"...Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto". Claudio Rodríguez





martes, 21 de mayo de 2013

Nada de jaula

























No sientas tu cuerpo como una prisión pues siempre puedes volar desde dentro de él.
No pienses que se te niega el cuerpo pues siempre te sentirás ocupado dentro de él.
No esquives los límites de tu cuerpo pues te creces dentro de él.
No lo tildes de imperfecto pues tu construcción solo es posible dentro de él.
No lo ignores pues estarás desechando la expresión del mundo que hay dentro de él.
Aun siendo el espacio que se te obsequió no lo trates como si sobraras dentro de él.
Aunque te parezca que se reduce no dejes de habitar con amplitud dentro de él.
Aunque se te ofrezca etéreo no te engañes pues el vacío no existe dentro de él.
Aunque oprima su peso estímalo pues la gravedad no se impone a cuanto hay dentro de él.
Aun sintiendo que se agota imagina que renaces dentro de él.
Es un sueño que alguien acuda a salvarte si alguna vez crees que no tienes lugar dentro de él.



Y ahora esta bonita canción del grupo Arcade Fire...




My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key

(Mi cuerpo es una jaula que impide
que baile con la persona que quiero.
Pero mi mente tiene la llave)




(La fotografía es de Eric Marváz)


Job en su corriente




















Job está pensando en callar. No para siempre. El giro para siempre le impresiona demasiado. Porque muchos para siempre se han quedado en para poco. En todo caso, callar no es enmudecer.Callar es una actitud prudente y reposada. Enmudecer es renunciar a la palabra. El primer gesto implicaría una disposición a tomar de nuevo la voz, cuando se sienta con fuerzas o con nueva perspectiva de las cosas. Caer en la mudez es como la muerte: no hay garantías de resurrección de ella. Pero solo se lo está pensando. Dialogando con la corriente de su río interior.



(Imagen de Christian Coigny)


lunes, 20 de mayo de 2013

El sueño recurrente de Job




















Entre los sueños de Job hay uno que predomina. Aquel en que bien se vea él andando o bien sentado en el banzo de su choza de pronto el suelo se corta a sus pies. Y Job comienza a caer. Nunca consigue saber dónde está cayendo o qué hay al fondo, si hay fondo. Solo obtiene como respuesta la caída en sí misma. Y despierta. Y se sigue preguntando, presa del espanto.



(Foto de Martin Stranka)




domingo, 19 de mayo de 2013

Tingues sempre al cor la idea d'Itaca





Por qué él, que es de tierra adentro y de magma debajo. Que es un individuo del subsuelo. Que se siente un ser desaparecido entre las rendijas de la vida cotidiana. Por qué él se sigue conmoviendo ante músicas que percibe como himnos. Oh, por favor, no se entienda como imagen de milicia ni de clero (al que comenta le heriría profundamente) Himnos de su vida. Del florecimiento y del avance. De la parada calma y la mirada enternecida. De la no rendición. Es probable que un himno sea siempre algo épico. Porque la vida hay que afrontarla y eso es frecuentemente cuestión más épica que lírica. Escuchemos hoy la voz de dos viejos poetas. Uno puso la letra alejandrina y el otro la composición musical a nuestra verdad  mítica. Viajeros: pongamos nosotros el ritmo.






Completemos el tándem con un poema de Miquel Martí i Pol:



Molt més auster que mai, i més adust,
ara que bé podria aparentar
una actitud llunyana i displicent,
atès que els anys no compten per a mi
com per a l’altra gent, faig el que puc
-ben poca cosa-per mantenir tens
tot el cordam dels versos i el teixit
d’aquesta vida fonda i vehement
que em toca viure. No desistiré.
Ho faig per mi i ho faig, també, per tots.
Hi ha un cert espai i un molt incert destí,
destí i espai els omple cadascú.
La veritable mort és desertar.


(Mucho más austero que nunca, y más adusto,/ ahora que, bien podría aparentar/ una actitud lejana y displicente,/ dado que los años no cuentan para mí/ como para la otra gente, hago lo que puedo/ -bien poca cosa- por mantener tenso/ todo el cordaje de los versos y el tejido/ de esta vida profunda y vehemente/ que me toca vivir. No desistiré./ Lo hago por mí y lo hago, también, por todos./ Hay un cierto espacio y un muy incierto destino,/ destino y espacio que los llena cada uno./ La verdadera muerte es desertar)



sábado, 18 de mayo de 2013

De marías y hostias




















"La generalización del mal no ha de imponer el silencio"
 Enric H. March en este mismo blog.


