Vae victis! ¿Se salva alguno de nosotros de ser un vencido? La pregunta parecía baldía cuando el incrédulo se la dirigió a su opuesto, el creyente. Potencialmente...comenzó a predicar este. No, no, de facto, de facto, insistió el incrédulo. Los inocentes, sin duda, replicó con aplomo quien se reclamaba de poseer la verdad. El descreído no estaba por dar tregua. Sí, evidentemente, los inocentes parecen estar fuera del bien y del mal, pero eso en cuanto a su conciencia moral de individuos. Mas el mundo, las circunstancias, la correlación de fuerzas que nos constriñen a todos no dan tregua como para que una actitud meramente ética baste para dejarles fuera del peligro. ¿Crees que es suficiente salvoconducto ser alguien íntegro para que no se vea doblegado? Y te entiendo, quisiera compartir esa esperanza. Quien se encastilla puede estar a salvo mientras no llega lo peor de la furia de los vencedores. Porque los vencedores existen y pueden convertirnos en proscritos a quien se resista. Un inocente es alguien siempre neutral, dijo el defensor de su creencia. El incrédulo rio. Conozco muchos inocentes, en apariencia, que no son nada neutrales. El que sean escrupulosamente moderados o no se adhieran al bando de los violentos y difamadores, ¿acaso les hace neutrales? Y además, ¿cómo se mide la inocencia o la culpabilidad? ¿Cómo actúan estos conceptos cuando chocan con las actitudes? Tal vez equivocamos inocencia con impotencia. Quien más o quien menos tiene sus responsabilidades. Por supuesto, excluyamos a los niños y a los orates. Ser pasivo ante los acontecimientos ¿es garantía de inocencia? Optar por apoyar a uno u otro de los contendientes en un conflicto ¿asevera su culpabilidad? Podríamos hacernos tantas preguntas, dijo el hombre de fe. Y obtener siempre respuestas relativas e incompletas, precisó el escéptico. Tal vez la cuestión sea que no nos esforzamos en asumir la responsabilidad. Y dejamos que esta sea parte de una gestión más de los seres que nos superan y que nos relegan justificándose con el voto simplón. Ahí te doy la razón, reconoció el creyente. Los inocentes son inexistentes para los que rigen las vidas desde sus instancias de poder. Son inexistentes, dijo el otro, incluso para los que cometen continuamente el crimen, como se ve todos los días en tantas zonas del planeta. ¿Lloramos pues por todos ellos?, invocó el risueño. ¿Basta con llorar?, dijo el pesimista. Llorar es el desahogo de la manifiesta impotencia o acaso el amargo complejo por nuestra inacción.
*Luca Signorelli, La resurrección de la carne. 1499. Catedral de Orvieto

A la primera pregunta, la importante, me ciño a lo que nos diría Teilhard de Chardín; la muerte y el fracaso material son solo ilusiones ópticas del momento. Si el universo entero está diseñado para converger en el amor y la plenitud, es matemáticamente y espiritualmente imposible que seas un vencido.
ResponderEliminarUn saludo metafísico
Le tuve cariño a Teilhard hace muchas décadas, era un descubrimiento...entonces. Después descubrimos otras cosas menos metafísicas e imaginarias. Ni morir, ni sufrir, ni fracasar parecen ilusiones ópticas. Algunos ya de cuna no salen de su abismo. Y nada es casual. Unos hombres deciden siempre la vida de otros hombres.
EliminarCreo que era de Cormac McCarthy: Los vencidos tienen su causa y los vencedores tienen su victoria.
ResponderEliminarCuriosa frase. El problema de las causas es que también se desvirtúan. Claro que habrá quien diga: a causa muerta, causa puesta. Y los vencedores...vae victoribus! Esos malditos escriben y reescriben su interesada historia para que no se conozca la real.
EliminarClaro, las causas son criaturas volubles, es cierto. Puedes empezar queriendo justicia, igualdad y tierras y, bueno, acabar pillando sitio en un ministerio y diciendo que tampoco era tan grave todo aquello :)
EliminarEn cierta época quienes invocaban justicia, igualdad y tierra para el que la trabaja si pilló algún ministerio fue por amor a la causa y a creer en la transformación y además de modo efímero, que ya se encargaron los conspiradores de acabar con ello a sangre y fuego.
