viernes, 13 de octubre de 2017

Apunte a un apoyo a la causa

















El que tenga oídos para oír lo que no sean palabras necias, ojos para mirar horizontes abiertos, narices para oler el desastre que puede venir, manos para tocar madera, gusto para no tragar sapos y sentido de orientación para razonar, que los aplique. Nigel Farage, personaje xenófobo, exlíder de un partido ultra, parlamentario europeo por UKIP, partidario del brexit duro y de vínculos con la ultraderecha europea se ofreció recientemente como apoyo a la causa secesionista del dislate. ¿Casualidad? Yo, de ser cruzado de la causa, me lo pensaría dos veces. Y saldría al quite a negar la intervención de la gente funesta. Pero ya se sabe que los cruzados admitían auxilios de cualquier parte si era para rescatar los Santos Lugares y consagrar así sus mitos. ¿O en este caso se trata más bien de aquellos otros cruzados sobre los que narraba Valle-Inclán? Claro que en el ruedo ibérico el que esté libre de responsabilidad que levante la mano. Ah ¿que no la levanta nadie? Yo tampoco, ya que me siento implicado en la historia del suelo que piso y del aire que respiro con los paisanos. Y no voy de buenista, como la moda del presente. Levantada, pues,  la sesión de este post.


http://cadenaser.com/ser/2017/10/03/internacional/1507027437_564085.html


miércoles, 11 de octubre de 2017

Apunte asnal






















Burro A. Echo mano del refranero: Para este viaje no hacían falta alforjas.
Burro B. Pues espera que no queda.
Burro A. Pero ¿no se ha terminado el cuento?
Burro B. Mucho me temo que el primer cuento ha dado lugar a más cuentos.
Burro A. Pues hubo un poeta zamorano que dijo que él se sabía todos los cuentos.
Burro B. Seguro que también se hubiera sabido el de estos días.
Burro A. ¿Toda la vida así?
Burro B. El paisanaje que tenemos siempre se está inventando historias.
Burro A. Pero casi todas las historias ya se contaron antes.
Burro B. Ya sabes, se cuenta lo mismo con otras máscaras y de vez en cuando aparece algún enmascarado nuevo.
Burro A. Hum, creo que hasta las máscaras se repiten.
Burro B. Sí, fácil, predomina el carnaval.
Burro A. Otro escritor, esta vez pontevedrés, llamaba a los sucesos del país esperpentos.
Burro B. Era su visión del ruedo ibérico de aquel tiempo.
Burro A. ¿No había quedado atrás aquella época?
Burro B. Para unas cosas sí, para otras ni se sabe.
Burro A. Es decir, que estamos inmersos en un cuento que va para largo.
Burro B. No quisiera pero mucho me temo que así es.
Burro A. ¿Cambiará el guión?
Burro B. Como no cambie va a ser muy aburrido.
Burro A. ¿Cómo crees tú que acabará este cuento?
Burro B. Huy, si yo lo supiera me pondría a buen recaudo.
Burro A. ¿Tan mal lo ves?
Burro B. Ni sí ni no, solo veo personajes gastados, circunstancias viejas y fantasías finiquitadas.
Burro A. Pero no parece que nadie quiera abandonar la escena.
Burro B. Ya ves, te voy a contar a ti lo que gusta el pesebre.
Burro A. Oye, no hay mal que por bien...eso, que igual es nuestra oportunidad.
Burro B. No, qué va, allá los quieren menos sabios que nosotros.



(Grabado de Goya, que aún sirve para ilustrar los tiempos presentes del país)


martes, 10 de octubre de 2017

Apunte de un apunte (con El Roto y Vicent de por medio)


















Asistí hace unos días a la presentación del libro Antitauromaquia, obra a dúo de El Roto y Manuel Vicent, en Valencia. Me pedía el cuerpo conocer en persona al virtuoso, satírico y heterónimo dibujante Andrés Rábago, antes Ops y ahora El Roto. A Manuel Vicent ya le había visto en más ocasiones. A El Roto, crítico mordaz y sabio de la realidad cotidiana y española en El País -al que Manuel Vicent le llama la Santísima Trinidad por su triple persona, no se sabe si divina o humana, en un solo demiurgo verdadero-  le he seguido desde la época de la revista Triunfo allá cuando el franquismo.  

Con no interesarme en absoluto los Toros, y parecerme un negocio  poco fino y cada vez con menos salida al mercado, a más de un espectáculo aburrido apoyado por una grey proclive a lo fanático,  tampoco hago confesión de fe de antitauromaquia. Para ser anti parece que anteriormente habría que haber sido pro, pero ya se sabe que los nuevos cánones de la ortodoxia de lo políticamente correcto obligan a tomar partido sí o sí. Como en el acto se hablara con alto fervor del amor a los animales  -tuve que escuchar una vez más la manida, cínica y equivocada frase de quien no ama a un animal no ama a un ser humano,  ecuación que no logro resolver en mi matemática de andar por casa-  hubo una persona del público que, presentándose como profesor de literatura en la Universidad, puso el cascabel conceptual al gato del tópico. No tenemos por qué sentirnos obligados a amar a nadie, dijo, pero sí debemos respetar sea a un animal o a un ser humano. El respeto es una exigencia, el amor una elección

Frente a los iluminados, y en aquel acto también había algunos, me pareció que este hombre era luminoso. Extrapolé su preciosa precisión y pensé en la suma necesidad del respeto que nos apremia cada vez más porque está quebradizo. Pensé, por ejemplo, en cómo muchos que dicen amar la bandera y la patria española son luego desconsiderados en su comportamiento cívico o en sus relaciones familiares. O cómo los que andan de esteladas de aquí para allá tratan con escaso respeto al que no es de su cuerda. Respeto y amor, dos conceptos a revalorizar. Sinceramente, el primero me parece tangible y asumible, sin mayor compromiso pero como una necesidad de convivencia. El otro...es difuso aunque se le llene a todo el mundo la boca con su sonora palabra angélica...y evangélica. Amén. 



lunes, 9 de octubre de 2017

Pongamos que me llamo Brecht y que he resucitado para volver a morirme esta vez de asco y en Sheparad




















"Amb el foc primer cremes
la llibertat."

Salvador Espriu. La pell de brau.


"Con el fuego primero quemas
la libertad."

Salvador Espriu. La piel de toro.



No, ellos nunca pelean entre sí.
No.
No son líderes contra líderes
ni ejércitos contra ejércitos
ni regiones contra regiones
ni partidos contra partidos
ni ideas contra ideas
y mucho menos el capital
contra el capital
quienes van a llegar a las manos.

Ellos juegan a enfrentarse
sobre el tablero de juego virtual
y el trabajo sucio
la peonada de la sinrazón
eso de salir a la calle
disparando consignas rancias
encararse unos vecinos con otros en cada rincón
chocar en la mesa familiar
hablar mal del prójimo
desde la cómoda tertulia de un café
romper relaciones e intercambios
amenazar veladamente
escribir tuits efímeros con insultos
colgar banderas de análogos colores
para que se sepa que eres un valiente
de la cobardía porque prefieres un símbolo
a un argumento y una invocación
al diálogo
todo eso y más lo hacen siempre
los idiotas.
Nosotros. Ese ente tan abstracto
al que unos (evocando episodios nacionales) llaman el pueblo otros
(más ambiguos todavía) la gente
otros (los menos) los trabajadores
nos denominan masa los intelectuales cínicos del silencio
y los más pérfidos y que mejor saben lo que ocurre
los tontos útiles.
El desencuentro está llegando
y la angustia saja mi hígado.

