lunes, 21 de enero de 2013

¿Tiempos de auto flagelación?





Con ser malos todos los castigos, siempre me parecieron los peores aquellos que uno se inflige a sí mismo. Los castigos que uno se impone para sí son siempre dobles. Es como si hubiera dos manos: una de agentes externos  -otro personaje, un medio, una institución,  la sociedad-  que se proyecta sobre el individuo para que sea éste quien lo asuma y la del individuo maltratador de sí mismo que lo acepta y lo ejecuta. Cuando alguien castiga desde fuera -el padre, el maestro, la ley, el empresario, el opresor- parece que se lleva de otra manera. Es como si quedara un margen en que uno se dice: no tengo yo toda la culpa, o tengo poca y hay más involucrados en su causa, o no tengo ninguna y es una injusticia. Pero cuando es uno quien se obliga a purgar, a penar, a condenarse y echa mano del ritual del castigo, ay entonces. Entonces es que has llevado hasta el fondo de tu conciencia, o más allá, al subconsciente, un complejo de culpa aberrante como si tú mismo fueras el fautor del mal de este mundo.

Siempre he dudado de la salud mental y moral de los santos y más de la casta que proyectaba como ejemplo el auto castigo de otros hombres, a los que encumbraban más adelante, por necesidades del guión, a ese rol de la santidad. Que luego se divulgaba entre su sociedad controlada pregonándolo como muestra de virtud. ¿Acaso es la auto flagelación un ejercicio virtuoso? Tiempos estos nuestros para meditar y reaccionar. Porque, cuidado, no caigamos en la trampa. Ojo si otros estamentos, algunos en la más ominosa  obscuridad, pretenden que cojamos el látigo para hacer saltar la sangre de nuestro propio cuerpo, como si no tuvieran bastante con nuestro sudor y nuestros hipos de angustia. Parodiando a cierto sabio: que se flagelen ellos hasta su propio desmenuzamiento si quieren. Pero que no cuenten con nosotros para que cunda la enfermedad que ellos transmiten.




(Fotografía tomada en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid)


viernes, 18 de enero de 2013

Él




Aquella noche la sabana rugió como nunca antes se hubiera escuchado. Los límites de las reservas se expandieron. Los cotos de caza se vaciaron de safaris. El corazón de las ciudades se pobló de sombras que se desplazaban firmes y amenazadoras. De las paredes de mansiones y clubes unos zarpazos anónimos abolieron la humillación de los antepasados desprendiendo los trofeos. Las jaulas de los zoológicos fueron abiertas por garras secretas. El cielo fue sobrevolado por la imagen de seres fantásticos alados. La tierra tembló con grandes alaridos. Su superficie fue un agitado chocar de pisadas veloces. El sotobosque se liberó. La constelación se dibujó en el firmamento con más precisión que nunca. Al amanecer, el sol mostró una intensidad nada común en un día cualquiera. Orto y Ocaso ajustaron sus distancias. Los hombres salvajes corrieron a esconderse en las grutas primitivas o se precipitaron a los abismos. Los cultivos fructificaron dadivosos y el agua convirtió en regiones feraces los desiertos. Todas las especies animales salieron de sus hábitats para entonar una marcha coral. Los hombres que aún encarnaban la dignidad reclamaron los viejos símbolos e invocaron la virtud. Mencionaron el valor, la pasión, la generosidad, la madurez y la nobleza. Y ellos volvieron a habitar el planeta y a procrearse.  

Según la Fundación LionAid, actualmente el número de leones en África es de 15.000, cuando apenas hace treinta años era de 200.000 ejemplares.






(La escultura y el vestido con motivos de leones pertenecen a representaciones existentes en la Fundación Jiménez-Arellano, de la Universidad de Valladolid)


Camille Saint-Saëns. Carnaval de los animales. El león.




miércoles, 16 de enero de 2013

Calendarios rompedores (que no hieren nuestra sensibilidad)




Costumbre prácticamente desaparecida pero que recuerdo con nostalgia: los calendarios de pared. Aquella lámina de tema paisajístico o de epopeya patria que regalaban a nuestra madres los tenderos. Y a la que se grapaba un fascículo punteado de los meses. Imprescindible y entrañable. Te resistías a inaugurarlo a principio de año y al acabar lo veías gastado, ennegrecido por los humos y los vahos de la lumbre. Con ganas de quitarlo. ¿O lo que todos queríamos es que se acabara el año y llegara uno mejor? Porque era un objeto de control de los días, pero también un símbolo de la superación o del enmohecimiento de los moradores de la casa. Según. Entonces tenía sentido aquello de Feliz año nuevo, probablemente porque más allá de la España casposa y atrasada que hundía a sus súbditos en la resignación y el apocamiento muchos españoles querían ir a mejor.




Luego vinieron años de calendarios más lujosos, algunos verdaderas joyas creativas, verdaderas exhibiciones de huecograbado de calidad. Todo el mundo te obsequiaba con calendarios de tamaño enorme, donde la fotografía desbordaba a las fechas. Cajas de ahorro (qué tiempos, eh, cuando existíais), editoriales, comercios, asociaciones. Sin un calendario era como si la entidad o el negocio no existiera. Creo que guardo algunos ejemplares de esta última etapa. De la antigua, guardar no era fácil que se guardara, porque los meses se consumían (sic) y nos devoraban (no tanto como ahora) En cierta ocasión encontré dos calendarios sencillos de pared de mediados de siglo XX, de dos años sucesivos, completamente enteros, en un mercadillo de los domingos. Me los llevé por dos pesetas, sin decirle al chamarilero que uno de los calendarios era el del año en que nací. Guardado está y solo lo saco para consultar en qué día de la semana caía mi nacimiento. Manías.




Por citar un par de casos de calendarios. Tengo en gran estima unos calendarios de buen tamaño de Alianza Editorial, donde las láminas eran imágenes que Daniel Gil había diseñando para la fabulosa colección de libros de bolsillo. Lo último en modas de calendarios ha sido lo de bomberos desnudos (casi), madres contra el cáncer de mama desnudas (casi), madres de alumnos de no sé qué colegios desnudas (casi), etcétera. Han abundado. No ha habido ciudad o pueblo español en los últimos años que trabajadores de un servicio público, deportistas de tal o cual especialidad o mujeres de equis ente no hayan posado cuasi desnudos, pero jamás cayó uno en mis manos; ni lo busqué.




Había perdido ya la esperanza de que me llegaran nuevos calendarios. Pero por distinto motivo, me he encontrado con tres este año. Todos los tengo desplegados sobre la mesa, ninguno claveteado en la pared. Uno me lo trajeron de Irlanda, con motivo de escritores irlandeses: los conocidos de todos y los menos conocidos. El respetuosos calendario que al paginar sus hojas te dices: hay que ver qué pequeña Irlanda y qué estupendo plantel de escritores pata negra tiene. Otro lo hace un conocido con tema análogo todos los años, de carácter vindicativo (defensa ambiental, pro educación pública, anti represión, laicismo, resistencia obrera...) y lo dibuja todo, imágenes y números. Loable, entrañable después de tantos años.




