La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







jueves, 3 de diciembre de 2015

Niebla: sólo trampa, sólo repetición















Una partida que comienza, nada nueva, aunque lo parezca. Viejos y nuevos tahúres, unos fulleros y otros medianamente ingenuos, acaso nadie inocente, se reparten las cartas en busca de ases. Pero la trampa es parte de la geometría de la mesa de juego, donde las reglas están establecidas para que ganen los viejos jugadores de siempre. Hay cartas nuevas, pero con valores antiguos. Los naipes están marcados para que siga corriendo el mismo negocio y se produzca análoga defección. Es tan sonoro como evidente el ruido de la mentira que resulta incomprensible que muchos vuelvan a sumarse al juego dando apoyo a los más granujas. Pero es lo que da de sí esta sala de juego que habitamos. El humo palabrero de la velada invadirá el antro tabernario y ocultará una vez más la realidad a nuestros ojos torpes. Picas, corazones, tréboles y diamantes...¿o prefieren oros, copas, bastos y espadas, por eso de ser tan nuestras? Sea cual sea el palo nada en el fondo queda al azar en esta partida de necios. Otros seremos los perdedores.



(Fotografía de Francis Joseph Bruguiere)



4 comentarios:

  1. Me resulta harto familiar, seguramente por motivos mas o menos divergentes, que ello da igual, pero siento haber llegado a cierto punto de inflexión, de no retorno a natura habitual, y cada vez que ocurre la resultante es mas grave.
    No, no es, sino que me lo parece porque la impotencia va ganando terreno. O acaso habremos despertado de alguna ensoñación social y personal y se reconoce como tal? Ahora ya puedo tornar a la infancia de corazón sin culpa ni complejos tras un largo deambular por la cruel madurez. No se me ocurre nada mejor, pero atiendo a razones si van envueltas en manto de mejora.

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    1. Dejemos un margen a nuestras propias metamorfosis y adaptaciones a los tiempos.

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  2. "...y tahúres muy desnudos, con dados ganan condados". Viene de lejos, pero ¡hay que ver qué goebbeliana eficacia han alcanzado los tahúres!

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    1. Y los intereses de las empresas mediáticas...nada fiables, sospecho.

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