"...Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto". Claudio Rodríguez








lunes, 13 de enero de 2020

Cuentos indómitos. La Muerte perpleja

















Abatida por su escasa influencia sobre algunos individuos la Muerte se sienta meditabunda en el umbral del ocaso de la jornada. Muchos creen, piensa, que es la hora preferida para que yo entre en acción. Otros comentan que más bien se sitúa en la madrugada, próxima ya la hora del amanecer. Son figuraciones de los hombres. No me siento especialmente atraída por el atardecer, pues degusto como nadie las puestas del sol. Ni me mueve la hora del alba si no es para contemplar cómo el sol inicia un día más su andadura. Además, no sé si las gentes se han dado cuenta de ello, yo no tengo horas. O bien todas las horas se encuentran a mi disposición. Los hombres están muy confundidos conmigo. Piensan que les quito todo y que yo misma soy la negación de todo lo existente. No saben de mis goces, que no tienen que ver con quitarles la vida. Porque yo no disfruto enviándoles de nuevo al territorio sin espacio ni tiempo de donde han venido. Yo acompaño benévolamente a los hombres y me pongo en su lugar en cada uno de sus actos. No saben bien ellos las ocasiones que día a día les acechan por donde pueden dejar de estar.

Yo soy la primera nostálgica que sufro por llevar a cabo mi cometido. ¿Acaso me entiende alguien? ¿Por qué se preocupan tanto los humanos cuando actúo? ¿No saben que lo hago por su bien? Les aparto de las insatisfacciones, les libro del dolor, les limito el riesgo de un futuro que solo les puede deparar incertidumbre. Pero ellos no me miran con la misma correspondencia. Y les oigo hablar con desprecio y odio de mí. Me llaman tirana. Me ponen apodos. Me insultan. Reniegan de mí, ignorantes como son de creer que por utilizar su árbol de palabras fecundas conjuran mi propia existencia. Pero no me molesto. En realidad es perplejidad lo que me causa la actitud humana.  

Hace poco me encontré de frente con una persona de la que no cabía esperar mi intervención. Tenía corta edad, aunque hablaba con dulzura. Y manejaba divinamente, perdón, las palabras. Tú, ¿quién eres?, me dijo. ¿Por qué te disfrazas así? Me miré y no advertí en mí ninguna cobertura especial. No sé, ¿de qué me disfrazo?, respondí vertiginosa y preocupada. La criatura no se intimidó. Vas vestida rara, y ya te he visto otros días merodear cerca de mí. Cada día te pones ropas diferentes, te pintas con colores exagerados, haces piruetas extrañas, vas y vienes indecisa a todas partes. El niño me desarmó. No había pensado nunca en que los humanos me podrían percibir de tantas maneras. Ante su desparpajo solo se me ocurrió rebajar mi apariencia presuntuosa y decirle humilde, y también mentirosa: es que no me entiendo, ¿sabes?, me pasa con frecuencia. ¿Tal vez no te gusto? Pero él parecía interesado en razonar, algo que he observado que suelen ejercitar más los niños que los mayores. A mí me da igual, dijo, pero si crees que por hacer tanto teatro vas a conseguir que vaya a actuar en tu compañía no cuentes conmigo. Tengo que aprender aún muchas cosas. Y sobre todo crecer. Porque crecer es estar interesado por todo lo posible de este mundo, eso dice mi padre, y yo no quiero traicionar a mi padre.

Desde aquel día el niño no volvió a verme en su cercanía. A veces paso por el barrio donde vive, observo a distancia que juega con su panda, que se dirige a la escuela. Sonrío y a la vez me entra un sentimiento de impotencia grande. ¿Por qué no puedo llegar a todos los hombres? Claro, que luego se me pasa. Hay humanos de sobra y puestos a elegir prefiero hacerlo con gente más desgastada y con escasas ganas de seguir viviendo. Algo aprendí de aquel diálogo con el chico: que me había obligado a elegir y a no actuar a ciegas. ¿Sabré mantenerme así?




