"...Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto". Claudio Rodríguez





jueves, 14 de enero de 2021

La que escribe (fragmentos del Diario de una pompeyana)

 



(...) Llevo varios días tratando de componer un poema sobre la vida apacible y el retiro a mi villa, pero lejos de sugerirme algo la tranquilidad que se disfruta aquí me sumo en la abulia. ¿Será que la poesía está reñida con la falta de actividad? ¿Tendré que estar sometida a la agitación cotidiana de la urbe imperial, a pesar de las conjuras y las difamaciones, para que mi labor sea fructífera?

(...) Hoy ha venido a visitarme Cayo, el recaudador de impuestos, a quien conocí en una celebración que dio mi tío Sixto, a propósito de sacar a la luz mis Epigramas eróticos. Ni le esperaba ni deseaba su presencia. Hay gente que se empeña en ser inoportuna o que interpreta mal al prójimo. Le he dedicado escaso tiempo, con la excusa de que tenía que preparar con los del teatro el montaje de una obra que la crítica demanda desde hace tiempo. Quería venir. ¿Será pegajoso? He huido por la puerta de atrás, la que da al jardín, y no me da vergüenza alguna. Yo no le había reclamado y más vale que se ocupe de su oficio y cuide no meter la mano en el erario, en prejuicio del Imperio y del mismo César. Que de todo se entera una.

(...) Como saben de mi facilidad en la escritura algunos amigos de Roma quieren que me involucre con ellos en animar sus conspiraciones. Les he dicho que no cuenten con ello. Que yo escribo por libre y que si me cuesta interpretar mis sentimientos, ¿cómo podría prestar mi cálamo ante lo que desconozco? ¿Para decir lo que algunos quisieran que dijese? Ahora que a las mujeres se nos considera más en el ámbito de las ciudades, ¿voy a apoyar tesis contra los gobernantes que nos favorecen? Escribir es tanto esforzarse como identificarse con una idea que te motiva. No me veo prestando el pliego en blanco a las exageraciones e infamias que algunos invocan, por muy amigos que sean. Es más, tal vez a partir de ahora me plantee si se merecen contar con mi amistad. Hay que escribir para arrojar luz y proporcionar placer.  ¿Qué sentido tiene hacerlo para emponzoñar situaciones y oscurecer aún más las mentes demasiado aviesas de tantos individuos?

(...) La nueva esclava africana me espía. Lo hace cuando escribo en el jardín. También por la noche. Es discreta y servicial, pero tiene una manera especial de estar pendiente de mí. Cuando se retira no lo hace. Me observa desde la penumbra de los rincones. Sus movimientos son imperceptibles pero sus ojos brillan en la oscuridad y la delatan. Sabe contener la respiración y permanecer inmóvil largo tiempo. Su olor es inconfundible. Me azora.

(...) Leyendo al filósofo su texto sobre la felicidad me aturdo. El placer, dice, justamente cuanto más deleita, se extingue; no tiene mucho espacio, con lo que enseguida se colma, y causa tedio y se marchita tras el primer arrebato. Eso leo y no puedo llevarle la contraria. ¿Habla el filósofo por hastiado o por anciano? Sin embargo, aunque el placer sea efímero, qué insensato aquel que lo rehúya. Entre lo efímero y la carencia elijo lo efímero. ¿Acaso lo breve no es intenso, aunque no sea medible en lo temporal?

(...) Días en que una prefiere dar un paseo a la orilla del río. Las viñas, adquiriendo su plenitud. Los chopos, arrullando los pasos. La corriente, juguetona. Me cruzo con otro paseante solitario. Nadie de los dos quiere cháchara y nos limitamos a una inclinación de cabeza. Como mucho una sonrisa cortés. Me olvido de todo. Ojalá todos se hayan olvidado de mí.

(...) Hoy me he acercado a los ensayos que realizan los cómicos con vista a entretener a los que han venido a disfrutar del buen tiempo. Quieren que les ayude a corregir algunos textos. También que les dé mis impresiones sobre su actuación. Con el libreto del autor griego no me ha sido difícil modificar algunas partes para que sean entendidas mejor. Sobre el modo de interpretar me he mostrado más rigurosa. No sabía qué decirles. Unos no pronunciaban con carácter. Otros no se identificaban lo suficiente con su papel. Cuando les he dado mi opinión se han desentendido. El público se va a reír igual, me han dicho. Pues entonces es que no saben reírse, les he soltado. Se han quedado un poco confusos. No me ha gustado estar dura, pero es que una no sirve para complacer. Quieren que vuelva mañana para que les saque del atolladero. Ya veré. 

(...) Noto al respirar un aire raro estos dos últimos días. Cuando se lo comento a mis criados me responden que soy muy sensible. Pueden hacerme dudar con otras cosas pero nunca con los sentidos.

