Cosmopolitas de todos los países, ¡un esfuerzo más! Jacques Derrida




viernes, 9 de febrero de 2018

Amores efímeros. El solitario
























Cada mañana, al tirarse de la cama, aquel hombre flacucho y desgarbado se contemplaba en su propio reflejo. No era narcisismo, era horror al tiempo. En la flacidez de sus carnes trataba de ver aún al hombre que antes había sido y jugaba a adivinar lo que algún día, o tal vez en cualquier momento, dejaría de ser. Si el espejo no recogía toda su imagen el hombre del alba se distanciaba hasta encajar en el marco adecuadamente. Pero aquella reproducción general de sí mismo era deficiente, pensaba, perdiendo en ella la visión de los detalles. Entonces se aproximaba nuevamente a la fría superficie del engaño y, con parsimonia y mirada escrutadora, buscaba los espacios concretos y diversos de su cuerpo, los que él consideraba que le devolvían un día sí y otro también su tierna y protegida intimidad. La misma que había permanecido fiel y satisfactoria, a salvo de cuerpos depredadores, no obstante las arriesgadas experiencias asumidas. Había protegido toda la vida con obsesión los recovecos de su cuerpo frente a los embates de las intrusas que buscaban en ellos el amor. O como más de una le confesó: los arcanos y la esencia del amor, frase que él consideraba un tanto cursi pero que debía aceptar como un cumplido a su masculinidad.

La última amante le asustó de manera decisiva. Quiero que cada una de tus oquedades y cada uno de tus salientes sean míos, que el vértice encendido de tu pasión sea mío, que tus gemidos y ahogos sean los míos, le dijo con una voz sacra, más bien sacrificial. Míos en mi propio cuerpo, míos como si nacieran de mí, míos para sentir como dos géneros. Tal vez fue un arrebato puramente verbal  y lascivo que el hombre no supo captar. O que leyó al pie de la letra; y en ese momento tuvo pavor a verse desprovisto de lo más propio. Al sentir el cuerpo de la mujer sujetándose al suyo con vehemencia temió la desposesión de su intimidad. Trató de librarse de la agobiante apretura, pero era tal la fuerza que la mujer ejercía con las manos sobre su torso frágil, y tan intenso e intrincado el trenzado a que sometía las piernas del hombre con los pies, y tan afilada la dentellada caníbal que horadaba con la boca las axilas velludas, y de una envergadura frenética la succión hiriente que se convertía en arrebato sobre la crecida pelvis, que el hombre se desgarró de pánico. No reaccionó, no se resistió al principio a un combate que le parecía desigual. Procuró proteger las manifestaciones recónditas de su identidad, para evitar que la mujer atravesara el limen seguro que tenía establecido. Luego decidió que el mejor modo era tratar de no ser él, y se transfiguró en la fiera que la amante furibunda buscaba con ardor homicida.

Se hizo la firme proposición de que aquella iba a ser la última vez que se acoplaba con una mujer que se revelara con un clamor apasionado y perdido por su personalidad. Desde entonces cada mañana el hombre salta del lecho solitario al frío embaldosado para advertir la integridad amorosa de su cuerpo. Para comprobar el poder de las imágenes retenidas frente a la huella descarnada de la pérdida. 
     



(En homenaje al pintor expresionista Egon Schiele, aún denostado en nuestros días por el hipócrita puritanismo de quienes solo conciben el arte como mercancía o como moralidad interesada)


27 comentarios:

  1. Contudente por la mirada y la postura la obra de Egon Schiele. Debe ser por mi cierta memoria iconográfica al hallar en el tronco del muchacho de esa obra la de algún Cristo clavado en la cruz, la delgadez acusada con la que se nos ha representado siempre.

    Si denostamos una obra por su puritanismo es que nos hallamos muy lejos de estar sanos como sociedad. Envenenamiento claro es el mercantilismo, sin duda. Me reafirmo en sus palabras.

    Su relato es tan bello como estilizado. Una palabra me llamó la atención por su desconocimiento y por similitud eufónica con himen: limen.

