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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








jueves, 9 de mayo de 2013

Las palabras odiadas de Job





















Tiene viejas resonancias para él la palabra sacrificio. Como causa y como efecto. Como arma arrojadiza y como exigencia. Como ejemplo y como fatalidad. Tanto escuchó la palabra y la vivía tan disociada de sus sueños que la rechazó. Cuando se impusieron los hechos la advertencia devino ya en catástrofe. Hoy no es tanto un término genérico (asusta y no vende, luego no se pronuncia salvo por los agoreros) como una posibilidad que se va abriendo paso y consolidando entre las tribus. Desde entonces la palabra que rechaza es lamento. Y sobre todo una que surge de la nebulosa y que aún se practica con impudor: reproche. Hay un eje secreto entre todas ellas que las convierte a su mirada en odiosas. Siente un escarnio cuando escucha su sonido y sobre todo comprueba su manifestación. Se revuelve en sus vísceras. Anhela recuperar su temple y se estira.


  
(Imagen de Katarina Brunclíklóva)


12 comentarios:

  1. Sacrificio. Lamento. Reproche.
    Todas palabras que vienen de la trasnochada ideología nacional-catolicista.

    Sacrificio: odiosa palabra que dicta quien la impone, pervirtiéndola. Pues un sacrificio lo es si se asuma voluntariamente a propuesta de uno mismo. Si se impone, no es sacrificio.

    Lamento: otra que tal. Solo queda el lamento.. cuando no se actúa. Mal hecho.

    Reproche, como autoflagelación, culpabilización, autoinculpación... Muy del gusto eclesial. Se trata del dominio sobre la psique ajena para dominar sus actos.

    Todas aborrecibles. Palabras para vigilarlas mucho, para desenmascararlas y echarlas a la cara de quien las pronuncia. Nunca aceptarlas.

    Un saludo, amigo

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    1. Vaya, Casilda, bebemos en fuentes análogas. No voy a decir que no a tu argumentación más explícita, desde luego.

      Salud y fuerza.

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  2. No son palabras que odio, jamás las he sentido como asociadas a nada que no parta de mí. Sí he odiado y sigo odiando que algunos las odien porque simplemente otros las secuestraron..¡hay que liberar a las palabras de los secuestros!, hacerlas nuestras, ellas son libres, nosotros también, nadie puede robarnos nuestra mente. ¡NADIE!
    Reivindico su uso, y el de tantas..supongo que por eso entre otras cosas me dedico a escribir poesía.
    Ninguna significa en puridad lo que Sociedad de diletantes explicita.
    Sacrificio: hecho sagrado (nada que ver con iglesias varias), sino con rito, con unión del hombre con su esencia, su espiritualidad, algo casi telúrico. EXPRESIÓN.
    Reproche: Si hay que reprochar, se reprocha, es un acto de justicia para con uno mismo y hasta para con el otro. Yo, por ejemplo, reprocho al gobierno actual su perverso afán de mentira. EXPRESIÓN
    Lamento: llanto, expresión de la pena del dolor interno. EXPRESiÓN

    Mi opinión nada más, claro.
    Un abrazo, Fackel.

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    1. Por supuesto, Sofía, las palabras son de libre interpretación y significado particular para cada individuo. Y es muy respetable. Te doy la razón en lo que toca al secuestro de las palabras. Naturalmente, yo diría que casi todas han sido secuestradas, es decir, utilizadas para fines variados y con intenciones diferentes. Pero ahí cada cual tendría que hablar de su experiencia. No por eso vamos a negarnos a escribir. Acaso al hacerlo, recuperamos las palabras, pero nosotros tenemos que otorgarlas un significado acaso nuevo o purificar el antiguo, antes de que fueran prostituidas. Aunque no sé. Muchas palabras, es decir, muchos conceptos por lo tanto, nacieron con mala baba o fueron inmediatamente hurtadas por las fuerzas ¿del mal? Entiéndeme relativo todo, claro. Cuando precisas las palabras citadas tengo la impresión que las desnudas hasta dejarlas en una objetivación casi técnica. Es como sidejaras las palabras como esqueleto. Y eso está bien si a continuación volvemos a vestirlas o bien oponemos otras palabras alternativas o liberadoras.

      Todo es muy relativo, y está muy bien que argumentes tu opinión, eso me gusta y creo que enriquece los coments.

      Un abrazo.

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  3. Caramba, nunca se habrían podido imaginar tres letras que podrían dar para tanto. Bs.

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    1. Querrás decir tres palabras, hermana...

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  4. Ahh y que el primer comentarista "lo clava".

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    1. Tres palabras que son conceptos que son ideas que son imposiciones que son armas que son que son...

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  5. ¡Cáspita! Qué encontronazo de palabras. Me gusta el razonasmiento del primer comentario. Sin embargo, aunque odiadas, creo que son muy utilizadas, más de lo estrictamente necesario o aconsejable. Puede que se deba a la herencia "esa" (nacional-catolicista) tan arraigada en las mentes aunque se esté en desacuerdo.
    Siempre me haces pensar, Fackel.
    Saludos.

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    1. Supongo que hay mucha gente que no se siente afectada por el odio hacia un determinado significado de esas palabras. Muchos las aceptan. Y se dejan influir, las tienen tan interiorizadas que son naturales, digamos. A otros ya no nos da la gana que las palabras -o cierta clase de ellas- fluyan a lo tonto y se concedan como´de obligada aceptación. El tema es que Job nos propone que pensemos todos un poco. Ahí van tres palabras diferentes que tienen un nexo en un tempo histórico y en unas actitudes doctrinarias y opresoras, no me cabe duda. A ver, ¿no hemos escuchado de la garganta cínica del máximo dirigente de los corruptos la palabra sacrificio? ¿No se nos va a pedir, ya se nos pide, de nuevo sacrificio? ¿Y hasta dónde? Por citar un ejemplo.

      Gracias, Mafalda, me alegra verte de nuevo.

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  6. La angustia cruda, frente al infierno actual...

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    1. Quedémonos más con el beneficio de la duda que conlleva la angustia que con la certeza del infierno.

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