El último lo encontré hace unos días en una librería. Tema: rituales funerarios vacceos. Los vacceos son un grupo humano celta que habitó zonas del valle medio del Duero (por donde ahora andan Valladolid, Palencia, Zamora, parte de León, Salamanca, Burgos e incluso extensiones de Segovia y Ávila) cuya economía se basaba en la agricultura cereal fundamentalmente. El calendario de os rituales funerarios se centra en la investigación desarrollada hasta ahora en una vasta ciudad llamada Pintia, poblada entre los siglos IV antes de nuestra era y II de nuestra era) Las láminas, trabajo detallista y soberbio de Luis Pascual Repiso, reflejan tres modalidades de deshacerse de los cadáveres: entregándolos a las llamas y recogiendo el resto de los huesos o cenizas en urnas que se enterraban; inhumaciones en el suelo del hogar de aquellos niños que morían en los primeros diez meses de vida (la tasa de mortalidad era altísima) y exposición a cielo abierto a las aves carroñeras, lo cual conllevaba un ritual y una técnica de hendir los cadáveres para que su corrupción atrajese a los buitres (ritual reservado a los guerreros caídos en combate) Como dicen quienes han realizado el calendario (el Centro de Estudios Vacceos Federico Wattenberg, Asociación Cultural Pintia y Universidad de Valladolid):

"Los rituales funerarios pautan comportamientos, al tiempo que responden a una necesidad perentoria y práctica: evitar a los vivos el nunca agradable proceso de corrupción del cadáver. Momificar, enterrar, quemar, exponer a los carroñeros...ha tenido siempre como objeto último evitar la podredumbre; de ahí que el sarcófago, literalmente , cumpla esa función en la intimidad de su limitado y cerrado espacio".





Tranquilos. Las imágenes son reconstrucciones imaginarias pero fundamentadas de unos rituales efectuados por humanos que nos precedieron. Si alguien se siente herido en su sensibilidad más le valiera observar las imágenes que la televisión nos sirve (aunque cada vez menos, que no hay que dañar el sistema de vida occidental con desgracias, como si no existieran, oigan) cada día. Encontrar este calendario, además de aportar algo al imprescindible y meritorio trabajo de investigación y divulgación, me ha parecido un hallazgo original y de una dimensión cultural importante. Que cunda el ejemplo, que se decía antes.







domingo, 13 de enero de 2013

Mil ojos






me gusta mirar; siempre lo he hecho pero ahora tengo, ¿cómo decir?, ¿mayor conciencia de la mirada?; suena bien, pero no es una boutade, aunque admito que es algo extraño; como si tratara de asir lo que veo como nunca lo había tomado antes; por supuesto, no todos los objetos reclaman la atención de mi mirada; hay quien dice que no quiero ver muchas cosas; probablemente sea cierto; hay temas que ya no me llevan al huerto como no me seducen o no compensan mi curiosidad; temas que me resultan anodinos o que agobian como si no ofrecieran perspectivas; tampoco es verdad del todo que no quiera mirarlos; los observo discretamente, con más distancia, tratando de que no me involucren neciamente; pero aquello que miro lo miro con consecuencia, con ganas de saber qué hay tras su primer rostro y a qué sabe su sustancia; es por eso por lo que a veces tengo la sensación de que mis ojos se multiplican; no me refiero a las órbitas o a ese túnel maravilloso llamado retina; y que esa sensación plural dimana de una especie de ojo interior que a su vez creo que deambula por muchos lugares; otras veces delego mi mirada; hace tiempo descubrí que había otros ojos, más allá de las ubicaciones tradicionales; innumerables ojos; no me refiero necesariamente a ojos que nos controlan; este tipo de ojo los odio y me hace avergonzarme del estadio cultural de la especie a la que pertenezco; hablo sobre todo de ojos que miran para mostrarnos otras dimensiones; que miran por nosotros y nos enseñan a mirar; ojos que son además reflejo de otras personalidades, de otras proporciones; no estoy inventando nada; creo que esto mismo que expongo lo han percibido muchos a lo largo de la historia humana; el ojo es uno de los símbolos más vigorosos y los hombres supieron entenderlo desde el principio; que el simbolismo se haya convertido en cultos, creencias o introspecciones ocultistas no resta un ápice el valor del significado; ¿lo descubrieron antes que nadie los artistas?; es probable; los artistas lo descubrieron todo antes que los hombres comunes; con decir que descubrieron lo principal: el carácter de la fecundidad de la mujer, de los animales y de la tierra; ello me lleva a pensar si el ojo fundamental no residirá precisamente ahí, en el origen de cada uno, en el seno donde somos encarnados; si se repasa la obra del arte encontramos el ojo por doquier; un ojo, oh sorpresa, fuera de lugar; un ojo que lo es todo, que ha trascendido un mero espacio físico para capitalizar significados que los mismos artistas preservaron; yo mismo he caminado por mi ciudad y he encontrado en edificios, esculturas e incluso árboles ojos que, sorprendentemente, he comprobado que otros paisanos no ven; pero esos soportes físicos, elementales, que levantan acta de simbolismos ritualizados no me interesan tanto como mi propia mirada; así que últimamente, en combate con la miopía y los años, mi propuesta es convertirme en otros ojos; buscar otros ángulos, por ejemplo aquí








(La ilustración de entrada es obra del turco Kursat Zaman)


sábado, 5 de enero de 2013

Soy el párvulo




"Es eres soy: soy es eres: eres es soy. Demoliciones: me tiendo sobre mis trituraciones, yo habito mis demoliciones.''

Octavio Paz. El mono gramático.


soy el erial de mis propias palabras; la negación de las letras; el silencio de mis trazos; soy lo anterior (¿hubo algo de mí antes de mí?);  lo perdido (¿nada permanece del origen?); lo puro (¿es lo puro lo bruto?); soy aquello que estaba por hacer antes de hacer una a; antes de saber para qué era una a; soy el repliegue; la extensión que no se logra; el límite que atormenta el acto; soy el primer paso; soy el plumín mellado que araña la hoja y la invade con desasosiego; soy el papel emborronado; las tachaduras inconscientes; la mano que duda ante las direcciones y sobre las dimensiones; soy la caligrafía maltrecha; en ella van mis pulsiones; con ella se propalan mis sueños; tras ella me arrastro y por encima de ella encorvo mi pequeño cuerpo; soy el dedo untado de tinta que pringa a otro dedo; soy la hoja de cuaderno que rompo una y otra vez; soy la línea desigual; la que a duras penas emerge; la que con dificultades mantiene el equilibrio; soy la rabia que impulsa mi esfuerzo; soy el aprendiz deslumbrado; ante mí, perfecta y firme, se erige la letra modélica; el sustantivo a imitar; aquello que debo copiar; soy el paciente del ejemplo; también su víctima; soy mi propio pavor ante el desastre; soy el ordenado que se desordena en cuanto no es observado; soy la dispersión; apenas me convierto en otra mirada que rompe el ritmo y ya me salgo de la página; soy el perfil sobre el que camino y bajo el que naufrago; soy el trayecto de la frase; la disposición de los sintagmas; la frecuencia de mis entonaciones; soy el borde del significante; soy el gesto de asombro ante aquella geometría de caracteres enlazados; soy lo inaprensible que me vuelve impredecible; soy la voracidad; soy el anhelo de la feracidad; soy, voy siendo; ¿prolongo o abrevio la carrera?; me hago y me deshago a cada movimiento; invierto y enderezo mis coordenadas hasta el abismo