(Ilustración de William Blake)

32 comentarios:

  1. No podrá. La parca llega, cuando le toca, sin elegir de hecho, pero el conversar con un niño sería una manera estupenda de convencerse de que puede cambiar de direcciçon antes de atrapar con su hoz la vida estipulada.

    Un abrazo y por una tarde alejada de cualquier sombra de muerte

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    1. ¿Qué parte de vía abierta y qué parte de azar juega a favor del fenómeno muerte? Ah...Eso, que la sombra ominosa esté alta alta y no se apresure.

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    2. Pues hay un tanto por ciento inevitable, como factores genéticos o de exposición a ciertos productos. Hay, sin embargo, muchas caras de la muerte que están en la imprudencia, en las adicciones y un tema aparte es la autolisis. La muerte es donde llegaremos todos, es por eso que, a mi entender, no debemos acelerar el trayecto. Estamos de paso, cosa que no entendemos, y con la medicina del siglo XXI, y la que vendrá, cada vez creemos con más fe que podemos esquivarla siempre. Es un tema que da mucho de sí. Un abrazo

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    3. Incluso las prevenciones son relativas. Otras son opciones voluntarias de malas prácticas que van a conducir al mal definitivo antes o después. No te cuento lo que tienen que ser las guerras, con la amplitud de desgracia -los cuatro jinetes, recuerda- que acarrean. Yo creo que sí entendemos nuestro paso, pero no es cosa tampoco de vivir con la angustia, solo con cierta claridad y, como bien dices, no tratar de acelerar. Y puesto que vivimos hagámoslo con inteligencia. Claro que en este tema de saber y querer vivir hay millones de puntos de vista. Un ejemplo. Hay una expresión imbécil de que cuando le indicas con confianza a un amigo o familiar que no abuse del tabaco o que lo deje nos suelen responder: de algo hay que morir. ¿Es inteligente o idiota esta respuesta? Pero el terreno de las adicciones es cuasi infinito.

      Lo que es cierto, y hay que reconocerlo con humildad pero a la vez con satisfacción, es que el avance de la higiene de las ciudades y de la sociedad, más los descubrimientos técnicos que permiten prevenir y eliminar, el tiempo de vida de los humanos OCCIDENTALES, ojo, ha crecido. Se dirá que se han generado otros problemas, otras reacciones, salen enfermedades de vejez, etc. Pero eso es la espiral del Universo materializada en nuestra pequeña vida humana. Da mucho de sí y hay que precisar mucho, relativizar todo y concluir con certezas que a su vez seguirán abriendo puertas. Gracias por el debate interesante.

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  2. te leo habitualmente, aunque nunca dejé mi huella
    la verdad es que admiro tu narrativa
    saludos

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    1. Pues agradezco ese hábito, MaRía, pero puedes opinar cuando gustes, esto es un espacio abierto y respetuoso. Saludo.

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  3. Hablando el otro día de Joan Vinyoli, un poema sobre la muerte


    Vindrà la mort i el ulls m'arrencarà:
    veuré llavors un altre firmament.
    La finitud és un vaixell varat,
    l'hortalissa que menjo no té cucs,
    el silenci m'impregna de clarors.
    La mort és purament un canvi més.


    Vendrá la muerte y los ojos me arrancará:
    veré entonces otro firmamento.
    La finitud es un barco varado,
    la hortaliza que como no tiene gusanos,
    el silencio me impregna de claridades.
    La muerte es puramente un cambio más.

    Sigo pensando que la poesia no se debería de traducir, lo primero que se pierde es precisamente la poesia, o como decía Cioran. es como escribir una carta de amor con un diccionario.

    Saludos

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    1. Una de las imágenes antiguas de la muerte era una mujer con ojos vendados que arrancaba las entrañas a sus víctimas. Basado o no en ella, Vinyoli utiliza muy bien el recurso centrándolo en el arrancar los ojos. Un cambio más en un sentido. La materia seguirá su curso por otras vías, pero la materia con tu nombre o el de Vinyoli o el mío no trascenderá.