No. No hay combate de sangre en las alturas
del verdadero dominio de los hombres.
Allá arriba
en ese Olimpo siniestro donde se deciden
vidas y futuros
nadie se mata.
Si es preciso
o porque son precavidos y ven venir
y no como nosotros
los idiotas
el desastre (siempre temporal por supuesto)
ponen a salvo los muebles.
Ellos
en sus coloquios de alto nivel
hablan de crisis y desajustes
de reajustes y soluciones.
Cosas que suceden cíclicamente
para que el orden siga su curso
desordenado
concluyen.

Pero mientras tanto
sus acólitos hacen la pamema e invocan gritos de balconada
exultantes de nación
preñados de la gloria efímera de los días necios
mientras severos
otros pronuncian patria con un puñetazo en la mesa
y piden aplicar las leyes
y los otros desobedecerlas
según convenga al juego ocioso
que les devora porque no se olviden
que esos competidores de falsete
se copian entre sí unos a otros
como torpes discípulos de la ignorancia.

Pero mientras
echan a la calle a sus siervos
y luego dicen que se sienten apoyados
(lo peor es que muchos los apoyan de buena gana)
contemplan la triste evolución de los acontecimientos
y aplican leyes o se las saltan
siendo todos ellos
campeones de la ignominia.
Ahí nosotros
disfrazados de algarada o de masiva afluencia
elijan la situación propensa al medio que hace el reportaje
les dejamos hacer
haciéndonos nosotros mismos la mala sangre
que nos reconcome
(lo fatídico es que hay tantos a los que les gusta hacer negra la sangre
o aman el veneno que quieren inocularnos a los demás
o piden más víctimas porque eso según el martirologio de la política
que es tan hipócrita como el otro
nos labra un nombre en la vida de los santos y héroes de la patria nueva dicen
sin caer en la cuenta de que si algún reino se les depara
y no lejanamente
será en el infierno)

¿Para qué tanta parafernalia
tantas hermosas constituciones
tanto clamor por un pasado glorioso
que nunca fue tal
o tanto soñar un futuro que nunca independizará
por este camino las vidas de quienes ansían vivir?

¿Por qué esta ceguera en cometer los tradicionales errores
y esa insistencia en revolcarnos en el barro
que es el anticipo de la sangre
por lo que algunos nos llaman aún hijos de Caín?

¿Qué va a ser
si no conseguimos entendermos unos con otros
de nosotros
los idiotas?

¿Lo que quieran aquellos de lo alto?

El campo está abonado para la tristeza.





Pensando en todas aquellas personas con las que, desde estas páginas de blogs, coincido y disiento, pero con los que intercambio y hago y deshago ideas con respeto. Hasta ahora. Me niego a admitir que el desentendimiento nos venza. ¿Habremos llegado a un punto de sinrazón irreversible? Qué pena que no distingamos lo que ocultan las fantasías y los sueños de grandeza. Qué insignificantes acabaremos siendo. Qué tristeza si esto acaba mal.



Apunte sobre una irrelevancia






















Mientras unos juegan a patrias y a Estados, otros se juegan su capacidad adquisitiva. "Hacer la marcha es fácil, lo duro es vivir constantemente preocupado por el futuro y la realidad del día a día", dice una jubilada septuagenaria que está haciendo una marcha a pìe de pensionistas que llega hoy a Madrid. ¿Una marcha deportiva o para recaudar fondos? No, una marcha reivindicativa que partió hace más de un mes desde distintas ciudades españolas, pero a la que los medios han prestado escasa relevancia, para exigir pensiones más dignas.

Tal vez lo de la dignidad sea hoy día un eufemismo, y deberían decir sin vergüenza alguna que se necesitan pensiones más altas. Pues el dinero, que tanto interesa a diputados, accionistas y banqueros, por ejemplo, también es una condición sinequanon para el más humilde siervo de esta monarquía hispana. 

Ah, muchos jubilados están hartos de tomar cada día la pastilla que supuestamente debe aliviar la ingratitud. ¿Qué tienen que decir al respecto los bienpagaos Gobiernos y los ben pagats Governs?




domingo, 8 de octubre de 2017

Apunte sobre publicidad















Leo una cita del último movimiento espontáneo políticosocial en redes (Hablemos, Parlem): "España es un país claramente mejor que sus gobernantes". Pregunta del millón: entonces, ¿por qué se eligen gobernantes peores que el país? Hum. Algo no cuadra.

Permítanme que apenas crea en las palabras bonitas y publicitarias. 


viernes, 6 de octubre de 2017

Diccionario inexacto de términos que aparecen en la crónica cotidiana de acontecimientos que vive el país




















La crónica de acontecimientos que vive el país (cuánto me gustaba aquel título de los samizdat clandestinos de la Europa del Este bajo las dictaduras) remueve el sentido de las palabras, de tal modo que no sabes bien si dicen verdad o mentira, algo que parece que no importa ya mucho porque tanto con la verdad como con la mentira, o con la verdad de la mentira o con la mentira de la verdad, la confusión está servida. Con la mejor intención, o con la intención traviesa, allá como lo vea cada cual, pero con ironía, y sin pretender hacer daño a nadie (el que se pica ajos come se dice en mi pueblo pueblerino) se exponen a continuación algunas palabras. Habrá muchas más en danza y el vocabulario se puede ampliar. Se exponen en bilingüe, por exigencia del guión de esta temporada de la que estamos hastiados, para mejor orientación del lector. Pido disculpas por no ir la nomenclatura en orden alfabético; tal vez no sea tan cómodo ni ortodoxo pero es que las ocurrencias brotan así, ácratas y sin pelos en su manar. 



Disfraz. Disfressa. Vestimenta con la que un personaje de hoy quiere ser un personaje del pasado. Estos días unos adoptan el ropaje de 1936, otros de 1917, bastantes de 1714, las masas urbanas de franquismo o antifranquismo y cierta gente de los pueblos del interior catalán de carlistas decimonónicos.

Mediador. Mediador. Personaje de búsqueda difícil y hallazgo acaso imposible cuya presencia se implora por aquellos que han puesto en marcha la caminata al abismo. Los hay que se ofrecen como partido mediador, otros como club de fútbol azulgrana mediador, otros como sindicato de clase mediador, etcétera. Visto que las autoridades europeas no pueden estar por la labor, la acendrada y fervorosa tradición montserratina intenta que cierta entidad dada a nadar y guardar la ropa se implique como intermediaria de no sé sabe qué. A esta fecha nadie parece confirmarlo, pero solamente pensar que la Sacra Institución juegue un rol decisivo en la política española espanta. Que la Iglesia tomara carta de naturaleza cuasi constitucional sería visto como una afrenta al orden vigente. Por otra parte, tal como ha sido su comportamiento histórico en esta tierra elegida del Señor, pediría algo (mucho) a cambio y dejaría con el culo al aire al Estado español y al Estado del sol naciente del Mediterráneo. Naturalmente, cabe otra interpretación más pragmática, y es la que decía a veces mi padre: hay que tener amigos hasta en el infierno.