 


miércoles, 2 de enero de 2013

Gestualidad complementaria



Ayer descubrí estos dos rostros en las jambas antiguas de una puerta de comercio. Es curioso, porque ni son iguales ni son opuestos. No están radicalmente definidos como contrarios. Lo cual me hizo comprender la importancia del matiz. Los ojos son tristes en ambos rostros, pero la forma y disposición de la boca condiciona los carrillos, acaso el ceño, acaso la caída de los párpados. Es probable que el tallador, que trabajó obviamente a pulso y sin troquel, quisiera hacerlos idénticos. Quién sabe, pero no parece que intentara expresar con nitidez gestos encontrados. O simplemente se tratase de un artista moderado, que prefería elegir ambigüedad. ¿Se podría hablar del alegre y del serio? No es tan evidente. ¿Del dicharachero y del melancólico? Tampoco parece de recibo. ¿O del comunicativo y del hermético? No dicen demasiado al respecto. ¿O del receptivo y del obtuso? Ambos podrían participar de tales actitudes. 

Veo las caras como dos expresiones templadas, más próximas entre sí, como la de cualquier viandante. Una de las caras dice: la vida es llevadera. La otra transmite: la vida es onerosa. No dice ninguna: qué maravillosa o qué frustrante es la vida. Son dos visiones alejadas de los extremos. Conclusión de este puñetero curioso callejero que escribe: una delgada línea separa dos actitudes vitales. Pasamos de una a otra constantemente, simplemente porque vivimos en las dos. ¿Con qué rostro me levanto hoy? ¿Con el que sugiere más luz o con el que comunica más penumbra? Ya veis. Todo está escrito, hasta en el trabajo de un cincelador.  



martes, 1 de enero de 2013

Al despertar



Al despertarse siguió viendo al niño. No le importaba que el año hubiera sido duro. Los otros niños caídos para siempre. O los que desaparecieron hace tiempo para convertirse en ancianos huérfanos de ilusiones. O simplemente los que se rindieron por perder el sentido. Perder el sentido de las cosas debe ser de lo peor que hay. La gente se comporta entonces de manera muy rara, aunque a su vez lo considere normal. Compra, aparenta, exhibe, ocupa, da codazos, se desplaza sin ir a ninguna parte. Vanidades. Vanidades tocadas del ala porque vivir es insatisfactorio. Exige una posición y ubicarse o mantenerse en una posición depende de la fortuna. Un ave que sobrevuela a los hombres. A veces, muy excepcionalmente, un ave del paraíso. Con frecuencia un halcón cuyo vuelo es ordenado y dirigido por el halconero. Tiempos de halconeros que deciden sobre la suerte de los hombres. Esa suerte que se desplaza entre nacimiento y muerte, y puede anticipar ésta, incluso. Ver al niño interrogarle con una mirada larga le resultó sorprendente, pero también le hizo ilusión. Sé que estás, ¿te parece poco?, pareció escuchar decir al niño. Porque el niño utiliza pocas palabras y siempre habla con una mirada que rota sobre un eje invisible. Tiene tanto de planetario...Al despertar, saboreaba todavía la fabulosa historia del animal que pobló el laberinto y fue asesinado impunemente. También recordó con satisfacción las palabras de otro niño que no pudo más:

"...prudencia siempre, pero también coraje"  (*)

Un lema estimulante con que santiguar las horas de la tenaz lucha cotidiana por la vida.




(* Cita de Francisco Fernández Buey, muerto en agosto pasado)



lunes, 31 de diciembre de 2012

La historia del Minotauro, según Zbigniew Herbert






Regalo de treinta y uno de diciembre. Una fecha más. Pero también fecha inevitable, de mirada y perspectiva hacia atrás y de expectación hacia el futuro. Futuro. Esa palabra llena y vacía. Esperanzadora y temerosa. Impensable y obsesiva. Inaprensible y deseada. Ese estado inexistente. Os dejo este regalo. Uno de los relatos más bellos que he leído jamás, y mira que los hay espléndidos. Es del poeta polaco Zbigniew Herbert y se titula 



 LA HISTORIA DEL MINOTAURO 



 "La verdadera historia del príncipe Minotauro está referida en escritura lineal A, la cual todavía no ha sido descifrada. En contra de todo el posterior chismorreo, fue realmente hijo del rey Minos y Parsífae. El muchacho nació con salud pero con un cabezorro anormalmente inmenso, lo que fue interpretado por los adivinos como un signo de futura sabiduría. En realidad con los años Minotauro se convirtió en un fuerte y algo melancólico… botarate. El rey decidió dedicarlo al sacerdocio. Mas los sacerdotes argumentaron que no podían admitir al anormal príncipe, porque ello rebajaría la autoridad religiosa, que ya andaba tocada con la invención de la rueda. 

A continuación Minos hizo venir de Grecia a un ingeniero entonces de moda, Dédalo, creador de una célebre variedad de arquitectura pedagógica. Y así surgió el laberinto. El sistema de galerías, desde la más sencilla a la más complicada, la diferencia de planos y escaleras de abstracciones iniciarían al príncipe Minotauro -supusieron- en los fundamentos del correcto pensar. 

Así el desdichado príncipe erraba por los pasadizos de la inducción y la deducción apremiado por sus preceptores, observaba los instructivos frescos con una mirada vacía. No lograba entender nada. 

Habiendo agotado el rey Minos todos los recursos, decidió librar a su prosapia de tamaña deshonra. Hizo venir (también de Grecia, a la sazón famosa por sus talentudas gentes) al mañoso asesino Teseo. Y Teseo mató a Minotauro. En este punto mito e historia concuerdan. 

Por el laberinto -alfabeto ya innecesario- Teseo regresa portando la inmensa cabeza sangrante de Minotauro y sus ojos desorbitados, donde por vez primera comenzaba a despuntar la sabiduría…esa que normalmente adviene con la experiencia."




(Texto tomado del libro Poesía completa, de Zbigniew Herbert, editado por Lumen, 2012. Grabado de Pablo Picasso)


domingo, 30 de diciembre de 2012






No te es dado saber
                              de dónde viene su nombre

tus dedos lo palpan
                              cuando escriben en la espuma de unos labios
o quiere tu mirada miope rodear
                              aquella colina de oleajes
         
el tiempo no se piensa
                              no se menciona

hay una huella sí
cada vez más amplia y más ligera

arrodíllate y besa su perímetro
                             bebe
en la oquedad en que te reflejas
                                               ese sabor antiguo

degústalo como si se tratara del primer día


                    

 (Fotografía de Jorge Molder)






Retuerce los días
                          como si la almazara de la vida
fuera a depararte
su última sustancia

siente que catas el planeta

que no estás aquí únicamente
                                            para ser un  dato demográfico
ni eso que el negocio espiritual llama alma
y no sabe sino ofrecerte
                                    tu negación

di que no solo cuando tú quieras

                                     tú eres el tiempo
          




(Fotografía de Jorge Molder)






