.

.

La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







domingo, 23 de diciembre de 2012

La llave en el tacto




Preguntas de un incauto ante una llave acariciada. ¿Qué fue antes: las manos o la llave? ¿La malla de arrugas de una piel o las mangas de una camisa? Los largos dedos que escarbaron la miseria o la miseria misma?  ¿La negritud o la propiedad privada? ¿Las leyes o los hombres? ¿El Estado o la dignidad? ¿El agrupamiento de los hombres o su abandono? Es penoso el olvido. Una tierra como la española, que cuenta en su haber con siglos de indigencia y desventura, trata ahora a otros hombres, ya sean de casa de siempre o llegados desde otros lugares del planeta, con la mala ley y el mal derecho en su recámara. El olvido lleva a la avaricia. Y ésta a ignorar la injusticia y a permitir que se ejecute de manera vil. Dispar trato. Paradójico contraste con la mano suave y el dinero a raudales que se concede a la banca de la mala gestión y del fraude. Me equivoqué ante la imagen. Las manos negras no acarician la llave. Hay también algo de plegaria a dioses ocultos que no van a poder hacer nada. Ni el monoteísta, ausente como siempre y más ausente que nunca, por mucho que sus voceros le pregonen estos días sin reconocer su inoperancia. Esas manos tratan de retener mentalmente cómo era esa herramienta que abría una puerta, que permitía acceder a una vivienda, que permitía tener un hogar. Porque en cuanto ejecuten el desahucio, adiós al tacto.



(Foto de Olmo Calvo. Antonio Tomás sujeta la llave de su casa poco antes de ser desahuciado)


8 comentarios:

  1. Hola Fackel

    A veces envidio a esos indígenas selváticos que solo dependen de la supervivencia necesaria, con sus fogatas y sus costumbres, sus ocios y sus libertades.Enferman,es cierto, pero también nosotros y con enfermedades que surgen a la par que la evolución.Carecen de llaves, sus casas son tan frágiles y austeras como su existencia. Muchas veces me pregunto si la cultura, tal como nos la enseñan,nos hace esclavos mde sus leyes y sus razones.


    Un fuerte abrazo y que goces de salud y paz, no solo en estas fiestas, toda tu vida.

    ResponderEliminar
  2. Como siempre, Antorcha, se puede decir más alto pero no mejor.

    Y eso que me temo que en tiempos no lejanos volvamos a ser los que estamos de nuevo al otro lado.

    Un abrazo y un beso bien fuertes.

    ResponderEliminar
  3. La llave siempre es dura pieza en la mano y tiene una consistencia en cierto modo ajena al hombre que la sustenta. A veces toco mis llaves para saber que el mundo no se derrumba y me hiero con ellas la piel en busca del suelo que me acoge. El hierro es llave si abre la puerta, origina y cierra santuario, plaza íntima, fuego frente a frío, sweet home. La llave sin cerradura es hierro de nostalgia helada en lo incierto pero con extraña fuerza condensada, última seguridad de navaja en la perplejidad que Antonio Tomás(navaja que le hiere el costado y navaja que quisiera herir todos los costados al modo "Fiat justitia, et pereat mundus" ). La llave sin cerradura se independiza de los sentidos dulces del hogar que abría, adquiere una autonomía de objeto (artístico) con vocación justiciera o vengadora.

    La llave de la vieja casa colgaba en las casas de los sefarditas exiliados. El próximo año en Toledo (o en Jerusalem). La llave, en el caso que nos mira desde la fotografía, es la desolación de una pieza sin complemento ni función, la conciencia de que uno se ha convertido en el hilo suelto del discurso de los otros. Pero esta náusea se ve atemperada por la fría rigidez del metal. Es una extraña esperanza porque el hombre llorará su destino pero la llave, cubierta de herrumbre o mugre, estará en la mano como andamio. Y quizás nos cante la llave la canción de Jenny la de los Piratas...