Represión. Repressió. Actividad, práctica y efecto habitual de las fuerzas del orden, llámense Policía, Mossos, Somatenes o Migueletes, reconocida por la Constitución, ante el ejercicio de resistencia o de bloqueo de la grey humana en circunstancias que no agradan al padre mayor de la cofradía. Dicho ejercicio cabe esperarlo y no debería coger por sorpresa a nadie. Matices a definir aparte serían los excesos, los defectos o la pasividad que mostrasen los cuerpos encargados para tal fin. No hace falta ser un lince para comprobar que es un elemento con el que se suele contar por parte de los que protestan para enfervorizar a sus seguidores, abrir o ampliar el martirologio y tener cancha en titulares en inglés, francés o polaco.

Maniqueísmo.Maniqueisme. Espacio que con frecuencia sustituye a la política clara y representativa. 

Equivocado. Equivocat. El otro, siempre el otro.

Referéndum. Referèndum. Véase 1. entelequia. 2. algarada.

Algarada. Aldarull. Pretensión de capacidad expresiva en la calle de una minoría, más o menos numerosa, que, con ciega presuntuosidad, dice hablar en nombre de todos.

Político. Polític. Ser, ente o animal fantástico de este mundo que no sabe por qué andurriales se mueve, a causa de lo cual acaba por no ser de este mundo.

Político listo. Polític llest. 1. Personaje que presume de tener carrera. 2. Oportunista. 3. Simplemente listillo.

Político torpe. Polític maldestre. La torpeza suele ser el sustrato real del político listo que, muchas veces, no se advierte de primeras. 

DesastreDesastre. Término antiguo  -recuérdese el desastre de Cuba, el desastre de Annual, el desastre de la Guerra Civil-  que vuelve a estar de moda estos días en boca del ciudadano común sin que sepa muy bien de qué habla, ya que prácticamente no existen habitantes que hayan conocido el último de los desastres que merezcan tal nombre. No obstante, su pronunciación conlleva una acentuación de la sílaba llana que se desliza con parsimonia, temor y misterio. Este vocablo, a medida que se emite, invita a imaginar una materialización del concepto. Ahí cada cual es muy libre de poner imágenes, nombres y personas, pero de momento el anticipo se denomina simplemente caída del Ibex 35, con especial resalte de la banca del Nordeste, o desubicación de sedes de empresas importantes.

República. República. Instrumento de gobierno legítimo y valioso que, en las escasas ocasiones que se constituyó en forma de gobierno del Estado, fue aceptado a regañadientes por las clases pudientes y reaccionarias del país y tuvo poca vida. Visto con qué escasa fiabilidad se invoca desde el Nordeste la Declaración de una nueva República sospecho que tanto el concepto como el término queden devaluados para el resto de nuestros días.

Gobierno.Govern de l'Estat. Institución ejecutiva caracterizada por la impavidez y la improvisación.

Govern. Govern. Corte de aprendices de brujo con cierto recorrido que están convencidos de que viven sus días de gloria.

Independencia. Independència. Paso que se da de depender de unos a depender de otros. Es una costumbre arraigada en la sociedad. Los hijos se separan de los padres para depender de una nueva familia. Hay obreros que se van de la fábrica para ser autopatronos y depender más de Hacienda. Hay quien deja un novio o una novia para someterse a un yugo superior que puede pedirle, en caso de desentendimiento, una compensación mayor. Hay quien se va de un país porque se siente esclavizado en él y acaba agachando la cerviz ante una tiranía más ingrata. Cualquiera de estos pasos suele implicar más cargas onerosas y pagar el precio de un agotamiento físico que, en bastantes casos, produce trastornos de comportamiento. 

Hipocresía. Hipocresia. Moral del ciudadano medio, apenas reconocida por el mismo y heredada a su vez de los ciudadanos superiores, que se supone que siempre han sido modelos y ejemplos de perfección. De perfeccionar la hipocresía, se entiende.

Maniqueísmo. Maniqueisme. Forma superior de la hipocresía llevada a sus últimas consecuencias. No es maniqueo quien quiere sino quien puede. Se ejercita desde instancias de poder principalmente y cuanto más poder e influencia se tiene más elevada es la cuota maniquea. Esta temporada está en alza de cotización entre partidos e instituciones que se han puesto a jugar a la ruleta rusa con la sociedad.

Enfrentamiento. Enfrontament. Fantasma siniestro, secular y obcecado que recorre España. Suele aparecer y desaparecer, pues nunca muere sino que permanece dormido cuando la ciudadanía lo ignora. Cuando un sector de ésta arrastra al todo

Clamor. Clam. Voz de fondo legítima que se ignora para ser sustituida por el ruido al toque del padre prefecto.

Ruido. Soroll. Fracaso de la música. Sin embargo, el ruido es hijo de otra música, la llamada música celestial que emana de las ideologías retrógradas, los castillos en el aire y la grandilocuencia de los que se consideran portadores de valores antiguos y eternos.

Desprecio. Menyspreu. Actitud nefasta  que define a quien la manifiesta. Suelen operar con desprecio aquellos cuya seña de identidad misérrima no les permite ni conocerse bien a sí mismos y tratan de compensar este defecto ignorando al otro y tratándolo con descalificaciones banales e incluso insultantes. 

Desgracia. Desgràcia. Temporada de otoño agudizada y esperemos que pasajera donde el común de los mortales empieza a hartarse y cuyo desenlace imprevisible nos tiene a todos en vilo.

Sedición. Sedició. Término que aparece frecuentemente en los libros de historia antigua, medieval, moderna y contemporánea como prolegómeno de la rebelión. Cuando parecía que tal alzamiento permanecía encerrado en las páginas de los aburridos libros de relatos de Historia he aquí que algunos personajes cultos lo aplican sin saber muy bien a dónde les puede conducir tamaña osadía.  

Rebelión. Rebel.lió. Palabra aún no pronunciada, al menos en su sentido jurídico, pero que se oculta tras una determinada ficha de dominó que en cualquier momento puede hacer caer a todas las demás.

Obcecación. Obcecació.  Estado de ánimo enfermizo persistente en el individuo o en el grupo de individuos que no solo pone en peligro su propia salud sino la de muchas otras personas ajenas a las dosis que se meten aquellos.

Odio. Odi. Hijo del engreimiento, hermano de la soberbia y esclavo de la ira. A veces dentro de la familia andan también procurándolo la avaricia y en numerosos casos la envidia. Suele ser un monstruo larvado que acompaña día tras día a muchos individuos y que ocasionalmente toca las trompetas del Apocalipsis para echar a perder las relaciones entre hombres, cuando no las vidas. La única manera de suavizarlo que se conoce es tomarse unos vinos entre

Épica. Êpica. Relato de los hechos que no ocurrieron jamás.

Héroe. Heroi. Personaje con frecuencia asesino que se cita con elogios en los manuales de Historia.