La otrora asignatura maría ha vuelto de nuevo. Pero ahora para convertirse en la asignatura hostia con la que hay que comulgar. Que la ley de educación que va a aprobar el Gobierno equipare la asignatura de religión  -católica, naturalmente, pues no faltaría más- a otras asignaturas es aberración. Volverá a contar para hacer la media y obtener becas. Es aberración porque si esto es un Estado laico y civil, no debería haber lugar a semejante despropósito. Pero España se parece cada vez menos a una democracia, la política está secuestrada, la caverna no logra disfrazarse de modernidad pero se afianza, el PP se impone como una dictadura al servicio de la Banca y el Episcopado, la Iglesia influye políticamente con todo descaro, consecuencia y efectividad que le proporciona ser un Reino de Este Mundo. Mira, hijo, si vale tener el control de un gobierno del Estado que proporciona cesiones y prebendas a una religión, mira. Para que luego te abstengas de votar o te limites a clamar que no te representan.

¿Es la vuelta al nacional catolicismo? Oye, que ni la Unión Europea ni la Merkel ni el Banco Central dicen que haya que hacer eso. Aprovechando las circunstancias la tribu del Gobierno va a consumar con alevosía las viejas veleidades que trasportan en la sangre. Están a punto de convertir la Ley del aborto en más agresiva contra la mujer. El otro día un programa de la televisión oficial, la del partido gobernante, indicaba a las mujeres cómo debían vestir con pudor (ignoro si Mango, Inditex o El Corte Inglés estarán modificando sus modelitos en función de esa apetencia del fundamentalismo católico y opusdeístico) El día anterior el mismo medio recomendaba a los parados que rezasen (no sé si eso formará parte del currículo que exijan las empresas) En fin. Me imagino triunfalista al tándem Partido Popular-Episcopado; después de todo, se deben favores mutuos. Los púlpitos (los de las ondas y televisiones, no tanto los de las parroquias, a las que acude una clientela diezmada) son espacios de fomento del voto para unos y hay que devolver el apoyo de los otros. Con creces, eso sí.

Pero ojo, Roma. De esta es probable que se juegue la Santa Madre la credibilidad para el futuro, acaso para siempre. Tras las mieles circunstanciales de ahora pueden llegar las hieles para la multinacional vaticana. Creo que muchos cristianos sinceros podrían rebelarse, algo que ya va siendo hora. Así que cuidado, Roma. Que, no obstante, tras vuestro maniqueísmo también podría acecharos el suicidio. Convertir la hostia en rueda de molino que triture al ciudadano no es precisamente nada evangélico, ¿verdad, señores clérigos? Qué curioso. ¿Por qué será que esta caterva no recuerda cómo su profeta recomendó que a los que causaran escándalo más les valiera ponerse una rueda de molino al cuello y se tiraran a continuación al mar? Ah, sí, porque su reino y sus negocios son de este mundo. Clarísimo.




Job el blasfemo
















Job siente la blasfemia como parte constitutiva de su condición resistente. No se reconoce tanto en su desesperación, que nunca acaba en renuncia definitiva, como en la queja. Al quejarse se resiste. Al quejarse se siente digno. Al quejarse se distancia del mal o al menos lo contiene. Job blasfema con la expresión primaria de una negación. ¿Quién eres tú, clama al causante de sus desgracias, para procurarme el infortunio? Job sabe perfectamente que mientras clame él solo en el desierto, los causantes de su desgracia le ignorarán. Pero él no cesa en su afirmación íntima. Mientras busca por el camino a todos los demás Job.