Los días son absurdos
                                 y traen una calma turbia
sospechosa
             
                   hace descansar las barrigas
pero vuelve anodinos a sus dueños

es inevitable tener que elegir
entre el sentido
                      que nos llenará de inquietud
y cuyo horizonte aún muestra su tibieza

y la cómoda pero engañosa asunción
de ver como lo absurdo se suma a lo absurdo
                       vaciándonos

dejando de ser

                      privados
de la libre elección de la última hora




(Fotografía de Jorge Molder)


sábado, 29 de diciembre de 2012

La otra inocentada



Es Manuel Rivas quien recuerda hoy en su artículo semanal a Karl Kraus: "La ausencia de ley prevalece de forma legal". Y ahí toca el fondo no solo Kraus o Rivas sino cualquier ciudadano que no quiera estar ciego. La ley puede estar ausente por no existir o por no aplicarla o por ineficiente y obsoleta. Para el caso viene a ser lo mismo. O por una cuarta razón: por saltársela olímpicamente. Para quien no se haya enterado todavía, lo que refleja la fotografía sucedió el jueves en la Asamblea de Madrid, ese parlamento regional que siempre aprueba lo que quieren sus amos (como todos los parlamentos donde dominan los presuntuosos amos pasándose el diálogo con otros criterios políticos por el forro de.) Mientras el rodillo político PP aprobaba en solitario, pero con el comportamiento dictatorial que les concede el ser mayoría absoluta, la privatización de la sanidad madrileña, ciertos elegidos por el pueblo de esa rehala se dedicaban a jugar con las maquinitas. ¿Se anticipaban así al Día de los Inocentes? No creo. Más bien se trata de que tienen tan interiorizado esos diputados del PP que la ciudadanía española es tan sumamente incauta, sumisa, inocente y tragalotodo que para qué iban a estar centrados en debate alguno de su Cámara de taifas. Total, si al fin y al cabo ellos conciben la representación parlamentaria como un capricho y un regalo que les han hecho los tontos ciudadanos, y no como un servicio. Y saben que van a sacar adelante lo que les permite la Ley. Triste imagen la de esos señores a los que se paga a cuenta del erario público por estar ahí. No sé qué es peor: que la Constitución no esté sirviendo para nada, que se estén cargando prácticamente la Democracia o que nos traten como imbéciles. Todo viene a estar en el mismo paquete. Pero acaso si empezáramos a dejar de ser idiotas y ciegos aún podríamos parar la catástrofe. Por cierto, ¿alguien cae en que la frase de Karl Kraus fue desgraciadamente premonitoria?



(Adjunto aquí  la columna de hoy de Manuel Rivas)


viernes, 28 de diciembre de 2012

Tradiciones





Pues un año más la tradición se repitió. No había que hacer mucho esfuerzo para colocar el monigote típico. Bastaba con recordar lo que los gobernantes de ahora  -entonces aspirantes de la oposición a la tarta del poder-   prometieron hace poco más de un año pero no cumplieron. ¿O es que antes del juego electoral no tenían intenciones aunque dijeron lo opuesto? Entonces, obraron con mentira, alevosía e irresponsabilidad. Se mire por donde se mire, han engañado. Ellos han sido malvados pero no han sido los tontos. Los que llevamos el monigote en nuestra frente, espalda o bolsillo somos nosotros, los súbditos. Por eso precisamente. Por no querer dejar de ser súbditos.


(Cartel visto hoy en una pared de mi ciudad)


jueves, 27 de diciembre de 2012

Señores ministros: ustedes son duros con nuestra gente; ¿por qué con otros son tan serviles?




¿Quién nos iba a decir que esta canción de Quintín Cabrera sobre letra de Mario Benedetti tendríamos que escucharla en España como realidad y angustia del tiempo presente? Vean y escuchen...Cambien apenas mínimos nombres. Los que generan dolor  -qué curiosa coincidencia: ¿no dijo ETA hace muchos años para justificarse aquello de que había que socializar el dolor, y mira por dónde va ahora Gallardón y se pone a la altura de los otros con su invocación a repartir el dolor?-  se ríen. ¿De qué se ríen? En mi pueblo a este tipo de ralea el castellano hondo le ha llamado siempre la canalla. Por algo será, señores ministros. Ustedes siguen el peor camino. Ironías de la historia, que diría Isaac Deutscher.


miércoles, 26 de diciembre de 2012

Destejer el lenguaje, propuesta de Octavio Paz




Leo en El mono gramático, de Octavio Paz:



"Las relaciones entre la retórica y la moral son inquietantes: es turbadora la facilidad con que el lenguaje se tuerce y no lo es menos que nuestro espíritu acepte tan dócilmente esos juegos perversos. Deberíamos someter el lenguaje a un régimen de pan y agua, si queremos que no se corrompa y nos corrompa. (Lo malo es que régimen-de-pan-y-agua es una expresión figurada como lo es la corrupción-del-lenguaje-y-sus-contagios.) Hay que destejer (otra metáfora) inclusive las frases más simples para averiguar qué es lo que encierran (más expresiones figuradas) y de qué y cómo están hechas (¿de qué está hecho el lenguaje? Y, sobre todo, ¿está hecho o es algo que perpetuamente se está haciendo?). Destejer el tejido verbal: la realidad aparecerá. (Dos metáforas) ¿La realidad será el reverso del tejido, el reverso de la metáfora—aquello que está del otro lado del lenguaje? (El lenguaje no tiene reverso ni cara ni lados.) Quizá la realidad también es una metáfora (¿de qué y/o de quién?) Quizá las cosas no son cosas sino palabras: metáforas, palabras de otras cosas. ¿Con quién y de qué hablan las cosas-palabras? (Esta página es un saco de palabras-cosas.) Tal vez, a la manera de las cosas que hablan con ellas mismas en su lenguaje de cosas, el lenguaje no habla de las cosas ni del mundo: habla de sí mismo y consigo mismo." 




Habría que destejer el tejido del lenguaje, como propone Octavio Paz; el lenguaje se abstrae de las cosas, cuando quiere darnos a entender que las posee; cuando ha decidido que nombremos los fenómenos, los objetos, las situaciones, las relaciones…resulta que el lenguaje se evade; abandona su eclosión metafórica para reencontrarse en un entente espacio-tiempo que se nos escapa; el lenguaje ha adquirido carta de naturaleza independiente pero, ¿cómo puede vivir si no es para justificar nuestros actos y cuanto existe en nuestro entorno?; el lenguaje se nos presta, él mismo se pone a nuestro servicio, sin sacrificio alguno por su parte, pero sí para nuestros rituales más íntimos; llegamos a emocionarnos con palabras, a amar utilizándolas afectivamente, a odiar empuñando epítetos de desprecio, a sentir dolor poniéndole nombres y conjurándolo; no sé hasta qué punto muchos acontecimientos de la vida y de la naturaleza que hemos capturado los humanos serían lo mismo sin el lenguaje; tal vez al recurrir a ese mundo donde la metáfora campa a sus anchas logramos relativizar el nuestro; unas veces sublimando los sucesos, otros reduciéndolos; el problema reside en que llega un momento en que estamos en una tierra de nadie, en una delgada línea donde no distinguimos qué hay de posesión o de carencia de realidad; y no captamos con claridad si el lenguaje oscurece y traduce los acontecimientos a lo que no son o si nos permiten recibir la luz; particularmente soy un relativo pesimista; se ha hecho del lenguaje ritual en lugar de reconocerlo como honesta herramienta de construcción (o de demolición); y los rituales expresan las situaciones emocionales en las que la vida individual y colectiva se tambalea; destejer el lenguaje, sí, pero sobre todo descubrir las intenciones de los hombres, desembarazarlas de las falsedades, obligarnos a eliminar lo enmascarado, donde el lenguaje juega un papel de rendición fundamental, pero no es el único; ¿hay vida más allá o más acá del animalarium metafórico que desvía los caminos?