Diálogo. Diàleg. Extraña e ingenua invocación de los que no se mojan y de los que no tienen intención de cambiar sus puntos de vista. Dos opositores políticos se encontraron en lo alto de una montaña dispuestos a dialogar, dijeron. Primero se aseguraron de que no tropezarían con una roca, como afirmando la seguridad en sí mismos y no en la montaña Luego volvieron la cabeza mientras farfullaban palabras y hacían gestos que ninguno de los dos podía escuchar ni ver. Al final, se volvieron, se saludaron con cortesía y descendieron por las laderas mientras los suyos les aplaudían. 

Obrero. Obrer. Ser misterioso del pasado y que, de sobrevivir, jamás se cita en los acontecimientos del presente.

Clase. Classe. Perdón, este vocablo ya no aparece en la batalla ruidosa de las palabras de cada día.

Gente. Gent. Comodín que igual vale para un roto que para un descosido. Término difuso que abunda en la boca de los políticos de todo el espectro ideológico, al que se alude para atraer o para rechazar, para contarles cuentos o para pedirles el voto, para venderles un perro o una boda, y en cuyo nombre todos justifican sus palabras y actos, unos con sus medidas ejecutivas, otros con sus discursos hueros. La gente está con nosotros, dijo con énfasis el líder del partido H. La gente nos seguirá hasta el fin, clamó con voz más elevada el dirigente del político I. Hay que hacer las cosas bien por la gente, afirmó el ínclito gobernante. Hablad, gente, hablad, bramó el opositor. Gente, invertid vuestros ahorros en la Gran Banca de la Gente. Pero en la vida cotidiana la gente real no aparecía por ninguna parte.

Izquierda. Esquerra. Opuesto, contrario, enemigo o complementario de Derecha. Dicen que el nombre viene del Jeu de Paume de 1789, donde quienes estaban en alza en una parte del local eran respondidos críticamente por los que estaban situados a la izquierda, pero eso puede ser una invención. En nuestra historia contemporánea se llamaba así un sector de la política supuestamente honesto y que defendía ciertos valores idealistas que jamás lograron plasmarse en el Poder. Hoy sumido en la indefinición. O bien sus comportamientos la definen de tal modo que acaso debería cambiarse el nombre.

Mass media. Mass media. Horno donde se amasa harina de muchos otros costales sin que salga un pan comestible. No conviene disentir en público de los mass media pues en estos tiempos juegan el papel de Verdad Revelada, aunque cotidianamente nos estén revelando lo que ya sabemos. Los políticos y los económicos los utilizan de diversas maneras. Incluidos el Gobierno y el Govern.

Martirologio. Martirologi. Como su nombre indica, jardín donde crecen  jugosos los crisantemos.

Hastío. Fastig. Estado en que la fiesta se vuelve anodina, repetitiva, monótona y monotemática,  y cada vez menos la quieren. Mejor así.




(Imagen de William Blake)


martes, 3 de octubre de 2017

Diálogo de otoño con Manuel





¿Qué ves al otro lado, Manuel?
Lo mismo o parecido que a éste.
No puede ser.
Siendo el río el mismo, aunque haya dos riberas, ¿ no es la corriente unísona? 
Pero el flujo del agua ya cambia por sí mismo.
Las orillas, si son fértiles, lo son a ambos lados.
A veces no.
A veces dejan de serlo si no se sabe aprovechar el agua.
Siempre habrá agua.
Tal vez no. Pero sí habrá siempre necesidad de agua.
Luego habrá que procurarla.
Habrá que reconducirla si se desvía del cauce que nos beneficia.
Pero eso es asunto de los cielos.
Los cielos son impasibles, no les interesa la naturaleza humana.
Ellos auspician los dones de la tierra.
En parte. Son caprichosos y muchas veces actúan a espaldas de los hombres.
Si te oyeran te retirarían su bondad.
Si me oyesen me darían la razón.
¿Puede haber una ribera fecunda y otra yerma?
Puede haber un lado feraz y otro desaprovechado, pero no pobre.
Pero el río baña ambos márgenes.
Pero los hombres de ambas partes o de una de ellas no siempre saben hacer bien las labores. 
Si a los de una orilla les va bien y a los otros no, puede haber envidias de estos.
Siempre queda la posibilidad de que se ayuden.
¿Y si no se ayudan?
Siempre cabe la probabilidad de que ambos se hundan.
¿Esto es lo que ves desde este lado?
Esto y más es lo que veo desde el otro lado. ¿O no te has dado cuenta de que ya he cruzado el río?





(Imagen: Manuel Chaves Nogales)

lunes, 2 de octubre de 2017

Estupefacción




















estupefacción
Del lat. stupefactio, -ōnis.

1. f. Pasmoestupor.


(Denominación del Diccionario de la Lengua, de la Real Academia)


(Ilustración de Gustave Doré para El Quijote)


domingo, 1 de octubre de 2017

No quiero esto




Yo no quiero que este sea mi país ni que se comporten así mis paisanos. ¿Por qué no guardarnos todos las insignias todas, todas las banderas, todos los cánticos, todos los voceríos, de unos símbolos u otros? ¿Por qué no destruir los garrotes? ¿Por qué no acercarnos con diálogo en lugar de tirarnos denuestos verbales? ¿Por qué no revisar todas las falsas y destructivas identidades y reconocernos en las mínimas identificaciones, aquellas que nos unan y nos hagan vivir en paz? ¿Por qué no cesar a los dirigentes nefastos y recomponer nuevas direcciones políticas? ¿Por qué no dar la espalda a profetas de la maldad, a clérigos laicos y religiosos que conspiran siempre contra el pensamiento libre, a politicastros con escasa perspectiva de las cosas y a listillos que viven del clientelismo social y político?  

Se ha llegado a un punto tras el que se puede agazapar el desastre. ¿O es que nadie prevé que de las reyertas siempre salen unos y otros malparados, y que pensar que unos más que otros no resuelve el problema? Me entristece el desencuentro que se está produciendo, pues ni los pobladores de allí ni los de aquí hemos hecho mucho para evitar lo que viene aconteciendo desde hace mucho tiempo. Y un desencuentro lleva a otro y a otros, sucesivamente. A varias bandas, entre diferentes paisanos y por doquier, pues a este lado del Ebro la quiebra también se ahondará.

Pero, en fin, son palabras de un necio. Me veo y me siento como el mayor de todos los necios, pues acaso pido lo imposible.


(Cuadro de Francisco de Goya, que nunca muere y su obra es un mensaje para generaciones venideras)



sábado, 30 de septiembre de 2017

¿Qué diría Eric Arthur Blair, alias George Orwell?


















Recordando a R.M.S., un amigo desaparecido por voluntad propia hace pocos años, que se quedó el libro de Orwell que le había prestado y que jamás me devolvió. Recordando a mis amigos catalanes honestos, consecuentes y que buscan siempre caminos de entendimiento, más allá de los intereses de las castas y de la despersonalización de los cantos de sirenas. No pretendo estar en verdad alguna sino transmitir lo que he recibido.

Si viera la actual inversión endogámica de cierta gente en Cataluña, ¿qué diría aquel internacionalista que vino a apoyar en 1936 una causa tan paradigmática como la de la República Española? ¿Qué pensaría de los catalanes de ahora inmersos en la máxima aspiración de cambiar un Estado por otro Estado, sin que varíe en ambos casos el control del mismo por análoga élite social? ¿Se identificaría con una causa que solo piensa en sí misma en tiempos de plena abundancia económica y de mayor exigencia de solidaridad entre pueblos? ¿Comprendería los devaneos supremacistas en una época en que los países europeos caminan hacia una trascendencia supranacional? ¿Se sentiría extraño al ver el silencio del mundo trabajador cuando no la alineación de parte de éste con un aventura nacionalista? ¿Se sumergiría en el desconsuelo tras constatar la nula influencia de los obreros, empleados y emprendedores mileuristas de hoy día sobre la política que se hace contra ellos mismos? 