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    1. Gracias, Tempero, por pasar y parar. Tal vez limen es un vocablo que me quedó de los tiempos que dábamos y traducíamos Latín, pero persiste en castellano, como no podía ser menos para una lengua heredada de aquella. Que un siglo después de la muerte de Schiele sigan algunas administraciones y entes denostando los desnudos del pintor da idea de lo febril e insana que es mucha gente. Hay tanta hipocresía, amigo mío, ¿por qué no se han visto los cuerpos de yacentes y atormentados Cristos como algo inaceptable, solo porque la palabra Cristo, que no el hombre Cristo cuya existencia no ha sido comprobada jamás, parecía proteger cualquier mirada, incluso la obscena, o porque ponían los barrocos un pañito tapándole la parte fieramente humana del cuerpo? Me has hecho reflexionar, lo agradezco.

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  2. Es un relato de carnalidad magra, muy bien expuesto, te felicito.
    En cuanto al auge del puritanismo te diré que me preocupa mucho que esta gente esté ocupando parcelas del poder. Tienen su inteligencia a la altura de su hipocondrio.
    Darles pábulo es retroceder.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Puritanismo y poder siempre han ido de la mano. Ya en vida Schiele tuvo problemas, su temática era vista demasiado audaz y formalmente no poseía siquiera una brizna del clasicismo modernista de Klimt. La sociedad vienesa y la Austria rural no eran precisamente emporios de tolerancia, otra cosa fueron las personalidades que despuntaron, y de todo aquello da buena cuenta Karl Kraus en su verdadera Antorcha. Pero que hoy, la aparentemente avanzada Europa aún muestre remilgos -espero que solo sean ciertos sectores recalcitrantes, pero que si tienen poder e influencia son dañinos- a una obra libre de todo tipo de prejuicio expresivo y formal da idea de cómo cunden aún las viejas ideas luteranas y cristianas más retrógradas.

      Gracias por tu bondad crítica.

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  3. "Hermano, detrás de tus pensamientos y sentimientos se encuentra un poderoso soberano, un sabio desconocido que se llama Yo Mismo. Vive en tu cuerpo y es tu cuerpo".
    Nieztsche.

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    1. "«Cuerpo soy yo y alma» - así habla el niño. ¿Y por qué no hablar como los niños?

      Pero el despierto, el sapiente, dice: cuerpo soy yo íntegramente, y ninguna otra cosa; y alma es sólo una palabra para designar algo en el cuerpo".

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    2. También son del Zaratustra este par de frases.

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  4. Un cuerpo descarnado, la cercanía -o presencia- de la enfermedad y el desasosiego psíquico son, al menos lo parece, malas compañías para festejar la carne. Aunque quizás debajo de la piel hay más territorio para el goce, no hay más leer a los místicos, tan enjutos y ojerosos como los representados por Schiele. ¿Puritanismo? sí, pero mucho más tontería e ignorancia.

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    1. Hay variadas fórmulas en el ser humano para procurarse el placer y la alegría íntima. También los melancólicos las tienen, solo que son derrotados una y otra vez por sus condicionantes. Sobre los místicos no acabo de tener claro qué hay de verdad y qué de apariencia, y ellos también tienen sus caminos divinos para la satisfacción profunda. Con el puritanismo siempre ha sucedido que eran intolerantes con los otros, ellos se reservaban el camarín de los caprichos y secretos placeres.

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  5. ¿Habláis de puritanismo como si tal cosa? ¿Y qué es esto que se lee hoy?

    https://elpais.com/internacional/2018/02/09/actualidad/1518178179_400217.html

    ¿No evolucionarán nunca?

    Fermín

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    1. También yo me hago la misma pregunta. Las relaciones libres y la sexualidad siguen siendo opus demoni para muchos. Pobres. Ellos, pero también aquellos que se sientan martirizados por ellos.

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  6. Qué peculiares son los sueños. En los de la pasada noche vuelve a ver y a estar con dos amigos muertos. Qué amenas conversaciones. Cuántas preguntas y propuestas. Es lo bueno de los sueños. Que hablas a y con los muertos.

    ¿Qué le ves al autor?
    -le preguntaron-
    Todo.

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    1. ¿Por qué será que me suena este texto de Anónimo?
      Bueno.

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  7. No se puede, por mucho afán posesivo que exista, vaciar un cuerpo para llenar otro, el cuerpo no puede ser recipiente porque va unido a la mente.
    Shielle podría tener un cuerpo frágil pero la fortaleza de su pensamiento y sus obras nos han dejado un testimonio claro de su espíritu libre e independiente.
    Se agradece, cuando paso por aquí, encontrar siempre tan buena inspiración.