(Fotografías de Roman Sejkot)


lunes, 24 de diciembre de 2012

El agua de Lêdo Ivo



Ayer domingo murió en Sevilla, donde se hallaba de paso, pero de descubrimiento y de encuentro con la ciudad, la historia y los amigos a sus 88 años, el poeta brasileño Lêdo Ivo. Extraigo de su poemario Plenilunio el poema Água fria.


A água que bebí
na fria fontana
quemou os meus lábios.

A água, de tao fria,
como fogo ardia
até na minha alma.

Assim é o amor,
fogo que se bebe
na fontana fria.

Assim é a morte.
A agua fria apaga
o fogo que ardia.




El agua que bebí
en la fuente fría
me quemó los labios.

El agua, de  tan fría,
ardía como fuego
incluso en mi alma.

Así es el amor,
fuego que se bebe
en la fuente fría.

Así es la muerte.
Agua fría que apaga
el fuego que ardía.



Propongo aquí un enlace para quien desee informarse de la obra de este autor no demasiado conocido en España. Nunca es tarde para descubrirlo.



(Fotografía de cabecera: Jacques Henri Lartigue)

domingo, 23 de diciembre de 2012

La llave en el tacto




Preguntas de un incauto ante una llave acariciada. ¿Qué fue antes: las manos o la llave? ¿La malla de arrugas de una piel o las mangas de una camisa? Los largos dedos que escarbaron la miseria o la miseria misma?  ¿La negritud o la propiedad privada? ¿Las leyes o los hombres? ¿El Estado o la dignidad? ¿El agrupamiento de los hombres o su abandono? Es penoso el olvido. Una tierra como la española, que cuenta en su haber con siglos de indigencia y desventura, trata ahora a otros hombres, ya sean de casa de siempre o llegados desde otros lugares del planeta, con la mala ley y el mal derecho en su recámara. El olvido lleva a la avaricia. Y ésta a ignorar la injusticia y a permitir que se ejecute de manera vil. Dispar trato. Paradójico contraste con la mano suave y el dinero a raudales que se concede a la banca de la mala gestión y del fraude. Me equivoqué ante la imagen. Las manos negras no acarician la llave. Hay también algo de plegaria a dioses ocultos que no van a poder hacer nada. Ni el monoteísta, ausente como siempre y más ausente que nunca, por mucho que sus voceros le pregonen estos días sin reconocer su inoperancia. Esas manos tratan de retener mentalmente cómo era esa herramienta que abría una puerta, que permitía acceder a una vivienda, que permitía tener un hogar. Porque en cuanto ejecuten el desahucio, adiós al tacto.



(Foto de Olmo Calvo. Antonio Tomás sujeta la llave de su casa poco antes de ser desahuciado)


sábado, 22 de diciembre de 2012

Tentado a hibernar





dicen que es el invierno, y uno quisiera hibernar, siquiera para no padecer el frío que hay fuera, pero la clase de mamífero a la que uno pertenece no hiberna, en ella no se altera el metabolismo sustancialmente ni baja en picado la temperatura, lo cual quiere decir que he utilizado una metáfora, a la vez he expresado un deseo, y de cualquier manera un anhelo inviable, y entonces el humano, yo, quisiera evitar el invierno de la situación, o mejor dicho, el frío que vacía los pensamientos de los hombres ahí fuera, el frío que bloquea los instintos de apoyo de ahí fuera, el frío que reniega de todo lo aprendido anteriormente, el frío extremo que congela la acción y solo la admite hasta un tope que tememos que nos asome al abismo, como si no viviéramos ya en el abismo, y aunque en otros órdenes podría buscar maneras de obnubilar mi mente, de escapar de cuanto se traduce problemático e inquietante, y entonces pienso en la inseguridad y la quiebra que trae el frío, de negarme en vida sin morirme del todo, de construir un castillo de metáforas que me diera consuelo, no sé si sería capaz de evitar el frío con suficiente habilidad, porque al buscar sucedáneos que me llevaran a hibernar a mi manera es como si me llegara todavía más tanto frío, como si yo mismo contribuyera a generar circunstancias gélidas como si de era glacial se tratase, pero puesto que a esta especie no le ha sido concedida por la naturaleza la capacidad de hibernar uno quisiera dejar de escuchar tonterías al menos, desde el canto ingenuo al solsticio, como gran descubrimiento ya descubierto desde nuestros antecesores de la edad de la piedra, más observadores ellos de lo que somos nosotros, hasta el canto cultural rutinario y monótono de los últimos veinte siglos, menos que más, que ha acabado en versión marketing, vocera santificante de un consumo desenfrenado y desolador, estos dos calificativos que tocan de plano al hombre y al planeta, pero las tonterías me llegan, mientras asoma más frío, mientras todas las señales indican que no nos escapamos de la glaciación de nuestra propia intemperie, y ello nos vuelve ausentes, y pudiera ser esa la forma de hibernación colectiva más aberrante, porque estaríamos negando el frío para acabar siendo víctimas por no evitarlo...
      




(Fotografía de Olmo Calvo. Vecinos del barrio de Lavapiés en Madrid protestan frente a los policías que desalojan a las familias de Uddin y Hafiz)



viernes, 21 de diciembre de 2012

Reyes de las apariencias




¿Tiene algo que ver la media cultural y mental de los españoles con la posesión de vehículos de alta gamma? Soy de la opinión de que se establece una relación inversamente proporcional entre inteligencia y exhibición. Que un individuo se puede comprar un vehículo de lujo dejando de pagar a los empleados de su propia empresa, debiendo grandes sumas a los proveedores o simplemente pidiendo un crédito que luego no se devuelve (resultado = embargo) Pero en el reino de las apariencias algunos se creen que arrasan. Hay que demostrar a la esposa o al esposo su poderío, luego menguante o nulo en la intimidad. Hay que fardar ante las amistades, término este que sustituye al de amigos, algo perdido y abandonado, aunque estén más cerca de ser muertos de hambre que otra cosa. Hay que sacar pecho conduciendo la chatarra de no sé cuántos caballos porque el pecho intelectual brilla por su ausencia. Hay que dar imagen de una posición social que acaso no existe pero que lo importante es que lo parezca. Los mercedes, bemeuves y audis de alto standing avanzan despacio por las avenidas para que se les mire, aceleran en las autopistas para deslumbrar, se estrellan en las cunetas para que los amigos se queden diciendo del muerto: pero qué cochazo tenía Pep. Ah, y los cuatro por cuatro se suben a las aceras para demostrar su potencia, ¿o habría que decir prepotencia?,  y de paso una banderita colgada del salpicadero nos confirma que sus propietarios, no obstante lo incívicos que son, también son españoles y olé sus esencias, que no nos gana ni Dios. Los asnos nos precederán en el reino de los cielos, porque en el de los mediocres campan otros, ¿verdad?