Orwell se comprometió con la causa republicana española para ponerse del lado de los trabajadores y de los que defendían a los trabajadores, a pesar de todos los claroscuros y complejidades que caracterizaban a la zona legítima. Escribió un espléndido relato basado en la experiencia de su estancia en España titulado Homenaje a Cataluña, que es, en cruda realidad, una narración de lo mal que fueron las cosas en el período que estuvo en Barcelona y en el frente de Aragón. Vinculado al POUM hizo la guerra con los anarquistas, y en el frente resultó seriamente herido. He desempolvado del anaquel de mis libros favoritos el Homenaje a Cataluña porque mi perplejidad acerca del secesionismo catalán me tiene desasosegado, me lleva a hacerme mil preguntas y a plantear serias dudas tanto sobre Cataluña como sobre España, acerca de la demagogia y el falseamiento de la historia y acerca de la falta de diálogo, sobre el valor de una Constitución y las leyes y sobre la sublimación de los mitos históricos, sobre el Gran Hermano que cunde en todas partes, incluso en gobiernos nonatos todavía y como inoculación del ciudadano fiel a una causa. En definitiva me preocupa la dudosa sensatez de los humanos en esta tierra que pisamos. Pero no salgo de ahí. Debe ser que pertenezco a otra época y que ahora su memoria vuelve para que tenga en cuenta sus lecciones y para exigirme que sea cauto, alejados como tengo ya de mi costa personal los cantos de sirena de la política.

Para algunos rebeldes de otro tiempo de la España interior y provinciana (también existente en las cuatro provincias catalanas) el interés, la atracción y la admiración por Cataluña -y por qué no decir también cierto grado de amor y comprensión- no nos vino en aquellos años de juventud por la vena nacionalista, que desconocíamos. A mí por lo menos me llegó por la lectura de ese libro  -reconozco que leí el texto interesado por el lado de una aventura real acontecida en la guerra de España y acaso no tanto por el trasfondo político, que más tarde llegué a comprender mejor y aún sigo en ello- y, principalmente, por el compromiso de otros jóvenes del cinturón rojo de Barcelona a los que conocí. Entre aquella gente de finales de los sesenta y principios de los setenta del siglo XX que yo traté no se hablaba del país nación ni de otro Estado que no fuera uno de trabajadores ni de apoyar a la clase pudiente catalana y española que explotaba a obreros catalanes y a trabajadores charnegos (esto último algo que los independentistas parecen haber olvidado y algún día lo lamentarán, si no lo están haciendo ya) Se soñaba con ideales más elevados, que nunca se consolidaron, y por lo tanto más ilusorios, obviamente, y que a muchos llevó más tarde a moderarse o a frustrarse para siempre. Las veleidades militantes de aquellos jóvenes querían emular dimensiones internacionalistas y fines que se consideraban de alto valor. Idealismo donde se distinguía capital  y trabajo, donde se hablaba de la abolición de clases, de tomar el poder e instaurar mecanismos de control, de ir más allá de acabar con la dictadura, etc. Ya digo: idealismo y limitada reflexión cultural probablemente.  Lo queríamos todo sin tener nada. Justo cuando ya había quebrado el internacionalismo al uso que tanto se había sublimado, cuando nada cabía esperar de la nación faro con que engañaron durante décadas los burócratas de los partidos ortodoxos, cuando los partidos comunistas habían quedado definitivamente al descubierto de que no eran sino aparatos burocráticos y de influencia de la maquinaria pseudo soviética. 



Pero acaso aquel mundo nuestro era un mundo de fantasía y bienintencionado por el que, sin embargo, nos jugábamos el pellejo y no solo los cuartos. Tal vez era nuestra aventura juvenil, cargada de indagación, no siempre acertada, de emociones y de valores excesivamente sacramentados por nosotros mismos. ¿Viene mi aprecio y reconocimiento a Cataluña solo por el lado político? En absoluto. Viene sobre todo por la fraternidad con que siempre fui acogido, por la convivencia abierta con personas de allí, por la generosidad y cuidado con que me trataron, por la admiración ante la entrega, a veces alocada, a la reivindicación de clase (ya sé que hoy suena esto a cuento del abuelito), por la decisión que jóvenes sencillos demostraban ante las tropelías de patronales y gobierno,  por el ánimo y desparpajo en plantar cara a la patronal y a la fuerza pública, por el interés en desarrollar temas de debate que parecía que allí se veían más claros que en otras zonas del país, ese debate permanente, no siempre razonable y con los pies en la tierra, y con frecuencia rígido, según influyeran unos líderes u otros, pero que nos sacaba a todos de la afasia y nos alejaba del pensamiento amorfo generalizado o bien del agotado y agarrotado pensamiento único del régimen nacional catolicista. Fue el sentido del apoyo mutuo de gentes pares mi primera percepción de la Cataluña que hoy podría denominar orwelliana. Y aquella experiencia, finiquitada más bien antes que tarde, no la olvidaré nunca. Son esas pequeñas cosas las que componen el bagaje del individuo y no las grandes parafernalias ni los montajes míticos con pies de barro.

Cuando las viejas y oníricas aspiraciones de un sector de la izquierda se vinieron abajo tuve la gran suerte de seguir manteniendo lazos de amistad amplios con catalanes. Con viejos compañeros de fatigas, con amigos coyunturales pero abiertos, aunque a la mayoría los perdiera y, principalmente, con personas nuevas que conocí más tarde a través del ámbito laboral y la cadena de relaciones que por inercia se va estableciendo en la vida si eres receptivo y escuchas con atención y tolerancia. De gente de allí he recibido mucho, con gente de allí he hablado mucho y he querido mucho.  Cataluña se me había mostrado también como terreno de aportación cultural, de lo suyo y de lo ajeno. Podía saber y entender de una región de la que no me habían hablado prácticamente en mi infancia y juventud castellana y franquista. Aunque siempre se la había citado con respeto y reconociendo el valor tradicionalmente productivo y con vocación moderna, al menos en Barcelona y grandes núcleos industriales. Los prejuicios, la ignorancia y la losa política imperante modelaban conciencias y había que ser muy decidido e incluso valiente para romper la baraja.

