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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







lunes, 13 de mayo de 2013

Los días de Job















Oh, cuando los días de sol expanden las imágenes: cómo se vacían. Oh, cuando las noches renuncian a sus lunas: cómo se interrogan. Job distingue que la vida está llena de matices que no saben, torpes ellos, atravesar la pared invisible. Ante la desprovisión se recuperan las figuras que una vez impactaron pero no llegaron a poseerse. Aún no es tarde, piensa Job. Aún es posible hacer del clamor que una vez se redujo y creímos desaparecido nuestra propia voz.  




(Foto de Ralph Gibson)


6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Job no sabe si eso de que la vida está para vivirla es posible sin que esté para pensarla.

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  2. Nunca es tarde, al menos, en teoría...
    =)

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    1. "En teoría" llámase al mundo de las posibilidades. No sé luego.

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  3. Creo que la desprovisión alerta el instinto de supervivencia y nos llevará de nuevo a encontrar esa propia voz.

    Saludos

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    1. Úñyimamente se oyen bastante este tipo de argumentaciones, que yo quiero compartir. Todas las situaciones por las que pasan los individuos, las sociedades y su historia hacen reflexionar y modificar conductas, prácticas, modos de vida. La reflexión se instala forzosamente como parte de la práctica, si es que alguna vez no lo había sido. Pero con más claridad y urgencia en circunstancias difíciles. No obstante, por el camino hay muchas caídas y no todos se levantan, naturalmente.

      Por si acaso, conviene no dejar de escuchar nunca la propia voz.

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