(Fotografía de Alex Howitt)


jueves, 20 de diciembre de 2012

Beber en Omar Jayyam





Hay días que no sabe uno si saber o no saber de las noticias. Y recurro a un buen vaso de vino y a Omar Jayyam.   Me gusta este cuarteto tan certero como divertido del poeta persa:


Dibujado en el cielo, un toro con las Pléyades;
otro toro escondido debajo de la tierra;
si eres vidente, abre a la verdad los ojos:
verás entre ambos toros un puñado de asnos. 




(Ilustración de Miguel Brieva)


miércoles, 19 de diciembre de 2012

La pela es la pela



Mientras unos sufren y se quedan sin hogar, otros hacen negocio con la barbarie desatada por los bancos y el Estado. En el reino de los rateros de la administración y de los asaltantes de ventanilla bancaria la falta de escrúpulos campa a sus anchas. Todo vale. Hay que rascar dineros de donde sea. Vía embargos, cobrando costas judiciales, por usos sanitarios, multas por asistir a manifestaciones, pagos de diversa índole...Un país de cornudos y apaleados este nuestro. Toda la vida viviendo los potentados a costa de la ciudadanía y cuando se pillan en sus crisis de ambición y avaricia tenemos que seguir reponiendo sus activos de mil maneras. ¿Estado protector? ¿De qué y para qué? El Estado -es una idea que no hago sino dar vueltas-  se ha alejado de la mayor parte de la sociedad. La ha traicionado, la está vendiendo, está despojando de bienes públicos lo que es de todos los españoles, aporta cada vez menos recursos, cubre menos servicios e impone una política impositiva durísima de la que salva a los más ricos, a los evasores fiscales, a los bancos y a la institución de Dios en la Tierra. El Estado ha hecho dejación de su supuesta función social y protectora del colectivo. El Estado nos está abandonando. ¿En qué va a quedar el Estado? ¿En el esqueleto tradicionalmente fiscalizador y represivo de los ciudadanos? Entonces, dejémonos de llamarnos ciudadanos. Seguimos siendo súbditos, cada vez más, y dejados a su suerte. Invoco al individuo. Al Individuo con mayúsculas, que el término persona siempre me resultó dulzón, catequizador y falso. El Individuo debe emerger para salir al encuentro del Individuo. Reclama conciencia, sentido de la libertad, del derecho y del compromiso. Hablemos del Individuo y reconquistemos al Hombre que llevamos dentro y que debe renacer. Solo así tendrá racionalidad que unos individuos u hombres o personas o seres, o como queráis llamarlos, vayan al encuentro de otros. No hagan mucho caso del lenguaje, quédense más bien con la idea. Por cierto, no son meros deseos de producto navideño.




(Foto de Olmo Calvo. Una mujer pasa frente al escaparate de una inmobiliaria donde ofrecen pisos procedentes de desahucios. Barrio de la Elipa, Madrid, el 5 de marzo de 2011)

martes, 18 de diciembre de 2012

Letanías del dolor



Oigo decir el otro día al ministro de Justicia (de cuyo nombre prefiero no acordarme) que gobernar, a veces, es repartir dolor. 

Por los pobres grandes empresarios y nobles que evaden dinero a Suiza, ¡cuánto dolor!
Por las modestas fortunas puestas a buen recaudo en paraísos fiscales, ¡cuánto dolor!
Por la exención de impuestos a la humilde Iglesia, ¡cuánto dolor!
Por los millones evadidos por pobrecitos ahorradores de alto nivel que pueden ser amnistiados si retornan al país, ¡cuánto dolor!
Por el saneamiento de los indigentes bancos a cuenta de la deuda pública, ¡cuánto dolor!
Por los menesterosos de los consejos de administración de las empresas, ¡cuánto dolor!
Por los apurados miembros de la monarquía afectados por los recortes, ¡cuánto dolor!
Por las pensiones precarias de algunos políticos del pasado ya en excedencia, ¡cuánto dolor!
Por los blindajes de banqueros y antiguos altos cargos de las Cajas de Ahorro, ¡cuánto dolor!
Por los arruinados presidentes de la patronal española de los que se sabe que han delinquido, ¡cuánto dolor!


........................... (*)

¿Se refería el ministro que no nombro a todos esos personajes? Ah, ¿que hablaba indirectamente de los afectados por los desahucios?

¡Cuánto desprecio y cinismo, señor ministro, en usted y toda su corte de gobernantes!


(*) Se pueden añadir cuantas letanías se consideren oportunas en esta triste recitación.




(Fotografía de Olmo Calvo sobre la acción judicial de un desahucio. Explicación: Loli se tapa la cara delante de la comisión judicial después que le notificasen que su madre Antonia, ella y su hermano iban a ser desahuciados en ese mismo momento de su casa en Getafe)


domingo, 16 de diciembre de 2012

Los colores de la bilis




Ayer hice esta foto. Reconozco que la he tratado, ya sabes, que si más contraste que si más brillo que si más  color. O que si menos. No sé por qué al final la dejé así. El túnel es verde, pero la pared sale más verde todavía. No, por favor, que nadie diga ahora aquello de verde de esperanza que siempre me pareció además de cursi francamente inservible. Aunque ya sé que los humanos otorgamos colores a los valores y valores a los colores. Con desigual acuerdo y aceptación, naturalmente. La luz eléctrica es amarillenta como el rostro de un afectado de ictericia, luego poco estimulante. Los individuos que circulan son oscuros, negros, bílicos, acaso sombras. Ni siquiera sé si son personas, aunque me pareció que hablaban entre ellas (iban delante de mí) Luego hay un montón de grafitis que no aportan nada, signos esbozados, algún mensaje como de otro tiempo. Y esa sensación de que el lugar es una caja cerrada donde los que están dentro se ven agitados pero sin poder salir de ella. Algunos lo llamarán país, patria, nación, territorio, pero creo que les da vergüenza llamar a la caja de una manera que pueda ser aceptada. Mejor que no la denominen de ninguna manera o, en todo caso, caja china, que es lo que priva. Yo prefiero llamarlo contenedor, que es lo más acorde con el ultrarégimen de mercado totalitario que vivimos, con el comercio impuesto que nos saca las entrañas, con las relaciones laborales de costo en que se nos considera eso, costo y presupuesto, con el carácter de tal mercancía que nos identifica porque, oigan, no somos otra cosa los circulantes del contenedor. Los que trabajan, mercancía llamada productiva. Los parados, mercancía en reserva o simple subproducto o deshecho, según. Claro, hay una luz a la derecha, tenue, parece luz del día, lo que llamaríamos la luz verdadera, que no sé si es la verdadera luz o también una alucinación. Porque yo, que lo leo todo, me apunto siquiera por unos segundos todo lo que advierto, registro con mis ojitos cansados cada garabato de pared o cartelón de fachada, creo alucinar. El mensaje del fondo, ¿de qué habla? ¿Qué pretender vender? ¿Qué reclama? ¿O es una capa que ha quedado al descubierto cuarenta años después de los anteriores cataclismos del sistema? Alucinaba de tal manera este cronista callejero que fui, toqué las letras, deletreé: la ele con la u, lu. La che con la a, cha. La o con la o, solo o. La be con la erre y la e, bre. Y la erre y la a, dan ra. Cuando intenté leerlo de seguido no me salía. Pero sentí una agitación tan grande dentro de mí que corrí buscando la salida. Pero no la encuentro, señores, no la encuentro (aunque la desee)





sábado, 15 de diciembre de 2012





Escucho la piel que habla
               sobre mi piel de textura antigua
y en tantas voces
y con tantos ritmos
               que esconde mi nombre.
             