Podía saber, en fin, de las capacidades desarrolladas en materia cultural, de diálogo, de influencia de ideas internacionales, del papel esponja que la Cataluña mediterránea y europea jugaba. Pero ¿era y es toda Cataluña así? Acaso no, porque en esa comunidad, como en todas las españolas, hay regiones profundas y regiones más accesibles. Hay zonas abiertas y modernas y zonas conservadoras cuando no retrógradas. Creo que Barcelona, más que Cataluña en general, era el paradigma. Barcelona y su área de influencia, la metropolitana, la de las grandes poblaciones circundantes de la industria y de una clase obrera numerosa y exigente, abiertas a las ideas del mundo, receptivas a otros españoles. Ciertamente nunca conocí lo suficiente la Cataluña rural, probablemente apegada a atavismos y tradiciones, donde más prendía el mensaje del pasado, y menos la modernidad, donde la influencia católica sigue latente y que es más sensible al mito nacionalista y a la manipulación social a través del clientelismo debido a las clases ricas. ¿No se acuerda ahora nadie de lo que fue el caciquismo y el clientelismo seculares, con hondas raíces en Cataluña y toda España?  Para mí lo avanzado, lo moderno, lo abierto de par en par, donde se cuece el presente fértil y bulle el futuro esperanzador ha estado en las capitales, en las metrópolis, en los núcleos donde la clase trabajadora ha generado cultura sobrepasando a la religión y a las viejas costumbres que siguen remitiéndose a conservar lo que tenían. Pero ¿sigue siendo hoy así? Las últimas manifestaciones pro independencia me confirman que son más partidarios de la misma los núcleos de población rurales, la Cataluña profunda. Si a ello se suma las noticias que me llegan de reacciones intolerantes, acciones contra disidentes, presiones por las redes sociales, amenazas varias, etcétera, uno se pregunta cómo pueden empezar a prender prácticas propias del totalitarismo y mi preocupación aumenta. 

No sé qué cambiará en los próximos tiempos respecto a mi percepción por los catalanes, a los que he defendido en infinidad de ocasiones  -digo catalanes, no planteamiento nacionalista y menos el actual-  en la tierra en que vivo, donde los prejuicios (empezando por lo que siempre costó admitir el uso del catalá, lengua románica hermana del castellano o del portugués o del gallego), el desconocimiento histórico y el vivir de espaldas ha dominado durante décadas, constituyendo una de las más trágicas señas de identidad con que sentenció el franquismo las relaciones entre españoles. Diga lo que diga ahora a los amigos catalanes independentistas me lo van a refutar con su código de valores ideológico porque, engullidos como están por el mito alimentado desde hace tres siglos, no van a dar el brazo a torcer por las buenas. Ellos, que siempre han manifestado la queja de que sus problemas históricos han sido causados por España  -el uso indiscriminado por su parte de los términos Estado y  España siempre me ha parecido lamentable, el primero es poder y el segundo es principalmente sociedad, no solamente instituciones-  olvidando por benevolencia o ignorancia interesada los problemas que les han causado sus propias clases dirigentes y en abundantes casos corruptas, resulta que ahora están al borde de generar nuevo problema para sí como colectivo y para los españoles, no solo para el Estado de España. Y ahí, en que los españoles podamos sufrir las consecuencias de una aventura de película cuya productora y realizadora que se lo ha permitido es la misma Democracia (esa misma que a muchos nos causa insatisfacción, pero no hay otra, y de la que las clases pudientes tanto catalanas como españolas se han aprovechado en abundancia, ¿o hay que recordar los mil y un pactos y apoyos entre el nacionalismo catalán y el centralismo españolista, tanto bajo el franquismo como en la etapa democrática, para repartirse entre todos poder y ganancias?) es algo que probablemente muchos tengamos que repensar en el futuro si el secesionismo nos afecta. No sé en qué cambiaré yo también. ¿Tendré que decir aquello de jo tinc por, por mí, por mis paisanos del resto de España y por los mismos catalanes? Maldita la gracia. 


(Fotografía que hice hace tiempo en la plaza del mismo nombre)


















lunes, 25 de septiembre de 2017

Fuga tras el canto del gallo





















Max, revuelto y presuroso, ha entrado en casa hace un rato. No aguanto más los actuales episodios nacionales, me dice. Le miro atónito. Yo tampoco, le digo, ¿qué puedo hacer por ti? Acompañarme, me voy unos días a perderme a donde no llegue el ruido de los panfletos ni la prensa ni los cánticos ni el vocerío inclemente ni los trapos de serie ni las músicas celestiales. Con un gesto me invita a acercarme a la ventana. Oh, tu viejo Maserati del 66, exclamo con asombro, que fue siempre de segunda mano. Pero si creí que lo habías vendido. Y así fue pero mi comprador, el vecino que conoces del otro lado del río, lo usa poco y me lo presta para la ocasión. ¿Retorno al pasado?, y río con sarcasmo. No. Max se muestra tajante. Huida al pasado sería otro episodio nacional ya finiquitado. Allí no hay refugio. Voy a preparar un pequeño equipaje y vuelvo a buscarte. Oye, le respondo descolocado, que yo tengo compromisos, que tengo que acabar unos escritos. Y él: si eres capaz de soportar la tabarra que queda, allá tú, no vengas. Luego no digas que te arrepientes. En media hora estoy de vuelta. No nos merecemos esta situación insalubre, hay que poner tierra real y suelo imaginario por medio. Pero ¿a dónde ir?, insisto. A todas partes llegan los episodios que dices tú. Déjalo de mi cuenta, ratifica ufano. Hay maneras de salir de la épica cochambrosa, y comida y alojamiento no nos faltarán sobre la marcha. ¿Lo demás? Mirada y más mirada a la tierra bendita que muchos la hacen maldita, salta convincente.

Vaya, unos días que doy vacaciones a la escritura, pienso. Tal vez sea bueno para ella y para mí.



(Ilustración de Gustave Doré)
  

domingo, 24 de septiembre de 2017

Aún no había cantado el gallo














El margen del insomnio te permite dos reacciones. Por un lado, aguantar en el lecho a ver si uno se duerme, con la consecuencia de que te dé en pensar sobre todo lo malo ocurrido y que puede ocurrirte. Por otro, dar la luz, levantarte discretamente y sin hacer ruidos que incordien al vecino coger un libro al azar y ponerte a leer algo. Es un ejercicio que siempre depara una sorpresa.

El azar me lleva a una página de El silencio de la luna, de José Emilio Pacheco, aquella en la que un poema lleva por título La derrota:

"El que piensa por todos prohibió pensar.
Su palabra es la única palabra.
Él dice todo sobre las cosas.

Sólo existe algo que él no puede prohibir:
los sueños.

Noche tras noche
la gente sueña en acabar con el que piensa por todos." 

Luego me quedo pensando en la prohibición por sí misma, en la imposición de lo que debemos pensar, decir o hacer, en la soberbia de los que se eligen a sí mismos y dejamos que se auto proclamen. Todo ello me parece tan actual que debo recurrir a convencerme de que es antiguo para no tener mayor complejo de siervo, de súbdito o de idiota. ¿De verdad que la gente sueña con acabar con los que imponen el pensamiento o inducen a que no lo tengamos? Y los que sueñan, ¿lo convierten en deseo a este otro lado del no sueño?



(Ilustración de Gustave Doré)

sábado, 23 de septiembre de 2017

Otro gallo que cantó





















Entre irritantes horas de insomnio se le coló esa noche un espacio no medido pero intenso de sueños. En uno de ellos, que devino en alucinaciones, se veía a sí mismo con diferentes caracterizaciones de sufridores de la historia. Ora de estudiante contra la última dictadura, ora de republicano español, ora de bolchevique, ora de communard de 1871, ora de sans-culotte, y así saltaba hacia atrás en el pasado de disfraz en disfraz. Mascaradas cuyo significado desconocía pero que se pretendían eco de oscuros conspiradores, contradictorios resistentes, obreros traicionados, traidores renegados y salvadores que decían liberar a las masas. 

