al lado se le cayó el bastón, pero nadie se esforzó en recuperarlo; la meretriz culta que me había presentado Catulo cubrió con la gasa de su vestido el perfil dionisíaco de sus labios; el carnicero de mi barrio se miraba nerviosamente las manos como si de ellas se desprendieran rastros de su oficio)

...porque no llegasteis de la nada a través de designio alguno, ni los dedos ungidos de una divinidad os proporcionó el lugar que ocupáis...

(a medida que la voz se iba elevando, ampliada como si aquella boca fuese la entrada a una caverna, la concurrencia se paralizó aún más; ni una tos, ni el carraspeo de un gargajo forzoso al ser tragado, ni un pataleo, si bien la desazón era latente)

...y ya que estáis estrenando las nuevas calendas, advertid, quienes pretendéis que vuestro tiempo es vuestro y suponéis también eterno, advertid, digo, todas las señales alarmantes y oscuras que agitan nuestros días...

(los espectadores se movieron inquietos en las gradas; las palabras de aquel desmesurado hocico rebotaban en el teatro; yo permanecí cual estatua yerta; la frialdad del asiento era mi propia frialdad; es temible vivir pendiente de las voces del más allá, aun sabiendo de sobra que esto es una farsa, pensé con pensamiento no menos pétreo)

...¿no habéis comprobado nunca que la comodidad de estar dominados tiene un precio, que reduce la capacidad de vuestros cuerpos, que nubla vuestra inteligencia hasta anularla y aleja los anhelos que no cesáis de perseguir...?

(aquellas palabras brotadas de la entraña de la tierra golpeaban a los que estábamos presenciando el espectáculo; empecé a ver huecos en el graderío; no parecía que nadie se hubiera movido y sin embargo la masa asistente iba mermando; el tribuno que se había sentado delante de mí de pronto había desaparecido; tampoco veía ya al prestigioso Vatinio, que está pintando los frescos en la villa del recaudador Curio Licinio; ni al senador Celio Calvo, de visita estos días en casa de uno de los príncipes de la ciudad; el decurión recién retornado de campaña, con el que había estado hablando a la entrada, también había abandonado su asiento; yo mismo palpé con disimulo mi túnica ceñida para asegurarme de que seguía allí)

...mas no debéis desalentaros cuando ya casi nada esperéis ni os parezca que no hay nadie en quien confiar, pues es sabido que no obstante el vacío que os amenaza mientras haya un ciudadano ímprobo y sobre todo ingenioso...

(me sentía huérfano, de acompañantes y de fortaleza; al entrar había sido golpeado por el agobio de la masa; ahora la vaciedad del teatro me asustaba; se suponía que aquella farsa debía ser divertida, pero el público no reía; no me atrevía a preguntar; no debía moverme; no sabía separar mi mirada de aquella máscara, cada vez más hipnótica; ni lograba cerrar mis oídos al tronante actor que desde un oscuro espacio había convertido al público en una asistencia invisible) 

...dejad, pues, conciudadanos, que la nueva calenda decida por vosotros, que la palabra profética os indique el camino, que el sonido de las trompetas anuncien liberación y no derrumbe...

(me resultó desagradable la mención de las trompetas, porque estas ¿qué suelen traer? ¿victoria o sometimiento?; me descompuse: ¿acabaría yo también fuera de la grada?; el espanto me tenía aturdido; a cada momento captaba menos el eco desgañitado de un indescifrable personaje oculto tras la careta; no lograba entender el argumento de su actuación, ni si se trataba de un episodio de ficción o de un sermón colérico que nos predisponía ante mayores males; de repente este intérprete fatídico enmudeció; el actor y su máscara fueron retrocediendo del proscenio; la grotesca máscara se desplomó; quedó en el suelo dirigiendo su gesto inalterable al cielo; logré otear que al fondo, medio caído junto a la fachada de la escena, un hombre pequeño y sudoroso hacía un corte de mangas dirigido a la cávea, quejoso de que nadie le aplaudiera) 




* Máscara de una exposición en el Museo Ara Pacis, de Roma.