miércoles, 29 de agosto de 2012

El fabulista Ambrose Bierce




EL PRINCIPIO MORAL Y EL INTERÉS MATERIAL


"Un Principio Moral encontró a un Interés Material sobre un puente por el que solo podía pasar uno de los dos.

Agáchate, inmundicia -gritó el Principio Moral- y deja que pase sobre ti.

El Interés Material simplemente le miró fijamente a los ojos sin decir palabra.

¡Ah! -dijo dudoso el Principio Moral-. Echémoslo a suertes y así sabremos quién de nosotros dos debe retirarse para que el otro pueda cruzar.

El Interés Material mantuvo su silencio impertérrito y la mirada fija.

Con el fin de evitar un conflicto -prosiguió el Principio Moral, un tanto inquieto- me agacharé yo mismo y dejaré que pases sobre mí.

Entonces, por fin, el Interés Material encontró una lengua que por extraña coincidencia era la suya propia. No me pareces muy buen soporte -dijo-. Mi manera de andar es un tanto especial. Mejor será que te eches al agua.

Y eso fue lo que sucedió."



¿Cuento demoledor acerca de que Realidad se impone a Utopía? La historia viene de lejos. Los mismos intereses en pugna de hoy ya los conoció el escritor Ambrose Bierce en el siglo XIX (autor de la fábula aquí reproducida) y ya venían de más atrás. De ahí que la fábula esté tan clavada de cuanto acontece. En ella se reproduce la esencia viva de la historia de este modo de producción que se retuerce una y otra vez y engulle y vomita a sus hijos. Sistema que parece que está siempre al borde del descalabro, pero que se recupera antes o después con abundantes muertos y heridos (entiéndase esta expresión tanto en sentido literal como metafórico) Y con paisajes diferentes y ampliados (¿no es otra cosa la globalización?) Dinero y moral andan siempre a la greña, se podría decir en términos reduccionistas y simples. El Interés Material viaja en el haiga del beneficio, mientras que el Principio Moral sigue desplazándose en el coche de san fernando de la utopía. Uno expulsa siempre al otro. Son términos opuestos que nunca pueden ser complementarios (aquí el principio del Tao pincha) O bien el Principio Moral se doblega y se pone al servicio del Interés Material para justificarlo.

Pues bien, el escritor y periodista norteamericano Ambrose Bierce (1842-¿1914?) escribió las llamadas Fábulas de fantasía, que la Editorial Bosch publicó junto un grupo menor de fábulas a las que tituló Esopo enmendado y otro grupito que se muestra como Viejas historias remozadas. Todas ellas tienen el mismo tono sarcástico, irónico y hasta humorístico (en ocasiones rezuma tal grado de humor que parece más un autor inglés) Tanto adjetivo esdrújulo tiene que ver con el espíritu que le animó a escribir también su Diccionario del diablo. Estos pequeños relatos con consecuencia de crítica moral unas veces, con resultado satírico otras, con conclusión escéptica en otras más revela el conocimiento que poseía Bierce de la sociedad de su tiempo, de las instituciones, personajes y ambiciones que guiaban a los hombres.

No me cabe duda de que entre las lecturas de Bierce no faltarían los clásicos griegos o los fabulistas franceses, pues la orientación de su pensamiento recuerda a ambos. El estilo es breve, preciso y redondeado. Un goce para estos tiempos en que no sabes si amargarte con las tomaduras de pelo cotidianas o echártelas a la coleta, por eso de sobrevivir. Textos como los de Ambrose Bierce ayudan a sobrellevar las preocupaciones o a minimizarlas para que no nos produzcan acidez estomacal. Tras sus fabulaciones hallamos las contradicciones de las relaciones humanas, de sus instrumentos de negocio, judiciales o políticos, de las pasiones y enviciamientos de nuestra naturaleza. Es decir, todo aquello que debe ser objeto de chanza e hilaridad para demostrar lo patéticos que podemos llegar a ser. Bierce sabía poner en la picota la estupidez que frecuentemente se oculta tras cada conducta hipócrita.




("Fábulas de Fantasía. Esopo enmendado. Viejas historias remozadas". Ambrose Bierce. Colección Erasmo / Textos bilingües de la Editorial Bosch, 1980)




lunes, 27 de agosto de 2012

Preguntas quedas



Pequeñas moléculas nutrientes:
¿qué hacer para revivir los años
en que el futuro no existía?
¿Calma vuestro dulzor
tanto arañazo recibido?
¿Hemos escrito lo suficiente
dentro de nosotros
con la tinta saboreada?



domingo, 26 de agosto de 2012

Recordando a Paco Fernández Buey




Ya ves, toda la vida oponiéndote a la barbarie, reuniendo a gente, escribiendo artículos, recogiendo firmas, discutiendo mil y un temas…para que luego te pase esto, me decía Paco hace unos meses. Se refería, por una parte, a la muerte de su compañera Neus no hace todavía un año, y a su propia enfermedad, por otra. Estaba bastante abatido, no obstante su temple y entereza. Hablando por encima de la situación por la que estábamos pasando en España, aún le salía el ramalazo de a ver si me pongo y escribo algo. ¡Él, que había escrito infinidad de artículos, de conferencias, de tesis, de libros, aún sentía necesidad de aportar algo al momento político delicado!

Ayer, Paco ha muerto en Barcelona, la ciudad donde más tiempo ha vivido, luego estudiado, amado y luchado, aunque él naciera en Palencia y habitara en Valladolid durante los primeros años de la década de los 80, donde le conocí. Recurrí a él para que participara como colaborador en una revista de barrios que hacíamos entonces unos cuantos que nunca entendimos de negocios pero si de causas ilusionantes, aunque muchas fueran causas perdidas. Gente que creíamos sinceramente en la Democracia, la de verdad, la de la participación de las bases, independientemente de las posiciones ideológicas que cada cual sostuviera. La campaña contra el ingreso de España en la OTAN -objetivo que se propuso y sacó adelante la socialdemocracia de Felipe González, resultando así uno de los primeros bofetones a sus votantes y en general a la izquierda- nos vinculó a mucha gente con alegría, optimismo y un aunamiento de fuerzas y esfuerzos espectacular. Paco estaba allí. Escribiéndonos textos, acudiendo a mesas redondas y debates cada día, incluso formando parte de pequeños núcleos, que luego resultaron muy numerosos, en los barrios, donde acudía puntualmente.

No soy persona de obituarios, aunque sí de reconocimientos sinceros. Cuento esto por lo que me toca; sobre su biografía ya hay mucha más gente que le ha tratado en amplias esferas académicas e ideológicas que pueden decir mucho y bien. Escribo porque me siento obligado emocionalmente a reconocerle y reconocerme de alguna manera en él y agradecer su trabajo. Cuanto más avanza uno en edad, más comprende el significado del término reconocimiento. Reconocer es agradecer lo recibido, el valor y el sentido de las cosas, la clarificación de los conceptos y la aportación de pensamiento, la importancia del diálogo y el talante bondadoso.

Paco fue uno de esos escasos individuos gracias a cuya existencia uno no ha perdido jamás la fe en la especie humana. Con ideas éticas claras en su posición frente al sistema, con tesón para buscar siempre nuevos rumbos políticos, sin rendición ante todo tipo de adversidades (las zancadillas que recibió por parte del mundo académico dirigente por su pasado de luchador antifranquista y de denunciante permanente de los sistemas de educación obsoletos y caciquiles demoraron el reconocimiento de su mérito para acceder a cátedras, por ejemplo), con coraje para desentrañar en la medida de lo posible la complejidad del mundo de las relaciones humanas. Si algo aprendí pronto de sus ideas y sobre todo del método y actitud ante la vida es que Ética y Política o van siempre de la mano o se desacreditan mutuamente. Por esa razón, él llevaba siempre mal tanto cambalache de la política española, tanta idea turbia, tanta traición de los politiquillos que camparon en un sector que se decía de la izquierda española y acaparaba poder. ¡Poder al servicio del Poder de los de siempre!