Despertó de aquel delirio agitado y encendió la luz. En su espanto creyó verse revestido de una vestimenta que sugería una amalgama de banderas y escuchar un vocerío de himnos y lenguas, cuya confluencia y significados no logró entender, y que iban in crescendo. Entonces, se dio media vuelta y decidió seguir durmiendo, para conjurar la estruendosa pesadilla que percibía del exterior. Puestos a tener que decidir sobre una patria, elijo la del sueño, se dijo.



(Ilustración de Gustave Doré)


viernes, 22 de septiembre de 2017

Al canto del gallo






















Cuando despertó al primer canto del gallo, el durmiente advirtió alborozado que la matraca mediática y cuanto se agitaba detrás no seguía ya sonando.

(Solo más tarde, cuando se libró de las legañas, comprobó amargamente que la ilusión había sido parte del sueño, como corresponde a los durmientes)



(Ilustración de Gustave Doré)


jueves, 21 de septiembre de 2017

"Las democracias se hacen con ciudadanos. Las patrias viscerales necesitan extranjeros, enemigos, traidores, apóstatas. Renegados. Nada define mejor a una patria que la designación de un enemigo." Antonio Muñoz Molina en defensa de Juan Marsé






















Bendita ira la de Antonio Muñoz Molina en un artículo en defensa de Juan Marsé por las barbaridades que se emiten contra él con la mano alevosa y negra del anonimato. Aunque ya se sabe quién está detrás. Muñoz Molina reivindica a Marsé como muy útil y me impresiona cuando dice: "Las democracias se hacen con ciudadanos. Las patrias viscerales necesitan extranjeros, enemigos, traidores, apóstatas. Renegados. Nada define mejor a una patria que la designación de un enemigo."

Por su valor, reivindicando la personalidad y la labor de Marsé, y porque, por fin, se empiezan a escuchar voces contra la ignominia y la agresiva desfachatez política, reproduzco aquí el texto de Muñoz Molina:  

"No puedo contenerme ahora mismo. No quiero. Acabo de ver una foto de Juan Marsé cruzada por un letrero escalofriante en catalán: Renegado. Su cara noble como de boxeador viejo en primer plano, y esa palabra siniestra, esa acusación, ese estigma. Juan Marsé es un renegado por decir aquello que lleva diciendo desde hace más de medio siglo: lo que le da la gana. De muy joven Marsé empezó a escribir novelas que rompían con furia y belleza el sopor policial del franquismo. Fue el cronista de la Barcelona de las periferias emigrantes y de los barrios burgueses, con una ambición abarcadora de novelista francés del XIX. Su primera obra maestra Últimas tardes con Teresa , estaba llena de citas de Stendhal y de El rojo y el negro: Manolo el Pijoaparte era un trepador empujado por el instinto y el rencor de clase, como Julien Sorel, con un fondo suburbial y felino de rumba catalana. Marsé ha escrito y dicho lo que le da la gana hasta el punto de que su novela más grande, Si te dicen que caí, la publicó en México en 1973 para no someterse a las censuras y las autocensuras inevitables en España. Cuando se publicó aquí, en 1977, nos estallaba en las manos a quienes queríamos ser escritores, contar el mundo cercano y al mismo tiempo construir edificios luminosos de literatura. La libertad con la que había sido escrita esa novela era el anticipo de la que nosotros mismos queríamos ejercer en la literatura y en la vida. Marsé escribía un castellano tan libre porque era para él una lengua fronteriza, entrecruzada con el catalán, empapada de él. Marsé es un hombre íntegro, sentimental y huraño que puede enfadarse mucho, y lo ha hecho muchas veces, incluso con gran escándalo público. 

Ahora los patriotas del banderazo y la hoguera han decidido señalarlo con lo que para ellos es el peor de los insultos: renegado. Un renegado es peor que un extranjero, porque a su alevosía une la condición de traidor. Los héroes de la libertad de los pueblos no sienten el menor interés por la libertad de las personas. Los pueblos son abstracciones a las que se puede atribuir cualquier virtud y hasta cualquier impulso de ira justiciera. Para mantener siempre su pureza necesitan enemigos exteriores y chivos expiatorios. Cualquier sátrapa y cualquier aspirante a comisario político puede ejercer con éxito la ventriloquía patriótica o justiciera y presentarse como portavoz del pueblo. Las personas concretas tienen una cara, una voz, una voluntad soberana o caprichosa. También tienen domicilio, y número de teléfono. Si las señalan son muy vulnerables. Algunas tienen trabajos y corren el peligro de perderlos. Juan Marsé fue un resistente contra la dictadura y es uno de los grandes escritores de España y de Cataluña, pero ahora resulta, a los ochenta y tantos años, que es un renegado. La foto de un renegado se puede quemar. También puede servir para acosarlo. 

Se trata de una figura muy útil. Las democracias se hacen con ciudadanos. Las patrias viscerales necesitan extranjeros, enemigos, traidores, apóstatas. Renegados. Nada define mejor a una patria que la designación de un enemigo. Cuando era joven, Juan Marsé formó parte de lo que los franquistas llamaban la anti-España. Ahora lo han arrojado a la anti-Cataluña, en compañía , entre otros, de enemigos como Antonio Machado, Goya, Calderón, Negrín… 

Todo esto es de una inmensa tristeza, de un aburrimiento insufrible."

http://xn--antoniomuozmolina-nxb.es/2017/09/los-impuros/















miércoles, 20 de septiembre de 2017

Por ahí no paso. Marsé, Cervantes y Joanot Martorell





















No sé si algunos pretenden que Cataluña deje de ser una de las comunidades más cultas y tolerantes de España pero a quienes la hemos admirado en su vertiente más creativa y abierta ciertos gestos nos preocupan. ¿Que algunas fechorías son hoy minoritarias y que no hay que exagerar? Se sabe cuándo empiezan a cometerse y nunca se sabe su deriva, como las guerras. El caso es que no puedo aceptar que un autor como Juan Marsé, que te pude gustar o no, pero que tiene un repertorio de novelas más o menos interesantes y con una literatura bastante medida, pueda ser puesto en el punto de mira de los bárbaros solo porque haya escrito siempre en castellano y porque no esté a favor de independencia política alguna, por lo que ha firmado un Manifiesto anti independentista aparecido estos días. Se empieza llenando de tachaduras e insultos -le llaman botifler y renegado entre otras lindezas- páginas de libros suyos de alguna biblioteca y se sigue...¿llevándolos a la pira, por ejemplo? Si lo primero ya es insensato lo segundo sería un crimen. Puede que sea una iniciativa alocada muy individual pero me preocupa que pueda haber más iniciativas de este tipo. Suelen ser las que más cunden al principio y que más adelante dan un salto en direcciones más agresivas, aparte de que el autor o autores de este tipo de ejecuciones librescas demuestran ser unos incívicos con sus propios medios públicos, y eso ya dice lo suyo. No, la estúpida irracionalidad de tachar y poner frases agresivas en un libro no dice mucho a favor de la causa identitaria.