(Fotografía de Stelios Tsagris) 


viernes, 17 de mayo de 2013

Otra interpretación del terrorismo empresarial




Sin permiso de El Roto (lo entenderá) ni de El País (debería entenderlo)

Una interpretación explícita del terrorismo patronal. Gracias por tu sensibilidad, Roto.




jueves, 16 de mayo de 2013

Los de la confrontación sobran



















Me hastían ciertos personajillos de poca monta. Los que buscan el enfrentamiento entre comunidades sociales. Los que hacen demagogia como recurso alternativo a lo que nunca construyen. Los que carecen de sentido de colaboración. Los que solo van a lo suyo (a su negocio) y pontifican a los demás. Son aquellos que siempre ven la mota en el ojo ajeno y olvidan que en el propio tienen una viga que les atraviesa generación tras generación. Escucho decir al portavoz (PP para el que no lo sepa) de la Junta de Castilla y León “que no permitirá que los castellanoleoneses paguen la televisión pública catalana, sus delirios independentistas o las embajadas". Lo dice un señor que representa a otros señores, a un partido, a una trayectoria de políticos y caciques que en su vida han defendido lo propio de una comunidad a la que dicen representar. Incluso que han hecho perder a los castellanos mucho de lo que tenían o no ganar lo suficiente en el momento que podría haberse hecho una política emprendedora y vinculada al desarrollo social. Que solo conocen el clientelismo y el trato de favor en su comportamiento político. Que han despilfarrado a manos llenas. Que no han sido capaces de mantener ni una sola de sus infinitas cajas de ahorro, lo cual dice de la valía y capacidad tan limitada y pobre que poseen. Que no han cuidado el tejido industrial de su región. Que no han impedido el derrumbe de la minería. Que llevan una política agraria y ganadera desastrosa y atomizada. Se permiten, ahora que les pone la zancadilla el ministro de Hacienda del gobierno central que ocupa su propio partido (paradojas de la vida), echar la culpa a los otros. Ese discurso es de enfrentamiento y uno no quisiera que se tratase del principio de una movilización contra otras comunidades. Si de este modo pretenden ocultar sus malas gestiones, sus incapacidades y sus deficiencias más les valiera plegar velas. Me repugna todo lo que supone un eco guerracivilista. Esa abominable larva que los inútiles y oportunistas llevan en su seno. La escucharon demasiado nuestros abuelos y padres. Falsos e incultos, sobra este tipo de aprendices de brujo que no acaban de descubrir la democracia ni la Constitución, porque se creen que sin controlarlas ellos nada es posible en este mundo. Sobran, francamente. Que cojan la maleta y se vayan.



Los temores de Job




















Se pregunta cuál puede ser la peor de las desposesiones. La respuesta cree encontrarla en eso que todo el mundo llama el tiempo ya pasado. Hay quien incluso lo considera el castigo más feroz. Pero se trata de una expresión ambivalente, dual. Implica todo lo que ha dispuesto de aportación constructiva y satisfactoria, mas también de frustrada o inútil. Reúne lo que se ha tenido, incluidos los deseos que nunca han dejado de sustituir a las carencias. En términos más comunes podría decirse: los mejores momentos vividos y no obstante el acompañamiento de las situaciones más nefastas y conflictivas. Es por eso por lo que aquello  experimentado, con sus goces y sus dolores, considera un todo integrado en él. Job teme que ello se traduzca en nostalgia. Poseer la recreación de los recuerdos es una consecuencia lógica que no quiere que se convierta en fatalidad. Desde su mirada perdida Job entiende que el peso de la certeza permanece atrás. Y que lo que queda por vivir es la incertidumbre. ¿Será peor enemigo ésta?, comenta por lo bajo mirando con actitud cínica al cielo. Ese espacio que habita en su mente.



(Fotografía de Vivian Maier)


miércoles, 15 de mayo de 2013

Job el obscuro














No es infrecuente que por una mirilla entre más luz que por una ventana, piensa desde su rincón. No está seguro si es por un efecto exterior físico y objetivo o por su retina predispuesta.Y por su mente hambrienta. Cuando algún joven del lugar le pregunta cómo se han producido los hallazgos de su vida suele contestar que recogido fetalmente en su catre. O bien debajo del mismo. Job es así de obscuro: para hacer creer a la obscuridad que forma parte de la misma.



(Fotografía de Vivian Maier)

martes, 14 de mayo de 2013

La mano blanca




Nota de la redacción. Datos sobre terrorismo empresarial. Hasta ayer habían recuperado 1.127 cadáveres (decir cuerpos sin vida como pone la prensa me parece un eufemismo idiota) en el edificio desplomado por efecto del terrorismo empresarial en Dacca, Bangladesh. Como ya debería saber nuestra bien informada y consecuentemente formada opinión pública española, esos muertos corresponden a esclavos de los talleres de confección que se vinieron abajo. La mano blanca siempre se tiñe de rojo. Aviso: conviene mirar bien las prendas cuando se vaya a los grandes almacenes a comprar. El que se lleve la que más manchas de sangre tenga va a ser un crac.