                         




Di que llegué hasta aquí
                 caminando entre las estrías
de mi desorden
buscando la última oquedad
                 del silencio insomne.







Dime que nací
                      no para poseer sus reinos
sino para habitarlos
y humilde libar los jugos
                      de su deslumbrante sabiduría.



jueves, 13 de diciembre de 2012

Suspirando por Ravi




Cuando un gran músico muere. Y los recuerdos de los tiempos que creímos y sentimos felices nos acechan. Solo queda permanecer en silencio, palparnos la piel y suspirar. Mereció la pena vivir lo que vivimos cuando escuchábamos en grupo sus interpretaciones, despojándonos de nuestras inquietudes y aplazando miradas cómplices, para entregarnos al gran y medido ritmo. A la gran enajenación, de la que salíamos purificados.  Nos envolvíamos en los sueños y en los colores de aquellos arpegios. Crecíamos en ellos. La música nos hará nuevos. Y además libres. Gracias, Ravi.






domingo, 9 de diciembre de 2012

Nuestro error






la vida duele
                  ver que nada cambia aunque nada se detenga
de lo que está instalado sobre nosotros
y que nos enchiquera en los pequeños márgenes
                 que son también suyos

vivimos solo y solos
                            en minúsculos y reducidos espacios
(por vivir quiero decir ser)

nuestro error debe consistir en pensar
                  meditar  
                             considerar
                                             razonar

(naturalmente es el error de quienes se atreven a todo ello)

y sobre todo pretender decidir
(un imprudente error, el más peligroso;
                  es obvio que hay otro mayor y definitivo:
                                                                              pretender actuar por nuestra cuenta
y conforme a nuestro pensamiento)

pero siempre están por encima los monstruos
(ahora más abominables y poderosos que nunca)
                  impidiendo
que decidamos
                  y que lo hagamos desde cada uno
y con muchos

¿qué margen nos dejan?
uno exclusivamente: consumir ciegamente sin saber
si más allá viviremos
                  (insisto: vivir es ser o no es más que inercia absurda)

lo demás, no nos engañemos, es decir amén
mal vivir

¿y las ideas?
                  presumimos tanto de ellas
¿quién no tiene ideas como éter flotando en derredor?

mientras no salgan de nuestras mentes
                                                         ni las traslademos
ni las fecundemos entre otros individuos

                  nos toleran

porque saben de sobra que las ideas se anulan en su propio redil
y no les crea riesgo
¿debemos respetar esas fronteras de alambre de espino?

me pregunto cada día si eso es la libertad de vivir

si la libertad (cuando hablo de libertad hablo de ser)
                  es vivir encerrados en nuestras mentes
o renunciar a lo que genera: eso llamado conciencia
                  elemento éste de no siempre clara existencia y aún más difícil explicación

solo nos espera la locura

los monstruos se frotarán las manos
una vez más
                  y el mercado
su dios de dioses bendecido
por la casta de las castas que ha vivido del cuento de su dios
                  cantará la felicidad de los imbéciles en su criminal insensatez


sábado, 8 de diciembre de 2012

Gran expresión, 2.





Curiosa coincidencia. El Roto también habla con su propio lenguaje hoy sábado en el periódico El País, llamando a las cosas por su nombre.

¿Veis cómo a todos se nos puede ocurrir algo para fomentar el uso del lenguaje, ya sea en bable, gallego, euskera, catalán, castellano, aragonés, caló, por lengua de signos o a través de onomatopeya?  Al adecuar el sentido de las palabras, al renovarlas en su rica sustancia, al actualizarlas consecuentemente a los hechos, estamos rescatando el concepto. No son solo las palabras las que se han venido desvirtuando o prostituyendo, tanto desde las altas instancias de la nación como desde la masa repetidora de la voz de sus amos. Son los conceptos a los que sirven, o deberían servir, las palabras los que se demuelen día a día. Si se dice honorable (por poner un ejemplo recientemente escandaloso de cierto presidente que fue de la patronal) a quien ha sido ladrón, ¿se ha producido un mero, malo y defectuoso uso de los términos? ¿O se ha dado impúdicamente la vuelta al concepto de las cosas?

Corrijamos las palabras, los conceptos y, consecuentemente, el sentido o significado. Los conceptos deben servir para ordenar el sentido de cuanto nos rodea. Deben significar su valores reales. Pero ya sabemos hasta dónde llegamos. ¿Qué puedes esperar de una ciudadanía que llega a una tienda y dice: deme un kilo de garbanzos o dame un whisky, cuando en realidad lo está comprando? ¿O: vengo a que me dé un crédito bancario o me conceda una hipoteca, cuando estos productos los va a pagar con creces? Pues cabe esperar eso: que volvamos a llamar al pan, pan, y al vino, vino. Por la cuenta que nos tiene.




viernes, 7 de diciembre de 2012

Gran expresión




17:30:05 de hoy

letrero fotografiado en la marquesina de una parada de autobús urbano: pequeña expresión de resistencia pacífica de un ciudadano

no sé si todo lo pequeño es hermoso, como decía Barry Commoner, pero sí creo que lo pequeño es grande, como fue escrito en el Tao

¿y si muchos ciudadanos (pretender que fueran todos sería irreal) colocáramos cartelitos con textos análogos por doquier, hasta formar un océano de mensajes?

¿alguien sugiere modelos de textos?

más simple no puede ser; más verdad no puede haber; más actitud constructiva nadie puede negarla



jueves, 6 de diciembre de 2012

Día del Papel Mojado





Os deseo a todos mis radioyentes que paséis un buen día del llamado Día de la Constitución, con olor y sabor a invierno no solo de clima sino de alma.

Como es tristemente sabido, las efímeras Constituciones que han existido en la historia de España han sido inoperantes, escamoteadas, prostituidas, incumplidas, degeneradas o traicionadas, incluso a sangre y fuego (elíjase la acepción que cada uno encuentre a su gusto) y al menos, de momento sirven para que haya un festivo, y que un sector de los españoles no trabaje, otro se vaya de vacaciones unos días si su pecunia particular se lo permite y una minoría de políticos engreídos se crean representantes de la sociedad, del pueblo o de la grey (aquí vuelva a escogerse el término que cada uno encuentre más simpático) en sus actos hipócritas que celebren hoy.

Ahora entiendo, visto todo lo que acontece en esta finca de 504.782 km2., que algunas viejas representaciones iconógraficas (también rancias, también opresoras, también desagradables) se mantengan. Y cada vez más bendecidas por las instituciones seculares que adoran recibir prebendas, inversión del estado, exenciones fiscales y bienes varios (si alguien que lea esto tiene duda que pregunte a un tal señor Wert y su cohorte opusdeística y episcopal en vigor) Ad maiorem dei gratiam, naturalmente.

