martes, 21 de julio de 2026

La vuelta al tiempo

 



"Hay que dar vuelta el tiempo como la taba,
el que no cambia todo no cambia nada".

Alfredo Zitarrosa. Canción Triunfo agrario. 1978


¿Y si todo hubiera sido como en la canción del uruguayo? ¿Y si aquellos intentos no fueron vanos? ¿Y si del error provienen algunas correcciones que luego no se han sabido o podido mantener? Mirando el devenir de los acontecimientos se interpreta lo que llamamos historia. Mirando la intención que congeló aquello tan al uso verbal y manoseado que dice el fin justifica los medios se interpreta la narrativa vivida. Pero esta es también historia, dirás. Sí. Una historia realizada pero a la vez frustrada. Una historia vivida pero apagada. Los objetivos partían de intensas pero frágiles ilusiones. El esfuerzo nacía de la necesidad. Pero las posibilidades se nutrían de errores de cálculo. Y todo resultaba la expresión de la rabia, de la no aceptación de lo existente, de la fe en lugar de la razón. Del equívoco entre probabilidad y posibilidad. Pero ahora lo piensas en la distancia, en lo cambiante que ha sido todo, y te preguntas que si no se hubiera intentado precisamente un todo, ¿se habría logrado algo? No quieres obtener una respuesta que te deje tranquilo, que te haga creer que mereció la pena el riesgo, el desatino, las pérdidas. El atisbo de una incierta luz. Fue así, sin más, te dices, te justificas. Te consuelas. Nadie de cuantos hicieron el intento desde puntos de vista diferentes, si bien convergentes, puede asegurarse el acierto. Ni la salida estaba en nuestras manos, ni había respuestas realistas a la situación de un mundo más complicado que no podíamos intuir en todo su verismo. Pero cada paso propio fue también, no sé si consecuencia o casualidad, un paso ajeno. Y un paso sobre todo obligado, para bien o para mal, en quienes siempre sujetan el tiempo de todos. Puede que el fallo venga de ese espejismo de creer que podemos controlar los tiempos. Porque el tiempo siempre es plural. Y no necesariamente, o mejor dicho, casi nunca, acaso sea el nuestro el que marcan desde otro ámbito los personajes de la oscuridad. ¿Aparecimos entonces y aparecerán otros en otro momento, cuestionando los personajes y la trama de esa oscuridad?  


La foto está raída, no solo desgastada. Alguien, acaso el trasiego de los días, tal vez una mano negra, ha querido ir borrando desde su torso a la mujer joven. Pero el rostro permanece con la plenitud de su edad.  Hacia quién dirige la sonrisa el arco de esos labios. Con qué luz se alumbra el inferior de sus pómulos. Qué extraño rictus ensaya inconscientemente. En qué objeto deposita la mirada como un intento entre distraído y expectante. Por qué el enmascaramiento en torno a sus ojos los hace más luminosos. La raya de sus abundantes cabellos ¿es horizontal o vertical? Separa su melena como si fuese el reflejo de los dos hemisferios que dividen su cerebro oculto. ¿Qué preservará su mente que aparenta encontrarse en otra parte? Hay todo un mundo en su pose en ebullición y ella quiere disimularlo. ¿Será el instante captado un esbozo del porvenir o una puerta cerrada que ha obviado al pasado? 'Cuando todo pasa / surges silenciosa y abierta como un río', tomo estas palabras cantadas por el poeta que conociste. 



*Fotografía familiar hallada en un baúl de los recuerdos.

5 comentarios:

  1. Fáckel:
    ¡supongo que hay tantas formas de enfrentarse al pasado!
    ¿Por qué hice aquello? ¿Por qué no lo hice? Y en ese plan.
    Uno se acuerda de Piaf y entona ese je ne regrette rien intentando repetir esa erre parisiense. También se puede ir a lo castizo y repetir que me quiten lo bailao, a lo hecho, pecho.
    Salu2.

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  2. Hay algo profundamente íntimo en una fotografía desgastada por el tacto. Pienso en los dedos que intentaban, de alguna forma, atravesar el papel y tocar el recuerdo.
    Esos mismos dedos cuidaron de no tocar el rostro para no desdibujarlo.

    Nadie es dueño de sus recuerdos, pero una imágen puede hacer realidad que los recuerdos aparezcan, con ello la nostalgia de lo que pudo haber sido, y lo que es, hoy, de otra manera jamás pensada.

    Procuraré no tocar el rostro, no quiero desvanecer aquello con lo que una vez soñé.

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  3. Con esos ojos tan bonitos, con esa mirada tan inocente, mira su futuro con alegría.
    Es la misma que observamos, si hacemos un repaso al álbum de fotos familiar, de tiempos pasados.
    Un buen escrito, que mueve sentimientos, esa chica puede ser perfectamente mi hija.
    Saludos

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  4. Qué extrañas me resultan esas fotografías, pequeños enigmas de cartón, qué nos quieren decir desde el pasado, qué sueños tuvo, ¿los cumplió? Y, sobre todo, ¿quién la salvo del olvido tras tantos años y porqué?

    Ahora una IA te puede dejar esa fotografía como si hubiese sido tomada ayer, lo cual es casi más inquietante, la verdad.

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  5. Está bien una introspección del pasado personal pero solo si sirve para entender o para superar complejos o para dejar de lamentar. Los que vivimos con mayor o menor intensidad una utopía tenemos más posbilidades de comprender el presente pero siempre que superemos cada ángulo muerto de aquella etapa utópica.

    Saludos. Ander.

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