Paco Fernández Buey fue sobre todo un hombre de la ética y de la política de la resistencia. Temple y talante dialogante y generoso sin límites. Con un acervo de conocimientos sorprendente, fruto de su trabajo sobre el pensamiento filosófico, moral y político en la historia de la humanidad, estaba capacitado para desarrollar una capacidad crítica como pocas. Y esa manera de ser le llega a uno, le influye, le abre perspectivas de pensamiento y de conducta. Un abrazo emocionado en la memoria. Te sigo leyendo, y lo que escribías hace muchos años sigue manteniendo frescura y vigor. ¿Por qué será, Paco?



(¿Tú verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.

Antonio Machado, Proverbios y cantares)


jueves, 23 de agosto de 2012

Hoy podría ser un gran día...





...para Jorge Manrique porque habría descubierto que la vida no es el río que va a dar a la mar solamente sino también a la majadería

...para Juan del Encina, al que le faltó aquel verso pues comamos y bebamos que mañana pintaremos como queramos

...para Miguel de Cervantes porque habría sacado sustancia del hecho para un entremés o bien una novela ejemplar

...para Félix Lope de Vega y Carpio, porque habría levantado un auto sacramental

...para José Cadalso, pues qué misiva inmejorable habría circulado a tres bandas entre Gazel, Ben-Beley y Nuño

...para José Blanco White, uy qué carta de España genial habría podido remitirnos para la posteridad

...para Francisco de Goya y Lucientes, porque no acabó de rematar, por lo que se ve, su serie de pinturas negras

...para Mariano José de Larra, que habría retrasado su suicidio para redactar un brillante último artículo de costumbres sobre el asunto

...para Sigmund Freud: se ve que en sus teorías de los sueños y de los deseos faltaban de precisar ciertos matices importantes

...para Ramón María del Valle-Inclán porque no me cabe duda de que le quedaba por escribir algún esperpento

...para Ramón Gómez de la Serna, pues nos perdimos una genial greguería, seguro

...para Luis Buñuel, que esta historia la habría reconvertido en una película cumbre del surrealismo

...para Rafael Azcona, que nos hubiera preparado un guión de perlas

...para Luis García Berlanga, pues nos hubiera deparado una exhibición patria hilarante

...para etcétera etcétera etcétera

Conclusión. El aldeanismo español, como forma inferior y nefasta del surrealismo, no tiene precio. Que hoy salga esta noticia menor, pero no menos ilustrativa, en portada del periódico londinense The Guardian me hace pensar en los efluvios que aún expide España hacia Europa. Y el párroco de la iglesia de Borja sin querer enterarse, demonios. ¿Por qué será que siempre anda la Iglesia metida hasta en los charcos más pringados del surrealismo aldeanista? ¿O ha sido una venganza personal de la artista, por aquello de que el Eccehomo era mío solo mío? Una brillante imagen más de lo que los historiadores del futuro denominarán el Estadio Rajoy de la Era Juan Carlos Primero. Mientras, el plantado que no cultivado ministro Wert anda preocupado porque el clasismo y la separación de sexos en los colegios del Opus se mantenga en contra de los criterios del Tribunal Supremo: y esto de surrealismo, nada. Que pagamos todos también a la Obra, vía impuestos, subvenciones y concertaciones varias. Lo cual reduce la civilidad y la laicidad del Estado Español. Sic transit gloria Hispaniae et Hispaniarum.


http://www.guardian.co.uk/artanddesign/video/2012/aug/23/art-restorer-ecco-homo-mural-video


martes, 21 de agosto de 2012

Engarce




Añoranza de los frutos prohibidos:
con cada perla que tomo entre mis dedos
evoco una ofrenda
que se engarza
en tu paladar asilvestrado.

     

lunes, 20 de agosto de 2012

domingo, 19 de agosto de 2012

La estrategia del caracol, según Martine Franck




Érase una vez un caracol subacuático, es decir subterráneo, que decidió emerger. Cuando las aguas descendieron hasta convertirse en simples, pero no menos valiosos, testimonios residuales el caracol decidió manifestarse. Mejor dicho, pudo hacerlo. Su forma no era casual. Había estado intentando durante tanto tiempo sin medida salir a la superficie sin lograrlo que la naturaleza, o dicho de otra manera, el esfuerzo y el resultado de la adaptación configuraron su forma. Geometría que a mi se me antoja burla desafiante al resto del contorno. Un ejercicio de acción-reacción ilimitado que le hizo crecer en profundidad y en proximidad, como si preservara su pasado y fortaleciera su presente, acoplados ambos tiempos sobre la misma morfología. No sé si habrá ser más antiguo. Los hay más  transformados, más modificados en su contextura, más evolucionados respecto a su origen. Todo es cuestión de funciones. El universo es una dispersión  -vida y muerte alternándose entre las especies y en relación con el medio-  cuya expresión más incontenible es no cesar, multiplicarse, generar nuevas opciones o hacer que se eleven vidas anteriores. El caracol que un día emergió también supo renacer. Lo sigue haciendo. Acumula una genética que se pierde en lo no medible, pero fomenta nuevas expresiones en base a la propia. La fotografía de Martine Franck supo captar un instante y una disposición simbiótica. El caracol se reproduce sobre sí mismo pero se ajusta y se combina con seres que se adaptan a él. Mas esos seres, pasajeros y a su vez recurrentes, ¿no han heredado de alguna manera la estrategia del caracol? La estrategia del caracol no es un mero asomarse y encogerse: es resistir y empeñarse en un crecimiento irreversible. Seguir perdurando. Miro esos advenedizos y me miro a mí mismo, y de pronto intuyo que tal vez yo soy aquel que, allá al fondo, mordisquea un trozo de caparazón colectivo. Y ese instante de memoria lo es también de conciencia: yo soy mi caparazón, dijo el filósofo por excelencia de los caracoles. Creo que ahora que los caracoles saben que Martine Franck ha abandonado para siempre el suyo harán lo posible por hacer de cada muerte como ésta una regeneración multiplicada por innumerables miradas ahítas de belleza. No solo Cartier-Bresson supo elegir.




(Homenaje a Martine Franck, fallecida el jueves pasado. La foto es suya. De sus trabajos me he nutrido en bastantes ocasiones para ilustrar textos de este blog)


sábado, 18 de agosto de 2012

Pussy Riot




“Madre de Dios, virgen, ¡líbranos de Putin!, ¡líbranos de Putin! ¡líbranos de Putin!
¡Negra sotana, hombreras doradas!
Todos los niños del cura se arrastran para hacer una reverencia.
El fantasma de la libertad en el cielo.
Los homosexuales se envían encadenados a Siberia.
El líder del KGB es vuestra más alta santidad.
Encierra en prisión a los manifestantes.
Para no disgustar a los santos las mujeres deben parir y amar.
¡Basura de Dios, basura, basura! ¡Basura de Dios, basura, basura!
Madre de Dios, virgen, ¡hazte feminista, hazte feminista, hazte feminista!
Alabanza eclesiástica al líder podrido, cruzada de limusinas negras. A la escuela viene el cura, ve a clase, llévale dinero.
El patriarca cree en Putin. Mejor debería, perro, creer en Dios.
El cinturón de la sagrada virgen no impide las manifestaciones.
La virgen María está con nosotros en las protestas.
Madre de Dios, virgen, ¡líbranos de Putin! ¡líbranos de Putin! ¡líbranos de Putin!”.



Panorama de la libertad de expresión en Rusia: dos años de cárcel para las chicas del grupo punk Pussy Riot por cantar esta canción. Desde nuestra modesta parcela, invocamos su libertad y aunque suene a ingenuo,  la exigimos.





