viernes, 18 de septiembre de 2026

El vino en el Poema de la Medicina del sabio Avicena

 



Del vino y de lo que se parece



841 Para beber, no abuses del vino, conténtate con una pequeña cantidad

842 y nunca todos los días ni en ayunas

843 ni tampoco después de de un alimento ligero o ácido.

844 No te embriagues continuamente; si te ocurre eso, que sea una vez al mes.

845 El vino en poca cantidad es útil; en mucha cantidad, es peligroso.

846 A quien se aturde fácilmente, se sofoca y embriaga,

847 dáselo aromatizado y que coma al mismo tiempo granadas ácidas,

848 membrillos, pepinos; corta su vino con agua.

849 Dáselo puro a quien sufre de fatulencias.

850 El mejor vino es el de color amarillo fuerte, conviene tomarlo con cosas saladas.

851 Durante el verano, va mejor beber vino blanco, ligero y sutil;

852 Mézclalo con agua, come cosas ácidas y a continuación, cosas astringentes. 






Recorriendo el otro día los exuberantes majuelos de uvas que la temporada otorga a los infelices humanos recordé que Avicena ya hablaba sobre el vino. No me he resistido a la tentación de reproducir esa parte del poema relacionada con el vino. En su tan sabio como hermoso Poema de la Medicina, el tal Al´Husayn Ibn Abd Allah Ibn Sina, conocido por nosotros como Avicena, divide el tratado en varias partes. Por un lado la Medicina teórica: Fisiología, Patología, Semiótica. Por otro: Terapéutica a través de las drogas y la dieta. Por otro más: Práctica manual (quirúrgica)  Piénsese que esta obra, una de las 250 que se atribuyen al erudito persa, está desarrollada a principios del siglo XI. 

Leer a estas alturas este Poema o Tratado suscita sorpresas varias en el lector. Por una parte hay que salvar la distancia y la evolución del conocimiento del cuerpo, de las enfermedades y de las técnicas desarrolladas desde su tiempo, pues no considerando esto bastantes cosas que se dicen nos suscitarían solo sonrisas. Ciertamente, muchas de las concepciones médicas que aseveraba Avicena hoy están descartadas por la ciencia actual. Pero por otra parte muchas otras reflexiones, recomendaciones o sugerencias comprobamos que siguen en vigor. Que Avicena conocía bastante bien los cuerpos humanos, las costumbres y hábitos alimenticios, los estados anímicos humanos, la relación entre emociones y estado psicológico, los procesos de la enfermedad y las formas de vida en general que influyen en los hombres no nos cabe duda alguna. Podéis reíros de mí, pero cuando siento algún desajuste corporal preocupante tengo por sana costumbre consultar lo que Avicena dice sobre esos síntomas o ese trastorno. Y cuántas veces me sorprendo de que no va descaminado.

El Poema de la Medicina que tengo es una publicación impecable de la Junta de Castilla y León de hace unos años. La edición corrió a cargo de un médico de mi ciudad, Najaty S. Jabary, y la escritora y traductora Pilar Salamanca. En su documentado y enjundioso prólogo se arriesgan a decir:

"Cada  época tiene sus propios intereses y es un error pensar que los antiguos estaban equivocados o eran malos o inútiles. Cierto, puede que sus métodos estén pasados de moda pero las calificaciones 'bueno', 'malo' no son aceptables. Y es que, cuanto más profundamente se observan los avances de la ciencia moderna, más cuenta nos damos de que lo que verdaderamente ha cambiado es su terminología: ahora las cosas se ven desde nuevos ángulos, se explican de diferente manera, pero en el fondo siguen siendo las mismas. Por esta razón pensamos que, en aquellos lugares donde no se dispone de laboratorios y demás adelantos de la medicina moderna, algunas de las aportaciones de Avicena siguen siendo, todavía hoy, interesantes y, sobre todo, útiles". 

Nota. La imagen que coloco de Avicena es una reconstrucción moderna en función del estudio que se hizo hace tiempo del cráneo de Avicena. Teniendo en cuenta que las demás imágenes que existen son imaginarias totalmente esta de una reconstrucción investigadora me parecía más aproximada. Lo que le hubiera gustado saber al gran Avicena de lo que es capaz de hacer hoy la ciencia y la técnica aplicada.  






1 comentario:

  1. Sabios y útiles consejos los de Avicena, válidos para ahora, o en cualquier época.
    Saludos

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