No me da la gana poner foto alguna. Sin eufemismos.


Las miradas de Job














Entre la luz y la oscuridad transcurren sus miradas. Hay tantas miradas que incluso entre ellas se miran. Unas aproximándose, otras esquivándose. Nunca ha gustado de reducir su propia capacidad de visión. Desde que supo que las cosas de este mundo no se limitan a ser nunca ni blancas ni negras, más que cuando son solo blancas o solo negras para diferenciarse de otro color y otra calidez, borbota la satisfacción en su pecho. Es cierto que todo lo que se complica le proporciona también a Job una complicación añadida. Pero ya se ha acostumbrado a su dinámica. Ya se reconoce en la rueda perpetua donde mano que hace girar y giro se funden, a veces sin distinguir donde comienza el hombre o donde termina la rueda.



(Fotografía de Georgi Zelma)



lunes, 13 de mayo de 2013

Los días de Job















Oh, cuando los días de sol expanden las imágenes: cómo se vacían. Oh, cuando las noches renuncian a sus lunas: cómo se interrogan. Job distingue que la vida está llena de matices que no saben, torpes ellos, atravesar la pared invisible. Ante la desprovisión se recuperan las figuras que una vez impactaron pero no llegaron a poseerse. Aún no es tarde, piensa Job. Aún es posible hacer del clamor que una vez se redujo y creímos desaparecido nuestra propia voz.  




(Foto de Ralph Gibson)


domingo, 12 de mayo de 2013

El cinismo de Job




















Job se pregunta si no será necesario asumir el cinismo como esencia de la condición de sí mismo. So pena de ser arrojado a las tinieblas. Sus privaciones se originan en sus negaciones, en un mundo en que la pureza no existe y la inocencia fue la actitud de quien apenas había experimentado. Más allá de las expresiones externas que conlleva, ser cínico es una conducta larvada en cada hombre, encastillada en su sistema de autodefensa. Ni cuestionándose puede prescindir de ella. ¿Será un lazo más vinculante con el resto de la tribu que el apoyo mutuo?



(Composición de Eikoh Hosoe)



sábado, 11 de mayo de 2013

29 euros al mes




















¿Fue Job el único que lo perdió todo? De entrada eso demuestra al menos que llegó a tener, y mucho. ¿Cuántos Job habitan el mundo sin haber tenido apenas esa capacidad mínima llamada vida, que ya no propiedades, recursos o medios? Nacimiento, crecimiento, madurez anticipada...¿han tenido todos esos Job que pueblan las estadísticas demográficas algo más que ciclos efímeros? Yo le llamaría como mucho potencialidad de vida. Antes de cobrar 29 euros al mes por dar puntadas a miles de prendas en un taller-cárcel-tumba, ¿qué han conocido en su vida? Han conocido lo que no han tenido. Han conocido lo que no deberían haber tenido: discriminaciones, abusos, estrecheces...Disponer de la carencia, qué paradoja. Van ya 1.050 cadáveres del edificio de Dacca. Alguno más que en Boston, por ejemplo, aunque no debemos establecer nunca competencia acerca de quién recaba más muertos entre los suyos, puesto que quien pierde es la humanidad, no quienes manipulan de facto con sus prácticas la macroeconomía.  Quien pierde es la vida en sí. Aunque ¿por qué para una parte del planeta la vida es solo es asunto de potencialidad? 29 euros al mes por trabajar confeccionando ropa para marcas que se ponen los occidentales. 29 euros (lo pongo en número arábigo para que se crea mejor, porque parece increíble) O Fortuna...


...vita detestabilis 
nunc obdurat 
et tunc curat
ludo mentis aciem, 
egestatem, 
potestatem 
dissolvit ut glaciem...


viernes, 10 de mayo de 2013

Las realidades de Job


















Cuando vio que el sol no calentaba y que la luna atravesaba sus fases sin afectarle Job se rascó la barba. Hay que desconfiar de las apariencias, se dijo. La vida sobre la tierra no siempre es la que desearían los hombres. Uno ya está de vuelta y quisiera percibir solo lo elemental, si bien pediría que al menos fuera auténtico. Detrás de quienes invocan la vida suele haber exterminadores. Detrás de de los que se reclaman patriotas se agazapa la corrupción. Tras los que pregonan amor y hermandad simulan los impíos. Quienes mencionan lo sagrado se ahogan en su despotismo. Tras las vanidades abundan los vacíos. Por debajo de los sueños navegan los significados más ocultos y los deseos más insatisfechos. ¿Es todo eso lo que se nos ofrece? O Fortuna... 