(Nota bene. Francamente emociona que a estas alturas el ¡NO PASARÁN! se recuerde como parte del argot de los resistentes en el mundo. Que Nadia Tolokno, una de las tres cantoras encarceladas, lo exhiba es un gesto que la honra. No obstante, yo pienso que no es un lema que dé suerte. De hecho, miremos atrás y comprobemos cómo pasaron allá donde se inventó. Y es que deseos y realidades no suelen ir de la mano. No obstante, gracias, Nadia)



viernes, 17 de agosto de 2012

sin título



hace treinta y cinco años que no fumo, pero esta noche voy a coger un cigarrillo del viejo paquete de los Égyptiens que guardaba en la maleta del desván, ya está, lo prendo, lo inhalo, me rasga la garganta, no sé si la falta de costumbre o lo pasado que se encuentra, me asomo al mirador sobre el valle, cuento las luces menudas que aparecen y desaparecen, huelo la fragancia del tomillo y del romero, olor a memoria de los tiempos del cigarrillo, rostros que entran y salen en la profundidad de mi noche, imagino roces, palabras, risas, y los destellos que se mueven de un extremo al otro de mi cerebro, aspiro con ansiedad, por arrastrar congojas, por soterrar olvidos, silencios, abandonos, permanezco consumiendo de forma aparente un cigarrillo que apenas fumo, como si estuviera en aquellos años en que nos crecíamos en la apariencia y el mundo estaba por conquistar, miro el valle, más bien lo adivino, lo intuyo, he extendido la hamaca raída, me he echado una chaqueta por encima, voy a quedarme a dormir toda la noche al relente, como si viajara en la cubierta de aquel buque en el que retorné hace tanto, voy a quedarme aquí, a la intemperie, mi espacio natural





jueves, 16 de agosto de 2012

Monogatari, agrupada



He agrupado la serie Monogatari, escrita allá entre octubre y noviembre de 2008, por si a alguien de los que vais llegando le apetece leerla seguida. Podéis verla en la columna de la izquierda o aquí:


Es una osadía por mi parte, pues ni siquiera he tenido la decencia conmigo mismo de releerla. Lo haré, pues con el tiempo y lo soñado se tiene otra perspectiva, y no me extrañaría que ya no me gustara el presuntuoso relato a lo japonés que me dio por desarrollar entonces. Quién sabe.





miércoles, 15 de agosto de 2012

Un día en la vida de Mark Strand






Donde quiera que esté / soy lo que falta. ¿Cuánto ha transcurrido desde mi primera lectura de Mark Strand? Aquella donde leí cierto texto que es toda una declaración personal de principios, una propuesta de reiniciarse uno mismo, Renuncias. O el existencialista Un viejo se despierta en su propia muerte o el Manual de poesía nueva que parece un libro profético o la imponente Elegía a mi padre con ocasión de la muerte de éste (qué resonancias para un español, ¿verdad?) Todos ellos extraídos de diferentes poemarios y recopilados bajo el título de Sólo una canción allá por 2004. Tras aquella edición soberbia de la Colección La Cruz del Sur, tenía aparcadas nuevas lecturas de Mark Strand, si bien reconozco que ese libro lo he tenido siempre a mano para consolarme en él. Porque los poemarios tienen mucho de lectura espiritual o de espejo donde uno se contempla o de territorio por el que se extiende cuando la vida te pone límites. Strand no es un poeta fácil a primera lectura, según mi modo de ver. Hay que aceptar inicialmente su ritmo, luego su modo de relatarnos (sus poesías nos relatan su vida), más tarde intentar traducir su sentido y es entonces cuando se opera el vínculo. Por ejemplo, siempre hay una estrofa cómplice con el lector, tal como:

Mi cuerpo se tiende
y escucho mi propia voz
tendida a mi costado

¿Cómo no dejarse atrapar por lo que puede ser el eco de uno mismo? Y a partir de ahí el lector repite la lectura, se olvida de que está leyendo a un anglosajón canadiense, piensa en sí y se pone en la piel de Strand para descubrir, paradójicamente, que posee el mismo código genético de preocupaciones, angustias, frustraciones, satisfacciones también, siempre limitadas y, cómo no, la memoria que pesa sobre una losa, de la que no puede uno librarse, a la que se acude para explicar, para justificar, pero nunca para recuperar.




Y ahora llega a mis manos un poemario de poco volumen pero de una talla superior. Casi invisible. Nada que ver con lo que aparece en Sólo una canción. Aunque el editor lo presenta como libro de poesía y lo edita en Visor Poesía, no es ésa la apariencia. Desde luego no lo es formalmente y encajarlo como prosa poética induce de mala manera al posible lector, no me va. A mí me parece algo diferente. En principio la impresión que recibes es que son microrrelatos, pero tampoco. En cierto modo hay argumento, pero un argumento para no llegar a ninguna parte. La lógica de una narración en prosa no existe aquí, es otra lógica a caballo entre el ritmo poético usual y la narración más simbolista. Y sin embargo, contiene mucho pensamiento, que te lleva a asentir pero no a concluir, porque tampoco es filosofía. Eso sí, no olvidando nunca que la poesía y la filosofía son métodos diferentes con pretensiones análogas: saber sobre el mundo y sobre el individuo.

Casi invisible dispone unos textos que son como paseos. Si no poseyera ese don de lo inaprensible parecería en muchos casos un libro de aforismos sui generis, que no pretende imponer nada. Solo concluir en lo circundante, en la experiencia del vivir cotidiano como objeto de reflexión, con alto contenido irónico, con el sustrato y a veces la revelación más estruendosa de una bondad poética que seduce y te conduce a releer una y otra vez el texto. ¿Para entenderlo? Sí, pero sobre todo para saborearlo, para reconducirlo a tu interior, para advertir su ingenio. La poesía es hálito, intención, juegos indirectos también, incluso curso fluido en espiral, si bien sin la esperanza necesariamente de que te espera algo al final. Salvo la comprobación de que vives. Transcribo el titulado Eternidad provisional:

Un hombre y una mujer estaban acostados en la cama. “Sólo una vez más”, dijo el hombre, “sólo una vez más”. “¿Por qué sigues diciendo eso?”, dijo la mujer. “Porque no quiero que termine nunca”, dijo el hombre. “¿Qué es lo que no quieres que termine?, dijo la mujer. “Esto”, dijo el hombre, “este no querer que termine nunca”.



(Mark Strand. Casi invisible. Colección Visor de Poesía. 2012)

sábado, 11 de agosto de 2012

Apostilla a la madona de Masereel



Fascinación ante la madona que se crece, mientras el hombre se encoge. Que se siente segura, mientras ese ser que se arrebuja en ella no se encuentra. Que rezuma ternura donde él se rehuye. Que contempla con piedad su confusión. Que mira con gesto comprensivo su ocultamiento. Que le atiende mientras él se abandona. Que le sujeta mientras se estremece. Que le transmite bondad donde el hombre diminuto se espanta de sus descarríos. Que le da luz donde él se refugia en las tinieblas del miedo. Que le alivia mientras el otro se angustia. Que le abre un regazo inmenso donde él se abrevia en su inconsistencia. Que le concede todo el calor posible cuando el hombre se siente gélido. Que le aporta alegría a la par que la desazón del hombre le hace vivir en una permanente turbación. La giganta y el enano que debe desarrollarse. El territorio y la particularidad. La extensión y la conformidad. ¿Será la historia de la mujer respecto al hombre la historia de una pietá y Frans Masereel no quería ignorarlo? ¿O es el vigor de la Naturaleza frente a la resistencia opaca de quienes no la respetan ni la entienden? ¿Será el hombre ante la Historia lo que quiere manifestar Masereel? ¿Estamos ante la metáfora más concreta que debe abrir los campos de la convivencia y de la comprensión globales? Fascinación por este monumento de la representación, que dibuja uno de los iconos más obvios de la lucha del ser humano que se debate entre lo ilimitado y la resignación.



jueves, 9 de agosto de 2012

En la ciudad de Frans Masereel




En la ciudad de Frans Masereel las palabras han remitido. ¿O acaso han sido aniquiladas? Esa ciudad que podría llevar todos los nombres de las ciudades del mundo se lee mejor que con palabras. Qué descubrimiento. ¿No es lo mismo que nos ocurre cuando viajamos solos a otro lugar y nos enfrentamos a cada rincón intrincado, a cada avenida más pujante o a cada barrio sumergido? Percibimos entonces las escenas del trajín cotidiano, dejamos que se definan y acabamos entrando en un diálogo con cada ambiente o cada objeto que reclama nuestra atención , sin sentirnos necesitados -al menos en primer instancia- a comunicarnos oralmente con sus pobladores.