    Que 2013 sea propicio y las llaves de los desamparados encuentren sus puertas.

    Salud!

    ResponderEliminar
  4. Gene. Entiendo tu intención y rescato la parte "atractiva" que pueda haber en los primitivos (sobre el papel, claro)...pero me cuesta aceptar una comparación de nuestras formas de vida con las suyas, por el bien de ellos y por no despistarnos con idealismos imposibles en las nuestras. No creo que se trate de aspirar a una sociedad primitiva, aunque tal como van las cosas y las amenazas de hecatombe, cualquier cosa podría suceder. Lo de las casas sin llave es una idea y una práctica en otros países que me fascina, por supuesto. Pero en este nuestro de "cultura" haragana y choricera es impensable (fue posible hasta hace cuatro días)

    La idea que a muchos nos obsesiona de los tiempos primitivos (no digo tanto de los pueblos primitivos actuales) es la de aquel probable comunismo primitivo. Claro que no conozco lo suficiente como para saber hasta qué punto un poder (patriarcal, matriarcal) condicionó y/o se impuso. Nada ha habido puro ni eterno en las relaciones complejas y cambiantes de la trayectoria cultural humana. Apasionante tema.

    Un abrazo. Salud siempre.

    ResponderEliminar
  5. Freia, claro que se pueden decir cosas en más alto y por supuesto con mayor calidad expresiva. Lo mío es rabiar, para liberarme, oxigenarme.

    Un abrazo. Cordura, sensatez, propuestas. Para evitar ese otro lado...

    ResponderEliminar
  6. Curiosamente, Luis, me haces pensar que a mí me sucede algo parecido. Toco las llaves, primero para saber que las llevo, porque detrás de las llaves hay...Hay todo lo que uno quiera y el sistema de vida y donde haya caído le haya permitido tener, ¿no? Hay seguridad, hay almacén, hay normalidad, hay santuario (una idea más arraigada de lo que nos pensamos, aunque no todos la sientan como tal; a veces esta idea no solo nos vincula con aquellos con quienes vivimos o con el reencuentro con el otro yo, mi individualidad, es que nos vincula a los lares, a los padres muertos, por ejemplo)

    Sí, has hecho bien en recordar las casas y la Llave de los judíos sefarditas...pero ya ves, quedaron sin casa a lo bestia, por muchos títulos de propiedad que tuvieran. Los Reyes Católicos en su barbarie y poco tino (la Iglesia siempre de por medio) les arrebató todo derecho. ¿Menos la llave que llevaron al exilio definitivo? También, se dirá, los nazis obraron de modo análogo allá donde volvieron a sacralizar la barbarie; he pensado tanto sobre ello, he leído tanto al respeto, que, al ser tan reciente, me estremece más.

    La llave de Antonio Tomás seguramente es una llave prestada. En cualquier caso en que la ley haya encontrado "motivos" para el desalojo, loo suyo fue siempre prestado. Cuando no hay recursos, dinero para pagar el coste de la vivienda, estás de prestado. Y hasta siendo propietario del piso sigues en prestado...si mañana se le antoja al bárbaro de turno decidir que perteneces a una minoría étnica o a la que se le tiene ojeriza (por ideas mismo) quedarse con tu casa.

    Me quedo con tu reflexión profunda: "La llave es la desolación de una pieza sin complemento ni función, la conciencia de que uno se ha convertido en el hilo suelto del discurso de los otros..."

    Si los amparados miran hacia dentro de sí mismo o hacia el cielo o su cuenta corriente (todo debe ser lo mismo) , pero no miran a los desamparados...¡que Helios nos ampare!

    Salud y abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Mi mitad indignada y mi otra mitad resistiendo, te deseamos una Navidad muy feliz.
    Salud
    Francesc Cornadó

    ResponderEliminar
  8. Pues todo lo que sean bondadosos deseos de esas dos mitades se aceptan. Salud y un abrazo, Francesc.

    ResponderEliminar