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    1. La noción de cuerpo del narrador siempre incluye a la mente. El no vaciamiento de otro cuerpo -algo que sí se ha intentado muchas veces en la Historia, bien a través de imposiciones ideológicas, opresivas y hasta con técnicas nazis- para llenar otro es una figura retórica, supongo. Pero sí se delegan muchas cosas: ideas, emociones, ensoñaciones, deseos imposibles. En individuos normales, digamos, eso se regula bien. En el caso de afecciones enfermizas eso supone que el individuo se pierde, como poco con la melancolía (ahí es casi ná, que ya es muy grave) y más allá con perturbaciones de la personalidad sumamente peligrosas y autodestructivas (y con proyecciones destructivas hacia otras personas) No sé mucho sobre Schiele, hasta ahora solo me había deleitado con su obra, y no lo hubiera sacado a relucir en este momento si no fuera porque aún es considerado por muchos una bestia mala de la expresión plástica, y no solo por los temas sino por cómo los trata. Creo que voy a informarme un poco más, no sé si era un hombre melancólico como algunos dicen, pero lo cierto es que tuvo mala suerte con su salud, como Klimt y otros, la gripe, desdichadamente llamada española en la Europa de aquellos tiempos, le llevó a la tumba muy pronto. ¿Qué no habría seguido pintando de haber sobrevivido? Claro que más tarde le hubiera esperado la persecución nazi y ahí difícilmente hubiera podido sobrevivir.

      Gracias por comentar.

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    2. el hombre, y su cuerpo, nuestra gran, primera, circunstancia!

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    3. La auténtica realidad que palpamos en su circunstancia temporal y efímera.

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  8. El cuerpo propio es un santuario que bien vale la pena proteger.

    El cuerpo de los otros, en cambio...

    Saludos,

    J.

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    1. Cierto, pero ¿cuántas veces no lo saqueamos a lo largo de nuestra existencia? Los otros cuerpos, siempre tan ajenos...

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  9. Surgen como lágrimas. O eres su tierra de cultivo. ¿Quién dijo que nada puede crecer entre las rudas aristas de tu alma?


    Sí, ¿quién te hizo creerlo, poeta?
    Quedo exánime.

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    1. Nada hay absolutamente yermo. Si la tierra no viene a ti conviértete en una especie que se adapte al suelo que te dieron.

      El caso es tener vida, y sentirla. No hay más.

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  10. Schiele a Klimt y otros conviven en las paredes de mis espacios pero donde más me agradó encontrarlos fue en el Belvedere.
    Vida, en las mejores condiciones posibles y memoria idem te acompañen.

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    1. Claro, pues no disparaste alta la visita.
      Gracias por los buenos deseos.

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  11. Cáspita qué pedante suena mi comentario. Aclaremos: Mis imágenes de obras de Klimt, Kokotska y Schiele son posters plastificados adquiridos en la exposición al respecto en una muestra al respecto en la Fundación Juan March en 1995. Por cierto si visitas el enlace de dicha Fundación encontrarás todo tipo de información pictórica, cultural (conferencias), musical etc. Un tesorito cultural.....gratuito!
    Lo del Belvedere en Viena fue fruto de una invitación como acompañante de mi hijo en una convención del B.C.E. ... Y cómo disfruté aquella visita!!! pese a ser persona que valora conceptos y emociones por encima de materia y acontecimientos.
    Lo cierto es que me nacieron con estrellita en la crisma y la vida no para de recordármelo. A veces, no siempre, lo olvido.
    Se reiteran los buenos deseos y que encuentres algo de tu agrado en el espacio que te menciono!

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    1. ¡Yo vi esa exposición! Conozco esa página y es verdad que está muy bien hecha. Y dos años antes pusieron una de expresionismo del Museo Brücke de Berlín, que me maravilló, a partir de entonces me atrapó aquel movimiento.

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  12. Pues a mi me ocurrió lo mismo y también me hice con algunos posters! Me chiflaron los expresionistas desde entonces! Evidentemente también la vi!

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    1. Lo que te digo, vivir es un constante descubrir, pero claro hay que hacer intención. Y ya que lo cuentas te diré que descubría a Malevich en otra expo que debió estar primero en la March y luego en BCN, en La Pedrera, fastuosa. Compré el poster de Caballería roja, y ahí lo tengo enmarcado porque es único y tiene su compleja historia.

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