Esa es la ciudad que uno lee y a la que uno le embarga, sin necesidad de letras. A mí no me gusta que ciertos comentaristas digan que la obra gráfica de Masereel sobre la ciudad es una novela gráfica. Son ganas de no saber definir y clasificar (obtusas y apuradas manías de ciertas personas que se sienten incómodas si no cuelgan rótulos a todas y cada una de las realizaciones humanas o naturales) Tampoco se trata de un cómic mudo, como algunas veces se le ha nombrado, pues no es cómic y se muestra tal vigor en cada imagen que no es aceptable que se afirme banalmente que allí no hay voces. No solo hay voces, hay todo tipo de sonidos. Ruidosos y quedos, rítmicos y desiguales. Y de pronto esa potenciación de los sentidos que enseguida se agitan en ti, lector-visualizador, porque estás comprendiendo cada imagen.



Hay, pues, lo que sientes. Hay fragor cuando se reflejan las escenas callejeras, sobrecogimiento en el agrupamiento de obreros ante un compañero muerto, algarabía contenida cuando la gente espera a coger un tren, pavor ante un incendio, irritación ante un triunfalista desfile militar, rebelión ante la exhibición de los burgueses, comprensión con los amantes adúlteros y complicidad con las parejas sencillas que se van por un callejón abrazados, lamento a propósito de un desamor y repugnancia por la actitud de un rico en un burdel. Más. Percibes la tristeza ante un ahorcado abandonado a su suerte, participas del tedio de una familia sin recursos, te irritas ante la detención de un pobre hombre por la policía mientras una turba la instiga, te enfervorizas ante la masa proletaria siguiendo una sola bandera, participas del baile en un salón de la época, te unes a un par de borrachos que van cantando a la luna, percibes el hedor de un cuchitril donde vive toda una familia, te abruma una oficina de aplicados hombres mecánicos (qué eco kafkiano), te hiere la ejecución de un reo desamparado en la guillotina, te sobrecarga el trabajo durísimo y rusiente en una acería, te extasías ante un parto.

Hay dos imágenes que me fascinan, y eso que todas me convencen. La del hombre que desde una loma contempla la ciudad de fábricas humeantes, la urbe de la aglomeración bizarra e insana. Tal vez el artista mismo que se distancia para pensar su obra, pues las situaciones laten en su cerebro desde hace tiempo. Y otra es una extraña pero sumamente alegórica representación en que una mujer gigantesca acoge y consuela tiernamente -incluso con una prudente superioridad comprensiva- a un hombre diminuto, agobiado y perdido, en su regazo. Dos representaciones del tiempo de las ciudades, donde lo físico no es el trazado lineal, sino el ser emocional, sensitivo, golpeado por las soledades, excitado por las rabias, contenido por los pequeños márgenes del amor.



(Frans Masereel. La ciudad. Edición de Nórdica Libros)


 

martes, 7 de agosto de 2012

Desasosiego





mi cuerpo desasosegado me dice:
aplaza el sueño

mi sueño traicionado clama:
aplaca tu cuerpo

imposible concordar
los dos rostros que no cesan
de dar vueltas sobre la almohada

y que no aciertan a mirarse
de frente


lunes, 6 de agosto de 2012

El último tequila




la muerte mira a los ojos tristes
         de las adolescentes
que no abandonan jamás el canto

luego escucha una y otra vez
los desquites de la vida
         perfumados
por las entonaciones de la ira y el sarcasmo

la única energía  
         y el incesante reto
que sabe demorarla
gota a gota

en su trago insaciable




jueves, 2 de agosto de 2012

Erich Fried llega para ratificarte



Erich te levantó el ánimo cuando un día le escuchaste recitar:

De quien te dice tengo miedo,
no dudes.
De quien te dice que no duda,
ten miedo.

pero eso fue muchos años después, te rescató el alma porque lo intuías, alejó definitivamente tus complejos porque gusta escuchar a un poeta que ratifica la vida y se rectifica con sus versos que son pozales que se dejan caer al fondo del pozo para rescatar el agua no contaminada, pero sobre todo porque un no sé qué te decía que no ibas descaminado, porque era una vieja obsesión tuya aquella reacción, imprecisa al principio, intuitiva, algo que procedía de la infancia, algo que se perdía en tus ya inaprensibles años, un resquemor pendiente, una línea indecisa que partía la armonía supuesta que otros parecían poseer, porque en aquellos años que definitivamente se diluyen en una memoria incolora todo eran temores, miedo a reconocer el error, cualquier fallo, cualquier desliz, miedo a reconocer la inconstancia, secreto horror a tener que ocultar la dispersión que te reclamaba desde todos los ángulos, pánico a admitir las cobardías, inquietud por incumplir la obediencia inculcada, rechazo a aceptar las dudas, vergüenza a que flaqueasen los ejercicios memorizados, tensión ante los gritos y las exigencias con que padres o profesores pretendían que las cuatro reglas y pico inútiles cuadraran en tu cabeza, espanto a no demostrar que estabas a la altura de un canon ridículo de comportamientos y malsanos aprendizajes, sufrimiento si te salías del estrecho margen de la ley divina, mediatizada por la cohorte de engreídos vividores del dios y la patria y, sobre todo, aquella inexplicable situación de quedarte en blanco, como si las ideas se hubieran fugado de ti, como si el bloqueo te hundiera en el suelo que pisabas, todo era tan maldito que no sentías apenas el estremecimiento, como si hubieras dado un paso en el absurdo, y fue ese paso, muchos pasos más, aquella resistencia, aquella vuelta del mundo de emociones que te arañaban, que te doblegaban, fue aquella vuelta precisamente la que se constituyó en tu método, en la afirmación de tu duda, antes de que el poeta Fried, Erich para los amigos lectores de su obra, proclamase aquella cita de luz


miércoles, 1 de agosto de 2012

Si esto es el hombre...




Veo estos días varios vídeos sobre ejecuciones sumarias en Siria. Miseria. Por cierto, todos los que aparecen son hombres. Paso vergüenza ajena. Miseria de los sementales, de los chulos, de los matones, con uniforme legítimo o con pañuelo verde en la cabeza. Por cierto, ¿dónde las mujeres? ¿Tan secuestradas, tan ignoradas, tan apartadas, tan contenidas entre el colchón familiar islamista y el terror del régimen? Como mucho, en los funerales.

En nombre de lo épico, de la revolución, de la lucha contra la tiranía, de la religión, de los años de desprecio, de la venganza, por una parte. En nombre del gobierno que se autonombra legítimo, soldados y partidarios del Gobierno secuestran y masacran con la impunidad que les otorga su Ley, su control territorial, sus resortes de poder, sus arsenales, por otra. Otra vez la religión, los intereses cruzados de los clanes, el negocio del armamento, las influencias internacionales, la pugna de hegemonías presentes y de quienes aspiran a tenerlas, la geopolítica en la sombra. Siempre la fuerza bruta. Consecuencia: la sangre y el horror. Las últimas y más repugnantes formas de la alienación del hombre por el hombre.