(...) Fui en vano al encuentro de los cómicos. Cuando les señalo que van a lo fácil insisten en que lo que quiere la plebe es lo fácil. Pero traicionáis el alma de los autores que hicieron grande el teatro, les he intentado hacer ver. ¿O es que para vosotros lo cómodo es no esforzaros? Emporión, joven talento de la escena, me ha dado la razón. Escuchad a nuestra poeta, les ha reprendido a los demás, que no se casa con nadie. La comedia morirá si se queda en series chistosas. Para eso no hace falta montar representaciones. Las tabernas y las calles ya interpretan con grosería pero no ahondan en las razones que caracterizan a los ciudadanos. Otro actor con luces le ha apoyado. Quizás hay que replantearse el futuro del grupo o buscar textos menos endebles. ¿Qué opina nuestra poeta? Me he encogido de hombros, yo puedo echarles una mano, pero que sean ellos y sus tablas las que decidan.   

(...) He regalado mis perros a algunos libertos e incluso a un comerciante de paso. No aguantaba más verlos con la cadena puesta, cumpliendo un oficio para el que la naturaleza nos les crio. Y siempre esclavos del interés humano. Que los hados les deparen un futuro con mejor suerte.

(...) Me escribe Lucio, a quien trato desde hace tiempo. Sigue trabajando en los escritos del filósofo al que hace unos años incitaron desde instancias del poder al suicidio. Lucio había trabajado para él y ha conseguido estos últimos años recuperar obra que se creía desaparecida. Me dice en su misiva que le gustaría hablar conmigo de las ideas de su maestro. Y que no acaba de entender algunas de sus contradicciones. Si tenía talante para saber afrontar la vida con menos afectación, ¿por qué dejó que la política le perturbara hasta el extremo de obtener enemistades dispuestas a todo? Le he contestado que cuando quiera, pero que me diga con tiempo si prefiere venir aquí o que yo me desplace más cerca de la metrópoli. Me gustan estas propuestas inesperadas a pesar de que yo, desde mi recogimiento, tampoco busco.

(...) Me empecino en proseguir el poema. Pero cuando no son las moscas son los hijos de Flavio, que me asedian para que les cuenta alguna historia antigua. Y no sé decirles que no. El caso es que no logro concentrarme. ¿Para eso he venido a Pompeya?

(...) Flavio empieza a importunarme. Juega una partida peligrosa a espaldas de su esposa. Y lo lamento, porque Cecilia es buena amiga. Reconozco que no me asedia en exceso ni fuerza ninguna situación. Reconozco también que no me disgusta que se muestre interesado por mí, siquiera persiguiendo una aventura seguramente. Pero hace tiempo que no me atraen las correrías pasajeras. En la vida cotidiana acaso hubiera rebajado mi guardia. Pero no aquí, de vacaciones, donde solamente quiero tener paz y disposición de la mente para mis pensamientos. Sin embargo, Flavio es tan imaginativo, sabe utilizar con tanta maña el verbo para acercarse a mi personalidad y buscar un hueco donde afectarme. Por mi parte ejercicios de respiración profunda y no decidir nada a lo loco. 

(...) Día perdido. Mucha palabrería en el foro para no llegar a nada. Las otras mujeres con las que había quedado allí estaban de mal humor. Como veía que no había manera de entendernos con los representantes de la ciudad, con vistas a formar parte más activa de la gobernación, les he dejado plantados a todos. La falta de diálogo me atrofia. La cerrilidad a la hora de no ir al fondo de los temas me desanima. Y encima no he escrito ni una línea. 

(...) Esta noche he dormido mal. Me perseguían aún los debates frustrantes de ayer. Estaba cansada pero agitada. Un cosquilleo continuo me ha zaherido. Y en mi vela me ha parecido escuchar un ronroneo proveniente del suelo de la casa. Oh, lares, qué fortuna tener techo y familia y sirvientes y, sin embargo, no saber ser dueña de una misma. Al final me quedé dormida cuando iba a amanecer. No sé si es que no cantaron los gallos ni los pájaros o que el desasosiego pudo conmigo. Cuando me he despertado he tenido una sensación de extrañeza. Un humo inhabitual asomaba por la boca de la montaña. Los que han venido a casa lo han comentado. Creo que dedicaré el día a escribir sobre lo que me sugiere ese penacho. Qué caprichosa es la naturaleza.




(Retrato pompeyano, en el Museo Arqueológico de Nápoles)

28 comentarios:

  1. Buena rememoración de aquellos días fatídicos. La imagen de esa mujer pompeyana es tan moderna y cercana que nos sugiere muchas cosas. ¡Nosotros mientras tanto nos quejamos en la meseta por los efectos de la nevada y de la ola de frío mientras otros son devorados por la lava y las cenizas!
    Un saludo.

