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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








jueves, 16 de mayo de 2013

Los temores de Job




















Se pregunta cuál puede ser la peor de las desposesiones. La respuesta cree encontrarla en eso que todo el mundo llama el tiempo ya pasado. Hay quien incluso lo considera el castigo más feroz. Pero se trata de una expresión ambivalente, dual. Implica todo lo que ha dispuesto de aportación constructiva y satisfactoria, mas también de frustrada o inútil. Reúne lo que se ha tenido, incluidos los deseos que nunca han dejado de sustituir a las carencias. En términos más comunes podría decirse: los mejores momentos vividos y no obstante el acompañamiento de las situaciones más nefastas y conflictivas. Es por eso por lo que aquello  experimentado, con sus goces y sus dolores, considera un todo integrado en él. Job teme que ello se traduzca en nostalgia. Poseer la recreación de los recuerdos es una consecuencia lógica que no quiere que se convierta en fatalidad. Desde su mirada perdida Job entiende que el peso de la certeza permanece atrás. Y que lo que queda por vivir es la incertidumbre. ¿Será peor enemigo ésta?, comenta por lo bajo mirando con actitud cínica al cielo. Ese espacio que habita en su mente.



(Fotografía de Vivian Maier)


14 comentarios:


  1. Y por qué no sentirlo como amigo, en vez de enemigo, si forma parte de nosotros, si nos acompaña y nos hace ser, y continuar.
    Sería imposible desalojar la nostalgia.
    Me gustan, Fackel, tus textos y reflexiones.
    Gracias.

    Ío

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    1. También tienes razón, Ío...pero eso es como las bacterias y los virus que podamos llevar dentro. Son nuestros, pero ¿siempre son amigos? Claro que una vez sabido que nos acompañan tendremos que decidir nuestra visión y relación al efecto. Gracias a ti, planetaria.

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  2. Cronos... Mira fijamente a Cronos.

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    1. Cronos, ¿es la Esfinge?

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    2. Es posible, Cronos siempre responde con su propio e irresoluble enigma.

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  3. La incertidumbre es la peor de las carencias, porque nunca viene acompañada. A veces el miedo se retrasa bastante, como algún reloj. Impecable reflexión, realmente clara y sentida.

    Saludos

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    1. La incertidumbre acaba poseyendo a los hombres, Manuel.

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    2. O lo que es peor, la fe y el dogmatismo que de ella se deriva.

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    3. Das en la diana, hermano.

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    4. No obstante, existe una notable diferencia entre incertidumbre y duda. La duda es un estado de la conciencia previo a la acción: ¿Debo o no debo hacerlo?. La incertidumbre una tesitura de la acción ya decidida: ¿Lo hago de esta manera o de esta otra? En la persona de fe cabe la incertidumbre, pero no la duda.

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    5. Por supuesto que son dos conceptos diferentes. Los describes muy bien. Incluso cuando hemos tomado una decisión (sobre la que había duda previa) sigue paradójicamente existiendo la incertidumbre. Nuestro margen de decisión sobre la gran mayoría de las cosas es reducida y escasamente personal. Incluso lo personal, que nos parece, puede depender de tantos factores externos cambiantes. ¿Son estos los que más generan la incertidumbre en los hombres?

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    6. Yo pienso que las más arduas incertidumbres se dan cuando cobramos conciencia de la frágil convención que pretende establecer las lindes entre dichos factores, internos y externos. En esta inconmensurable y perpetuamente agitada sopa cósmica, el simple (y comprensible) hecho de decir "YO" resulta ya un tanto cómico.

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