Todo es río revuelto, y alguien sacará ganancia, pero de momento lo cotidiano es sufrimiento y a los sirios les cubre la noche de los tiempos. Alepo, Damasco...nombres históricos, donde se generó hace siglos la cultura que otros no tenían o que se les había quedado obsoleta. De los vídeos que circulan, tan desagradables como instructivos (entiéndaseme), además de la barbarie y el ensañamiento mostrado, hay que deducir otros detalles. Que ni unos ni otros son nadie sin las armas, los disparos, el avasallamiento, los gritos, las consignas. Que los contendientes invocan el nombre del Estado o de Alá: ¿creen en esas advocaciones o se refugian en el fanatismo? Que los ejecutores tienen que actuar siempre en grupo para sentirse respaldados y justificar su valentía (mejor dicho, envalentonamiento); el sentido y pesudoconciencia de masa sustituye la decisión personal. Sean soldados del régimen o guerrilleros asumen su disolución en la tribu, su delegación en un poder superior. Se anulan. Que los procedimientos sumariales se imponen de la manera más primitiva, tanto en un bando como en otro, borrando el Derecho, la mínima tolerancia, imponiendo la infamia como la ley más salvaje. Que los oficiales ejecutados que hasta unos días antes habrán hecho ostentación de su uniforme, sus medallas y sus brutales órdenes no son nadie: se les ve tan ridículos como inermes en calzoncillos, chorreando sangre, angustiados, acobardados, instantes antes de su final.

Se dirá: la guerra es así y punto redondo, como si hablara Blas. Si esto es el eterno retorno hacia el vacío, hacia el volver a empezar mamando sangre, algo que puede acontecer en cualquier parte, solo con que los intereses choquen y no se acepte ni se dirima pacíficamente una querella política...Si esto es el Hombre, en su puñetera y doble acepción…



martes, 31 de julio de 2012

El arte transgresor




cada color es una lanza
cada línea sortea una adversidad
cada volumen plasma una certeza
cada mirada os recrea a su vez

solo falta soplar sobre la imagen
recién terminada

para marginar la angustia de la muerte


Los otros





entre la sombra y el silencio
arde el instinto

quien duda pierde
jamás hubo paraíso ni armonía

lo primario es poderoso
dos cerebros se enfrentan
para asegurar sus vidas

ese curso incesante


lunes, 30 de julio de 2012

Hábitat




estancia de los días y las noches
que os acoge como huéspedes inesperados

los inviernos os privan de estrellas
y todo es tan inhóspito:

¿de dónde procede vuestra fortaleza?
¿qué otros animales saben sobrevivir como vosotros?

no os basta adaptaros:
modificáis pausadamente cada elemento
para entregaros obcecadamente al riesgo y a la suerte
             ¿o es lo mismo?

nada tenéis que perder
y es vuestro aliento irreductible
el que os lleva de una búsqueda a otra

desde el hábitat
calculáis las posiciones de las bestias
por sus sonidos espectrales:
¿conjuráis sus rugidos
con divertidas onomatopeyas y muecas?

(tal vez fue la imitación
             antes que el balbuceo)

domingo, 29 de julio de 2012

El útil



no es el sílex
es el tacto
el que traza aristas

los filos
asoman como el primer arte:
el de la necesidad

hay marcas de los dedos más rudos
y huellas de unos labios
que gotean sudor

y un único pensamiento:
la perfección de la obra

la llamada de la supervivencia




viernes, 27 de julio de 2012

El fuego




surgía voraz
cuando el cielo negaba de improviso
el día

los ojos de los hombres contemplaban
entre atónitos y agudos
las llanuras o las crestas de los montes

           si pudiéramos hacerlo
debieron anhelar sobre sus manos hábiles
escuchando una voz interior
que aún no era voz

(fue el deseo
           antes que las sílabas)


jueves, 26 de julio de 2012

Paleolítico




antes de que tú nacieras
las manos del agua
labraron con terca lentitud
los vínculos

todos tus antecesores
convergen en ese signo

hoy circundas con el amuleto tu cuello
de gacela
para adorar al sol

(fue el gesto
         antes que la palabra)



miércoles, 25 de julio de 2012

El guijarro






llegó hasta mis pies
esférico y táctil
como si la sal y la espuma
me hubieran elegido

la espuma y la sal

porteadores milenarios
de todas las voces
desprendidas




(Imagen de pintura mural)

lunes, 23 de julio de 2012

La muerte del poeta






...y él sabe que no puede dejar de hacerlo, mal que bien; que no puede parar ahora, menos ahora, en que no le permiten elegir dentro de la masa oscura del agobio; sabe que acaso no llegue a destino alguno, ni le preocupa excesivamente; sabe que puede que no dé con las mejores manera de expresarse, y que no logre desentrañar los elementos ocultos de los sentimientos y de las aspiraciones de los hombres; porque no es fácil comprender la dinámica, ese entrelazamiento de miradas y voces y miedos y parálisis que suele embargar a los hombres; no es cómodo preguntar sabiendo que no van a obtenerse respuestas directas, porque nadie las tiene, porque las respuestas están en el mineral que hay que seguir trabajando para aprovechar su mena; no sabe estar si no es discurriendo, es decir, jugando una partida en desventaja con las sugerencias y los motivos que bullen en su mente cansada; solo espera que de vez en cuando coja al adversario por sorpresa y le arranque una ficha que le deje continuar; vivir en esa excitación nutriente en que lo que lee y lo que supone se mixtifican le vuelve desordenado; ¿para qué y sobre qué el orden?; ¿qué necesidad tienen desde fuera de exigirle un orden sobre el cual él va a simular acatamiento?; allí no; entre su cerebro y sus dedos hay un hilo de complicidad que dibuja otro territorio; en ese espacio el pulso con el caos pone en cuestión su vigor; pero no tiene que justificarse; ¿y si le pilla la muerte como al poeta en su sitio natural?; ¿hay muerte más hermosa que la de quien reta a la muerte con el ejercicio de la palabra escrita? Dice M P Shiel en La nube púrpura:


“…Era la casa del poeta Machen, cuyo nombre recordé nada más verlo; se había casado con una joven de dieciocho años, muy guapa, indudablemente española, que estaba tendida en la cama, en el dormitorio amplio y luminoso que había a la derecha del pórtico. Junto al pecho izquierdo tenía un niño pequeño, con un chupete en la boca, y tanto la madre como el niño estaban perfectamente conservados, ella todavía hermosa, la frente blanca bajo dos bandas de pelo negrísimo. El poeta, sin embargo, no había muerto con ellos; estaba en el cuarto de al lado, con una chaqueta suelta, de seda gris, sentado a su mesa…escribiendo un poema. Y, por lo que pude ver, escribiendo como loco, rodeado de cuartillas, a las tres de la mañana, la hora en que, como yo sabía, la nube había cubierto esa punta de Cornualles, y lo había hecho pararse, y dejar reposar la cabeza en la mesa; y a la joven esposa le habría entrado el sueño mientras esperaba que llegara la nube, porque llevaría varias noches sin dormir, y se habría ido a la cama, y él habría prometido seguirla para morir con ella, pero empeñado en terminar su poema, habría seguido escribiendo febrilmente, en una carrera contra la nube, pensando seguramente, sólo un par de estrofas más, hasta que llegó la nube y le hizo apoyar la cabeza encima de la mesa; y no creo haber encontrado nunca algo que hiciera tanto honor a mi raza como ese Machen y su carrera contra la nube: porque ya no hay duda de que los mejores de entre esos hombres llamados poetas no escribían para complacer a las tribus inferiores y oscuras que acaso pudieran leerlos, sino para liberarse de ese fuego divino que ardía en su pecho, y aunque todos los lectores hubiesen muerto, ellos aún habrían seguido escribiendo puesto que, si lo hacían, era para que los leyese Dios.”


domingo, 22 de julio de 2012

Supervivencia





aquella piel sobrevivió
a los hombres

y mi cuerpo
se alimentó cual litófago
hendiendo la primera verdad:

lo elemental


sábado, 21 de julio de 2012

Crecimiento




en aquella extensión
donde la humedad revelaba
sus secretos

mis manos
se sintieron crecer

y hablaron la lengua evanescente del rocío
y el origen arcano y vertical
las supo suyas

al disolverse




jueves, 19 de julio de 2012

Sobre el fin del mundo y el azar: La nube púrpura, de M.P. Shiel







Lees una novela sobre el fin del mundo y no te espanta. La idea es demasiado convincente y el argumento te embarga desde el primer instante de tal modo que te conviertes en el protagonista. De esa forma y sin saber qué te espera sobrevives junto con el superviviente desde la primera situación de perplejidad que vive éste. Eso es lo que te gusta de la lectura o, mejor dicho, del libro que entra en ti. Entonces es cuando te parece baladí si esa novela pertenece al género de anticipación o al negro o al histórico. Nunca te gustaron estas clasificaciones, pero editores y críticos que viven para los editores -de libros o de periódicos- mantienen su canon de géneros. Sabes que las fronteras de los géneros son débiles, difusas, inconsistentes, por eso hace mucho que no lees condicionado por estereotipos. O es buena la obra y merece la pena o lo demás te da igual. Lo diré con más exactitud subjetiva: o te llega o no, y cualquier otro apellido lo ignoras.