Miren, soy una esponja y admito por las buenas todas las expresiones respetuosas y respetables. Pero que no me toquen un libro ni se metan injustamente con un autor, salvo para enjuiciar y opinar pacífica y críticamente sobre su obra. Uno no quisiera que este tipo de gestos de supuestos cachorros de cruzadas por la patria fueran representativos de aversión, odio e incultura. Ya ha habido excesiva Inquisición y Santo Oficio en este país, demasiados pistoleros, demasiadas dictaduras. Cataluña no se merece ser traicionada ni por la intolerancia ni por el analfabetismo.  A los autores de Tirante el Blanco no les gustaría. Porque ¿quién es más renegado, el que escribe en la lengua que quiere y como le apetece o el que traiciona y persigue la cultura, que no es sino la libre expresión, cuya propiedad no es de nadie en particular pero es el espacio de todos?




Los violentos que empiezan a asomar en el procés, hoy de baja intensidad, deberían saber la estima que Miguel de Cervantes -este escritor de perspectiva vital inmensa es de mucho antes a 1714, señores, y nada sospechoso de especiales connivencias con fanatismos y gobiernos-  sentía por la magna obra de caballería titulada Tirant lo Blanc, de Joanot Martorell y Martí Joan de Galba, del siglo XV. Y miren, me apetece reproducir la opinión que tiene sobre ella Don Miguel por boca del cura cuando se dispone junto con la ama, la sobrina y el barbero a destruir la biblioteca de Don Quijote:


"—¡Válame Dios —dijo el cura, dando una gran voz—, que aquí está Tirante el Blanco! Dádmele acá, compadre, que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos. Aquí está don Quirieleisón de Montalbán, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalbán, y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de Tirante hizo con el alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la señora Emperatriz, enamorada de Hipólito, su escudero. Dígoos verdad, señor compadre, que por su estilo es este el mejor libro del mundo: aquí comen los caballeros, y duermen y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros deste género carecen. Con todo eso, os digo que merecía el que le compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaran a galeras por todos los días de su vida. Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto dél os he dicho." 

(Don Quijote de la Mancha, Primera parte, capítulo VI, edición del Instituto Cervantes de 2004, a cargo de Francisco Rico)

¿Cómo encaja la verdad del pasado en las dudosas aventuras de caballería que algunos pretenden en estos días? Disfrutemos de la literatura, que es la vida misma, y dejémonos de zarandajas que nos van a hacer daño a todos. Pero este consejo de viejo no les gustará escuchar a muchos que se han metido en camisa de once varas. 




(Los grabados pertenecen a la extraordinaria edición bibliófila del libro Tirant lo Blanc, cuatro volúmenes, ilustrado por Manuel Boix para Edicions de la Tercera Branca)



martes, 19 de septiembre de 2017

La Lamentable desaparece









La lamentable desaparece. Lo han decidido quienes venían haciendo esta página desde hace seis años largos. El país de países  -los bobos la llaman la nación de naciones-  les ha debido cansar a los que formaban el alma y el cuerpo de la web. España y Cataluña, o monta tanto, o España a secas, de sequía y de secano, aburre al más resistente, salvo a los corruptos, los oportunistas y los insensatos. Como no llueva algo que haga fructificar a sus pobladores estaremos buenos. Como no haya oxigenación, fecundidad y buenas cosechas tolerantes y con futuro nos cansaremos todos. Marcelo en Ensilgor dijo que algo olía a podrido en Dinamarca. ¿Cuándo podremos dejar de aplicar la cita a nuestro propio país, incluido el que algunos intentan desligar, como si allí en el suyo estuvieran limpios de polvo y paja? Permítaseme decirlo: es lamentable que desaparezca La lamentable. Cualquier voz que nos deja huérfanos es una pérdida para el futuro. Nosotros veremos si preferimos andar extraviados o renacer.


http://lamentable.org/lamentable-adios-esp/


lunes, 18 de septiembre de 2017

¿Parábola?









¿Y por qué me parece a mí que lo que escribe Jean es una parábola muy actual? ¿Que no es una casilla ajena ni casual donde ha caído el dado de cada jugador? ¿Que ciertos sones seductores van a volverse contra quienes han sido seducidos y también contra los que nos sentimos engañados? ¿Que el vuelo de un ave doméstica no puede ser de largo trayecto? ¿Acaso que se eleven en su orgullosa y aparente majestuosidad quiere decir que se remonten más allá de un vuelo rasante próximo al suelo? Tanto ruido al batir las alas ¿no implica un viaje imprudente y egoísta? ¿Es que una vuelta al paraíso soñado no es sino un señuelo porque tal edén no existe? ¿Y que la aventura juguetona disfrazada de épica no va a traer nada bueno ni para las osadas aves ni para el gallinero? ¿Por qué los ciegos siguen a otros ciegos?


*Algunas preguntas de un pensionista y no solo ante un libro, Bertolt.


http://tulaevanescente.blogspot.com.es/2017/09/36-llamada-al-origen-salvaje.html


domingo, 17 de septiembre de 2017

Tarde de domingo con Philip Glass

















Entre tanta publicidad comercial y política enajenantes, me dispongo a escuchar a Philip Glass para hacer llevadera la tarde de domingo casi otoñal. Es música de su Mishima, pero interpretada por Catalyst Quartet. La luz se resiste a dejar de ser intensa pero abres la ventana y se percibe fría. Propuesta de las horas que quedan de la jornada: no ver noticiarios de tv, no abrir páginas de prensa en internet, no mirar ningún video tonto de los que suelen llegar por el móvil, no discutir con nadie aunque vengan con ánimo de incordio, coger el periódico habitual solamente para hacer los crucigramas, leer unas páginas del recochineo que se traen los Escritos irreverentes de Mark Twain, tomar una cerveza tostada bien malteada y con doble lúpulo (según la etiqueta), cenar una rebanada de pan con tomate bien untado en aceite de arbequina, ver algunas secuencias de la película Mishima de Schrader, por el solaz y recreo de las imágenes más estéticas y las composiciones más inquietantes, bostezar libérrimamente cuando lo pida la saciedad o el tedio, reflexionar de pasada sobre lo reconfortante que es saberse un día más a salvo de superiores carencias y de orfandades no deseadas. Mañana, el eje de rotación y el de traslación dirán lo que tengan que decir.




sábado, 16 de septiembre de 2017

Mientras tanto














Estive sempre sentado nesta pedra
escutando, por assim dizer, o silêncio.

Eugénio de Andrade, A beira de água.



A veces dan ganas de sacar el letrero. Sé que algún día lo haré. Solo aspiro a que sea un acto voluntario y decidido. Me horroriza pensar que otro hombre o el mecanismo bruto de imposición de otros hombres pueda hacerlo por mí y, sobre todo, a mi pesar. No es que me agrade tampoco que la naturaleza me imponga su ley para mí involuntaria, pero sería más fácil de aceptar. Al fin y al cabo uno se sabe más materia que idea. Más sueño que conciencia. Más humano que divino. Pero mientras tanto que la palabra quede en el cuarto de atrás de las intenciones. Tampoco me interesa saber si el día que haya que sacar el cartel estará escrito con caracteres árabes, chinos o marcianos. Eso sí, qué pena no tener más vidas para aprender nuevas caligrafías, puro erotismo siempre para mis sentidos.