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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








martes, 10 de octubre de 2017

Apunte de un apunte (con El Roto y Vicent de por medio)


















Asistí hace unos días a la presentación del libro Antitauromaquia, obra a dúo de El Roto y Manuel Vicent, en Valencia. Me pedía el cuerpo conocer en persona al virtuoso, satírico y heterónimo dibujante Andrés Rábago, antes Ops y ahora El Roto. A Manuel Vicent ya le había visto en más ocasiones. A El Roto, crítico mordaz y sabio de la realidad cotidiana y española en El País -al que Manuel Vicent le llama la Santísima Trinidad por su triple persona, no se sabe si divina o humana, en un solo demiurgo verdadero-  le he seguido desde la época de la revista Triunfo allá cuando el franquismo.  

Con no interesarme en absoluto los Toros, y parecerme un negocio  poco fino y cada vez con menos salida al mercado, a más de un espectáculo aburrido apoyado por una grey proclive a lo fanático,  tampoco hago confesión de fe de antitauromaquia. Para ser anti parece que anteriormente habría que haber sido pro, pero ya se sabe que los nuevos cánones de la ortodoxia de lo políticamente correcto obligan a tomar partido sí o sí. Como en el acto se hablara con alto fervor del amor a los animales  -tuve que escuchar una vez más la manida, cínica y equivocada frase de quien no ama a un animal no ama a un ser humano,  ecuación que no logro resolver en mi matemática de andar por casa-  hubo una persona del público que, presentándose como profesor de literatura en la Universidad, puso el cascabel conceptual al gato del tópico. No tenemos por qué sentirnos obligados a amar a nadie, dijo, pero sí debemos respetar sea a un animal o a un ser humano. El respeto es una exigencia, el amor una elección

Frente a los iluminados, y en aquel acto también había algunos, me pareció que este hombre era luminoso. Extrapolé su preciosa precisión y pensé en la suma necesidad del respeto que nos apremia cada vez más porque está quebradizo. Pensé, por ejemplo, en cómo muchos que dicen amar la bandera y la patria española son luego desconsiderados en su comportamiento cívico o en sus relaciones familiares. O cómo los que andan de esteladas de aquí para allá tratan con escaso respeto al que no es de su cuerda. Respeto y amor, dos conceptos a revalorizar. Sinceramente, el primero me parece tangible y asumible, sin mayor compromiso pero como una necesidad de convivencia. El otro...es difuso aunque se le llene a todo el mundo la boca con su sonora palabra angélica...y evangélica. Amén. 



10 comentarios:

  1. A Ops le seguí con el mismo interés que hoy le sigo como El Roto. De Mauel Vicent guardo muchas de sus espléndidas columnas publicadas en El País (tenía un amigo que dejó de comprarlo cuando dicha columna desapareció). Precisamente, en una de ellas, de lejana fecha, Vicent denunciaba con mordaz inteligencia el horror de la llamada "fiesta" taurina. En ella, cito de memoria, daba esta definición de tan triste espectáculo: "El arte de convertir a un bello animal en una albóndiga sangrante".
    Vicent, El Roto, Chumy Chumez, El Perich, Manuel Vázquez Montalbán... inolvidables referentes.

    Un abrazo.

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    1. No me interesan lo Toros en absoluto y me parece un acto desmesurado y salvaje, cuyo concepto cultural es tan discutible...Pero nunca me ha tentado militancia antitaurina y pocas veces algo anti. La verdad es que no adquirí el libro el otro día, no descarto que lo haga, porque además tiene abundante texto de Vicent junto a pinturas de El Roto. Tengo algunos de éste que los considero parte de mis libros de historia más que de ilustración. Los que nos educamos políticamente y sentimentalmente (recordando a Vázquez Montalbán) con Triunfo tenemos en alta estimo a esta clase de autores. Inolvidables y extraordinarios referentes, tienes tanta razón. Un abrazo.