Hay algo que te enajena en este texto recién terminado de leer (inmediatamente te dices: algunas cosas habrá que releerlas) y es la variedad de elementos y de claves que encuentras en él. Estás caldeado todavía por el relato, aún no has salido del todo de él y solo quieres comunicar tu euforia en estas líneas. Cuidado, hay una nube que no solo es la nube protagónica, es la del estilo del autor. Una corriente irónica, con ese humor de inglés solapado pero latente, con una composición irónica y absurda que casi no se percibe como tal, pero nada chirriante, con la que efectúa su despliegue inductivo y envuelve al lector. Y acabas siendo atrapado más por este procedimiento que por el argumento en sí, que también te tensa y te pide conocer su desarrollo.

Has leído libros en los que la linealidad y la lógica del argumento se superponen, es central. Nunca te parece suficiente, si bien puede ser interesante y rico. Pero sobre todo es la propiedad con que te conduce el narrador lo que te absorbe. Has estado unos días en el fin del mundo. Donde si eres el superviviente -en este caso una especie de fenómeno, de hombre curtido, hábil y con una capacidad de reactivar los medios materiales frente a la catástrofe, ¿o estamos ante un demiurgo, un hercúleo humanoide?- se te brinda el mundo que queda y como queda a tus pies. Todo tiene que retomarse de nuevo, tras la aniquilación. Frente a otros planteamientos en que los sueños parecen realidades, aquí tienes la percepción de que la realidad es un sueño que se sucede a sí mismo, sin límite. El fin del resto de los humanos no ha sido tu fin -¿por qué el protagonista, tú, se ha salvado?- , y como descubres en la novela, puedes temer como el protagonista que tu supervivencia sea el principio de todo de nuevo y corres a apartarte de esa idea.

El asombro inicial del robinsón accidental le conduce a la indagación y posteriormente a la aceptación, sin que se venga abajo. Una soledad en la que se crece. Donde los obstáculos se superan, acaso porque soledad no significa abandono ni desamparo de uno mismo; incluso puede tener una gran dosis de comodidad, como vive Adam el superviviente. ¿Es el azar, el accidente, lo que le convierte en ese personaje? La escucha de un destino personal late en las primeras páginas: un hombre desdoblado en su personalidad (¿no lo somos todos? ¿ no somos incluso multipolares, si se me permite el término?) condicionado por sus voces interiores, aquellas que le obligan siempre a elegir, y la que elige le conduce a otra situación, a otra novedad y a la postre a su salvación. Pero ¿hay salvación en el desierto del mundo? ¿La catástrofe es un castigo o una purificación de alto precio? Si el lector no lee linealmente, ya que la metáfora que se multiplica en metáforas, podrá concluir que sí. Que el desierto está en nosotros y en derredor. Que si queremos no perecer debemos articular recursos e ingeniar situaciones, quehaceres, en definitiva: crear, y nunca renunciar. ¿Y si el mismo azar que está ahí, al lado y en nosotros, nos depara lo impensable, lo más inesperado de todo, aunque siempre estés como el protagonista con la mosca tras la oreja, otra vida superviviente cuando creíamos que éramos nosotros solos, uno solo, sobre esta tierra? Pero…hay mensaje ideológico en el autor, de índole moral y con difusa y discutible propuesta.

No, no quiero entrar en descripciones concretas, hay demasiada atracción magnética en una novela con pasos diferentes como para desvelar datos y escenas. Hay más interpretaciones, más significados, más extensiones; no soy partidario de poner en aviso al lector que aún no ha tocado la obra. Me horrorizaría, estaría haciendo de aprendiz de brujo versión critiquillo literario (no me sé ni me reconocería como tal), si entrara en tramas y anticipos. ¿Novela de aventuras como algún comentarista opina? ¿O metáfora de la aventura del vivir, entre el azar y la necesidad? El Yo en el centro, la dovela clave en el arco de la vida que uno tiene que vivir para sí. Al fin y al cabo, uno piensa como el protagonista: …porque creí, y sigo creyendo, que está en curso una amplia reestructuración de la superficie de la tierra, y en medio de toda esa tragedia, ¿qué papel me va a tocar a mí?




“La nube púrpura”, de M.P. Shiel, está en la editorial Reino de Redonda, 2005. / La primera fotografía está extraída de http://joachimmalikverlag.blogspot.com/





miércoles, 18 de julio de 2012

Extensión






y si una brisa
me habla
y me hace saber
y yo entonces siento

acaso la salvación
muestre los rasgos de su rostro
fértil


martes, 17 de julio de 2012

Los apestados





los apestados se miran unos a otros con desdén; se separan, se observan con asco, se taponan la nariz, vuelven a agruparse; los apestados se consideran, no sin dudas y equívocos, de la misma causa, no obstante se crea diferente cada uno de ellos respecto del otro; los apestados viven desdoblados en extrañas personalidades, y en algunas de ellas ya no se reconocen; proceden de algún origen, pero no recuerdan cuál; tienen vagas imágenes a las que algunos denominan memoria, sin que puedan desarrollar una interpretación de la misma; sienten necesidades elementales que cubren con ímprobos esfuerzos, pero se sienten zaheridos por una profunda llamada que les convoca para una vida superior; pero ellos son unos apestados; los que lo saben con claridad dudan entre reaccionar o asumir su condición hasta la muerte; los que lo desconocen visten y se revisten como si la enfermedad no fuera con ellos; se comportan como sanos, se desplazan con ostentación, confían en su aparente seguridad, hasta que un día uno quiebra, al otro día lo hacen otros dos o tres, y pasan así a formar parte del grueso de los apestados; los apestados vagan desconcertados, ora buscando quien les sugiera el camino a seguir, ora corcomiéndose por la mala elección efectuada en su día y en su vida, ora ofreciéndose una vez más al mejor postor como si éste no supiera el estado de la naturaleza de cada uno; los apestados se asombran de que a ellos les pueda estar pasando esto, pero en esa condición del asombro hay algo menos enajenante que hace que se pregunten: qué nos ha pasado, por qué llegamos donde hemos llegado, cómo no nos dimos cuenta antes; balbucean, más que hablan; construyen sintaxis confusas, más que analizan; se temen entre sí, pero se necesitan; y en la percepción de esas contradicciones hay algo convulso; si lo convulso prospera puede haber también una cierta redención; algunos apestados se conforman con sobrellevar a cualquier precio su situación; otros esperan que les venga la salvación por arte de vobilis vobis; algunos más disconformes plantean que solo desde sí mismos se pueden elevar; los apestados se extienden por los confines de la tierra y dialogan con los insectos recabando de ellos sabiduría




(Ilustración de Camino Roque, http://caminoroquetaller.blogspot.com.es/ )

domingo, 15 de julio de 2012

Escuchando a Gerard Mortier




No me cabe duda alguna de que debemos recuperar la práctica de escuchar a los de fuera. Sobre todo a los extranjeros cultos. Si leemos relatos de los viajeros de los siglos XVIII y XIX, principalmente, y también del XX (aunque en este siglo muchos que llegaron de fuera estuvieron marcados por otras circunstancias) obtendremos una visión acertada, un ojo clínico y crítico enorme, sobre la manera de ser y comportarse los españoles. Además que se disfruta de lo lindo con las narraciones sobre los vicios y costumbres de nuestros paisanos de atrás.