      Por supuesto que la poesía es muy difícil de traducir, no tanto por el intercambio de palabras, que en el caso de ambas lenguas romances, es sencillo, sino por sus tonalidades, juego de sentidos, etc. Pero si no se tradujeran tampoco se difundirían.

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  4. "¿Por qué se preocupan tanto los humanos cuando actúo?"

    Esta frase es un lujo porque lo más normal es que a los humanos les preocupe poco lo que podamos sentir a nivel personal...

    Saludos

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    1. Los humanos somos muy contradictorios. Montamos el cirio ante situaciones extremas pero no nos preocupamos demasiado en el día a día por el bienestar de unos y otros. Y no me refiero a un bienestar de posesión de objetos, sino de relaciones, intercambios amables, ayudas mutuas, etc. Bah, me sale el utópico que he llevado siempre dentro y me pierdo. Salud.

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  5. Siempre me he preguntado cual puede ser la razón por la que mayoritariamente, cuando damos a la muerte una figura antropomorfa, la imaginamos hembra, femenina, mujer...
    ¿Será quizás porque la muerte sea en realidad portadora en si misma de nueva vida? ¿Útero de un nuevo nacimiento?
    A lo mejor soy demasiado optimista y simplemente se trate de una expresión más de un machismo inherente en estas sociedades judaico-cristianas imposibilitadas de abandonar el patriarcado que tiende siempre en atribuir lo malévolo a lo femenino.

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    1. La muerte era Tánatos en tiempo de los griegos, hija de la noche y hermana del sueño. Creo que la forma humana como iconografía viene desde la época del Gótico, es decir, una caracterización cristiana. Primero representaba como momia o un esqueleto animado, más tarde como una mujer horrorosa con ojos vendados que arrancaba las entrañas a sus víctimas. ¿Será que la tradicional animadversión de la Iglesia respecto a la mujer, relegándola a segundos puestos en todo, menos para parir, esté en la base de esa iconografía de la muerte como figura femenina? Otros la representaron como el Tiempo, con un reloj de arena o con alas.

      Desde luego, Tánatos, como Eros, como la Muerte, están cargados de significados y símbolos. Dices: "¿Será quizás porque la muerte sea en realidad portadora en si misma de nueva vida? ¿Útero de un nuevo nacimiento?" Esto, que se suele decir, hay que entenderlo en su extensión simbólica, personalmente no creo que venga por ahí. Pero mira, me has picado, habrá que indagar más en el tema.

      La muerte

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  6. Ya que la imagen de W. Blake resulta muy apropiada al texto. Solo acude a mi mente una combinatoria lingüística en inglés porque en castellano (de castillo duro y rígido con intenciones inexpugnables ) no me saldría, además las más bellas expresiones en tiempos de inocencia fueron aprendídas y sentidas en el lenguaje de Blake. Por tanto lo primero que se me ha ocurrido tras leer el texto es: “oh, so tender!”. Congratulations.

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    1. La imagen de Blake la he adaptado al texto, pero no es paralela, es que Blake, como simbolista tanto en pintura como poesía, da mucho juego para iluminar textos. Es espectacular, tenía una mente muy calenturienta.

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  7. "...No saben bien ellos las ocasiones que día a día les acechan por donde pueden dejar de estar..."
    Hombre, acechos habrán muchos en lo cotidiano, pero peor acecho que La Parca no hay ninguno.
    No encuentro el motivo que la Señora se compare con el "resto" de acechos de uso diario. Encuentro que hasta ella misma quiere llevarse a engaño diciendo que su trabajo la pone "nostálgica".
    Aún me va a llevar a pena. Ya te digo...Pobre Muerte, está disgustada por el trabajo que tiene encomendado...
    Pues nada, a Francia, que allí llevan más de dos meses de huelga porque quieren trabajar hasta los 52 años, cobrar lo mismo que si se jubilaran a los 65 y seguir con las 41 fórmulas diferentes y variables para la cotización.