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    1. El frío también ha matado a mucha gente en el pasado. Tener calefacción y agua caliente socializadas, digamos, es reciente. En mi infancia nos calentábamos en casa con la bilbaína: confinamiento de cocina todo el invierno. Estos días de bajo cero en Teruel o Madrid me ha hecho recordar a mi padre, que le tocó dos inviernos en trincheras y desplazamientos a pie durante la guerra civil. Siempre nos contaba del frío que pasaron y se reía cuando las nuevas generaciones nos quejábamos.

      La Humanidad está ligada tanto a las dificultades ordinarias como a las catástrofes. La suerte es siempre aleatoria incluso para los que habitan en territorios que creen seguros (hay zonas más seguras que otras, por supuesto) Pero hay muchos que tienen gran parte de las papeletas de la rifa de los desastres.

      Salud y cuidarse.

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  2. Estos apuntes que bien podían haber sido sepultados por la lava vesubiana, no caducan y podrían ser escritos ahora por una mujer del siglo XXI...
    Esto me gustó: "Hay que escribir para arrojar luz y proporcionar placer. ¿Qué sentido tiene hacerlo para emponzoñar situaciones y oscurecer aún más las mentes demasiado aviesas de tantos individuos?"
    Uno se plantea entonces: ¿qué sentido tiene entonces el transcurrir de los tiempos?

    Fackel, buen día

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    1. El transcurrir de los tiempos no tiene sentido alguno. Los tiempos no sienten ni padecen. Nosotros somos simplemente el arco enano de un violín desafinado. Mira, esos fragmentos se debieron salvar de la lava, no sé cómo, la lava los respetó. No me preguntes cómo, jaj. Buena nocturnidad.

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  3. y en la brisa de la noche
    te recuerdo...

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    1. Las noches pompeyanas eran muy gratas antes de la catástrofe definitiva. Mírate en ellas.

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  4. Que todo sea de la levedad de la muerte. Al menos, nos queda su retrato en un fresco de una pared de una casa que quién sabe quién habitó.

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    1. Así es. Lo cierto es que la destrucción por el terremoto diecisiete años antes fue subsanada con una reconstrucción primorosa. La cantidad de edificios con pinturas interiores y los objetos hallados de alta calidad da idea del gusto y el placer que persiguieron.

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  5. Magnífica entrada en la que la energía yan se explaya aunque envuelta en manto yin como demostrando que esas diferencias son pura aleatoriedad capricho de un color impuesto por la biología. También patente la valoración de una mínima estabilidad social debido a relaciones, parentesco o simple riqueza y fortuna preferiblemente internas.
    El párrafo dedicado a la criada me ha recordado “Las Criadas” de Genet
    La frase: “es que una no sirve para complacer” ha resonado.

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    1. Las pompeyanas, incluso las advenedizas, eran muy tiradas p'alante. Las esclavas africanas muy curiosas, aun discretas. Moscardones hubo allí como en todas partes. Y efebos provocadores no faltaban. El gran descubrimiento de Pompeya es que muchas casas de esas pudientes eran galerías de arte, por lo que se ha recuperado. Indaga en la Villa de los Misterios, por ejemplo. Probablemente si no hubiera habido erupción también habría sido destruida la ciudad (y otras muchas) por los fanáticos de la nueva religión en alza. Recuerda lo de Alejandría y la pobre Hipatia.

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  6. Estamos en manos del destino y damos demasiada importancia a un mañana que desconocemos si llegará.
    Me encanta como lo cuentas. Un saludo, a uno bajo cero.

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    1. Más bien en manos del azar y tienes verdadera razón en lo de la importancia que damos a lo incierto. Ese mañana se nubla día a día. Y ya que mencionas el tema te paso un enlace de una entrevista que he leído hace un rato.

      https://ilevolucionista.blogspot.com/2021/01/dioses-con-pies-de-barro-entrevista.html

      Gracias por leer. Vaya semanita bajo cero, de cuidado.

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    2. Una poeta de hace siglos, con las ideas muy claras: "escribir para dar luz y proporcionar placer" "entre lo efímero y la carencia, elijo lo efímero", por ejemplo.

      Y ella, sobreviviría a la tragedia?...

      Buenanoche.

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    3. Pues habrá que indagar, porque tras el suceso hubo muerte o dispersión, quién sabe, las comunicaciones eran relativamente fluidas en su época pero no como ahora. Tenían su propio ritmo. Buen canto del gallo.

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  7. Estas reflexiones de la que escribe son atemporales. Cuadran en aquel tiempo. Pero también cuadrarían en la actualidad.

    Parece una mujer libre que enjuicia la realidad según sus propios parámetros.