Por eso me ha interesado mucho una entrevista que viene hoy en El País a Gerard Mortier que, desde 2010, es director artístico del teatro Real de Madrid. Y hay una respuesta clave (hay más y muy interesantes también) por la que he sentido refrendado mi criterio sobre ciertas cosas y no sé si asustarme por ello más, o simplemente aceptar la bondad del entrevistado por hablar sin pelos en la lengua:

P. ¿Qué más cosas ha descubierto aquí?

R. Algo que me da miedo confesar: que aquí la democracia es muy frágil.

P. ¿Y eso por qué?

R. Les falta una cultura del diálogo y del entendimiento. La vida, la creatividad, existen porque siempre hubo concepciones diversas. La música evolucionó porque tuvimos el sistema modal, luego el tonal, luego Schönberg inventó el dodecafonismo. Echo eso de menos en España.

Atentos pues a lo que nos diga la gente que no es cómplice con el gran negocio en marcha en Europa y a los acontecimientos que se sucedan. He ahí cómo Mortier da en la diana: vincula Democracia con el desarrollo de la convivencia y de la cultura. Hablar, tolerarse, indagar, aceptar ideas y proyectos, intercambiarlos, vale de tal manera para la vida cotidiana que fomenta creatividad, imaginación y propuestas variadas y enriquecedoras. Es decir, proporciona futuro. Lo plural se impone y triunfa. Reducir la cultura al localismo de sainete y a las resistencias de la vagancia solo nos remite al pasado pobre y cochambroso.


 http://cultura.elpais.com/cultura/2012/07/14/actualidad/1342290171_104889.html

sábado, 14 de julio de 2012

Enigma





A veces quieres huir y no sabes huir:

pretendes correr y los pies no se asientan
porque el suelo se te ha negado

tratas de sujetar con las manos
húmedas de ansiedad
las ráfagas con que se manifiesta generoso el aire
cuando pasa a tu lado para que lo tomes
y lo pierdes también

a veces recurres a soñar:

ah ese fiel consuelo que crees que no te fallará
mas el sueño poco puede cuando te miran los ojos
más aviesos y prendidos de la noche:

los que invaden las abandonadas corrientes que vocalizan
tu cuerpo
para dejarlo mudo

sin voluntad
sin espacio
sin fantasías

¿cómo eres capaz todavía de preservar
el rostro más puro del deseo
frente a los elementos que cercan tu último reducto?




miércoles, 11 de julio de 2012

Los bárbaros estaban aquí






Los bárbaros estaban entre nosotros. ¿Le cabía duda a alguien? Sí, hay muchos paisanos que siguen cegados y encenegados y solo votan a los ciegos y a los de la ciénaga. Ahora los de la ciénaga se muestran abiertamente como lo que son y fueron siempre: depredadores históricos. Los herederos del atraso más ancestral, los de la regresión del siglo XIX, los del retroceso del siglo XX. Los que usaron la fuerza e impulsaron el derramamiento de sangre cuando les convino. Los que consideran el país su predio favorito y convirtieron España en cementerio durante cuarenta años. Los que fomentaron un modelo económico y financiero basado en la burbuja inmobiliaria y en la corrupción política adscrita a ella. Ciertamente esos depredadores, que ahora gastan siglas que enturbian con su repetición una de las letras de nuestro alfabeto, no tienen el valor  -el que ellos reclamaron a los demás, el que nos exigen que tengamos ahora los ciudadanos de a pie para admitir sacrificios que van a generar violencia en nuestra carne-  de reconocer que son unos mandados. Unos correveidiles, unos entregados, unos hipócritas y unos mezquinos. Los que predicaban en el desierto de la falsedad durante las últimas décadas diciendo que España se iba a romper llegan ahora y rompen lo que de verdad importa: la convivencia colectiva, el afán de necesitarnos unos a otros, la honestidad, el sentido del Derecho y la conquista de la Democracia. Claro, que les importó siempre un pito la Democracia. No, no voy a preguntarme: ¿dónde ahora la voz y las declaraciones de la Iglesia oportunista a la que paga el Estado y sin embargo no paga los impuestos del Estado, los entes educativos de propiedad privada beneficiados y aprovechados del dinero público, la mendacidad de aquellos colegios profesionales que saltaban hace años cuando se pretendía que colaborasen un poco, las élites del mundo empresarial que echaban pulsos al Estado y a la ciudadanía con sus huelgas salvajes, en fin, todas esas castas que montaban huelgas y salían a la calle ignominiosamente cegados en su obsesión por el acoso y derribo políticos? No voy a preguntármelo porque son parte del entramado de la ciénaga. Pero ojo, porque quedan en entredicho junto a los porqueros y se pringan de la misma porqueriza. Esta marranería presente que dirige el país, elegida por la ley d'Hont, carece de personalidad propia y menos de reconocimiento de sus límites. ¿La ética? Mejor ni nombrársela; la ignoran y la desprecian, no obstante su cristiana vocación tecnocrática de la que presumen. No han hecho nada por sí mismos. Todo está llegando vía ordeno y sí o sí acatas desde instancias superiores. ¿De qué serán capaces hasta que logren sus objetivos? Porque el hundimiento social  -teóricamente se trata de una corrección económica profunda, pero lo va a ser social y constitucional, y no sé si son conscientes del mal que se avecina-  no ha hecho más que comenzar. Las lacras de los verdaderos poderes del Dinero las tenemos que pagar los más sencillos. Eso sí, tratarán de vender el burro como si fuera un caballo de carreras. Para mí están desacreditados nuestros gobernantes. No les reconozco y así se lo haré saber al vecino que les haya votado (¿o ese vecino callará ahora? porque ya conozco alguno que en noviembre dijo que les votó y ahora comenta que votó en blanco, tié cojó) Sólo me entenderé de ahora en adelante directamente con mis jefes de verdad, allende los Pirineos. Como es de costumbre histórica.




(Con permiso o sin permiso de LOWON  http://lowon.blogspot.com.es/ , aunque con cierta resistencia, cuelgo a ese colgao de la imagen. Espero me perdonéis quienes visitáis mi blog; sabéis que no tengo por costumbre reproducir imágenes de personajes de tal ralea)



Y mientras el presidente del Gobierno del Partido Popular anunciaba sus medidas duras en el Congreso de los Diputados, aplicaba la fuerza bruta contra los mineros en el Paseo de la Castellana de Madrid. Lo de siempre, las dos Españas...






lunes, 9 de julio de 2012

homenaje a la vida (que fue), dos






¿Hay algo más desgarrador que la muerte de Roshna Khalid, veintidós años? Un gorrión más. Los halcones de la ley religiosa no pueden soportar el amor libre. O que se les desobedezca. Y sobre todo que la mujer decida sobre su libre capacidad de amor y disponibilidad de su cuerpo. Ocurrió hace unos días en Afganistán. Fusilada, acusada de adulterio. La ejecución fue jaleada por un corifeo de hombres envenenados. Si fue motivo de disputa tribal o castigo ejemplar para advertencia y rigor ideológicos es lo de menos (estaría bueno que pretendieran que se entendiera el acto bárbaro a través de su justificación)




(Imagen de Angele Etoundi Essamba, no tiene que ver con el crimen)

domingo, 8 de julio de 2012

homenaje a la vida (que fue)





¿Hay algo más desgarrador que encontrar de par de mañana, en un día de verano que se anuncia luminoso, un pájaro muerto?




miércoles, 4 de julio de 2012

Meshes of the Afternoon. Film de Maya Deren y Alexander Hamid




Una sombra es tan real como una flor es engañosa. Un caminar es lento como aparente el camino. Alguien nos precede. Una sombra hace de la flor otra sombra. Las escaleras conducen a una puerta.