O Fortuna
velut luna
statu variabilis
semper crescis
aut descrescis...



jueves, 9 de mayo de 2013

No ha ido






Me ha dicho que no ha ido al cole. Que él hacía huelga. Me ha dicho también que si se va a hacer mayor para ser como los mayores de ahora, que no quiere crecer (me ha recordado a Oskar Matzerat, el chaval del tambor de hojalata) Me ha dicho que él quiere saber, pero que no sabe si tal como van las cosas va a poder saber. Creo que no me ha dicho todo lo que piensa sobre la escuela. Acaso precisamente por eso mismo, porque piensa.



Las palabras odiadas de Job





















Tiene viejas resonancias para él la palabra sacrificio. Como causa y como efecto. Como arma arrojadiza y como exigencia. Como ejemplo y como fatalidad. Tanto escuchó la palabra y la vivía tan disociada de sus sueños que la rechazó. Cuando se impusieron los hechos la advertencia devino ya en catástrofe. Hoy no es tanto un término genérico (asusta y no vende, luego no se pronuncia salvo por los agoreros) como una posibilidad que se va abriendo paso y consolidando entre las tribus. Desde entonces la palabra que rechaza es lamento. Y sobre todo una que surge de la nebulosa y que aún se practica con impudor: reproche. Hay un eje secreto entre todas ellas que las convierte a su mirada en odiosas. Siente un escarnio cuando escucha su sonido y sobre todo comprueba su manifestación. Se revuelve en sus vísceras. Anhela recuperar su temple y se estira.


  
(Imagen de Katarina Brunclíklóva)


miércoles, 8 de mayo de 2013

¿Hasta cuándo, Catilina...?

















Leído en La Vanguardia: 




El catalán de la Franja se denominará LAPAO en Aragón

El parlamento aragonés votará este jueves la ley de lenguas que da el nuevo nombre a la lengua catalana



La cámara parlamentaria de Aragón votará este jueves la ley de lenguas que da al catalán el nombre de lengua aragonesa propia del área oriental (LAPAO) y al aragonés, lengua aragonesa propia de las áreas pirenaica y prepirenaica (LAPAPYP).

etc. etc. etc.


¿No tienen nada más importante que hacer los señores de las  Cortes Aragonesas de hoy día? Suena a ridículo y patético y todas las esdrújulas que quepa aplicar. ¿Y a qué viene esa actitud vergonzante y ocultadora sobre unas lenguas históricas que se hablan en determinadas zonas del hoy llamado Aragón? Esto me recuerda lo del concurso que hicieron los gobernantes durante los primeros años del franquismo para encontrar un nombre sustitutivo al coñac. Paso anécdota.


http://machadoencollioure.blogspot.com.es/2013/02/pongame-un-jerinac-por-favor.html



Me uno a la voz de Francesc Cornadó, menos explícita, y sobre todo a la de un Cicerón que no aparece por ninguna parte para darnos satisfacción a los que estamos cada vez más hartos de tonterías.

http://francesccornado.blogspot.com.es/2013/05/ciceron.html


Quosque tandem abutere, Catilina, patientia nostra .

 ¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?

Marco Tulio Cicerón


Un ejemplo más de un país que riza el rizo mientras tantas cosas (y personas) se van a la mierda.



La araña de Job





















Una veces la vida era para Job campo abierto. Otras veces tenía muros y él la veía desde un rincón. Allí dentro la araña fue tejiendo su tela durante jornadas y jornadas. Él la dejó hacer. Contempló su obra. Admiró su ámbito de subsistencia. Observó su estrategia. Se dejó fascinar por su perseverancia. Nada parecía alterar las jornadas sucesivas de la araña. Y el anciano se entusiasmó. Y no obstante la hiel que le recorría las entrañas alabó para sí la complejidad de las manifestaciones de la vida. Que implicaban también aquellas menos deseadas de la muerte.  


