A veces pienso cuál será la última palabra que pronuncie. Puede ser un simple ¡ay! perplejo o una blasfemia como reacción espontánea a un accidente letal que me pare para siempre. Puede ser una invocación a la madre (mi madre invocó a la suya) ante una desesperada soledad. Puede quedar simplemente en una palabra interior, recóndita, que nadie oirá y que otros llamarían silencio (mi padre y su silencio consciente) Charles Foster Kane, ya en su estertor desamparado en Xanadú, solo acertó a decir mientras se le caía de la mano la bola de cristal: Rosebud. Difícil prever la última palabra tras una vida de tantas palabras. Tampoco se trata de tener preparado un término y menos un texto de despedida. Mejor esperar a la ocurrencia final. Que la última palabra sea ingeniosa. Que me sorprenda a mi mismo. Que me salve del hartazgo. Que alivie el instante postrero. Quién sabe. Acaso pronuncie una palabra sencilla y curativa. Cuna, por ejemplo.
*Fotograma del filme Ciudadano Kane.
P'a qué soltar la última palabra, lo mejor es irse en silencio o ya puestos a decir algo, acordarte de los "capullos" que han pasado por tu vida y mandarlos a escaldar cebollinos.
ResponderEliminarUn punto de contrición y de absolución hasta para los capullos.
EliminarNo sé. Dependerá de tantas cosas...
ResponderEliminarEn general, y para todos, uno espera que nuestras últimas palabras no tengan que ser algún lamento de culpabilidad. Un —"lo siento"— (por ejemplo).
Ojalá, pero también es la oportunidad para el lamento y la disculpa.
EliminarDicen que de quien más se acuerda la gente a la hora de morir es de su madre. Francamente, yo prefiero un Labordeta: ¡A la mierda!
ResponderEliminarPero lo de Labordeta ya lo venimos diciendo desde hace algún tiempo, ¿no? Dejemos que el instante nos sorprenda aunque la palabra sea solo para nosotros.
EliminarSospecho que un "joder" es la palabra más atinada como resumen de casi todas las vidas. Joder por las cosas no hechas, joder al comprender el final, joder, en definitiva, como epilogo de todas las vidas.
ResponderEliminarEn nuestros tiempos juveniles se decía aquello de jódete, patrón, también podría servir, pero tiene que venir por su propio peso. Pero comparto lo que estás diciendo...joder, con todo, ¿todo fue para esto?
Eliminarjoder
EliminarClaro que siempre habrá quien diga: fue hermoso mientras duró (vivir)
EliminarDifícil prever, no siempre llegará ese momento como previsto, tampoco.
ResponderEliminarSe me ocurre un gracias, aunque no sea pronunciado, sólo pensado...
De cualquier forma la vida suele sorprender, y también la muerte...
Eres bienpensante, así que no te voy a quitar las intenciones. Claro, la muerte -el momento final de tránsito a la nada- sorprenderá más que el nacimiento, donde nuestra conciencia solo estaba en potencia.
Eliminar¿Bienpensante? No tienes ni idea... bienviviente, más bien!
EliminarEso todavía es más superior, ¿no?
Eliminar¡Adiós!
ResponderEliminarComo decían los tebeos: adiós mundo cruel. Recuerda.
Eliminar¡Sí, bien cierto!
EliminarNo adelantemos acontecimientos, disfruta del día no obstante las negras tormentas que agitan los aires.
EliminarNão se sabe...pode ser um lamento... por tudo o que se fez, tudo o que se deixou por fazer....
ResponderEliminarOu ter a certeza de que vivemos a vida em pleno....
Beijos e abraços
Marta
Dejemos la última palabra al reflejo o simplemente a la mudez.
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