EliminarLa pregunta del incrédulo no es retórica: en el fondo, todos somos vencidos de algo —de una fe perdida, de una certeza rota, de una batalla interior que nunca se cuenta. Vae victis! no es un lamento antiguo, sino un espejo: creyentes e incrédulos caen por igual cuando descubren que la derrota más profunda no viene del enemigo, sino de uno mismo.
ResponderEliminarClaro que todos somos en mayor o menor grado perdedores y ojo, que potencialmente podremos serlo más de lo que nos pensamos. Basta contemplar la perseución ensañada de algunas zonas del plantea por algunas potencias para ver cómo hasta los inocentes pierden acaso incluso su propia moral.
EliminarLa derrota viene del interior de nosotros...en cierto modo si asumimos las causas externas que nos las producen.
Inocente y culpable siendo términos antitéticos no lo son del todo en el comportamiento humano. Habría que ver qué tiene cada persona más de una característica que de otra.
ResponderEliminarAnder
El lenguaje habla de antónimos y la filosofía de antítesis pero el deambular personal o el colectivo de una sociedad siempre se mueve como un oleaje encrespado que no puede convertir en víctimas o verdugos, en inocentes o en culpables (o cómplices de culpabilidad)
EliminarQué es la inocencia,o eres culpable o no culpable.!, Inocente!! Inocente! Te gritan cuando te colocan el muñeco de papel en la espalda.
ResponderEliminarUna bailarina Ucraniana, acepta a los rusos, acepta un piso de regalo, porque dice que es inocente
Esa anécdota de la bailarina no la había escuchado pero es para pensar en su actitud. ¿Qué haríamos los demás? ¿No es la demagogia llámese populista o fascista la que arrastra a los que no tienen nada a recibir su apoyo inocente? Ejemplos abundaron y me temo que abundan.
EliminarTema espinoso y delicado. Has abierto un buen melón. Y surgen las preguntas.
ResponderEliminar¿Ser pasivo te hace cómplice?¿Ser víctima te hace bueno? ¿ Los alemanes que miraban para otro lado durante el III Reich eran cómplices? ¿Los masacrados por ser judíos eran necesariamente buenos por el hecho de caer en desgracia?
Saludos.
Me hago preguntas análogas, Cayetano. Respecto a las preguntas de hechos históricos relacionados con la bestia nazi ya se han clarificado muchas cosas. A la sociedad alemana le costó reconocer que su actitud silenciosa o pasiva o de aquiescencia fue cómplice, pero ahí se puede analizar cuánto había de miedo al régimen y cuánto de apoyo consciente a una ideología. Me temo que esta última devoró a la mayoría. Y sobre la shoah...fue un hecho monstruoso, independientemente de la actitud moral de cada perseguido, y no sé si ahí presentas bien la pregunta.
EliminarY hoy día, ¿como calificar a la sociedad israelí que no pone freno a la limpieza étnica y demás barbarie?
Ayer te envié un email. No sé si lo has podido leer.
ResponderEliminarSí, te contesto, porque esto no va.
EliminarLiberémonos de los que siempre vencen. No conocen la verdad de la vida.
ResponderEliminarPues como no sea en nuestro fuero interno... Aunque ya sería bastante, visto lo que se ve.
EliminarEn un contexto puramente intlectual, el texto hace que recuerde un trozo de similar tenor que encontré en la obra "La caída" de Albert Camus, y la certeza de la culpabilidad de todas las personas, sin excepción.
ResponderEliminarTengo que buscar esa similitud que dices en "La caída", un libro que admiro mucho. Es un tema que vengo dando vueltas desde hace mucho y más con la deriva que actualmente está teniendo mucha gente a tenor de opiniones y votos. Como decía el poeta: aquí no se libra ni Dios.
EliminarKundera diu que igualar víctima i botxí és l'infern. I com que l'infern no és a l'altra vida, sinó en aquesta, això és el més corrent que hi ha.
ResponderEliminarHay mucha gente que vive perpetuamente en un infierno; otros solo circunstancialmente. Igualar verdugo y víctima es una necedad de los demagogos negacionistas.
EliminarFáckel:
ResponderEliminarHay muchos repartidores de etiquetas: éste es facha, éste no; éste es progresista, éste no; éste es culpable, éste es inocente y así.
Salu2.
Y hay repartidores de etiquetas que cambian etiquetas y lo que ayer era rojo hoy quiere ser amarillo o negro.
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