"Camino con mi sombra
Hablo con mi eco
Pero, ¿dónde está la persona que amo?"
Canción We Three (My Echo, My Shadow, and Me) de Nelson Cogane, Sammy Mysels y Dick Robertson.
Tarareo la vieja canción de par de mañana. Aunque reconozco que estoy muy lejos de dar la entonación que daban los trajeados aquellos de The ink spots. Fue en un mercadillo de segunda mano donde encontré un single, algo rayado por cierto, interpretado por aquel grupo. No descifres al pie de la letra la vieja sonata, se apresura a advertirme la sombra. Puede ser equívoco y, como sucede con todo, tiene más de un rostro. Las canciones son también representaciones, dice, puedes acogerte a lo que aparentan, al primer lenguaje directo que muestran y conformarte. Pero puedes ir más allá y buscar una revelación que tal vez los autores de la letra ni procuraron ni se les ocurrió hacer. ¿Algo así como si yo mismo hiciese una adaptación, o una recreación, para acomodar la canción a mis vivencias?, le digo. Algo sí, dice. El mundo se nutre de metáforas, algunas muy sibilinas. Se interpreta a través de imágenes y a fuerza de proyectarlas las adultera, las recrea. Es un hecho. No es exactamente que solo sustituya lo real, sino que lo irreal, cuando no lo aparente, es potenciado. Se sublima, se exagera, se idealiza, se transforma en lo inalcanzable y sin embargo todos buscamos cobijo en esos mundos fantásticos. ¿Nos incentiva la curiosidad, la atracción por universos que pensamos mejores, o es el miedo y la búsqueda de una explicación simplista lo que nuestras modestas mentes persiguen? Toda la historia de la expresión humana es así. Y así también la mirada artística. No solo en música. Cualquiera de las artes plásticas ¿qué te muestra? ¿Lo austero real o lo magnificente idealizado? Y la literatura, ¿qué te describe? Los universos personales de otros individuos y su combate con el mundo. Dirás que la representación artística es capaz de todo. No solo en la forma, sino en exponer los entresijos de la mente humana. ¿Qué son, si no, los tantos y variados estilos que a lo largo de la historia se han desarrollado? Llega un momento en que el viviente piensa más con metáforas y visiones oníricas, con la obsesión del anhelo, que como escarbador de la realidad. Porque escarbar implica subvertir. Debes plantearte si tus pensamientos, muchos llegados desde la cuna, y tantos criterios que habías dado por seguros e inconmovibles, que te habían enseñado intencionadamente, son tuyos de verdad. Ay, pero temes la prueba de fuego, te asusta tu propia sedición, algo que no tiene edad ni se concluye nunca. Para ello, dice mi sombra, no tienes que sentirte grey ni dejarte marcar el paso. Sombra, eco, tú. Tal vez si empiezas por ahí encuentres la clave de responderte dónde está y cómo es la persona que deseas amar dentro de ti mismo.

Ayer de tanta fuerza aplicada al pedal izquierdo, hoy me duele el pie, casi cojo. Pero mi sombra no se ha enterado, observo que salta y ríe a mi lado. La muy borde,
ResponderEliminarSaludos
Pero si ella te proporciona ese consuelo, el de la risa, ¿de qué te quejas? Ay los ciclistas empedernidos, que no os libráis de los principios elementales de la física aplicados a la biología.
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