sábado, 5 de septiembre de 2026

Los celos de la sombra

 


No he logrado saber nunca qué hace mi sombra mientras duermo. Me ponga boca arriba o fetal de cualquier lado ignoro dónde se habrá ido. No la oigo, ni la siento, ni parece revolotear por el cuarto. Ni una exhalación, ni un roce. Nada. Una vez me dio una pista. Aborrezco tus sueños, dijo. Pero entonces no le di importancia. Ahora pienso que probablemente desaparece por celos. Puede soportar los avatares y caprichos de mi conciencia. Incluso entrar en colisión con ellos. Tiene fuelle para casi todo. Pero acaso no tiene mucho que hacer con el mundo onírico en que mi conciencia no juega otro papel que el de espectadora retrospectiva al despertarme. Mi conciencia mientras sueño también se ha fugado. ¿Andarán conciencia y sombra a la búsqueda la una de la otra en ese tiempo de ausencia? Dicen que en esa fuga es cuando los individuos nos recuperamos del desgaste neuronal. Que al día siguiente uno se encuentre inestable e incluso confuso al resucitar del sueño es pasajero, hasta que la turbulencia cesa en su eco y la mente se asienta. Me he sentido tan embaucado o, mejor dicho, tan secuestrado y maniatado durante esas horas por infinidad de situaciones y personas que llegan no solo de la lejanía sino incluso de la muerte, que me cuesta al principio ordenar la conciencia. Entonces sí, cuando logro el equilibrio mínimo la sombra regresa conmigo, sin dar explicaciones de su huida, y se embrolla como es habitual en alguna de sus zarabandas oscuras. Deduzco, por lo tanto, que los sueños son una competencia excesiva para mi sombra. Obviamente, de alguna manera, los sueños se constituyen como una especie de otra sombra para mí mismo. ¿O serán los sueños el verdadero mundo de las sombras? Como pertenecen en todo caso a otro ámbito donde yo no cuento sino como soporte pasivo, no los considero. Porque ¿podría mantener con mis sueños un diálogo, de modo más o menos inteligible, como lo sostengo con mi sombra? 



*Imagen de una página de cuaderno de dibujo escolar de infancia lejana.

15 comentarios:

  1. No he logrado saber nunca qué hace mi sombra mientras duermo...
    Me han dicho que de noche no hay sombras, al menos la mia desaparece, creo que también se va a dormir.

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    1. No es fácil saberlo, pero tengo mis dudas de que ese lado de nosotros nos abandone así como así, ¿o realmente será por celos?

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  2. No doy importancia a mi sombra,ni siquiera sé que exista.Me muevo mucho en bici y no es prudente mirar atrás,para asegurarme que me sigue.Procuro que en mis sueños no tenga sombras,si las hay que me sean buenas.Hago lo que hacía de niño rezar un AVE Maria y resulta,al acostarme.
    Saludos

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    1. Hasy sombras que se ven o se sienten o se escuchan sin mover la cabeza en otra dirección.

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  3. "Dicen que en esa fuga es cuando los individuos nos recuperamos del desgaste neuronal". També recordo de quan feia la carrera que si descanses bé el que has estudiat s'aposenta al teu cap.

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    1. Por eso precisamente, porque ha habido una recuperación o simplemente que han seguido fluyendo neuronas a un ritmo digamos...juvenil.

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  4. Fáckel:
    creo que la sombra aprovecha las horas de sueño para hacer diabluras. ¡No me extrañaría nada que fuera ella la que esconde uno de los dos calcetines que necesitas, la que cambia las llaves de sitio, la que manda uno de los zapatos al lugar de más difícil acceso bajo la cama...!
    Salu2.

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    1. ¡Por supuesto! Son capaces de eso y más: dejar la luz encendida en el aseo, la ventana abierta en invierno o la carta sin enviar a la amada (esto sería antes)

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  5. La sombra se disuelve cuando sueñas. Tú caes en ese otro territorio sin dueño, y ella simplemente se ausenta. Al despertar, regresa como un resto de noche pegado a la luz, sin decir de dónde viene, quizás porque no lo sabe.
    Saludos

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    1. El territorio sin dueño es lo más parecido a un cadáver: es un soporte, con la diferencia que durante el sueño late vida y en el otro extremo solo asoma la corrupción total.

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  6. La sombra, sabe que es la parte más despreciada. Sabe que es aquello que no queremos reconocer como propio. Ten por seguro que mientras duermes, especialmente en las fases REM, permanece agazapada y temerosa de ser "reciclada" Pero como dice mi buen amigo JM, psicólogo de largo recorrido: Deja en paz al inconsciente que ya tienes suficiente con entender el consciente.

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    1. En efecto, ya es bastante onerosa nuestra vertiente consciente, pero me pregunto si no será el otro lado el que a veces nos salva, nos aparta de perecer en la problemática que nos desquicia tanto.

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  7. Dormimos habitualmente a oscuras y la conciencia se dedica a fabricar sueños; la sombra desaparece del plano y queda libre de ataduras.
    Pero en un sueño a plena luz, con ella ocupando su lugar en el mundo, y con una conciencia aburrida, en ese dormitar etéreo, imagino que se dedican a jugar para combatir el tedio.

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  8. A escuridão tem os seus próprios segredos...e um deles será afastar as sombras que dominam o dia...
    Beijos e abraços
    Marta

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  9. Tendrías que titular a estas disquisiciones sobre tu sombra como Andanzas y correrías de mi sombra, o algo así.

    Ander.

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