(Imagen de Katarina Brunclikova)


martes, 7 de mayo de 2013

Los enfados de Job















Muchos se inquietan e incluso desesperan por no lograr la felicidad. Esto les pasa por cultivar una adoración excesiva a lo divino. Otros por no asegurar lo que tienen alcanzado, pretendiendo que había garantías eternas para poseer lo de fuera, cuando el abandono que se padece de lo auténtico es sobre todo interior. Otros por perder aquello que creían que se iba a mantener por sí mismo para siempre, sin advertir que las circunstancias, las aspiraciones y las posibilidades son cambiantes. Todo se altera, incluso el Job que llevamos dentro, que cada vez está más enfadado. Dual enfado: se justifica con lo que sucede y perturba su vida en el exterior, y le cuesta reconocer el valor de los dones que le han permitido llegar a su senectud, uno de los cuales, y no escaso ni pobre, es su capacidad de resistencia y, por lo tanto, de indignación.

 


(Fotografía de Ralph Gibson)


lunes, 6 de mayo de 2013

Las ilusiones de Job




















Alimentándose una y otra vez de ilusiones acaba por creer que en ellas consiste el único mundo posible. Padece de ilusiones como otros se lamentan de estigmas y pestes. Aquellas le dicen mucho de su manera de ser pero escasamente le hablan del mundo que le rodea. De ahí que se desconcierte ante las acechanzas. Lo sorprendente es que, sin ignorarlos y mucho menos desearlos, está dotado para crecerse en los peligros.  




(Imagen de Ralph Gibson)



domingo, 5 de mayo de 2013

Los resistentes del periodismo



















Hoy me he enterado por casualidad que era el Día Internacional de la Risa; no sé si instaurada precisamente para que al saberlo nos dé la ídem. Sin embargo, a ninguno de los que me rodeaban cuando alguien lo ha mencionado nos ha salido la carcajada y sí, en cambio, el taco y el exabrupto. Por qué será. El viernes 3 de mayo se celebró también otro de esos días a los que los entes mundiales cuya eficiencia se halla en entredicho suelen convocar para su boato, su justificación y...su inutilidad. Se trataba del Día Mundial de la Libertad de Prensa. Miren por donde tampoco me salió la risa y sí unas ganas de llorar estremecedoras. Por una parte, por el estado lastimoso en que los profesionales de lo medios de comunicación se encuentran por el mundo. Sometidos a las voces de sus amos y abocados a las propias crisis empresariales, el número de periodistas que ha ido a la calle en España durante los últimos años ha sido considerable; y suma y sigue. Es uno de los sectores laborales más castigados por el capital. No digo ya en países en conflicto o con grandes problemas internos, donde la información es inaceptable para los poderes públicos o para los grupos mafiosos, y donde lo más grave no es que le echen al reportero sino que lo asesinen o lo metan preso. 

Por otra parte, me crispa la poca sensibilidad social existente con la situación de los trabajadores de los medios y, consecuentemente, con la defensa de la libertad de expresión. Así, el grupo de periodistas que se concentró en una plaza céntrica de mi ciudad este año fue reducido y pocos ciudadanos que no fueran del gremio se aproximaron a arroparlos. Ni siquiera estaban todos los que tenían que estar, teniendo en cuenta además que la edición local del periódico El Mundo está a punto de cerrar y largar a la calle a sus empleados. Por supuesto, la actitud de ese grupo de periodistas al traer a colación los problemas de una profesión de paro y de muerte (según países y sociedades canallas) les ennoblece. Alguien debe mantener prendida la luz de la resistencia, aunque a los poderes, a los inversores y a una sociedad extraviada les pese.  

Adjunto la Declaración de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, bajo el lema: "Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo no hay democracia".

http://www.fape.es/declaracion-de-la-fape-en-el-dia-mundial-de-la-libertad-de-prensa_fape-818821461460.htm



Cuando Rodríguez murió...y resucitó, y no precisamente a los tres días.
