    Salut

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    1. Sospecho que no te lo estás tomando por donde hay que tomárselo, Miquel. El cuento se refiere a las ocasiones cotidianas en que te puedes ir al otro barrio. Sales y te atropella un coche, o sales de la ducha y te desnucas, o estás depre y te metes dieciséis pastillas de valium 5 y no sales del sueño...casos que dejo ahí, pero que he conocido en cercanía. Ocasiones, oiga. La Parca no se compara, saca conclusiones de cuento. ¿Dó el humor, hermano?

      Uf, vaya deriva la tuya, traspasando fronteras...

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  8. La muerte elige siempre a sus víctimas. Las personas lo tenemos más difícil a la hora de elegir el preciso momento de nuestra defunción. Es difícil incluso suicidarse. A veces alguien te lo impide. ¡Porca miseria!
    Un saludo.

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    1. Nunca sabremos con precisión en qué momento y por qué nos coge el Hecho. Si por descuidar una enfermedad, si por arriesgar un ejercicio, si por no tener ganas de seguir viviendo, si por el desgaste natural nonagenario, etc. etc. etc. Se pueden hacer cábalas y ver venir, pero el margen de que se limite la llegada también existe. Respecto al suicidio...es verdad que puede que alguien lo impida, pero no creas, no es nada difícil una vez alguien se ha obsesionado con la idea y no quiera vivir. De hecho la tasa de suicidios es muy alta, se oculta, el tema es tabú, pero creo que todos conocemos en nuestras ciudades diversos casos de gente conocida. ¿Por qué la atracción fatal? ¿Por qué hay gente que considera más realización personal matarse que afrontar la vida y cambiarla? Probablemente porque no se ve luz al final del túnel que la mente puede construir. Eso, ¡porca miseria!

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  9. Qué bueno.Un relato encantador. Ojalá esa respetable señora se mantuviera así, dialogante y tan comprensiva...
    .
    Fíjate que curioso: tengo un poema "En tiempo de crisantemos (31-11-15)" en el que, como ese niño, le doy razones para que me dé un poco mas de tiempo, si viene a buscarme.

    Sabrá mantenerse?...

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    1. Puestos a personificarla pudiera ser como dices. Ya lo leo, aunque no es esa fecha que pones:

      "... pienso mas en la muerte:
      En como será no estar aquí.

      En como llegará:
      Lluvia mansa o tormenta?
      Pedernal o caricia?
      Tal vez como cometa
      buscando luz mas allá de la luz?..."

      ¿Ves? Personificamos, pensamos el Hecho más allá de él. Pretendemos ser observadores humanos, es decir, de carne y hueso, más allá de la vida. Bien como poesía en este mundo el ejercicio, bien la invocación.

      Sabrá mantenerse, seguro, si tú sabes mantenerla a raya.

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  10. Lo siento mucho, Fackel, pero este no es el poema, aunque trate el mismo tema y sea casi, casi el mismo título. Ya ves, lo que puede hacer una simple preposición...Si lees el otro en la fecha que te digo, verás la similitud con tu texto

    Gracias y disculpa el pequeño equívoco

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    1. Ahora lo veo, pero es que no estaba bien la fecha, y el título me engañó. El poema es agridulce, pero estoy de acuerdo en que escribir es echar un pulso, simplemente para postergar lo inevitable. Gracias.

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  11. Qué suerte tiene el niño de tu cuento. Tiene potencia su capacidad de persuasión. Consigue disuadir a la muerte de sus propósitos. En la vida real no suele ocurrir esto, pero es bello fantasear con esta opción.

    Has personificado a la muerte y le has puesto cualidades como la empatía, la escucha, el razonamiento. Muy interesante está "muerte" humanitaria.

    El relato es impecable. Me ha gustado mucho.

    Felicitaciones
    Un abrazo de enero

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    1. En la vida real pasan cosas muy sorprendentes, lo que pasa es que no se ven, no se sabe, a veces hay un momento antes que se sortea. Doy fe por experiencia propia. Es un capricho este juego con el personaje, ¿por qué no? Me produce un cierto grado interior de bienestar.