    Me gusta tu texto. A seguir con la serie de Pompeya.

    Gracias por compartir tus letras tan interesantes.

    Abrazos

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    1. Se agradecen los ánimos, pero en esto de escrituras ocurrentes y de entretenimiento la erupción o el seísmo también acechan. Pueden dar al traste con las redacciones. Buen día y mejor estar.

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  8. Los vericuetos de la suerte! Ir a terminar "asada" en Pompeya justo cuando se la visitaba con la ilusión de lanzarse con libertad a la aventura de la poesía. Y por lo que dejas entrever, tenía mucho para decir la infortunada . Admiro tu creatividad en estos momentos. Por mi parte siguen anestesiadas mis musas.

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    1. Ponlas el despertador. Pero no me preguntes qué despertador debes elegir. Pero ea, qué bobadas digo. Las musas deben descansar también.

      Reflexión de las ocho de la mañana: cuántos infortunados ha tenido la Humanidad. Y siguen.

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  9. Os segredos escondidos e arrasados depois pelo vulcão... E escrever é realmente lançar luz no Mundo sombrio e proporcionar prazer que poucos compreendem. No texto, está escondida a ansiedade, aquela sensação de que algo está mal.
    Interessante
    Beijos e abraços
    Marta

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    1. Muy bien interpretado, Marta. Hay un cierto tipo de escritura que no proporciona ni placer ni entendimiento ni paz ni crítica constructiva. Es la literatura de la difamación que algunos practican desde medios periodísticos y políticos. Pero mejor no lo consideremos literatura, sino algo panfletario. Busquemos la verdad de lo literario, se escriba sobre la vida o sobre la muerte. Obrigado.

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  10. Muy interesante lo que escribiste a partir de esa imagen de esa mujer, que me ha despertado tanta curiosidad, sobre quien pudo haber sido.
    El relato podría ser de uno de sus días, revelando ser muy interesada en la filosofía, en el teatro. Y parece, por el final de lo escrito, que morirá junto con la ciudad.
    Y con inquietudes similares a las de Hipatia de Alejandria, que ya sabe como terminó, por culpa de la entonces nueva religión. A veces esa imagen, ha sido usada para representarla.

    Muy bien escrito. Está claro que las musas te han visitado.
    Saludos.

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    1. También algunos dicen que la imagen es la de la poeta griega Safo. Ignoro en qué se basan pero no me pega. La riqueza pictórica de Pompeya vale tanto para representar la vida y costumbres de los habitantes como para dar testimonio de sus creencias (los Misterios de Dioniso, por ejemplo)

      Los fragmentos del Diario, correspondientes a jornadas diversas de la vida de la mujer misteriosa, son una selección. Y se dirá: ¿cómo ha llegado a nuestros días tras la devastación del año 79? Ciertamente es para indagarlo.

      Gracias, Demiurgo.

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  11. Me ha perecido un juego apasionante, ponerte en la piel e ir describiendo. como en diario, los posible apuntes o reflexiones de un tiempo en voz de la escribidora.

    Un abrazo.

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    1. Lúdico ha sido, has acertado. Juegos para sobrevivir a la pandemia y la imbecilidad de las tribus y sus tribunos. Por la calma frente al hastío.

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  12. M'embadaleixen aquests fragments:
    "¿Será que la poesía está reñida con la falta de actividad?" (Forster deia que la monotonia és enemiga de l'art), "Hay que escribir para arrojar luz y proporcionar placer" (el que fan els teus textos), "El placer, dice, justamente cuanto más deleita, se extingue" (per experiència, és així), "Entre lo efímero y la carencia elijo lo efímero" (com efímeres són aquestes frases dins tota la teva entrada) "qué fortuna tener techo y familia y sirvientes y, sin embargo, no saber ser dueña de una misma" (el lliure albir és el que més costa).
    Una joia tot plegat. Disculpa que provi d'interpretar-ho, és el que més m'agrada!

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    1. Me parece bien que interpretes, todos lo hacemos respecto a los textos que leemos. Es la colaboración del lector con el autor, una especie de simbiosis cuando los textos son abiertos y pueden tener un abanico de significados. Y tienes razón, todo lo monótono y rutinario acaba perdiendo su aportación original o al menos su dinámica, la dar gusto, la de saber y deleitarnos. Hay un dicho: lo bueno si breve dos veces bueno. Tal vez ese es el poder de lo efímero. Pero si algo queremos retener -ya sea en relaciones o en actividad o en escrituras- hay que estar reinventando constantemente. La biología de los hechos humanos, no lo olvides. Podría decir más, me quedo también breve. No ibas descaminada, no.

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  13. Espero que le dé tiempo a ponerse a salvo.
    Salu2.

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