Gracias por mantenerme vivo, soltó Rodríguez desde el escenario a sus seguidores de Ciudad del Cabo la noche del 3 de junio de 1998, al iniciar el concierto. Para muchos de los seguidores de un cantante, un político, un líder religioso, un fetiche o una marca, su compromiso reside en serlo mientras dure el brillo del objeto a seguir. El brillo de Sixto Rodríguez en los USA fue escatimado por la industria discográfica que, a su vez, se justificaría en el seguimiento irregular y escaso por parte de la sociedad que se conmueve con la música. Con Sixto Rodríguez, tal conmoción no existió, o no triunfó ni de lejos en la medida que lo hicieron otros cantantes, no obstante la calidad equilibrada en melodía y letra de sus canciones, y el carácter firme de su voz. Las ventas no cubrieron las expectativas de ese mercado del que normalmente solo se nos muestra el éxito y la masiva acogida de los menos. ¿Resultaba Rodríguez demasiado político para el gusto del marketing y de los buscadores de nuevas emociones musicales? ¿Hablaba mucho de los pobres y de los abandonados? ¿Su modestia no se prestaba a los mimos y alharacas de los negociantes y de las masas?  Curiosamente, su figura quedó prácticamente borrada, hasta tal punto que corrió el rumor de que se había suicidado. Hasta el inmediato paso de que volvió a ganarse la vida como albañil, cargador, lo que fuera. Cuando en los USA nadie le reclamaba resultó que, por ese arte del intercambio casual que tiene lugar cuando la gente se mueve por el planeta, fue descubierto en Rhodesia, Australia y más tarde en Suráfrica. Sus mensajes llegaban a las clases medias blancas que no se identificaban con el apartheid. El documental  Searching for Sugar Man no solo habla de la supuesta muerte y de la reaparición posterior de Rodríguez, sino del talento. También de cómo talento y humildad no riñen ni se traicionan en todas las historias de la vida. Un individuo al que no le dolían prendas ponerse a trabajar en cualquier oficio. ¿Acaso porque se reconocía en la genética trabajadora de sus antepasados? Un hombre que parece que gustaba pasar desapercibido. Un hombre para el que la falta de éxito en su país no le hundió ¿porque no se sintió nunca reconocido en ese modelo de sociedad del glamour y del triunfo? Viendo el film ¿que conclusiones relativas podemos sacar de su experiencia?



sábado, 4 de mayo de 2013

Las fealdades de Job




















Perdida la belleza de ti mismo  -habla Job con su plexo solar-  y no obstante la hayas cultivado o bien hayas habitado en una porción inerte con ella, ¿qué te queda sino hacerte a la idea de la muerte? Como el plexo solar de Job es irrenunciable, aunque no siempre atendido, para su temporal usufructuario, no se sorprende de esa pregunta radical. Su plexo rechaza contraerse y en su pequeñez le concede a Job un margen de expansión. Job ve en ese gesto un extraño renacimiento, un brindis por los tiempos vividos juntos, una confirmación de no haberse traicionado mutuamente. Job sabe  -y ahí el plexo le sopla al oído con sabia contundencia-  que el hombre no es feo sino cuando está muerto del todo.



(Foto de Ralph Gibson)


viernes, 3 de mayo de 2013

Los hastíos de Job





















Los hastíos de Job no solo miran hacia fuera, sino que se enrocan en su intimidad. Si los que se reclaman motivados por el exterior provocan en él la expresión de un gesto hosco y un comentario mordaz, pero al menos le permiten desahogarse, los hastíos interiores tienen otra factura. Saben amargo, precipitan anudamientos de las vísceras y solo conocen ayes callados que piden a gritos ser desalojados, antes de que sea demasiado tarde.




(Imagen de Ralph Gibson)



Los caminos de Job















Contempla la borrosidad de los caminos. Mire cual mire y en la dirección hacia donde se proyecten solo se muestran nítidos apenas unos metros. Pronto los caminos se funden con sus propios y frondosos márgenes. Y eso si no ha habido un movimiento agitado que haya levantado polvareda. Él creía antes que ésta era en sí la propiedad de los caminos. Ahora piensa que el problema consiste en su visión. Se siente por ello confundido y mira fijamente la tierra, donde no se refleja el cielo; donde el cielo, como la claridad del camino, está ausente.