Lo dicho, buena salud y humor al menos en el Día del Papel Mojado.




martes, 4 de diciembre de 2012

cuatro de diciembre





quisiera dejar de mostrarme afectado; que no me afectasen los acontecimientos; que la afectación se volviera invisible y un rayo de insensibilidad me convirtiera en cenizas; lejos de asimilar la razón pura de cuanto hacen los hombre a mi alrededor (y no me libro de mi parte alícuota) me debato entre entender y no comprender; los matices se hacen grandes o se empequeñecen, se alternan en sus volúmenes y en sus perspectivas; siento su peso, su desagradable galope sobre mi osamenta de animal nómada, extraviado de la manada; auto excluido, aunque no lo suficiente, de ese inmenso corral donde se afirma la domesticidad; en la covacha afectada de mi pensamiento abomino de la mansedumbre; algo o alguien pronuncia dentro de mi la vocación del salvajismo más primitivo; aquello que nos creímos ya superado; aquello que sabía a sustancia pasajera, derrotada con el primer aliento; aquello que siempre temimos y conjuramos; y para evitarlo nos entregamos a las mil y un maneras de integración que siempre acaban invocando igualmente el instinto más primario; quisiera creer que la línea absolutamente oblicua de la larga marcha desde el salvajismo y la intemperie hasta el presente ha merecido la pena; entiendo pero no comprendo; entiendo el esfuerzo, los logros, la capacidad conquistada, pero no comprendo el desaprovechamiento; no comprendo la sentencia de la inferioridad a que se nos sigue sometiendo; las bestias nos precedieron siempre en el reino de la naturaleza; las combatimos para absorber su poder; extrajimos de su materia el arcano de su fiereza; hasta que un día proclamamos a los cuatro vientos: somos las nuevas bestias; hemos cantado a los dioses de la luz cenital; hemos adorado a los seres de las tinieblas; hemos edificado el reino de la fantasía para, como modernas bestias, justificar la mansedumbre; decidme cuantas palabras gustéis, que ya apenas creo en ellas; cantadme mejor nanas, que me endulzan la memoria y el sentido; evitad plegarias, eso sí, pues al muerto, como le pasaba a aquel otro muerto que se desangró en su poesía, le horrorizarán especialmente y se levantará desde su inconsistencia definitiva para escupiros; alguien o algo quiere manifestar compasión, pero no acepto este rasgo de los mansos; no voy a heredar nada y me preocupa poco que dibujen otra imagen de mí

(le he escuchado con la puerta entreabierta; no he querido entrar; le conozco lo suficiente como para saber que no es ningún acceso de demencia; le conozco como para intuir que sabía que yo llegaba y él interpretaba su queja para que yo le oyera; no debo intervenir; debo simular mi presencia y aparentar la  ausencia)



(Ilustración de Manuel Boix)


     

lunes, 3 de diciembre de 2012

La broma




"Hay que trabajar más y ganar menos."
Antonio Díaz Ferrán, expresidente de la CEOE, la gran patronal española.


Se nota la bilis, ¿verdad? Lo dice Lowon con su inteligente y sarcástica visión:  "Lo aplicas a cualquier tema de actualidad y ya tienes a un político balbuceando, a un alcalde carraspeando y a un dependiente del Corte Inglés ahorcándose con la corbata. Delante de una pregunta directa planteada con naturalidad se fríen como vampiros al sol". Ni dios soporta la pregunta directa. Ni dios admite que si da el sol de plano es que es el mediodía (y eso que apenas calienta) y por el contrario te contestan que la noche es bella. Ni dios asume las responsabilidades. No soportan la realidad, porque hablar de la realidad sería llevarnos a conocer y analizar las causas. Las causas nos conducirían a los causantes, es decir a los responsables (prefiero llamarlos causantes, porque lo de responsables es un término que pilla grande a cada uno de los que controlan y dominan la vida de la sociedad) Así que los causantes de toda la mierda que corre por este muladar en el que están convirtiendo el país tratan de ocultar las causas porque, además, la Navidad está ahí, a las puertas, días de alegría, felicidad, familias, consumo. Y quién sabe si suicidios.

Consumid, consumid, malditos. Sed eternos Peter Pan cutres, no crezcáis nunca, no vaya a ser que penséis, que exijáis, que queráis otra cosa. Por ejemplo, lo vuestro. No solo la eterna plusvalía insatisfecha por mor de las reglas fundamentales del sistema, por lo que constituye el propio corazón del bosque. Sino que también os queráis coger todo aquello que el gobierno, los defraudadores del fisco, los bancos, la Iglesia (si no paga el impuesto  IBI  ¿no es robo?)  os hurtan, os desproveen, os niegan. Toda esa masa de mercaderes que se retroalimenta, porque a su vez resulta que los bancos son los mayores defraudadores, que juegan con dinero ajeno en los paraísos fiscales, los grandes empresarios no pagan todos los impuestos o se sienten aliviados por deducciones y subvenciones oportunas, el gobierno gestiona que todo eso sea posible y la Iglesia lo bendice como es su costumbre evangélica con su miserable silencio. Consumid, consumid, malditos y callad. Y como dijo aquella diputada del PP con tanta sinceridad como horror: si no os gusta, os jodéis.

No soy partidario de meter a todos los políticos en el mismo saco, porque no todos están en el mismo saco. Ya tengo callos suficientes como para no hablar en términos generales ni mezclar churras con merinas. Pero a los partidos mayoritarios, de entrada NO los salvo. Así que no solo no les gusta reconocer toda la realidad, sino que además lo suyo  -su manera de afrontar la realidad, el modo de mentir, las triquiñuelas para desviar el fondo de la cuestión-  es ya una broma. Se inventan e imponen una parte o una versión de la realidad, y  toda la barbarie que nos va arrasando se va a hacer en nombre del realismo, de que no se puede hacer otra cosa, de que la situación es la situación. ¿Pero qué se va a hacer? Imponernos sacrificios, rebajar la condición de la ciudadanía, empobrecer a las familias. Ya no se trata de recortes en inversión, sino de atracos descarados y directos (el último versa sobre no tener en cuenta la revisión del IPC para las pensiones) Y el gobierno y su leal y desaparecida oposición socialdemócrata (menos mal que nos quedan más allá en la izquierda algunas moscas cojoneras que llegan donde pueden) siguen inmersos en sus perlas cotidianas. La Aguirre diciendo que el sistema de salud pública está a punto de morir de éxito (nebulosa cita que ni la pitonisa de Delfos sabría que ha querido decir) El Rajoy que la culpa la tenemos los españoles por haber gastado tanto (por lo visto los industriales y comerciantes son angelitos y servidores que no han hecho nada y se van de rositas) Y la perla sabrosísima resulta escuchar al Ribalcaba que ahora van a ser radicales reformistas y el PSOE va a mostrarse anticapitalista...¿No suena todo a broma, hermanos?

La cita del principio viene a propósito de que a ese ilustre defraudador que echó a los trabajadores de sus empresas al paro le han detenido hoy por alzamiento de bienes y blanqueo de dinero. Todo un presidente en su tiempo de la exigente patronal española. Cosas veredes. ¿O creíais que la realidad era otra y la legalidad imperaba? Como para que no nos salga la bilis en el rostro.