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  2. Tengo algún que otro original de Chumy Chuméz, y de otros dibujantes, pero ninguno de El Roto, y ese si que me haría ilusión.
    Creo que es muy , muy bueno.
    Un abrazo

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    1. Mira qué bien lo de tu original. Creo que los dibujantes satíricos han hecho historia en este país. No sé si siempre se les ha interpretado con capacidad reflexiva por nuestra parte, pero no es para menos. Sí, ER es muy bueno y no se casa ni con dios.

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  3. Creo que todos y todos somos anti de cantidad de cuestiones, sin necesidad de ser pro. Muchas personas somos anti tortura, anti dolor, anti muerte de cualquier ser vivo y lo somos también de que todo esto sirva de negocio de diversión y de fervoroso espectáculo.
    No es necesario ser un pro fiesta nacional de los toros para saber cómo me sentiría en el lugar del toro.
    Los animales sienten exactamente el mismo dolor que los humanos y voy mas allá, los animales tienen sentimientos, añoran, aman, respetan, acompañan, son solidarios, maternales...podría seguir, no son tan diferentes del humano, en muchas cosas nos superan y solo se han quedado en otra fase de la evolución.
    Para mi está claro sin necesidad de pensar si el nivel de amor y respeto por el ser humano iguala al que tengo por los demás animales, lo que se siente no necesita sopesarse, no requiere medidas.

    De la publicación Antitauromaquia de El Roto y Manuel Vicen me declaro pro sin haberla visto previamente :). Gracias por acercarla.

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    1. En la lucha de especies no andamos ni con respeto y menos con amor cuando nos comemos los filetes, los asados, los pescados. No pensamos ordinariamente en todos los animales, ni queremos hacerlo, pues nuestra dieta podría verse afectada. Cuando hablamos de amar a los animales no pensamos en bueyes ni en burros ni en caballos, que en el pasado han cumplido un papel eje para el humano y sus cultivos, sus norias o portes, sus ejércitos. Hoy se lleva una especie de sentimiento proanimalista por las mascotas. Amamos nuestras mascotas. Preferimos mascotas a inmigrantes, se ve que dan menos problemas y son más entrañables para nuestra way of life. Por lo demás no discuto lo del dolor de los animales, que muchas veces he visto. Lo del pro y anti: pues obviamente hay dos maneras de ser pro, una militante y otra mirando a otro lado. En este país todos hemos sido pros cuando no hemos querido saber de maltratos, opresiones, etc. Una cosa es no estar de acuerdo y condenar la "Fiesta" y otra obsesionarse con el tema, porque si advirtiéramos todas las injusticias que el humano comete con animales y hombres no daríamos abasto. Por cierto ¿dónde la sensibilidad y el acogimiento con los exiliados, huidos y jodidos humanos de otras partes?

      Entiendo que es tema polémico, pero si no polemizamos no nos exigimos claridad y derribo de cuentos. Gracias, Salaio.

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  4. Es que si el respeto y el amor fuera la el comportamiento normal de la gente, se acabaría por fin el sufrimiento de la humanidad.
    La regla de oro es tan sencilla que barre cualquier otro código legal y moral. Nos complicamos tanto que arrastramos un permanente conflicto irresoluble. Con el respeta y ama arreglamos casi todos los problemas que nos acongojan.

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    1. Es decir que seguimos sin dar en la clave. La supervivencia del animal biológico sigue siendo primordial al precio de la competencia, el enfrentamiento y la disputa por los territorios de los individuos. El respeto y la tolerancia son al menos una exigencia tangible, que puede ser, se palpa, se ayuda con reglas del juego y con la cooperación. y no siempre funciona. Pero lo del amor es algo tan difuso con aleatorio, suele quedar en palabrería.

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    2. Tengo una buena anécdota al respecto. Biografía recién salida del horno. En cuanto pueda lo publicaré Zola interpuesta. No me pregunten la razón de mis desprecios! Ya no lo admito y mira que fui chica de espalda ancha y santa paciencia! Pero como ya no soy chica...

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    3. Esperando la anécdota, miss.

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