.

.

La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







viernes, 6 de diciembre de 2013




...y nadie, nadie citaba a infinitos hombres y mujeres de todas las edades que contribuyeron a terminar con aquella barbarie...muchos, muchísimos de ellos acabaron con menos suerte que el hombre... 



8 comentarios:

  1. Es cierto, las revoluciones no las hacen individuos en soledad, pero a veces hay quienes se transforman en banderas, indispensables para que los demás no pierdan el rumbo ni el aliento.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi opinión es que un líder o los líderes son piezas del engranaje...o claves de dovelas...y de cuya clarividencia pueda depender el éxito de un proyecto...pero es el todo colectivo y el todo plural lo que genera las posibilidades de cambio...y las coyunturas de un país y las internacionales...y los cambios de mentalidad o de conciencia dentro de los grupos sociales...en fin que creo que hay que ver todo en su amplitud y en la encardinación de los elementos, algo que no siempre se produce por casualidad ni en plazos cortos...con fases más resistentes y otras más violentas...

      Si el nivel de responsabilidad y de conciencia y de compromiso de cada ciudadano fuera más elevado los aparatos y los líderes serían menos decisivos y más controlados (que ésta es otra) Pero los sociedades son complejas y tienen en su seno intereses enfrentados y por ello se hallan divididas (a veces estúpidamente divididas) Lo de Suráfrica fue de órdago opresor, blancos minoritarios sujetando y explotando durante largo tiempo al negro productor, esclavo, consumidor penoso...En fin.

      Alegría de saber de ti de nuevo, un abrazo.

      Eliminar
  2. Puño bien alto por ellos, por los que defendieron y defienden libertad y derechos.
    Esos que si no seguimos defendiendo de nada servirán tantas y tantas vidas humanas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sé si el puño en alto goza de buena salud en estos tiempos, pero los motivos por los que históricamente se ha alzado siguen existiendo, no menos lacerantes, y tal como van las cosas en esta finca privada en la que vivimos sospecho que va a tener de nuevo un sentido. Que gente tan procaz como quienes nos dirigen, esos innombrables manchados de corrupción, se permitan hablar de los valores de Mandela suena a obsceno. Gracias por pasarte, Isabel.

      Eliminar
    2. Gracias, Sonia, demasiada obscenidad, sí.

      Eliminar
  3. La vida es anónima. Ya sabemos (o deberíamos saber) que la lucha está llena de nombres olvidados o desconocidos. Lo importante es saber que existen, que sin ellos ni nuestra alegría ni nuestro dolor tienen sentido. Diferenciar entre queja y justicia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Contundente, Enric. Diferenciar entre queja y exigencia, que pueden ir unidas, pero que hay que ejercitar. Yo sé que existen, por eso me duele que se eleve a los altares a un personaje, se le convierta en símbolo y nos olvidemos de TODOS cuantos han sufrido en su anonimato. Por ellos. Para que el sistema no entierre con Mandela la queja y la exigencia, y sobre todo el ansia universal de justicia.

      Eliminar