      Gracias, Ana.

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  12. Supongo que todo aquello inmenso y abstracto, difícil de entender o aceptar para los humanos queda cargado de simbología y misticismo, en la mitología, en las religiones, en las supersticiones: La Muerte como ser pensante, y no como el punto final sin explicación que tenemos en la realidad.

    Hace un par de días hablaba con amigos sobre el tema de la inmortalidad, el fastidio imaginario de la eternidad. Y aún así queremos postergar el trago, quedarnos por aquí cinco minutos más en el reloj universal. Da para mucho el tema, y fuera del debate, tu prosa precisa se agradece.

    Saludos.

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    1. De acuerdo con tu primer párrafo. Yo añadiría que incluso en la literatura, que es algo que impregna todo.

      Respecto al fastidio de la eternidad es un juego presuntuoso nuestro. Nos cuesta entender que volveremos a no ser nada, tal como antes de nacer- La vida implica una aceptación limitada, pero es la única donde somos. No soy de dar vueltas a un más allá que será de la materia, por supuesto, la general, la universal, pero no del individuo. No pierdo el tiempo en ello ni fantaseo a no ser en plan escribiente. Más vale admitir nuestros límites. Meditar en ello acaso nos haga más buenos, aunque tengo mis dudas.

      Muchas gracias, Taty, por participar en este minidebate que compensa, a mí por lo menos.

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  13. Interesantes los planteos hechos a la muerta, que me recuerda a la verisón que imaginó Neil Gaiman.

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    1. Gracias por comentar, Demiurgo. Ignoraba la existencia de Neil Gaiman, me obligo a mirar por internet de quién se trata. Salud.

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  14. Dicho así como tú lo dices, la muerte resulta casi (o sin casi) encantadora, misericordiosa...

    Eso es crecer Fackel, lo que muy bien dices en tu ralato puesto en la boca del niño que recuerda las palabras de su padre... "estar interesado..."

    Creo que tu relato sobre la muerte no anda lejos de la "verdad" al presentarla (presentarse en voz propia) vomo liberalizadora... no son pocos los que interpretan las palabras bíblicas de Jesús "conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" en este sentido... la muerte nos libera de los padecimientos terrenales...

    En fin, ya te dejé un comentario en tu último post, que también va sobre la muerte y se me olvidó decirte que, al igual que este, me han gustado mucho...

    Supongo que el abrazo de la muerte, en la hora postrera, nos debe resultar familiar, pues nos quedamos profundamente dormidos y con apariencia de estar descansando...

    Abrazo

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    1. Gracias por tu opinión. Creo que las supuestas palabras de Jesús, o que dicen que dijo, y que tú citas beben de filosofías orientales. Este tema ya venía siendo considerado en civilizaciones milenarias anteriores incluso a las de los judíos. Y como el pensamiento es transmisión y mezcla no es de extrañar que muchos textos repitan o adapten puntos de vista anteriores. La evolución siempre.

      Hoy he escrito otro cuento con la Muerte de espectadora, puesto que es omnipresente ¿por qué no golpear su lado tabú dentro de nuestras mentes?

      El hecho de morir tiene muchos rostros, manifestaciones, unas previstas y otras improvisadas. Ya sabes, enfermedades rápidas o accidentes o crímenes estarían en este último apartado. Las que se ven venir por enfermedad larga o vejez tienen otra consideración. Yo viví la de mi padre, cercano a los cien años, y si tengo que definirla sería como desgaste, un entrar en agotamiento del cuerpo, apenas tres días escasos definitivos. Lenta y callada muerte o, mejor dicho, desapego de las propias funciones del cuerpo. Y con la mente viva hasta el estertor. Firmaría ahora.

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    2. Tienes razón, los textos bíblicos bebieron de esos otros antiguos que dices, sobre todo de las tablas sumerias...

      Abrazo

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    3. No conozco detalles, pero el cristianismo es una religión sincrética que se ha vendido como portadora de verdad incluso en sus creaciones literarias. Cuánta soberbia.

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