    

(Fotografía de Lucien Clergue)


jueves, 2 de mayo de 2013

Cosas (comunes, tópicas y escasas) que creo saber sobre las abejas, pero de las que nada sé





Que son insectos que vuelan (definición de colegio)
Que fabrican miel (sic, también de colegio)
Que la miel es alimento, negocio y a veces se adultera por mano humanoide (esto pertenece a cierta escuela de la vida denominada de gramática parda)
Que tienen en un extremo de su cuerpo un aguijón (Sánchez, el travieso de mi clase, lo comprobó muy pronto) 
Que construyen hexágonos (Gran Premio Mundial Pritzker)
Que polinizan flores y plantas por doquier (muchas de esas plantas polinizadas, pero muchas, nos las comemos luego los humanos, ¿será por eso que están tan ricas?)
Que la llamada abeja doméstica habita en una sociedad rígidamente constituida en clases (habría que saber si no hay también abejas negras como hay ovejas negras o garbanzos negros) 
Que esas clases o sectores se denominan: reina (minoritaria como en toda monarquía, aunque acaso no tan inútil como en toda monarquía actual), obreras (mayoritaria como en toda sociedad humana) y zánganos (abundantes como en las mismas sociedades humanas mencionadas) 
Que se han hecho múltiples películas y series de dibujos animados con su espectacular figura y su biológico comportamiento (observación infantil)
Que una vez haciendo una caminata por el Desierto de las Palmas, en el Levante, una de las chicas de la finca vegana sufrió una picadura y no sé cómo comprimí con mis uñas el punto de desgracia de su brazo y le saqué el aguijón a la primera (recibí aplausos, se admiten risas, pero todo hay que contarlo, no ha vuelto a suceder más)
Que últimamente estaban amenazadas como especie por las multinacionales de productos tóxicos y pesticidas varios (Bayer principalmente)
Que la organización AVAAZ había desplegado desde hace tiempo una campaña para evitar la barbarie.
Que parece ser que la Unión Europea ha frenado las pretensiones de los fabricantes de pesticidas letales (habrá que saber si es verdaderamente rigurosa esta prohibición, que uno es un descreído) 
Que sigan viviendo las abejas y evolucionando, aunque con el hombre por medio cualquier cosa puede suceder. Eso sí, prudencia al acercarse a sus ámbitos, que el aguijón no está colocado en sus cuerpecitos para que haga bonito.



(Dibujo de Diego Alberto Pardo)




Desfaciendo el embrollo: la abeja que no es abeja o la avispa que no es avispa o la avispa que quiere ser abeja o la abeja que anhela pasarse al bando de las avispas o la avispa que le da igual quedarse como está porque lo suyo también es libar. Da igual. Porque ¿qué creíais? ¿Que la Bayer y otras de su ralea iban a respetar con sus pesticidas a las avispas? Fotografía de  





miércoles, 1 de mayo de 2013

Las renuncias de Job
















La pérdida de los ideales es la puerta para hallar las verdades, repite como un estribillo recién descubierto. Los ideales eran dulces y se tenían a disposición. Las verdades son crueles y encima no se poseen. Hay otra diferencia silenciosa: que el tiempo ha renunciado a ponerse a su servicio.




(Imagen de Ralph Gibson)

(La fecha)















Solo veo una manera de interpretar la fecha con sinceridad y eficacia. Que los trabajadores (en activo o en paro) de aquí se identifiquen con lo que pasa en Bangladesh, por ejemplo. El uno de mayo de 1886, que se tomó como referencia vindicativa de la causa obrera, debería ser hoy el 24 de abril de 2013, día en que se hundió el edificio con no sé cuántos talleres y no sé cuántos muertos, donde se confeccionaba ropa para Occidente. Pero las fechas son lo de menos. Toda exaltación de fechas, signos, palabras o banderas lleva implícita una sacralización que desvía la verdadera comprensión, que disocia la carne del símbolo. O acaso en que éste deviene monstruo para engullir el cuerpo. No son los símbolos los que deben ser objeto de adoración, sino que basta con preocuparse por hacer frente a la vida humillada, despreciada o regateada de los hombres que motivan los bárbaros poderes del planeta, cada vez más exultantes. Lo que en otros tiempos se consideraba que eran causas solidarias entre gente trabajadora de todo el mundo hoy hace agua. Los que trabajan en el mundo rico no se sienten hermanos de los del mundo pobre, sino cómplices (¿hasta qué punto inconscientes?) de quienes causan la desgracia por doquier. Pero nuestros modelos occidentales, de producción, consumo y relación con la naturaleza, también se consumen en sus contradicciones y nos atenazan aquí con ellas. O nos encontramos todos por el mismo camino o la infelicidad y el desentendimiento seguirán enredándonos en la rueda de la barbarie. ¿Es ésta una reflexión anacrónica o sigue en vigor el verdadero problema?