La llave. Su caída como un goteo sobre los peldaños. Visión estremecida de las sandalias acogiendo unos pies. La mano hábil. La habitación es víctima de la mirada. Elemental mantel: isla de soledad de un bodegón. Un cuchillo siempre es un cuchillo: lo inquietante. ¿O es más alarmante un teléfono que yace descolgado?

No, lo es más la subida de unas escaleras hacia un destino incierto. Esos pies femeninos, felinos. El pick-up de la habitación vacía suena para nadie. El sillón floreado, ¿de dónde aquella flor que derivó en sombra? Abandono a la calima de la tarde. Un ojo que se cierra es un sueño que se abre. Ojo de buey: la curva de la senda acoge una figura negra. Giro, rostro sin rostro, la figura ha robado la flor ficticia. ¿Por qué corre la mujer detrás? ¿Por la flor, por la figura, por la sombra? Un caminar casi ostentoso y seguro va en cabeza; una carrera precipitada y difusa la persigue. ¿Por qué ésta no pilla nunca a aquélla?

De nuevo las escaleras. La mujer que se hace evidente. Inquietud y curiosidad. Búsqueda de un desciframiento. Otra vez el cuchillo: sobre los peldaños. Vuelo de la mujer sobre sus pies ligeros, escaleras arriba. Pausado refrenamiento. Atención a ese ascenso. Pura parsimonia. Visión de la caricia ejecutada por los pasos de unos pies calzados. ¿Cómo puedo yo, espectador, sentir su pálpito? Y la mano que se desprende ceremoniosa de la barandilla para empujar las cortinas, esa red de malla que conduce a un espacio nuevo. Por un instante, ¿no se muestran sino como aquellos velos antiguos que volvían invisible la corporeidad de la mujer?

El rostro de la mujer concita la extrañeza por los objetos. El cuchillo de nuevo, depositado en la cama: ¿qué ha rasgado, qué propone, a qué incita? Su rostro en el filo; reacciona con desdén y angustia. Sobre todo un horror contenido. La mujer es expulsada por la impresión. ¿Está decidiendo algo? ¿Se deja tentar por la desaprensión de sí misma? Oh, esa caída, danza única, ritual ejecutado en la soledad más dominadora. Catapultada al espacio, la mujer posee todos los espacios sin dejarse poseer por ninguno. Como el sueño produce dos mujeres. Como la mujer recreada observa a la que duerme. Las personalidades se palpan, se multiplican.

La sombra de la discordia, la inalcanzable, la figura negra, la mujer sin rostro, ¿no será acaso la tercera mujer que la mujer lleva dentro? ¿O se trata de una mensajera? Perseguirla, ¿no es una conmoción? El suelo es movedizo, las escaleras infinitas, el cuerpo se agota. Toda la densa agitación de la duda desplaza la firmeza de la mujer. No hay modo de alcanzar la sombra siniestra. El rostro de la mujer de negro es un espejo. La mujer no ve en ese espejo más que los vacíos que pueblan su vida. Lo entiende y su rostro es la decepción. La extrañeza, el desconcierto, el desequilibrio. La flor, ¿es un cuchillo realmente? Lo suave y lo duro son el mismo objeto oculto, el que subyace bajo la forma.

¿De qué te sirve, mujer, perseguir la figura velada por enésima vez? ¿Encarnas la propia persecución de ti misma sin objetivo ni capacidad ni estímulo de supervivencia? Sí. Te reservas siempre el símbolo: la llave. Pero ¿dónde deseas que te lleve la estancia que abres una y otra vez para encontrarte lo mismo? Ah, claro, la llave, como antes la flor, también es el cuchillo. ¿Qué echa a suertes la mujer tridimensional, en torno a la mesa camilla? ¿La posibilidad de abrir y cerrar la vida? El enfrentamiento se dirime entre las mujeres que ella lleva dentro. No importa qué largo sea el camino. ¿No pisa la mujer arenas de playa, tierras ásperas, campos de cultivo, asfalto...siquiera para atravesar los espacios posibles que puedan separarla del fin propuesto?

(Violento despertar de la modorra; los objetos permanecen en su cotidianidad; ¿no da eso seguridad?; el hombre ¿es más real, más necesario, más protector?; ¿o meramente trasversal?; ¿o solo la excusa, el intermediario, la prueba que la mujer arriesga?; siempre la flor; la mujer ya no es la misma tras el sueño; las miradas se instigan y se desafían, desconfían: la del hombre contra la de la mujer y viceversa; ¿ves cómo la flor era un cuchillo?; y el rostro del hombre, el espejo aquel que salta hecho añicos...¡No! Era otro sueño. ¡No! Era la elección que la clarividencia de un sueño propone tras el mismo. ¡No! Es la opción elegida por ella. ¡No! Es la decisión final de ella)


*

Meshes of the Afternoon (Las mallas, o las redes, de la tarde) es un film único realizado en 1943 en Hollywood por Maya Deren y Alexander Hamid. La música, de Teiji Ito, fue superpuesta un tiempo después sobre el film, pero de manera sumamente lograda. Aporta más inquietud y tensión a la película, en la mejor tradición surrealista.





lunes, 2 de julio de 2012

dos de julio




le encuentro tamborileando con un lápiz su mesa de trabajo; ahora entenderás mejor por qué me aislé, me dice; me aislé de un país de dos rostros; un Jano indecente, sumamente hipócrita, bajo su carita de amabilidad y simpatía; la indecencia expulsa en los pobladores la otra mirada posible; demasiada soberbia inútil, demasiado abandono, demasiada autocomplacencia; añorando aquello de lo que uno se desposee torpemente no es fácil esperar una pronta recuperación; o acaso no hay nada que recuperar, sino que obtener por vez primera; no sé por qué hablamos tanto del pasado si el pasado es sumamente impuro; ¿o queremos nombrar las aspiraciones que alguna vez veíamos próximas a materializar en hechos, sin lograrse?; esa parte de Jano que se ha olvidado de sus orígenes humildes, de los esfuerzos generosos de muchos que les precedieron, ha caído dos veces en el mismo desatino; se dirá que es propio de regiones de la tierra inhóspitas; que no es el caso de la nuestra; que este territorio que nos ha visto crecer y donde persistimos ha evolucionado, nada que ver ya con el atraso del pasado; sabes de sobra que esto hay que entenderlo; obviamente, nadie discute los cambios, la propia naturaleza de las cosas los lleva a cabo; todo es una cuestión de conceptos, y las referencias no pueden tomarse sobre otro tipo de sociedad; el dinero no lo es todo, y menos todavía si no se saben utilizar los medios, o no se quiere; demasiada fiebre durante los últimos tiempos por el beneficio fácil, la avidez de la posesión sin escrúpulos; la religión tradicional ha sido relegada por una nuevas y homogénea religión colectiva; si lo hubiera sido porque la luz calienta el sentido de nuestras vidas en una nueva dirección ética, diría que habría merecido la pena; pero no, de aquella religión de la adicción mental a lo abstruso y necio se ha dado el salto a la fe en la disponibilidad efímera de objetos; la base material estaba predispuesta a ello; ni en la religión había nada creativo y liberador ni en la nueva fe consumista cabe esperar la salida del túnel; a los hombres les gusta vivir en el entreguismo, es tanta la atracción por la ocupación simplista de los tiempos de sí mismos; nadie cree en nada que vislumbre inteligencia sino en señuelos pasajeros que ponen a los individuos entre el esfuerzo malgastado y el movimiento disperso y ausente de sus vidas; estos Jano se devoran en su interior; se destrozan y se rehacen cada día, sin llegar a ninguna parte;





(De una fotografía de Rodchenko)

domingo, 1 de julio de 2012